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| He leido las opiniones del GRUPO, y hay algo que me interesa aclarar. Por un lado, Jesusita afirma, refiriéndose a la eutanasia, que si alguien la puede matar sin pedirle permiso, con más razón podrá ella pedir a alguien que la mate. También afirma que el suicidio no está penado por la ley. De ahí parece deducirse que existe el derecho innegable a disponer de la propia vida, cuan do las circunstancias lo aconsejen. Por su parte, Alboroto dice que son cuestiones personales que el Estado debe abstenerse de regular. CENTRINO opina como liberal que el aborto es reprochable si antes no se ha fa cilitado a la mujer todas las posibilidades para llevar a término su embarazo. En primer término, hay que decir que el hecho de que el suicidio no esté pena do, se debe a la imposibilidad práctica de sancionarlo, pero cualquier jurista puede afirmar que tal circunstancia no implica que esté aceptado legalmente. No podría ser de otra forma en una sociedad civilizada, en la que a la vida se le supone algún valor intrínseco. Por otra parte, el hecho de que cualquier asesino pueda matarnos, no deja de ser castigado por la ley, lo cual señala lo reprobable que, desde el punto de vista legal y social tiene cualquier ase sinato. Sin embargo, santo Tomás Moro, en su Utopía habla de los enfermos terminales a los que se recomienda la eutanasia, aúnque si no la aceptan se les cuida excelentemente hasta su final natural. Pienso que ahí está al quid de la cues tión. ¿Qué sentido tiene sufrir en una cama durante meses un mal que no tiene remedio? Ninguno. Pero eso es muy diferente y no se puede comparar con el he cho de que alguien, arbitrariamente, nos mate. En el primer caso nuestra vo luntad cuenta; en el segundo no. Por eso, Jesusita, la comparación no tiene la suficiente objetividad dada la disparidad que existe entre ambos ejemplos. Y no hay que olvidar que la ley tampoco nos autoriza a pedirle a nadie que acabe con nosotros, y que el que tal hiciese a nuestro ruego, estaría delin quiendo. La cosa está así, por el elemental principio jurídico de que la vida es un bien privativo, y nadie puede disponer líbremente de la ajena. Cuestión aparte es el aborto. En primer lugar, hay que definir cómo está la cuestión en el ámbito legal. Todo Estado civilizado tiene la obligación de velar por la vida de sus ciudadanos, y de los que van a serlo, o sea, de los "nasciturus", los que van a nacer. No se comprendería bien en una sociedad lí bre y adelantada socialmente, que se pudiese abortar líbremente. Por eso, los diversos Estados regulan tal circunstancia. Y hay que decir que, a pesar de lo que diga el feminismo radical y la señora De la Vega, el derecho a abortar no está reconocido actualmente como un "derecho de la mujer". Existen una se rie de supuestos en que se reconoce y aprueba el aborto. En caso de riesgo pa ra la vida de la madre; en caso de riesgo de malformaciones del feto; y en ca so de riesgo psicológico para la madre, que es el coladero actual para prac ticarlos en masa. ¿Cometen un crímen las señoras que abortan sin ceñirse a ninguno de los tres supuestos? Jurídicamente existen serias dudas al respecto. Porque nuestro Có digo Civil reputa como "persona"..." al ser de apariencia humana que viva des prendido del claustro materno veinticuatro horas". Esto quiere decir que, des de semejante punto de vista, ningún feto, tenga los meses que tenga, es perso na. Y como los crímenes únicamente pueden ser cometidos en personas-es imposí ble ser acusado de asesinato por matar a una tortuga-abortar no debería ser considerado un crímen, como afirman algunos antiabortistas exaltados. Pero por otra parte, nuestro Código Civil, tambien se refiere a la protección que merece el "nasciturus", sujetándola a tutela legal e impidiendo, de ésta forma, que cualquier mujer pueda abortar como bien le parezca, que es el obje tivo que pretende el feminismo radical. Además, nuestro Código Penal penaliza el infanticidio, y también el aborto a partir de los siete meses, lo cual vie ne a corroborar de alguna forma la tutela del nasciturus prevista en el Códi go Civil. Ahora debemos examinar las consecuencias que tendrían las propuestas feministas radicales sobre el aborto. Se trata, ni más ni menos, de la aventurada afirma ción de que cada mujer "es dueña de su cuerpo", y debe tener libertad para dis poner de él. Ésa afirmación tiene varias facetas que es necesario analizar. En efecto, si la mujer es dueña de su cuerpo, eso quiere decir que se arrebata al varón su derecho a decidir sobre su propia descendencia. Es decir, se deja a la mitad de la sociedad-los varones-al arbitrio de la otra mitad-las mujeres- acerca de su derecho a ser o no padres de familia. Eso no es justo. El hecho de que la mujer goce del privilegio-desde el punto de vista biológico-de traer nuevas vidas al mundo, no debe servir de coartada para anular el derecho obje tivo que los varones deben tener a opinar sobre su descendencia. Además, es an tidemocrático. No tendría sentido la exigencia que se hace a los varones acerca de su obligación de pasar pensiones alimenticias a sus hijos en caso de separa ción matrimonial. ¿No afirma la doctrina feminista que los hijos son de la ma dre? Aún más...¿no afirman que son una parte del cuerpo materno? Entonces sobre ellas debe recaer en exclusiva la responsabildad de su crianza y alimentación. Pero...¿son los fetos parte del cuerpo materno, igual que el hígado o el apén dice? ¿Fuimos cada uno de nosotros, que opinamos aquí, parte del cuerpo de nues tra madre? Que se sepa, ninguna mujer ha necesitado el esperma masculino para quedar provista de un bazo o un estómago. En cambio si lo necesitan para conce bir una nueva vida. Eso quiere decir algo, ¿no? En primer término significa que lo que una señora lleva en su vientre no es obra "exclusíva" de su propio organismo, sino que existe un factor exógeno necesario para que el embarazo se produzca. Y ése factor lo aporta un hombre...que también tendrá algo que decir. ¿O no? Y también significa que el organismo femenino no produce por si mismo ninguna especie de "partenogénesis" que le permita reproducirse sin el factor fecundante masculino. Luego, la conclusión es que el feto que una señora lleva dentro de su barriga un determinado número de meses, EN MODO ALGUNO ES PARTE EXCLUSÍVA DE SU PROPIO CUERPO, tal y como se pretende hacer creer. Y apropián dose de él en exclusiva, comete un sustracción de titularidad sobre la paterni dad de ése nuevo ser, que corresponde al padre. Además...