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| Sócrates confronta a Darwin: Un estudio sobre razonamientos viciosos Sócrates - busto Darwin - fotografía por Gary Colwell, Ph.D. Creation Research Society Quarterly 33(2):127 // Septiembre, 1996 Traducción al castellano: Santiago Escuain © Copyright 1996 por la Creation Research Society (CRS), Inc. (2ª parte) D.: Tú sigues repicando el tambor sobre esta cuestión del cambio como si la evolución hubiera sido descubierta ayer. Has dicho que has estado leyendo la literatura sobre el tema. ¿No has leído nada sobre selección natural y variación genética? S.: Pues sí, sí que he leído sobre el tema; y a ti te habría aprovechado leer a Mendel en lugar de haberlo dejado descuidado en tu estantería; a fin de cuentas, él es el padre de tu teoría, ¿no? Pero no importa, lo mismo que el resto de la teoría evolucionista, no puedo encontrar cómo se acoplan en ella la selección natural y la variación genética. Y dejaré de repicar el tambor si tú cambias de música. D.: Hablando de «viejos trucos», este de hacer de desconocedor ya está bastante gastado. Recuerdo tus trucos. Deja que adivine: ¿Ahora querrás que te dé una lección básica sobre los mecanismos del cambio evolutivo? S.: ¡Sí, desde luego! Y permíteme asegurarte que mi ignorancia no es fingida. En realidad no comprendo toda esta cuestión. Por eso he venido a ti, al experto. D.: Bien, cuando por primera vez concebí la teoría de la evolución, acepté la suposición lamarckiana de que los cambios hereditarios son producidos por el medio. A fin de adaptarse a un determinado medio para el que no estaba bien apropiado, un organismo adquiría las características necesarias para la supervivencia. El medio, por así decirlo, apremiaba al organismo a que adquiriese esas características —o así nos lo creíamos. Además, yo pensaba también que como correspondencia a este cambio en las características del organismo, también se producían de alguna manera cambios hereditarios, de modo que los caracteres recién adquiridos se podían transmitir a las sucesivas generaciones. Todo esto, naturalmente, fue antes del advenimiento de la genética. Ahora aquellos que siguen aceptando mi modelo evolucionista general creen que los mecanismos de cambio son diferentes. Los neodarwinistas mantienen que los cambios hereditarios son resultado de mutaciones genéticas. Dicho de manera sencilla, en lugar de decir que el medio produce cambios adaptivos hereditarios, ahora se dice que el cambio hereditario hace posible la adaptación. Los cambios en la constitución genética de un organismo alteran aquel organismo de manera que lo preparan para un medio ambiental al que pueda emigrar. Esta preparación genética recibe a veces el nombre de preadaptación. Permite que te dé una sencilla ilustración. A menudo se describe que los habitantes de cuevas son ciegos y que poseen unos órganos táctiles sumamente desarrollados. Según mi antiguo punto de vista, la oscuridad obligó a los seres que se instalaron en cuevas a dejar de usar sus ojos y a adquirir un agudo sentido del tacto. El punto de vista neodarwinista revisado dice que esto es poner el carro delante del caballo. En realidad, los seres que vayan a habitar en cuevas han de ser equipados para la supervivencia antes de emigrar a las cuevas. Es decir, son preadaptados por una mutación genética que resulta en una sensibilidad táctil potenciada. S.: Me disculparás si te hago otra pregunta simple, pero, ¿por qué iba nadie a pensar en primer lugar que los organismos se adaptan a sus ambientes, bien de la manera que primero propusiste, bien de la manera que tus seguidores lo proponen en la actualidad? D.: Bueno, evidentemente, debido a la compatibilidad que existe entre los organismos y sus ambientes. Debe ser evidente, incluso para tu crítica mente, lo bien que se ajustan los organismos y sus medios: donde el medio es apropiado para acomodar al organismo, y el organismo es idóneo para existir en su medio. Este armónico estado de cosas se puede observar en todas partes de la tierra. S.: Pero, ¿se han observado nunca estas adaptaciones de nuevos organismos a nuevos medios: No me refiero sólo a aquellos cambios en partes del organismo como colas alargándose o la piel cambiando de color, etc., como resultado de crianza selectiva dentro de la misma especie. Esos cambios limitados habían sido observados y eran bien conocidos cientos de años antes que la palabra «evolución» consiguiera ninguna difusión. Lo que quiero decir es: Ha observado alguien alguna vez científicamente un cambio radical en un organismo a un nivel específico o siquiera subespecífico, de manera que un organismo radicalmente nuevo pueda ajustarse en un medio radicalmente nuevo? ¿O ha observado nadie siquiera un organismo como un murciélago perdiendo la vista, y luego consiguiendo un sentido potenciado táctil y auditivo, y luego emigrando a un medio radicalmente nuevo como una cueva, donde ha seguido viviendo y reproduciendo descendencia similarmente adaptada? D.: Claro que no. La selección natural al nivel que me estás preguntando no puede observarse de manera directa. Es un proceso sumamente complejo que ha precisado de mucho tiempo. S.: ¿Pero no estarás de acuerdo en que la adaptación a este nivel ha de quedar demostrada antes que la evolución pueda ser considerada como una teoría científica explicativa acerca de cómo los organismos han cambiado radicalmente? D.: Desde luego, los cambios tienen que haber sido radicales, pero la . . . S.: Bueno, si cambios pequeños como las variaciones en el tamaño de un apéndice, o en el color de alguna parte del cuerpo, no pueden constituir la evidencia necesaria para la aparición de esos organismos radicalmente nuevos, ¿sobre qué base argumentas que han tenido lugar unos cambios a tan grande escala que capacitan a un organismo a adaptarse a un medio radicalmente nuevo? D.: Ya te lo he dicho: sobre la base de la armónica interacción de los organismos con su medio. Los organismos tienen que haber cambiado de forma dramática para ajustarse a nuevos ambientes ecológicos. S.: Voy a intentar comprender lo que estás diciendo. ¿Dices que los organismos y sus ambientes están ajustados entre sí? D.: Sí, así es. S.: ¿Y que concuerdan entre sí porque el organismo se adapta a su medio? D.: Correcto. S.: Y cuando yo te pregunto que cómo sabes que el organismo realmente se adapta a un medio radicalmente nuevo, me dices que porque el organismo y su medio están ajustados. D.: Sí, esta es mi posición. S.: ¿No ves que estas arguyendo en círculos? Saltas de la armonía que se observa en la naturaleza a la misteriosa conclusión de que los organismos cambian dramáticamente y que luego se adaptan a un medio radicalmente nuevo, sin dar otro apoyo de hecho para esta gran inferencia inductiva que el hecho evidente de la armonía con la que comenzaste. Me parece que los evolucionistas emplean el concepto de «idoneidad» tanto como observación de partida y como explicación final. Los únicos hechos involucrados en tu argumento en favor de la selección natural son los que son evidentes y aceptados por todos antes que se llegue a ninguna inferencia. Como descripción de la manera en que los organismos y sus medios son mutuamente apropiados, parte de lo que dices es indiscutible; pero como pretendida explicación de cómo los organismos han venido a la existencia, la selección natural no da realmente una respuesta. En el mejor de los casos, podemos aprender cómo algunos organismos ya existentes sobreviven a un cambio ambiental radical —como el de polillas negras en árboles recubiertos de hollín—, pero no como cambian radicalmente al sobrevivir. Te repito mi anterior crítica del pretendido «cambio evolucionista»: el cambio que necesitas demostrar es precisamente aquello que das como supuesto a través de todo tu argumento. Y si vas a tomarte tales libertades con la inferencia inductiva no deberías objetar a una inferencia alternativa de no mayor alcance y que surge de las mismas observaciones acerca de la armonía natural. ¿Por qué no