Re: Cuando la inspiración es corta nada mejor que un cuento breve. On 4 mar, 01:52, PacoZ <f...***ciudad.com.ar> wrote:
> UN ENCUENTRO SORPRENDENTE
>
> Yo acababa de llegar por lo que estaba algo aturdido con el cambio,
> nervioso con el trajín de una ciudad e incómodo con la vestimenta. Me
> habían advertido de la costumbre en los llamados "bares" de sacar
> mesas y sillas a la vereda para atraer a quienes apetecieran comer o
> beber algo de manera que me senté en la primera mesa que encontré en
> el camino. Esperé ansioso que alguien se me ofrecierá sus servicios;
> pediría café y una medialuna, como me aconsejaron que hiciera. Poco
> después apareció el mozo quien, mientras ***repasaba la mesa con un
> trapo humedecido, me comunicó que la mesa estaba tomada.
> Quedé confundido, tanto más cuando llegó la muchacha que había hecho
> la reserva. Ella, advirtiendo mi turbación dijo que, dado que las
> otras mesas estaban ocupadas, no tendría inconveniente en compartir la
> suya conmigo. Como la situación no figuraba en el plan previsto para
> darme tiempo para pensar, agradecí y acepté el ofrecimiento .
> Cuando volvió el mozo pedí el café con medialunas.
> La muchacha era bonita, rubia, fresca y desinhibida por lo que pronto
> entramos en comunicación. Ella llevó la voz ***cantante. Poco después me
> estaba contando su vida hasta caer en el relato de su pasada afición
> por el tenis, incluyendo su participación en torneos juveniles
> celebrados tanto en el país como en otros vecinos; de paso dijo que
> había ganado varios torneos. De pronto se calló, bajó ***la vista, secó
> la sonrisa que hasta entonces brillara en su cara y mencionó el
> accidente de cuyas resultas tuvo que abandonar el deporte debido a la
> amputación de su brazo derecho.
> Tratando de no hacer evidente mi curiosidad demoré mirar sus brazos.
> Llevaba un vestido sin mangas de modo que pude observarlos, largos,
> bien torneados y cubiertos de un vello que parecía la pelusa de un
> durazno. ***En la mano derecha lucía la bijouterie al uso.
> -¡Qué interesante!- dije yo tratando de disimular mi asombro, mientras
> me juraba protestar por la falta de información de mi instructor ya
> que jamás hubiera imaginado que a los humanos les vuelva a crecer los
> brazos que les fueran cercenados.
> Entonces fue cuando ella, ágil observadora, se decidió a preguntarme
> si yo también era alienígeno.
Muy bueno, don Paco, sí. El final me pilló completamente desprevenida,
fíjese.
Un abrazo boreal
Vichoff |