¿hasta cuando somos parte fundamental del cuerpo de nuestra madre? ¿lo sigo siendo yo a éstas altu ras? Lo que quiero saber es cuando se fija el límite de pertenencia del feto al cuerpo materno. ¿Tal vez cuando se produce el nacimiento? En ése caso, atri buir la paternidad a un hombre, es una injusticia total. O sea, mientras lo tengo dentro de mí, es mío únicamente; pero a partir de que nace, también es tuyo, que eres su padre y tienes responsabilidades sobre él. ¿Y mientras lo tienes en el vientre...no tengo ninguna responsabildad, y tú puedes decidir líbremente sobre un ser que, a partir de su nacimiento también me va a pertene cer? ¿Me niegas el derecho a opinar sobre un ser del que voy a ser responsa ble la mayor parte de mi vida, con la excusa de que lo tienes dentro y te per tenece exclusívamente? Pero eso es completamente absurdo, ¿no? Queda por examinar la cuestión moral. A mí es la que más me preocupa, porque afecta a la esencia de nuestro ser. No puedo ocultar que como padre de cinco hijos, de los que me siento profundamente honrado, a mí me estremece pensar que pueda estar en mis manos la cuestión de decidir quien va a nacer y quien no. ¿Quien soy yo para atribuirme el derecho exclusívo a decidir sobre la exis tencia de mis descendientes? ¿Acaso no estoy obligado a respetarlos ahora que son mayores? ¿No tuve la misma obligación de respeto a su integridad física e intelectual mientras fueron niños? ¿Que diferencia hay entre aquél "antes", y el actual "ahora"? ¿Es que un feto es menos persona que un señor de 30 años? Sabemos que según el Código Civil, no es persona hasta que nace. Pero...¿eso se puede sostener moralmente? ¿Acaso no fuimos todos fetos, y antes embriones? ¿Acaso no somos la misma persona-con el invariable deterioro de la edad-que un día estuvimos en la barriga de nuestras mamás? Podemos ver a la persona más vieja del mundo ante nosotros. ¿Quizá nunca fué un feto? ¿Ya nació con to da la carga de sus años encima? Pues claro que no. Tuvo un principio igual que va a tener un final, al que ya se acerca. Siempre somos los mismos, porque nuestra carga genética jamás varía. Feos o guapos, bajos o altos, listos o torpes, somos...así. Siempre los mismos. No hace falta creer en ningún sistema religioso trascendente para hacerse toda esta serie de preguntas. Basta con usar nuestra razón. Un feto, que luego será un bebé, y luego un niño, un adulto, un viejo, y luego...nada, como todos, tie ne, entre la cuna y la tumba un recorrido vital, del que gozamos nosotros-no lo olvidemos-en el cual podrá desarrollar unas aptitudes, unos conocimientos, y una toma de opinión ante la vida y sus circunstancias, que no podrá disfru tar si "alguien", sea quien sea, le corta el viaje en la misma estación de partida hacia la excitante aventura de la existencia. Claro que como está en la barriga de su mamá, y no se puede expresar, ni vota en las elecciones, parece que no existe, y no se repara en él de la misma forma que si estuviese delante nuestra. Tomemos a cualquier mamá, recien parida. Enseñémosle su bebé, y pre guntémosle si lo quiere matar. ¡Qué disparate! ¡Un niño tan indefenso! ¡Una criatura tan hermosa! ¡Un infanticidio! ¡Y usted, un delincuente! Sí. Todo eso es cierto. Pero en las clínicas del doctor Morin, se asesinaba a fetos de has ta ocho meses. ¿Cúal es la diferencia con un recién nacido? Hay dos. La prime ra es que al feto nadie lo conoce, por mucha ecografía que le den a su mamá. La segunda es que el bebé ha sido querido por sus progenitores, y el pobre fe to no. ¿Cuestión de suerte, tal vez? Desde luego. La misma suerte que nos favo rece y nos permite regresar de la calle sin cruzarnos con un desalmado que nos acuchille en plena calle. Pero toda la suerte del mundo, no puede anular nues tro sentido común. Y cualquiera que sufra un navajazo en las costillas, no se quedará tan tranquilo pensando que fué cuestión de (mala) suerte. ¿Verdad? La última reflexión consiste en preguntarnos porque el señor Zapatero saca aho ra la eutanasia y el aborto a la observación pública, cuando no los citó como parte de su programa de gobierno en la campaña electoral. Ciertamente, el es cándalo de las clínicas de Morín, habrá surtido efecto en la progresía y en el propio Presidente. ¿Quizá influya tambien la voluntad de hurtar el debate ne cesario sobre la crisis económica, mediante la introducción de elementos distor sionadores en la opinión pública? Tal vez. Sobre todo si tenemos en cuenta que el Gobierno conocía la que se nos venía encima y se lo calló para "no distor sionar el resultado electoral", según palabras del señor Viñals, alto ejecutivo del Banco de España, en fechas recientes. Sin embargo, no se puede olvidar que la ideología sectaria, que empaña de radicalismo la ejecutoria de nuestro Presi dente, debe impulsarle a que no se repita en el futuro algo similar a lo ocu rrido con el poco escrupuloso Morín. Y para eso nada mejor que una ley de pla zos amplísima, que ponga directamente en manos de la mujer el destino de sus descendientes directos. Así, según costumbre zapateresca, sorteando el Código Penal-igual que sortea la Constitución, cuando le conviene-podrá aportar una clara satisfacción al dogma feminista radical que profesa. En el fondo es la misma línea que sigue en su "avance del laicismo", sin reformar la Carta Magna, que dice otra cosa, y sin denunciar los acuerdos internacionales con la Santa Sede, que podrían ser problemáticos. Aquí lo tiene más fácil, porque como que dó dicho, los fetos no tienen capacidad de reacción propia, y por tanto, no van a variar el sentido de su voto. Y para aquél que se oponga al aborto indis criminado, se le aplicará la receta de siempre..."reaccionario", "antiprogresis