inferir que el delicado equilibrio de la naturaleza que se observa universalmente es la obra de un dios que . . . D.: Podrías haber salido bien librado con esta clase de argumento en tu época, o incluso hace cien años, pero no ahora. Creo que ya he dejado claro que la idea de variaciones genéticas constituye una parte integral de la teoría evolucionista como se enseña en la actualidad. Ya nadie habla de la selección natural sin decir de modo expreso o por implicación que las variaciones genéticas constituyen una parte integral del proceso evolutivo. S.: Bien, ¿estás admitiendo entonces que el principal apoyo para la creencia en el cambio evolutivo se encuentra en la genética? Me gustaría llegar pronto a la base de toda esta cuestión. D.: Sí, podrías decirlo así. La evidencia para los cambios que buscas con tantas ganas se encuentra en el hecho de las mutaciones genéticas. S.: Pero, ¿hay realmente ninguna evidencia científica —y quiero decir datos sólidos, no teorías imaginativas— que muestre que la forma mutante de un organismo puede cambiarlo a nada parecido a lo que se necesita para reproducir una nueva especie? D.: Venga, hombre, de seguro que tienes que haber leído acerca de las formas mutantes en plantas, animales e insectos. ¿Es que no estás familiarizado con los experimentos de la mosca del vinagre? Se han observado incontables mutantes de la Drosophila y están registrados en la literatura sobre el tema. S.: Me parece que no eres tú el único que cree que no le escuchan. Acabo de hacer una pregunta cuyo sentido pareces dejar totalmente a un lado. La debilidad de la explicación genética en apoyo de la evolución reside precisamente en la pretendida evidencia que presentas en su apoyo. Incluso si sucediera lo sumamente improbable, esto es, incluso si mil de esos mutantes apareciera en una y la misma mosca del vinagre, seguirías sin tener un organismo cuyo cambio total representase nada parecido a una nueva especie realmente existente en la naturaleza. Y lo que es importante aquí, naturalmente, es que un cambio a tan grande escala nunca ha sido observado. D.: No sé qué clase de literatura habrás estado leyendo, pero una mutación que puede transformar una antena en una pata es una pieza de evidencia bastante poderosa para el mecanismo de cambio evolutivo. S.: Esta es una descripción muy engañosa, amigo mío. Lo que estás sugiriendo que es el origen de una nueva estructura compleja, una pata, es realmente sólo el cambio de una estructura ya codificada genéticamente a un nuevo emplazamiento, el emplazamiento de la antena, donde luego se desarrolla. Pero lo peor es que esta clase de cambio aberrante es desventajoso para la mosca, incluso si, hablando hipotéticamente, uno pudiera decir que se estaba añadiendo un material genético nuevo al plan de la mosca, lo que desde luego no es el caso. Si se va a conseguir ganar alguna ventaja con el argumento genético, tendrás que mostrar que un organismo puede crear nuevo material genético que aumente de manera radical la complejidad de la estructura o de la función del organismo, capacitándolo así para adaptarse a un medio radicalmente nuevo. Por ejemplo, si hemos evolucionado desde los protozoos, ¿de dónde vinieron los genes para un sistema nervioso, huesos, etc.? Hay aquí una colosal discontinuidad que debe ser salvada. D.: Incluso así, los pequeños cambios genéticos que observamos nos dan una buena idea operativa de cómo pudieron ocurrir cambios a gran escala en los organismos, y producir así organismos radicalmente nuevos. S.: ¿Ha observado alguien alguna vez esos magnos cambios genéticos que tú imaginas pudieron haber sido el ímpetu para el avance evolutivo? D.: No, claro que no, ¡pero el solo hecho de que no hayan sido observados no significa que no ocurrieron! No has mostrado que esos cambios no pudieron suceder. S.: No, claro que no —pero tampoco significa que sucedieron. Pero, ya que eres tú quien estás presentando la teoría, a ti te corresponde la carga de la prueba para establecer su veracidad. No me toca a mí satisfacer tu imposible petición, la mostrar que algunos acontecimientos imaginados, como cambios genéticos a gran escala, y que, como acontecimientos puramente imaginativos, no son lógicamente imposibles, no pudieron suceder. Esta clase de demostración no se puede dar en ningún mundo, y menos en la teoría evolucionista. Tampoco es razonable pedir que se dé. ¿Cómo podrías tú, por ejemplo, demostrar jamás que un creador no puede existir? Has de basar tu argumento en favor de la evolución sobre evidencias positivas disponibles —a no ser, claro, que decidas dar a tus ideas, tal como están ahora, un título más apropiado: «una visión poética», o «una fe secular», o algo similar. Me temo que todavía no te has dado cuenta de lo pesada que es la carga de la prueba que descansa sobre tus hombros. D.: Y me parece que tú tienes algo en contra de la especulación en ciencia. De hecho, presentas una falsa perspectiva del proceso científico. Oye, sería ridículo que los científicos formulasen sólo teorías para las que ya hubiera evidencia confirmadora. Es evidente que no es necesario presentar evidencia confirmadora de posibles macromutaciones ventajosas antes que teorice que han tenido lugar, ¿no? S.: No tengo nada contra la especulación, en ciencia o en cualquier otro lugar. Sólo desearía que tú —y especialmente tus seguidores— le dierais exactamente este nombre, en lugar de presentar grandiosas pretensiones sobre la evidencia en favor de la evolución. Das a todo el mundo la impresión de que la evolución está firmemente basada en hechos. Pretendes que la genética tiene la respuesta a las preguntas sobre los cambios que te acabo de hacer. Y en cambio, cuando se ha dicho toda la verdad, los cambios que se pueden observar son pequeños, no radicales, y con la mayor frecuencia desventajosos para un organismo, con lo que no se tiene ninguna evidencia relevante para los cambios a gran escala que la evolución demanda; o bien, los cambios son grandes pero inexistentes, un mero producto de tu imaginación, sin base de hecho. De modo que, en cualquiera de ambos casos, todavía no está establecido el sustento fundamental para la afirmación de que la evolución ha tenido lugar. D.: Te concedo que la teoría puede tener varias debilidades en cada una de sus diversas partes explicativas, pero cuando las explicaciones se toman en conjunto, creo que tendrás que admitir que presentan una explicación muy convincente. S.: Esto es lo mismo que decir que aunque un cubo con agujeros no puede retener agua, diez cubos con agujeros sí lo harán. D.: ¡Depende de lo lejos que quieras llevar el agua! S.: ¡Sí, y de lo grandes que sean los agujeros! ¿Pero para llevar el desarrollo progresivo de las formas de vida todo el camino desde los organismos no celulares hasta el hombre? Este es un camino muy largo, amigo mío. Tú comenzaste hablando de semejanzas estructurales y de órganos vestigiales. Cuando te hice observar que tu explicación no sólo contenía errores de hecho sino que también daba por supuesta sin justificación la respuesta a mi pregunta fundamental de cambio evolutivo, dirigiste nuestra discusión al registro fósil y a la pauta supuestamente inequívoca que allí se exhibe. Cuando te señalé errores factuales adicionales y enfatizé de nuevo tu persistencia en suponer sin justificación el cambio mismo que estaba bajo discusión, luego nos llevase a una discusión acerca de lo que son las dos aparentes columnas de la teoría evolucionista, la selección natural y la variación genética. Y ahora, después que has vuelto a señalar que incluso en la explicación genética los cambios radicales se dan por supuestos, sin evidencias de los mismos, tú quieres aún girar toda esta cuestión y decir que de alguna manera todos los apoyos ausentes para tu teoría la están manteniendo de alguna manera. ¿No es esta una extraña manera de argumentar? D.: ¿De qué otra manera puedes explicar la existencia de formas complejas de vida? S.: ¡Madre mía! ¿No me estarás sugiriendo que una mala teoría es mejor