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Antiguo 11-05-2008, 11:07:20
El Oxito Del Arco Iris
 
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Predeterminado Re: El Dogma Católico de la Infalibilidad

"Valzar" <valzar***gmail.com> escribió en el mensaje
news:5cdf6200-1ec7-4c30-9b8c-50615857dfe0***m36g2000hse.googlegroups.com...
MI suplantador escribió

> Y también seguiré recordando en los grupos de política y de actualidad
> además de en los de religión, la persecuciones religiosas que ha habido a
> lo largo de la historia de la humanidad, dando especial énfasis a la
> persecución religiosa durante la guerra civil, para rememorar y recordar
> esa
> realidad que tanto se intenta hoy en día silenciar.


Pues muy bien.
Sigue recordando que desde catedral de Oviedo se disparaba contra los
huelguistas en el año 1934,
Sigue recordando que uno de los "santificados" como mártir fue uno de
los torturadores en Filipinas en 1898.
Sigue recordando que la Iglesia fue la principal promotora de la
Guerra Civil.








CLAAAROOOOOOO HIJO DE MALA PUTA.......... NO TE QUEPA LA MENOR DUDA DE QUE
SEGUIRÉ RECORDANDO GRANDES VERDADES COMO ESTA:




La editorial Encuentro acaba de publicar un breve libro Los nuevos
perseguidos del periodista italiano Antonio Socci. En él se dan cifras de lo
que han supuesto las matanzas de cristianos en el siglo XX. Cristianos
perseguidos a los que los medios de comunicación no sacan en las portadas de
los periódicos. Por ello, hay que dar la bienvenida a este tipo de libros
que ayudan a que la sociedad conozca a estos modernos mártires cristianos.

Desde hace uno años se ha venido hablando del fenómeno multicultural que,
pese a los problemas que plantea su indefinición, ha conseguido encumbrarse
como tópico de lo políticamente correcto. No han faltado quienes han visto
en el multiculturalismo una falacia intelectual o una evidente contradicción
(entre otros, Giovanni Sartori). Lo cierto, sin embargo, es que desde la
trágica fecha del 11 de septiembre, los términos del debate se han
restringido. De hecho, lo que se plantea ya no es la convivencia pacífica y
enriquecedora de dos sistemas culturales, con sus consiguientes
manifestaciones en la pintura, la música o la literatura. Ahora las
preguntas se dirigen más bien a si es posible la no-agresión entre dos
cosmovisiones diametralmente opuestas.

Existe, sin duda, pese a los intentos de silenciarlo, una batalla -y las
últimas noticias nos obligan a hablar de batalla cruenta- entre dos formas
de entender el mundo: la llamada occidental, de tradición judeocristiana, y
la islámica. Ya Huntington escribió sobre el choque de civilizaciones que, a
tenor de los periódicos, se está llevando a cabo hoy día. Los
acontecimientos de Oriente Próximo, los últimos atentados -Bombay-, y la
reconstrucción trágica de Irak copan, como no podía ser de otra manera, los
telediarios.

Pero existe una confusión, a veces importante, en el panorama intelectual
contemporáneo. Podríamos hablar de la tendencia postmoderna hacia al
maniqueísmo y a la simplificación. Cabe señalar que en estos asuntos las
posturas de cada cual pueden presentarse demasiado porosas a las ideologías,
lo que frivoliza y traslada el enfrentamiento al plano intelectual.

Desde lo políticamente correcto dimanan alarmantes signos de contradicción.
Se ha subrayado, no sin razón, la necesidad de impulsar conductas tolerantes
hacia aquellos que no comparten nuestros puntos de vista. Sin embargo,
mientras se apela a la tolerancia con los otros, se ha acusado una radical
intolerancia con nuestras propias raíces culturales.

Dentro de estas coordenadas hay que presentar el fabuloso libro Los nuevos
perseguidos. Antonio Socci ha realizado un recorrido, breve, por el siglo
XX, alzando la voz por aquellas víctimas que, salvo algunas excepciones,
rara vez ocupan las portadas de los periódicos. Existen otros libros
similares, como el de Andrea Riccardi, El siglo de los mártires, publicado
en el año 2001.

