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| "libera" <libera.dios***gmail.com> escribió en el mensaje news:33340b4f-93af-49ed-b228-c23cca661917***b64g2000hsa.googlegroups.com... CONCLUSIÓN. -De este testimonio de los mártires resulta una doble prueba en favor de la divinidad de la religión por quien daban la vida. --------------------- Non sequitur como la copa de un pino. |
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| On 30 abr, 09:51, "Jesusita" <usita...***yahoo.com> wrote: > "libera" <libera.d...***gmail.com> escribió en el mensajenews:33340b4f-93af-49ed-b228-c23cca661917***b64g2000hsa.googlegroups.com... > > CONCLUSIÓN. -De este testimonio de los mártires resulta una doble > prueba en favor de la divinidad de la religión por quien daban la > vida. > > --------------------- > > Non sequitur como la copa de un pino. Es obvio que no te has leido nada de la Historia del cristianismo primitivo. Pero te lo vuelvo a poner para que no ignores que cientos de miles de cristianos fueron perseguidos, asesinados, masacrados, por defender la divinidad de Cristo. Si, mal que te pese, la Historia del cristianismo está escrita con la sangre de los mártires que sufrieron persecución por defender un fe, una creencia, y una religión que comenzaba, y Constantino, tuvo que legalizarla, porque ni la muerte, podía echar atrás a sus seguidores que Cristo era Dios con nosotros. Éso es lo que se ganaron los mártires, la muerte, la persecución, pero la fe afloró y con élla, lo que es hoy día, la más alta exposición de aquellos oscuros años, en los que los cristianos, fueron muertos, por éso hoy quiero dedicar éste mensaje a todos los que murieron por defender ésa fe, para los que hoy día, seguimos a Cristo con la misma ilusión y fortaleza que lo hicieron aquellos sufridos creyentes. Introducción: Los cristianos del mal llamado "primer mundo" no debemos olvidar, especialmente en los tiempos de doctrinas acomodaticias como el falso "evangelio de la prosperidad" y de heréticas enseñanzas como la de la "súper-fe", que seguimos a Jesús: el Mesías judío, el Nazareno, quien fue condenado por el mundo -y más en concreto por los de Su mismo pueblo- y crucificado en una cruz: el más ignominioso de los castigos que la crueldad romana había ideado, destinado para los criminales más despreciables y vulgares. Nuestros antepasados en la fe sufrieron, además, las más crueles persecuciones que la historia ha conocido (con la excepción del amado pueblo judío) contra una religión, durante un periodo aproximado de tres siglos. No olvidemos tampoco, que solo en el año 2000 más de 160.000 personas murieron en el mundo (especialmente ese olvidado y también mal definido como "tercer mundo") por llamarse cristianos, lo fuesen o no. Desde su aparición en el mundo, las persecuciones a las que el cristianismo se vio expuesto, constituyen un hecho histórico digno de ser estudiado y analizado. No han faltado en épocas pasadas quienes como Voltaire, quien puso todo su empeño en vida en denostar y ridiculizar la fe cristiana, han pretendido reducir a la nada e incluso negar la realidad de dichas persecuciones (Voltaire terminó sus días solo, en terrible agonía, pidiendo perdón desesperado a un Dios que no conocía, en su lecho de muerte). Para llegar a este resultado, como ya han indicado algunos, habría que arrancar un buen montón de páginas de los mejores historiadores romanos de la época y negar ningún crédito a todos los escritores y documentos eclesiásticos de la era paleocristiana. Lo que si es cierto, y hace más significativo el hecho de las persecuciones, es que solo los cristianos, tal y como el mismo Maestro predijo, fueron forzados por los jueces a renunciar a su fe, siendo la esclavitud, la tortura en sus formas más refinadas, o la misma muerte, el precio de su fidelidad a su profesión (confesión) de fe. Para los primeros cristianos, el hecho del martirio era causa de bienaventuranza "Bienaventurados sois cuando por mi causa os vituperen y os persigan, y digan toda clase de mal contra vosotros, mintiendo. Gozaos y alegraos, porque vuestro galardón es grande en los cielos; porque así persiguieron a los profetas que fueron antes de vosotros" (Mateo 5: 11-12) y de hecho, muchos mártires respondían a su sentencia de muerte con un "Deo gratias" -"Gracias a Dios"-. Jesús mismo nos dejó bien claro el tipo de persecuciones por las que los verdaderos cristianos pasarían en todos los tiempos, muchas veces de parte de falsos cristianos que decían representar a la "verdadera y única iglesia", así esta escrito: "He aquí, yo os envío como a ovejas en medio de lobos; sed, pues, prudentes como serpientes, y sencillos como palomas. Y guardaos de los hombres, porque os entregarán a los concilios, y en sus sinagogas os azotarán; y aun ante gobernadores y reyes seréis llevados por causa de mí, para testimonio a ellos y a los gentiles. Mas cuando os entreguen, no os preocupéis por cómo o qué hablaréis; porque en aquella hora os será dado lo que habéis de hablar. Porque no sois vosotros los que habláis, sino el Espíritu de vuestro Padre que habla en vosotros. El hermano entregará a la muerte al hermano, y el padre al hijo; y los hijos se levantarán contra los padres, y los harán morir. Y seréis aborrecidos de todos por causa de mi nombre; mas el que persevere hasta el fin, éste será salvo" (Mateo 10:16-22). No podemos negar que la historia de la primera iglesia judía de Jerusalén se abre con la persecución de sus propios hermanos de raza y de religión (puesto que los primeros creyentes judíos no creían pertenecer a una nueva religión afuera del judaísmo). De hecho el mismo Saulo de Tarso (después conocido como el apóstol Pablo) comenzó como un símbolo del odio visceral del judaísmo tradicional contra el judaísmo mesiánico de la nueva secta de los seguidores de Yeshua ben Elohim. Historiadores católico-romanos quieren aún hoy en día ver, desde postulados que consideramos judeófobos, la fuente de las persecuciones en la sinagoga y el judaísmo contra la "nueva religión". Como decimos, a nuestro parecer, se trató más de una persecución del judaísmo tradicional contra una nueva corriente dentro del mismo judaísmo, que terminaría por desgajarse