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| BERTRAND RUSSELL Y LA RELIGIÓN. Por Al Seckel. Atheists United. Bertrand Russell (1872-1970) fue uno de los más grandes filósofos, matemáticos y críticos sociales del siglo XX. Albert Einstein señaló: "Debo innumerables horas felices a la lectura de las obras de Russell, cosa que no puedo decir de ningún otro escritor científico contemporáneo, con la excepción de Thorstein Veblene". Uno de los incontables premios y honores otorgados a Lord Russell durante su larga vida fue el Premio Nobel de Literatura en 1950 "en reconocimiento a sus multifacéticas e importantes obras en las cuales se ha mostrado consistentemente como campeón de la humanidad y de la libertad del pensamiento". Las siguientes citas de Bertrand Russell no sólo revelan sus puntos de vista acerca de la religión, sino que también dejan ver su combinación única de sentido común y poco común. Dios. "Observo que una gran parte de la humanidad no cree en Dios y no sufre castigos visibles en consecuencia. Y si hubiera un Dios, pienso que sería muy improbable que Él tuviera una vanidad tan recelosa como para sentirse ofendido por aquellos que dudan de Su existencia" (7). "Si todo tiene que tener una causa, entonces Dios debe tener una causa. Si puede haber algo sin causa, tan bien podría ser el mundo como Dios, de modo que ese argumento no puede tener ninguna validez". "En cuanto a Dios – bueno, hay una gran cantidad de argumentos que se han ofrecido a favor de la existencia de Dios, y yo he pensado, y todavía pienso, que todos y cada uno de ellos son inválidos, y que nadie habría aceptado tales argumentos si no hubieran querido creer en las conclusiones" (1). "La mayoría de las personas cree en Dios porque se les ha enseñado desde la más temprana infancia a hacerlo, y ésta es la razón principal. Luego creo que la siguiente razón más poderosa es el deseo de seguridad, una especie de sentimiento de que hay un gran hermano que cuidará de uno. Esto juega un muy profundo papel en influir en los deseos de las personas de creer en Dios" (8). "Ahora tomemos toda la cuestión de la peligrosa condición en que se encuentra el mundo. Constantemente recibo cartas de personas que dicen ‘Oh, Dios cuidará de eso’. Pero Él nunca lo ha hecho en el pasado, y no sé por qué piensan que lo hará en el futuro". "He observado que la creencia en la bondad de Dios es inversamente proporcional a la evidencia. Cuando no hay ninguna evidencia en absoluto a su favor, la gente lo cree, y cuando las cosas van bien y uno podría creer en ella, no lo hacen" (1). "A veces me escandalizan las blasfemias de aquellos que se creen piadosos – por ejemplo, las monjas que nunca se bañan sin usar una bata todo el tiempo. Cuando les preguntan por qué lo hacen, si ningún hombre puede verlas, responden: ‘Oh, pero usted se olvida del buen Dios’. Aparentemente conciben a Dios como un Mirón cuya omnipotencia lo capacita para ver a través de las paredes del baño, pero que resulta frustrado por las batas de baño. Este punto de vista me parece sumamente curioso" (6). Las Religiones. "La religión se basa, pienso, principal y primariamente en el miedo. El miedo es el padre de la crueldad, y por tanto no es sorprendente que crueldad y religión han ido tomadas de la mano. La ciencia puede ayudarnos a superar este cobarde temor en que ha vivido la humanidad por tantas generaciones. La ciencia puede enseñarnos, y yo pienso que nuestros propios corazones pueden enseñarnos, a dejar de buscar apoyos imaginarios, a dejar de inventarnos aliados en el cielo, sino mejor a mirar a nuestros propios esfuerzos aquí en la tierra para hacer de este mundo un lugar más adecuado para vivir, en vez de la clase de lugar que las Iglesias han hecho de él durante todos estos siglos" (8). "Pienso que todas las grandes religiones del mundo... son tan falsas como dañinas. Es evidente, como cuestión lógica que, ya que discrepan entre sí, no más que una de ellas puede estar en lo cierto. Con muy pocas excepciones, la religión que acepta un hombre es la de la comunidad en que vive, lo que hace obvio que la influencia del ambiente es lo que lo ha llevado a esa religión" (8). "El hecho es que la religión ya no es lo suficientemente vital para asimilar nada nuevo; se formó hace mucho para satisfacer ciertas necesidades antiguas, y ha subsistido por la fuerza de la tradición, pero ya no es capaz de asimilar nada que no pueda ser visto de manera tradicional" (5). La Fe. "Lo que deseo sostener es que toda fe hace daño. Podemos definir ‘fe’ como la firme creencia en algo de lo que no hay evidencia. Cuando existe evidencia, nadie habla de ‘fe’. No hablamos de tener fe en que dos y dos son cuatro o en que la tierra es redonda. Sólo hablamos de fe cuando deseamos sustituir la emoción por la evidencia" (3). La Inmortalidad. "Creo que cuando muera me descompondré, y nada de mi ego sobrevivirá. No soy joven, y amo la vida. Pero despreciaría temblar de terror ante el pensamiento de la aniquilación. La felicidad no deja de ser verdadera felicidad porque yo llegue a mi fin, ni el pensamiento ni el amor pierden su valor porque no sean eternos" (8). "Si no tuviéramos miedo de la muerte, no creo que la idea de inmortalidad hubiera surgido siquiera" (8). La Oración. "No es mediante la oración y la humildad que logras que las cosas se hagan como quieres, sino mediante la adquisición del conocimiento de las leyes naturales. El poder que adquieres de esta forma es mucho mayor y más confiable que el que antes se suponía adquirir por medio de la oración, pues nunca podías saber si tu oración era favorablemente respondida en el Cielo" (4). Jesucristo. "La evidencia histórica a favor de la existencia del Cristo humano es endeble. Las doctrinas a él atribuidas son otro asunto. Tales doctrinas lo capacitan a uno para juzgar que un individuo, hipotético o real, pudo haberlas sostenido. Algunas de las creencias éticas que se pretende que provienen de él son soportables. La alucinante convicción de que poseía divinidad era compartida por muchos místicos vagabundos y lunáticos de la época" (2). "A mi modo de pensar hay un muy serio defecto en el carácter moral de Cristo, y es que creía en el infierno. Yo no siento que cualquier persona que realmente sea profundamente humana pueda creer en un castigo eterno. Ciertamente Cristo, tal como lo retratan los Evangelios, creía en el castigo eterno, y uno encuentra repetidamente una furia vengativa hacia aquellos que no escuchaban sus prédicas – una actitud que no es rara en los predicadores, pero que desdice algo de la excelencia superlativa" (8). "Toda la idea de desperdiciar la vida ciegamente como un servicio imaginario a Cristo es una forma de glorificar el masoquismo y la propia humillación ante el poder. Es una actitud esencialmente oriental que el Cristianismo asumió cuando le atribuyó a Dios los defectos morales de los déspotas más crueles" (2). La Felicidad. Constantemente se me pregunta: ¿Qué puede usted, con su frío racionalismo, ofrecer al que busca la salvación, que sea comparable con la tibia comodidad hogareña del refugio de un credo dogmático? La respuesta a esto tiene muchos aspectos. En primer lugar, yo no digo que pueda ofrecer tanta felicidad como la que pueda obtenerse abdicando de la razón. No digo que pueda ofrecer tanta felicidad como la que se obtiene de la bebida o de las drogas o de amasar grandes riquezas defraudando viudas y huérfanos. No es la felicidad del converso individual la que me importa; es la felicidad de la humanidad. Si deseas genuinamente la felicidad de la humanidad, ciertas formas de felicidad personal innoble quedarán cerradas para ti. Si tu hijo está enfermo, y eres un padre concienzudo, aceptarás los diagnósticos médicos, aunque sean dudosos y desalentadores; si aceptas la alegre opinión de un charlatán y tu hijo muere en consecuencia, no puedes tener como excusa lo agradable de la creencia en el charlatán mientras duró" (4). Referencias y lecturas recomendadas: 1-Bertrand Russell Opina. 1960. 2-Estimado Bertrand Russell. 1969. 3-La Sociedad Humana en la Ética y en la Política. 1954. 4-El Impacto de la Ciencia en la Sociedad. 1953. 5-Las Perspectivas de la Civilización Industrial. 1923. 6-Ensayos Impopulares. 1950. 7-"¿Qué es un Agnóstico?", en Religión en América, ed. Leo Rosten. 1963. 8-Por qué no soy Cristiano y otros Ensayos sobre Religión y Temas Relacionados. 1957. |