ta", y "enemigo de la libertad de la mujer"; que no va a detener al benéfico Gobierno en su escalada de "atribución de derechos" a sectores sociales margi nados hasta que el señor Zapatero tocó Poder. Aúnque eso suponga dejar a otros sectores indefensos ante la invasión de su derecho a la vida por parte de un Gobierno tan preocupado de los que pueden menos. Claro que tampoco se puede decir que los fetos sean ningún "sector" social. En realidad, es como si no existiesen. De hecho, muchos de ellos, jamás llegarán a hacerlo. Cuestión de suerte. Otra vez. Y mientras tanto, en una sociedad avanzada, cuyos adelantos médicos y socio-sanitarios permiten a la mujer decidir sobre el momento adecua do para su reproducción, sin necesidad de recurrir al aborto, nadie investiga seriamente el hecho de que cada vez haya más adolescentes embarazadas que han de recurrir a tal práctica como remedio extremo a su indeseada situación. ¿Qui zá sale más barato el aborto que una educación sexual exigente, acompañada de la oportuna información? Y también es cierto que al Estado le sale más econó mico promocionar el aborto, que hacerse cargo de los niños indeseados por sus madres. He aquí otra interesante cuestión para analizar. ¿Es ética la actua ción estatal en éste punto? ¿Es ética la actuación social, que no exige una so lución humanista a semejante problemática? ¿Quizá es más oportuno atribuir de rechos a gorilas, chimpancés, orangutanes y bonobos? ¿O proteger a las crías del buitre leonado? Según se mire. Por lo pronto, los animales-primates, en este caso-han merecido una atención parlamentaria de la que han carecido los fe tos de la especie humana. ¿Es lógico esto? ¿Es razonable? Si la campaña del "Pónselo, póntelo", a pesar de su benéfica intención, no parece haber solucio nado el problema, ¿qué queda por hacer? Evidentemente no cabe plantearse solu ciones represívas, ni eclesiásticas, que tampoco solucionarían nada en la prác tica, y fomentarían en cambio los abortos clandestinos hasta un nivel exponen cial. La posíble solución de tan espinoso asunto...¿tendría que ver con un re planteamiento de la ética social, orientada hacia valores positivos, como la vi da, y combinada con una acción estatal tuteladora de todos aquellos que debe rían nacer, aúnque no fuesen deseados? ¿Malgastaría el Estado nuestro dinero si acogiese a los niños nacidos de madres que no los quieran, o no puedan sos tenerlos? ¿Se opondría alguien a que se dedicase una parte del presupuesto a ayudar a las madres en estado de carencia, por el tiempo necesario, con la co rrespondiente pensión para manutención de sus bebés? ¿Se pierde algo analizando el asunto seriamente, por parte de quien corresponda? Tal actitud, ¿represen taría un avance o un retroceso en un estado "social y democrático" como el nues tro? ¿No se trata de "fomentar derechos"? Si es así, un Estado defensor y difu sor de la vida, sería el máximo protector del primer derecho humano, sin el que todo lo demás carece de sentido: el derecho a nacer. |
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| ¡¡¡ Bravísimo !!! Me has hecho llorar. "gsmiga" <manuf_81***mixmail.com> escribió en el mensaje news:d7urk5-fr.ln1***news.uned.es... > He leido las opiniones del GRUPO, y hay algo que me interesa aclarar. Por un > lado, Jesusita afirma, refiriéndose a la eutanasia, que si alguien la puede > matar sin pedirle permiso, con más razón podrá ella pedir a alguien que la > mate. También afirma que el suicidio no está penado por la ley. De ahí parece > deducirse que existe el derecho innegable a disponer de la propia vida, cuan > do las circunstancias lo aconsejen. > Por su parte, Alboroto dice que son cuestiones personales que el Estado debe > abstenerse de regular. > CENTRINO opina como liberal que el aborto es reprochable si antes no se ha fa > cilitado a la mujer todas las posibilidades para llevar a término su embarazo. > En primer término, hay que decir que el hecho de que el suicidio no esté pena > do, se debe a la imposibilidad práctica de sancionarlo, pero cualquier jurista > puede afirmar que tal circunstancia no implica que esté aceptado legalmente. > No podría ser de otra forma en una sociedad civilizada, en la que a la vida > se le supone algún valor intrínseco. Por otra parte, el hecho de que cualquier > asesino pueda matarnos, no deja de ser castigado por la ley, lo cual señala > lo reprobable que, desde el punto de vista legal y social tiene cualquier ase > sinato. > Sin embargo, santo Tomás Moro, en su Utopía habla de los enfermos terminales > a los que se recomienda la eutanasia, aúnque si no la aceptan se les cuida > excelentemente hasta su final natural. Pienso que ahí está al quid de la cues > tión. ¿Qué sentido tiene sufrir en una cama durante meses un mal que no tiene > remedio? Ninguno. Pero eso es muy diferente y no se puede comparar con el he > cho de que alguien, arbitrariamente, nos mate. En el primer caso nuestra vo > luntad cuenta; en el segundo no. Por eso, Jesusita, la comparación no tiene > la suficiente objetividad dada la disparidad que existe entre ambos ejemplos. > Y no hay que olvidar que la ley tampoco nos autoriza a pedirle a nadie que > acabe con nosotros, y que el que tal hiciese a nuestro ruego, estaría delin > quiendo. La cosa está así, por el elemental principio jurídico de que la vida > es un bien privativo, y nadie puede disponer líbremente de la ajena. > Cuestión aparte es el aborto. En primer lugar, hay que definir cómo está la > cuestión en el ámbito legal. Todo Estado civilizado tiene la obligación de > velar por la vida de sus ciudadanos, y de los que van a serlo, o sea, de los > "nasciturus", los que van a nacer. No se comprendería bien en una sociedad lí > bre y adelantada socialmente, que se pudiese abortar líbremente. Por eso, los > diversos Estados regulan tal circunstancia. Y hay que decir que, a pesar de > lo que diga el feminismo radical y la señora De la Vega, el derecho a abortar > no está reconocido actualmente como un "derecho de la mujer". Existen una se > rie de supuestos en que se reconoce y aprueba el aborto. En caso de riesgo pa > ra la vida de la