El Cristianismo es Racional "Suplantador de libera" <libera.fundamentalista***gmail.com> escribió en el
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> Varios artículos recientes y las respuestas a preguntas que me han
> hecho, han producido un torbellino de respuestas, no todas
> necesariamente amistosas. La mayoría de las reacciones fueron el
> resultado de mis comentarios sobre el derramamiento milagroso de
> sanidades en la Florida. Mientras que la mayoría de las personas que
> respondieron están de acuerdo conmigo, hay unas pocas no lo están y me
> lo hicieron ver en términos no muy acertados. Estas personas dijeron,
> en efecto, que si no me cuido Dios me va a aplastar como a un insecto
> por estar criticando una obra que es de Él.
Qué quiere decir la gente con el enunciado, “Eso es asunto de
interpretación”? Muchos quieren decir: “Usted tiene su punto de vista del
significado del pasaje, y yo tengo el mío. ¿Quién puede decir que el suyo es
correcto y el mío equivocado? No deberíamos condenar los puntos de vista de
los demás. Deberíamos permitir que los demás sostengan diferentes puntos de
vista”.
Vivimos en una sociedad “pluralista”. “Pluralismo” simplemente es la
filosofía que sostiene que deben coexistir los diferentes puntos de vista,
incluso cuando sean conflictivos. Esta actitud es muy frecuente en el mundo
moderno. Los programas de televisión constantemente enfatizan que no existen
absolutos. La verdad es subjetiva y relativa para muchas personas. Ellos
insisten que hay pocos absolutos, si es que existe alguno—muchos matices,
pero pocos tonos blancos y negros definidos.
El tema llega a ser más confuso por el hecho que en cualquier asunto
religioso o moral, existen autoridades entendidas y sinceras en ambas
partes. La postura general del modo de pensar norteamericano es que ya que
la verdad es tan elusiva, nadie debería juzgar a los demás; nadie debería
ser tan arrogante o dogmático para insistir que un cierto punto de vista es
el único enfoque correcto.
Sin incluso examinar la Palabra de Dios, debemos ser capaces de ver que esta
actitud y posición es auto-contradictoria e inaceptable. ¿Por qué? Porque
los que la adoptan insisten que ellos están en lo correcto. Ellos insisten
dogmáticamente que nadie debería ser dogmático. Sostienen como verdad
absoluta y cierta que no existe verdades absolutas. Por ende, ¡ellos tienen
que negar su punto de vista para sostener su punto de vista!
Solamente en la religión la gente toma la posición necia que la verdad es
elusiva e inalcanzable. Solamente en la tarea de interpretar la Biblia la
gente toma la posición que la verdad es relativa, fluctuante y algo de lo
cual nunca podemos estar seguros. Los seres humanos a menudo “razonamos” en
religión de una manera diferente a la que razonamos en otras facetas de
nuestras vidas—como cuando manejamos nuestros autos o recogemos nuestra
correspondencia.
Por ejemplo, cuando vamos al doctor porque nos sentimos mal, le comunicamos
nuestros síntomas y esperamos que nos entienda. Esperamos que reúna toda la
evidencia relevante (la información verbal que damos, como también las
señales que nuestro cuerpo manifiesta) y que luego interprete adecuadamente
esa evidencia para sacar las conclusiones correctas con respecto a nuestra
dolencia y el tratamiento adecuado. Él luego escribe una receta que llevamos
al farmacéutico y, otra vez, esperamos que el farmacéutico interprete
adecuadamente las instrucciones del doctor. Tomamos la receta a casa, y
leemos la etiqueta, esperando entender las direcciones completamente. El
hecho que los doctores y farmacéuticos puedan cometer errores al sacar
conclusiones indebidas en cuanto a nuestra condición no niega el hecho que
si ellos reúnen la evidencia suficiente y razonan adecuadamente según la
evidencia, pueden saber la verdad de nuestra situación.
