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Xan das Bolas
 
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Predeterminado Erasmo de Rotterdam

Erasmo de Rotterdam
Erasmo de Rotterdam, conocido como Desiderius Erasmus Rotterdamus, nacido
Geert Geertsen, también llamado Gerrit Gerritszoon (Gerardo, hijo de
Gerardo) (1466/69 - 12 de julio de 1536). Humanista, filósofo, filólogo y
teólogo neerlandés, autor de importantes obras en latín.
Primeros años
Erasmo nació en 1469 (aunque algunos postulan como fecha el 27 de octubre de
1466) en Rotterdam, Países Bajos, como hijo ilegítimo de un sacerdote o
seminarista próximo a ordenarse y de su ama de llaves, la hija de un médico.
Tenía un hermano mayor, Pieter (Pedro). Sus padres fallecieron cuando Erasmo
tenía 14 años aproximadamente (1483), en una grave epidemia de peste. El
muchacho solicitó su ingreso en un convento agustino, donde se le comenzó a
enseñar latín, ciencias y artes.

Carecemos de muchos datos acerca de este período de su vida, porque al haber
transcurrido durante una epidemia donde murió gran parte de la población,
nos faltan testigos y documentos que confirmen los hechos. Lo poco que
sabemos proviene del propio Erasmo, que en ciertas oportunidades parece
incluso sugerir una especie de complot para obligarlo a ingresar a la vida
monacal en contra de su voluntad.

A pesar de estas contradicciones, se ha probado que Erasmo, en efecto, cursó
el seminario con los monjes de San Agustín y que hizo los votos sacerdotales
al cumplir 25 años, pero no se ha probado que alguna vez hubiera ejercido el
sacerdocio. A lo largo de su vida posterior esgrimió múltiples y meditados
argumentos para atacar a la vida monástica, a la que consideraba uno de los
grandes males que aquejaban a la Iglesia Católica.


Estudios superiores
Tras consagrarse sacerdote (a partir de 1490), Erasmo estudió en la
Universidad de París, que se encontraba en ese momento muy influida por el
Renacimiento de la cultura clásica italiana. Posiblemente en esta etapa se
encuentren las raíces del pensamiento humanista erasmiano, que convirtieron
al joven en un libre pensador y académico de ideas independientes, sin
ataduras a cultura, nacionalidad, religión ni encasillamiento alguno.

Viaje a Inglaterra: docencia y los "Adagios"
Erasmo viajó a Londres entre 1499 y 1500. Lo más importante de este viaje
fue la oportunidad que tuvo de escuchar a John Colet dando una medulosa
conferencia en la Universidad de Oxford acerca de San Pablo. Una vez
terminada, Erasmo se acercó al catedrático y tuvo con él una larga
conversación sobre el modo de efectuar una lectura verdaderamente humanista
de la Biblia, la cual influiría profundamente sobre su pensamiento
posterior.

En ese mismo año de 1500, Erasmo publicó sus "Adagios", que consisten en más
de 800 frases, máximas o refranes derivados de la tradición grecolatina,
junto con notas acerca de su origen y su significado. La mayoría de esos
refranes se siguen utilizando el día de hoy. Erasmo trabajó en los "Adagios"
durante el resto de su vida, a tal punto que la colección había crecido
mucho en 1521 y ya contenía 3.400 de ellos, siendo la cifra de 4.500 al
momento de su muerte. El libro mereció más de 60 ediciones, una cifra sin
precedentes para el año 1500. En español contamos con una traducción moderna
de 2000.[1]

Erasmo ejerció una cátedra como profesor titular de Teología en Cambridge
bajo Enrique VIII, donde haría amistades que le durarían toda la vida: Santo
Tomás Moro, John Colet, Thomas Linacre y William Grocyn. Se le ofreció un
puesto vitalicio en el Colegio de la Reina de la Universidad de Cambridge y
es posible que, de desearlo, hubiese podido pasar el resto de su vida
enseñando Ciencias Sagradas a lo mejor de la realeza y la nobleza inglesas.
Sin embargo, su naturaleza inquieta y trashumante y su espíritu curioso,
aunados a una incontrolable aversión a todo lo que significara rutina, lo
hicieron declinar ese cargo y todos los que se le ofrecerían en el futuro.