definitivamente de él con la gentilización y romanización de la fe en el Mesías Yeshua ben Elohim. Lo que no podemos ignorar es que la verdadera perseguidora de la Iglesia de Jesús en su nacimiento (y también después en otras circunstancias que no viene aquí al caso) es, en palabras del apóstol del amor, la "Gran Ramera" llamada Roma de la cual el vidente de Patmos nos refiere en el Apocalipsis: "Vi a la mujer ebria de la sangre de los santos, y de la sangre de los mártires de Jesús; y cuando la vi, quedé asombrado con gran asombro (...) Las siete cabezas son siete colinas, sobre los cuales se sienta la mujer (...) Y la mujer que has visto es la gran ciudad que reina sobre los reyes de la tierra" (Apocalipsis 18:6, 9, 18). El imperio romano y sus leyes protegían la libertad de culto y hasta veían bien las diferentes religiones que, de todas las naciones, se iban implantando en Roma. Es por esto que no deja de ser paradójico que el hecho del cristianismo fuese la excepción. Para los primeros cristianos, esto era una prueba más de la verdad del cristianismo, y personas como Justino u Orígenes, atribuyeron al poder de los demonios sobre esta sociedad pagana romana, el hecho de las persecuciones anticristianas. Así, si bien es cierto que algunos emperadores perseguidores como Nerón o Domiciano fueron verdaderos demonios y monstruos de maldad en vida; no deja de ser significativo que otros que ordenaron matanzas y persecuciones de cristianos han pasado a la historia como emperadores filósofos o mecenas del arte y la cultura que aún hoy son leídos y publicados como Trajano, Marco Aurelio y Diocleciano. ¿Porqué contra el cristianismo? Dejando a un lado las interpretaciones que dicta la fe, la realidad es que los modernos ignoran que la libertad de conciencia, la tolerancia y virtudes tan reivindicadas hoy en día por los actuales anticristianos, son logros y conquistas del mismo cristianismo al que se esfuerzan con tanto ahínco en convertir en el paradigma de la intolerancia por medio de sus afirmaciones y películas holliwoodienses. Así, cuando la noble mártir africana Vibia Perpetua y sus compañeros de los que transcribimos íntegro el martirio en esta WEB, van a ser sacrificados en el anfiteatro, y se les quiere ultrajar una última vez antes de la muerte disfrazándoles de sacerdotes paganos, invocan con firmeza a su libertad de conciencia, algo inaudito y desconocido en aquella época. Así nos refiere el acta: "Llegados a la entrada del anfiteatro, quisieron vestir a los hombres el hábito de los sacerdotes de Saturno, y a las mujeres, el de las sacerdotisas de Ceres. Todos rehusaron con generosa intrepidez, diciendo: "Hemos venido voluntariamente aquí por conservar nuestra libertad, y por eso damos nuestras vidas; este es el único contrato que tenemos con vosotros". La injusticia reconoció a la justicia, y el tribuno permitió que entrasen con sus propios hábitos." Para los antiguos griegos y romanos, la religión lo era todo. No era algo separado de la política, sino que política y religión eran una misma cosa. La Polis y la Civitas se fundamentaban en estos principios y los sacerdotes paganos eran una especie de funcionarios públicos que desempeñaban una función específica. La religión entonces no tenía nada que ver con el concepto cristiano de una relación personal del hombre con la divinidad. Así el estado, o mejor dicho, la ciudad estado, era la asamblea o reunión de aquellos que poseían unos mismos dioses y que sacrificaban en un mismo altar. Renegar de los dioses de los antepasados no era solo apostasía, era traición a la patria. Este concepción religiosa no impedía que en Roma fuesen invitadas y bien acogidas las divinidades de los pueblos conquistados; es como el ejemplo del libro de los hechos y del templo al "dios desconocido" que Pablo vio en Atenas. El escritor latino Ovidio dijo: "Roma es digna de que a ella vayan todos los dioses". Tertuliano afirma que en un principio el cristianismo dio sus primeros pasos a la sombra del judaísmo, del que los romanos no lo diferenciaban, sin tener más problemas. Sin embargo, la primera luz histórica acerca de como esta situación cambió, nos la da Suetonio en un texto relativo a la expulsión de los judíos de Roma por los frecuentes tumultos que tenían acerca de un tal "Cresto" (Corrupción latina de Christus). Esta expulsión se dio en el año 51-52 d-C. y a raíz de este acontecimiento es que pablo se encuentra con dos judíos creyentes en Jesús que acaban de llegar de Roma: Aquila y Priscila (Ver Hechos 18:2). Será poco más de diez años después de estos acontecimientos, el año 64 d.C. que la cristiandad romana pasaría por su primera prueba de fuego, en una calurosa noche de julio, cuando, provocado por el enajenado y monstruo de maldad, el emperador Nerón, un terrible incendio se declaró en las inmediaciones del circo máximo. No pasaría mucho tiempo para que el grito de la chusma alborotada resonase con el tristemente famoso: "Los cristianos al león", que no se extinguiría hasta dos siglos y medio después. La naturaleza de las persecuciones del siglo I Además del texto que se reproduce en el tema de las persecuciones del siglo I, y que hace mención a la persecución Neroniana, hemos de decir, que Tertuliano de Cartago, conocedor de las leyes Romanas afirma sin duda alguna que existió un "Institutum Neronianum" o ley del emperador Nerón contra los cristianos, cuyo fundamento básicamente era este: "Ut christiani non sint" o lo que es lo mismo "No es lícito ser cristiano". De este modo, aunque los mismos paganos que los condenaban, como es el caso de Plinio, de manera patente se daban cuenta de la inocencia de los cristianos, como fue en el caso de los cristianos de Bitinia, los paganos parecían decir: "La ley está por encima de toda verdad, y por esto es preciso obedecerla" (del mismo modo a lo largo de la historia, y aún hoy en día, muchos dentro del cristianismo, olvidan la ley evangélica del amor, y se convierten en legalistas inflexibles). No importa si el acusado es inocente, o si es un ciudadano ejemplar: el delito es el simple hecho de ser cristiano, y poner su conciencia por encima de las leyes humanas que le condenan. La naturaleza de las persecuciones del