Cada día de nuestra vida, interpretamos miles de mensajes de una manera
precisa. Leemos el periódico, esperando entender completamente lo que
leemos. Leemos novelas con la misma esperanza. Vemos las noticias en la
televisión. Vamos al correo a recoger nuestra correspondencia, esperando
interpretar adecuadamente los mensajes que se transmiten. El hecho que
algunas veces entendamos mal algún mensaje no niega el hecho que se puede
examinar información adicional para sacar las conclusiones exactas y llegar
a las interpretaciones correctas.
Nosotros realizamos este proceso constantemente—hora tras hora, día tras día
y año tras año. Reconocemos que tenemos la habilidad de operar sensatamente
y comunicarnos inteligentemente con otros. Sin embargo, a la misma vez
implicamos que el Dios del cielo, Quien creó nuestras mentes y nuestra
capacidad mental, Quien es infinitamente más sabio y más capaz que los
humanos, ¡no puede dar a conocer Su voluntad en una manera clara y
entendible! Cuando vamos a la Biblia, ¡repentinamente hacemos un cambio
radical e insistimos que no podemos estar seguros de la voluntad de Dios, no
podemos ser dogmáticos en la doctrina sino debemos aceptar las opiniones
diferentes en cuanto a lo correcto e incorrecto!
Mucha gente que afirma adherirse al cristianismo, ridiculiza y denuncia el
debate, la argumentación y el énfasis en la racionalidad y lo razonable. El
efecto práctico de esta propaganda es el aumento de la subjetividad, las
emociones y el gusto personal como estándares autoritativos en la práctica
religiosa. Por ende, se suplanta la Biblia como la fuente religiosa
comprensible e incambiable, y se empeora la brecha satánica entre la cultura
humana y el Dios del cielo.
El término “lógica” hace referencia nada menos que al razonamiento correcto.
Una persona es lógica cuando razona correctamente. Ser “ilógica” equivale a
razonar incorrectamente. ¿Refleja la Biblia una afinidad con las leyes del
pensamiento y la lógica? ¿Argumentaron sus casos, probaron sus posiciones y
se dedicaron al discurso racional y razonable los oradores inspirados y
Jesús mismo? Por favor considere las siguientes referencias de la Escritura.
Jesús demostró Su apego increíble por lo racional en Su uso agudo, potente y
penetrante de la lógica y la argumentación firme. Su primera actividad
argumentativa consistió de un diálogo lógico entre Él (a la edad de doce
años) y los teólogos judíos. Todos estuvieron impresionados de Su
entendimiento y respuestas (Lucas 2:46-47). En la ocasión de Su bautismo,
Jesús razonó con Juan para convencerle a bautizarle (Mateo 3:13-15). ¡Él usó
una razón lógica para justificar la acción!
Inmediatamente después de ese incidente, Jesús enfrentó a Satanás en el
desierto. Satanás planteó tres argumentos, instando a Cristo a actuar según
el razonamiento erróneo que Satanás presentó. Note cuidadosamente la
secuencia de la disputa entre los dos, poniendo atención especial en la
manera que Cristo usó superiormente la lógica para vencer a Su oponente.
Mateo 4:1-11
Argumento #1:
Satanás: “Si eres Hijo de Dios, di que estas piedras se conviertan en pan”.
Jesús: “Escrito está: No sólo de pan vivirá el hombre, sino de toda palabra
que sale de la boca de Dios” (cf. Deuteronomio 8:3). Cristo presentó
autoridad escritural como evidencia para contradecir la conclusión de
Satanás. En otras palabras, satisfacer la necesidad legítima del hambre
nunca debe tener prioridad sobre la necesidad de obedecer a Dios y atender
primero las necesidades espirituales.
Argumento #2:
Satanás: “Si eres Hijo de Dios, échate abajo”. Esta vez Satanás presentó una
escritura (Salmos 91:11-12) como evidencia para justificar su propuesta.
Jesús: “Escrito está también: No tentarás al Señor tu Dios” (cf.
