Re: Santo Caos
"wr" <white***rabbit.es> escribió en el mensaje
news:1kbiu3l3g89jqmrsoqb0a97ogag76iaphn***4ax.com...
>
> ¡Bang! ¡Bang!. ¿Novecientas páginas?. ¡Muere, lector de novelas!. En
> serio: le opino que al mundo le resulta del todo indiferente nuestra
> existencia. Ergo que se de cuerda él mismo, oiga. Este afánta nuestro de
> naranja y de querer entenderlo cercarlo abarcarlo poseerlo lo lo lo quesea
> se me antoja de un ridículo de hormigas que opositaran a bibliotecarios.
> La
> cantidad de paparruchas que hemos acumulado y a las que demomimamos
> "conocimiento". Imp prezionante. ¿Y para saber qué?. ¿Que esto es el
> hombre,
> el posesivo singular mayúsculo, el gran predador?. Pos vale. Que buena
> parte
> de la culpa es de su amigo el lenguaje, esas ánforas negras donde
> guardamos
> las esencias de la divinidad para mejor paladearlas transformadas en
> palabras, palabras, palabras. El lenguaje teme el vacío de la página en
> blanco y al caos de la ideas bulléndonos por las sesementeras. Quiere
> orden.
> Orden es una exigencia primaria de la falacia. Sonrisas.
Es que mientras yo esté aquí lo consideraré mi mundo. Lo que ves en TV,
escuchas en la radio, los lugares a los que vas. ¿Quién es tan
individualista para considerarse ajeno a su mundo? Es 2008 y aquí nos ha
tocado vivir, como a otros en 1933. Las novecientas páginas de la "Crónica
del pájaro que da cuerda el mundo" no hablan del mundo como un objeto ajeno
sino del mundo del protagonista. Siempre echas la culpa a las palabras
cuando es sólo una vía más, el silencio es la muerte, y el lenguaje no tiene
la culpa de la estupidez imperante, de la uniformidad y el sinsabor. Una
cuarta parte del mundo se está volviendo loca, metafórica, tal vez
literalmente hablando. El esfuerzo de imaginación es, debería ser una
obligación en el ser humano, darle forma al caos, REBELARSE Y CREAR. El
blanco puede ser el color de Dios pero no es el color del mundo, desde luego
el gris tampoco debe serlo. Pintarse el pelo de verde tampoco soluciona
nada. Echa un vistazo a la televisión y dime si no es para ponerse a llorar. |