siglo II En este siglo toda la legislación sobre los cristianos, se resume en el famoso rescripto de Trajano, respondiendo a su embajador en Bitinia, Plinio el Joven, hacia el año 112 d.C. Por esta carta, podemos entender (es la única manera de darle sentido a la misma), que en efecto, existía una legislación anterior (¿la Neroniana?) contra el cristianismo y los cristianos. La cosa es que el meticuloso Plinio, que por lo que comenta ya ha dado alguna sentencia de pena de muerte contra alguna persona que al ser detenida ha persistido en su confesión de cristiano, se pregunta (pregunta al emperador) el llamado "quid et quatenus" esto es: qué se debe castigar en un cristiano, y en qué medida se debe castigar a un cristiano. ¿Se debe de castigar el mero hecho de tener el nombre de cristiano, o los posibles delitos entorno al hecho de llevar nombre de cristiano?. ¿Se debe castigar a todos los cristianos por igual, o se debe tener alguna consideración por cuestiones de edad, arrepentimiento, etc.?. La respuesta de Trajano en su rescripto no deroga la ley anterior, pero si la mitiga: El cristianismo no debe de ser perseguido de oficio por el las autoridades imperiales (lo que es un reconocimiento de su inocencia), pero si los cristianos son delatados conforme a la ley (no valen, pues, acusaciones anónimas) hay que castigarlos con dureza. Es, pues, un sin sentido: Personas a las que se deja vivir con toda tranquilidad, son llevadas a la muerte si tan solo a alguien se les ocurre acusarles por cristianos. La persecución no es contra los posibles males o delitos que hayan podido causar los cristianos, sino contra el nombre de cristiano. Así Tertuliano dirá: "Si confesamos, se nos tortura; si perseveramos se nos castiga; si apostatamos se nos absuelve, pues la persecución es solo contra el nombre" y en otro lado escribe Tertuliano: "El hombre confiesa a gritos: "Soy cristiano". Y dice lo que es. Tú (legislador) quieres que diga lo que no es. Presidiendo los tribunales con el objeto de obtener la verdad, sin embargo de nosotros (los cristianos) queréis oír una mentira. "Soy - confiesa el prisionero- lo que vosotros me preguntáis si soy" ¿Para que me atormentas para que te diga lo contrario? Confieso ser cristiano y me torturas, ¿qué harías si dijese que no lo soy? Y todos saben que si otros prisioneros niegan sus delitos, vosotros no les creéis con facilidad; a nosotros sin embargo, apenas negamos lo que somos, nos creéis..." (Apologético 2:13-15). Así la sentencia de muerte a un cristiano, no menciona otro crimen que el hecho de llamarse cristiano. Tertuliano dice al respecto: "¿Cómo es que en vuestras sentencias leéis: "fulano el cristiano"?, ¿porqué no escribís también "homicida" si ser cristiano implicase también ser homicida? ¿Porqué no también incestuosos o cualquier otro crimen que creáis que cometamos?" (Apol. 2:20) En el acta del tormento de los Mártires de Lión, leemos el celo y temor de un cristiano llamado Santos, para no negar el Nombre del que le salvó. El relato es estremecedor, más si pensamos cuantas veces hoy en día los "cristianos" se avergüenzan de confesarse como tales ante el mundo: "También Santos, habiendo experimentado en su cuerpo todo los tormentos que el ingenio humano pudo imaginar, y cuando esperaban sus verdugos que a fuerza de torturas conseguirían hacerle confesar algún crimen, estuvo tan constante y firme que no dijo su nombre ni el de su nación, ni el de su ciudad, ni aun si era siervo o libre, sino que a todas las preguntas respondía en latín: "Soy cristiano". esto era para él su nombre, su patria y su raza, y los gentiles no pudieron hacerle pronunciar otras palabras." En realidad los legisladores (de ahí las dudas de Plinio) sabían que los cristianos no habían cometido otro crimen que el hecho de llevar ese nombre: cristianos. Las calumnias de asesinato, canibalismo, incesto, adoración de un crucificado con cabeza de asno y barbaridades semejantes, solo las creía el populacho, la masa manipulada. Al respecto el rescripto de Trajano decía "Los que confiesen el nombre de cristianos han de ser ejecutados, los que lo nieguen, absueltos", no hay más. Solo la chusma daba crédito y aún alimentaba las calumnias sobre los primitivos cristianos. Ni un legislador o noble jamás las creyó. El cristianismo contaba con opositores fanáticos entre el bajo clero pagano, entre los numerosos adivinos y curanderos ambulantes que engañaban a las gentes de más baja extracción. Estos infundían en la masa pagana todos sus rencores sobre el cristianismo y lo acusaban de todos los males que pudiesen imaginar. Tertuliano cuenta con ironía como "Si el Tíber desborda sus diques, si el Nilo no puja hasta los sembrados, si el cielo queda inmóvil, si la tierra tiembla, si el hambre y la peste sobrevienen. al punto gritáis: "CHRISTIANOS AD LEONEM": ¡¡¡LOS CRISTIANOS AL LEÓN!!!, ¿Tanto a uno?" (Apologético 40:6). Los mismos gritos, cuenta Tertuliano, resonaban tras las fiestas religiosos populares cuando el pueblo tras las bacanales (orgías de bebida, etc. en fiestas religiosas -¿Le suena esto de algo al lector?-) corría a los sepulcros de los cristianos a arrancar de allí a los cadáveres irreconocibles y corrompidos para insultarles y destrozarlos. Por último tertuliano relata como durante las fiestas del circo romano, el mismo grito no dejaba de resonar reclamando el suplicio de los cristianos. Parece un sin sentido que el aún hoy admirado como filósofo emperador Marco Aurelio, fuese uno de los peores perseguidores del cristianismo. Así escribirá una ley que dirá: "El que introduzca nuevas sectas o religiones desconocidas y por ellas altere al pueblo, si es noble, debe ser desterrado; si plebeyo, decapitado" (Paulo, Sent. V,21,2) La naturaleza de las persecuciones del siglo III Es a partir del siglo III que se inicia el régimen de persecución sistemática y de aniquilación y exterminio del cristianismo con métodos y edictos cuidadosamente elaborados. Los rumores del populacho ya no convencen a nadie, pero el cristianismo era algo que en vez de desaparecer tras dos siglos de persecuciones, se había extendido y crecido en todas las capas sociales poniendo en peligro la religión tradicional de Roma (la