Viaje a Italia
Entre 1506 y 1509 Erasmo vivió en Italia, la mayor parte del tiempo
trabajando en la editorial de Aldus Manutius en Venecia. Varias veces más se
le ofrecieron cargos serios y rentados, especialmente como educador, a lo
cual él respondía que prefería no aceptarlos, porque lo que ganaba en la
casa editora, si bien no era mucho, le resultaba suficiente.

A partir de estas conexiones con universidades y hombres pertenecientes al
mundo literario, Erasmo comenzó a rodearse de quienes pensaban igual que él
en cuanto a rechazo por los procedimientos y sistemas establecidos (en
especial la Iglesia misma).

Sin embargo, no todos simpatizaban con Erasmo; había quienes eran hostiles a
los principios de elevación literaria, espiritual y religiosa que
preconizaba. Estos opositores comenzaron a criticarlo tanto en público como
en privado, y puede que hayan sido la causa por la cual el estudioso
abandonó Italia y se refugió en Basilea, Suiza.


La lucha contra la disciplina y las instituciones

No sabemos cuál de las tres instituciones educativas en las que estuvo
internado Erasmo fue la causante del profundo disgusto y rechazo que
evidenció toda su vida contra la autoridad establecida. Pudo ser la escuela
primaria (de los 8 a los 13 años), el convento agustino (de los 16 a los 22)
o la Universidad de París (a mediados de la década de 1490).

En alguna de ellas (o en las tres), Erasmo terminó de distanciarse
emocionalmente y para siempre de todo lo que significara institucionalidad y
comenzó a pensar libre de las ataduras académicas, recabando sus fuentes de
muchos lugares independientes. La respuesta a este odio intelectual
posiblemente sean los métodos de disciplina que en las tres escuelas se
aplicaba (como en todas partes) para "quebrar la voluntad" de los alumnos.
Lo que nadie podía prever era que la voluntad de Erasmo se resistiría a ser
"quebrada" hasta el mismísimo día de su muerte. Por otra parte, se enfurecía
al ver la "disciplina" que se aplicaba con los niños, mientras los monjes
disfrutaban de una "relajación moral" que lo enfurecía.

En la universidad comprobó que el espíritu medieval gozaba de mejor salud en
1490 que en el siglo V. El pensamiento, según la visión de Erasmo, había
retrocedido a los primeros siglos. Esta actitud mental también recibió
siempre sus ataques.

Erasmo decidió pronto que podía hacer algo para revertir la situación: con
las ideas de los agustinos y algunos conceptos de John Colet comenzó a
analizar el núcleo esencial de los textos clásicos, modernizando sus
contenidos e intentando aplicarlos a una humanización y liberalización de
las ideas para que cualquiera pudiese penetrar su significado.

Nunca, hasta su muerte, dejó de luchar contra el encorsetamiento ideológico
que él percibía, omnipresente, en todas las instituciones intelectuales,
políticas y sociales de su época.


Los comienzos literarios

Ya en la comparativamente tranquila atmósfera de Basilea, donde, según
escribió, había debido retirarse a causa de las "persecuciones" a que se lo
había sometido, Erasmo sintió la calidez de ese país que lo recibió con
hospitalidad y cordial deferencia, y una vez más se rodeó de amigos y
seguidores que creían en él y en sus ideas.

Fue allí donde empezó a escribir. Lo hizo relativamente tarde en su vida,
porque consideraba que quien no sabe escribir bien, siempre se equivoca al
expresarse o transmitir un mensaje. Por ello, se preocupó primero de
convertirse en un verdadero maestro en el uso estilístico y narrativo del
latín, y sólo después se atrevió a poner por escrito sus convicciones.