madre; en caso de riesgo de malformaciones del feto; y en ca > so de riesgo psicológico para la madre, que es el coladero actual para prac > ticarlos en masa. > ¿Cometen un crímen las señoras que abortan sin ceñirse a ninguno de los tres > supuestos? Jurídicamente existen serias dudas al respecto. Porque nuestro Có > digo Civil reputa como "persona"..." al ser de apariencia humana que viva des > prendido del claustro materno veinticuatro horas". Esto quiere decir que, des > de semejante punto de vista, ningún feto, tenga los meses que tenga, es perso > na. Y como los crímenes únicamente pueden ser cometidos en personas-es imposí > ble ser acusado de asesinato por matar a una tortuga-abortar no debería ser > considerado un crímen, como afirman algunos antiabortistas exaltados. > Pero por otra parte, nuestro Código Civil, tambien se refiere a la protección > que merece el "nasciturus", sujetándola a tutela legal e impidiendo, de ésta > forma, que cualquier mujer pueda abortar como bien le parezca, que es el obje > tivo que pretende el feminismo radical. Además, nuestro Código Penal penaliza > el infanticidio, y también el aborto a partir de los siete meses, lo cual vie > ne a corroborar de alguna forma la tutela del nasciturus prevista en el Códi > go Civil. > Ahora debemos examinar las consecuencias que tendrían las propuestas feministas > radicales sobre el aborto. Se trata, ni más ni menos, de la aventurada afirma > ción de que cada mujer "es dueña de su cuerpo", y debe tener libertad para dis > poner de él. Ésa afirmación tiene varias facetas que es necesario analizar. En > efecto, si la mujer es dueña de su cuerpo, eso quiere decir que se arrebata al > varón su derecho a decidir sobre su propia descendencia. Es decir, se deja a > la mitad de la sociedad-los varones-al arbitrio de la otra mitad-las mujeres- > acerca de su derecho a ser o no padres de familia. Eso no es justo. El hecho > de que la mujer goce del privilegio-desde el punto de vista biológico-de traer > nuevas vidas al mundo, no debe servir de coartada para anular el derecho obje > tivo que los varones deben tener a opinar sobre su descendencia. Además, es an > tidemocrático. No tendría sentido la exigencia que se hace a los varones acerca > de su obligación de pasar pensiones alimenticias a sus hijos en caso de separa > ción matrimonial. ¿No afirma la doctrina feminista que los hijos son de la ma > dre? Aún más...¿no afirman que son una parte del cuerpo materno? Entonces sobre > ellas debe recaer en exclusiva la responsabildad de su crianza y alimentación. > Pero...¿son los fetos parte del cuerpo materno, igual que el hígado o el apén > dice? ¿Fuimos cada uno de nosotros, que opinamos aquí, parte del cuerpo de nues > tra madre? Que se sepa, ninguna mujer ha necesitado el esperma masculino para > quedar provista de un bazo o un estómago. En cambio si lo necesitan para conce > bir una nueva vida. Eso quiere decir algo, ¿no? En primer término significa > que lo que una señora lleva en su vientre no es obra "exclusíva" de su propio > organismo, sino que existe un factor exógeno necesario para que el embarazo se > produzca. Y ése factor lo aporta un hombre...que también tendrá algo que decir. > ¿O no? Y también significa que el organismo femenino no produce por si mismo > ninguna especie de "partenogénesis" que le permita reproducirse sin el factor > fecundante masculino. Luego, la conclusión es que el feto que una señora lleva > dentro de su barriga un determinado número de meses, EN MODO ALGUNO ES PARTE > EXCLUSÍVA DE SU PROPIO CUERPO, tal y como se pretende hacer creer. Y apropián > dose de él en exclusiva, comete un sustracción de titularidad sobre la paterni > dad de ése nuevo ser, que corresponde al padre. Además...¿hasta cuando somos > parte fundamental del cuerpo de nuestra madre? ¿lo sigo siendo yo a éstas altu > ras? Lo que quiero saber es cuando se fija el límite de pertenencia del feto > al cuerpo materno. ¿Tal vez cuando se produce el nacimiento? En ése caso, atri > buir la paternidad a un hombre, es una injusticia total. O sea, mientras lo > tengo dentro de mí, es mío únicamente; pero a partir de que nace, también es > tuyo, que eres su padre y tienes responsabilidades sobre él. ¿Y mientras lo > tienes en el vientre...no tengo ninguna responsabildad, y tú puedes decidir > líbremente sobre un ser que, a partir de su nacimiento también me va a pertene > cer? ¿Me niegas el derecho a opinar sobre un ser del que voy a ser responsa > ble la mayor parte de mi vida, con la excusa de que lo tienes dentro y te per > tenece exclusívamente? Pero eso es completamente absurdo, ¿no? > Queda por examinar la cuestión moral. A mí es la que más me preocupa, porque > afecta a la esencia de nuestro ser. No puedo ocultar que como padre de cinco > hijos, de los que me siento profundamente honrado, a mí me estremece pensar > que pueda estar en mis manos la cuestión de decidir quien va a nacer y quien > no. ¿Quien soy yo para atribuirme el derecho exclusívo a decidir sobre la exis > tencia de mis descendientes? ¿Acaso no estoy obligado a respetarlos ahora que > son mayores? ¿No tuve la misma obligación de respeto a su integridad física e > intelectual mientras fueron niños? ¿Que diferencia hay entre aquél "antes", > y el actual "ahora"? ¿Es que un feto es menos persona que un señor de 30 años? > Sabemos que según el Código Civil, no es persona hasta que nace. Pero...