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| La Paradoja del barbero Ésta es una paradoja muy conocida. Fue propuesta por Bertrand Russell. La paradoja consiste en lo siguiente: En una barbería hay un cartel que dice lo siguiente: Yo afeito a quienes no se afeitan a sí mismos, y solamente a éstos. La pregunta es: ¿quién afeita al barbero? Si el barbero se afeita él mismo, entonces forma parte de las personas que se afeitan a sí mismas, por lo que no podría afeitarse a sí mismo. Si no se afeita a sí mismo, entonces formaría parte de las personas que no se afeitan a sí mismas, por lo que debería afeitarse él mismo. Como se ve, el barbero no puede cumplir con lo que puso en el cartel. Esta paradoja surgió en la investigación de conjuntos que Bertrand Russell llevaba a cabo. Bertrand Russell descubrió que no puede existir un conjunto que se contenga a sí mismo. Así, por ejemplo, el conjunto de todas las cosas que no sean manzanas no puede existir, porque el mismo conjunto no es una manzana, por lo que debería entrar dentro del conjunto de cosas que no son manzanas. Esta paradoja tiene consecuencias muy profundas, tan profundas que dictaminan qué puede o no conocer la ciencia, qué puede o no conseguir la medicina, qué creencias nuestras son o no válidas. Esta paradoja dictamina los límites cognoscitivos del hombre. Esta paradoja nos muestra la caja tridimensional en la que nos encontramos. ¡Ella nos muestra cuán humildes debemos ser al juzgar las maravillas de la creación! "Este precioso sistema solar, con sus planetas y sus cometas solamente puede ser fruto de la sabiduría y el dominio de un Ser poderoso e inteligente. Este Ser lo gobierna todo, no como el aliento del mundo, sino como el Señor sobre todo lo que existe. Es debido a su Dominio que Él merece ser llamado Señor Dios y Gobernador Universal." Sir Isaac Newton Hace unos días encontré la anterior paradoja en una página de la red. Reflexionando sobre las implicaciones de esta paradoja, me gustaría compartir con ustedes algunas reflexiones. Pero antes, un poco de historia. Bertrand Russell (1872-1970) Bertrand Russell fue uno de los archienemigos más férreos del cristianismo organizado y de todo lo que tuviera que ver con un Ser Superior. Russell escribió un libro titulado "Por qué no soy Cristiano". Russell es ampliamente conocido como uno de los más brillantes filósofos del Siglo XX. Su ateísmo llegó a límites extraordinarios. Pero a pesar de su fuerte convicción ateísta, en uno de sus escritos Russell dijo que "la ciencia no podía tiranizar a la filosofía y decirle a la filosofía que no existía significado alguno para la vida porque si uno acepta el punto de vista científico evolucionista, la vida carecía de sentido." Al intentar penetrar en la segunda intención de esta declaración de Russel, uno no tiene qué hacer más que asombrarse de que esta advertencia de Russell representa una clara admisión de la carencia de sentido del pensamiento evolucionista, especialmente si consideramos que Russell no tuvo par en su rebelión contra Dios. En otras palabras, ese reproche contra el evolucionismo materialista no provino de un Cristiano, sino de un ateo consumado. Russell tuvo varios matrimonios y divorcios. Fue acusado de 'adultero" y su fama de seductor era ampliamente conocida en los medios en los que se desarrollaba. En una oportunidad Russell fue invitado a quedarse en una casa y el segundo día de su estadía en ese hogar ya estaba tratando de seducir a la hija de su amigo, ¡quien tenía tan sólo 15 años de edad! La paradoja Al reflexionar… ¿A qué conclusión llegamos? Colocando el significado de la paradoja que se atribuye a Russell y su reproche o advertencia al evolucionismo ateísta, uno concluye que Russell se negaba volicionalmente a admitir la presencia de Dios, no porque no existieran evidencias obvias de su existencia, sino porque el Cristianismo que tanto odiaba le resultaba una piedra de tropiezo para su pernicioso y carnal vivir. El significado de la paradoja que colocamos al principio de este artículo es una evidencia de que Russell entendía muy bien la razón del reproche que le hacía al evolucionismo. El evolucionismo despoja a la sociedad de estándares morales a los cuales seguir. Cualquier posición filosófica ateísta arroja al creyente en un abismo sin fondo en cuyas paredes se encuentran dibujadas las grotescas caras del materialismo, la perversión, la amoralidad y el humanismo... las que se ríen a carcajadas del infeliz desobediente que se encuentra cayendo vertiginosamente en esta trampa llamada evolucionismo-ateísta- materialista-humanista. "Si tan solo supiéramos el porqué de las cosas tuviéramos la mente de Dios." Stephen Hawking La paradoja anterior muestra que como somos la creación de Dios, nosotros los humanos, sin importar lo inteligentes y doctos que podamos ser, no podremos NUNCA salirnos del conjunto del que somos parte intrínseca, pero del que Dios no es, ni será nunca... claro está, en el sentido físico y efímero de la vida humana. Sin embargo, Cristo es Dios hecho hombre, adentrado en nuestro conjunto y humillado para poder proporcionarnos una salida. ¿Cómo osamos cuestionar la existencia del creador del conjunto del que somos parte, simplemente porque estamos atrapados por las leyes que rigen la existencia en el que tal conjunto ha sido creado? Dios trasciende nuestra realidad Bertrand Russell descubrió que no puede existir un conjunto que se contenga a sí mismo. Eso fue y es cierto si el conjunto a considerar es el conjunto nuestro… el conjunto físico… no el conjunto espiritual, ¡que es en el que Dios reside pero el cual trasciende! La paradoja nos indica que el conjunto de todas las cosas que no sean manzanas no puede existir, porque el mismo conjunto no es una manzana, por lo que debería entrar dentro del conjunto de cosas que no son manzanas. Lo mismo ocurre con los hombres que intentan estar, tanto dentro del conjunto como afuera del conjunto, para así juzgar lo que está dentro, pero al hacerlo… ¿No romperían una ley física? ¿No se igualarían a Dios al ser omniscientes? Sin embargo, Dios no es ni será nunca solamente parte del conjunto. Dios es el Creador del conjunto. Dios puede y en efecto existe dentro y fuera del conjunto. ¡El hombre no! Dios es omnisciente… ¡el hombre no! "La sabiduría del cuerdo es entender su camino; mas la locura de los locos es engaño" Proverbios 14:8 Al proponer esta paradoja, Russell descubrió que no puede existir un conjunto que se contenga a sí mismo… ¡al menos no así en el mundo físico! Sin embargo, pondere las posiciones en las que la Biblia nos indica que el mundo real existe: Dios el Padre: Fuera del conjunto, pero en él por ser Omnisciente Dios el Hijo (en la persona de Jesucristo): Fuera del conjunto y único camino hacia donde está el Padre. Jesucristo está fuera y dentro del conjunto por ser también Omnisciente. El Espíritu Santo: Fuera y dentro del conjunto: Haciendo la voluntad del Padre y exaltando al Hijo, que se hizo carne para nacer y para formar parte temporal del conjunto. El Espíritu Santo mantiene abierto el nexo de comunicación entre el Padre y los integrantes del conjunto (hombres) a través de la exaltación y la aceptación del sacrificio vicario del Hijo. Dios, por amor a la humanidad se ha hecho hombre, ha proporcionado un Camino hacia Él y nos ha dejado un Consejero para que nos guíe en el camino hacia el que nos redimió de nuestros pecados. ¡Aleluya! "Como son más altos los cielos que la tierra, así son más altos mis caminos que vuestros caminos, y mis pensamientos más que vuestros pensamientos." Isaías 55:9 "Ninguna encuesta de opinión pública hará que Dios deje de existir." Dr. Paul E. Little Pastor Dawlin Ureña Grand Rapids, Michigan. USA On 10 mayo, 02:41, Valzar <val...