Comparto todo cuanto dices, Adomar.
La gente no se lo imagina siquiera hasta que le toca. He oído la mitad de la
entrvista en El Larguera que Eva nos enlaza porque no puedo seguir
recordando mi propia experiencia personal parecida. Seguiré más tarde cuando
se me pase el apretón emocional. Yo creo que hay una resignación fatalista
en toda la sociedad ante el cáncer que paraliza a todos para emprender una
lucha inteligente como la que propones y que beneficiaría a todos ya que
antes o después en cada familia habrá alguno. La gente siente un impacto
emocional pero queda paralizada. Mira que resulta fácil con las estadísticas
en la mano comprobar que por cada uno de los que muere en la carretera
mueran más de veinte como consecuencia del tabaco y más como consecuencia
del cáncer. Pues los medios de comunicanción "cuentan"
uno a uno a los fallecidos en la carretera, a cada una de las víctimas de
violencia doméstica (lo cual me parece muy bien y lo apoyo) porque quizá se
cree que son muertes evitables pero ningún medio de comunicación hace lo
mismo con los del cáncer porque quizá cree que es inevitable. El mismo
Carlos Llamas en la entevista lo da a entender así. Por eso me sumo a todos
los homenajes a las personas famosas o conocidas que mueren por cáncer
(Rocío Jurado, Rocío Dúrcal, Carlos Llamas o los políticos sean del partido
que sean) porque somos seres humanos y, como los elefantes, enterramos a
nuestros muertos con dolor pero me quedo absolutamente desolado al comprobar
que gente buena, faliliares, buenos amigos, gente que pueden influir en la
opinión pública no prolonguen su homenaje a sus amigos y compañeros muertos
por cáncer pidiendo mejores prácticas, seguimiento integral del enfermo de
cáncer por un solo responsable cuando manifiesta otros síntomas de otras
especialidad, diputados y políticos localistas que en honor de los enfermos
y muertos de su partido, sus amigos conocidos, compitieran por tener un
centro de excelencia en cada autonomía... No se les ocurre. El fatalismo
ante el cáncer paraliza a esta sociedad. Nos dicen con mucha frecuencia que
nuestra sanidad pública es una de las mejores de Europa. Está bien. Pero no
nos dicen con tanta frecuencia las evaluaciones que la contradicen y la
sitúan en lugares menos favorables como hemos leído estos días (No tengo a
mano el enlace). No es un asunto de malos gestores sólo. Lo es de malos
hábitos de los médicos (todos los enfermos tenemos experiencia de ello), de
una sociedad que prefiere cerrar los ojos, de una asociación dominante que
haciendo bien lo que hace, lo cual es de agradecer, ni siquiera se plantea
con un cierto sentido crítico la posibilidad de reivindicar algunos cambios,
lo es de organización sanitaria, de coordinación entre distintas
especialidades, de los hopistales, coordinación entre estos y la medicinia
ambulatoria de los médicos de familia o especialistas no hospitalarios, de
pérdidas de papeles y resultados de pruebas, mil cosas de la que podría
ocuparse alguien que detectara los fallos y estableciera protocolos de
mejora.
Pero la gente tiene prisa, va del hospital a sus cnsultas particulares (no
todos, no siempre pero sí algunos o muchos), los gestores están en los
números de la economía, y así los hospitales son grandes monstruos
parcialmente coordinados que funcionan más porque lo sacan adelante un grupo
de esforzados responsables (médicos, enfermeras, auxiliares) que por el
engranaje de un sistema bien estructurado.
¿Qué pasaría si cada vez que muere alguien en un hospital fuera obligatorio
repasar todos los actos médicos hospitalarios y extrahospitalarios del año
anterior? Con los oredenadores puede hacerse. La causa de la muerte, una vez
muerto el paciente, es fácil de conocer y abre mucha luz sobre los pasos
dados en falso en meses anteriores cuando aún hubiera sido posible
intervenir más eficazmente.
Pero me temo que el sistema sanitario, la política sanitaria y nuestra
sociedad está en salir del paso y en otras cosas.
A veces la verdad desanima. Personalmente prefiero el desaliento lúcido que
la "alegría" ciega e inconsciente.
Un abrazo
Pepe
<ofloda2000***gmail.com> escribió en el mensaje
news:1191591832.997925.28580***19g2000hsx.googlegrou ps.com...
On 4 oct, 14:08, "Eva" <impresFUERAE...***hotmail.com> wrote:
> Interesantes sus reflexiones sobre el cáncer, el tratamiento, las
> sensaciones y pensamientos
> que se derivan de todo el proceso.
> Un gran periodista y un gran luchador.
> Abrazos.
> Eva
>
> Entrevista del 7 de mayo tras recuperarse del primer
> round:http://www.elpais.com/audios/Notas/p...rlos/Llamas/La...
>
> http://www.elpais.com/articulo/radio...do/segunda/vid...
Hace unos años quise facilitar información a Carlos Llamas sobre la
corrupción que se escondía en determinadas actuaciones judiciales y
sanitarias que tratan a los pacientes de cáncer como despojos ante los
que cualquier mala atención es disculpable. Uno de los argumentos que
esgrimí ante la ayudante que él interponia para evitar hablar conmigo
o que le hiciera llegar esa información, era, simple y llanamente que
luchar por la dignidad de los pacientes y en su defensa -y en el caso
concreto, de los pacientes de cáncer- era luchar también por nuestro
propio interés y el de nuestros seres queridos, pues las estadísticas
sobre la enfermedad a pocos dejan fuera de padecerla.
Jamás se me atendió; ni el más leve gesto. Más tarde llegó la campaña
del asunto de Leganes y el posicionamiento sesgado y claramente
politizado que se hizo continuamente desde su emisora y su programa.
Tampoco hubo lugar para hacerse eco de mi denuncia, ni escucharla
siquiera, pues no interesaba a la tesis política que se defendía.
Supongo que Carlos Llamas fue bien tratado cuando la enfermedad que a
mi y a otros afligía y maltrataba llamó a su puerta.
Pero no deja de resultar curioso como, a la postre, realmente
terminamos por padecer el sindrome del suicidio ciego. ¡Eso a mi no me
afecta!... hasta que te afecta... y de lleno.
¡Cuanto bien nos hariamos unos a los otros si tratasemos de entender
que el mal que unos reciben, a la postre, si no se elimina, terminará
por devorarnos.
Descanse en paz, pues fue un buen periodista al que respetaba, a pesar
de que, al menos en lo que a mi respecta, hubo una vez en la que su
defensa de la verdad, la justicia y los desvalidos sólo fue un eco
lejano e irreal.
Adomar.