¿eso > se puede sostener moralmente? ¿Acaso no fuimos todos fetos, y antes embriones? > ¿Acaso no somos la misma persona-con el invariable deterioro de la edad-que > un día estuvimos en la barriga de nuestras mamás? Podemos ver a la persona > más vieja del mundo ante nosotros. ¿Quizá nunca fué un feto? ¿Ya nació con to > da la carga de sus años encima? Pues claro que no. Tuvo un principio igual que > va a tener un final, al que ya se acerca. Siempre somos los mismos, porque > nuestra carga genética jamás varía. Feos o guapos, bajos o altos, listos o > torpes, somos...así. Siempre los mismos. > No hace falta creer en ningún sistema religioso trascendente para hacerse toda > esta serie de preguntas. Basta con usar nuestra razón. Un feto, que luego será > un bebé, y luego un niño, un adulto, un viejo, y luego...nada, como todos, tie > ne, entre la cuna y la tumba un recorrido vital, del que gozamos nosotros-no > lo olvidemos-en el cual podrá desarrollar unas aptitudes, unos conocimientos, > y una toma de opinión ante la vida y sus circunstancias, que no podrá disfru > tar si "alguien", sea quien sea, le corta el viaje en la misma estación de > partida hacia la excitante aventura de la existencia. Claro que como está en la > barriga de su mamá, y no se puede expresar, ni vota en las elecciones, parece > que no existe, y no se repara en él de la misma forma que si estuviese delante > nuestra. Tomemos a cualquier mamá, recien parida. Enseñémosle su bebé, y pre > guntémosle si lo quiere matar. ¡Qué disparate! ¡Un niño tan indefenso! ¡Una > criatura tan hermosa! ¡Un infanticidio! ¡Y usted, un delincuente! Sí. Todo eso > es cierto. Pero en las clínicas del doctor Morin, se asesinaba a fetos de has > ta ocho meses. ¿Cúal es la diferencia con un recién nacido? Hay dos. La prime > ra es que al feto nadie lo conoce, por mucha ecografía que le den a su mamá. > La segunda es que el bebé ha sido querido por sus progenitores, y el pobre fe > to no. ¿Cuestión de suerte, tal vez? Desde luego. La misma suerte que nos favo > rece y nos permite regresar de la calle sin cruzarnos con un desalmado que nos > acuchille en plena calle. Pero toda la suerte del mundo, no puede anular nues > tro sentido común. Y cualquiera que sufra un navajazo en las costillas, no se > quedará tan tranquilo pensando que fué cuestión de (mala) suerte. ¿Verdad? > La última reflexión consiste en preguntarnos porque el señor Zapatero saca aho > ra la eutanasia y el aborto a la observación pública, cuando no los citó como > parte de su programa de gobierno en la campaña electoral. Ciertamente, el es > cándalo de las clínicas de Morín, habrá surtido efecto en la progresía y en el > propio Presidente. ¿Quizá influya tambien la voluntad de hurtar el debate ne > cesario sobre la crisis económica, mediante la introducción de elementos distor > sionadores en la opinión pública? Tal vez. Sobre todo si tenemos en cuenta que > el Gobierno conocía la que se nos venía encima y se lo calló para "no distor > sionar el resultado electoral", según palabras del señor Viñals, alto ejecutivo > del Banco de España, en fechas recientes. Sin embargo, no se puede olvidar que > la ideología sectaria, que empaña de radicalismo la ejecutoria de nuestro Presi > dente, debe impulsarle a que no se repita en el futuro algo similar a lo ocu > rrido con el poco escrupuloso Morín. Y para eso nada mejor que una ley de pla > zos amplísima, que ponga directamente en manos de la mujer el destino de sus > descendientes directos. Así, según costumbre zapateresca, sorteando el Código > Penal-igual que sortea la Constitución, cuando le conviene-podrá aportar una > clara satisfacción al dogma feminista radical que profesa. En el fondo es la > misma línea que sigue en su "avance del laicismo", sin reformar la Carta Magna, > que dice otra cosa, y sin denunciar los acuerdos internacionales con la Santa > Sede, que podrían ser problemáticos. Aquí lo tiene más fácil, porque como que > dó dicho, los fetos no tienen capacidad de reacción propia, y por tanto, no > van a variar el sentido de su voto. Y para aquél que se oponga al aborto indis > criminado, se le aplicará la receta de siempre..."reaccionario", "antiprogresis > ta", y "enemigo de la libertad de la mujer"; que no va a detener al benéfico > Gobierno en su escalada de "atribución de derechos" a sectores sociales margi > nados hasta que el señor Zapatero tocó Poder. Aúnque eso suponga dejar a otros > sectores indefensos ante la invasión de su derecho a la vida por parte de un > Gobierno tan preocupado de los que pueden menos. Claro que tampoco se puede > decir que los fetos sean ningún "sector" social. En realidad, es como si no > existiesen. De hecho, muchos de ellos, jamás llegarán a hacerlo. Cuestión de > suerte. Otra vez. Y mientras tanto, en una sociedad avanzada, cuyos adelantos > médicos y socio-sanitarios permiten a la mujer decidir sobre el momento adecua > do para su reproducción, sin necesidad de recurrir al aborto, nadie investiga > seriamente el hecho de que cada vez haya más adolescentes embarazadas que han > de recurrir a tal práctica como remedio extremo a su indeseada situación. ¿Qui > zá sale más barato el aborto que una educación sexual exigente, acompañada de > la oportuna información? Y también es cierto que al Estado le sale más econó > mico promocionar el aborto, que hacerse cargo de los niños indeseados por sus > madres. He aquí otra interesante cuestión para analizar. ¿Es ética la actua > ción estatal en éste punto? ¿Es ética la actuación social, que no exige una so > lución humanista a semejante problemática? ¿Quizá es más oportuno atribuir de > rechos a gorilas, chimpancés, orangutanes y bonobos? ¿O proteger a las crías > del buitre leonado? Según se mire. Por lo pronto, los animales-primates, en > este caso-han merecido una atención parlamentaria de la que han carecido los fe > tos de la especie humana. ¿Es lógico esto? ¿Es razonable? Si la campaña del > "Pónselo, póntelo", a pesar de su benéfica intención, no parece haber solucio > nado el problema, ¿qué queda por hacer? Evidentemente no cabe plantearse solu > ciones represívas, ni eclesiásticas, que tampoco solucionarían nada en la prác > tica, y fomentarían en cambio los abortos clandestinos hasta un nivel exponen > cial. La posíble solución de tan espinoso asunto...¿tendría que ver con un re > planteamiento de la ética social, orientada hacia valores positivos, como la vi > da, y combinada con una acción estatal tuteladora de todos aquellos que debe > rían nacer, aúnque no fuesen deseados? ¿Malgastaría el Estado nuestro dinero > si acogiese a los niños nacidos de madres que no los quieran, o no puedan sos > tenerlos? ¿Se opondría alguien a que se dedicase una parte del presupuesto a > ayudar a las madres en estado de carencia, por el tiempo necesario, con la co > rrespondiente pensión para manutención de sus bebés? ¿Se pierde algo analizando > el asunto seriamente, por parte de quien corresponda? Tal actitud, ¿represen > taría un avance o un retroceso en un estado "social y democrático" como el nues > tro? ¿No se trata de "fomentar derechos"? Si es así, un Estado defensor y difu > sor de la vida, sería el máximo protector del primer derecho humano, sin el que > todo lo demás carece de sentido: el derecho a nacer. |