***gmail.com> wrote: > BERTRAND RUSSELL Y LA RELIGIÓN. > Por Al Seckel. > > Atheists United. > > Bertrand Russell (1872-1970) fue uno de los más grandes filósofos, > matemáticos y críticos sociales del siglo XX. Albert Einstein señaló: > "Debo innumerables horas felices a la lectura de las obras de Russell, > cosa que no puedo decir de ningún otro escritor científico > contemporáneo, con la excepción de Thorstein Veblene". Uno de los > incontables premios y honores otorgados a Lord Russell durante su > larga vida fue el Premio Nobel de Literatura en 1950 "en > reconocimiento a sus multifacéticas e importantes obras en las cuales > se ha mostrado consistentemente como campeón de la humanidad y de la > libertad del pensamiento". Las siguientes citas de Bertrand Russell no > sólo revelan sus puntos de vista acerca de la religión, sino que > también dejan ver su combinación única de sentido común y poco común. > Dios. > "Observo que una gran parte de la humanidad no cree en Dios y no sufre > castigos visibles en consecuencia. Y si hubiera un Dios, pienso que > sería muy improbable que Él tuviera una vanidad tan recelosa como para > sentirse ofendido por aquellos que dudan de Su existencia" (7). > "Si todo tiene que tener una causa, entonces Dios debe tener una > causa. Si puede haber algo sin causa, tan bien podría ser el mundo > como Dios, de modo que ese argumento no puede tener ninguna validez". > "En cuanto a Dios – bueno, hay una gran cantidad de argumentos que se > han ofrecido a favor de la existencia de Dios, y yo he pensado, y > todavía pienso, que todos y cada uno de ellos son inválidos, y que > nadie habría aceptado tales argumentos si no hubieran querido creer en > las conclusiones" (1). > "La mayoría de las personas cree en Dios porque se les ha enseñado > desde la más temprana infancia a hacerlo, y ésta es la razón > principal. Luego creo que la siguiente razón más poderosa es el deseo > de seguridad, una especie de sentimiento de que hay un gran hermano > que cuidará de uno. Esto juega un muy profundo papel en influir en los > deseos de las personas de creer en Dios" (8). > "Ahora tomemos toda la cuestión de la peligrosa condición en que se > encuentra el mundo. Constantemente recibo cartas de personas que dicen > ‘Oh, Dios cuidará de eso’. Pero Él nunca lo ha hecho en el pasado,y > no sé por qué piensan que lo hará en el futuro". > "He observado que la creencia en la bondad de Dios es inversamente > proporcional a la evidencia. Cuando no hay ninguna evidencia en > absoluto a su favor, la gente lo cree, y cuando las cosas van bien y > uno podría creer en ella, no lo hacen" (1). > "A veces me escandalizan las blasfemias de aquellos que se creen > piadosos – por ejemplo, las monjas que nunca se bañan sin usar una > bata todo el tiempo. Cuando les preguntan por qué lo hacen, si ningún > hombre puede verlas, responden: ‘Oh, pero usted se olvida del buen > Dios’. Aparentemente conciben a Dios como un Mirón cuya omnipotencia > lo capacita para ver a través de las paredes del baño, pero que > resulta frustrado por las batas de baño. Este punto de vista me parece > sumamente curioso" (6). > Las Religiones. > "La religión se basa, pienso, principal y primariamente en el miedo. > El miedo es el padre de la crueldad, y por tanto no es sorprendente > que crueldad y religión han ido tomadas de la mano. La ciencia puede > ayudarnos a superar este cobarde temor en que ha vivido la humanidad > por tantas generaciones. La ciencia puede enseñarnos, y yo pienso que > nuestros propios corazones pueden enseñarnos, a dejar de buscar apoyos > imaginarios, a dejar de inventarnos aliados en el cielo, sino mejor a > mirar a nuestros propios esfuerzos aquí en la tierra para hacer de > este mundo un lugar más adecuado para vivir, en vez de la clase de > lugar que las Iglesias han hecho de él durante todos estos > siglos" (8). > "Pienso que todas las grandes religiones del mundo... son tan falsas > como dañinas. Es evidente, como cuestión lógica que, ya que discrepan > entre sí, no más que una de ellas puede estar en lo cierto. Con muy > pocas excepciones, la religión que acepta un hombre es la de la > comunidad en que vive, lo que hace obvio que la influencia del > ambiente es lo que lo ha llevado a esa religión" (8). > "El hecho es que la religión ya no es lo suficientemente vital para > asimilar nada nuevo; se formó hace mucho para satisfacer ciertas > necesidades antiguas, y ha subsistido por la fuerza de la tradición, > pero ya no es capaz de asimilar nada que no pueda ser visto de manera > tradicional" (5). > La Fe. > "Lo que deseo sostener es que toda fe hace daño. Podemos definir ‘fe’ > como la firme creencia en algo de lo que no hay evidencia. Cuando > existe evidencia, nadie habla de ‘fe’. No hablamos de tener fe en que > dos y dos son cuatro o en que la tierra es redonda. Sólo hablamos de > fe cuando deseamos sustituir la emoción por la evidencia" (3). > La Inmortalidad. > "Creo que cuando muera me descompondré, y nada de mi ego sobrevivirá. > No soy joven, y amo la vida. Pero despreciaría temblar de terror ante > el pensamiento de la aniquilación. La felicidad no deja de ser > verdadera felicidad porque yo llegue a mi fin, ni el pensamiento ni el > amor pierden su valor porque no sean eternos" (8). > "Si no tuviéramos miedo de la muerte, no creo que la idea de > inmortalidad hubiera surgido siquiera" (8). > La Oración. > "No es mediante la oración y la humildad que logras que las cosas se > hagan como quieres, sino mediante la adquisición del conocimiento de > las leyes naturales. El poder que adquieres de esta forma es mucho > mayor y más confiable que el que antes se suponía adquirir por medio > de la oración, pues nunca podías saber si tu oración era > favorablemente respondida en el Cielo" (4). > Jesucristo. > "La evidencia histórica a favor de la existencia del Cristo humano es > endeble. Las doctrinas a él atribuidas son otro asunto. Tales > doctrinas lo capacitan a uno para juzgar que un individuo, hipotético > o real, pudo haberlas sostenido. Algunas de las creencias éticas que > se pretende que provienen de él son soportables. La alucinante > convicción de que poseía divinidad era compartida por muchos místicos > vagabundos y lunáticos de la época" (2). > "A mi modo de pensar hay un muy serio defecto en el carácter moral de > Cristo, y es que creía en el infierno. Yo no siento que cualquier > persona que realmente sea profundamente humana pueda creer en un > castigo eterno. Ciertamente Cristo, tal como lo retratan los > Evangelios, creía en el castigo eterno, y uno encuentra repetidamente > una furia vengativa hacia aquellos que no escuchaban sus prédicas – > una actitud que no es rara en los predicadores, pero que desdice algo > de la excelencia superlativa" (8). > "Toda la idea de desperdiciar la vida ciegamente como un servicio > imaginario a Cristo es una forma de glorificar el masoquismo y la > propia humillación ante el poder. Es una actitud esencialmente > oriental que el Cristianismo asumió cuando le atribuyó a Dios los > defectos morales de los déspotas más crueles" (2). > La Felicidad. > Constantemente se me pregunta: ¿Qué puede usted, con su frío > racionalismo, ofrecer al que busca la salvación, que sea comparable > con la tibia comodidad hogareña del refugio de un credo dogmático? La > respuesta a esto tiene muchos aspectos. En primer lugar, yo no digo > que pueda ofrecer tanta felicidad como la que pueda obtenerse > abdicando de la razón. No digo que pueda ofrecer tanta felicidad como > la que se obtiene de la bebida o de las drogas o de amasar grandes > riquezas defraudando viudas y huérfanos. No es la felicidad del > converso individual la que me importa; es la felicidad de la > humanidad. Si deseas genuinamente la felicidad de la humanidad, > ciertas formas de felicidad personal innoble quedarán cerradas para > ti. Si tu hijo está enfermo, y eres un padre concienzudo, aceptarás > los diagnósticos médicos, aunque sean dudosos y desalentadores; si > aceptas la alegre opinión de un charlatán y tu hijo muere en > consecuencia, no puedes tener como excusa lo agradable de la creencia > en el charlatán mientras duró" (4). > > Referencias y lecturas recomendadas: > 1-Bertrand Russell Opina. 1960. > 2-Estimado Bertrand Russell. 1969. > 3-La Sociedad Humana en la Ética y en la Política. 1954. > 4-El Impacto de la Ciencia en la Sociedad. 1953. > 5-Las Perspectivas de la Civilización Industrial. 1923. > 6-Ensayos Impopulares. 1950. > 7-"¿Qué es un Agnóstico?", en Religión en América, ed. Leo Rosten. > 1963. > 8-Por qué no soy Cristiano y otros Ensayos sobre Religión y Temas > Relacionados. 1957. |