que ninguna teoría? ¿Nunca se te ha ocurrido decir: «No lo sé»? Tendrías que leer a Wittgenstein. D.: ¡Pero en la actualidad ningún científico intelectualmente respetable podría dudar de ello! S.: Y éste es el problema con vosotros. Os aferráis a vuestras teorías con un fervor tan religioso que no podéis separaros de ellas el tiempo suficiente para hacer unas pocas preguntas básicas. D.: Y el problema con los filósofos es que siempre están preocupados con cuestiones de semántica. ¡Inteligentes juegos de palabras, esto es todo! S.: Nunca he pretendido que la filosofía sea otra cosa sino el arte de hacer preguntas incómodas acerca de suposiciones fundamentales. Di lo que quieras contra los filósofos, pero no podrás desmontar las graves críticas que merece tu teoría. D.: ¿Te das cuenta de lo que estás sugiriendo? ¿Me estás pidiendo que crea que todos esos venerables hombres de ciencia están extraviados porque no tienen ninguna clara idea acerca del cambio evolutivo? Esta es una sugerencia que ni merece el honor de una respuesta. S.: No sé de esto, pero permíteme que te diga cuál es, creo yo, la principal razón para la perpetuación de esta confusión de conceptos. La fuerza falsamente explicativa de la teoría evolucionista deriva su poder psicológico del hecho de que los términos antropomórficos dentro de su narración son fácilmente comprendidos en contextos de discurso no científico. D.: ¿¡Y esto que rayos significa!? S.: Considera el carácter fantasioso de las historias que se entretejen alrededor de los registros fósiles. Leemos acerca de vertebrados que abandonaron su medio acuático y que desarrollaron miembros locomotores gracias a un feliz accidente. Y con sus miembros recién desarrollados, esos anfibios aprendieron a quedarse junto a los estanques que se iban secando progresivamente. En la historia del descenso desde los árboles leemos de primates hominoides arborícolas que llegaron a ser habitantes de la tierra. Adoptaron una postura erguida, alargaron y fortalecieron sus extremidades inferiores; y las superiores pasaron a ser órganos de la mente. Sería difícil escribir una historia más antropomórfica. Apenas si es un gran salto imaginarse a un grupo de tortugas reuniéndose en conferencia para hacer planes para una expedición de exploración. Naturalmente, si estos verbos y sustantivos de acción se leen antropomórficamente, entonces la conclusión hacia la que se mueve el argumento evolucionista se da por supuesta desde el comienzo. Se supone que las formas inferiores de vida se desarrollaron de alguna manera hasta llegar a la forma compleja llamada hombre. Por ello, al comienzo no poseían, ni siquiera en la etapa anfibia, la motivación ni la capacidad de dirigir sus destinos, como el hombre sí puede. Hacer entrar de contrabando en el lenguaje de la explicación la sugerencia de que así lo hicieron es ganar un apoyo psicológico para la tesis central de la evolución que debería ser establecido de manera legítima por medios no semánticos. Esta historia dramático-científica de la evolución se concibe en términos tan generales que puede acomodar casi cualquier idea, y de hecho así sucede. No sólo deposita en su contexto la jerga científica de «fósiles», «estratos», etc., sino que además incorpora con facilidad el lenguaje antropomórfico de la poesía épica. El científico aprende a hablar a la vez de «datación radiocarbónica», «miembros en desarrollo» y «accidentes felices». Su explicación narrativa mezcla ciencia y saga, con un intenso énfasis en lo segundo. Y los términos de acción antropomórficos encuentran una fácil aceptación en las mentes de los lectores debido a que sus mentes están acostumbradas a emplear esos términos a diario en contextos razonables y ordinarios. Por ejemplo, se cree que «el desarrollo de las extremidades locomotoras» comunica algo inteligible debido a que «el desarrollo de los músculos» o «el desarrollo del talento» son cosas perfectamente razonables. Es esta práctica de préstamos semánticos lo que hace que los libros populares sobre la evolución sean tan vendibles. La gente ve cartas hermosamente coloreadas y leen en los pies de ilustraciones todo acerca de la saga de la evolución. Hasta los niños pueden repetir de manera confiada la historia de «los anfibios desarrollando extremidades locomotoras» y de «los reptiles emprendiendo el vuelo». Y todo esto se hace con un aire de claro entendimiento, como si realmente se estuviera explicando la evolución. D.: Sócrates, me temo que tú has salido ahora a una rama muy larga de la que tristemente no hay regreso. ¿No te das cuenta de que ningún científico en su sano juicio pretendería que esas narraciones explican cómo tuvo lugar la evolución? Sirven meramente como instrumento pedagógico, esto es todo. S.: ¿Me estás diciendo que esos relatos se emplean sólo con propósitos de enseñanza, y que no tienen la intención de ser explicaciones del proceso evolutivo? D.: Sí, así es. S.: Esto me lleva a hacer dos preguntas. Si las narraciones tienen la intención de ser tomadas sólo como una especie de magno instrumento mnemónico, entonces, ¿no deberían dejarlo inequívocamente claro los escritores de estos relatos, clarificar la naturaleza metafórica de su lenguaje? Porque desde luego parece como si la intención que tienen es que las narraciones sean aceptadas como explicaciones. Pero mi segunda pregunta me lleva a dudar de tu fácil interpretación de esas narraciones. Para que la historia de la evolución represente la verdad tiene que basarse ciertamente en un conocimiento de los mecanismos del desarrollo evolutivo —en caso contrario no hay garantías de que la historia se corresponda con el proceso de desarrollo real que meramente quiere representar. Pero si la cosa es así, ¿cuáles son esos mecanismos conocidos de cambio radical progresivo en el desarrollo de los organismos? D.: ¡La selección natural y la variación genética, claro! S.: Pero vuelves a argumentar en un círculo. Ya hemos visto que no hay nada en genética que pueda explicar los cambios radicales que tu teoría demanda. Y ahora quieres basar la épica «de los protozoos al hombre» sobre este apoyo carente de fundamentos. Sabes, Darwin, cuanto más hablo contigo más preguntas tengo. ¿Podría ser que la teoría de la evolución no sea sólo un argumento en círculo vicioso, sino incluso algo más problemático? ¿Es siquiera empíricamente significativa? Lo que quiero preguntar es: ¿Tiene un referente empírico la frase clave «cambio evolutivo»? Si uno intenta descubrir cómo funciona la evolución, le dicen que los factores causales involucrados no son observables, no son repetibles, no son simples, y que no todos los científicos concuerdan. Y si uno quiere ver esta cualificación negativa a gran escala sólo tiene que contemplar la historia de esta cuestión. Cuando fracasaron el Lamarckismo y el Darwinismo, el evolucionismo triunfó. Cuando fracasaron el Vitalismo y el Finalismo, la evolución siguió triunfando.[1] Incluso a pesar de que los neolamarckistas y los neodarwinistas han estado enfrentados acerca de cuestiones cruciales, la evolución está supuestamente por encima de la confusión y de las contradicciones.