Ver Mensaje Individual
  #1 (permalink)  
Antiguo 31-03-2008, 19:43:14
Valzar
 
Mensajes: n/a
Predeterminado No hay lugar para el creacionismo en la clase de ciencias

Academia Nacional de las Ciencias de los EE.UU. Instituto de Medicina

No hay lugar para el creacionismo en la clase de ciencias

Algunas personas sostienen que las diversas formas de vida no
evolucionaron siguiendo un proceso natural. Abogan por que la
enseñanza de la creación se incorpore al currículo científico escolar
al mismo nivel que la evolución biológica. Pero el creacionismo no es
ciencia. Los argumentos creacionistas se basan en creencias acerca de
una entidad externa al mundo natural; sin embargo, la ciencia sólo
puede investigar los fenómenos que ocurren dentro de la naturaleza. Y
de hecho, numerosas cuestiones planteadas por los creacionistas han
sido ya respondidas por los científicos gracias al creciente número de
pruebas disponibles; veamos tres ejemplos.

Los huecos del registro fósil

Los creacionistas sostienen que la Teoría de la Evolución falla debido
a los huecos existentes en el registro fósil. Los creacionistas
denominan hueco a aquella situación en la cual aún no se ha
descubierto una forma fósil intermedia entre dos especies
relacionadas. Sin embargo, un creciente número de formas intermedias
han sido y continúan siendo halladas. Incluso sin tener aún los
fósiles en sus manos, los científicos pueden usar las modernas
técnicas de biología molecular y genética, junto con los principios de
la evolución, para inferir qué formas de vida existieron en un momento
dado del pasado y predecir con gran exactitud dónde aparecerán sus
restos fósiles y qué aspecto tendrán.

La complejidad irreductible como prueba de creación

Algunos creacionistas afirman que ciertos rasgos de los seres vivos
son demasiado complejos para haber evolucionado a través de procesos
naturales. Alegan que estructuras como el ojo humano, el sistema
inmunológico, o los flagelos, esos orgánulos con aspecto de pelos que
dan movimiento a las bacterias, son irreductiblemente complejos y
deben haber sido creados intactos por un diseñador inteligente. Sin
embargo, los biólogos han descubierto que cada uno de los componentes
del flagelo tiene sus propias funciones individuales, habiéndose
descrito además numerosas formas intermedias de flagelos de mayor o
menor complejidad. Ambos hallazgos respaldan la idea de que el flagelo
ha evolucionado a lo largo del tiempo partiendo de estructuras
previamente existentes. Así mismo, el argumento creacionista de que
tales rasgos deben haber sido diseñados está basado en su idea
preconcebida de un Creador, mientras que la postura de los científicos
se basa en hechos observables y explicaciones falsables.

La edad de la Tierra

Algunos creacionistas argumentan, basándose en las Sagradas
Escrituras, que la Tierra no es lo suficientemente antigua como para
que la vida haya emergido en toda su diversidad a través de la
evolución. Sin embargo, mediciones geológicas, astronómicas y de otros
campos han confirmado repetidamente la edad de la Tierra en
aproximadamente cuatro mil quinientos millones de años, tiempo durante
el cual la vida surgió y se diversificó en nuestro planeta.

Como acabamos de ver, los científicos son capaces de contestar a las
numerosas objeciones planteadas por los creacionistas gracias al
conocimiento acumulado a lo largo de años de observación y
experimentación. Sin embargo, cuando nos movemos en el terreno de las
creencias, la ciencia no tiene forma de aceptar o refutar las
aseveraciones de los creacionistas. Por lo tanto, pensamos que las
creencias creacionistas no deberían presentarse en las clases de
ciencias al mismo nivel que las enseñanzas sobre la evolución. La
enseñanza de conceptos no científicos en las clases de ciencias sólo
confundiría a los estudiantes acerca de la naturaleza, los límites y
los procedimientos utilizados por la ciencia.

La ciencia y la religión ofrecen distintas maneras de entender el
mundo

La ciencia y la religión se ocupan de aspectos distintos de la
experiencia humana. Muchos científicos han escrito elocuentemente
sobre cómo sus estudios científicos en el campo de la biología
evolutiva han reforzado su fe religiosa, en vez de debilitarla. Y
muchas personas profundamente religiosas y de diversas confesiones
aceptan la evidencia científica a favor de la evolución. Serviremos
mejor a nuestro sistema educativo y a nuestra sociedad en general si
enseñamos únicamente ciencia, y no fe religiosa, en las clases de
ciencias.
Responder Con Cita