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Antiguo 12-05-2008, 15:24:23
 
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Predeterminado Re: EL ORIGEN DE LA VIDA.

On 12 mayo, 12:04, libera <abba.ado...***gmail.com> wrote:
> ***El origen de la vida es uno de los mayores misterios por resolver en
> la ciencia.
>
> "¿Cómo?" Protestará alguno. ¿Acaso la Evolución no ha demostradocómo
> moléculas sencillas se unieron a otras en el 'caldo primitivo' dando
> origen a la primera célula?"
>
> Esta es la reacción común. Y no es del todo correcta. Pocas personas
> dentro y fuera del campo científico saben lo inadecuada que es la
> Teoría de la Evolución para explicar el origen de la vida. En los
> círculos científicos de las últimas dos décadas se han levantado
> fuertes críticas; voces que exigen una mejor explicación al origen de
> la vida.
>
> Este artículo y otros que le seguirán nos ayudarán a saber exactamente
> qué es lo que la Teoría de la Evolución dice y qué es lo que ha
> demostrado sobre el origen de la vida y del hombre. También presentará
> las dificultades científicas para aceptarlas.
>
> La investigación científica sobre el origen de la vida se halla en
> fase de exploración y todas sus conclusiones son provisionales.
> Science and Creationism: A view from the National Academy of Sciences
> (1984)
>
> Introducción
> En ciencia, por lo general, una cuestión conduce a otra. Por ejemplo,
> si el universo tuvo un principio, entonces la vida en el universo debe
> también haber tenido un principio. ¿Se inició la vida en la tierra por
> una serie de colisiones casuales de átomos y moléculas? Casi todos los
> textos actuales de biología que plantean dicha cuestión afirman
> explícita o implícitamente que así fue.
>
> La vida como un sistema químico
> En contraste con el estudio de los cielos, el de la vida como sistema
> químico es bastante reciente. Pero, a diferencia de las estrellas, las
> plantas y los animales se hallan en forma accesible en la tierra, de
> modo que los científicos pueden “desmontarlos” y estudiarlos. Este
> estudio ha dado buenos resultados. De hecho, la bioquímica (o biología
> molecular) es hoy una de las ciencias experimentales de desarrollo más
> espectacular.
>
> Hace un siglo el término orgánico designaba la química de sustancias
> producidas por los organismos vivos. Tales sustancias se consideraban
> diferentes de los componentes “inorgánicos” de las rocas y minerales..
> Al principio dicha diferencia se atribuía a cierta clase de “fuerza
> vital” residente en los seres vivos. Pronto se vio que tanto plantas
> como animales estaban compuestos por los elementos ordinarios —
> principalmente carbono, hidrógeno, oxígeno, nitrógeno, fósforo y
> azufre. Tales elementos, sin embargo, se combinan entre sí formando
> estructuras poliméricas de gran tamaño y variedad prácticamente
> ilimitada. Hoy en día la química de la vida se dedica principalmente a
> estudiar las interacciones de dichas moléculas complejas de
> biopolímeros.
>
> La célula única de una sencilla bacteria puede contener miles de tales
> macromoléculas, cada una con una intrincada estructura química
> particular. Entre ellas se encuentran los ácidos nucleicos, compuestos
> por unidades estructurales de menor tamaño (nucleótidos) que se
> yuxtaponen en una secuencia definida, no aleatoria. Un tipo de ácido
> nucleico, el ADN, (“la doble hélice”), incorpora en su estructura lo
> que se conoce como “código genético”. En la secuencia de sus
> nucleótidos radica la información necesaria para sintetizar todas las
> macromoléculas de la célula en cuestión. Otro tipo de ácido nucléico,
> el ARN, ayuda a traducir el código genético en instrucciones químicas
> para manufacturar otras macromoléculas importantes, las proteínas.
>
> Una célula puede concebirse como una fábrica química. Un grupo de
> proteínas fabrica la pared celular, que divide a la fábrica en
> diversos compartimentos. Otras proteínas denominadas enzimas funcionan
> como “herramientas” específicas que permiten llevar a cabo cada uno de
> los pasos del proceso de fabricación. El ADN, situado en el núcleo
> celular, contiene los “planos” que permiten transformar la materia
> prima (los nutrientes que la célula capta del medio exterior) en
> productos finales. Una visión simplificada de cómo se reproduce una
> célula consiste en imaginar que, en ese caso, el producto final es un
> duplicado de la propia fábrica.