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| On 14 jul, 14:42, gsmiga <manuf...***mixmail.com> wrote: Todo eso > es cierto. Pero en las clínicas del doctor Morin, se asesinaba a fetos de has > ta ocho ... Bueno, estoy de acuerdo en mucho de lo que he leído aunque no me parece correcta la parte final, pero hay que hacer varias salvedades, y fundamentalmente una: La justicia todavía no se ha pronunciado en el caso del Dr. Morin y mientras tanto hay que hablar de la presunción de inocencia. Ya hemos visto como han actuado no solo los movimientos pro-vida sino también la Guardia Civil en el caso de la Clinica Isadora. Ya que no se respeta escrupulosamente el espíritu de la ley en los tres supuestos que citas y se persigue tanto a los médicos como a las mujeres -lo último y más vergonzoso es que haya que facilitar sus nombres a cualquiera que se presente como acusación particular-, me decnato por una ley de plazos en los que la mujer tenga la última palabra en los tres primeros meses de embarazo. Lo de volver al tema de Zapatero no es mas que una fijación, una obsesión que no merece la pena discutir una vez más. No es Zapatero quien ha provocado la actuación de Lamela, apellido de tristes recuerdos en el Proceso de Burgos si mi memoria no me falla, ni tampoco ha sido el ministro del Interior quien ordenó llevar a las mujeres escoltadas para que prestaran declaración en el caso Isadora ¿Donde está el derecho a la intimidad y al honor? Por eso pido Ley de Plazos YA. Superateo86 |
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| "gsmiga" <manuf_81***mixmail.com> escribió en el mensaje news:d7urk5-fr.ln1***news.uned.es... > > ¿Qué sentido tiene sufrir en una cama durante meses un mal que no tiene > remedio? Ninguno. Pero eso es muy diferente y no se puede comparar con el > he > cho de que alguien, arbitrariamente, nos mate. En el primer caso nuestra > vo > luntad cuenta; en el segundo no. Por eso, Jesusita, la comparación no > tiene > la suficiente objetividad dada la disparidad que existe entre ambos > ejemplos. > Y no hay que olvidar que la ley tampoco nos autoriza a pedirle a nadie que > acabe con nosotros, y que el que tal hiciese a nuestro ruego, estaría > delin > quiendo. La cosa está así, por el elemental principio jurídico de que la > vida > es un bien privativo, y nadie puede disponer líbremente de la ajena. -------------- A lo que yo me refería era precisamente a una especie de suicidio asistido. Si yo estoy sano, en plenitud de facultades y no quiero seguir viviendo dispongo de numerosos sistemas para quitarme de en medio, pero si estoy imposibilitado habré de recurrir a otro. Ya sé que la Ley no lo permite, pero pensaba que estábamos discutiendo su licitud o ilicitud moral. |
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| Lo que más me gusta es, PRECISAMENTE, su último párrafo. Si es así, un Estado defensor y difusor de la vida, sería el máximo protector del primer derecho humano, sin el que todo lo demás carece de sentido: el derecho a nacer. "superateo86" <erpm***able.es> escribió en el mensaje news:fce27c00-a399-471a-9efb-59ea9b7a53ff***e53g2000hsa.googlegroups.com... On 14 jul, 14:42, gsmiga <manuf...***mixmail.com> wrote: Todo eso > es cierto. Pero en las clínicas del doctor Morin, se asesinaba a fetos de has > ta ocho ... Bueno, estoy de acuerdo en mucho de lo que he leído aunque no me parece correcta la parte final, pero hay que hacer varias salvedades, y fundamentalmente una: La justicia todavía no se ha pronunciado en el caso del Dr. Morin y mientras tanto hay que hablar de la presunción de inocencia. Ya hemos visto como han actuado no solo los movimientos pro-vida sino también la Guardia Civil en el caso de la Clinica Isadora. Ya que no se respeta escrupulosamente el espíritu de la ley en los tres supuestos que citas y se persigue tanto a los médicos como a las mujeres -lo último y más vergonzoso es que haya que facilitar sus nombres a cualquiera que se presente como acusación particular-, me decnato por una ley de plazos en los que la mujer tenga la última palabra en los tres primeros meses de embarazo. Lo de volver al tema de Zapatero no es mas que una fijación, una obsesión que no merece la pena discutir una vez más. No es Zapatero quien ha provocado la actuación de Lamela, apellido de tristes recuerdos en el Proceso de Burgos si mi memoria no me falla, ni tampoco ha sido el ministro del Interior quien ordenó llevar a las mujeres escoltadas para que prestaran declaración en el caso Isadora ¿Donde está el derecho a la intimidad y al honor? Por eso pido Ley de Plazos YA. Superateo86 |
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| On 14 jul, 22:19, "CENTRINO" <n...***ningunelandia.es> wrote: > Lo que más me gusta es, PRECISAMENTE, su último párrafo. Claro, pero es condicional: "si eso fuera así", porque lo que falta determinar es cuando el embrión merece la denominación de "ser vivo". Además yo no hablo del último párrafo, sino de la de la parte en que busca, como siempre, una referencia forzada a Zapatero llevando el tema por otros derroteros. Tampoco estoy muy de acuerdo en que el principal derecho del individuo sea nacer, el derecho principal es vivir con dignidad y eso solo puede aplicarse a los nacidos. Como muy bien decía nuestro interlocutor en la primera parte del mensaje un nacido no tiene derechos legales reconocidos hasta las 24 horas de su nacimiento, además la postura de la Iglesia sobre los "nascituros" es relativamente reciente pues antes consideraba que durante los cuarenta dias primeros de embarazo no era digno de su interés y sigue oficialmente sin bautizar a los fetos abortados. Tengo mis dudas respecto al momento en que un feto puede ser considerdo como "ser vivo" ¿A finales del cuarto mes? ¿En el quinto? ¿Quizás en el sexto? pero curándome en salud busco una etapa en que lo es y propongo el aborto libre en las primeras doce semanas. Insisto en que con un respeto al espíritu de la ley por parte de los grupos provida hubiera sido suficiente la ley que tenemos. Son ellos quienes están forzando una ley clara al respecto. Superateo86 |
