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valarezo
 
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Predeterminado (IVÁN): LA DIESTRA DE DIOS NO SE ACORTADO PARA SALVARNOS DEL PECADO


Sábado, 02 de febrero, año 2008 de Nuestro Salvador Jesucristo,
Guayaquil, Ecuador - Iberoamérica


(Cartas del cielo son escritas por Iván Valarezo)


LA DIESTRA DE DIOS NO SE ACORTADO PARA SALVARNOS DEL PECADO:


He aquí que <<la diestra de nuestro Padre Celestial no se ha quitado de
sobre toda la tierra para salvar, ni su oído se ha ensordecido para
oír el orar, el llorar, el implorar>> de los que le invocan día y noche
y sin parar, en el nombre sagrado de su Hijo amado, para ser librados
de sus enemigos eternos. Pues sus necedades y sus perversidades
habituales son las que <<ciertamente hacen separación, división,
alejamiento entre todos ustedes y Él>>, como el único Dios del cielo y
de toda la tierra, para responder a sus llamados y bendecirlos
hondamente en el poder sobrenatural de su Espíritu Santo, tal como lo
hizo con sus siervos fieles de la antigüedad, por ejemplo.

Son sus falacias, <<el velo de oscuridad y de tinieblas entre el
corazón de Dios y el de los suyos>>, para que nunca exista una comunión
real y verdadera entre el cielo y la tierra para sanar el mal, las
enfermedades y quitar la muerte de muchos de ustedes mismos. Porque
nuestro Dios siempre está presto <<para acercarse a cada uno de
nosotros>> en cualquier lugar de la tierra, y socorrernos por amor a su
nombre santo, por amor a su palabra y por amor eterno a su Ley
Bendita, manifestada, glorificada y cumplida en la vida gloriosa de su
Hijo amado y rey Mesías Celestial, ¡nuestro Salvador Jesucristo!

Porque sólo el Árbol de vida <<puede realmente manifestar todas estas
preciosas cualidades de santidad, de gloria y de poder infinito>> de la
palabra y de la Ley Viviente de Moisés y de Israel, por ejemplo, en el
corazón de cada ángel y así también de cada hombre, mujer, niño y niña
en todos los lugares de la tierra. Y esto es gloria para nuestro Dios
y en cada uno de nosotros, hoy en día y así igual como lo fue en la
antigüedad para él entonces, <<como Dios soberano, poder acercarse a
nosotros con grandes bendiciones infinitas>>: bendiciones eternas, de
las cuales nadie nos las podrá quitar porque son nuestras
legítimamente, para nosotros vivirlas y gozarlas ya y por siempre.

Ciertamente, <<nuestro Padre Celestial pelea por nosotros día y noche y
sin cesar jamás con su Espíritu en contra de cada uno nuestros
enemigos para derrotarlos>> como se merecen y, a la vez, echarlos fuera
de nuestras vidas, de una vez por todas y para siempre, para que jamás
vuelvan a hacernos ningún mal, como de costumbre, por nuestra
naturaleza humana. Porque nuestros enemigos son sus enemigos eternos
también, en el paraíso, en la tierra y así también en el más allá,
eternamente y para siempre; y <<sólo él los puede derrotar hoy en día,
como en los días de la antigüedad, para que no vuelvan a hacernos
ninguna de sus maldades mentirosas>>, falsas, crueles y sobre todo
mortales, por ejemplo.

Por lo que, <<nuestro Dios sabe perfectamente que no podemos en contra
de nuestros enemigos>>, es decir, si él no nos ayuda continuamente con
los poderes sobrenaturales de los dones gloriosos de su Espíritu y de
su gran rey Mesías, nuestro único fruto de vida del paraíso, de la
tierra y de la Nueva Jerusalén Santa y Gloriosa del cielo. Porque
<<nuestro Dios sabe muy bien que nuestros enemigos son más fuertes que
nosotros en todo momento de nuestras vidas>>, porque actúan en contra
de nosotros desde el más allá, como desde donde no los vemos, como
clandestinamente, por ejemplo, para hacernos todas clases de males y
hasta destruirnos por completo y echarnos al infierno, si les fuese
posible.

Por ello, nuestro Dios está siempre presto para defendernos en contra
de nuestros enemigos con su presencia santa y gloriosa y con la
promesa antigua en su corazón bendito: <<de que él mismo será enemigo
de nuestros enemigos y se opondrá a los que se nos oponen, si tan sólo
le somos fiel a él, por medio de su Jesucristo>>. Y nuestro Dios va a
ser enemigo de nuestros enemigos y se opondrá en contra de los que se
nos oponen, <<si ya no hay tinieblas en nuestras vidas, como es normal
desde siempre>>, como desde los primeros días de vida de Adán en el
cielo y hasta nuestros días en la tierra, por ejemplo.

Y <<sólo nuestro Señor Jesucristo es el único fruto posible de vida de
nuestros corazones>> y quien, a la vez, <<puede hacer desaparecer las
terribles de Satanás en nuestras vidas>>, para que nuestro Dios se
sienta a gusto con cada uno de nosotros y entonces se acerque con sus
bendiciones, ricas y llenas de gloria, vida, salud y prosperidad
infinita primariamente. Porque cuando nuestro Padre Celestial se
levanta a luchar por cada uno de nosotros, en realidad, <<lo está
haciendo por amor a la presencia en nuestros corazones y en nuestros
espíritus humanos, de la gloriosa y sumamente honrosa obra de su gran
rey Mesías, su Árbol de vida eterna>>, ¡nuestro Salvador Jesucristo!

Visto que, para nuestro Padre Celestial, <<la obra de su Jesucristo en
cada uno de nuestros corazones es muy preciosa para sus ojos y para su
nueva vida celestial de su nuevo reino venidero>>, por ejemplo; por lo
tanto, <<sólo nuestro Señor Jesucristo es luz de vida eterna en
nuestras vidas>>, para nuestro Padre Celestial y para su Espíritu
Santo. Entonces nuestro Padre Celestial <<lucha día y noche y sin parar
jamás por ninguna razón, aunque no lo creas así, por su ángel sagrado
de la antigüedad delante de sus enemigos eternos>> y, quien, además,
es, hoy en día, en nuestros corazones y en nuestros espíritus humanos,
<<nuestro fruto de salud eterna, su Hijo amado>>, ¡nuestro Salvador
Jesucristo!

Si, así lo es: <<Nuestro Padre Celestial ama mucho a su Árbol de vida
eterna, nuestro Señor Jesucristo, aún mucho más que todo lo más
glorioso y honroso de su vida santa del reino de los cielos>>, desde la
antigüedad y hasta nuestros tiempos, por ejemplo; porque <<no hay nada
mayor que nuestro Árbol de vida para nuestro Dios>>. Y todo aquel que
le ofende a él, por cualquier razón o tinieblas de Satanás en la vida
del pecador de toda la tierra, entonces <<es él quien juzga aquella
maldad, de acuerdo a su palabra viva y a su Ley Santísima>>, para que
ninguno, ni nadie, quede impune jamás, por su culpa, por su maldad en
contra de su Jesucristo.

Entonces nuestro Dios aborrece las tinieblas de Satanás en la vida de
cada pecador y de cada pecadora de la tierra, porque <<las tinieblas
mienten, calumnian y dicen todas clases de falsedades en contra de su
Hijo amado>>, su Árbol de su nueva vida infinita para su nuevo reino
sempiterno de sus ángeles y de su nueva humanidad eternal. Es por eso
que todo aquel que dice o hace <<cualquier cosa en contra de su Hijo
amado, entonces realmente se ha metido en un grave problema con el
único Dios del cielo y de toda la tierra>>, ¡el Todopoderoso de Israel
y de las naciones!

