Refutando la teoría de la evolución. 1ª Parte. On 11 mayo, 17:03, Valzar <val...***gmail.com> wrote:
> Los creacionistas que intentan desplegar el argumento de la
> improbabilidad
> a su favor siempre asumen que la adaptación biológica
> en un asunto del premio mayor o nada. Otro nombre para la falacia
> del “premio mayor o nada” es “complejidad irreductible” (CI). O elojo
> ve; o no ve. O el ala vuela; o no vuela. Asumen que no existen
> intermediarios
> útiles. Pero esto está simplemente equivocado. Tales intermediarios
> abundan en la práctica—que es exactamente lo que esperaríamos
> en teoría. La cerradura de combinación de la vida es un artefacto
> de encuentra a la pantufla: “caliente, frío, caliente”. La vida real
> busca la suave pendiente de la parte trasera de la Montaña Improbable;
> mientras los creacionistas están ciegos ante todo excepto el
> descorazonante
> precipicio del frente.
> Darwin dedicó un capítulo completo del Origen de las Especies a
> las “Dificultades sobre la teoría de la descendencia con
> modificación”;
> y es justo decir que este breve capítulo anticipó y dispuso cada una
> de las supuestas dificultades que han sido propuestas desde entonces;
> hasta el día de hoy. Las dificultades más formidables son los “órganos
> de extrema perfección y complicación” de Darwin; algunas veces
> erróneamente descritos como “irreductiblemente complejos”. Darwin
> particularizó al ojo como presentando un particular y desafiante
> problema: “Suponer que el ojo; con todas sus inimitables
> planificaciones
> para ajustar el foco a diferentes distancias; para admitir diferentes
> cantidades de luz; y para la corrección de las aberraciones cromáticas
> y esféricas, pudo haberse formado mediante la selección natural;
> parece, lo confieso libremente, absurdo en el más alto grado”. Los
> creacionistas se deleitan en citar esta frase una y otra vez. No es
> necesario
> decir; que ellos no citan lo que sigue. La exagerada confesión
> libre de Darwin; resultó ser un artefacto retórico. Él estaba
> atrayendo
> a sus oponentes hacia él para que cuando su puñetazo llegase, golpease
> lo más fuerte posible. El puñetazo; por supuesto, fue la explicación
> sin esfuerzo de Darwin sobre exactamente como evolucionó el
> ojo gradualmente. Puede que Darwin no haya usado la frase:
> “complejidad
> irreductible”: o “la suave pendiente hacia arriba de la Montaña
> Improbable”, pero él, claramente, entendía el principio de ambas.
> “¿Para qué sirve la mitad de un ojo?” y “¿Para qué sirve la mitad
> de un ala?” son ambas; instancias del argumento de la “complejidad
> irreductible”. Se dice que una unidad funcional es irreductiblemente
> compleja si la remoción de una de sus partes provoca que su totalidad
> deje de funcionar. Esto ha sido asumido como evidente en sí
> mismo para ambos; los ojos y las alas. Pero tan pronto como le
> dedicamos
> a estas asunciones un momento de pensamiento, vemos inmediatamente
> la falacia.
> Un paciente de cataratas con el lente de su ojo removido
> quirúrgicamente,
> no puede ver imágenes claras sin usar lentes; pero puede
> ver lo suficiente para no chocar con un árbol o caer por un
> precipicio.
> La mitad de un ala; de hecho, no es tan buena como un ala completa;
> pero ciertamente es mejor que ningún ala en lo absoluto. La mitad de
> un ala puede salvar su vida suavizando su caída desde un árbol de
> cierta altura. Y el 51 por ciento de un ala puede salvarlo a usted si
> cae desde un árbol ligeramente más alto. Cualquiera sea la fracción
> de ala que usted tenga; existe una caída para la cual ella le salvará
> su
> vida; y donde un ala más pequeña no lo lograría. El experimento mental
> con árboles de diferentes alturas desde los cuales uno podría caer;
> es sólo una forma de ver, en teoría, que obligatoriamente debe existir
> un suave gradiente de ventaja a todo lo largo, desde un uno por ciento
> de ala, hasta un cien por ciento de ala.
> Por analogía con los árboles de diferente altura, es fácil imaginar
> situaciones en las cuales la mitad de un ojo salvaría la vida de un
> animal, y donde el 49 por ciento de un ojo nó. Suaves gradientes son
> proporcionados por variaciones en las condiciones de luz; variaciones
> en la distancia desde la cual usted puede ver a su presa—o a sus
> predadores. Y; al igual que con las alas, y las superficies de vuelo,
> plausibles intermediarios son no sólo fácil de imaginar: ellos abundan
> por todo el reino animal. Un gusano plano tiene un ojo; que conforme
> a cualquier medida de sensibilidad, es menos de la mitad de un ojo
> humano. El Nautilus ( y quizás sus extintos primos amonitas, que
> dominaron los mares paleozoicos y mesozoicos), posee un ojo que es
> intermediario en calidad entre el gusano plano y el ser humano.
> El ojo “cámara hueco de alfiler” del Nautilus, puede hacer una
> imagen real; pero es una imagen borrosa y obscura comparada con la
> que vemos los humanos. Sería una precisión espuria colocarle cifras
> al mejoramiento, pero nadie puede negar cuerdamente que estos ojos
> de invertebrados; y muchos otros, son mejores que ningún ojo en lo
> absoluto
>
> Veremos como el ojo humano deja de ser una muestra de diseño
> inteligente en la segunda parte
Éso, presenta las pruebas y no hables tanto. |