El embate contra la Iglesia
Las polémicas de Erasmo contra la Iglesia han sido malinterpretadas con
frecuencia. La enemistad del filósofo no derivaba ni de cuestionamientos
hacia la exactitud de la doctrina ni de hostilidad contra la organización de
la institución en sí. En otras palabras, Erasmo no era ni anticatólico ni
anticlerical. Esto se observa mediante la simple lectura de sus libros.

La verdadera razón del enfrentamiento es que Erasmo quería utilizar su
formación y entrenamiento (además de su obviamente competente manera de
escribir en latín) para purificar la doctrina y liberalizar las
instituciones. Estos dos objetivos no eran compartidos por la jerarquía
eclesiástica del siglo XVI.

Desde su puesto de académico versado tanto en la doctrina como en la vida
monacal, Erasmo creyó su obligación liberar a la Iglesia de la parálisis a
que la condenaban la rigidez del pensamiento y las instituciones medievales,
ya que él había percibido al Renacimiento como una manera de pensar
fundamentalmente nueva. La tradición medieval no tenía ya lugar en el mundo,
y él, el "cruzado de la rectitud", debía ser el encargado de cambiar el
estado de cosas.

Si se considera que la convicción de Erasmo era educar para que el educando
pudiese poner en tela de juicio la administración y los asuntos públicos de
la Iglesia y del Estado, sus aparentes contradicciones desaparecen, y
comienza a visualizarse con claridad la enorme coherencia de su obra,
mantenida con firmeza a través de los años y las décadas.


Obras centrales
En 1503 Erasmo publica el primero de sus libros más prominentes: el
Enchiridion Militiis Christiani ("Manual del Soldado Cristiano"), llamado a
veces "La Daga de Cristo"). En este pequeño volumen Erasmo define y delinea
los principales aspectos de la vida cristiana, que luego pasaría el resto de
su vida desarrollando y profundizando.

La clave de todo, dice en el libro, es la sinceridad. El Mal se oculta
dentro del formalismo, el respeto por la tradición, el consumo, el
corporativismo, pero nunca en la enseñanza de Cristo.

Durante su estancia en Inglaterra comienza un estudio sistemático de los
libros del Nuevo Testamento, con vistas a preparar una nueva edición en
traducción latina. Publicada por la casa Froben en Basilea en 1516, la
versión erasmiana de esos libros provocó, en cierta medida, la
profundización de los estudios bíblicos durante el proceso de la reforma
protestante. En efecto, en esta nueva traducción se basó Martín Lutero para
llevar a cabo su trascendental estudio científico de la Biblia, en el cual
cimentaría toda su exposición teológica posterior. Es por ello que el
trabajo de Erasmo tuvo resonancias históricas que persisten hasta el día de
hoy y se lo encuentra en la misma génesis del protestantismo.

La traducción erasmiana es la base de la versión inglesa de la Biblia,
conocida como "Biblia King James" (lit. "del Rey Santiago", a veces llamada
"del Rey Jaime"). Tiene la particularidad de representar la primera
aproximación de un sacerdote y académico de mentalidad liberal (Erasmo) para
comprender y traducir con certeza lo que los escritores bíblicos habían
intentado expresar. Esta tarea no se había emprendido nunca en el pasado.

En un gesto de profunda ironía, Erasmo dedicó su versión de la Biblia al
papa León X, un italiano licencioso y hedonista que representaba todo lo que
el escritor odiaba en la Iglesia y el Estado.

Apenas publicado el texto, Erasmo acometió de inmediato la redacción de su
sorprendente "Paráfrasis del Nuevo Testamento", la cual, en varios tomos y
en un lenguaje llano y popular, pone al alcance de cualquiera que sepa leer
los contenidos completos de los Evangelios, profundizando con precisión
incluso en sus aspectos más complejos. Como toda la obra de Erasmo, el
original estaba escrito en latín, pero su impacto en la sociedad
renacentista fue tan grande que de inmediato se lo tradujo a todas las
lenguas comunes de los países europeos. Erasmo aprobó y agradeció estas
traducciones, porque comprendía que pondrían su obra al alcance de muchísima
gente, algo que nunca podría lograr el original en lengua culta.