religión que profesaron los padres, la familia, los antepasados). Para un magistrado era difícil resistirse a la muchedumbre llena de odio anticristiano. Era una manera fácil y barata de contentar al populacho, satisfaciendo sus instintos más bajos. Septimio Severo (193-211 d.C.) prohibió hacia el 202 d.C. toda propaganda religiosa de los Judíos y de los Cristianos, pero como podemos hoy en día testificar, su edicto quedó en la nada. Los verdaderos demonios de la persecución del siglo III fueron Decio en 249 d.C. y Valeriano en 258 d.C. cuya política fue la de la búsqueda y exterminio de los cristianos allí donde se encontrasen estos. La última persecución La última persecución de la Roma imperial al cristianismo primitivo (que fue, ni es, ni será la última de Roma contra el cristianismo) fue la de Diocleciano entre el 259 al 303 d.C. Tras esta persecución, Constantino el emperador, con su conversión, haría del cristianismo la religión de moda entre los paganos. Lo que el enemigo de la fe no logró con sangre y fuego, lo lograría a partir de ahora con métodos mucho más sutiles y difíciles de discernir para aquellos héroes de la fe que nos precedieron. Emplazamos así al lector interesado a leer los textos relativos a las persecuciones en los diferentes siglos que resumimos en esta WEB, y que hemos ampliado junto a esta pequeña y muy resumida introducción. Algunos de estos textos los iremos publicando en los meses a venir, con la ayuda de Dios. J. P. V. Solo Dios es Sabio |
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| "libera" <abba.adonai***gmail.com> escribió en el mensaje news:04636be5-ef57-4a5c-8147-df632091a9f9***24g2000hsh.googlegroups.com... On 30 abr, 09:51, "Jesusita" <usita...***yahoo.com> wrote: > "libera" <libera.d...***gmail.com> escribió en el > mensajenews:33340b4f-93af-49ed-b228-c23cca661917***b64g2000hsa.googlegroups.com... > > CONCLUSIÓN. -De este testimonio de los mártires resulta una doble > prueba en favor de la divinidad de la religión por quien daban la > vida. > > --------------------- > > Non sequitur como la copa de un pino. Es obvio que no te has leido nada de la Historia del cristianismo primitivo. Pero te lo vuelvo a poner para que no ignores que cientos de miles de cristianos fueron perseguidos, asesinados, masacrados, por defender la divinidad de Cristo. ------------------------------------ De que fueran perseguidos, asesinados o masacrados por defender una idea no se sigue que esa idea sea verdad incontrovertible. Miles de comunistas fueron perseguidos, asesinados o masacrados por Franco y eso no significa nada. Miles de franquistas fueron perseguidos, asesinados o masacrados por los comunistas y eso no demuestra nada. |
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| "cfr" <cesarfuentesrodriguez***gmail.com> escribió en el mensaje news:08353639-7fb6-4a91-9a83-e0b1d00d92fc***34g2000hsf.googlegroups.com... Definitivamente el mito de las persecuciones cristianas se basa en la falsedad de una Iglesia que quiere arrogarse orígenes heroicos que no tiene. Ya el historiador Edward Gibbon calculaba en menos de dos mil las víctimas de las supuestas persecuciones, que apenas duraron doce años, fueron muy leves y por motivos muy específicos. Mientras tanto los cristianos masacraron a millones de hombres desde el momento mismo en que se hallaron en posición de poder con el patrocinio de Constantino: paganos, judíos, herejes o cualquiera que se les pusiera delante. Es sólo cuestión de consultar verdaderos libros, no panfletos apologéticos. _________________________________________ Se nota que confias en la objetividad de aquellos que favorecen tus ideas tex. |
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| Definitivamente el mito de las persecuciones cristianas se basa en la falsedad de una Iglesia que quiere arrogarse orígenes heroicos que no tiene. Ya el historiador Edward Gibbon calculaba en menos de dos mil las víctimas de las supuestas persecuciones, que apenas duraron doce años, fueron muy leves y por motivos muy específicos. Mientras tanto los cristianos masacraron a millones de hombres desde el momento mismo en que se hallaron en posición de poder con el patrocinio de Constantino: paganos, judíos, herejes o cualquiera que se les pusiera delante. Es sólo cuestión de consultar verdaderos libros, no panfletos apologéticos. No basta con cortar y pegar. On 29 abr, 18:40, libera <libera.d...***gmail.com> wrote: > On 29 abr, 23:38, loniya <non...***nospam.com> wrote: > > > libera escribió: > > > > El Nuevo Testamento demuestra que Jesucristo tuvo una relación con > > > Dios única, eterna y esencial, la cual ninguna otra persona humana > > > tuvo ni antes ni después de Él. > > > Mi comic de la DC demuestra que Superman se llama Kal-el y que viene de > > Kriptón. > > > Los libros no demuestran nada, sólo describen hechos que pueden ser > > ciertos o no. > > 1.° El número notabilísimo de mártires. -Desde Nerón hasta > Constantino, es decir, durante dos siglos y medio, el Cristianismo fue > objeto de las más crue***les persecuciones. Un número inmenso de hombres > derramaron generosamente su sangre, ya en las persecuciones que la > historia señala como más im***portantes, ya en las otras que jamás > dejaron de sus***citarse en un punto ó en otro del imperio. Diocleciano > puso tanto empeño en perseguir á los cristianos, que al fin se > gloriaba de haberlos extinguido. Alguna vez, se extendió la > persecución fuera de los límites del imperio romano. En Persia > estalló, bajo el reinado de Sapor (de 339 á 379), una persecución que > pro***dujo, según el testimonio del historiador. Sozomena, un número > inmenso de mártires. Sócrates (Hist. Ec***cles., VII, 18), dice de la > persecución persiana bajo el reinado de Bahram (420-438), que los > cristianos fueron sometidos á tales suplicios, «que sólo los podían > inventar la insolencia de fin tirano y la crueldad persa». > > 2.° La diversidad de condiciones. - Señores, y es*** clavos, ricos y > pobres, hombres y mujeres, niños y viejos, nobles, soldados, > filósofos, todos rivalizaron en generoso ardor por confesar la fe de > Jesucristo. > > 3.