Deuteronomio 6:16). Jesús presentó una escritura adicional que demostraba la
mala aplicación de Satanás del Salmo 91. En otras palabras, aunque el Salmo
91 intentaba expresar el cuidado y la preocupación que Dios manifiesta por
la persona fiel, no tenía la intención de aplicarse a la exposición
deliberada al peligro para forzar a Dios a proveer el rescate de una
persona. Sí, Dios cuidará de mí. Pero si yo camino intencionalmente en
frente de un auto en movimiento para ver si Dios prevendrá milagrosamente un
accidente, ¡seré atropellado! En el contexto de Deuteronomio 6:16, Dios
estaba haciendo referencia a la clase de prueba y/o tentación que los
israelitas hicieron cuando murmuraron, se quejaron y retaron a Moisés para
sacar agua—como si Dios no pudiera o no estuviera dispuesto a hacerlo. Si
Jesús hubiera obedecido al reto de Satanás hubiera estado en la misma
condición que los israelitas débiles e incrédulos que “tentaron a Jehová”
(cf. Éxodo 17:2). La única respuesta lógica para este desafío era la que
Jesús realmente articulo: “¡No se debe tentar a Dios! ¡La tentación a Dios
indica la falta de fe!”.
Argumento #3:
Satanás: “Todo esto te daré, si postrado me adorares”.
Jesús: “Vete, Satanás, porque escrito está: Al Señor tu Dios adorarás, y a
él sólo servirás”. Por tercera vez, Jesús reunió prueba escritural para
mostrar la falsedad de la posición de Satanás, mientras que afirmó la
Verdad. En otras palabras, basado en Deuteronomio 6:13, sería un pecado
adorar a Satanás o a cualquier otro excepto a Dios. Solamente Él es digno de
adoración.
Esta demostración maravillosa del dominio de Cristo del debate y la disputa
lógica no es un caso único. Jesús usó la lógica y la razón durante toda Su
estadía terrenal. Él respondió consistentemente a Sus contemporáneos con
lógica penetrante y devastadora. Él fue atacado constantemente con preguntas
y pruebas verbales ante las cuales ofreció consistentemente respuestas
racionales y razonadas (Lucas 11:53-54). Considere los siguientes ejemplos:
1.. La discusión con los fariseos en cuanto a comer espigas (Mateo
12:1-8).
2.. El diálogo con los principales sacerdotes y los ancianos sobre la
autoridad (Mateo 21:23-27).
3.. La interacción con los fariseos en cuanto a los impuestos (Mateo
22:15-22).
4.. La respuesta a los saduceos concerniente al matrimonio y la
resurrección (Mateo 22:23-33).
5.. El argumento que presentó a los fariseos sobre la identidad del Mesías
(Mateo 22:41-46).
6.. Las demostraciones de la sanidad en el día de reposo (Marcos 3:1-6;
Lucas 13:14-16; 14:1-6).
7.. La respuesta a los doctores concerniente a la fuente de Su poder
milagroso (Lucas 11:14-26).
8.. La respuesta concerniente al ayuno (Lucas 5:33-39).
9.. La forma en que manejó el punto de vista contrario de Simón en cuanto
a la mujer pecadora (Lucas 7:36-50).
10.. La respuesta a los fariseos concerniente a Su entrada triunfal (Lucas
19:39-40).
11.. Los comentarios sobre la ocasión de Su arresto (Lucas 22:47-53).
Jesús fue tan sensato y racional en Su discurso que cuando los judíos duros
de corazón declararon que Él estaba loco o tenía un demonio, otros
contestaron: “Estas palabras no son de endemoniado” (Juan 10:21). En efecto,
Jesús proveyó consistentemente evidencia, incluso evidencia empírica, para
sostener Sus reclamaciones (Juan 10:24-26,36-38). ¿Cómo puede alguien
cuestionar el hecho que Jesús usó consistentemente la lógica y el
razonamiento correcto? ¡Él fue, y es, el Maestro Lógico que creó la mente
humana que funciona racionalmente! Sus discípulos inspirados siguieron Su
ejemplo.
El apóstol Pablo fue un maestro de la argumentación lógica en forma oral y
escrita. Poco después de su conversión, comenzó una carrera permanente de
debate y discurso racional. Examine cuidadosamente los términos que el
Espíritu Santo seleccionó para describir las actividades verbales de Pablo:
“Confundía y demostraba” (Hechos 9:22).
