Newsgrupos.com  

Retroceder   Newsgrupos.com > Forum > Newsgroup es.charla.* Foro > Newsgroup es.charla.religion
Registrarse Preguntas Frecuentes Lista de Foreros Calendario Buscar Temas de Hoy Marcar Foros Como Leídos




Respuesta
 
LinkBack Herramientas Desplegado
  #1 (permalink)  
Antiguo 23-04-2008, 22:14:13
libera
 
Mensajes: n/a
Predeterminado LAS CONSECUENCIAS DEL PECADO.

En las páginas anteriores hemos señalado que la consecuencia más
catastrófica del pecado es la separación o ruptura radical entre Dios
y los hombres. Esta verdad bíblica está ilustrada en la misma
construcción del Tabernáculo en el desierto, tal como se describe en
el libro del Exodo, en el AT, y, posteriormente, del grandioso Templo
de Jerusalén, una de las grandes maravillas de la antigüedad. Ambas
construcciones se hicieron con dos divisiones: El Lugar Santo, que era
el más grande, y el Lugar Santísimo, en donde residía la Presencia de
Dios.

En el Lugar Santísimo, recinto más pequeño, estaba la "La Gloria de
Dios", símbolo visible de la Presencia de Dios. Entre los dos recintos
estaba una gruesa cortina o Velo, que impedía la entrada al Lugar
Santísimo. Nadie podía pasar hacia la Presencia de Dios, excepto al
Sumo Sacerdote, y sólo una vez al año, en el Día de la Expiación,
siempre que llevara consigo la sangre de los sacrificios por los
pecados.

Esta demostración visible de esta tremenda verdad fue enseñada
literariamente por todos los escritores del Antiguo Testamento: el
pecado significa separación inevitable con Dios, y esta separación
acarrea la muerte, la muerte espiritual, pues estar separado de Dios
es estar separado de la fuente de la Vida. Por eso, la Biblia afirma
lapidariamente: "La paga del pecado es la muerte".

Esta muerte espiritual la Biblia la llama "Infierno", es decir, la
muerte eterna. Dejando de lado las representaciones imaginarias del
Infierno, es importante señalar que nadie debe llamarse a engaños. La
Biblia llama al Infierno como una horrenda y terrible realidad: Las
tinieblas de afuera, porque el Infierno no es más que la separación
eterna con Dios que es la Luz.

También la Biblia lo llama: La Muerte Segunda, o "lago de fuego",
términos que describen simbólicamente la pérdida definitiva de la vida
y la sed espantosa que supone el destierro irrevocable y eterno de la
presencia de Dios.

Esta separación con Dios causada por el pecado no sólo se enseña en la
Biblia, sino que se confirma en la experiencia humana. Cuando los
hombres intentan, por ritos, oraciones y sacrificios, acercarse a la
Presencia de Dios, sólo logran experimentar la sensación como si Dios
estuviera envuelto en densas tinieblas. La razón está en lo que dice
el Profeta Isaías: "Vuestros pecados han hecho separación entre
vosotros y Dios; vuestros pecados han hecho ocultar su rostro de
vosotros".

Sin embargo, Dios no es el responsable de esta separación, nosotros
sí. Nuestros pecados esconden de nosotros el rostro de Dios de la
misma manera como las nubes cubren el rostro del sol. Muchas personas
han experimentado esta horrible separación y se han sentido
desamparados. Esto no es sólo un sentimiento, es un hecho. Hasta que
el hombre no experimente el perdón de sus pecados, hasta que todos
nuestros pecados sean perdonados, somos unos exiliados, estamos como
echados fuera, como perdidos, como muertos.

Esto es lo que nos causa la inquietud en nuestros corazones. Esto es
lo que causa la inquietud que existe en el mundo de hoy. En el corazón
humano existe un hambre espiritual que sólo Dios puede satisfacer, un
vacío que sólo Dios puede llenar. Las noticias que aparecen en los
medios de comunicación son solo los síntomas de la búsqueda humana.
Reflejan la sed de Dios que hay en el corazón del hombre contemporáneo
y la separación que experimentan de Él.

Razón tuvo Agustín de Hipona, cuando dijo: "Tú nos has creado para ti
y nuestro corazón estará inquieto hasta que encuentre su descanso en
ti". Esta situación es indescriptiblemente trágica porque el hombre no
logra alcanzar el destino para el cual fue hecho por Dios.

El pecado no sólo nos separa y nos aparta de la relación con Dios: nos
esclaviza, nos lleva cautivos. Por esta razón necesitamos examinar la
naturaleza interna del pecado. Pecado no es solamente un acto o hábito
desafortunado y externo. La Biblia enseña que es una corrupción
alojada en las profundidades de nuestro ser.