Erasmo y Lutero
La traducción de Erasmo llamó de inmediato la atención del reformador
protestante Martín Lutero quien, como queda dicho, la analizó minuciosamente
hasta el final de su vida. El amor de Lutero por esta versión desató una
catarata de traducciones que por primera vez puso el Nuevo Testamento al
alcance de la gente que no sabía leer latín. En 1522, seis años después de
la publicación de Erasmo, Lutero la tradujo por primera vez al alemán. A su
vez, la versión alemana de Lutero fue la base de la primera traducción de
William Tyndale al inglés en 1526.

El luteranismo se desató furiosamente en toda Europa al año siguiente de la
publicación del Nuevo Testamento grecolatino de Erasmo de Rotterdam, lo que
puso al traductor en una difícil crisis de exposición pública. Lutero no se
privó en absoluto de proclamar a los cuatro vientos que el trabajo de Erasmo
le había ayudado a ver la verdad, por lo que la mirada de la Iglesia comenzó
a desplazarse alternativamente del reformador al traductor que supuestamente
había dado el paso inicial de la Reforma.

Esta situación no fue fácil para Erasmo, dada la naturaleza de su carácter y
la poca simpatía que profesaba a la Iglesia, a Roma y al papado. El
conflicto entre la Iglesia y la Reforma se hizo evidente para todo el mundo,
y ambos bandos exigieron de inmediato a quienes no habían tomado aún una
postura que eligiesen un lado de la polémica.

Esto mismo le sucedió a Erasmo, quien para colmo estaba en la cúspide de la
fama por sus importantes obras literarias. Lo que ni Lutero ni el papado
comprendían era que, en la mentalidad individualista del sabio, alinearse
con católicos o protestantes le resultaba igualmente repugnante. No estaba
dispuesto a colaborar con ninguno de los dos movimientos, porque ponía por
encima de todo su libertad de pensamiento y su independencia individual e
intelectual. Sabía, por supuesto, que esa libertad se perdería de unirse a
cualquiera de los bandos. El no tomar partido fue una jugada peligrosa.


El conflicto religioso
A través de toda su vida, Erasmo había sido consecuente en sus críticas a
los poderes clericales y a los abusos que los malos religiosos hacían de
ellos. Al verse involucrado en la trampa de tomar partido, una vez debió
analizar sus motivos y razones, explicando públicamente que sus ataques
jamás se habían dirigido a la Iglesia como institución ni a Dios como fuente
de inteligencia y justicia, sino sólo a los malos obispos y frailes que
lucraban vendiendo indulgencias y cometían otros delitos religiosos como la
simonía.

Erasmo pudo salirse con la suya y fue creído, principalmente porque su
soberbio trabajo teológico confirmaba su fe y su enorme difusión pública lo
había convertido en un personaje querido y admirado por ambas facciones.

Sin embargo, en general Erasmo estaba de acuerdo con los postulados de
Lutero, (o mejor dicho, Lutero estaba de acuerdo con los postulados de
Erasmo) especialmente en lo relativo a sus críticas sobre el modo de
administrar la Iglesia. Lutero era, además, su amigo personal y una de las
pocas personas a las que Erasmo reconocía públicamente admirar. El alemán,
por su parte, siempre defendió las tesis erasmianas argumentando que eran el
resultado de un trabajo ímprobo y de una mente superior.

Pero la situación no podía durar: Lutero empezó pronto a presionar a Erasmo
para que éste se presentara como la cara visible de la Reforma (a lo que por
supuesto el holandés se negó en redondo) y lo mismo intentó hacer el papa.
La negativa de trabajar para uno u otro bando fue interpretada por ambos
como cobardía y deslealtad. La Iglesia lo acusó con una frase célebre:
"Usted puso el huevo y Lutero lo empolló", a lo que el teólogo respondió con
la no menos conocida ironía: "Sí, pero yo esperaba un pollo de otra clase".