° La barbarie de los suplicios. -Eran éstos tan variados, que su > descripción ha servido para llenar obras enteras; y tan horribles, que > no puede uno me***nos de estremecerse al solo escuchar su relato: ex*** > quisitissimis poenis, dice Tácito. (Anales, XV, 44.) Las persecuciones > de Persia fueron las más crueles. En***tre los diferentes suplicios, los > unos estaban previstos y prescritos por las leyes, los otros, que > solían ser los más atroces, eran inventados por una barbarie incapaz > de ser formulada en ley alguna. > > 4.° La manera como los mártires sufrían estos tor***mentos. -Mostraban > en medio de los mayores sufri***mientos la más extraordinaria paciencia > y la más admirable mansedumbre. Nada había en ellos que pudiera > parecer fanatismo ó frenesí; nada tampoco que pareciera revelar > espíritu de venganza: hasta en las calderas hirviendo y en medio de > las hogueras, elevaban al cielo su oración por los verdugos (1). > > 5.º Los brillantes milagros que frecuentemente se produjeron con > ocasión del suplicio de estos hombres condenados á muerte por odio á > Cristo, y cuya divinidad proclamaban. > > 6.º Las felices consecuencias del martirio de los cristianos. -El > número de conversiones provocadas por estas muertes triunfantes debió > ser muy grande, cuando Tertuliano pudo escribir sobre ello: «cuanto > más nos segáis, más nos multiplicamos; la sangre de los mártires es > semilla de nuevos cristianos.» A la vista de la paz imperturbable y de > la alegre serenidad que irradiaba la frente de los mártires hasta en > me***dio de los más atroces suplicios, se vio más de una vez á los > verdugos y á los tiranos abrazar la fe de sus víctimas (2). > > CONCLUSIÓN. -De este testimonio de los mártires resulta una doble > prueba en favor de la divinidad de la religión por quien daban la > vida. > > 1.° Una prueba de autoridad divina.-Es imposi***ble que tantos mártires > diferentes en edad, en sexo, en posición social y diseminados por toda > la tierra, hubieran podido sufrir con paciencia inalterable, la > muerte, no sólo la rápida y sin crueldad, sino las más lentas y > refinadas torturas, si Dios izo los hubiera es***forzado y sostenido y, > por lo tanto, si su fe no fuese divina. Semejante fuerza moral hizo > existe en la naturaleza del hombre. No olvidemos que los sufrimientos > eran voluntarios, puesto que para evitarlos les bastaba apostatar. La > constancia de los mártires es, pues, un milagro de orden moral. (3) > > 2.° Una prueba de autoridad humana. -En todos los tribunales del mundo > se admite la prueba testi***monial cuando se trata de inquirir hechos; > ¿domo, si no, podrían éstos probarse si se prescindiera de los > testigos? Pues bien, los mártires murieron , no precisamente por > defender opiniones especulativas, sino por atestiguar la verdad de la > revelación cristia***na y de todos los hechos sensibles que la apoyan, > esto es, los milagros obrados por Jesucristo, su vida y muerte > sobrehumanas, su resurrección, su ascensión, el descendimiento del > Espíritu Santo, y los milagros de los apóstoles y demás compañerosde > Jesús.-A la verdad, esta prueba de autoridad humana no es de estricto > valor sino en cuanto concierne á los apóstoles y primeros discípulos > que fueron por sí mismos testi***gos de los hechos, y dieron su vida por > atestiguarlos. Si bien los suplicios y muerte de sus sucesores no tie*** > nen ya la misma fuerza apologética, pues no fueron testigos > propiamente dichos, su heroísmo indomable no carece, sin embargo, de > mérito. Sin duda puede darse el caso de que alguien muera por una > opinión falsa creída por verdadera; lo que no se concibe, ni se dará > jamás, es que haya quien se arroje á las llamas, por ejemplo, para > atestiguar un hecho dudoso ó ciertamente falso. Por lo tanto, los > mártires del Cristianismo debían estar bien seguros de la divini***dad > de su religión, y muy penetrados de los hechos que le servían de base, > cuando no titubearon en sacrifi***car hasta su misma existencia, con tal > de obtener los bienes que esta religión les prometía. Cuando vemos á > los apóstoles y primeros discípulos de Cristo morir en testimonio de > lo que ellos mismos habían presenciado; cuando vemos una multitud de > cri s tianos de los primeros siglos verter su sangre por la fe que > libremente habían abrazado, nos sentimos autori***zados á repetir la > frase de Pascal: « Muy de buen grado creo en las historias cuyos > testigos se dejan degollar». (4) > > OBJECIONES.-Con el fin de atenuar la fuerza del argumento sacado del > testimonio de los mártires, al***guien ha pretendido: 1.°, que el número > de mártires ha sido exagerado; 2. ° , que los cristianos han sido > perseguidos por delitos de derecho común, ya que el. motivo de las > persecuciones fué político más bien que religioso; 3.°, que las > víctimas han sufrido más por fanatismo que por convicción. > > RESPUESTA Á LA OBJECIÓN SACADA DEL. NÚMERO DE MÁRTIRES. -1. Uno delos > primeros que formuló esta objeción fué el protestante Dodwell (1681).. > Bay***le y Gibbon se contentaron con reproducirla, sin hacer caso de las > sabias refutaciones de Machnight, Burnet y sobre todo del P. Ruinart, > y sin tener en cuenta la retractación que sobre este punto hizo el > mismo Dodwell. En efecto, este escritor reconoció que el número de los > mártires era bastante con***siderable para constituir una magnífica > prueba de la divinidad del Cristianismo. Lo mismo sucedió á M. Aubé, > autor de la historia de las persecuciones de la Iglesia hasta fines de > la dinastía de los Antoninos (1875). «Al leer sus primeros escritos, > dice Renán, (Journal des Sapants, 1884, p. 697), se siente uno ten*** > tado á creer que las persecuciones fueron en reali***dad muy poca cosa, > que el número de los mártires fué escaso, y que todo el edificio de la > historia ecle***siástica no es, sobre este punto, más que una cons*** > trucción artificial. Pero poco á poco la luz fué ilus***trando este > espíritu sincero». (5) > > La verdad es que hay autores cristianos y aun paganos de los tres > primeros siglos, los cuales están acordes en atestiguar que el número > de mártires fué inmenso. Si alguno que otro guarda silencio sobre este > punto, este tal no puede prevalecer, en buena crítica, contra las más > auténticas aseveraciones. Indi***caremos algunos de estos testimonios. > > a. La tradición cristiana ha considerado siempre como muy grande el > número de los mártires. La afirmación de los escritores eclesiásticos > de los cua***tro primeros siglos, especialmente de Tertuliano, de S. > Justino, de S. Ireneo, de Lactancio y de Eusebio, es uniforme: sus > historias, sus homilías, sus apolo***gías, sus diversos tratados, como > las Actas mismas de los mártires, suponen siempre que las persecucio*** > nes hicieron mártires sin cuento durante los 249 años que duraron. -b. > Bajo el reinado de Marco-Aure***lio, dice el historiador Eusebio (siglo > IV), la animosidad y el furor de los pueblos hicieron un número casi > infinito de mártires. De los diez libros de que se compone la Historia > de Eusebio, no hay uno solo en que no hable de las persecuciones > suscitadas por los diversos emperadores. En una obra atribuida á > Lactancio (De inorte persecutorum), y que es cierta***mente de un > contemporáneo de Diocleciano, se ha***bla de seis emperadores cuya > muerte desastrosa pa***rece ser efecto de la venganza divina. «Toda la > tierra fué cruelmente atormentada, dice este autor, y, si exceptuamos > las Galias, el Oriente y el Occi***dente fueron desolados y devorados > por tres monstruos.» -c. Tácito, por su parte, afirma (Anales, XV, > 44), que bajo el imperio de Nerón, pereció una mul***titud inmensa de > cristianos (multitudo ingens). En su oración fúnebre de Juliano el > Apóstata, el retórico Libanio afirma que, al advenimiento de este > empera***dor, se preparaban los cristianos para ver de nuevo correr > «ríos de sangre, flumina sanguinis». -d. Bajo el imperio de > Diocleciano y Maximiano fué tan ho***rrorosa la persecución, que estos > emperadores llega***ron á gloriarse de haber exterminado el Cristanismo. > Pues bien, al advenimiento de estos perseguidores el Cristianismo > florecía en todo el imperio. -e. Es cierto que desde el año 64 al 313 > tuvo la Iglesia sus períodos de tregua: Dios no quiso, dice Orígenes, > que fuese enteramente destruida la raza de los cristia***nos; sin > embargo, desde Trajano á Septimio ... > > leer más » |
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| On 30 abr, 11:32, "><\(\(\(\(\(***>" <tex...***gmail.com> wrote: > "cfr" <cesarfuentesrodrig...***gmail.com> escribió en el mensajenews:08353639-7fb6-4a91-9a83-e0b1d00d92fc***34g2000hsf.googlegroups.com... > Definitivamente el mito de las persecuciones cristianas se basa en la > falsedad de una Iglesia que quiere arrogarse orígenes heroicos que no > tiene. Ya el historiador Edward Gibbon calculaba en menos de dos mil > las víctimas de las supuestas persecuciones, que apenas duraron doce > años, fueron muy leves y por motivos muy específicos. Mientras tanto > los cristianos masacraron a millones de hombres desde el momento mismo > en que se hallaron en posición de poder con el patrocinio de > Constantino: paganos, judíos, herejes o cualquiera que se les pusiera > delante. > > Es sólo cuestión de consultar verdaderos libros, no panfletos > apologéticos. > > _________________________________________ > > Se nota que confias en la objetividad de aquellos > que favorecen tus ideas > tex. Me remito a las pruebas y a los estudios serios, simplemente. Si se me ofrecen pruebas o estudios más meditados, sin dudar los tendré en cuenta. |
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| "cfr" <cesarfuentesrodriguez***gmail.com> escribió en el mensaje news:8b1bbc23-cdef-4a85-830d-1ba65ed12ff1***y38g2000hsy.googlegroups.com... On 30 abr, 11:32, "><\(\(\(\(\(***>" <tex...***gmail.com> wrote: > "cfr" <cesarfuentesrodrig...***gmail.com> escribió en el > mensajenews:08353639-7fb6-4a91-9a83-e0b1d00d92fc***34g2000hsf.googlegroups.com... > Definitivamente el mito de las persecuciones cristianas se basa en la > falsedad de una Iglesia que quiere arrogarse orígenes heroicos que no > tiene. Ya el historiador Edward Gibbon calculaba en menos de dos mil > las víctimas de las supuestas persecuciones, que apenas duraron doce > años, fueron muy leves y por motivos muy específicos. Mientras tanto > los cristianos masacraron a millones de hombres desde el momento mismo > en que se hallaron en posición de poder con el patrocinio de > Constantino: paganos, judíos, herejes o cualquiera que se les pusiera > delante. > > Es sólo cuestión de consultar verdaderos libros, no panfletos > apologéticos. > > _________________________________________ > > Se nota que confias en la objetividad de aquellos > que favorecen tus ideas > tex. Me remito a las pruebas y a los estudios serios, simplemente. Si se me ofrecen pruebas o estudios más meditados, sin dudar los tendré en cuenta. ___________________________________________ Tu calificas de serios los que están de acuerdo contigo tex. |
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| Yo no hablo cuando la Iglésia Católica Apostólica y Romana, metió la gamba,y se apropió de ésta fe, y la utilizó para su beneficio, es decir, se metió en organizar a los creyentes cristianos, no se habla aqui de éso. A los que no tenéis ni idea de los primeros siglos del cristianismo os debería interesar el origen de ésta religión, al menos para hablar con propiedad. Aqui, se habla del cristianismo primitivo, de mucho antes de la ICAR (Iglesia Católica Romana) Aqui se habla del cristianismo primitivo, el de los más cercanos seguidores de Jesús y sus discipulos, aquellos que viendo los milagros de los mismos, decidieron seguirles y predicar el evangelio, sin más ganancia que la muerte o la persecución, que no tenían lugares pomposos ni tenían más organización que la del Espiritu Santo. Durante más de 300 años, y se dice pronto, el cristianismo primitivo, sufrió de masacres, muertes, persecuciones, asesinatos, sólo porque seguían a Cristo y su doctrina, y porque Cristo, representaba y representa a Dios en la tierra, tal y como los primeros apóstoles y Jesús mismo predicó, en medio de una cultura, llena de dioses (los romanos con su Júpiter, Venus, Plutón, Neptuno, etc. y el Dios divino de los judíos, YWHW) hasta el punto que los romanos, tenían como un dios al César. ¿O no has estudiado un poco de Historia de las