[2] ¿Qué es este cambio llamado «evolución» que sobrevive a todas las vicisitudes de sus vagas y contradictorias explicaciones? Este pretendido proceso, que no puede ser repetido ni observado, ni siquiera especificado, y cuyas explicaciones sustentantes de la selección natural y de la variación genética se hunden bajo el peso de un análisis lógico-empírico, ¿en qué difiere de una ausencia total de proceso? D.: ¡Ya basta! No quiero saber nada más de estas sandeces. ¡Lo que estás diciendo es una tontería! ¡Lárgate! Sócrates se volvió tranquilamente y se fue calmosamente, y mientras se abría paso entre los invitados se le oyó murmurando para sí: «Me pregunto si estará Freud por aquí. Quizá él me pueda ayudar a comprender lo que ha dicho Darwin.» NOTAS: [1] «Una teoría puede ser descrita como "vitalista" si se propone dar una explicación sistemática de la evolución en términos de alguna agencia singular no natural» como «la "fuerza vital", el "elan vital", entelequias, etc.» (Goudge, p. 80). «Así como el vitalismo no es necesariamente finalista, tampoco el finalismo es necesariamente vitalista. Porque la esencia del finalismo es la postura de que una condición necesaria de la evolución consiste en su orientación hacia una meta definitiva.» La meta puede ser alcanzada mediante «procesos determinados mecánicamente» (Goudge, p. 81). Vuelve al texto [2] El neolamarckismo sostiene «. . . que los efectos del uso y desuso [de partes de un organismo], junto con otros cambios inducidos por el medio, pueden quedar fijados en la constitución genética de las especies .. . .» (Goudge, pp. 85,86) El neodarwinismo, dicho de manera sencilla, es darwinismo sin la suposición lamarckiana de que los cambios hereditarios son producidos por el medio, y con la suposición de que los cambios en la herencia proceden de la variación genética en el organismo. Un relato completo sería mucho más complicado que esto y revelaría que los neodarwinistas difieren significativamente en sus perspectivas evolucionistas según la teoría del mecanismo para la variación genética y selección natural que mantengan. Vuelve al texto Bibliografía Selecta Este diálogo procede de un artículo inédito de 57 páginas escrito hace mucho tiempo, y titulado «El lenguaje, la verdad y la lógica de la teoría evolucionista». Este artículo, a su vez, derivó algo de su contenido de las obras siguientes. * Bonner, J.T. 1961. Perspectives. American Scientist 49:240-244. * Davidheiser, B. 1969. Evolution and Christian Faith. The Presbyterian and Reformed Publishing Co., Nutley, New Jersey. * Dewey, J. 1951. The influence of Darwinism on philosophy. En Classic American Philosophers, editor Max H. Fisch. Appleton-Century-Crofts Inc., Nueva York, pp. 336-344. * Dobzhansky, T. 1958. Evolution at work. Science 127:1091-1098. * Flew, A. 1955. Theology and falsification. En New Essays in Philosophical Theology, editores A. Flew y A. Macintyre. SCM Press, Londres, pp. 96-99. * Goldschmidt, R.B. 1952. Evolution, as viewed by one geneticist. American Scientist 40:84-98. * Goudge, T.A. 1961. The Ascent of Life. University of Toronto Press, Toronto. * Maatman, R.W. 1970. The Bible, Natural Science and Evolution. Reformed Fellowship, Inc., Grand Rapids. * Moore, J.N. and R.J. Cuffey. Paleontologic evidence and organic evolution. Journal of the American Scientific Affiliation 24:160-176. * Simpson, G.G. 1949. The Meaning of Evolution. Yale University Press, New Haven. * Wittgenstein, L. 1972. Lectures and conversations on aesthetics, psychology and religious belief, editor C. Barrett, University of California Press, Berkeley. Observación y Agradecimiento A lo largo de los últimos doce años, más o menos, se ha publicado un número de libros que presentan un desafío al neodarwinismo. Los autores que vienen a la mente son P. E Johnson, D. Davis y D. H. Kenyon. Muchos autores han presentado denodadas defensas del neodarwinismo, siendo dos de los más destacados de ellos S. J. Gould y M. Ruse. Ni en la redacción de este diálogo ni en su revisión he tomado prestado de esos más recientes autores, siendo que su tesis principal fue escrita mucho antes de la aparición de las obras respectivas de esos autores. Debo, sin embargo, agradecer a Jon Buell por su lectura del diálogo antes de su revisión y por hacer varias útiles sugerencias para su mejora. Copyright 1996 by the CREATION RESEARCH SOCIETY (CRS), Inc. Para su original en inglés, véase: Socrates Meets Darwin: A Study in Question Begging NOTA: Este fichero es de propiedad exclusiva de la Creation Research Society y no puede ser alterado ni cambiado en forma alguna. Puede ser reproducido sólo en su integridad para circularlo gratuitamente. Todas las reproducciones de este fichero deben contener la nota de derechos reservados (Copyright) que se da al principio de este fichero [esto es: "Copyright 1996 by the CREATION RESEARCH SOCIETY (CRS), Inc."]. Este fichero no se puede emplear sin permiso de la Creation Research Society para su reventa o para el mejoramiento de ningún otro producto puesto a la venta. Esto incluye todo su contenido con la excepción de breves citas que no deben exceder las 500 palabras en total. Si desea reproducir menos de 500 palabras de este fichero para la reventa o el mejoramiento de cualquier otro producto para reventa, sírvase dar el siguiente crédito: Copyright 1996 by the Creation Research Society, P.O. Box 376, Chino Valley, AZ 86323. Traducción castellana de este artículo: © SEDIN - Servicio Evangélico - Documentación - Información Apartado 126 - 17244 CASSÀ DE LA SELVA (Girona) ESPAÑA Nombre original de fichero: Socrates.rtf - preparado el miércoles, 18 noviembre 1998, 16:33 © SEDIN 1998 http://www.sedin.org/propesp/socrates.htm Shiliam khemen Siento vergüenza decirlo, pero confirmo y reconozco, que durante mucho tiempo yo también creí en la grán mentira del evolucionismo, he aquí la muestra: - -- De: Suzudo Fecha: 03/09/2006 23:25 GTM+2 Hilo: Re: Hoy aula de religión: Evolucionismo En: es.charla.religion http://groups.google.es/group/es.cha...f?dmode=source De: Suzudo Fecha: 30/08/2006 23:09 GTM+2 Hilo: Re: evolución (o la mentira más grande jamás contada) En: es.charla.religion http://groups.google.es/group/es.cha...c?dmode=source De: Suzudo Fecha: 07/09/2006 22:52 GTM+2 Hilo: Re: Preguntas a los evolucionistas En: es.charla.religion http://groups.google.es/group/es.cha...f?dmode=source De: Suzudo Fecha: 02/09/2006 16:43 GTM+2 Hilo: Re: Hay Muchos Problemas Con la Teoría De La Evolución En: es.charla.religion http://groups.google.es/group/es.cha...f?dmode=source De: Suzudo Fecha: 31/08/2006 18:56 GTM+2 Hilo: Re: Hay Muchos Problemas Con la Teoría De La Evolución En: es.charla.religion http://groups.google.es/group/es.cha...e?dmode=source ** http://groups.google.es/group/es.cha...7?dmode=source ** De: Suzudo Fecha: 30/08/2006 23:12 GTM+2 Hilo: Re: La Cronologia Del Eslabon Perdido En: es.charla.religion http://groups.google.es/group/es.cha...7?dmode=source De: Suzudo Fecha: 07/09/2006 22:17 GTM+2 Hilo: Re: Si tuviera una visión En: es.charla.religion http://groups.google.es/group/es.cha...b?dmode=source De: Suzudo Fecha: Lun 14 ago 2006 - 18:34 GTM+2 Hilo: Evolución Diseño Inteligente En: es.charla.religion http://groups.google.es/group/es.cha...f?dmode=source *************** De: Suzudo Fecha: 04 Nov 2006 20:30:34 +0100 Hilo: ¿Eres un ser espiritual? En: es.charla.religion http://groups.google.es/group/es.cha...9?dmode=source De: Suzudo Fecha: 02 May 2006 07:24:34 +0200 Hilo: El más patético intento de responder al reto de la Complejidad Irreducible En: es.charla.religion http://groups.google.es/group/es.cha...e?dmode=source De: Suzudo Fecha: 04 Nov 2006 01:11:53 +0100 Hilo: Mutaciones "benéficas" en el cuerpo humano? En: es.charla.religion http://groups.google.es/group/es.cha...a?dmode=source De: Suzudo Fecha: 30 Aug 2006 23:08:44 +0200 Hilo: Algunos Sapos Refutan La Evolución En: es.charla.religion http://groups.google.es/group/es.cha...c?dmode=source -----BEGIN PGP SIGNATURE----- Version: GnuPG v1.4.2 (GNU/Linux) Comment: Using GnuPG with Mozilla - http://enigmail.mozdev.org iD8DBQFIdik8zPMhDMsrp1ARAj6xAJ0f2bz0qWkoT6jK84hPr7 FHG3q2wQCeIgQZ 8b7cdRNJHLL2WOsEv8QQ5R4= =50k/ -----END PGP SIGNATURE----- |