“Discutía” (Hechos 17:2).
“Declaraba y exponía” (Hechos 17:3).
“Discutía” (Hechos 17:17).
“Discutía y persuadía” (Hechos 18:4).
“Discutía y persuadía” (Hechos 19:8).
“Declaraba, testificaba y persuadía” (Hechos 28:23).
¡Todos estos términos expresan actividad racional y lógica! La defensa
magnífica de Pablo en cuanto a la resurrección fue expresada por medio de
inspiración en una forma racional lógica. Expresándola en una forma lógica
como una serie de preposiciones hipotéticas (“Sí...entonces”), Pablo
cuidadosamente trae al lector a la conclusión irresistible que “Cristo ha
resucitado de los muertos” (1 Corintios 15:12-20).
¡Cuán común fue esta actividad para los escritores inspirados! Cuando Pablo
encargó a Tito del nombramiento de ancianos calificados en la isla de Creta,
señaló que los ancianos deben ser capaces de “exhortar con sana enseñanza y
convencer a los que contradicen” (Tito 1:9). ¡Los ancianos deben estar
listos a debatir y refutar a los falsos maestros! No es sorpresa que cuando
Festo acusó a Pablo de estar loco, Pablo tranquilamente respondió: “No estoy
loco, excelentísimo Festo, sino que hablo palabras de verdad y de cordura”
(Hechos 26:25). ¡Pablo respondió a la acusación al argumentar que sus
palabras eran sensatas, lógicas y razonables! Compare la misma palabra en su
forma verbal (sofroneo), usada para hacer referencia al endemoniado después
de la expulsión de los demonios, y que se traduce como “en su juicio cabal”
(Marcos 5:15).
Lucas se dedicó a la misma clase de empresa racional. Él escribió su
evangelio y el libro de Hechos para que Teófilo y los futuros lectores
puedan “conocer bien la verdad” (Lucas 1:4) e identificar “pruebas” (Hechos
1:3) con el propósito de convencer. ¡Estos términos expresan actividad
racional! De igual manera, Apolos empleó el discurso lógico y razonable.
Estudie los términos que se usan para describir su actividad verbal: “con
gran vehemencia refutaba” y “demostrando por las Escrituras” (Hechos 18:28).
Pedro siguió el mismo enfoque lógico en su trabajo religioso. En la ocasión
trascendental del establecimiento de la iglesia de Cristo en Hechos 2, Pedro
presentó cuatro líneas de argumentación basadas meticulosamente en la
evidencia escritural para llegar a la conclusión: “Sepa, pues,
ciertísimamente toda la casa de Israel, que a este Jesús a quien vosotros
crucificasteis, Dios le ha hecho Señor y Cristo” (Hechos 2:36).
Se insta al lector a tomar una pausa y leer los siguientes pasajes:
Proverbios 14:15; Isaías 1:18; Hechos 17:11; Filipenses 1:17; 1
Tesalonicenses 5:21; 2 Timoteo 2:15,25; 1 Pedro 3:15; 1 Juan 4:1; Judas 3.
¡Estos pasajes demandan actividad racional, lógica y cognitiva! De hecho,
¡estos pasajes no tienen sentido si Dios considera el razonamiento como algo
sin importancia o innecesario!
No debemos sucumbir al huracán humanista que está atacando los Estados
Unidos. Con esta tormenta destructiva han venido vientos y oleadas de
existencialismo y pentecostalismo. Estas fuerzas violentas y dañinas se han
filtrado en la iglesia de nuestro Señor. Debemos despertar de nuestro
dormitar y hacer todo lo que podamos para rescatar y salvar a todos los que
manifiestan receptividad ante las verdades razonables de nuestro Dios.
Ahora, más que nunca antes en la historia, debemos permanecer firmes en
nuestra proclamación de “palabras de verdad y de cordura” (Hechos 26:25).
Debemos entender que vivir la vida cristiana significa vivir una vida
racional. |