En efecto, los pecados que cometemos son meramente las manifestaciones
externas y visibles de esta enfermedad interior invisible, son los
síntomas de una enfermedad moral. Para enseñar esta verdad, Jesucristo
usó la metáfora o la imagen del árbol y su fruto. La clase de fruto
que el árbol produce (mangos o guayabas) y su condición (bueno o malo)
depende de la naturaleza y la sanidad del árbol. Jesucristo también
dijo que la boca habla lo que abunda en el corazón.

En este sentido, Jesucristo está en total desacuerdo con muchos
reformadores sociales de hoy día. Es cierto que para bien o para mal,
todos estamos condicionados por nuestra condición social, educación,
medio ambiente, sistema político y económico en que vivimos. También
es cierto que debemos luchar por la justicia, la libertad y el
bienestar de todos los hombres.

Sin embargo, Jesucristo no atribuye los males de la sociedad a la
falta de mejores condiciones de vida sino a la naturaleza misma del
hombre, lo que en lenguaje de la Biblia Él llamó "el corazón". Esto es
lo que Él dijo: "Porque de dentro, es decir, del corazón de los
hombres, salen los malos pensamientos, el adulterio, la inmoralidad,
los asesinatos, el deseo de tener lo ajeno, las maldades, el engaño,
la vida viciosa, los chismes, el orgullo, la falta de juicio. Todas
estas cosas malas vienen de adentro, y hacen impuro al hombre" (Marcos
7:21-23).

El Antiguo Testamento ya había también enseñado la misma verdad. El
profeta Jeremías había dicho: "El corazón del hombre es engañoso y
perverso más que todas las cosas. ¿Quién podrá comprenderlo? (Jeremías
17:9).

Lo que se llama "pecado original" es una tendencia o predisposición
hacia el egocentrismo, tendencia que heredamos y que está arraigada en
lo profundo de nuestra personalidad y que se manifiesta de mil modos
perversos. Esta naturaleza corrompida el apóstol Pablo lo llamó "la
carne", de la cual trazó un impresionante inventario de sus obras o
subproductos:

"Porque manifiestas son las cosas que hacen los que siguen la
naturaleza humana: adulterios, fornicaciones, inmundicia, cosas
impuras, idolatría, hechicerías, enemistades, pleitos, celos, ira,
contiendas, disensiones, herejías, envidias, homicidios, borracheras,
orgías, y cosas semejantes a éstas" (Gálatas 5:19-21).

Este impresionante inventario de la corrupción humana está
profusamente ilustrado en las páginas de todos los diarios y en las
pantallas de todos nuestros televisores. Porque el pecado es una
corrupción profunda de nuestra naturaleza, estamos en esclavitud. Lo
que nos esclaviza no son ciertos hábitos o acciones en sí, sino más
bien la infección de la cual ellos emanan.

Aunque tal designación nos cause desagrado, la Biblia nos describe
como esclavos. Jesucristo se lo declaró abiertamente a los fariseos
cuando estos protestaron porque los había llamado esclavos. Jesús les
dijo: "En verdad les digo que todo el que comete pecado es esclavo del
pecado".

Todos conocemos esta tremenda verdad. Tenemos grandes ideales, pero
somos débiles y estamos encadenados a la prisión de nuestros egoísmos.
No importa cuanto nos jactemos de nuestra libertad, en realidad somos
esclavos. La educación del intelecto no es suficiente si no hay un
cambio en el corazón. Por eso necesitamos de la libertad que sólo
Jesucristo puede darnos.

La separación del hombre con Dios, aunque es la más catastrófica
consecuencia del pecado, no es la única. Todavía quedan las
consecuencias del pecado en nuestras relaciones con los demás.

Hemos definido el pecado como una infección alojada en lo más profundo
de nuestra propia naturaleza; es decir, está en la raíz misma de
nuestra personalidad, controlando nuestro YO, nuestro "EGO". En
síntesis, todos los pecados que a diario cometemos son reafirmaciones
del YO contra Dios o contra el hombre mismo.

El resumen que Jesucristo hizo de toda la Ley establece el orden
contra el cual atenta el pecado: "Amarás al Señor tu Dios con todo tu
corazón, con toda tu alma y con toda tu mente". Este es el más
importante y el primero de los mandamientos. Y el segundo es semejante
y dice: Amarás a tu prójimo como te amas a ti mismo" (Mateo 22:37-40).

