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Antiguo 07-08-2008, 01:17:37
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Predeterminado El origen de la vida – un problema irresoluble para el materialismo.

Cuando hablamos del origen de la vida, nos referimos en realidad al
origen de la primera unidad metabólica que se puede reproducir y
perpetuar.

Antes de los grandes avances en microscopía y otras técnicas de
observación, se creía que las células eran unas realidades
relativamente sencillas, un protoplasma en cuyo seno se daban unas
interacciones químicas que les daban sus propiedades dinámicas y
reproductivas. No fue hasta que se pudieron observar las estructuras
de la célula mediante microscopía electrónica de alta resolución y
mediante otras técnicas que se llegó al conocimiento de que no se
trataba de meras interacciones químicas más o menos sencillas, sino de
complejísimas interacciones en las que todos unos sistemas de máquinas
complejas sumamente miniaturizadas compuestas de piezas de material
proteínico cumplían funciones muy específicas dentro de un gran
complejo biológico-industrial, con sistemas de almacenamiento,
traducción, transcripción y mantenimiento de información, de
regulación y control de procesos, de captación, transformación y
aplicación de energía, de entrada selectiva de materiales y de su
transporte automatizado con sistemas codificados de identificación,
con relojes y temporizadores para todos los ritmos de funcionamiento y
operación.


Así, el problema del origen de un sistema vivo no se circunscribe
meramente al origen de sus sistemas funcionales como tales, sino:


1) Si primero se formaron los sistemas por algún azar (sistemas de
captación de energía, de conversión de energía, y de aplicación de la
energía a funcionalidades),


2) entonces, ¿cómo llegaron estas estructuras proteínicas a quedar
descritas en un sistema codificado de información soportado por el ADN


3) que después podría reproducirlas mediante el complejo aparato de
transcripción ADN-ARN junto con todo el complejo de máquinas
proteínicas codificado por su parte en el ADN?


Soporte de información e Información – una distinción necesaria


A veces existe la percepción inconsciente de que el ADN (el Ácido
Desoxirribonucleico) ES la información genética, y que si se pudiese
explicar la formación del ADN tendríamos resuelto el problema del
origen de los códigos de la vida. Es necesario distinguir entre el
soporte de la información y la información misma.


Un ejemplo lo tenemos en una onda de alta frecuencia, que no es
información de por sí, y que se podría explicar como una emisión
debida a un fenómeno natural. Pero una onda de alta frecuencia puede
ser soporte de información, cuando una fuente de información (la voz
humana, una fuente de música, etc.), modula bien su amplitud, su
frecuencia o su fase por medio de unos dispositivos aplicados para
este fin. Esto posibilita la comunicación de información de emisor a
receptor.


Otro soporte de información es el papel y la tinta, que no explican
por sí mismos el mensaje expresado por este medio; es la secuencia de
letras la que da el mensaje, bien una novela, bien unas
especificaciones técnicas para la construcción de una máquina. Lo
mismo sucede con el ADN, que de por sí jamás podría explicar la
secuencia de las bases químicas, que constituye unos códigos para unos
fines determinados. Esto aparte de la incapacidad de ningún sistema
meramente químico, sin dirección inteligente, para producir esta
molécula.


La misma información se puede transferir de uno a otro soporte, de
ondas electromagnéticas portadoras de un Código Morse (... --- ...) a
letras sobre papel (SOS) o a código binario de ordenador o al alfabeto
Braille. El mensaje, la información, es una entelequia que comunica
unos significados y que puede cabalgar sobre diversos soportes, y que
no es por tanto el soporte mismo, sino que es independiente de él.


Así, las cadenas de ADN no son información, el papel y la tinta no son
información, la superficie de un CD-R no es información – pero sirven
como medios para contener información. Se puede decir con estas
palabras: El Quijote, de Cervantes, es mucho más que el papel y la
tinta con que está hecho el libro. Hay otra magnitud además del
soporte material: está el mensaje.


Así, lo que tenemos es información, que es generada por una mente, (1)
bien para comunicarla a otra mente cuando ambas mentes comparten un
mismo código, o tienen medios para traducir los códigos para hacerlos
comprensibles de la una a la otra, o bien (2) para dictar
instrucciones generadas por una mente para la consecución de unos
propósitos especificados y aplicados luego por unos mecanismos capaces
de recibir esta información y traducirla en resultados.


¿Qué fue primero – el huevo o la gallina?