Porque también es verdad que <<nuestro Padre Celestial jamás ha dejado
impune a todo aquel que haya dicho o hecho algún mal en contra de su
Árbol de vida eterna>>, su Hijo amado, nuestro gran rey Mesías del
paraíso y de la nueva eterna venidera y de su Gran Jerusalén Santa y
Perfecta del cielo. Y nuestro Dios <<no pelea por nosotros porque sea
un Dios que le encanta el pleito, sino porque nos ama>>, y porque sabe
muy bien que sin su ayuda nosotros jamás podremos vencer a ninguno de
nuestros enemigos, en el paraíso y así también en cualquier lugar de
toda la tierra y del más allá, también, eternamente y para siempre.

Por ello, nuestro Padre Celestial nos ha entregado poderes
sobrenaturales, no tanto en sus muchos ángeles gloriosos y sumamente
poderosos del reino de los cielos, sino <<de él mismo, como de su
Espíritu Santo y como de su Árbol de vida>>, ¡nuestro único Salvadorde
nuestras almas infinitas, para siempre! Y estos poderes sobrenaturales
de nuestro Dios, en su Espíritu y en su unigénito, para con cada
hombre, mujer, niño y niña de la humanidad entera, son muy santos,
<<como ningún otra santidad de la vida honrosa del cielo y de sus
huestes de ángeles santísimos>>, por ejemplo, para derribar al enemigo
y brindarle gloria y honra a su nombre eterno.

Y sólo los que creen en el Señor Jesucristo en sus corazones y así
confiesan su nombre bendito con sus labios, cada vez que se acercan a
su Dios y Fundador de sus vidas, como en sus momentos de oración y de
fe, por ejemplo, para pedir ayuda, misericordia, perdón, <<es cuando
todos estos poderes del cielo actúan milagrosamente>>. Y estos poderes
sobrenaturales actúan sobrenaturalmente, como algo muy corriente o
como algo muy normal, en el cielo, en el paraíso y en toda la tierra,
también, uno tras otro a favor nuestro y <<únicamente hasta alcanzar la
voluntad perfecta de Dios en nuestras vidas, por ejemplo, para bien
eterno de muchos>>.

Ya que, es aquí cuando nuestro Dios comienza, realmente, <<a derramar
de su clemencia y poder del Espíritu de la gracia y de la vida eterna
de nuestro Señor Jesucristo, únicamente con sus poderes sagrados para
bien de los que se acercan a Él>>, para bien de sus vidas y de muchos,
también, en todos los lugares de la tierra. Porque <<el bien de nuestro
Padre Celestial es para todos los que creen en sus corazones y así
confiesan con sus labios el nombre sagrado de su Árbol de vida
eterna>>, nuestro único fruto de vida eterna del paraíso, de la tierra
y de La Nueva Jerusalén Celestial y Bendita del cielo, por ejemplo.

Entonces <<la lucha sigue y es constante y sin cuartel en contra de
cada una de las mentiras, calumnias, falsedades y patrañas de
Satanás>>, en el corazón y en la vida de cada uno de los hijos e hijas
de los hombres de toda la tierra, comenzando con Adán desde los
primeros de vida humana del paraíso, por ejemplo. Porque nuestro Padre
Celestial sabe muy bien que cuando se enfrenta en contra de cualquiera
de sus muchos enemigos, comenzando con Satanás y sus ángeles caídos,
por ejemplo, entonces <<es para ganar una batalla más para gloria y
para honra bendita de su nombre santísimo, en cada uno de nuestros
corazones infinitos>>.

Porque <<nuestros corazones tienen que entender sobrenaturalmente y
hasta aún más allá de toda nuestra sabiduría humana, que nuestro Dios
es maravilloso, glorioso, milagroso y Todopoderoso>>, hoy en día en la
tierra para entrar desde ya a la nueva vida infinita de su gran ciudad
celestial del cielo, como ¡La Nueva Jerusalén Santa y Gloriosa del
corazón sagrado del Mesías. Y Dios hace todas estas cosas, así
milagrosamente, en nuestras vidas, porque <<nos ha dado un corazón como
el de él mismo, inmenso, para entender todo su amor, toda su santidad
y toda su gloria infinita>>, sólo posibles en el cielo, en la tierra y
en la eternidad venidera, en su Hijo amado, ¡su único Árbol de vida
eterna, para siempre!

Y esta es la gloria de nuestro Dios, desde la antigüedad y hasta
nuestros días, <<su Jesucristo>>, quien realmente tiene su vida
mesiánica llena de milagros, de maravillas y de prodigios poderosos,
para seguir bendiciendo nuestras vidas humanas y celestiales, en la
tierra para muy pronto entrar ya de lleno a su nueva vida infinita,
con gran gozo en nuestros corazones. Porque es esta la vida de nuestro
Dios y de su Árbol de vida, nuestro Señor Jesucristo, <<la cual quiso
darnos desde el comienzo de todas las cosas del paraíso, para que
jamás nos alejemos de él por ninguna razón, ni por la palabra de
nadie, eternamente y para siempre>>.

Y ésta vida celestial se acera a ti, hoy mismo, mi estimado hermano y
mi estimada hermana, <<tal como se acerco a Adán y a Eva en el paraíso,
para bendecirte sobrenaturalmente>>, de acuerdo a la voluntad y a la
verdad santa de nuestro Padre Celestial en toda tu vida. Porque <<mayor
vida santa para tu corazón y para tu alma eterna vivirla, realmente,
no hay otra igual en el cielo>>, en el paraíso, en la tierra, ni menos
en La Nueva Jerusalén Sagrada del gran rey Mesías, el Hijo de David,
¡nuestro Salvador Jesucristo del ayer y de siempre!

Y, al mismo tiempo, es ésta la vida perfecta del nuevo reino de los
cielos, <<la cual está llena profundamente de gozo, de paz y de gloria
eterna, sin ninguna tiniebla de Satanás, para cada uno de todos
nosotros>>, en nuestros millares, de todas las familias y naciones de
toda la tierra, sin jamás hacer excepción de persona alguna. Es por
eso que es muy importante para nuestro Padre Celestial <<derrotar para
siempre no sólo a Satanás, al ángel de la muerte y a sus muchos
ángeles caídos en nuestras vidas, sino también a cada una de las
tinieblas de la mentira>> en la tierra, en el paraíso y así también en
el bajo mundo de los muertos, por ejemplo.

Para que <<ya no nos separen más las tinieblas del pecado de nuestros
corazones>> del corazón santísimo de nuestro Dios, del corazón
milagroso de su Árbol de vida eterna y de cada una de sus muchas y muy
ricas bendiciones, como de los dones gloriosos de su Espíritu Santo,
por ejemplo. De su Espíritu Santo de siempre, <<el cual sigue
derramándose por toda la faz de la tierra, desde el primer día y hasta
hoy>>, lleno de la gracia, de la misericordia, del amor, del perdón y
de la sanidad, salud, santidad y de la salvación infinita de nuestros
corazones y de nuestros espíritus humanos, gracias a la sangre viva de
Jesucristo.

Porque <<nuestro Dios desea ver una vida sin Satanás y sin tiniebla
alguna en nuestros corazones y en nuestros espíritus humanos>>, en la
tierra y así también de regreso al cielo, como al paraíso de la
antigüedad y de nuestros primeros pasos de vida, por ejemplo, para
servirle a Él por siempre y para siempre, sólo por amor único a
Jesucristo. Entonces ganarle a Satanás y a cada una de sus profundas
tinieblas, no sólo en nuestros corazones sino también en todos los
lugares de la tierra, <<es definitiva y concluyentemente para alcanzar
nuevas glorias y nuevas victorias infinitas>> en la tierra, en el
paraíso y así también para la nueva vida sagrada de La Nueva Jerusalén
del cielo, por ejemplo.