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| On 10 mayo, 13:19, libera <libera.d...***gmail.com> wrote: > Pastor Dawlin Ureña > Grand Rapids, Michigan. USA Asi que del amigo Dawlin... eso solo ya es suficiente para desconfiar de lo que dice. ¿Aún tiene su página "Reto a los ateos"? ¿La ha vuelto a abrir despues de que tuviera que cerrarla vergonzosamente al no poder responder a nuestras preguntas? Otro vividor que se aprovecha de los incautos. |
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| On 10 mayo, 13:34, Valzar <val...***gmail.com> wrote: > On 10 mayo, 13:19, libera <libera.d...***gmail.com> wrote: > > > Pastor Dawlin Ureña > > Grand Rapids, Michigan. USA > > Asi que del amigo Dawlin... eso solo ya es suficiente para desconfiar > de lo que dice. > ¿Aún tiene su página "Reto a los ateos"? ¿La ha vuelto a abrir despues > de que tuviera que cerrarla vergonzosamente al no poder responder a > nuestras preguntas? > Otro vividor que se aprovecha de los incautos. Tienes algo que rebatir al tema o sólo ad.hominem? |
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| "Valzar" <valzar***gmail.com> escribió en el mensaje news:af1fc9bb-c80e-411d-8ac6-2b54797b482c***k13g2000hse.googlegroups.com... BERTRAND RUSSELL Y LA RELIGIÓN. Por Al Seckel. Atheists United. Bertrand Russell (1872-1970) fue uno de los más grandes filósofos, matemáticos y críticos sociales del siglo XX. Albert Einstein señaló: "Debo innumerables horas felices a la lectura de las obras de Russell, cosa que no puedo decir de ningún otro escritor científico contemporáneo, con la excepción de Thorstein Veblene". Uno de los incontables premios y honores otorgados a Lord Russell durante su larga vida fue el Premio Nobel de Literatura en 1950 "en reconocimiento a sus multifacéticas e importantes obras en las cuales se ha mostrado consistentemente como campeón de la humanidad y de la libertad del pensamiento". Las siguientes citas de Bertrand Russell no sólo revelan sus puntos de vista acerca de la religión, sino que también dejan ver su combinación única de sentido común y poco común. Dios. "Observo que una gran parte de la humanidad no cree en Dios y no sufre castigos visibles en consecuencia. Y si hubiera un Dios, pienso que sería muy improbable que Él tuviera una vanidad tan recelosa como para sentirse ofendido por aquellos que dudan de Su existencia" (7). "Si todo tiene que tener una causa, entonces Dios debe tener una causa. Si puede haber algo sin causa, tan bien podría ser el mundo como Dios, de modo que ese argumento no puede tener ninguna validez". "En cuanto a Dios – bueno, hay una gran cantidad de argumentos que se han ofrecido a favor de la existencia de Dios, y yo he pensado, y todavía pienso, que todos y cada uno de ellos son inválidos, y que nadie habría aceptado tales argumentos si no hubieran querido creer en las conclusiones" (1). "La mayoría de las personas cree en Dios porque se les ha enseñado desde la más temprana infancia a hacerlo, y ésta es la razón principal. Luego creo que la siguiente razón más poderosa es el deseo de seguridad, una especie de sentimiento de que hay un gran hermano que cuidará de uno. Esto juega un muy profundo papel en influir en los deseos de las personas de creer en Dios" (8). "Ahora tomemos toda la cuestión de la peligrosa condición en que se encuentra el mundo. Constantemente recibo cartas de personas que dicen ‘Oh, Dios cuidará de eso’. Pero Él nunca lo ha hecho en el pasado, y no sé por qué piensan que lo hará en el futuro". "He observado que la creencia en la bondad de Dios es inversamente proporcional a la evidencia. Cuando no hay ninguna evidencia en absoluto a su favor, la gente lo cree, y cuando las cosas van bien y uno podría creer en ella, no lo hacen" (1). "A veces me escandalizan las blasfemias de aquellos que se creen piadosos – por ejemplo, las monjas que nunca se bañan sin usar una bata todo el tiempo. Cuando les preguntan por qué lo hacen, si ningún hombre puede verlas, responden: ‘Oh, pero usted se olvida del buen Dios’. Aparentemente conciben a Dios como un Mirón cuya omnipotencia lo capacita para ver a través de las paredes del baño, pero que resulta frustrado por las batas de baño. Este punto de vista me parece sumamente curioso" (6). Las Religiones. "La religión se basa, pienso, principal y primariamente en el miedo. El miedo es el padre de la crueldad, y por tanto no es sorprendente que crueldad y religión han ido tomadas de la mano. La ciencia puede ayudarnos a superar este cobarde temor en que ha vivido la humanidad por tantas generaciones. La ciencia puede enseñarnos, y yo pienso que nuestros propios corazones pueden enseñarnos, a dejar de buscar apoyos imaginarios, a dejar de inventarnos aliados en el cielo, sino mejor a mirar a nuestros propios esfuerzos aquí en la tierra para hacer de este mundo un lugar más adecuado para vivir, en vez de la clase de lugar que las Iglesias han hecho de él durante todos estos siglos" (8). "Pienso que todas las grandes religiones del mundo... son tan falsas como dañinas. Es evidente, como cuestión lógica que, ya que discrepan entre sí, no más que una de ellas puede estar en lo cierto. Con muy pocas excepciones, la religión que acepta un hombre es la de la comunidad en que vive, lo que hace obvio que la influencia del ambiente es lo que lo ha llevado a esa religión" (8). "El hecho es que la religión ya no es lo suficientemente vital para asimilar nada nuevo; se formó hace mucho para satisfacer ciertas necesidades antiguas, y ha subsistido por la fuerza de la tradición, pero ya no es capaz de asimilar nada que no pueda ser visto de manera tradicional" (5). La Fe. "Lo que deseo sostener es que toda fe hace daño. Podemos definir ‘fe’ como la firme creencia en algo de lo que no hay evidencia. Cuando existe evidencia, nadie habla de ‘fe’. No hablamos de tener fe en que dos y dos son cuatro o en que la tierra es redonda. Sólo hablamos de fe cuando deseamos sustituir la emoción por la evidencia" (3). La Inmortalidad. "Creo que cuando muera me descompondré, y nada de mi ego sobrevivirá. No soy joven, y amo la vida. Pero despreciaría temblar de terror ante el pensamiento de la aniquilación. La felicidad no deja de ser verdadera felicidad porque yo llegue a mi fin, ni el pensamiento ni el amor pierden su valor porque no sean eternos" (8). "Si no tuviéramos miedo de la muerte, no creo que la idea de inmortalidad hubiera surgido siquiera" (8). La Oración. "No es mediante la oración y la humildad que logras que las cosas se hagan como quieres, sino mediante la adquisición del conocimiento de las leyes naturales. El poder que adquieres de esta forma es mucho mayor y más confiable que el que antes se suponía adquirir por medio de la oración, pues nunca podías saber si tu oración era favorablemente respondida en el Cielo" (4). Jesucristo. "La evidencia histórica a favor de la existencia del Cristo humano es endeble. Las doctrinas a él atribuidas son otro asunto. Tales doctrinas lo capacitan a uno para juzgar que un individuo, hipotético o real, pudo haberlas sostenido. Algunas de las creencias éticas que se pretende que provienen de él son soportables. La alucinante convicción de que poseía