La correspondencia con Lutero y otros
La literatura epistolar de Erasmo es interesante por demás: hay en ella 500
hombres de los más destacados del mundo de la política y el pensamiento que
le escribían para pedir su ayuda, su apoyo o su consejo. Muchos de ellos
respetaron la palabra de Erasmo, pero no todos.

A pesar de su magnífica variedad, cantidad y calidad, lo más interesante de
la correspondencia de Erasmo es su interminable intercambio de misivas con
el líder protestante Martín Lutero.

Desde el mismo inicio de su relación, Erasmo y Lutero intercambiaron
multitud de epístolas, que se conservan y arrojan una importante luz sobre
sus caracteres y el tipo de relación que los unió.

En los primeros mensajes, el reformador no se cansa de alabar en forma
desmedida el trabajo realizado por Erasmo en pro de una mayor y mejor
Cristiandad, pero sin hacer mención a la Reforma que él mismo pensaba
emprender. Más adelante, comienza a rogar y luego a exigir a Erasmo que
abandone el catolicismo y que se una al recién formado bando luterano.

Erasmo responde con palabras de comprensión, respeto y simpatía hacia la
causa reformista, pero -como era habitual en él- declina amablemente
comprometerse con ningún tipo de actitud partidista. Explica a Lutero que el
hecho de convertirse en un líder religioso a su lado, destruiría su
reputación académica como teólogo y pondría en peligro sus obras de
pensamiento puro, un trabajo que le había llevado décadas y que constituía
su único interés y el objetivo de su existencia.

Lutero le responde que, contrariamente a lo que opina Erasmo, la única
manera de poder efectuar una reforma real y completa de la Iglesia es
abandonando definitivamente la torre de marfil del academicismo y
convirtiéndose de hecho en un conductor de masas y en un líder espiritual.

Erasmo reconoce que la gran contribución de Lutero ha sido reunir, aglutinar
y organizar los hasta entonces desperdigados e inconexos intentos de
reforma, le agradece sus desvelos y su valentía pero rehúsa definitivamente
a unirse a él en su tarea.


La discusión doctrinal
Involuntariamente, el apoyo de Erasmo al desarrollo ideológico del luterano
tuvo en la religión un efecto contrario al que el sabio de Rotterdam
deseara. Al revivir los ideales agustinos, tal como los había formulado el
santo fundador de la orden, el protestantismo daba un gran impulso al
interés y compromiso personal de los fieles en la religión. Esta
personalización de la fe sigue siendo, hasta hoy, el pilar fundamental del
pensamiento protestante.

Pero Erasmo no podía estar de acuerdo con ello. Siempre había luchado por
cambiar los abusos que los católicos hacían de la doctrina, pero no la
doctrina misma. Él afirmaba que la reforma podía hacerse perfectamente sin
recurrir a cambios doctrinales.

Sólo dos veces en su vida permitió que se lo involucrara en polémicas sobre
asuntos de doctrina, ya que las consideraba ajenas a la verdadera tarea de
su vida. Uno de los temas que trató en profundidad fue el del libre
albedrío, punto crucial y piedra de toque en el pensamiento agustino.

En uno de sus libros publicado en 1524, Erasmo reconoce y ataca las
exageraciones de Lutero acerca de los menoscabos y límites de la libertad
humana. Pero, con el afán de verdad científica que guiaba su obra, poco
después analiza los argumentos contrarios (los de Roma) y termina
concluyendo que ambas posturas contienen partes de verdad.

Erasmo afirma que, en verdad, el hombre nace atado al pecado, pero que
también dispone de los mecanismos adecuados para solicitar la clemencia
divina. Esos mecanismos los ofrece solamente la Iglesia, y del pecador
depende saberlos aprovechar.