Y <<esto es de ganarle grandemente a cada uno de sus enemigos y así
glorificar su nombre sagrado mucho más que antes>>, en los corazones de
sus ángeles fieles a él y a su Árbol Viviente, primordialmente, para
finalmente glorificarse sobrenaturalmente en los corazones de cada
hombre, mujer, niño y niña de la humanidad entera, para que crean en
él insaciablemente. Porque <<nuestro Dios tiene que ser glorificado
siempre en las vidas de sus ángeles y así también en nuestras vidas
humanas>>, de todas las familias, razas, pueblos, linajes, tribus y
reinos de toda la tierra, para <<entonces poder entrar a la nueva vida
eterna de su nuevo reino sempiterno, como su Nueva Jerusalén
Glorificada por su corazón santísimo>>, por ejemplo.

Porque todos los seres creados por la palabra, por el nombre y por las
manos de nuestro Dios, con la ayuda idónea de su Espíritu y de su
Árbol de vida, entonces <<tienen que rendirle gloria, elogio, loor y
santidad a él y a su nombre santísimo, para posteriormente poder
comenzar la nueva vida eterna>>, con gran gozo en nuestros corazones. Y
para que esto suceda en los días venideros, entonces cada tinieblas
que habita en el corazón de Adán, de Eva y así también de cada uno de
sus descendientes de todas las razas, pueblos, linajes, tribus y
reinos de la tierra, <<tiene que haber sido juzgada y justamente
corregida>>, de acuerdo a la Ley bendita de nuestro Dios Eterno.

Es por eso que <<nuestro Dios lucha día y noche en contra de cada mal
de Satanás, como con cada mentira, con cada calumnia, con cada
falsedad, con cada trampa malvada>>, para que cada una de las hondas
tinieblas de cada uno de sus enemigos eternos, entonces sea subyugada
en el mismo subsuelo del infierno, para que no se levante más. Y esto
es sólo posible en el paraíso, en la tierra y así también en cualquier
lugar del más allá, como en el infierno y como en el lago de fuego,
por los poderes sobrenaturales del Espíritu Santo y por la vida
gloriosa de Jesucristo, <<la cual resucito gloriosamente al Tercer Día
para alcanzar nuevas glorias, para el nuevo reino sempiterno>>.

Porque <<éste nuevo reino de Dios es lleno de luz>>, y en donde ninguna
tiniebla de Satanás volverá a habitar para ser oscuridad para nadie
más jamás, como le sucedió a los infelices y totalmente arruinados
ángeles caídos y hasta el mismo primer hombre y primera mujer de la
humanidad entera, Adán y Eva, por ejemplo, en el paraíso. Porque
<<ciertamente está profetizado por los profetas de nuestro Dios, que
viene ya una nueva vida celestial e infinita>>, para ser vivida por
cada uno de nosotros, en toda la tierra, con nuestro Dios, con su
Espíritu Santo, con su Árbol de vida eterna y con cada uno de sus
ángeles gloriosos y fieles a Él, eternamente y para siempre.

Y como nuestro Dios desea comenzar a vivir ya su nueva vida infinita,
no sólo con sus ángeles y con sus siervos fieles a él y a su fruto de
vida de la antigüedad, sino también de hoy, como con nosotros mismos
de todas las familias de la tierra, pues entonces <<no cesa aún Él de
trabajar por este bien eterno>>. Y esto es de sólo ver al hombre, a la
mujer, al niño y a la niña de toda la tierra, <<libres infinitamente de
toda influencia de las terribles y hondas tinieblas de Satanás y de
sus ángeles caídos>>, por ejemplo, para que <<sólo la luz del Árbol de
la vida, incesantemente brille en ellos aquí y hasta el infinito>>.

Es por eso <<que la diestra de nuestro Dios no se acortado aún>>, sino
que sigue extendida desde el cielo, como desde sus lugares de su
propia habitación personal, <<para tocar nuestros corazones y nuestras
almas infinitas>>, con los poderes sobrenaturales de su palabra viva,
para que creamos en él, por medio del nombre sagrado y sumamente
milagroso de su unigénito. Porque sólo por medio de su Hijo amado,
nuestro Señor Jesucristo, entonces <<no habrá más separación alguna
entre nosotros en la tierra y él, nuestro Padre Celestial que está en
los cielos>>, para poder entonces tener una comunicación santa y
constante día y noche y por siempre en la tierra y en la nueva
eternidad venidera, por siempre y para siempre.

Porque, cuando no creemos en el llamado de nuestro Creador, por medio
de su unigénito, nuestro Salvador Jesucristo, entonces <<hemos de
seguir viviendo entre la confusión de la ceguera espiritual de
nuestros corazones>>, para sólo ver lo que vemos normalmente y hasta lo
que no vemos igual, por medio de las hondas tinieblas de la primer
mentira de Eva. Y así jamás hemos de conocer la verdadera felicidad de
nuestros corazones infinitos, de conocer a nuestro Padre Celestial y a
su Hijo amado, por medio del Espíritu de fe y de la gloria infinita y
presencia constante en nuestras vidas de su Espíritu Santo.

Y, de hecho, este es un mal terrible que nuestro Padre Celestial, ni
su Espíritu Santo, ni su Árbol de vida eterna, ni ninguno de sus
ángeles celestiales, <<jamás deseo para ninguno de nosotros, en todos
los lugares de la tierra>>, desde la antigüedad y hasta nuestros días,
por ejemplo. Ciertamente, nuestro Padre Celestial desea sólo luz y
vida infinita, llena de sus más ricas y gloriosas bendiciones de sus
tierras y de sus cielos santos del más allá, como de su gran ciudad
celestial: <<La Nueva Jerusalén llena de gloria, paz, gozo, felicidad,
salud y de vida eterna del gran rey Mesías de todos los tiempos>>,
¡nuestro Salvador Jesucristo!

EL QUE DICE QUE NO TIENE PECADO TRATA DE ENGAÑAR

Ahora, el que dice que no tiene pecado, entonces <<se está mintiendo a
si mismo para mal de su vida y para mal de la vida de muchos más,
también>>, en muchos lugares de la tierra, como ha venido sucediendo a
través de los tiempos de la historia de toda la tierra y con todo
pecador malvado, por ejemplo. Porque la maldad de Satanás se riega
como flor silvestre por todos lados, para alcanzar su fin: <<la muerte
del corazón de cada una de sus victimas>>; pues a él no le importa
quien cae o no, pues, sólo le importa llenar de pecados toda vida
humana, para desacreditar las manos santas de Dios y el supremo
sacrificio de Jesucristo.

Por ello, las tinieblas <<no dejan de formar pecados>> en la vida del
hombre. Pues es como una comunicación constante entre unas tinieblas y
la otra, para abarcar a la humanidad entera y a toda la tierra,
también con sus muchos males de siempre, <<los cuales afligen a nuestro
Dios y a cada uno de sus seres creados>>, sean ángeles del cielo u
hombres de nuestro Salvador Jesucristo en toda la tierra. Porque el
mal de una persona no se queda en un solo lugar, sino que <<avanza
siempre hacia otros lugares>>, por los poderes terribles de las
tinieblas del pecado de Adán, por ejemplo, en nuestros corazones y en
nuestros espíritus humanos, <<afectando así negativamente la vida
humana y hasta animal, también, de toda la tierra, por ejemplo>>.

Y <<nuestro Dios lucha siempre en contra de las primeras tinieblas de
mentiras de Eva>>, para frenar el mal del pecado y así no haga tanto
daño al regarse por muchos lugares, <<afectando así desfavorablemente
los corazones de muchas gentes>>, totalmente inocentes al mal de las
mentiras, falsedades, calumnias, artimañas y muchos males más de
Satanás, por ejemplo. Entonces para nuestro Padre Celestial, <<la
verdad es que si confesamos irresponsablemente que no tenemos pecado,
realmente nos engañamos a nosotros mismos>>, como el más vil de los
hombres de toda la tierra, como el mismo Satanás de las profundidades
del bajo mundo de los muertos, por lo cual, la verdad <<no está en
nosotros para nada>>.