divinidad era compartida por muchos místicos vagabundos y lunáticos de la época" (2). "A mi modo de pensar hay un muy serio defecto en el carácter moral de Cristo, y es que creía en el infierno. Yo no siento que cualquier persona que realmente sea profundamente humana pueda creer en un castigo eterno. Ciertamente Cristo, tal como lo retratan los Evangelios, creía en el castigo eterno, y uno encuentra repetidamente una furia vengativa hacia aquellos que no escuchaban sus prédicas – una actitud que no es rara en los predicadores, pero que desdice algo de la excelencia superlativa" (8). "Toda la idea de desperdiciar la vida ciegamente como un servicio imaginario a Cristo es una forma de glorificar el masoquismo y la propia humillación ante el poder. Es una actitud esencialmente oriental que el Cristianismo asumió cuando le atribuyó a Dios los defectos morales de los déspotas más crueles" (2). La Felicidad. Constantemente se me pregunta: ¿Qué puede usted, con su frío racionalismo, ofrecer al que busca la salvación, que sea comparable con la tibia comodidad hogareña del refugio de un credo dogmático? La respuesta a esto tiene muchos aspectos. En primer lugar, yo no digo que pueda ofrecer tanta felicidad como la que pueda obtenerse abdicando de la razón. No digo que pueda ofrecer tanta felicidad como la que se obtiene de la bebida o de las drogas o de amasar grandes riquezas defraudando viudas y huérfanos. No es la felicidad del converso individual la que me importa; es la felicidad de la humanidad. Si deseas genuinamente la felicidad de la humanidad, ciertas formas de felicidad personal innoble quedarán cerradas para ti. Si tu hijo está enfermo, y eres un padre concienzudo, aceptarás los diagnósticos médicos, aunque sean dudosos y desalentadores; si aceptas la alegre opinión de un charlatán y tu hijo muere en consecuencia, no puedes tener como excusa lo agradable de la creencia en el charlatán mientras duró" (4). Referencias y lecturas recomendadas: 1-Bertrand Russell Opina. 1960. 2-Estimado Bertrand Russell. 1969. 3-La Sociedad Humana en la Ética y en la Política. 1954. 4-El Impacto de la Ciencia en la Sociedad. 1953. 5-Las Perspectivas de la Civilización Industrial. 1923. 6-Ensayos Impopulares. 1950. 7-"¿Qué es un Agnóstico?", en Religión en América, ed. Leo Rosten. 1963. 8-Por qué no soy Cristiano y otros Ensayos sobre Religión y Temas Relacionados. 1957. |
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| Excelente Gracias tex. "libera" <libera.dios***gmail.com> escribió en el mensaje news:fc4bdf5a-22ce-46e6-a477-8712f036544b***t54g2000hsg.googlegroups.com... La Paradoja del barbero Ésta es una paradoja muy conocida. Fue propuesta por Bertrand Russell. La paradoja consiste en lo siguiente: En una barbería hay un cartel que dice lo siguiente: Yo afeito a quienes no se afeitan a sí mismos, y solamente a éstos. La pregunta es: ¿quién afeita al barbero? Si el barbero se afeita él mismo, entonces forma parte de las personas que se afeitan a sí mismas, por lo que no podría afeitarse a sí mismo. Si no se afeita a sí mismo, entonces formaría parte de las personas que no se afeitan a sí mismas, por lo que debería afeitarse él mismo. Como se ve, el barbero no puede cumplir con lo que puso en el cartel. Esta paradoja surgió en la investigación de conjuntos que Bertrand Russell llevaba a cabo. Bertrand Russell descubrió que no puede existir un conjunto que se contenga a sí mismo. Así, por ejemplo, el conjunto de todas las cosas que no sean manzanas no puede existir, porque el mismo conjunto no es una manzana, por lo que debería entrar dentro del conjunto de cosas que no son manzanas. Esta paradoja tiene consecuencias muy profundas, tan profundas que dictaminan qué puede o no conocer la ciencia, qué puede o no conseguir la medicina, qué creencias nuestras son o no válidas. Esta paradoja dictamina los límites cognoscitivos del hombre. Esta paradoja nos muestra la caja tridimensional en la que nos encontramos. ¡Ella nos muestra cuán humildes debemos ser al juzgar las maravillas de la creación! "Este precioso sistema solar, con sus planetas y sus cometas solamente puede ser fruto de la sabiduría y el dominio de un Ser poderoso e inteligente. Este Ser lo gobierna todo, no como el aliento del mundo, sino como el Señor sobre todo lo que existe. Es debido a su Dominio que Él merece ser llamado Señor Dios y Gobernador Universal." Sir Isaac Newton Hace unos días encontré la anterior paradoja en una página de la red. Reflexionando sobre las implicaciones de esta paradoja, me gustaría compartir con ustedes algunas reflexiones. Pero antes, un poco de historia. Bertrand Russell (1872-1970) Bertrand Russell fue uno de los archienemigos más férreos del cristianismo organizado y de todo lo que tuviera que ver con un Ser Superior. Russell escribió un libro titulado "Por qué no soy Cristiano". Russell es ampliamente conocido como uno de los más brillantes filósofos del Siglo XX. Su ateísmo llegó a límites extraordinarios. Pero a pesar de su fuerte convicción ateísta, en uno de sus escritos Russell dijo que "la ciencia no podía tiranizar a la filosofía y decirle a la filosofía que no existía significado alguno para la vida porque si uno acepta el punto de vista científico evolucionista, la vida carecía de sentido." Al intentar penetrar en la segunda intención de esta declaración de Russel, uno no tiene qué hacer más que asombrarse de que esta advertencia de Russell representa una clara admisión de la carencia de sentido del pensamiento evolucionista, especialmente si consideramos que Russell no tuvo par en su rebelión contra Dios. En otras palabras, ese reproche contra el evolucionismo materialista no provino de un Cristiano, sino de un ateo consumado. Russell tuvo varios matrimonios y divorcios. Fue acusado de 'adultero" y su fama de seductor era ampliamente conocida en los medios en los que se desarrollaba. En una oportunidad Russell fue invitado a quedarse en una casa y el segundo día de su estadía en ese hogar ya estaba tratando de seducir a la hija de su amigo, ¡quien tenía tan sólo 15 años de edad! La paradoja Al reflexionar… ¿A qué conclusión llegamos? Colocando el significado de la paradoja que se atribuye a Russell y su reproche o advertencia al evolucionismo ateísta, uno concluye que Russell se negaba volicionalmente a admitir la presencia de Dios, no porque no existieran evidencias obvias de su existencia, sino porque el Cristianismo que tanto odiaba le resultaba una piedra de tropiezo para su pernicioso y carnal vivir. El significado de la paradoja que colocamos al principio de este artículo es una evidencia de que Russell entendía muy bien la razón del reproche que le hacía al evolucionismo. El evolucionismo despoja a la sociedad de estándares morales a los cuales seguir. Cualquier posición filosófica ateísta arroja al creyente en un abismo sin fondo en cuyas paredes se encuentran dibujadas las grotescas caras del materialismo, la perversión, la amoralidad y el humanismo... las que se ríen a carcajadas del infeliz desobediente que se encuentra cayendo vertiginosamente en esta trampa llamada evolucionismo-ateísta- materialista-humanista. "Si tan solo supiéramos el porqué de las cosas tuviéramos la mente de Dios." Stephen Hawking La paradoja anterior muestra que como somos la creación de Dios, nosotros los humanos, sin importar lo inteligentes y doctos que podamos ser, no podremos NUNCA salirnos del conjunto del que somos parte intrínseca, pero del que Dios no es, ni será nunca... claro está, en el sentido físico y efímero de la vida humana. Sin embargo, Cristo es Dios hecho hombre, adentrado en nuestro conjunto y humillado para poder proporcionarnos una salida. ¿Cómo osamos cuestionar la existencia del creador del conjunto del que somos parte, simplemente porque estamos atrapados por las leyes que rigen la existencia en el que tal conjunto ha sido creado? Dios trasciende nuestra realidad Bertrand Russell descubrió que no puede existir un conjunto que se contenga a sí mismo. Eso