El teólogo reconoce (en su célebre "Diatriba") que negar su postulado
anterior significa enfrentarse al agustinianismo tal cual lo había hecho
Pelagio hacía un milenio, afirmando que el pecado no existía, que los
hombres nacían puros y que era suficiente con seguir las enseñanzas de
Cristo. Recordaba a los lectores que el pelagianismo era una herejía juzgada
y condenada y que, como todas las herejías, impedía en forma absoluta la
salvación de las almas. Hacía notar también que la doctrina pelagiana era
blasfema tanto para los católicos como para los luteranos.


Los últimos años
Erasmo pasó los últimos años de su vida acosado tanto por católicos como por
reformadores. Esos tiempos estuvieron amargados por agrias disputas con
hombres a los que Erasmo había querido y respetado en el pasado pero que,
previsiblemente, no le perdonaron el hecho de no haber querido tomar partido
e intentaban defenestrarlo en su ancianidad.

La más notable fue la que sostuvo con Ulrich von Hutten, un teólogo
brillante pero de carácter inestable, que se había volcado al luteranismo
con toda la fuerza de su corazón. Hutten afirmó que "Erasmo, si le queda
algo de decencia, tiene que hacer lo mismo". En su libro Spongia adversus
aspergines Hutteni (1523), acusa a Hutten de haberlo malinterpretado acerca
de su apoyo a la Reforma y reafirma su férrea determinación de no tomar
partido en la disputa, cualesquiera que fuesen los argumentos que las partes
en pugna intentaran utilizar para convencerlo.

La ciudad suiza de Basilea, donde residía Erasmo, se adhirió oficialmente en
1529 a la Reforma, por lo que el sabio se alejó de allí y estableció su
residencia en la ciudad imperial de Friburgo. La poblaban muchos católicos,
y parece ser que resultó más fácil para Erasmo mantener su independencia
intelectual allí que en la fanáticamente luterana Basilea.

Erasmo continuó en Friburgo con su incansable actividad literaria, llegando
a concluir su obra más importante de este período: el "Eclesiastés" (o
"Qohelet", llamado "El Predicador"), paráfrasis del libro bíblico del mismo
nombre (Basilea, 1535), en la cual el autor afirma que la labor de predicar
es el único oficio verdaderamente importante de la fe católica. Este
concepto, curiosamente, es típicamente protestante.

Las ideas protestantes pueblan también la última obra del pensador, titulada
"Preparación para la muerte", en la que asegura que haber llevado una vida
proba es la condición sine qua non para alcanzar una "muerte feliz".

Por motivos que los historiadores no han logrado desentrañar, Erasmo se
desplazó poco después de la publicación de este libro a la ciudad de Basilea
una vez más. Hacía seis años que había partido, y de inmediato se amalgamó a
la perfección con un grupo de teólogos (anteriormente católicos) que ahora
analizaban pormenorizadamente la doctrina luterana.

Fue esta la última ruptura con el catolicismo, que Erasmo mantendría hasta
su muerte.

El notable Erasmo murió en Basilea en 1536. El lema de toda su vida fue:
"Cuando tengo un poco de dinero, me compro libros. Si sobra algo, me compro
ropa y comida".


Conclusión
Además de la influencia que el pensamiento erasmiano tuvo tanto en la
Iglesia Católica como en su pertinaz oponente, el protestantismo, es
innegable que las obras del sabio de Rotterdam produjeron una verdadera
revolución intelectual en toda Europa. La consecuencia más importante fue
que por primera vez se tradujo la Palabra de Cristo al alemán y al inglés.

Por otra parte, la increíblemente difundida popularidad de sus obras,
traducidas del latín a las lenguas vulgares y escritas en un lenguaje simple
y directo, puso los más complejos problemas teológicos al alcance de todos
los lectores del continente, universalizando y haciendo accesibles numerosas
cuestiones que hasta ese momento habían sido resortes exclusivos de una
reducida élite intelectual eclesiástica.