religiones y no lo sabes? Si, a los emperadores romanos, se les tenía que atribuirles la deidad. ¿Recuerdas? Y aqui te dejaré algo escrito sobre éso. El enfrentamiento entre Jesús de Nazaret y el Imperio romano es una pelea oculta, tergiversada, silenciada y dosificada en los cuatro Evangelios. Cada evangelista se las arregló para disfrazar este duelo a muerte y narrarlo eludiendo la censura imperial. Es por esto, que esta batalla decisiva debemos intuirla, olfatearla, rastrearla y descubrirla. Y esto no es tarea fácil. No obstante que fue la batalla principal de Jesús de Nazaret, se ha vuelto invisible. Poderosos intereses de sectores imperiales, y posteriormente, del mismo cristianismo institucionalizado y asimilado al imperio, se preocuparon por ocultar este tesoro de rebeldía de los ojos de los humildes, por arrebatar esta memoria subversiva, esta herencia de lucha y de dignidad. Y debemos de reconocer que casi lo logran, tuvieron mucho éxito en su labor ideológica de borrar la memoria rebelde de Jesús de Nazaret. Es bastante difícil reconstruir a partir de indicios lo que seguramente fue una pelea muy fuerte y decisiva. Pero no nos queda otra alternativa que asumir este reto para recuperar la esencia del mensaje de Jesús. A juicio nuestro, la comprensión del mensaje y praxis de Jesús de Nazaret pasa necesariamente por asimilar el contenido antiimperialista de su Palabra de vida. Es en el combate contra el imperio romano que descansa el corazón de la doctrina de Jesús, el rebelde que desafió al imperio. En los Evangelios se narran los debates teológicos y políticos entre Jesús y los ideólogos del sistema colonial, los saduceos y fariseos. Estas discusiones focalizan en los puntos más controversiales de la vida política de esa sociedad. Los espíritus colonizados de los saduceos y fariseos observaban con temor el ascenso de la popularidad de Jesús, y mandados y protegidos por sus amos coloniales, se dedicaban a conspirar para eliminar a Jesús y golpear así la esperanza del pueblo judío en la liberación. En este texto, estos intelectuales coloniales deciden interrogar a Jesús no sobre cuestiones teológicas, como anteriormente lo habían hecho, sino directamente sobre su posición política ante el Cesar, ante el Emperador romano. Y con respecto a uno de los aspectos más repugnantes de su ocupación militar, el pago de impuestos, que era percibido por la población como el símbolo máximo de la humillación colonial y naturalmente, era ampliamente repudiado. Jesús les da una respuesta categórica y ambigua a la vez. Les pide que le muestren la moneda con la que se pagaba el tributo, el denario romano. Y les pregunta: ¿de quién es esta cara y el nombre que aquí está escrito? Le respondieron: del Cesar, del Emperador. Pues den al Cesar lo que es del Cesar, y a Dios lo que es de Dios. Esta respuesta los deja estupefactos. Por una parte, se reconoce la autoridad del poder romano, pero por la otra se manifiesta la superioridad de Dios. El problema es que en esa época el Cesar era considerado Dios y él mismo se lo cría y exigía obediencia, tributo y culto. La posición de Jesús es radical. No se anda por las ramas, denuncia el coloniaje y la opresión romana. Dios es el Dios de la justicia y de los pueblos oprimidos, es Yahvé el Dios que liberó al pueblo de la esclavitud en Egipto, y esta por encima del Cesar. Es superior al Cesar. La posición de Jesús es prudente. Expresó con claridad su punto de vista pero no comprometió ni su seguridad ni la del Movimiento que representaba. No cayó en la provocación urdida por los herodianos y fariseos. Pero fundamental mente la posición de Jesús es antiimperialista. Rechaza al imperio romano. Rechaza su moneda, el denario romano, rechaza su estilo de vida, el individualismo, rechaza su concepción de mundo, el racismo y la explotación del mundo colonial. Rechaza la globalización romana. Asi es que no, ahi te dóy la razón, no basta con cortar y pegar. Hay que tener una base de la Historia, y saber las razones fundamentales que llevaron a seguir a los cristianos primitivos los pasos de una fe hasta la muerte. |
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| "libera" <libera.dios***gmail.com> escribió en el mensaje news:ed881407-8f45-45a7-b512-63844a0eeeaf***w74g2000hsh.googlegroups.com... Yo no hablo cuando la Iglésia Católica Apostólica y Romana, metió la gamba,y se apropió de ésta fe, y la utilizó para su beneficio, es decir, se metió en organizar a los creyentes cristianos, no se habla aqui de éso. A los que no tenéis ni idea de los primeros siglos del cristianismo os debería interesar el origen de ésta religión, al menos para hablar con propiedad. Aqui, se habla del cristianismo primitivo, de mucho antes de la ICAR (Iglesia Católica Romana) Aqui se habla del cristianismo primitivo, el de los más cercanos seguidores de Jesús y sus discipulos, aquellos que viendo los milagros de los mismos, decidieron seguirles y predicar el evangelio, sin más ganancia que la muerte o la persecución, que no tenían lugares pomposos ni tenían más organización que la del Espiritu Santo. Durante más de 300 años, y se dice pronto, el cristianismo primitivo, sufrió de masacres, muertes, persecuciones, asesinatos, sólo porque seguían a Cristo y su doctrina, y porque Cristo, representaba y representa a Dios en la tierra, tal y como los primeros apóstoles y Jesús mismo predicó, en medio de una cultura, llena de dioses (los romanos con su Júpiter, Venus, Plutón, Neptuno, etc. y el Dios divino de los judíos, YWHW) hasta el punto que los romanos, tenían como un dios al César. ¿O no has estudiado un poco de Historia de las religiones y no lo sabes? Si, a los emperadores romanos, se les tenía que atribuirles la deidad. ¿Recuerdas? Y aqui te dejaré algo escrito sobre éso. El enfrentamiento entre Jesús de Nazaret y el Imperio romano es una pelea oculta, tergiversada, silenciada y dosificada en los cuatro Evangelios. Cada evangelista se las arregló para disfrazar este duelo a muerte y narrarlo eludiendo la censura imperial. Es por esto, que esta batalla decisiva debemos intuirla, olfatearla, rastrearla y descubrirla. Y esto no es tarea fácil. No obstante que fue la batalla principal de Jesús de Nazaret, se