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| Falsificado por el comepollos -- -- "Suzudo" <suzudousenet***hotmail.com> escribió en el mensaje news:g7f8j9$l1v$1***news.tornevall.net... > > Sócrates confronta a Darwin: > Un estudio sobre razonamientos viciosos > Sócrates - busto Darwin - fotografía > > por Gary Colwell, Ph.D. > Creation Research Society Quarterly 33(2):127 // Septiembre, 1996 > Traducción al castellano: Santiago Escuain > > © Copyright 1996 por la Creation Research Society (CRS), Inc. > > > (2ª parte) > > > D.: Tú sigues repicando el tambor sobre esta cuestión del cambio como si la evolución hubiera sido > descubierta ayer. Has dicho que has estado leyendo la literatura sobre el tema. ¿No has leído nada > sobre selección natural y variación genética? > > S.: Pues sí, sí que he leído sobre el tema; y a ti te habría aprovechado leer a Mendel en lugar de > haberlo dejado descuidado en tu estantería; a fin de cuentas, él es el padre de tu teoría, ¿no? > Pero no importa, lo mismo que el resto de la teoría evolucionista, no puedo encontrar cómo se > acoplan en ella la selección natural y la variación genética. Y dejaré de repicar el tambor si tú > cambias de música. > > D.: Hablando de «viejos trucos», este de hacer de desconocedor ya está bastante gastado. Recuerdo > tus trucos. Deja que adivine: ¿Ahora querrás que te dé una lección básica sobre los mecanismos del > cambio evolutivo? > > S.: ¡Sí, desde luego! Y permíteme asegurarte que mi ignorancia no es fingida. En realidad no > comprendo toda esta cuestión. Por eso he venido a ti, al experto. > > D.: Bien, cuando por primera vez concebí la teoría de la evolución, acepté la suposición > lamarckiana de que los cambios hereditarios son producidos por el medio. A fin de adaptarse a un > determinado medio para el que no estaba bien apropiado, un organismo adquiría las características > necesarias para la supervivencia. El medio, por así decirlo, apremiaba al organismo a que > adquiriese esas características —o así nos lo creíamos. Además, yo pensaba también que como > correspondencia a este cambio en las características del organismo, también se producían de alguna > manera cambios hereditarios, de modo que los caracteres recién adquiridos se podían transmitir a > las sucesivas generaciones. Todo esto, naturalmente, fue antes del advenimiento de la genética. > Ahora aquellos que siguen aceptando mi modelo evolucionista general creen que los mecanismos de > cambio son diferentes. Los neodarwinistas mantienen que los cambios hereditarios son resultado de > mutaciones genéticas. Dicho de manera sencilla, en lugar de decir que el medio produce cambios > adaptivos hereditarios, ahora se dice que el cambio hereditario hace posible la adaptación. Los > cambios en la constitución genética de un organismo alteran aquel organismo de manera que lo > preparan para un medio ambiental al que pueda emigrar. Esta preparación genética recibe a veces el > nombre de preadaptación. Permite que te dé una sencilla ilustración. A menudo se describe que los > habitantes de cuevas son ciegos y que poseen unos órganos táctiles sumamente desarrollados. Según > mi antiguo punto de vista, la oscuridad obligó a los seres que se instalaron en cuevas a dejar de > usar sus ojos y a adquirir un agudo sentido del tacto. El punto de vista neodarwinista revisado > dice que esto es poner el carro delante del caballo. En realidad, los seres que vayan a habitar en > cuevas han de ser equipados para la supervivencia antes de emigrar a las cuevas. Es decir, son > preadaptados por una mutación genética que resulta en una sensibilidad táctil potenciada. > > S.: Me disculparás si te hago otra pregunta simple, pero, ¿por qué iba nadie a pensar en primer > lugar que los organismos se adaptan a sus ambientes, bien de la manera que primero propusiste, > bien de la manera que tus seguidores lo proponen en la actualidad? > > D.: Bueno, evidentemente, debido a la compatibilidad que existe entre los organismos y sus > ambientes. Debe ser evidente, incluso para tu crítica mente, lo bien que se ajustan los organismos > y sus medios: donde el medio es apropiado para acomodar al organismo, y el organismo es idóneo > para existir en su medio. Este armónico estado de cosas se puede observar en todas partes de la > tierra. > > S.: Pero, ¿se han observado nunca estas adaptaciones de nuevos organismos a nuevos medios: No me > refiero sólo a aquellos cambios en partes del organismo como colas alargándose o la piel cambiando > de color, etc., como resultado de crianza selectiva dentro de la misma especie. Esos cambios > limitados habían sido observados y eran bien conocidos cientos de años antes que la palabra > «evolución» consiguiera ninguna difusión. Lo que quiero decir es: Ha observado alguien alguna vez > científicamente un cambio radical en un organismo a un nivel específico o siquiera subespecífico, > de manera que un organismo radicalmente nuevo pueda ajustarse en un medio radicalmente nuevo? ¿O > ha observado nadie siquiera un organismo como un murciélago perdiendo la vista, y luego > consiguiendo un sentido potenciado táctil y auditivo, y luego emigrando a un medio radicalmente > nuevo como una cueva, donde ha seguido viviendo y reproduciendo descendencia similarmente > adaptada? > > D.: Claro que no. La selección natural al nivel que me estás preguntando no puede observarse de > manera directa. Es un proceso sumamente complejo que ha precisado de mucho tiempo. > > S.: ¿Pero no estarás de acuerdo en que la adaptación a este nivel ha de quedar demostrada antes > que la evolución pueda ser considerada como una teoría científica explicativa acerca de cómo los > organismos han cambiado radicalmente? > > D.: Desde luego, los cambios tienen que haber sido radicales, pero la . . . > > S.: Bueno, si cambios pequeños como las variaciones en el tamaño de un apéndice, o en el color de > alguna parte del cuerpo, no pueden constituir la evidencia necesaria para la aparición de esos > organismos radicalmente nuevos, ¿sobre qué base argumentas que han tenido lugar unos cambios a tan > grande escala que capacitan a un organismo a adaptarse a un medio radicalmente nuevo? > > D.: Ya te lo he dicho: sobre la base de la armónica interacción de los organismos con su medio. > Los organismos tienen que haber cambiado de forma dramática para ajustarse a nuevos ambientes > ecológicos. > > S.: Voy a intentar comprender lo que estás diciendo. ¿Dices que los organismos y sus ambientes > están ajustados entre sí? > > D.: Sí, así es. > > S.: ¿Y que concuerdan entre sí porque el organismo se adapta a su medio? > > D.: Correcto. > > S.: Y cuando yo te pregunto que cómo sabes que el organismo realmente se adapta a un medio > radicalmente nuevo, me dices que porque el organismo y su medio están ajustados. > > D.: Sí, esta es mi posición. > > S.: ¿No ves que estas arguyendo en círculos? Saltas de la armonía que se observa en la naturaleza > a la misteriosa conclusión de que los organismos cambian dramáticamente y que luego se adaptan a > un medio radicalmente nuevo, sin dar otro apoyo de hecho para esta gran inferencia inductiva que > el hecho evidente de la armonía con la que comenzaste. Me parece que los evolucionistas emplean el > concepto de «idoneidad» tanto como observación de partida y como explicación final. Los únicos > hechos involucrados en tu argumento en favor de la selección natural son los que son evidentes y > aceptados por todos antes que se llegue a ninguna inferencia. Como descripción de la manera en que > los organismos y sus medios son mutuamente apropiados, parte de lo que dices es indiscutible; pero > como pretendida explicación de cómo los organismos han venido a la existencia, la selección > natural no da realmente una respuesta. En el mejor de los casos, podemos aprender cómo algunos > organismos ya existentes sobreviven a un cambio ambiental radical —como el de polillas negras en > árboles recubiertos de hollín—, pero no como cambian radicalmente al sobrevivir. Te repito mi > anterior crítica del pretendido «cambio evolucionista»: el cambio que necesitas demostrar es > precisamente aquello que das como supuesto a través de todo tu argumento. Y si vas a tomarte tales > libertades con la inferencia inductiva no deberías objetar a una inferencia alternativa de no > mayor alcance y que surge de las mismas observaciones acerca de la armonía natural. ¿Por qué no > inferir que el delicado equilibrio de la naturaleza que se observa universalmente es la obra de un > dios que . . . > > D.: Podrías haber salido bien librado con esta clase de argumento en tu época, o incluso hace cien > años, pero no ahora. Creo que ya he dejado claro que la idea de