La guerra de Irak ha puesto de relieve la inversión de papeles que se
presencia en el primer decenio del siglo XXI. Porque mientras muchos se
pronunciaban sobre la invasión norteamericana, esos mismos corrían un tupido
velo sobre otras tragedias con las que comparten algo más que esporádicos
chalaneos ideológicos: Cuba, Sudán. Nigeria, Liberia, Costa de Marfil. No es
ocasión esta de entrar a analizar la responsabilidad moral de los
intelectuales, pero conviene subrayar que los dobles raseros con los que se
enjuicia, muchas veces, el papel de los estados, deslegitiman los argumentos
que se utilizan.

Las persecuciones contra los cristianos han sido una constante durante el
pasado siglo, a tenor de los datos que Socci maneja. Cabe definir el siglo
XX como el siglo de los mártires, si tenemos en cuenta que el número de
cristianos muertos por su fe es mayor que la mitad de los asesinados durante
toda la cristiandad. Pero lo que uno advierte al leer el libro es que, pese
a los datos, las persecuciones siguen existiendo.

La World Christian Enciclopedia cifra un total de 69.420.000 de mártires (no
en sentido formal, se refiere a muertos por la fe cristiana, de cualquier
confesión). La cifra de mártires en el siglo XX -fértil en el odio
cristiano- es de 45.400.000. A juicio de Socci, todos estos trágicos datos
hacen que el silencio de los países occidentales, de las Organizaciones
Internacionales sea más lacerante.

Si los perseguidos son los cristianos, de cualquier confesión, más difícil
resulta encasillar a los perseguidores. De un lado, los países islámicos son
una muestra de intolerancia. De hecho, mientras en los países occidentales,
los judeocristianos, se habla y se practica la tolerancia respecto de sus
costumbres, en los países de religión islámica el respeto para con los
cristianos es inexistente.

Esto se percibe echando un vistazo a las estadísticas. Por ejemplo, en
Egipto el porcentaje de cristianos coptos era, en 1975, el 20% mientras que
en la actualidad apenas llegan al 10%. En Irán se ha pasado del 15% a un 2%
en 1993 y hoy día un 0.5%. Estos descensos son comprensibles si se tiene en
cuenta que las políticas religiosas de estos países favorecen la
discriminación de los cristianos y éstos no encuentran más alternativa que
la de huir de las persecuciones.

Los atentados, las humillaciones y los asesinatos de cristianos son el pan
de cada día en muchos países. En Pakistán, de mayoría musulmana, se promulgó
la llamada Ley de la blasfemia que penaba con la muerte a aquellos que
ofendieran a Mahoma, a través de "palabras, gestos o alusiones". Con estas
leyes que pecan de laxitud se encuentra resquicio legal para castigar a
aquellos que se declaren cristianos.

En Nigeria, trece estados han establecido la Sharía, la ley islámica, lo que
ha provocado que muchos cristianos huyan en busca de legislaciones más
tolerantes. Entre todos, señala Antonio Socci, son cerca de 26 países donde
hay cerca de 78 millones de cristianos que viven como "rehenes de los
musulmanes".

Túnez aparece como una nación de las más tolerantes. Pero sus leyes prohíben
a una mujer musulmana casarse con un cristiano. Las licencias necesarias
para construir templos cristianos no se conceden. No está permitida la
evangelización de los misioneros. Y se habla de un país tolerante de manera
relativa, esto es, comparado con otros países islámicos.