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| A veces, sobran las palabras ... Ante argumentos tan potentísimos, sobran, sobran, sobran. ..... "superateo86" <erpm***able.es> escribió en el mensaje news:98d38cca-3b87-4b77-a2ac-9efbd2f98697***k37g2000hsf.googlegroups.com... On 14 jul, 22:19, "CENTRINO" <n...***ningunelandia.es> wrote: > Lo que más me gusta es, PRECISAMENTE, su último párrafo. Claro, pero es condicional: "si eso fuera así", porque lo que falta determinar es cuando el embrión merece la denominación de "ser vivo". Además yo no hablo del último párrafo, sino de la de la parte en que busca, como siempre, una referencia forzada a Zapatero llevando el tema por otros derroteros. Tampoco estoy muy de acuerdo en que el principal derecho del individuo sea nacer, el derecho principal es vivir con dignidad y eso solo puede aplicarse a los nacidos. Como muy bien decía nuestro interlocutor en la primera parte del mensaje un nacido no tiene derechos legales reconocidos hasta las 24 horas de su nacimiento, además la postura de la Iglesia sobre los "nascituros" es relativamente reciente pues antes consideraba que durante los cuarenta dias primeros de embarazo no era digno de su interés y sigue oficialmente sin bautizar a los fetos abortados. Tengo mis dudas respecto al momento en que un feto puede ser considerdo como "ser vivo" ¿A finales del cuarto mes? ¿En el quinto? ¿Quizás en el sexto? pero curándome en salud busco una etapa en que lo es y propongo el aborto libre en las primeras doce semanas. Insisto en que con un respeto al espíritu de la ley por parte de los grupos provida hubiera sido suficiente la ley que tenemos. Son ellos quienes están forzando una ley clara al respecto. Superateo86 |
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| gsmiga escribió: > He leido las opiniones del GRUPO, y hay algo que me interesa aclarar. Por un > lado, Jesusita afirma, refiriéndose a la eutanasia, que si alguien la puede > matar sin pedirle permiso, con más razón podrá ella pedir a alguien que la > mate. También afirma que el suicidio no está penado por la ley. De ahí parece > deducirse que existe el derecho innegable a disponer de la propia vida, cuan > do las circunstancias lo aconsejen. Jesusita, te vas a tener que cambiar de nick, a menos que quieras que todo el mundo piense que eres una mujer. > Por su parte, Alboroto dice que son cuestiones personales que el Estado debe > abstenerse de regular. > CENTRINO opina como liberal que el aborto es reprochable si antes no se ha fa > cilitado a la mujer todas las posibilidades para llevar a término su embarazo. > En primer término, hay que decir que el hecho de que el suicidio no esté pena > do, se debe a la imposibilidad práctica de sancionarlo, pero cualquier jurista > puede afirmar que tal circunstancia no implica que esté aceptado legalmente. Hubo sociedades en el pasado en las que se condenaba a la familia del suicida. > No podría ser de otra forma en una sociedad civilizada, en la que a la vida > se le supone algún valor intrínseco. Por otra parte, el hecho de que cualquier > asesino pueda matarnos, no deja de ser castigado por la ley, lo cual señala > lo reprobable que, desde el punto de vista legal y social tiene cualquier ase > sinato. > Sin embargo, santo Tomás Moro, en su Utopía habla de los enfermos terminales > a los que se recomienda la eutanasia, aúnque si no la aceptan se les cuida > excelentemente hasta su final natural. Pienso que ahí está al quid de la cues > tión. ¿Qué sentido tiene sufrir en una cama durante meses un mal que no tiene > remedio? Ninguno. Pero eso es muy diferente y no se puede comparar con el he > cho de que alguien, arbitrariamente, nos mate. En el primer caso nuestra vo > luntad cuenta; en el segundo no. Por eso, Jesusita, la comparación no tiene > la suficiente objetividad dada la disparidad que existe entre ambos ejemplos. No es comparable el asesinato con la eutanasia. La eutanasia, en los casos claros, es PIEDAD. > Y no hay que olvidar que la ley tampoco nos autoriza a pedirle a nadie que > acabe con nosotros, y que el que tal hiciese a nuestro ruego, estaría delin > quiendo. La cosa está así, por el elemental principio jurídico de que la vida > es un bien privativo, y nadie puede disponer líbremente de la ajena. Libremente no, pero si es por solicitud del que quiere acabar con su vida pero no dispone de medios ni posibilidad de lograrlo por sí mismo (enfermos que no se pueden mover), es otra cosa. > Cuestión aparte es el aborto. En primer lugar, hay que definir cómo está la > cuestión en el ámbito legal. Todo Estado civilizado tiene la obligación de > velar por la vida de sus ciudadanos, y de los que van a serlo, o sea, de los > "nasciturus", los que van a nacer. No se comprendería bien en una sociedad lí > bre y adelantada socialmente, que se pudiese abortar líbremente. Por eso, los > diversos Estados regulan tal circunstancia. Y hay que decir que, a pesar de > lo que diga el feminismo radical y la señora De la Vega, el derecho a abortar > no está reconocido actualmente como un "derecho de la mujer". Existen una se > rie de supuestos en que se reconoce y aprueba el aborto. En caso de riesgo pa > ra la vida de la madre; en caso de riesgo de malformaciones del feto; y en ca > so de riesgo psicológico para la madre, que es el coladero actual para prac > ticarlos en masa. > ¿Cometen un crímen las señoras que abortan sin ceñirse a ninguno de los tres > supuestos? Jurídicamente existen serias dudas al respecto. Porque nuestro Có > digo Civil reputa como "persona"..." al ser de apariencia humana que viva des > prendido del claustro materno veinticuatro horas". Esto quiere decir que, des > de semejante punto de vista, ningún feto, tenga