>
> Dicha analogía, aunque da una idea global de lo que sucede en una
> célula viva, simplifica enormemente la biología a nivel molecular. La
> traducción del código genético, por ejemplo, tiene lugar en unas
> estructuras celulares conocidas como ribosomas, los cuales a su vez
> están compuestos por quizá cincuenta proteínas distintas y un cierto
> número de moléculas de ARN diferentes. En realidad, llamar “molécula”
> a algo programado con tan intrincada sutileza como el ARN es como
> llamar “un montón de palabras” a una buena novela. Estamos hablando,
> pues, de moléculas enormes, que contienen cantidades ingentes de
> información químicamente codificada.
>
> En la frontera entre lo viviente y lo inanimado se encuentran los
> virus. Mucho menores y más sencillos que las células, carecen de la
> maquinaria celular necesaria para poder reproducirse. Y lo consiguen
> infectando a células vivas. Sin embargo, son también portadores de sus
> propios “planos”, al estar compuestos por ácidos nucleicos y
> proteínas. De manera que incluso la forma más diminuta y primitiva de
> vida se compone de millones de átomos ensamblados de una forma
> extremadamente precisa. El salto en complejidad desde la química de
> los minerales a la del más sencillo de los seres vivos es por lo tanto
> inmenso.
>
> Llenando el hueco
> La hipótesis de que la vida surgió paso a paso mediante una serie de
> procesos químicos no requiere necesariamente condiciones óptimas en
> todos los puntos del planeta. Las condiciones adecuadas pueden haberse
> dado de forma muy especializada y localizada, quizás por absorción de
> los componentes precisos en el interior de una arcilla situada en un
> microclima del cual de algún modo estuviera excluido el oxígeno.
> Puesto que los científicos están considerando procesos hipotéticos en
> un escenario globalmente poco probable, el “estanque caliente” de
> Darwin es por el momento tan válido como todo un océano lleno de sopa
> orgánica.
>
> Una información relativamente nueva en este sentido ha sido el
> descubrimiento de muchos compuestos orgánicos sencillos en el espacio
> interestelar , donde no se concibe la existencia de la vida. Más
> conocida es la evidencia que suministran ciertos experimentos de
> laboratorio en los cuales se hace reaccionar compuestos muy sencillos -
> por lo general gases reducidos tales como el metano, el amoniaco o el
> cianuro de hidrógeno- en diversas condiciones y en una atmósfera libre
> de oxígeno. Se han ensayado muy diversas mezclas con una gran variedad
> de fuentes de energía, desde el calor hasta la radiación ultravioleta.
> En el experimento original descrito por Stanley Miller en 1953, los
> gases se hicieron pasar a través de descarga eléctrica. Los compuestos
> orgánicos obtenidos en tales experimentos incluyen la mayoría de los
> compuestos básicos (monómeros) de los biopolímeros -o sea, las
> proteínas y los ácidos nucleicos.
>
> La producción de dichos monómeros, por impresionante que pudiera
> resultar cuando fue descrita por primera vez hace treinta años, está
> aún muy lejos de constituir un camino para producir una célula, un
> virus o siquiera un ácido nucleico o una proteína biológicamente
> activa. Además, la evidencia geológica reciente pone en tela de juicio
> la idea de una atmósfera primitiva fuertemente reductora; dicha
> atmósfera era una de las precondiciones de los experimentos iniciales
> de síntesis prebiótica. Las expediciones Viking de la NASA a Marte en
> 1976 no consiguieron detectar ninguna evidencia de vida allí, ni
> tampoco ninguno de los compuestos orgánicos prebióticos adecuados en
> el suelo marciano. Ello parece indicar que la aparición de vida no es
> algo automático, incluso en planetas con importantes semejanzas con la
> tierra.
>
> Aunque los experimentos de laboratorio han proporcionado información
> química muy valiosa, la producción de materia viva a partir de
> componentes inorgánicos no es por el momento un objetivo alcanzable.
> Al igual que las misiones Apolo de la NASA, los experimentos iniciales
> de síntesis prebiótica fueron un importante logro científico, algo
> nunca conseguido hasta entonces. Pero tales éxitos son comparables a
> llegar a la Luna cuando el objetivo es Alfa Centauro, la estrella más
> cercana.