fue y es cierto si el conjunto a considerar es el conjunto nuestro… el conjunto físico… no el conjunto espiritual, ¡que es en el que Dios reside pero el cual trasciende! La paradoja nos indica que el conjunto de todas las cosas que no sean manzanas no puede existir, porque el mismo conjunto no es una manzana, por lo que debería entrar dentro del conjunto de cosas que no son manzanas. Lo mismo ocurre con los hombres que intentan estar, tanto dentro del conjunto como afuera del conjunto, para así juzgar lo que está dentro, pero al hacerlo… ¿No romperían una ley física? ¿No se igualarían a Dios al ser omniscientes? Sin embargo, Dios no es ni será nunca solamente parte del conjunto. Dios es el Creador del conjunto. Dios puede y en efecto existe dentro y fuera del conjunto. ¡El hombre no! Dios es omnisciente… ¡el hombre no! "La sabiduría del cuerdo es entender su camino; mas la locura de los locos es engaño" Proverbios 14:8 Al proponer esta paradoja, Russell descubrió que no puede existir un conjunto que se contenga a sí mismo… ¡al menos no así en el mundo físico! Sin embargo, pondere las posiciones en las que la Biblia nos indica que el mundo real existe: Dios el Padre: Fuera del conjunto, pero en él por ser Omnisciente Dios el Hijo (en la persona de Jesucristo): Fuera del conjunto y único camino hacia donde está el Padre. Jesucristo está fuera y dentro del conjunto por ser también Omnisciente. El Espíritu Santo: Fuera y dentro del conjunto: Haciendo la voluntad del Padre y exaltando al Hijo, que se hizo carne para nacer y para formar parte temporal del conjunto. El Espíritu Santo mantiene abierto el nexo de comunicación entre el Padre y los integrantes del conjunto (hombres) a través de la exaltación y la aceptación del sacrificio vicario del Hijo. Dios, por amor a la humanidad se ha hecho hombre, ha proporcionado un Camino hacia Él y nos ha dejado un Consejero para que nos guíe en el camino hacia el que nos redimió de nuestros pecados. ¡Aleluya! "Como son más altos los cielos que la tierra, así son más altos mis caminos que vuestros caminos, y mis pensamientos más que vuestros pensamientos." Isaías 55:9 "Ninguna encuesta de opinión pública hará que Dios deje de existir." Dr. Paul E. Little Pastor Dawlin Ureña Grand Rapids, Michigan. USA On 10 mayo, 02:41, Valzar <val...***gmail.com> wrote: > BERTRAND RUSSELL Y LA RELIGIÓN. > Por Al Seckel. > > Atheists United. > > Bertrand Russell (1872-1970) fue uno de los más grandes filósofos, > matemáticos y críticos sociales del siglo XX. Albert Einstein señaló: > "Debo innumerables horas felices a la lectura de las obras de Russell, > cosa que no puedo decir de ningún otro escritor científico > contemporáneo, con la excepción de Thorstein Veblene". Uno de los > incontables premios y honores otorgados a Lord Russell durante su > larga vida fue el Premio Nobel de Literatura en 1950 "en > reconocimiento a sus multifacéticas e importantes obras en las cuales > se ha mostrado consistentemente como campeón de la humanidad y de la > libertad del pensamiento". Las siguientes citas de Bertrand Russell no > sólo revelan sus puntos de vista acerca de la religión, sino que > también dejan ver su combinación única de sentido común y poco común. > Dios. > "Observo que una gran parte de la humanidad no cree en Dios y no sufre > castigos visibles en consecuencia. Y si hubiera un Dios, pienso que > sería muy improbable que Él tuviera una vanidad tan recelosa como para > sentirse ofendido por aquellos que dudan de Su existencia" (7). > "Si todo tiene que tener una causa, entonces Dios debe tener una > causa. Si puede haber algo sin causa, tan bien podría ser el mundo > como Dios, de modo que ese argumento no puede tener ninguna validez". > "En cuanto a Dios – bueno, hay una gran cantidad de argumentos que se > han ofrecido a favor de la existencia de Dios, y yo he pensado, y > todavía pienso, que todos y cada uno de ellos son inválidos, y que > nadie habría aceptado tales argumentos si no hubieran querido creer en > las conclusiones" (1). > "La mayoría de las personas cree en Dios porque se les ha enseñado > desde la más temprana infancia a hacerlo, y ésta es la razón > principal. Luego creo que la siguiente razón más poderosa es el deseo > de seguridad, una especie de sentimiento de que hay un gran hermano > que cuidará de uno. Esto juega un muy profundo papel en influir en los > deseos de las personas de creer en Dios" (8). > "Ahora tomemos toda la cuestión de la peligrosa condición en que se > encuentra el mundo. Constantemente recibo cartas de personas que dicen > ‘Oh, Dios cuidará de eso’. Pero Él nunca lo ha hecho en el pasado, y > no sé por qué piensan que lo hará en el futuro". > "He observado que la creencia en la bondad de Dios es inversamente > proporcional a la evidencia. Cuando no hay ninguna evidencia en > absoluto a su favor, la gente lo cree, y cuando las cosas van bien y > uno podría creer en ella, no lo hacen" (1). > "A veces me escandalizan las blasfemias de aquellos que se creen > piadosos – por ejemplo, las monjas que nunca se bañan sin usar una > bata todo el tiempo. Cuando les preguntan por qué lo hacen, si ningún > hombre puede verlas, responden: ‘Oh, pero usted se olvida del buen > Dios’. Aparentemente conciben a Dios como un Mirón cuya omnipotencia > lo capacita para ver a través de las paredes del baño, pero que > resulta frustrado por las batas de baño. Este punto de vista me parece > sumamente curioso" (6). > Las Religiones. > "La religión se basa, pienso, principal y primariamente en el miedo. > El miedo es el padre de la crueldad, y por tanto no es sorprendente > que crueldad y religión han ido tomadas de la mano. La ciencia puede > ayudarnos a superar este cobarde temor en que ha vivido la humanidad > por tantas generaciones. La ciencia puede enseñarnos, y yo pienso que > nuestros propios corazones pueden enseñarnos, a dejar de buscar apoyos > imaginarios, a dejar de inventarnos aliados en el cielo, sino mejor a > mirar a nuestros propios esfuerzos aquí en la tierra para hacer de > este mundo un lugar más adecuado para vivir, en vez de la clase de > lugar que las Iglesias han hecho de él durante todos estos > siglos" (8). > "Pienso que todas las grandes religiones del mundo... son tan falsas > como dañinas. Es evidente, como cuestión lógica que, ya que discrepan > entre sí, no más que una de ellas puede estar en lo cierto. Con muy > pocas excepciones, la religión que acepta un hombre es la de la > comunidad en que vive, lo que hace obvio que la influencia del > ambiente es lo que lo ha llevado a esa religión" (8). > "El hecho es que la religión ya no es lo suficientemente vital para > asimilar nada nuevo; se formó hace mucho para satisfacer ciertas > necesidades antiguas, y ha subsistido por la fuerza de la tradición, > pero ya no es capaz de asimilar nada que no pueda ser visto de manera > tradicional" (5). > La Fe. > "Lo que deseo sostener es que toda fe hace daño. Podemos definir ‘fe’ > como la firme creencia en algo de lo que no hay evidencia. Cuando > existe evidencia, nadie habla de ‘fe’. No hablamos de tener fe en que > dos y dos son cuatro o en que la tierra es redonda. Sólo hablamos de > fe cuando deseamos sustituir la emoción por la evidencia" (3). > La Inmortalidad. > "Creo que cuando muera me descompondré, y nada de mi ego sobrevivirá. > No soy joven, y amo la vida. Pero despreciaría temblar de terror ante > el pensamiento de la aniquilación. La felicidad no deja de ser > verdadera felicidad porque yo llegue a mi fin, ni el pensamiento ni el > amor pierden su valor porque no sean eternos" (8). > "Si no tuviéramos miedo de la muerte, no creo que la idea de > inmortalidad hubiera surgido siquiera" (8). > La Oración. > "No es mediante la oración y la humildad que logras que las cosas se > hagan como quieres, sino mediante la adquisición del conocimiento de > las leyes naturales. El poder que adquieres de esta forma es mucho > mayor y más confiable que el que antes se suponía adquirir por medio > de