los meses que tenga, es perso > na. Y como los crímenes únicamente pueden ser cometidos en personas-es imposí > ble ser acusado de asesinato por matar a una tortuga-abortar no debería ser > considerado un crímen, como afirman algunos antiabortistas exaltados. > Pero por otra parte, nuestro Código Civil, tambien se refiere a la protección > que merece el "nasciturus", sujetándola a tutela legal e impidiendo, de ésta > forma, que cualquier mujer pueda abortar como bien le parezca, que es el obje > tivo que pretende el feminismo radical. Además, nuestro Código Penal penaliza > el infanticidio, y también el aborto a partir de los siete meses, lo cual vie > ne a corroborar de alguna forma la tutela del nasciturus prevista en el Códi > go Civil. > Ahora debemos examinar las consecuencias que tendrían las propuestas feministas > radicales sobre el aborto. Se trata, ni más ni menos, de la aventurada afirma > ción de que cada mujer "es dueña de su cuerpo", y debe tener libertad para dis > poner de él. Ésa afirmación tiene varias facetas que es necesario analizar. En > efecto, si la mujer es dueña de su cuerpo, eso quiere decir que se arrebata al > varón su derecho a decidir sobre su propia descendencia. Hasta el momento de nacer, no después. Es decir, se deja a > la mitad de la sociedad-los varones-al arbitrio de la otra mitad-las mujeres- > acerca de su derecho a ser o no padres de familia. Eso no es justo. El hecho > de que la mujer goce del privilegio-desde el punto de vista biológico-de traer > nuevas vidas al mundo, no debe servir de coartada para anular el derecho obje > tivo que los varones deben tener a opinar sobre su descendencia. Opinar pueden opinar, lo que no pueden es disponer. > Además, es an > tidemocrático. No tendría sentido la exigencia que se hace a los varones acerca > de su obligación de pasar pensiones alimenticias a sus hijos en caso de separa > ción matrimonial. El padre sí tiene derecho a decidir sobre sus hijos cuando ya han nacido. > ¿No afirma la doctrina feminista que los hijos son de la ma > dre? Aún más...¿no afirman que son una parte del cuerpo materno? Entonces sobre > ellas debe recaer en exclusiva la responsabildad de su crianza y alimentación. Estás exagerando y lo sabes, gallego. > Pero...¿son los fetos parte del cuerpo materno, igual que el hígado o el apén > dice? ¿Fuimos cada uno de nosotros, que opinamos aquí, parte del cuerpo de nues > tra madre? Que se sepa, ninguna mujer ha necesitado el esperma masculino para > quedar provista de un bazo o un estómago. En cambio si lo necesitan para conce > bir una nueva vida. Eso quiere decir algo, ¿no? En primer término significa > que lo que una señora lleva en su vientre no es obra "exclusíva" de su propio > organismo, sino que existe un factor exógeno necesario para que el embarazo se > produzca. > Y ése factor lo aporta un hombre...que también tendrá algo que decir. > ¿O no? Y también significa que el organismo femenino no produce por si mismo > ninguna especie de "partenogénesis" que le permita reproducirse sin el factor > fecundante masculino. Luego, la conclusión es que el feto que una señora lleva > dentro de su barriga un determinado número de meses, EN MODO ALGUNO ES PARTE > EXCLUSÍVA DE SU PROPIO CUERPO, tal y como se pretende hacer creer. Y apropián > dose de él en exclusiva, comete un sustracción de titularidad sobre la paterni > dad de ése nuevo ser, que corresponde al padre. ¿Significa eso que la decisión sobre el aborto corresponde al padre y a la madre según tú, puesto que a ambos pertenece la titularidad? > Además...¿hasta cuando somos > parte fundamental del cuerpo de nuestra madre? ¿lo sigo siendo yo a éstas altu > ras? Lo que quiero saber es cuando se fija el límite de pertenencia del feto > al cuerpo materno. ¿Tal vez cuando se produce el nacimiento? En ése caso, atri > buir la paternidad a un hombre, es una injusticia total. O sea, mientras lo > tengo dentro de mí, es mío únicamente; pero a partir de que nace, también es > tuyo, que eres su padre y tienes responsabilidades sobre él. ¿Y mientras lo > tienes en el vientre...no tengo ninguna responsabildad, y tú puedes decidir > líbremente sobre un ser que, a partir de su nacimiento también me va a pertene > cer? ¿Me niegas el derecho a opinar sobre un ser del que voy a ser responsa > ble la mayor parte de mi vida, con la excusa de que lo tienes dentro y te per > tenece exclusívamente? Pero eso es completamente absurdo, ¿no? Yo no lo veo absurdo. Lo que veo absurdo es lo que proponer porque ¿de qué forma se va a oponer un hombre a que la mujer aborte si quiere? Es como lo que decías antes sobre el suicidio, que no está penado por la imposibilidad de condenar al culpable. Pues igual, el hombre se podrá oponer a que la mujer aborte, pero cualquier sistema que emplee para impedir que lo haga si ella lo desea, estará incurriendo en maltrato. > |
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| CENTRINO escribió: > Lo que más me gusta es, PRECISAMENTE, su último párrafo. > > Si es así, un Estado defensor y difusor de la vida, sería el máximo > protector del primer derecho humano, sin el que todo lo demás carece de > sentido: el derecho a nacer. > Ya, pero si nos ponemos así entonces hay que prohibir, no ya el aborto, también los anticonceptivos de todo tipo, hasta los condones. |
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| On Tue, 15 Jul 2008, Alboroto wrote: > CENTRINO escribió: > > Lo que más me gusta es, PRECISAMENTE, su último párrafo. > > > > Si es así, un Estado defensor y difusor de la vida, sería el máximo > > protector del primer derecho humano, sin el que todo lo demás carece de > > sentido: el derecho a nacer. > > > > Ya, pero si nos ponemos así entonces hay que prohibir, no ya el aborto, > también los anticonceptivos de todo tipo, hasta los condones. > > Vaya chorrada que has soltado. Voy a soltar otra. Dicen algunos vegetarianos proabortistas que no comen nada que tenga cara. Bien, pues que den ejemplo comiéndose sus propios fetos. -- http://www.telecable.es/personales/gamo/ perl -E 'say 111_111_111**2;' |
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