De modo que el problema es: ¿Se formaron primero las máquinas
proteínicas por azar? En tal caso, ¿cómo quedaron descritas y
codificadas sobre el soporte del ADN y cómo se formó toda la
maquinaria proteínica para la transcripción y plasmación de esta
información para dar a su vez todas las estructuras proteínicas
formadas al principio por azar?


¿O acaso se formó primero el ADN por azar, con los códigos de la vida?
¿Con todas las instrucciones para los diferentes componentes de la
maquinaria celular, de captación, conversión y aplicación de energía,
y para la identificación y el transporte de materiales a las
diferentes partes de la célula, y también las instrucciones para las
secuencias y la temporización de su montaje? ¿Y cuánto tiempo
transcurrió hasta que se formó por azar toda la maquinaria para LEER
estas instrucciones y aplicarlas de una manera funcional?


Y, mientras se formaba la maquinaria para poder emplear la información
en este soporte de ADN, químicamente sumamente frágil, ¿cómo se
explica la no degradación y disolución de una cadena de ADN cargada de
información pero sin las proteínas y las enzimas necesarias para su
protección, activación, reparación y reproducción?


Las alternativas


Las diferentes opciones que se han presentado por lo que se refiere al
origen de la vida, al origen de la primera célula funcional, son las
siguientes:



a. Azar + Selección Natural

b. Ley natural determinista

c. Dirección personal inteligente



a. Azar + Selección Natural

Un argumento que usan los materialistas es que no se puede comparar la
maquinaria de la vida, con toda su complejidad, con las «verdaderas»
máquinas inventadas y hechas por los hombres, «porque las máquinas
hechas por los hombres no se reproducen, y es la capacidad que tienen
de reproducirse lo que hace que los seres vivos puedan evolucionar
mediante la selección natural». Pero este argumento es totalmente
falso en relación con el origen de la vida: No se trata solo del hecho
de que todas las máquinas de las células, que son verdaderamente
máquinas más que microminiaturizadas, son de una complejidad exquisita
y que están coordinadas en sus funciones en tiempo y ritmo para
sistemas de tratamiento, traducción y transcripción de información. Se
trata también de que la reproducción de la célula no puede darse HASTA
QUE TENEMOS LA CÉLULA COMO UN TODO. Por tanto, el materialista no
puede aducir ninguna diferencia entre la maquinaria de la célula y la
maquinaria inventada por el hombre «porque se trate de sistemas
vivos». No existe vida biológica hasta que existen todos los sistemas
informáticos con toda su maquinaria, tanto la información misma
contenida en su soporte material de ADN, transcrita luego por todo un
conjunto de maquinarias constituidas por piezas específicas de
proteínas que luego traducen esta información para la elaboración de
los materiales necesarios, y como instrucciones de posicionamiento y
direccionamiento de los materiales, y para la temporización y
regulación de las diferentes funciones celulares y organísmicas de la
vida. Se precisa de un sistema completo para que las complejísimas
funciones de la vida puedan COMENZAR A EXISTIR. El paralelismo del
origen al azar de una célula se debería hacer con el de un conjunto
industrial automatizado de una complejidad tal que se pudiera
reproducir a sí mismo, desde todas las bases de datos con todas las
especificaciones completas de todas las maquinarias, sus ubicaciones,
los materiales que han de recibir y cómo deben proceder con ellos, y
del mantenimiento mismo de todo el conjunto, hasta las maquinarias
mismas y todo su entorno, conexiones, sistemas de captación,
transformación y aplicación de energía, sistemas de regulación y
control de los procesos, tolvas de entrada y compuertas de salida de
materiales específicos, etc.


De modo que el materialista no puede soslayar el problema real que se
le plantea del origen de estas máquinas con la afirmación de que «son
sistemas vivos», porque dichos sistemas vivos no existen hasta que no
tenemos la existencia integrada de todo este sistema informático con
todas sus máquinas, en el que las máquinas proteínicas están
codificadas en el ADN, pero en el que el ADN no puede expresar su
información aparte de la acción de todas estas máquinas proteínicas..