Es decir, que estamos viviendo en las mismas profundas tinieblas de la
primera mentira de Eva, <<en la cual cayó Adán y así sucesivamente cada
uno de sus descendientes>>, en sus millares, en toda la creación de
Dios, comenzando desde el paraíso, por ejemplo, y hasta tocar la vida
de muchos, hoy en día. Y <<esto es un mal terrible para muerte eterna>>,
para cualquier pecador y para cualquier pecadora de toda la tierra,
sea quien sea la persona, desde los días de la antigüedad, como desde
el paraíso y así también en nuestros días, como cuando toco tu vida,
mi estimado hermano y mi estimada hermana, para engañarte y causarte
daño a la vez.

Porque la verdad es que sólo nuestro Señor Jesucristo es el único,
desde el paraíso y hasta hoy mismo, <<quien realmente no ha cometido
pecado, ni le ha mentido jamás a nadie>>; por lo cual, <<sólo nuestro
Señor Jesucristo es el único que jamás ha mentido a ninguno, ni hasta
el mismo Santas le ha mentido aún, hasta la fecha>>. Porque con todos
con los que nuestro Señor Jesucristo hablo, pues, <<siempre les dijo la
verdad por inicio>>, guste o no les guste, no tanto para que se hieran
o se enojen con él, sino para que se alejen de la mentira y así se
sanen de sus males de siempre y vivan, y no mueran nunca más.

Porque la verdad de nuestro Señor Jesucristo <<es que sana y salva la
vida de todo hombre, mujer, niño y niña de la humanidad entera>>, para
gloria de nuestro Dios; es más, sólo nuestro Señor Jesucristo <<es
quien realmente nos perdona nuestros pecados y nos sana de todos los
males y aún de los más terribles de la humanidad entera>>. Y nuestro
Señor Jesucristo siempre nos dijo la verdad, y aún lo sigue haciendo
así desde el cielo, por los poderes sobrenaturales del Espíritu de su
palabra y de su Ley Bendita, en nuestros corazones y en nuestros
espíritus humanos, <<para hacernos libres, de los males terribles que
conllevan la mentira, la calumnia, la falsedad y en fin muchos males
más>>.

Porque una vez más te digo lo mismo: <<Sólo nuestro Salvador Celestial
nos perdona nuestros pecados y nos limpia por su sangre de las
mentiras de Satanás>>, para llenarnos de sanidad y salud infinita en
nuestros corazones, en nuestros espíritus, en nuestras almas y en
nuestros cuerpos humanos, en la tierra y en el paraíso, hoy en día y
siempre. Y nuestro Dios lucha en contra toda mentira y sin parar,
porque verdaderamente <<la mentira mata y hace daño no sólo a sus
victimas, sino también a muchas personas totalmente inocentes>>, las
cuales sufren igualmente sus males terribles en toda la tierra, como
la peor plaga de sus vidas, porque alguien creyó en la mentira
equivocadamente, para mal de sus vidas.

Y nuestro Dios desea que escapemos todos estos males terribles del mal
del pecado de Adán y de Satanás, cuanto antes mejor, <<para que así ya
no suframos más los males de nuestros enemigos eternos de siempre>>,
sino que gocemos continuamente sólo el bien absoluto de la salud y de
la vida eterna de nuestro Árbol de vida, ¡nuestro Señor Jesucristo!
Porque sólo con el Señor Jesucristo en nuestros corazones, entonces
<<no tenemos mentiras en nosotros>>: si así es, <<no hay mentira alguna
con nuestro Jesucristo en nuestras vidas, sino sólo la única verdad
del cielo y del corazón sagrado de nuestro Padre Celestial y de su
Espíritu Santo, para el bien eterno de nuestras nuevas vidas
infinitas.

Porque sólo con el Espíritu del nombre sagrado, ungido y sumamente
milagroso de nuestro Jesucristo, <<es que realmente hablamos en la luz
de la vida eterna con nuestros corazones, con nuestros espíritus y con
nuestros labios a nosotros mismos y a los demás, igualmente>>, para
honra de nuestro Creador, siempre -y hasta para callarle la boca a
Satanás, también--. Porque la verdad es también, <<de que sólo nuestro
Señor Jesucristo puede callarle la boca no sólo a Satanás sino a cada
uno de sus seguidores malvados y mentirosos>>, como los ángeles caídos
y la gente de la mentira eterna, por ejemplo, para que no digan más
mentiras, falsedades y calumnias en contra de los que sinceramente
aman a Dios.

Porque, de otra manera, sin el Señor Jesucristo en nuestras vidas,
entonces <<sólo salen mentiras tras mentiras de nuestros corazones y de
nuestros labios, para hacernos mal a nosotros mismos>>, sin que nos
demos cuenta de nada muchas veces y hasta para tocar y hacerles daño a
mucha gente inocente, también, desgraciadamente, --aunque no lo
queramos así muchas veces--. Porque siempre la mentira de algún
corazón o labios embusteros <<es que realmente empieza el mal de alguna
persona inocente>>, como le sucedió a Adán en el paraíso, cuando Eva se
le acerco con las mentiras de su mejor amiga, la serpiente, para
hacerle tropezar en contra de Jesucristo, para mal de su vida y de la
de sus descendientes, también.

Entonces <<el Señor Jesucristo tiene que ser primero, como el número
uno, en nuestros corazones>> y en cada una de todas las cosas que
emprendamos en nuestras vidas por la tierra y hasta en el mismo cielo,
por supuesto, como los ángeles fieles hacen siempre, por ejemplo, para
gloria y honra de nuestro Dios que habita en nuestras alturas por
siempre. Y así jamás nos sucederá a ninguno de nosotros, lo que le
sucedió a Adán en el paraíso, por ejemplo, <<cuando creyó a las
mentiras de Satanás>> por medio del corazón y de los labios,
supuestamente, de la mejor amiga de Eva, la serpiente, <<para ser
finalmente engañado y, a la vez, destituido de la gloria eterna de
Dios>>.

Pienso, pues, que si Eva hubiese comido del Árbol de la vida primero
antes del fruto prohibido, por ejemplo, entonces <<no le hubiese
mentido a Adán sino todo lo contrario>>. Eva, en verdad, sólo <<le
hubiese dicho la verdad a Adán>>, para que él no se engañe a si mismo
sino que siga sus pasos siempre hacia delante, por el camino de la
verdad y de la vida, el cual conduce sólo al lugar secreto de nuestro
Dios en el cielo mucho más alto que el reino de los ángeles.

En vista de que, <<Adán tenia que permanecer en la verdad de Dios y de
su Hijo amado>> en su corazón en el cielo, en el paraíso y en todos los
lugares de la creación de Dios y así también con cada uno de sus
descendientes, en sus millares y para siempre, en la nueva eternidad
venidera del nuevo reino celestial. Y esto es, hoy en día, como en el
paraíso de la antigüedad, <<de comer y de beber por siempre y para
siempre, de acuerdo al mandato de nuestro Padre Celestial, del Árbol
de la vida eterna>>, ¡nuestro Señor Jesucristo!, para entonces poder
seguir viviendo en el paraíso muy felices y con nuestro Dios y con su
Espíritu Santo, por ejemplo.

Pero como Eva comió primero del fruto prohibido del árbol de la
ciencia del bien y del mal, entonces <<si pudo comenzar a mentirle a su
esposo, Adán, de la misma manera que la serpiente le había mentido a
ella>>, para que coja y coma del fruto del mal eterno de la humanidad
entera. Porque el árbol de la ciencia del bien y del mal es en si el
fruto del mal eterno <<no sólo de Adán, sino también de cada uno de los
ángeles del cielo y así también, como es lógico, de cada hombre,
mujer, niño y niña del linaje humano>> para muerte y destrucción eterna
de sus vidas, en el infierno abrumador.