A partir de Erasmo, cualquiera (hasta hoy en día) puede discutir, opinar y
aprender de teología, en una democratización que se debe particularmente a
los productos de su controvertida, compleja y a veces contradictoria pero
siempre fascinante personalidad.


Algunos "adagios" que debemos a Erasmo
A título de ejemplo, recogemos aquí algunos proverbios o adagios que se
siguen utilizando hoy en día. Erasmo contribuyó a su conservación,
comprensión y difusión al rescatarlos de la tradición literaria griega y
latina y recopilarlos y comentarlos en su obra "Millares de adagios"
("Adagiorum Chiliades") que comenzó con 838 en la edición de 1500 (titulada
"Adagiorum Collectanea") y acabó incluyendo 4151 adagios en su edición de
1536, la última en vida de Erasmo.

a.. "En el país de los ciegos el tuerto es rey".
b.. "Está luchando con su sombra".
c.. "Tiene un pie en la tumba".
d.. "No dejó piedra sin mover".
e.. "Empezar de cero".
f.. "Una tos para tapar un pedo".
g.. "Más fácil decirlo que hacerlo".
h.. "Más vale prevenir que curar".
i.. "Tener ojos en la nuca".
j.. "No podemos vivir con ellas, pero tampoco podemos vivir sin ellas"
k.. "Lágrimas de cocodrilo".
l.. "Es un mal necesario".
m.. "Una golondrina no hace verano".
n.. "Caérsele el corazón a los pies"
o.. "Un pájaro raro (una rara avis, parafraseando la contestación sobre el
pollo y Lutero).
p.. "El pasto siempre es más verde en el campo ajeno".
q.. "Poner el carro delante del caballo".
r.. "Dios ayuda al que se ayuda a sí mismo".

Principales libros de Erasmo [
a.. "Adagios" (primera edición en 1500; edición corregida y aumentada por
el autor en 1508, 1518,1520,1523,1526,1528,1533 y 1536.)
b.. Enchiridion Militiis Christiani (Manual del caballero cristiano)
(1503)
c.. "De ratione studii" ("Sobre el método de estudio") (1511)
d.. Encomion moriae seu laus stultitiae ("Elogio de la locura") ( 1511)
e.. Institutio Principis Christiani (Educación del príncipe cristiano)
(1516) dedicada a Carlos V.
f.. Traducción del Nuevo Testamento al latín (1516)
g.. "Paráfrasis del Nuevo Testamento" (1516)
h.. "Coloquios" (1517), edición no autorizada. Sucesivas ediciones
corregidas y aumentadas por el autor en 1519, 1522, 1526, 1530,
i.. Spongia adversus aspergines Hutteni (1523)
j.. De libero arbitrio diatribe ("Sobre la diatriba del libre albedrío")
(1524) que desencadenó la contestación de Lutero con su "De servo arbitrio".
k.. Primer tomo de Hyperaspistes ("superescudo")(1526), réplica al De
servo arbitrio de Lutero.
l.. Segundo tomo de Hyperaspistes (1527)
m.. "De pueris statim ac liberaliter instituendis" ("La enseñanza firme
pero amable de los niños") (1528)
n.. "Utilissima consultatio de bello turcis inferendo" ("Utilísima
consulta sobre si se ha de hacer la guerra a los turcos") (1530)
o.. "Ecclesiastes" (tratado de predicación) y "Preparatio ad mortem"
(Preparación para la muerte") (1534)

La censura
Todas las obras de Erasmo fueron censuradas e incluidas en el "Índice de
Obras Prohibidas" por el Concilio de Trento. De manera similar fueron
denunciadas por la mayoría de los pensadores protestantes.


Homenajes póstumos
Erasmo ha sido homenajeado por la posteridad innumerables veces. Existen
multitud de escuelas, colegios y universidades que llevan su nombre,
comenzando por la Universidad de Rotterdam.

La Red de la Comunidad Europea para Intercambios Académicos lleva asimismo
el nombre de Programa Erasmus en homenaje al carácter multinacional y
europeísta del filósofo humani


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