En el binomio «Azar + Selección Natural», por mucha importancia que se
atribuya a las «presiones selectivas» para dar la impresión de que
dicha presión impulsa al surgimiento de nuevos órganos y de nuevas
funciones biológicas, se debe reflexionar que la selección, natural o
artificial, solo puede operar sobre aquello que ya existe, y además
que solo puede operar con entidades que ya se reproducen. Por tanto,
la selección natural solo puede existir cuando la célula viva ya
existe y se reproduce. Por ello mismo no puede invocarse como causa
para su origen. Evidentemente, la selección natural no podría actuar
para escoger los componentes necesarios para la formación del complejo
sistema reproductor de la célula, al no existir todavía la
imprescindible función reproductiva. En este caso se trata de la
formación de todo el conjunto integrado de la primera célula por puro
azar. Y el azar queda excluido.


b. Ley natural determinista

Durante las primeras décadas de las especulaciones acerca de cómo se
hubiera podido formar una primera célula viva por procesos puramente
materialistas, hubo un sector de materialistas que expresó la
convicción de que las leyes naturales mismas hubieran llevado a la
formación inevitable de la vida. Entre otros, Kenyon y Steinmann
expresaron esta postura en su libro Biochemical Predestination
(Predestinación bioquímica). En la actualidad todavía se expresa esta
idea con el concepto popularizado de que si las condiciones son
idóneas, la vida surgirá de forma necesaria. La idea es que si
encontrásemos un planeta o un satélite con condiciones «terráqueas»,
podríamos esperar encontrar vida, naturalmente formada por estas
mismas leyes naturales, según se supone.


Pero la realidad es que las propiedades de los sistemas químicos
IMPIDEN la acumulación de los componentes necesarios para la vida, e
incluso no solo la acumulación, sino también incluso la formación de
dichos componentes (ADN, cadenas polipeptídicas, etc.), por no hablar
de todo el montaje de los componentes en sistemas dinámicos
coordinados de máquinas proteínicas lectoras de código, correctoras de
mutaciones, transcriptoras, reguladoras, constructoras, y de
captación, transformación, aplicación y regulación de energía, de
transporte automatizado de materiales, etc. Las leyes naturales son
impotentes para explicar el origen de la vida. Más aun, lo impiden en
ausencia de una acción deliberada, bien inmediata o mediada, porque
actúan en dirección contraria; no son integradoras, sino
desintegradoras.


c. Dirección personal inteligente

Así como el conjunto de componentes mecánicos, eléctricos y
neumáticos, estáticos y dinámicos, de un sistema coordinado y
automatizado de máquinas, no se puede explicar mediante el azar ni por
las leyes de la materia (aunque cuando todo el conjunto ha sido
construido inteligentemente, sigue ciertamente las leyes físicas y
químicas), las estructuras bioquímicas y su encadenamiento no se
pueden explicar tampoco por el azar ni por la acción de la ley
natural. Todo ello es expresión de un ingenio inventivo para conseguir
un fin determinado; todo ello habla de una Mente, y más todavía, de
una Mente Creadora llena de propósito: de la Deidad y del Poder de
Dios.


Negación – no refutación
----El materialismo como idolatría


Los que niegan a Dios Su capacidad y poder para crear acaban, muchos
de ellos, atribuyendo esta cualidad a aquello que objetivamente no la
tiene —al universo (por ejemplo, Sir Fred Hoyle [El Universo
Inteligente], De Duve [Polvo vital], a los sistemas fisicoquímicos,
etc.


De modo que niegan a Dios el ser, la sabiduría y el poder, y atribuyen
todo esto a la [N]aturaleza, «la Madre Naturaleza», etc. Niegan a Dios
la adoración que le pertenece y adoran al ser creado, lo que con
justicia denuncia la Escritura como un pecado capital de una cultura
que se ha levantado en rebelión contra Dios:



«Porque la ira de Dios se revela desde el cielo contra toda impiedad e
injusticia de los hombres que detienen con injusticia la verdad;
porque lo que de Dios se conoce les es manifiesto, pues Dios se lo
manifestó. Porque las cosas invisibles de él, su eterno poder y
deidad, se hacen claramente visibles desde la creación del mundo,
siendo entendidas por medio de las cosas hechas, de modo que no tienen
excusa. Pues habiendo conocido a Dios, no le glorificaron como a Dios,
ni le dieron gracias, sino que se envanecieron en sus razonamientos, y
su necio corazón fue entenebrecido. Profesando ser sabios, se hicieron
necios, ... ya que cambiaron la verdad de Dios por la mentira,
honrando y dando culto a las criaturas antes que al Creador, el cual
es bendito por los siglos. Amén.»

(Romanos 1:18-22, 25.)
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