ha vuelto invisible. Poderosos intereses de sectores imperiales, y posteriormente, del mismo cristianismo institucionalizado y asimilado al imperio, se preocuparon por ocultar este tesoro de rebeldía de los ojos de los humildes, por arrebatar esta memoria subversiva, esta herencia de lucha y de dignidad. Y debemos de reconocer que casi lo logran, tuvieron mucho éxito en su labor ideológica de borrar la memoria rebelde de Jesús de Nazaret. Es bastante difícil reconstruir a partir de indicios lo que seguramente fue una pelea muy fuerte y decisiva. Pero no nos queda otra alternativa que asumir este reto para recuperar la esencia del mensaje de Jesús. A juicio nuestro, la comprensión del mensaje y praxis de Jesús de Nazaret pasa necesariamente por asimilar el contenido antiimperialista de su Palabra de vida. Es en el combate contra el imperio romano que descansa el corazón de la doctrina de Jesús, el rebelde que desafió al imperio. En los Evangelios se narran los debates teológicos y políticos entre Jesús y los ideólogos del sistema colonial, los saduceos y fariseos. Estas discusiones focalizan en los puntos más controversiales de la vida política de esa sociedad. Los espíritus colonizados de los saduceos y fariseos observaban con temor el ascenso de la popularidad de Jesús, y mandados y protegidos por sus amos coloniales, se dedicaban a conspirar para eliminar a Jesús y golpear así la esperanza del pueblo judío en la liberación. En este texto, estos intelectuales coloniales deciden interrogar a Jesús no sobre cuestiones teológicas, como anteriormente lo habían hecho, sino directamente sobre su posición política ante el Cesar, ante el Emperador romano. Y con respecto a uno de los aspectos más repugnantes de su ocupación militar, el pago de impuestos, que era percibido por la población como el símbolo máximo de la humillación colonial y naturalmente, era ampliamente repudiado. Jesús les da una respuesta categórica y ambigua a la vez. Les pide que le muestren la moneda con la que se pagaba el tributo, el denario romano. Y les pregunta: ¿de quién es esta cara y el nombre que aquí está escrito? Le respondieron: del Cesar, del Emperador. Pues den al Cesar lo que es del Cesar, y a Dios lo que es de Dios. Esta respuesta los deja estupefactos. Por una parte, se reconoce la autoridad del poder romano, pero por la otra se manifiesta la superioridad de Dios. El problema es que en esa época el Cesar era considerado Dios y él mismo se lo cría y exigía obediencia, tributo y culto. La posición de Jesús es radical. No se anda por las ramas, denuncia el coloniaje y la opresión romana. Dios es el Dios de la justicia y de los pueblos oprimidos, es Yahvé el Dios que liberó al pueblo de la esclavitud en Egipto, y esta por encima del Cesar. Es superior al Cesar. La posición de Jesús es prudente. Expresó con claridad su punto de vista pero no comprometió ni su seguridad ni la del Movimiento que representaba. No cayó en la provocación urdida por los herodianos y fariseos. Pero fundamental mente la posición de Jesús es antiimperialista. Rechaza al imperio romano. Rechaza su moneda, el denario romano, rechaza su estilo de vida, el individualismo, rechaza su concepción de mundo, el racismo y la explotación del mundo colonial. Rechaza la globalización romana. Asi es que no, ahi te dóy la razón, no basta con cortar y pegar. Hay que tener una base de la Historia, y saber las razones fundamentales que llevaron a seguir a los cristianos primitivos los pasos de una fe hasta la muerte. _______________________________________________ Sin contradecir lo que expones cristianismo solo hay uno y es la iglesia de Jesucristo no es ni primitivo, aunque en la iglesia primitiva algunos lo fueron, ni moderno, ni catolico, ni ortodoxo, ni protestante, ni pentecostal aunque los habra en cada una de las denominaciones. Son aquellos que han sido limpiados sus pecados en el sacrificio de la Cruz, y eso solo Dios lo sabe. tex. |
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| On 30 abr, 23:15, libera <libera.d...***gmail.com> wrote: > Pero fundamental mente la posición de Jesús es antiimperialista. > Rechaza al imperio romano. Rechaza su moneda, el denario romano, > rechaza su estilo de vida, el individualismo, rechaza su concepción de > mundo, el racismo y la explotación del mundo colonial. Rechaza la > globalización romana. > > Asi es que no, ahi te dóy la razón, > no basta con cortar y pegar. > Hay que tener una base de la Historia, y saber las razones > fundamentales > que llevaron a seguir a los cristianos primitivos los pasos de una fe > hasta la muerte. Me temo que las incoherencias de los mensajes de Libera proceden de diversos autores, no se si Libera es suplantada o son varias personas (al menos hay varias direcciones de correo distintas) quienes utilizan ese nick. De cualquier manerta es curioso ver la falta de una postura clara en los mensajes. No basta con copiar y pegar, si se hace hay que ser consecuente y seguir la misma línea. He leído mensajes firmados por Libera procedentes páginas fundamentalistas y he leído mensajes de la Teología de la Liberación. En este mensaje se nos presenta un Jesús revolucionario, el que pronuncia las Bienaventuranzas de Lucas 6, 20 y ss., el defensor del pobre, del miserable, del paria y no del Jesús de las bienaventuranzas de Mateo 5, tolerante con la riqueza. Luego dicen que algunos politizan la discusión, pero es evidente que la figura de Jesús se puede interpretar de diversas maneras. Ahora Libera nos presenta a un Jesús antiimperialista, revolucionario, y nos recomienda que leamos historia, justamente lo que ella (ellos) desconocen. Sugiero la lectura del interesante libro de Gonzalo Puente Ojea: Ideologia e Historia La formación del cristianismo como fenómeno ideológico. ISBN 84-323-0125-6 Siglo XXI de España Editores: Y para tener un estudio mas completo sobre lo de dar al Cesar lo que es del Cesar y de como se formo la cristología tal como la conocemos El Evangelio de Marcos Del Cristo de la Fe al Jesús de la Historia Tambien del mismo autor y la misma editorial. Bueno, Libera ha descubierto algo que ya sabiamos, va progresando. Saludos |
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