variaciones genéticas constituye > una parte integral de la teoría evolucionista como se enseña en la actualidad. Ya nadie habla de > la selección natural sin decir de modo expreso o por implicación que las variaciones genéticas > constituyen una parte integral del proceso evolutivo. > > S.: Bien, ¿estás admitiendo entonces que el principal apoyo para la creencia en el cambio > evolutivo se encuentra en la genética? Me gustaría llegar pronto a la base de toda esta cuestión. > > D.: Sí, podrías decirlo así. La evidencia para los cambios que buscas con tantas ganas se > encuentra en el hecho de las mutaciones genéticas. > > S.: Pero, ¿hay realmente ninguna evidencia científica —y quiero decir datos sólidos, no teorías > imaginativas— que muestre que la forma mutante de un organismo puede cambiarlo a nada parecido a > lo que se necesita para reproducir una nueva especie? > > D.: Venga, hombre, de seguro que tienes que haber leído acerca de las formas mutantes en plantas, > animales e insectos. ¿Es que no estás familiarizado con los experimentos de la mosca del vinagre? > Se han observado incontables mutantes de la Drosophila y están registrados en la literatura sobre > el tema. > > S.: Me parece que no eres tú el único que cree que no le escuchan. Acabo de hacer una pregunta > cuyo sentido pareces dejar totalmente a un lado. La debilidad de la explicación genética en apoyo > de la evolución reside precisamente en la pretendida evidencia que presentas en su apoyo. Incluso > si sucediera lo sumamente improbable, esto es, incluso si mil de esos mutantes apareciera en una y > la misma mosca del vinagre, seguirías sin tener un organismo cuyo cambio total representase nada > parecido a una nueva especie realmente existente en la naturaleza. Y lo que es importante aquí, > naturalmente, es que un cambio a tan grande escala nunca ha sido observado. > > D.: No sé qué clase de literatura habrás estado leyendo, pero una mutación que puede transformar > una antena en una pata es una pieza de evidencia bastante poderosa para el mecanismo de cambio > evolutivo. > > S.: Esta es una descripción muy engañosa, amigo mío. Lo que estás sugiriendo que es el origen de > una nueva estructura compleja, una pata, es realmente sólo el cambio de una estructura ya > codificada genéticamente a un nuevo emplazamiento, el emplazamiento de la antena, donde luego se > desarrolla. Pero lo peor es que esta clase de cambio aberrante es desventajoso para la mosca, > incluso si, hablando hipotéticamente, uno pudiera decir que se estaba añadiendo un material > genético nuevo al plan de la mosca, lo que desde luego no es el caso. Si se va a conseguir ganar > alguna ventaja con el argumento genético, tendrás que mostrar que un organismo puede crear nuevo > material genético que aumente de manera radical la complejidad de la estructura o de la función > del organismo, capacitándolo así para adaptarse a un medio radicalmente nuevo. Por ejemplo, si > hemos evolucionado desde los protozoos, ¿de dónde vinieron los genes para un sistema nervioso, > huesos, etc.? Hay aquí una colosal discontinuidad que debe ser salvada. > > D.: Incluso así, los pequeños cambios genéticos que observamos nos dan una buena idea operativa de > cómo pudieron ocurrir cambios a gran escala en los organismos, y producir así organismos > radicalmente nuevos. > > S.: ¿Ha observado alguien alguna vez esos magnos cambios genéticos que tú imaginas pudieron haber > sido el ímpetu para el avance evolutivo? > > D.: No, claro que no, ¡pero el solo hecho de que no hayan sido observados no significa que no > ocurrieron! No has mostrado que esos cambios no pudieron suceder. > > S.: No, claro que no —pero tampoco significa que sucedieron. Pero, ya que eres tú quien estás > presentando la teoría, a ti te corresponde la carga de la prueba para establecer su veracidad. No > me toca a mí satisfacer tu imposible petición, la mostrar que algunos acontecimientos imaginados, > como cambios genéticos a gran escala, y que, como acontecimientos puramente imaginativos, no son > lógicamente imposibles, no pudieron suceder. Esta clase de demostración no se puede dar en ningún > mundo, y menos en la teoría evolucionista. Tampoco es razonable pedir que se dé. ¿Cómo podrías tú, > por ejemplo, demostrar jamás que un creador no puede existir? Has de basar tu argumento en favor > de la evolución sobre evidencias positivas disponibles —a no ser, claro, que decidas dar a tus > ideas, tal como están ahora, un título más apropiado: «una visión poética», o «una fe secular», o > algo similar. Me temo que todavía no te has dado cuenta de lo pesada que es la carga de la prueba > que descansa sobre tus hombros. > > D.: Y me parece que tú tienes algo en contra de la especulación en ciencia. De hecho, presentas > una falsa perspectiva del proceso científico. Oye, sería ridículo que los científicos formulasen > sólo teorías para las que ya hubiera evidencia confirmadora. Es evidente que no es necesario > presentar evidencia confirmadora de posibles macromutaciones ventajosas antes que teorice que han > tenido lugar, ¿no? > > S.: No tengo nada contra la especulación, en ciencia o en cualquier otro lugar. Sólo desearía que > tú —y especialmente tus seguidores— le dierais exactamente este nombre, en lugar de presentar > grandiosas pretensiones sobre la evidencia en favor de la evolución. Das a todo el mundo la > impresión de que la evolución está firmemente basada en hechos. Pretendes que la genética tiene la > respuesta a las preguntas sobre los cambios que te acabo de hacer. Y en cambio, cuando se ha dicho > toda la verdad, los cambios que se pueden observar son pequeños, no radicales, y con la mayor > frecuencia desventajosos para un organismo, con lo que no se tiene ninguna evidencia relevante > para los cambios a gran escala que la evolución demanda; o bien, los cambios son grandes pero > inexistentes, un mero producto de tu imaginación, sin base de hecho. De modo que, en cualquiera de > ambos casos, todavía no está establecido el sustento fundamental para la afirmación de que la > evolución ha tenido lugar. > > D.: Te concedo que la teoría puede tener varias debilidades en cada una de sus diversas partes > explicativas, pero cuando las explicaciones se toman en conjunto, creo que tendrás que admitir que > presentan una explicación muy convincente. > > S.: Esto es lo mismo que decir que aunque un cubo con agujeros no puede retener agua, diez cubos > con agujeros sí lo harán. > > D.: ¡Depende de lo lejos que quieras llevar el agua! > > S.: ¡Sí, y de lo grandes que sean los agujeros! ¿Pero para llevar el desarrollo progresivo de las > formas de vida todo el camino desde los organismos no celulares hasta el hombre? Este es un camino > muy largo, amigo mío. Tú comenzaste hablando de semejanzas estructurales y de órganos vestigiales. > Cuando te hice observar que tu explicación no sólo contenía errores de hecho sino que también daba > por supuesta sin justificación la respuesta a mi pregunta fundamental de cambio evolutivo, > dirigiste nuestra discusión al registro fósil y a la pauta supuestamente inequívoca que allí se > exhibe. Cuando te señalé errores factuales adicionales y enfatizé de nuevo tu persistencia en > suponer sin justificación el cambio mismo que estaba bajo discusión, luego nos llevase a una > discusión acerca de lo que son las dos aparentes columnas de la teoría evolucionista, la selección > natural y la variación genética. Y ahora, después que has vuelto a señalar que incluso en la > explicación genética los cambios radicales se dan por supuestos, sin evidencias de los mismos, tú > quieres aún girar toda esta cuestión y decir que de alguna manera todos los apoyos ausentes para > tu teoría la están manteniendo de alguna manera. ¿No es esta una extraña manera de argumentar? > > D.: ¿De qué otra manera puedes explicar la existencia de formas complejas de vida? > > S.: ¡Madre mía! ¿No me estarás sugiriendo que una mala teoría es mejor que ninguna teoría? ¿Nunca > se te ha ocurrido decir: «No lo