la oración, pues nunca podías saber si tu oración era > favorablemente respondida en el Cielo" (4). > Jesucristo. > "La evidencia histórica a favor de la existencia del Cristo humano es > endeble. Las doctrinas a él atribuidas son otro asunto. Tales > doctrinas lo capacitan a uno para juzgar que un individuo, hipotético > o real, pudo haberlas sostenido. Algunas de las creencias éticas que > se pretende que provienen de él son soportables. La alucinante > convicción de que poseía divinidad era compartida por muchos místicos > vagabundos y lunáticos de la época" (2). > "A mi modo de pensar hay un muy serio defecto en el carácter moral de > Cristo, y es que creía en el infierno. Yo no siento que cualquier > persona que realmente sea profundamente humana pueda creer en un > castigo eterno. Ciertamente Cristo, tal como lo retratan los > Evangelios, creía en el castigo eterno, y uno encuentra repetidamente > una furia vengativa hacia aquellos que no escuchaban sus prédicas – > una actitud que no es rara en los predicadores, pero que desdice algo > de la excelencia superlativa" (8). > "Toda la idea de desperdiciar la vida ciegamente como un servicio > imaginario a Cristo es una forma de glorificar el masoquismo y la > propia humillación ante el poder. Es una actitud esencialmente > oriental que el Cristianismo asumió cuando le atribuyó a Dios los > defectos morales de los déspotas más crueles" (2). > La Felicidad. > Constantemente se me pregunta: ¿Qué puede usted, con su frío > racionalismo, ofrecer al que busca la salvación, que sea comparable > con la tibia comodidad hogareña del refugio de un credo dogmático? La > respuesta a esto tiene muchos aspectos. En primer lugar, yo no digo > que pueda ofrecer tanta felicidad como la que pueda obtenerse > abdicando de la razón. No digo que pueda ofrecer tanta felicidad como > la que se obtiene de la bebida o de las drogas o de amasar grandes > riquezas defraudando viudas y huérfanos. No es la felicidad del > converso individual la que me importa; es la felicidad de la > humanidad. Si deseas genuinamente la felicidad de la humanidad, > ciertas formas de felicidad personal innoble quedarán cerradas para > ti. Si tu hijo está enfermo, y eres un padre concienzudo, aceptarás > los diagnósticos médicos, aunque sean dudosos y desalentadores; si > aceptas la alegre opinión de un charlatán y tu hijo muere en > consecuencia, no puedes tener como excusa lo agradable de la creencia > en el charlatán mientras duró" (4). > > Referencias y lecturas recomendadas: > 1-Bertrand Russell Opina. 1960. > 2-Estimado Bertrand Russell. 1969. > 3-La Sociedad Humana en la Ética y en la Política. 1954. > 4-El Impacto de la Ciencia en la Sociedad. 1953. > 5-Las Perspectivas de la Civilización Industrial. 1923. > 6-Ensayos Impopulares. 1950. > 7-"¿Qué es un Agnóstico?", en Religión en América, ed. Leo Rosten. > 1963. > 8-Por qué no soy Cristiano y otros Ensayos sobre Religión y Temas > Relacionados. 1957. |
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| "libera" <libera.dios***gmail.com> escribió en el mensaje news:2f163638-04b9-4178-98da-3a372f9b5515***59g2000hsb.googlegroups.com... On 10 mayo, 13:34, Valzar <val...***gmail.com> wrote: > On 10 mayo, 13:19, libera <libera.d...***gmail.com> wrote: > > > Pastor Dawlin Ureña > > Grand Rapids, Michigan. USA > > Asi que del amigo Dawlin... eso solo ya es suficiente para desconfiar > de lo que dice. > ¿Aún tiene su página "Reto a los ateos"? ¿La ha vuelto a abrir despues > de que tuviera que cerrarla vergonzosamente al no poder responder a > nuestras preguntas? > Otro vividor que se aprovecha de los incautos. Tienes algo que rebatir al tema o sólo ad.hominem? __________________________________ ;-) .. |
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| "Suplantador de Tex y de la dicrección de correo de Ebeter" <anonimo***cualquiera.com> escribió en el mensaje news:g047pk$hoj$1***aioe.org... > > "Valzar" <valzar***gmail.com> escribió en el mensaje > news:af1fc9bb-c80e-411d-8ac6-2b54797b482c***k13g2000hse.googlegroups.com... > BERTRAND RUSSELL Y LA RELIGIÓN. > Por Al Seckel. > > Atheists United. > > Bertrand Russell (1872-1970) fue uno de los más grandes filósofos, > matemáticos y críticos sociales del siglo XX. Albert Einstein señaló: > "Debo innumerables horas felices a la lectura de las obras de Russell, > cosa que no puedo decir de ningún otro escritor científico > contemporáneo, con la excepción de Thorstein Veblene". Uno de los > incontables premios y honores otorgados a Lord Russell durante su > larga vida fue el Premio Nobel de Literatura en 1950 "en > reconocimiento a sus multifacéticas e importantes obras en las cuales > se ha mostrado consistentemente como campeón de la humanidad y de la > libertad del pensamiento". Las siguientes citas de Bertrand Russell no > sólo revelan sus puntos de vista acerca de la religión, sino que > también dejan ver su combinación única de sentido común y poco común. > Dios. > "Observo que una gran parte de la humanidad no cree en Dios y no sufre > castigos visibles en consecuencia. Y si hubiera un Dios, pienso que > sería muy improbable que Él tuviera una vanidad tan recelosa como para > sentirse ofendido por aquellos que dudan de Su existencia" (7). > "Si todo tiene que tener una causa, entonces Dios debe tener una > causa. Si puede haber algo sin causa, tan bien podría ser el mundo > como Dios, de modo que ese argumento no puede tener ninguna validez". > "En cuanto a Dios - bueno, hay una gran cantidad de argumentos que se > han ofrecido a favor de la existencia de Dios, y yo he pensado, y > todavía pienso, que todos y cada uno de ellos son inválidos, y que > nadie habría aceptado tales argumentos si no hubieran querido creer en > las conclusiones" (1). > "La mayoría de las personas cree en Dios porque se les ha enseñado > desde la más temprana infancia a hacerlo, y ésta es la razón > principal. Luego creo que la siguiente razón más poderosa es el deseo > de seguridad, una especie de sentimiento de que hay un gran hermano > que cuidará de uno. Esto juega un muy profundo papel en influir en los > deseos de las personas de creer en Dios" (8). > "Ahora tomemos toda la cuestión de la peligrosa condición en que se > encuentra el mundo. Constantemente recibo cartas de personas que dicen > 'Oh, Dios cuidará de eso'. Pero Él nunca lo ha hecho en el pasado, y > no sé por qué piensan que lo hará en el futuro". > "He observado que la creencia en la bondad de Dios es inversamente > proporcional a la evidencia. Cuando no hay ninguna evidencia en > absoluto a su favor, la gente lo cree, y cuando las cosas van bien y > uno podría creer en ella, no lo hacen" (1). > "A veces me escandalizan las blasfemias de aquellos que se creen > piadosos - por ejemplo, las monjas que nunca se bañan sin usar una > bata todo el tiempo. Cuando les preguntan por qué lo hacen, si ningún > hombre puede verlas, responden: 'Oh, pero usted se olvida del buen > Dios'. Aparentemente conciben a Dios como un Mirón cuya omnipotencia > lo capacita para ver a través de las paredes del baño, pero que > resulta frustrado por las batas de baño. Este punto de vista me parece > sumamente curioso" (6). > Las Religiones. > "La religión se basa, pienso, principal y primariamente en el miedo. > El miedo es el padre de la crueldad, y por tanto no es sorprendente > que crueldad y religión han ido tomadas de la mano. La ciencia puede > ayudarnos a superar este cobarde temor en que ha vivido la humanidad > por tantas generaciones. La ciencia puede enseñarnos, y yo pienso que > nuestros propios corazones pueden enseñarnos, a dejar de buscar apoyos > imaginarios, a dejar de inventarnos aliados en el cielo, sino mejor a > mirar a nuestros propios esfuerzos aquí en la tierra para hacer de > este mundo un lugar más adecuado para vivir, en vez de la clase de > lugar que las Iglesias han hecho de él durante todos estos > siglos" (8). > "Pienso que todas las grandes religiones del mundo... son tan falsas > como dañinas. Es