>
> Actualmente los científicos investigan la actividad catalítica de
> ciertas moléculas de ARN y estudian modelos de posibles ambientes
> prebióticos tales como ciertos respiraderos térmicos submarinos. Y sin
> embargo, en palabras de un veterano investigador, no existe
> simplemente ninguna evidencia de que una mezcla apropiada de moléculas
> “se autoordenara al azar y de ahí surgiera una célula viviente”. El
> descubrimiento de algún proceso directivo que hubiera podido actuar en
> el amanecer de la vida cambiaría muy posiblemente nuestra concepción
> de la situación, pero hoy por hoy el ensamblaje al azar de monómeros
> para dar biopolímeros altamente ordenados debe considerarse como
> sumamente improbable. Algunos científicos piensan que tal
> acontecimiento será aún sumamente improbable incluso si miles de
> millones de planetas hubieran estado cubiertos por soluciones de los
> monómeros adecuados durante miles de millones de años. En el nivel
> actual de nuestros conocimientos científicos, resulta irresponsable
> dar a los estudiantes la impresión irrefutable de que “la vida surgió
> por azar”. En realidad, los científicos no saben todavía cómo surgió
> la vida.
>
> ¿Es posible realizar algún experimento "al azar"?
> Al igual que el origen del universo, el origen de la vida es un tema
> que nos conduce más allá de la ciencia. Para los físicos, los químicos
> o los biólogos moleculares, términos como accidente, casualidad o azar
> se deben aplicar propiamente a colisiones entre átomos y moléculas.
> Aunque no sea posible decir nada acerca del comportamiento individual
> de un átomo o una molécula, cuando se dispone de millones de ellos es
> posible calcular con precisión la probabilidad de que una determinada
> colisión tenga lugar.
>
> Cuando los bioquímicos utilizan una expresión como “colisión al azar”
> o “suceso aleatorio”, no están pronunciándose en absoluto acerca de la
> causa que pudiera subyacer a tal acontecimiento -si es que pretenden
> hablar científicamente. Ahora bien, cuando hablan filosóficamente o en
> el lenguaje de la calle, es ya más probable que estén afirmando sus
> propias creencias personales acerca de las causas últimas de los
> acontecimientos.
>
> Supongamos que los bioquímicos consiguen un día poner a punto
> condiciones en las cuales compuestos sencillos reaccionan para formar
> moléculas complejas y éstas a su vez se reagrupan en estructuras
> semejantes a células y poseedoras de actividad catalítica. ¿Sería tal
> experimento una demostración de lo que “el azar” puede realizar,
> transformando compuestos químicos en vida?
>
> En cierto modo, sí. Pero a la vez dejaría bien claro que la casualidad
> tuvo bien poco que ver con las condiciones experimentales altamente
> específicas que hicieron posible dicho experimento. Es seguro que
> después de realizar el experimento los experimentadores no dirían:
> “Oh, el experimento fue tan solo un accidente; sucedió por
> casualidad.” No; tenían en su mente un objetivo y emplearon su
> inteligencia para llevarlo a cabo. Sería totalmente justificado que
> reclamaran para ellos el crédito por el éxito del experimento. De
> manera que podemos preguntarnos: si siempre existe un elemento de
> propósito que “contamina” experimentos que pretenden demostrar el puro
> azar, es el azar “puro” alguna vez?
>
> Afirmamos, por lo tanto, que los métodos de la ciencia son bastante
> limitados para discernir si existe o no algún propósito o diseño final
> en lo que sucede en el ámbito físico. Existen desde luego muchas
> personas que, por razones filosóficas o religiosas, están convencidas
> de que existe un propósito subyacente en el universo. Sus oponentes,
> que podrían denominarse accidentalistas, argumentan que lo único que
> existe es el azar. A nivel científico, sin embargo, decir que algo
> sucede aleatoriamente o por casualidad no permite pronunciarse en
> absoluto sobre si ese mismo acontecimiento ha tenido lugar a propósito
> en otro nivel. Independientemente de lo que se pueda decir en los
> periódicos, o en ciertas publicaciones científicas, acerca de los
> orígenes de la vida, hay que recordar que la evidencia de procesos
> químicos al azar no es necesariamente evidencia a favor del
> accidentalismo filosófico.
>
> Tomado de: En el principio...
> © G.B.U. Barcelona. 1992
> Alts Forns 68 Sot. 1a
> Tel 934 322 523
> Usado con permiso


;-)
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