sé»? Tendrías que leer a Wittgenstein. > > D.: ¡Pero en la actualidad ningún científico intelectualmente respetable podría dudar de ello! > > S.: Y éste es el problema con vosotros. Os aferráis a vuestras teorías con un fervor tan religioso > que no podéis separaros de ellas el tiempo suficiente para hacer unas pocas preguntas básicas. > > D.: Y el problema con los filósofos es que siempre están preocupados con cuestiones de semántica. > ¡Inteligentes juegos de palabras, esto es todo! > > S.: Nunca he pretendido que la filosofía sea otra cosa sino el arte de hacer preguntas incómodas > acerca de suposiciones fundamentales. Di lo que quieras contra los filósofos, pero no podrás > desmontar las graves críticas que merece tu teoría. > > D.: ¿Te das cuenta de lo que estás sugiriendo? ¿Me estás pidiendo que crea que todos esos > venerables hombres de ciencia están extraviados porque no tienen ninguna clara idea acerca del > cambio evolutivo? Esta es una sugerencia que ni merece el honor de una respuesta. > > S.: No sé de esto, pero permíteme que te diga cuál es, creo yo, la principal razón para la > perpetuación de esta confusión de conceptos. La fuerza falsamente explicativa de la teoría > evolucionista deriva su poder psicológico del hecho de que los términos antropomórficos dentro de > su narración son fácilmente comprendidos en contextos de discurso no científico. > > D.: ¿¡Y esto que rayos significa!? > > S.: Considera el carácter fantasioso de las historias que se entretejen alrededor de los registros > fósiles. Leemos acerca de vertebrados que abandonaron su medio acuático y que desarrollaron > miembros locomotores gracias a un feliz accidente. Y con sus miembros recién desarrollados, esos > anfibios aprendieron a quedarse junto a los estanques que se iban secando progresivamente. En la > historia del descenso desde los árboles leemos de primates hominoides arborícolas que llegaron a > ser habitantes de la tierra. Adoptaron una postura erguida, alargaron y fortalecieron sus > extremidades inferiores; y las superiores pasaron a ser órganos de la mente. Sería difícil > escribir una historia más antropomórfica. Apenas si es un gran salto imaginarse a un grupo de > tortugas reuniéndose en conferencia para hacer planes para una expedición de exploración. > Naturalmente, si estos verbos y sustantivos de acción se leen antropomórficamente, entonces la > conclusión hacia la que se mueve el argumento evolucionista se da por supuesta desde el comienzo. > Se supone que las formas inferiores de vida se desarrollaron de alguna manera hasta llegar a la > forma compleja llamada hombre. Por ello, al comienzo no poseían, ni siquiera en la etapa anfibia, > la motivación ni la capacidad de dirigir sus destinos, como el hombre sí puede. Hacer entrar de > contrabando en el lenguaje de la explicación la sugerencia de que así lo hicieron es ganar un > apoyo psicológico para la tesis central de la evolución que debería ser establecido de manera > legítima por medios no semánticos. > > Esta historia dramático-científica de la evolución se concibe en términos tan generales que puede > acomodar casi cualquier idea, y de hecho así sucede. No sólo deposita en su contexto la jerga > científica de «fósiles», «estratos», etc., sino que además incorpora con facilidad el lenguaje > antropomórfico de la poesía épica. El científico aprende a hablar a la vez de «datación > radiocarbónica», «miembros en desarrollo» y «accidentes felices». Su explicación narrativa mezcla > ciencia y saga, con un intenso énfasis en lo segundo. Y los términos de acción antropomórficos > encuentran una fácil aceptación en las mentes de los lectores debido a que sus mentes están > acostumbradas a emplear esos términos a diario en contextos razonables y ordinarios. Por ejemplo, > se cree que «el desarrollo de las extremidades locomotoras» comunica algo inteligible debido a que > «el desarrollo de los músculos» o «el desarrollo del talento» son cosas perfectamente razonables. > > Es esta práctica de préstamos semánticos lo que hace que los libros populares sobre la evolución > sean tan vendibles. La gente ve cartas hermosamente coloreadas y leen en los pies de ilustraciones > todo acerca de la saga de la evolución. Hasta los niños pueden repetir de manera confiada la > historia de «los anfibios desarrollando extremidades locomotoras» y de «los reptiles emprendiendo > el vuelo». Y todo esto se hace con un aire de claro entendimiento, como si realmente se estuviera > explicando la evolución. > > D.: Sócrates, me temo que tú has salido ahora a una rama muy larga de la que tristemente no hay > regreso. ¿No te das cuenta de que ningún científico en su sano juicio pretendería que esas > narraciones explican cómo tuvo lugar la evolución? Sirven meramente como instrumento pedagógico, > esto es todo. > > S.: ¿Me estás diciendo que esos relatos se emplean sólo con propósitos de enseñanza, y que no > tienen la intención de ser explicaciones del proceso evolutivo? > > D.: Sí, así es. > > S.: Esto me lleva a hacer dos preguntas. Si las narraciones tienen la intención de ser tomadas > sólo como una especie de magno instrumento mnemónico, entonces, ¿no deberían dejarlo > inequívocamente claro los escritores de estos relatos, clarificar la naturaleza metafórica de su > lenguaje? Porque desde luego parece como si la intención que tienen es que las narraciones sean > aceptadas como explicaciones. Pero mi segunda pregunta me lleva a dudar de tu fácil interpretación > de esas narraciones. Para que la historia de la evolución represente la verdad tiene que basarse > ciertamente en un conocimiento de los mecanismos del desarrollo evolutivo —en caso contrario no > hay garantías de que la historia se corresponda con el proceso de desarrollo real que meramente > quiere representar. Pero si la cosa es así, ¿cuáles son esos mecanismos conocidos de cambio > radical progresivo en el desarrollo de los organismos? > > D.: ¡La selección natural y la variación genética, claro! > > S.: Pero vuelves a argumentar en un círculo. Ya hemos visto que no hay nada en genética que pueda > explicar los cambios radicales que tu teoría demanda. Y ahora quieres basar la épica «de los > protozoos al hombre» sobre este apoyo carente de fundamentos. > > Sabes, Darwin, cuanto más hablo contigo más preguntas tengo. ¿Podría ser que la teoría de la > evolución no sea sólo un argumento en círculo vicioso, sino incluso algo más problemático? ¿Es > siquiera empíricamente significativa? Lo que quiero preguntar es: ¿Tiene un referente empírico la > frase clave «cambio evolutivo»? > > Si uno intenta descubrir cómo funciona la evolución, le dicen que los factores causales > involucrados no son observables, no son repetibles, no son simples, y que no todos los científicos > concuerdan. Y si uno quiere ver esta cualificación negativa a gran escala sólo tiene que > contemplar la historia de esta cuestión. Cuando fracasaron el Lamarckismo y el Darwinismo, el > evolucionismo triunfó. Cuando fracasaron el Vitalismo y el Finalismo, la evolución siguió > triunfando.[1] Incluso a pesar de que los neolamarckistas y los neodarwinistas han estado > enfrentados acerca de cuestiones cruciales, la evolución está supuestamente por encima de la > confusión y de las contradicciones.