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Antiguo 31-03-2008, 23:08:09
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Predeterminado Re: Algo sobre el libro de Daniel

On 1 abr, 00:01, "<(***)))))><" <tex...***gmail.com> wrote:
>
> Ya lo digo yo que eres ateo-catolico
> o catolico-ateo
> tex.-



La Realidad: Las predicciones atribuidas a Daniel Fueron escritas
después de que acaecieran los sucesos descritos en su historia.
El libro de Daniel puede dividirse en dos categorías de narración. Una
nos habla de cómo los judíos, durante la Cautividad de Babilonia
consiguen, gracias a su fe en Dios, posiciones preeminentes en países
extranjeros. La otra describe e interpreta una serie de sueños y
visiones sobre extrañas criaturas y sucesos poco usuales.
En la primera categoría, encontramos la historia de Daniel en el foso
de los leones y la de Sidraj, Misaj y Abed-Nego en el horno encendido.
En cada uno de estos relatos, el personaje central desafía una orden
de Nabucodonosor que entra en conflicto con su adoración de Dios. Como
castigo reciben la muerte. Pero en cada caso un ángel de Dios aparece
para protegerlos. Cuando aparecen sin daño alguno al final de su
ordalía, el rey los eleva a cargos de gran autoridad del reino,
Daniel, el personaje central, había sido bendecido por Dios con el don
de la interpretación de los sueños, lo que le permitía predecir el
futuro. Lo habían llevado a Babilonia en el 587 a.C., cuando el rey
Nabucodonosor conquistó Judá y expulsó a los hebreos de Canaán. Daniel
y tres compañeros fueron apartados de los demás y educados en la
academia real. Como en el caso de José, las habilidades de Daniel para
la interpretación de los sueños le llevaron a obtener gran autoridad
en el reino.
Daniel nos presenta una serie de sueños poco usuales que cuando son
interpretados revelan los sucesos políticos del futuro hasta los días
finales. En un episodio, por ejemplo, Nabucodonosor ve en sus sueños
una criatura inusual y amenazadora. Su cabeza era de oro, el pecho y
los brazos de plata, la barriga y las caderas de bronce, las piernas
de acero y los pies de acero y barro. A los pies de la criatura se
lanzo entonces una piedra y la entidad se rompió en piezas diminutas.
La piedra que destruyó a la estatua se convirtió en una montaña que
ocupó la tierra entera.
Daniel explica el sueño de Nabucodonosor. El mismo Nabucodonosor es la
cabeza de oro, soberano de un reino glorioso y fuerte. Pero después de
su reinado, se alzará un reino inferior (simbolizado presumiblemente
por las partes de plata), seguido por un tercero, de bronce, que
gobernará todo el mundo. Un cuarto reino será tan poderoso como el
acero pero se disgregará. Después, el Dios de los cielos establecerá
un reino que durará para siempre.
A medida que se narran otros sueños, el futuro se hace más claro.
Éstos reflejan un desfile de acontecimientos históricos en los que el
imperio caldeo de Nabucodonosor es reemplazado por el de los persas y
los medos y finalmente por el de los griegos, del que se separan
cuatro ramas. Los historiadores que han estudiado las profecías han
trazado una precisa línea de sucesos que finaliza durante el reinado
de Antíoco Epífanes (175-164 a.C.), un griego seléucida que persiguió
a los judíos. Su cruel tiranía desembocó en la revuelta de los
hasmoneos o macabeos que condujo a la liberación de los judíos de la
dominación griega.
Este conjunto de predicciones es bastante extraordinario para un
hombre que vivió en el 587 a.C., pero en el relato hay una grieta
importante. El libro de Daniel describe la sucesión de varios reyes
durante su vida y ésta es bastante inexacta.
Daniel nos ofrece esta sucesión de reyes babilonios: 1) Nabucodonosor,
2) Baltasar, hijo de Nabucodonosor, 3) Darío el Meda y 4) Ciro. En
otra parte, se nos dice que Darío el Meda era el hijo de Asuero
(Jerjes).
La sucesión históricamente exacta sería la siguiente: 1)
Nabucodonosor, 2) Evil-Merodac, 3) Neriglassar, 4) Nabónido, 5)
Baltasar, hijo de Nabónido, y 6) Ciro,
Baltasar no era el hijo de Nabucodonosor sino de un rey posterior
llamado Nabónido, y varias de las predicciones de Daniel sobre
Nabucodonosor se refieren a hechos de la vida de Nabónido. Así pues,
parece que Daniel el Sabio confundía a Nabucodonosor con Nabónido, que
en realidad fue el tercer rey que siguió a Nabucodonosor en los
registros históricos.
La historia desconoce totalmente a Darío el Meda. Los reyes babilonios
conocidos como Darío eran persas y reinaron después de Ciro, el rey
persa que derrotó a Nabónido. El Darío histórico fue el padre de
Asuero, no el hijo.
Daniel parece ser un profeta con una mejor comprensión del futuro que
del presente, lo que conduce a la conclusión obvia de que las
predicciones fueron escritas después de los hechos narrados, cuando
los sucesos posteriores eran bien conocidas pero la historia anterior
empezaba a difuminarse.
Se da la circunstancia de que Antíoco Epífanes es el último rey que
aparece en las predicciones de Daniel, por lo que podemos afirmar que
las predicciones fueron escritas hacia el año 164 a.C. En favor de
esta fecha de autoría, podemos anotar que el autor concluye su
historia política con la predicción de que un rey identificado con
Antíoco morirá en una batalla en algún lugar entre Jerusalén y el mar
Mediterráneo (Dn 11,40-45), pero en realidad Antíoco murió muy al este
de Persia, lo que sugiere que el autor sabía de la existencia de
Antíoco pero no sabía de su muerte cuando escribía las predicciones de
Daniel.

(Del libro de G. Greenberg "101 Mitos de la Biblia")
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