On 13 jul, 08:35, "Sebastián" <inotnaBOR...***ono.com> wrote:
>
> Seb.- No sé si hablas de ti o de algún personaje tuyo que aprecias, pero una
> estación de tren es siempre una cosa muy distante. Las pisadas de la gente
> son más anónimas que nunca. Espero que por fin tú o tu personaje hayáis
> desayunado.
>
> Sebastián.
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desayuné en casa, sí

))
tienes razón en tú comentario sobre las estaciones de trenes.
Hace unos años ya, mi marido y yo , cuando teniamos unos dias libres,
jugabamos a un juego que nos divertía mucho. Buscabamos entre los dos
un destino que estuviera lejones de nuestra ciudad, de aquella
viviamos en Irun, preparabamos una bolsa con lo imprescindible y nos
lanzabamos a la estación. La cosa consistia en subirnos al primer tren
que pasara que fuera en ese sentido y aproximarnos de esta manera a
nuestra meta, no valía dejar pasar trenes y había que hacer lo posible
por parar a comer a su hora, a cenar o a dormir. de tal manera que, a
veces, para ir a vigo, tenias que tomar uno que iba para salamanca,
pero claro, había que calcular el recorrido que debias hacer y tener
mucho cuidado donde te bajabas, porque deshacer el camino para volver
a enderezarlo, innecesariamente, "restaba puntos"

)). es decir, que
si ibamos por ejemplo, como el caso de medina, a león, si pasaba uno
que terminaba el trayecto en valladoliz, pues había que cogerlo, y en
valladoliz subirte, si era el caso, aunque muriese allí, al que iba a
venta de baños, aún a sabiendas de que a partir de las diez de la
noche en esta estación no para nada de nada.
Ahí aprendí a respirar el momento imponente del transito que supone
un viaje en tren, es un impas que te permite sustraerte de casi todo,
porque solo importa el viaje y a ser posible, llegar, el caso es que
siempre se llega

)))). El tiempo y el viajero laten de otra manera
fuera de su cotidianiedad, conversar con desconocidos resulta
gratificante, la de cosas que puede uno hablar con quien no conoce y
que de otra manera, quizá, no contaría jamás. La de cosas que uno
escucha si es capaz de escuchar y con que sinceridad le deseas al otro
suerte a sabiendas que no le vovoeras a ver nunca más, cuando te
despides, porque uno de los dos ha llegado a su destino. Y la de cosas
que uno calla con su compañero de viaje al lado, porque entre los dos,
no hace falta hablar, porque mientras dura el viaje, la realidad de él
y la mia, eran identicas, maravillosamente iguales.
Y las estaciones... eso es otro cantar, para pasar buenos ratos solo
observando, la de Palencia, no hay otra como esa

.
Cris