evidente, como cuestión lógica que, ya que discrepan > entre sí, no más que una de ellas puede estar en lo cierto. Con muy > pocas excepciones, la religión que acepta un hombre es la de la > comunidad en que vive, lo que hace obvio que la influencia del > ambiente es lo que lo ha llevado a esa religión" (8). > "El hecho es que la religión ya no es lo suficientemente vital para > asimilar nada nuevo; se formó hace mucho para satisfacer ciertas > necesidades antiguas, y ha subsistido por la fuerza de la tradición, > pero ya no es capaz de asimilar nada que no pueda ser visto de manera > tradicional" (5). > La Fe. > "Lo que deseo sostener es que toda fe hace daño. Podemos definir 'fe' > como la firme creencia en algo de lo que no hay evidencia. Cuando > existe evidencia, nadie habla de 'fe'. No hablamos de tener fe en que > dos y dos son cuatro o en que la tierra es redonda. Sólo hablamos de > fe cuando deseamos sustituir la emoción por la evidencia" (3). > La Inmortalidad. > "Creo que cuando muera me descompondré, y nada de mi ego sobrevivirá. > No soy joven, y amo la vida. Pero despreciaría temblar de terror ante > el pensamiento de la aniquilación. La felicidad no deja de ser > verdadera felicidad porque yo llegue a mi fin, ni el pensamiento ni el > amor pierden su valor porque no sean eternos" (8). > "Si no tuviéramos miedo de la muerte, no creo que la idea de > inmortalidad hubiera surgido siquiera" (8). > La Oración. > "No es mediante la oración y la humildad que logras que las cosas se > hagan como quieres, sino mediante la adquisición del conocimiento de > las leyes naturales. El poder que adquieres de esta forma es mucho > mayor y más confiable que el que antes se suponía adquirir por medio > de la oración, pues nunca podías saber si tu oración era > favorablemente respondida en el Cielo" (4). > Jesucristo. > "La evidencia histórica a favor de la existencia del Cristo humano es > endeble. Las doctrinas a él atribuidas son otro asunto. Tales > doctrinas lo capacitan a uno para juzgar que un individuo, hipotético > o real, pudo haberlas sostenido. Algunas de las creencias éticas que > se pretende que provienen de él son soportables. La alucinante > convicción de que poseía divinidad era compartida por muchos místicos > vagabundos y lunáticos de la época" (2). > "A mi modo de pensar hay un muy serio defecto en el carácter moral de > Cristo, y es que creía en el infierno. Yo no siento que cualquier > persona que realmente sea profundamente humana pueda creer en un > castigo eterno. Ciertamente Cristo, tal como lo retratan los > Evangelios, creía en el castigo eterno, y uno encuentra repetidamente > una furia vengativa hacia aquellos que no escuchaban sus prédicas - > una actitud que no es rara en los predicadores, pero que desdice algo > de la excelencia superlativa" (8). > "Toda la idea de desperdiciar la vida ciegamente como un servicio > imaginario a Cristo es una forma de glorificar el masoquismo y la > propia humillación ante el poder. Es una actitud esencialmente > oriental que el Cristianismo asumió cuando le atribuyó a Dios los > defectos morales de los déspotas más crueles" (2). > La Felicidad. > Constantemente se me pregunta: ¿Qué puede usted, con su frío > racionalismo, ofrecer al que busca la salvación, que sea comparable > con la tibia comodidad hogareña del refugio de un credo dogmático? La > respuesta a esto tiene muchos aspectos. En primer lugar, yo no digo > que pueda ofrecer tanta felicidad como la que pueda obtenerse > abdicando de la razón. No digo que pueda ofrecer tanta felicidad como > la que se obtiene de la bebida o de las drogas o de amasar grandes > riquezas defraudando viudas y huérfanos. No es la felicidad del > converso individual la que me importa; es la felicidad de la > humanidad. Si deseas genuinamente la felicidad de la humanidad, > ciertas formas de felicidad personal innoble quedarán cerradas para > ti. Si tu hijo está enfermo, y eres un padre concienzudo, aceptarás > los diagnósticos médicos, aunque sean dudosos y desalentadores; si > aceptas la alegre opinión de un charlatán y tu hijo muere en > consecuencia, no puedes tener como excusa lo agradable de la creencia > en el charlatán mientras duró" (4). > > Referencias y lecturas recomendadas: > 1-Bertrand Russell Opina. 1960. > 2-Estimado Bertrand Russell. 1969. > 3-La Sociedad Humana en la Ética y en la Política. 1954. > 4-El Impacto de la Ciencia en la Sociedad. 1953. > 5-Las Perspectivas de la Civilización Industrial. 1923. > 6-Ensayos Impopulares. 1950. > 7-"¿Qué es un Agnóstico?", en Religión en América, ed. Leo Rosten. > 1963. > 8-Por qué no soy Cristiano y otros Ensayos sobre Religión y Temas > Relacionados. 1957. > > > Dos veces en el Nuevo Testamento se puede leer de la sequía en el tiempo de Elías que duró tres años y medio. Jesús una vez hizo referencia a esta hambruna mientras hablaba con Sus compatriotas judíos en Su tierra de Nazaret (Lucas 4:25-26), y Santiago la mencionó cerca del final de su epístola (5:17-18). Algunos tienen problemas con la sequía de "tres años y seis meses" porque 1 Reyes 18:1 dice: "Pasados muchos días, vino palabra de Jehová a Elías en el tercer año, diciendo: Ve, muéstrate a Acab, y yo haré llover sobre la faz de la tierra" (énfasis añadido). Poco después, "hubo una gran lluvia" (18:45; cf. 18:1). La pregunta es, ¿vino la lluvia 'en el tercer año" (1 Reyes 18:1, énfasis añadido) o después de "tres años y seis meses" (Lucas 4:25; Santiago 5:17)? Previamente, en 1 Reyes 17:1, Elías había profetizado a Acab que "no habrá lluvia ni rocío en estos años, sino por mi palabra". Después, Dios instruyó a Elías, diciendo, "vuélvete al oriente, y escóndete en el arroyo de Querit" (17:3). Allí él vivió, comió el pan y la carne que los cuervos le traían dos veces al día, hasta que "se secó el arroyo, porque no había llovido sobre la tierra" (17:7). Luego Dios envió a Elías a Sarepta para vivir con una viuda y su hijo. Después que el niño se enfermó y murió, Elías le levantó de los muertos (17:17-24). Inmediatamente después de este evento, el escritor inspirado escribió: "Pasados muchos días, vino palabra de Jehová a Elías en el tercer año, diciendo: Ve, muéstrate a Acab, y yo haré llover sobre la faz de la tierra" (18:1, énfasis añadido). Los que sostienen que Lucas 4:25 y Santiago 5:17 contradicen 1 Reyes 18:1 (cf. Matheney y Honeycutt, 1970, 3:210) suponen que "en el tercer año" hace referencia a la sequía. Sin embargo, no existe prueba para esta interpretación. Primera Reyes 18:1 no dice, "...en el tercer año de la sequía", sino solamente "en el tercer año". Considerando el contexto inmediato y el hecho que originalmente no había divisiones de capítulos entre 1 Reyes 17:24 y 18:1, la lectura más natural es que Elías estaba "en el tercer año" de su estadía en Sarepta. Elías, la viuda y su casa comieron de la harina milagrosa que se llenaba continuamente por "muchos días" (17:8-15). Algún tiempo después, Elías revivió al hijo de la viuda. Luego, "[p]asados muchos días, vino palabra de Jehová a Elías" (18:1, énfasis añadido). Es razonable concluir que Elías pasó más de dos años en Sarepta, ya que fue "en el tercer año" que Dios envió a Elías fuera de Sarepta para enfrentar a Acab. Los "tres años y seis meses" a los que Jesús hizo referencia incluyeron los más de dos años que Elías estuvo en Sarepta y los varios meses que vivió en el arroyo de Querit. Aunque los escépticos prefieren acusar de contradicción al historiador inspirado, a Jesús y/o Santiago, una vez más no pueden presentar evidencia real de una contradicción bíblica genuina. REFERENCIAS Matheney, M. Pierce y Roy L. Honeycutt, Jr. (1970), Broadman Bible Commentary: 1 Samuel-Nehemiah, ed. Clifton J. Allen (Nashville, TN: Broadman Press). Saludos cordiales "En algún momento de un futuro no muy distante, casi con toda certeza, las razas humanas civilizadas exterminarán y reemplazarán a las razas que viven en las comunidades salvajes del mundo" Charles Darwin, El Origen de las Especies |