Es decir, que <<si Eva no muerde del fruto prohibido, entonces jamás le
hubiese podido mentir a Adán>> por más que lo desease hacer así en su
corazón; pero como si mordió del fruto prohibido y comió de él,
entonces <<tuvo las tinieblas de rebelión en su corazón para decir la
primera mentira del paraíso y de todo el linaje humano>>. De otra
manera, si Eva no hubiese mordido del fruto prohibido, entonces <<no
hubiesen actuado las tinieblas de Satanás en su corazón para mentirles
a Adán y a sus descendientes>>, en el paraíso y en toda la creación de
Dios, por ejemplo, como sucede hoy en día entre todo mentiroso y entre
toda mentirosa del mundo entero.

Porque la verdad es que <<cuando Eva mordió del fruto prohibido,
entonces no sólo le pudo mentir Satanás a Adán sino también a todos
nosotros>>, como descendientes directos de Adán, por ejemplo, para mal,
dolor, sufrimiento de enfermedades terribles y hasta de la muerte
misma en el infierno y en el lago de fuego eterno, también, por
ejemplo. Entonces la primera mentira que el hombre creyó en su
corazón, sin darse cuenta lo que verdaderamente estaba haciendo con su
vida en el cielo, no fue tanto de la serpiente ni menos de Adán, sino
de Satanás en Eva misma, por ejemplo, como la primera mujer pecadora
del linaje humano del paraíso y de toda la tierra, también.

Porque luego Adán y Eva descendieron de la gloria de Dios del paraíso
ha seguir viviendo sus vidas rebeldes al nombre del Señor Jesucristo,
<<el único fruto de la vida eterna>> en el paraíso, en la tierra y en el
más allá, también, <<para perdón, bendición, salud y salvación eterna
de nuestras almas infinitas>>. Entonces nuestro Dios nos llama día y
noche a comer y a beber sólo de su fruto de vida, su unigénito, <<para
ponerle fin a las primeras tinieblas de la mentira de Eva en nuestros
corazones, en nuestras sangres, en nuestras cuerpos humanos>>, para que
sólo el bien eterno de Jesucristo comience a vibrar vida en abundancia
en todo nuestro ser.

De otra manera, <<estamos muertos en las profundas tinieblas de las
mentiras de Eva>>, las cuales Adán creyó en su corazón para mal de su
vida y la de los suyos, también, como sucede hoy en día contigo y con
los demás, mi estimado hermano y mi estimada hermana, que no conocen
la luz del Hijo de Dios en sus corazones. Porque nuestro Señor
Jesucristo nos enseñó que, verdaderamente, <<sólo él es la luz del
mundo y nadie más>>; por tanto, <<sólo con él en nuestros corazones
podemos realmente ver todo lo que es real y verdadero en el paraíso,
en la tierra y en el más allá, también>>, para siempre, como en la
nueva eternidad venidera, de todo ser viviente.

Y si nuestro Seor Jesucristo es la luz del mundo, entonces también él
es la luz de nuestro Padre Celestial, de su Espíritu Santo y de cada
ángel del cielo, también; por ello, sólo nuestro Señor Jesucristo es
quien realmente nos alumbra más allá de nuestras tinieblas, para que
no veamos más el mal, sino sólo el bien eterno. Porque cada mentira
que sale de nuestra boca es en si tiniebla, <<la misma tiniebla de
Satanás y de la serpiente antigua que destruyo la vida de Eva y así
sucesivamente a Adán y a sus descendientes>> y hasta tocar a nuestro
Salvador Jesucristo sobre la cruz del madero, en las afueras de
Jerusalén, en Israel, para fin de la misma.

Entonces <<tenemos que recibir al Señor Jesucristo en nuestros
corazones antes hoy que mañana>>, para comenzar a vivir libres de las
primeras terribles mentiras y rebeldes de Eva en nuestras vidas
espirituales, por ejemplo, para bien de nuestras nuevas vidas y para
bien de la felicidad y de la vida de muchos, también, en toda la
tierra y en el paraíso. Para que así sólo hablemos lo que le agrada a
nuestro Dios y a su Espíritu Santo, y esto es <<de hablar siempre la
verdad, para que la luz de su Hijo amado sea cada vez mayor en toda la
tierra y así dejen de existir las tinieblas del primer pecado de Eva y
Adán en nuestras vidas humanas>>, por ejemplo.

Porque son las primeras tinieblas del primer pecado de Adán que
inicialmente creyó de su esposa Eva en su corazón, <<las cuales
realmente nos han hecho muchos males>>, desde el día que él mismo
descendido del paraíso, para vivir en la tierra y hasta nuestros días,
por ejemplo. Y estas primeras tinieblas de mentira de Eva en el
corazón de Adán <<no han terminado con ninguno de nosotros>>, es decir,
si no aceptamos al Señor Jesucristo en nuestros corazones, como
nuestra única y suficiente verdad de todo nuestro ser y de toda
nuestra vida humana, en el cielo y en la tierra, por siempre y para
siempre.

Porque es esta verdad de Dios y de su Árbol de vida eterna en nuestras
vidas, en vez de las mentiras de Satanás, <<para alcanzar el perdón, la
paz, la gloria y la nueva vida infinita, llena de sus más ricas y
gloriosas bendiciones de Dios y de su Espíritu Santo, en nuestros
corazones y en nuestros cuerpos humanos>>. Pero si seguimos viviendo en
las primeras mentiras de Eva, por ejemplo, como le sucedió a Adán,
entonces <<moriremos infinitamente en la tierra y en el infierno para
ser finalmente lanzados, después del juicio final de Dios, al lago de
fuego eterno del más allá>>.

Porque <<el destino final de nuestras mentiras es el infierno>>, entre
los muertos de mundos pasados y hasta olvidados de la antigüedad
pecadora; pero <<la verdad del Señor Jesucristo es la vida eterna entre
ángeles gloriosos, su Espíritu Santo y nuestro Padre Celestial en el
nuevo reino de los cielos>>, como en La Nueva Jerusalén Santa y Colosal
del cielo. Es por eso que <<nuestro Señor Jesucristo tiene que ser
parte de nuestros corazones y de nuestras vidas antes hoy que mañana>>,
para escapar el mal antiguo de las primeras tinieblas de Eva en
nuestra sangre, en nuestros corazones, en nuestros espíritus y en
nuestros cuerpos humanos, por ejemplo.

Porque <<estas mismas tinieblas del paraíso están en nuestras vidas aún
por inicio>>, por medio del espíritu de vida de nuestra sangre humana,
para hacernos siempre todas clases de males, de las cuales destruyeron
primero la vida de Eva para seguir así sucesivamente su camino de mal
en peor en la tierra, para que la humanidad no viva sino que muera. Y
nuestro Padre Celestial no desea que tú ya no camines por el camino
del mal y de la enfermedad, sino <<únicamente por el camino de la vida
y de la verdad del cielo>>, el cual nos conduce día a día a la
presencia gloriosa de nuestro Padre Celestial que está en los cielos.

Porque sólo con nuestro Creador y en sus manos santas, es que,
realmente, <<somos felices en nuestros corazones, en nuestros
espíritus, en nuestras almas, en nuestras fuerzas y en nuestros
cuerpos humanos>>, en el paraíso, en la tierra y en La Nueva Jerusalén
Colosal del cielo, por ejemplo, mi estimado hermano y mi estimada
hermana. Entonces no sigas caminando el camino de siempre, <<como el de
Adán y Eva, lleno de mentiras y, peor aún, sin el fruto de la vida
eterna en sus vidas>>, para morir finalmente y caer muertos y
condenados al fuego eterno del infierno, como todo pecador vil,
mentiroso, calumniador, engañador, farsante, dueño de lo ajeno, como
Satanás mismo, por ejemplo.