Este es el orden establecido por Dios es: Dios, los demás y YO. Pero
el pecado invierte este orden. Primeros nos colocamos nosotros mismos,
después a los demás y por último, si queda tiempo, a Dios, en algún
rincón. Hay un libro cuyo título es el siguiente: MI QUERIDO YO. El
autor de este libro no hizo otra cosa que expresar lo que todos
pensamos de nosotros mismos. Cuando niños íbamos a una fiesta y al
momento de repartir los helados gritábamos: "a mí primero, a mí
primero".

Cuando crecimos, aprendimos que eso no se debía decir, pero
continuamos actuando y pensando lo mismo. Por eso el pecado describe
perfectamente esta verdad. Yo soy el centro del mundo. La educación
puede ampliar el horizonte de mis intereses y hacer que mi
egocentrismo sea menos desastroso, pero la educación no me impide que
siga viéndome como el centro y la norma de referencia para los demás.

Este egocentrismo o egoísmo básico afecta toda nuestra conducta. No
nos es fácil adaptarnos a los demás. Tendemos a despreciarlos o a
envidiarlos; somos víctimas del sentimiento de superioridad o de
inferioridad.

Es verdad que todas las relaciones humanas son complicadas. Entre
padres e hijos, entre esposo y esposa, entre empleador y empleado. La
delincuencia tiene muchas causas, en gran medida originadas en la
falta de seguridad y afectos en el hogar. Pero toda delincuencia, sea
cual sea su causa, es una afirmación del YO contra la sociedad.

Si sólo fuésemos humildes como para admitir nuestras culpas y errores
más que las de los demás, se podría evitar centenares de conflictos.
La mayoría de los pleitos se deben a malos entendidos, y los malos
entendidos se deben a nuestra falta de comprensión del punto de vista
de los otros. Para la mayoría de nosotros, es más importante hablar
que escuchar, argumentar que comprender. Esto ocurre desde las
disputas entre intelectuales hasta la más prosaica rencilla doméstica.

Todos nuestros conflictos personales, sociales, familiares, o
internacionales, ponen de manifiesto que la verdadera causa de todos
estos problemas es el egocentrismo humano. El pecado nos mete en
conflicto unos contra otros. El pecado es posesivo, es todo lo
contrario al amor. El centro del pecado es el deseo de obtener. El
amor es el deseo de dar.

Necesitamos un cambio radical de nuestra naturaleza, pero esto no lo
podemos realizar por nosotros mismos. Otra vez, necesitamos un
Salvador. La presencia del pecado en nuestra vida personal y en
nuestras relaciones humanas es para convencernos de la necesidad que
tenemos de Jesucristo.

La fe nace de nuestra necesidad. Para poder tener confianza en
Jesucristo tenemos que desilusionarnos de nosotros mismos. Sólo los
que están enfermos necesitan de médicos. Solamente cuando hayamos
admitido que el pecado es la causa de la grave enfermedad que nos
aqueja, podremos admitir la urgente necesidad de nuestra curación en
Jesucristo.

Responder Con Cita
Alt Today
Advertising
Google Adsense
 
This advertising will not be shown
in this way to registered members.
Register your free account today
and become a member on
Newsgrupos.com
Standard Sponsored Links

Respuesta


Herramientas
Desplegado

Normas de Publicación
no Puedes crear nuevos temas
no Puedes responder a temas
no Puedes adjuntar archivos
no Puedes editar tus mensajes

El código vB está habilitado
Las caritas están habilitado
Código [IMG] está habilitado
Código HTML está deshabilitado
Trackbacks are habilitado
Pingbacks are habilitado
Refbacks are habilitado


Temas Similares
Tema Autor Foro Respuestas Último mensaje
Una muerte con consecuencias. gsmiga Newsgroup es.charla.politica.misc 0 19-05-2008 15:04:37
consecuencias Lopedesosa Newsgroup es.humanidades.literatura 3 26-02-2008 14:27:42
La Copa tiene sus consecuencias Kala Newsgroup es.rec.deportes.baloncesto 25 17-02-2008 19:11:51
Aún duran las consecuencias del mundial de F1 Blackbird Red Newsgroup es.charla.motor 2 15-02-2008 21:37:26
consecuencias del maremoto surfzone Newsgroup es.ciencia.astrofisica.telescopios 45 30-12-2004 11:20:06





Powered by: vBulletin, Versión 3.6.8
Derechos de Autor ©2000 - 2008, Jelsoft Enterprises Ltd.

LinkBacks Enabled by vBSEO 3.1.0 © 2007, Crawlability, Inc.