[continúa]
SHAOLIN COWBOY #1
Geof Darrow
http://www.burlymanentertainment.com...r_shaolin.html
Aunque nunca he conseguido hacerme con él, siempre me ha llamado la
atención "Hard Boiled" de Miller y Darrow, y más que el cómic, ese "cómo se
hizo" a tamaño gigante que hay en algunas tiendas. Por eso ni me lo pensé
cuando vi este primer tomo de "Shaolin Cowboy" por el mismo dibujante. Y me
alegro de haberlo comprado, porque el 2º tomo no lo vamos a ver ni en
pintura.
El tal Shaolin es una mezcla de John Wayne, Zatoichi y Jimmy Corrigan
que se pasea por el típico desierto postapocalíptico a lomos de un mulo que
no para de hablar. Da la impresión de ser una historia-homenaje a lo
Tarantino, picoteando géneros de aquí y de allí. Pero no lo es, y ni
siquiera hay tal historia: en el primer número ya queda claro que Shaolin
Cowboy es más parecido a esos cómics de Moebius en los que pasan cosas
simplemente porque al autor le apetece dibujarlas. Sólo que en vez de los
mundos alienígenas, a Darrow le va a violencia gratuita. "Shaolin Cowboy" es
una sucesión de peleas a cámara lenta en las que cada disparo, cada patada y
cada chorro de sangre pueden ser una splash-page y no hay dos viñetas
seguidas con la misma perspectiva. Y Darrow, además de disfrutarlo, lo hace
bien, el mamón: cada una una de las viñetas de este cómic es perfecta y
tiene una complejidad y una cantidad de detalles que a otros autores ni se
les pasaría por la cabeza meter. Y todo esto no molesta a la hora de leerlo,
sino que da al cómic una sensación de estar viendo una especie de
coreografía a cámara lenta (y en una pantalla muy grande). Impagable cuando
hace una especie de "travelling" ¡de cinco splash-pages dobles!
Lo que sí estropea el cómic es precisamente lo arbitrario del argumento
y la falta de un mínimo desarrollo de personajes. Y no es que a Darrow no le
salga, es que ni se lo plantea. "Shaolin Cowboy" es una exhibición
espectacular y perfecta de técnicas y recursos, pero no es un buen cómic,
igual que un futbolista haciendo 3000 toques de balón sin que éste caiga al
suelo no es un partido de fútbol. Y encima el mulo y el zombi no se callan
ni a tiros (literalmente).
SKY MASTERS of the Space Force #1
Kirby y Wood
Toda una sorpresa por parte de Glénat, que edita en formato de lujo y
con todo tipo de extras (hoy en día no se puede publicar un cómic sin un
artículo de Álvaro Pons) esta tira diaria poco conocida por aquí. Se trata
de un cómic de ciencia ficción que responde al interés del público de
aquella época por la llamada carrera espacial. Por lo tanto, aquí los héroes
enfundan sus pistolas láser y se convierten en personajes más cercanos y
creíbles. Aunque Sky Masters siga siendo un cómic fantástico, lleno de
inventos y hazañas imposibles, intenta mantenerse dentro de lo creíble y se
identifica más con los astronautas que aparecían en los periódicos de la
época que con Flash Gordon o Buck Rogers.
Por ello, la estética de la serie está muy cuidada y resulta
espectacular. Trajes espaciales, cohetes y equipo científico, todo resulta
verosímil y está perfectamente documentado, rompiendo con la ciencia ficción
de la década anterior. Las aventuras de Masters (sí, sus padres intuían que
sería piloto y lo llamaron Sky Masters) son también más mundanas, y no se
dedica a conquistar planetas imaginarios sino a alcanzar la órbita terrestre
que, por ser real, resultaba aún más atractiva que el planeta Mongo.
Por desgracia, la "carrera espacial" ahora mismo ocupa 5 minutos al mes
en los telediarios, y habiéndose superado en la realidad todas las aventuras
imaginarias de Masters, el cómic ha perdido interés, por mucho que Kirby
adorne los lanzamientos de cohetes con historias de celos y traiciones. Así
que lo que de verdad llama la atención en "Sky Masters" es su dibujo
absolutamente genial: da gusto ver a Kirby entregándose a fondo y cambiando
sus habituales máquinas imposibles por artefactos reales, que copia a la
perfección. Y el entintado de Wood es espectacular, no hay más que ver la
portada.
Dudo que nadie se enganche a este cómic, pero echadle un vistazo porque
sólo por el dibujo ya merece la pena.
Dreebo.