Además, <<éste es el camino en el cual todo hombre, mujer, niño y niña
de toda la tierra ha nacido>>, no por voluntad propia sino por culpa de
Eva, para entonces seguir caminando por el camino del error, de la
rebelión y de la muerte en contra de Jesucristo, no sólo en el mundo
sino también en el más allá. Y esto es realmente <<entrar desde ya en
el mundo de los muertos>>, el infierno y finalmente la segunda muerte
de la muerte de todo pecador y de toda pecadora, condenado a morir por
si mismo por su pecado original, <<de no creer en el Señor Jesucristo
en su corazón>>, ¡el lago de fuego eterno!

Porque ese es el pecado original de Adán y de Eva, <<mentir>>, el cual
nos ha revestido de todas clases de males habidos y por haber, por
ejemplo, de no creer en la verdad del fruto de nuestra única vida
eterna, ¡nuestro Señor Jesucristo! Entonces cada vez que una persona
dice, por ejemplo, que no conoce al Señor Jesucristo como su fruto de
vida eterna en su corazón, en realidad, <<está manifestando el primer
pecado de mentiras y de las tinieblas de Eva y de sus muchos males en
su vida terrenal>>, sin que realmente se dé cuenta de todo ello.

Y, de hecho, éste es el pecado más horrible y detestable para nuestro
Padre Celestial, para su Espíritu Santo y para sus ángeles del cielo,
<<por el cual todos los ángeles caídos, comenzando con Satanás, no
pudieron quedarse en el cielo ni por un sólo instante más>>, sino que
tuvieron que salir inmediatamente de él. Es decir, como un ejemplo,
digamos por unos momentos, que tú mismo, mi estimado hermano, entras
al paraíso de regreso por vez primera en tu vida, desde el día que
naciste en la tierra, pues entonces <<te darás cuenta que eres
rechazado en el paraíso, y has de tener que salir de ahí volando>>, al
instante o cuanto antes mejor.

Y saldrás del paraíso lo más pronto posible, porque <<te sentirás con
una vergüenza tan profunda en tu corazón y en toda tu alma, también>>,
porque el primer mentira de Eva y de Adán ha de estar en ti, como
estuvo con ellos en el día de su salida del paraíso, por ejemplo. Y
<<tendrás que descender del paraíso a seguir viviendo tu vida en la
tierra inmediatamente por tu gran vergüenza>>, porque no tienes la vida
suficiente o tu vida terrenal no es compatible para entrar y vivir en
el paraíso o en el reino de los ángeles, por ejemplo, con Dios, con su
Espíritu Santo y con su Árbol de vida eterna.

En realidad, esto fue lo que les sucedió a Adán y a Eva en el paraíso,
pues, ambos tuvieron que descender del cielo con mucha vergüenza en
sus espíritus y en sus cuerpos humanos, <<por culpa del error de no
creer en sus corazones y de confesar con sus labios el fruto de la
vida eterna>>, ¡nuestro Salvador Jesucristo! Pero, sin embargo, si tú
mismo comes del fruto del Árbol de la vida, nuestro Salvador
Jesucristo, en aquella hora, entonces <<tú te quedas en el paraíso y,
inmediatamente, Adán y Eva tienen que salir de él, a seguir viviendo
sus vidas rebeldes a Jesucristo en la tierra>>, y hasta que reconozcan
que sólo Jesucristo es el salvador de sus almas infinitas.

Ahora, desde el día que Adán se negó a comer del Árbol de la vida,
delante de Dios y de su Espíritu Santo, <<es que el hombre miente a
todo lo queda y hasta más no poder>>, ya sea que lo hace por que le
nace o porque necesita ganarse el pan del día o porque quiere salirse
con las suyas. Pues cualquiera que sea la verdad, en todas las
situaciones mencionadas, <<el hombre no ha dejado de mentir o de
faltarle a la verdad de Jesucristo>>, desde el día que Eva le dio de
morder y de comer del fruto prohibido del árbol de la ciencia del bien
y del mal del paraíso, por ejemplo.

Y es por eso que tú mismo, mi estimado hermano y mi estimada hermana,
en algunas ocasiones o en repetidas veces <<has mentido por alguna
razón u otra en tu vida>>, para alcanzar tu meta o salirte con la tuya
a como de lugar, ¿verdad o no? Y, además, hay personas que tú menos
piensas que mienten; pero mienten y mienten, y muchas veces piensas
que están diciendo la verdad, también, pero <<cuando menos te das
cuenta entonces ves que realmente jamás dijeron ni una sola verdad,
sino que todas fueron mentiras tras mentiras para salirse con las
suyas a como mejor puedan>>.

Y a las personas mentirosas, como las que di por ejemplo antes,
ciertamente mienten como cualquier otra persona pecadora, porque <<el
espíritu del error del primer pecado de Eva y de Adán están en ellas
asimismo>>, es decir, de la misma manera que estuvo la primera mentira
con Eva en el paraíso para engaño y para mal eterno de muchos. Y con
la primera mentira de Eva, por ejemplo, entonces <<vinieron sus
primas>>, como la calumnia, la falsedad, la maldad, la difamación y
finalmente la muerte eterna en la tierra, para caer entre las llamas
ardientes del fuego eterno del infierno, en donde nadie vuelve a salir
con vida nunca más, porque Jesucristo no profundizo en su corazón
jamás.

Porque todos los que mienten y así siguen su camino de maldad, de
falsedad, de patrañas y de crímenes increíbles en contra de Dios, de
su Ley Santa y de su Árbol de vida eterna, nuestro Señor Jesucristo,
entonces <<tienen su día final entre los rebeldes eternos del reino de
los cielos, Satanás y sus ángeles caídos, en el infierno>>. Y los
mentirosos más abominables para nuestro Padre Celestial son aquellos
que dicen <<que no tienen pecado>>, por lo tanto, <<no necesitan la
salvación de Dios en sus corazones>>: -- por cierto --ésta es <<la
mentira más grande del corazón pecador, perdido, confundido y
engañador de toda la tierra.

Para nuestro Padre Celestial estos son los que están más hundidos en
las profundas tinieblas de Satanás y no lo saben: <<porque en ninguno
de ellos hay verdad alguna>>; pues ellos mismos <<son tan mentirosos
como Satanás>>, para mal y para muerte eterna del corazón y de la vida
misma de muchos ingenuos, aniñados, inocentes en toda nuestra vasta
tierra. Porque es Satanás quien viene diciendo desde la antigüedad:
<<Yo no he mentido a nadie; yo no le mentí a Adán, ni a ninguno de sus
hijos>>.

<<Fue Eva quien le mintió a Adán>>, continua Satanás defendiéndose,
<<porque creyó a lo que le dijo la serpiente antigua del Jardín del
Edén de si misma, para que no coma del fruto del Árbol de la vida
eterna, sino del árbol prohibido para mal y muerte de sus vidas, en el
paraíso y en el más allá, para siempre>>. Entonces cada vez que una
persona miente, <<realmente está hablando por el árbol de la ciencia
del bien y del mal>>; pero cada vez que una persona habla la verdad,
<<entonces está objetivamente hablando de la verdad de Dios y de su
Hijo amado, nuestro Señor Jesucristo>>, ¡nuestro único fruto de vida
eterna!

Ahora, el que dice mentiras siempre, realmente <<está hablando por
Satanás para mal continuo de su vida y la de los suyos, también>>; pero
el que dice la verdad <<está seriamente hablando la verdad de Dios y de
su Jesucristo para salud, sanidad, vida y sus más ricas y gloriosas
bendiciones>> de nuestros corazones y de nuestras almas infinitas. Son
como las religiones falsas, por así decirlo, por ejemplo: pues, ellas
mismas <<sólo pueden hablar mentiras del espíritu de error>> y jamás la
verdad del Señor Jesucristo, nuestro Árbol de vida eterna, porque
simplemente <<no hay verdad alguna, porque el Espíritu del fruto del
Árbol de la vida no está en ellas>>, ni en sus feligreses, tampoco, por
ejemplo.