[2] ¿Qué es este cambio llamado «evolución» que sobrevive a > todas las vicisitudes de sus vagas y contradictorias explicaciones? Este pretendido proceso, que > no puede ser repetido ni observado, ni siquiera especificado, y cuyas explicaciones sustentantes > de la selección natural y de la variación genética se hunden bajo el peso de un análisis > lógico-empírico, ¿en qué difiere de una ausencia total de proceso? > > D.: ¡Ya basta! No quiero saber nada más de estas sandeces. ¡Lo que estás diciendo es una tontería! > ¡Lárgate! > > Sócrates se volvió tranquilamente y se fue calmosamente, y mientras se abría paso entre los > invitados se le oyó murmurando para sí: «Me pregunto si estará Freud por aquí. Quizá él me pueda > ayudar a comprender lo que ha dicho Darwin.» > > NOTAS: > > [1] «Una teoría puede ser descrita como "vitalista" si se propone dar una explicación sistemática > de la evolución en términos de alguna agencia singular no natural» como «la "fuerza vital", el > "elan vital", entelequias, etc.» (Goudge, p. 80). > > «Así como el vitalismo no es necesariamente finalista, tampoco el finalismo es necesariamente > vitalista. Porque la esencia del finalismo es la postura de que una condición necesaria de la > evolución consiste en su orientación hacia una meta definitiva.» La meta puede ser alcanzada > mediante «procesos determinados mecánicamente» (Goudge, p. 81). Vuelve al texto > > [2] El neolamarckismo sostiene «. . . que los efectos del uso y desuso [de partes de un > organismo], junto con otros cambios inducidos por el medio, pueden quedar fijados en la > constitución genética de las especies . . .» (Goudge, pp. 85,86) > > El neodarwinismo, dicho de manera sencilla, es darwinismo sin la suposición lamarckiana de que los > cambios hereditarios son producidos por el medio, y con la suposición de que los cambios en la > herencia proceden de la variación genética en el organismo. Un relato completo sería mucho más > complicado que esto y revelaría que los neodarwinistas difieren significativamente en sus > perspectivas evolucionistas según la teoría del mecanismo para la variación genética y selección > natural que mantengan. Vuelve al texto > Bibliografía Selecta > > Este diálogo procede de un artículo inédito de 57 páginas escrito hace mucho tiempo, y titulado > «El lenguaje, la verdad y la lógica de la teoría evolucionista». Este artículo, a su vez, derivó > algo de su contenido de las obras siguientes. > > * Bonner, J.T. 1961. Perspectives. American Scientist 49:240-244. > * Davidheiser, B. 1969. Evolution and Christian Faith. The Presbyterian and Reformed > Publishing Co., Nutley, New Jersey. > * Dewey, J. 1951. The influence of Darwinism on philosophy. En Classic American Philosophers, > editor Max H. Fisch. Appleton-Century-Crofts Inc., Nueva York, pp. 336-344. > * Dobzhansky, T. 1958. Evolution at work. Science 127:1091-1098. > * Flew, A. 1955. Theology and falsification. En New Essays in Philosophical Theology, editores > A. Flew y A. Macintyre. SCM Press, Londres, pp. 96-99. > * Goldschmidt, R.B. 1952. Evolution, as viewed by one geneticist. American Scientist 40:84-98. > * Goudge, T.A. 1961. The Ascent of Life. University of Toronto Press, Toronto. > * Maatman, R.W. 1970. The Bible, Natural Science and Evolution. Reformed Fellowship, Inc., > Grand Rapids. > * Moore, J.N. and R.J. Cuffey. Paleontologic evidence and organic evolution. Journal of the > American Scientific Affiliation 24:160-176. > * Simpson, G.G. 1949. The Meaning of Evolution. Yale University Press, New Haven. > * Wittgenstein, L. 1972. Lectures and conversations on aesthetics, psychology and religious > belief, editor C. Barrett, University of California Press, Berkeley. > > Observación y Agradecimiento > > A lo largo de los últimos doce años, más o menos, se ha publicado un número de libros que > presentan un desafío al neodarwinismo. Los autores que vienen a la mente son P. E Johnson, D. > Davis y D. H. Kenyon. Muchos autores han presentado denodadas defensas del neodarwinismo, siendo > dos de los más destacados de ellos S. J. Gould y M. Ruse. Ni en la redacción de este diálogo ni en > su revisión he tomado prestado de esos más recientes autores, siendo que su tesis principal fue > escrita mucho antes de la aparición de las obras respectivas de esos autores. > > Debo, sin embargo, agradecer a Jon Buell por su lectura del diálogo antes de su revisión y por > hacer varias útiles sugerencias para su mejora. > > > Copyright 1996 by the CREATION RESEARCH SOCIETY (CRS), Inc. > > Para su original en inglés, véase: > > Socrates Meets Darwin: A Study in Question Begging > > NOTA: > > Este fichero es de propiedad exclusiva de la Creation Research Society y no puede ser alterado ni > cambiado en forma alguna. Puede ser reproducido sólo en su integridad para circularlo > gratuitamente. Todas las reproducciones de este fichero deben contener la nota de derechos > reservados (Copyright) que se da al principio de este fichero [esto es: "Copyright 1996 by the > CREATION RESEARCH SOCIETY (CRS), Inc."]. > > Este fichero no se puede emplear sin permiso de la Creation Research Society para su reventa o > para el mejoramiento de ningún otro producto puesto a la venta. Esto incluye todo su contenido con > la excepción de breves citas que no deben exceder las 500 palabras en total. Si desea reproducir > menos de 500 palabras de este fichero para la reventa o el mejoramiento de cualquier otro producto > para reventa, sírvase dar el siguiente crédito: > > Copyright 1996 by the Creation Research Society, P.O. Box 376, Chino Valley, AZ 86323. > > Traducción castellana de este artículo: > © SEDIN - Servicio Evangélico - Documentación - Información > Apartado 126 - 17244 CASSÀ DE LA SELVA (Girona) ESPAÑA > > Nombre original de fichero: Socrates.rtf - preparado el miércoles, 18 noviembre 1998, 16:33 > > © SEDIN 1998 > > > > http://www.sedin.org/propesp/socrates.htm > > > Shiliam khemen > > > > Siento vergüenza decirlo, pero confirmo y reconozco, que durante mucho > tiempo yo también creí en la grán mentira del evolucionismo, he aquí la > muestra: > > > - -- > > De: Suzudo > Fecha: 03/09/2006 23:25 GTM+2 > Hilo: Re: Hoy aula de religión: Evolucionismo > En: es.charla.religion > > http://groups.google.es/group/es.cha...f?dmode=source > > > > De: Suzudo > Fecha: 30/08/2006 23:09 GTM+2 > Hilo: Re: evolución (o la mentira más grande jamás contada) > En: es.charla.religion > > http://groups.google.es/group/es.cha...c?dmode=source > > > > De: Suzudo > Fecha: 07/09/2006 22:52 GTM+2 > Hilo: Re: Preguntas a los evolucionistas > En: es.charla.religion > > http://groups.google.es/group/es.cha...f?dmode=source > > > > De: Suzudo > Fecha: 02/09/2006 16:43 GTM+2 > Hilo: Re: Hay Muchos Problemas Con la Teoría De La Evolución > En: es.charla.religion > > http://groups.google.es/group/es.cha...f?dmode=source > > > > De: Suzudo > Fecha: 31/08/2006 18:56 GTM+2 > Hilo: Re: Hay Muchos Problemas Con la Teoría De La Evolución > En: es.charla.religion > > http://groups.google.es/group/es.cha...e?dmode=source > > ** > http://groups.google.es/group/es.cha...7?dmode=source > ** > > > > De: Suzudo > Fecha: 30/08/2006 23:12 GTM+2 > Hilo: Re: La Cronologia Del Eslabon Perdido > En: es.charla.religion > > http://groups.google.es/group/es.cha...7?dmode=source > > > > De: Suzudo > Fecha: 07/09/2006 22:17 GTM+2 > Hilo: Re: Si tuviera una visión > En: es.charla.religion > > http://groups.google.es/group/es.cha...b?dmode=source > > > > De: Suzudo > Fecha: Lun 14 ago 2006 - 18:34 GTM+2 > Hilo: Evolución Diseño Inteligente > En: es.charla.religion > > http://groups.google.es/group/es.cha...f?dmode=source > > > > *************** > > > De: Suzudo > Fecha: 04 Nov 2006 20:30:34 +0100 > Hilo: ¿Eres un ser espiritual? > En: es.charla.religion > > http://groups.google.es/group/es.cha...9?dmode=source > > > > De: Suzudo > Fecha: 02 May 2006 07:24:34 +0200 > Hilo: El más patético intento de responder al reto de la Complejidad > Irreducible > En: es.charla.religion > > http://groups.google.es/group/es.cha...e?dmode=source > > > > De: Suzudo > Fecha: 04 Nov 2006 01:11:53 +0100 > Hilo: Mutaciones "benéficas" en el cuerpo humano? > En: es.charla.religion > > http://groups.google.es/group/es.cha...a?dmode=source > > > > De: Suzudo > Fecha: 30 Aug 2006 23:08:44 +0200 > Hilo: Algunos Sapos Refutan La Evolución > En: es.charla.religion > > http://groups.google.es/group/es.cha...c?dmode=source > -----BEGIN PGP SIGNATURE----- > Version: GnuPG v1.4.2 (GNU/Linux) > Comment: Using GnuPG with Mozilla - http://enigmail.mozdev.org > > iD8DBQFIdik8zPMhDMsrp1ARAj6xAJ0f2bz0qWkoT6jK84hPr7 FHG3q2wQCeIgQZ > 8b7cdRNJHLL2WOsEv8QQ5R4= > =50k/ > -----END PGP SIGNATURE----- > > > > > > |
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