Merece un capítulo aparte la situación en Sudán. Este país sufre una
profunda división entre el norte(islámico) y el sur(cristianos y animistas,
que representan el 16.7% y 12% respectivamente de la población). En el año
2000, Amnistía Internacional se hacía eco de los casi 2 millones de personas
muertas y de los 4 millones de perseguidos por la guerra civil, reanudada en
1983. Los capturados en el sur son sometidos a la esclavitud, con una cifra
que va más allá de los 200.000 personas. Desde el poder se galvaniza a la
población a la guerra santa. Sin embargo, pese a los oídos sordos de las
sociedades occidentales, existen algunas asociaciones que prestan ayuda.
Entre otros, la Christian Solidarity International ha conseguido liberar a
un alto número de esclavos.

Socci considera que el comunismo se ha olvidado. Existen otros países donde
también se persigue a los cristianos, por razones de carácter político más
que religioso. Aunque la caída del muro de Berlín ocurriera en 1989, hoy día
son cerca de 1500 millones de personas las que aún viven bajo regímenes
comunistas.

En Vietnam, China, Corea del Norte también se ha perseguido a los
cristianos. Se ha prohibido el culto, se producen arrestos o existen
desaparecidos. Se ha condenado a muerte a sacerdotes y en China a algunos
obispos, bajo la excusa de ser elementos nocivos para el régimen.

Se acusa con frecuencia a la Iglesia Católica de una historia oscura, de
masacres e intolerancias y se alude al triste fenómeno de la Inquisición.
Juan pablo II pidió un sentido perdón por el cúmulo de víctimas de la
intransigencia cristiana. Parece que esto no ha bastado.

El libro de Antonio Socci no trata de silenciar aquellos hechos que, a lo
largo de la historia, ha cometido la Iglesia. Lo que trata de poner de
manifiesto es que no cabe invertir la posición de las víctimas. Es decir,
acusar a la iglesia de un pasado tenebroso no desmerece en nada el número de
víctimas y de mártires que han sufrido persecución. De hecho, cabe señalar
que el reconocimiento de las propias culpas que el Papa realizó en el
Jubileo del año 2000 sirve para ponderar la autoridad moral de una
institución que cuenta con más perseguidos que perseguidores.

La iglesia es actualmente un objetivo para la inquina de muchos. No hay que
demostrar una afirmación que se corrobora cada día en los artículos de
opinión. Pero muchos de quienes tachan al catolicismo de intolerancia no
tienen en cuenta o desconocen el infinito número de cristianos, católicos,
asesinados por su fe. Además, los prejuicios y los dobles raseros no
favorecen la crítica constructiva. Antonio Socci recoge una anécdota muy
ilustrativa al respecto. En Italia muchas escuelas han cerrado durante los
meses del Ramadán, por respeto hacia los niños musulmanes. Sin embargo, se
ha emprendido también una reforma que va a quitar los crucifijos de las
escuelas. En España, sin llegar a esos extremos, la situación es similar.

Leyendo el libro de Socci se descubre que las víctimas muchas veces se
consideran perseguidores, sobre la base de un espíritu anticlerical y
rancio. Mientras que la tolerancia se pide para unos, se niega el respeto a
los otros. Las páginas de los diarios se nutren algunas veces de calumnias
contra la Iglesia ( por ejemplo, con el papa Pío XII, cuya ayuda a los
judíos ha sido reconocida), sin que nada haya pasado. En Francia, se ha
llevado a los tribunales a Michael Houllebecq por falta de respeto con la
religión islámica.

La tolerancia y el respeto deben ser valores que cualquier país debe tener
arraigados en la sociedad. La presencia de personas de variadas religiones y
confesiones en el mundo occidental demuestra que a nadie se le hace
renunciar a sus ideas. La crítica constructiva que realiza la opinión
pública es signo de que la libertad de pensamiento imperan allí donde se
practica. Pero esos mismos valores hay que practicarlos para con aquellos
que sufren. Y hacerles alzar la voz en medio de una sociedad que desconoce a
sus víctimas.




ElOxitoDelArcoIris***69.es


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http://www.harunyahya.org/other/evol...mo/evoluc.html

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http://bloomerfield.com/2007/10/09/l...giones/#more-7

http://www.centrorey.org/tema_religion_falsa.htm

http://www.centrorey.org/tema_religion_falsa2.htm



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