Porque toda doctrina religiosa, <<la cual no confiesa el amor de
nuestro Padre Celestial por su Árbol de vida>>, nuestro Señor
Jesucristo, entonces <<habla de su espíritu de error, de su espíritu
adverso a los Diez Mandamientos>>, como sólo mentiras tras mentiras de
si misma, por ejemplo, para mal de todos los que van a misa,
totalmente ingenuos a la verdad. Pero, sin embargo, toda doctrina,
como <<la cual hable del Espíritu de amor de nuestro Padre Celestial
por su Árbol de vida>>, nuestro Salvador Jesucristo, entonces <<esta
hablando en el Espíritu Santo de Dios: sólo vida y salud en abundancia
de si misma>> para bien eterno de sus feligreses, en todos los lugares
de la tierra.

Porque fue Jesucristo quien declaro abiertamente a Israel y a la
humanidad entera: <<Yo soy la verdad, el camino y la vida; nadie puede
ver a Dios sino es por mí>>. Entonces todo aquel que dice la verdad,
sin duda alguna, en su corazón, en su espíritu y en su alma humana,
<<ama grandemente a Jesucristo para alegría y para gozo infinito del
corazón no sólo de nuestro Padre Celestial sino también de su Espíritu
Santo y de sus ángeles fieles a él, eternamente y para siempre>>.

Y todo aquel que dice <<siempre mentiras tras mentiras como si nada>>,
entonces sin darse cuenta de nada, <<está hablando por el mal antiguo>>,
como si amara el mal y la maldad de su vida y la de los demás rebeldes
como él mismo, por ejemplo, o como Satanás y sus falsas doctrinas en
religiones de maldiciones y de muerte eterna. Por lo tanto, todos los
que dicen que el Señor Jesucristo no es su Hijo amado, entonces
mienten terriblemente en sus corazones, para condena eterna: <<porque
lamentablemente no han creído a la verdad antigua de Dios y de sus
huestes de ángeles gloriosos de la vida santa y sumamente gloriosa del
reino de los cielos>>. Y esto es que el Señor Jesucristo es su Hijo
amado.

Y ellos mismos, los que no pueden decir ninguna verdad con sus
corazones ni menos con sus labios, entonces <<son los que doblan sus
rodillas a ídolos e imágenes de talla para quebrantar una y otra vez
Los Diez Mandamientos de Dios, como si nada>>, para ofender a Dios y a
su Jesucristo que están en los cielos. Y esto significa que <<el
Espíritu de Dios no está en ellos, ni menos en sus lideres
religiosos>>, para que puedan decir la verdad y bendecir al Hijo de
Dios en sus corazones y con sus labios, a nuestro Señor Jesucristo,
para alegría de si mismos, de nuestro Padre Celestial, de su Espíritu
Santo y de sus ángeles del cielo.

Porque en el cielo hay fiesta y mucha alegría, <<cada vez que un
pecador o una pecadora deja de mentir>>, como Eva o como Adán--por
ejemplo-- <<para gloria y para honra a la verdad, a la justicia y al
derecho de comer y de beber por siempre, del Árbol de la vida eterna>>,
¡nuestro Señor Jesucristo! Es por eso que el Señor Jesucristo les
decía a las multitudes de Israel: <<por sus frutos los conocerán a cada
uno de todos ellos, si son de Dios o no; así, pues, sean sabios,
cuidadosos, entendidos, juiciosos y no se dejen engañar de nadie
jamás>>.

Por cuanto, todo aquel que confiesa con sus labios que <<el Señor
Jesucristo es su Hijo amado, entonces ha dicho la verdad más grande de
su vida y de la vida gloriosa de nuestro Padre Celestial y de su nuevo
reino de los cielos>>, como la nueva vida celestial e infinita de La
Nueva Jerusalén Colosal del cielo, por ejemplo. Porque en el reino de
los cielos, para los ángeles no hay mayor verdad que está, que <<el
Señor Jesucristo es el Hijo de Dios, eternamente y para siempre, en
sus corazones y en sus nuevas vidas infinitas del nuevo reino
celestial>>.

Porque los ángeles de Dios <<también han de entrar a la nueva vida
eterna del cielo, creyendo en sus corazones y confesando con sus
labios, de que el Señor Jesucristo es el Hijo de Dios>>: y, además, en
donde no habrá más mentiras de Satanás sino sólo la verdad pura,
perfecta, santa y justa del Árbol de la vida, ¡nuestro Jesucristo! Y
hasta que éste gran día glorioso, de la nueva vida de la humanidad
entera, llegue a nuestras vidas, entonces <<la diestra Todopoderosa de
nuestro Dios no se moverá de su lugar de sobre la faz de la tierra
para perdonar, sanar, bendecir y llenar de vida eterna a todo aquel
que le ame a él, en su verdad antigua>>: ¡Jesucristo!

El amor (Espíritu Santo) de nuestro Padre Celestial y de su Jesucristo
es contigo.


¡Cultura y paz para todos, hoy y siempre!


Dígale al Señor, nuestro Padre Celestial, de todo corazón, en el
nombre del Señor Jesucristo: Nuestras almas te aman, Señor. Nuestras
almas te adoran, Padre nuestro. Nuestras almas te rinden gloria y
honra a tu nombre y obra santa y sobrenatural, en la tierra y en el
cielo, también, para siempre, Padre Celestial, en el nombre de tu Hijo
amado, nuestro Señor Jesucristo.

LOS ÍDOLOS SON UNA OFENSA / AFRENTA A LA LEY PERFECTA DE DIOS

Es por eso que los ídolos han sido desde siempre: un tropiezo a la
verdad y al poder de Dios en tu vida. Un tropiezo eterno, para que la
omnipotencia de Dios no obre en tu vida, de acuerdo a la voluntad
perfecta del Padre Celestial y de su Espíritu Eterno. Pero todo esto
tiene un fin en tu vida, en ésta misma hora crucial de tu vida. Has de
pensar quizá que el fin de todos los males de los ídolos termine,
cuando llegues al fin de tus días. Pero esto no es verdad. Los ídolos
con sus espíritus inmundos te seguirán atormentando día y noche entre
las llamas ardientes del fuego del infierno, por haber desobedecido a
la Ley viviente de Dios. En verdad, el fin de todos estos males está
aquí contigo, en el día de hoy. Y éste es el Señor Jesucristo. Cree en
Él, en espíritu y en verdad. Usando siempre tu fe en Él, escaparas los
males, enfermedades y los tormentos eternos de la presencia terrible
de los ídolos y de sus huestes de espíritus infernales en tu vida y en
la vida de cada uno de los tuyos también, para la eternidad del nuevo
reino de Dios. Porque en el reino de Dios su Ley santa es de día en
día honrada y exaltada en gran manera, por todas las huestes de sus
ángeles santos. Y tú con los tuyos, mi estimado hermano, mi estimada
hermana, has sido creado para honrar y exaltar cada letra, cada
palabra, cada oración, cada tilde, cada categoría de bendición
terrenal y celestial, cada honor, cada dignidad, cada señorío, cada
majestad, cada poder, cada decoro, y cada vida humana y celestial con
todas de sus muchas y ricas bendiciones de la tierra, del día de hoy y
de la tierra santa del más allá, también, en el reino de Dios y de su
Hijo amado, ¡el Señor Jesucristo!, ¡El Todopoderoso de Israel y de las
naciones!

SÓLO ESTA LEY (SIN ROMPERLA) ES LA LEY VIVIENTE DE DIOS

Esta es la única ley santa de Dios y del Señor Jesucristo en tu
corazón, para bendecirte, para darte vida y vida en abundancia, en la
tierra y en el cielo para siempre. Y te ha venido diciendo así, desde
los días de la antigüedad, desde los lugares muy altos y santos del
reino de los cielos:

PRIMER MANDAMIENTO: "No tendrás otros dioses delante de mí".

SEGUNO MANDAMIENTO: "No te harás imagen, ni ninguna semejanza de lo
que esté arriba en el cielo, ni abajo en la tierra, ni en las aguas
debajo de la tierra. No te inclinarás ante ellas ni les rendirás
culto, porque yo soy Jehová tu Dios, un Dios celoso que castigo la
maldad de los padres sobre los hijos, sobre la tercera y sobre la
cuarta generación de los que me aborrecen. Pero muestro misericordia
por mil generaciones a los que me aman y guardan mis mandamientos".

TERCER MANDAMIENTO: "No tomarás en vano el nombre de Jehová tu Dios,
porque Él no dará por inocente al que tome su nombre en vano".

CUARTO MANDAMIENTO: "Acuérdate del día del sábado para santificarlo.
Seis días trabajarás y harás toda tu obra, pero el séptimo día será
sábado para Jehová tu Dios. No harás en ese día obra alguna, ni tú, ni
tu hijo, ni tu hija, ni tu siervo, ni tu sierva, ni tu animal, ni el
forastero que está dentro de tus puertas. Porque en seis días Jehová
hizo los cielos, la tierra y el mar, y todo lo que hay en ellos, y
reposó en el séptimo día. Por eso Jehová bendijo el día del sábado y
lo santificó".

QUINTO MANDAMIENTO: "Honra a tu padre y a tu madre, para que tus días
se prolonguen sobre la tierra que Jehová tu Dios te da".

SEXTO MANDAMIENTO: "No cometerás homicidio".

SEPTIMO MANDAMIENTO: "No cometerás adulterio".

OCTAVO MANDAMIENTO: "No robarás".

NOVENO MANDAMIENTO: "No darás falso testimonio en contra de tu
prójimo".

DECIMO MANDAMIENTO: "No codiciarás la casa de tu prójimo; no
codiciarás la mujer de tu prójimo, ni su siervo, ni su sierva, ni su
buey, ni su asno, ni cosa alguna que sea de tu prójimo".

Entrégale tu atención al Espíritu de Dios y deshazte de todos estos
males en tu hogar, en tu vida y en la vida de cada uno de los tuyos,
también. Hazlo así y sin mas demora alguna, por amor a la Ley santa de
Dios, en la vida de cada uno de los tuyos. Porque ciertamente ellos
desean ser libres de sus ídolos y de sus imágenes de talla, aunque tú
no lo veas así, en ésta hora crucial para tu vida y la vida de los
tuyos, también. Y tú tienes el poder, para ayudarlos a ser libres de
todos estos males, de los cuales han llegado a ellos, desde los días
de la antigüedad, para seguir destruyendo sus vidas, en el día de hoy.
Y Dios no desea continuar viendo estos males en sus vidas, sino que
sólo Él desea ver vida y vida en abundancia, en cada nación y en cada
una de sus muchas familias, por toda la tierra.

Esto es muy importante: Oremos junto, en el nombre del Señor
Jesucristo. Vamos todos a orar juntos, por unos momentos. Y digamos
juntos la siguiente oración de Jesucristo delante de la presencia
santa del Padre Celestial, nuestro Dios y salvador de todas nuestras
almas:

ORACIÓN DEL PERDÓN

Padre nuestro que estás en los cielos: santificada sea la memoria de
tu nombre que mora dentro de Jesucristo, tu hijo amado. Venga tu
reino, sea hecha tu voluntad, como en el cielo así también en la
tierra. El pan nuestro de cada día, dánoslo hoy. Perdónanos nuestras
deudas, como también nosotros perdonamos a nuestros deudores. Y no nos
metas en tentación, mas líbranos del mal. Porque tuyo es el reino, el
poder y la gloria por todos los siglos. Amén.

Porque si perdonáis a los hombres sus ofensas, vuestro Padre Celestial
también os perdonará a vosotros. Pero si no perdonáis a los hombres,
tampoco vuestro Padre os perdonará vuestras ofensas.

Por lo tanto, el Señor Jesús dijo, "Yo soy el CAMINO, y la VERDAD, y
la VIDA ETERNA; nadie PUEDE VENIR al PADRE SANTO, sino es POR MÍ".
Juan 14:

NADIE MÁS TE PUEDE SALVAR.

¡CONFÍA EN JESÚS HOY!

MAÑANA QUIZAS SEA DEMASIADO TARDE.

YA MAÑANA ES DEMASIADO TARDE PARA MUCHOS, QUE NO LO SEA PARA TI Y LOS
TUYOS, EN EL DÍA DE HOY.

- Reconoce que eres PECADOR en necesidad, de ser SALVO de éste MUNDO y
su MUERTE.

Disponte a dejar el pecado (arrepiéntete):

Cree que Jesucristo murió por ti, fue sepultado y resucito al tercer
día por el Poder Sagrado del Espíritu Santo y deja que entré en tu
vida y sea tu ÚNICO SALVADOR Y SEÑOR EN TU VIDA.

QUIZÁ TE PREGUNTES HOY: ¿QUE ORAR? O ¿CÓMO ORAR? O ¿QUÉ DECIRLE AL
SEÑOR SANTO EN ORACIÓN? -HAS LO SIGUIENTE, y di: Dios mío, soy un
pecador y necesito tu perdón. Creo que Jesucristo ha derramado su
SANGRE PRECIOSA y ha muerto por mi pecado. Estoy dispuesto a dejar mi
pecado. Invito a Cristo a venir a mi corazón y a mi vida, como mi
SALVADOR.

¿Aceptaste a Jesús, como tu Salvador? ¿Sí _____? O ¿No _____?

¿Fecha? ¿Sí ____? O ¿No _____?

Si tu respuesta fue Si, entonces esto es solo el principio de una
nueva maravillosa vida en Cristo. Ahora:

Lee la Biblia cada día para conocer mejor a Cristo. Habla con Dios,
orando todos los días en el nombre de JESÚS. Bautízate en AGUA y en El
ESPÍRITU SANTO DE DIOS, adora, reúnete y sirve con otros cristianos en
un Templo donde Cristo es predicado y la Biblia es la suprema
autoridad. Habla de Cristo a los demás.

Recibe ayuda para crecer como un nuevo cristiano. Lee libros
cristianos que los hermanos Pentecostés o pastores del evangelio de
Jesús te recomienden leer y te ayuden a entender más de Jesús y de su
palabra sagrada, la Biblia. Libros cristianos están disponibles en
gran cantidad en diferentes temas, en tu librería cristiana inmediata
a tu barrio, entonces visita a las librerías cristianas con
frecuencia, para ver que clase de libros están a tu disposición, para
que te ayuden a estudiar y entender las verdades de Dios.

Te doy las gracias por leer mí libro que he escrito para ti, para que
te goces en la verdad del Padre Celestial y de su Hijo amado y así
comiences a crecer en Él, desde el día de hoy y para siempre.

El salmo 122, en la Santa Biblia, nos llama a pedir por la paz de
Jerusalén día a día y sin cesar, en nuestras oraciones. Porque ésta es
la tierra, desde donde Dios lanzo hacia todos los continentes de la
tierra: todas nuestras bendiciones y salvación eterna de nuestras
almas vivientes. Y nos dice Dios mismo, en su Espíritu Eterno: "Vivan
tranquilos los que te aman. Haya paz dentro de tus murallas y
tranquilidad en tus palacios, Jerusalén". Por causa de mis hermanos y
de mis amigos, diré yo: "Haya paz en ti, siempre Jerusalén". Por causa
de la casa de Jehová nuestro Dios, en el cielo y en la tierra:
imploraré por tu bien, por siempre.

El libro de los salmos 150, en la Santa Biblia, declara el Espíritu de
Dios a toda la humanidad, diciéndole y asegurándole: - Qué todo lo que
respira, alabe el nombre de Jehová de los Ejércitos, ¡el Todopoderoso!
Y esto es, de toda letra, de toda palabra, de todo instrumento y de
todo corazón, con su voz tiene que rendirle el hombre: gloria y loor
al nombre santo de Dios, en la tierra y en las alturas, como antes y
como siempre, para la eternidad.


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