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Antiguo 10-05-2008, 01:41:46
Valzar
 
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Predeterminado BERTRAND RUSSELL Y LA RELIGIÓN.

BERTRAND RUSSELL Y LA RELIGIÓN.
Por Al Seckel.

Atheists United.

Bertrand Russell (1872-1970) fue uno de los más grandes filósofos,
matemáticos y críticos sociales del siglo XX. Albert Einstein señaló:
"Debo innumerables horas felices a la lectura de las obras de Russell,
cosa que no puedo decir de ningún otro escritor científico
contemporáneo, con la excepción de Thorstein Veblene". Uno de los
incontables premios y honores otorgados a Lord Russell durante su
larga vida fue el Premio Nobel de Literatura en 1950 "en
reconocimiento a sus multifacéticas e importantes obras en las cuales
se ha mostrado consistentemente como campeón de la humanidad y de la
libertad del pensamiento". Las siguientes citas de Bertrand Russell no
sólo revelan sus puntos de vista acerca de la religión, sino que
también dejan ver su combinación única de sentido común y poco común.
Dios.
"Observo que una gran parte de la humanidad no cree en Dios y no sufre
castigos visibles en consecuencia. Y si hubiera un Dios, pienso que
sería muy improbable que Él tuviera una vanidad tan recelosa como para
sentirse ofendido por aquellos que dudan de Su existencia" (7).
"Si todo tiene que tener una causa, entonces Dios debe tener una
causa. Si puede haber algo sin causa, tan bien podría ser el mundo
como Dios, de modo que ese argumento no puede tener ninguna validez".
"En cuanto a Dios – bueno, hay una gran cantidad de argumentos que se
han ofrecido a favor de la existencia de Dios, y yo he pensado, y
todavía pienso, que todos y cada uno de ellos son inválidos, y que
nadie habría aceptado tales argumentos si no hubieran querido creer en
las conclusiones" (1).
"La mayoría de las personas cree en Dios porque se les ha enseñado
desde la más temprana infancia a hacerlo, y ésta es la razón
principal. Luego creo que la siguiente razón más poderosa es el deseo
de seguridad, una especie de sentimiento de que hay un gran hermano
que cuidará de uno. Esto juega un muy profundo papel en influir en los
deseos de las personas de creer en Dios" (8).
"Ahora tomemos toda la cuestión de la peligrosa condición en que se
encuentra el mundo. Constantemente recibo cartas de personas que dicen
‘Oh, Dios cuidará de eso’. Pero Él nunca lo ha hecho en el pasado, y
no sé por qué piensan que lo hará en el futuro".
"He observado que la creencia en la bondad de Dios es inversamente
proporcional a la evidencia. Cuando no hay ninguna evidencia en
absoluto a su favor, la gente lo cree, y cuando las cosas van bien y
uno podría creer en ella, no lo hacen" (1).
"A veces me escandalizan las blasfemias de aquellos que se creen
piadosos – por ejemplo, las monjas que nunca se bañan sin usar una
bata todo el tiempo. Cuando les preguntan por qué lo hacen, si ningún
hombre puede verlas, responden: ‘Oh, pero usted se olvida del buen
Dios’. Aparentemente conciben a Dios como un Mirón cuya omnipotencia
lo capacita para ver a través de las paredes del baño, pero que
resulta frustrado por las batas de baño. Este punto de vista me parece
sumamente curioso" (6).
Las Religiones.
"La religión se basa, pienso, principal y primariamente en el miedo.
El miedo es el padre de la crueldad, y por tanto no es sorprendente
que crueldad y religión han ido tomadas de la mano. La ciencia puede
ayudarnos a superar este cobarde temor en que ha vivido la humanidad
por tantas generaciones. La ciencia puede enseñarnos, y yo pienso que
nuestros propios corazones pueden enseñarnos, a dejar de buscar apoyos
imaginarios, a dejar de inventarnos aliados en el cielo, sino mejor a
mirar a nuestros propios esfuerzos aquí en la tierra para hacer de
este mundo un lugar más adecuado para vivir, en vez de la clase de
lugar que las Iglesias han hecho de él durante todos estos
siglos" (8).
"Pienso que todas las grandes religiones del mundo... son tan falsas
como dañinas. Es evidente, como cuestión lógica que, ya que discrepan
entre sí, no más que una de ellas puede estar en lo cierto. Con muy
pocas excepciones, la religión que acepta un hombre es la de la
comunidad en que vive, lo que hace obvio que la influencia del
ambiente es lo que lo ha llevado a esa religión" (8).
"El hecho es que la religión ya no es lo suficientemente vital para
asimilar nada nuevo; se formó hace mucho para satisfacer ciertas
necesidades antiguas, y ha subsistido por la fuerza de la tradición,
pero ya no es capaz de asimilar nada que no pueda ser visto de manera
tradicional" (5).
La Fe.
"Lo que deseo sostener es que toda fe hace daño. Podemos definir ‘fe’
como la firme creencia en algo de lo que no hay evidencia. Cuando
existe evidencia, nadie habla de ‘fe’. No hablamos de tener fe en que
dos y dos son cuatro o en que la tierra es redonda. Sólo hablamos de
fe cuando deseamos sustituir la emoción por la evidencia" (3).
La Inmortalidad.
"Creo que cuando muera me descompondré, y nada de mi ego sobrevivirá.
No soy joven, y amo la vida. Pero despreciaría temblar de terror ante
el pensamiento de la aniquilación. La felicidad no deja de ser
verdadera felicidad porque yo llegue a mi fin, ni el pensamiento ni el
amor pierden su valor porque no sean eternos" (8).
"Si no tuviéramos miedo de la muerte, no creo que la idea de
inmortalidad hubiera surgido siquiera" (8).
La Oración.
"No es mediante la oración y la humildad que logras que las cosas se
hagan como quieres, sino mediante la adquisición del conocimiento de
las leyes naturales. El poder que adquieres de esta forma es mucho
mayor y más confiable que el que antes se suponía adquirir por medio
de la oración, pues nunca podías saber si tu oración era
favorablemente respondida en el Cielo" (4).
Jesucristo.
"La evidencia histórica a favor de la existencia del Cristo humano es
endeble. Las doctrinas a él atribuidas son otro asunto. Tales
doctrinas lo capacitan a uno para juzgar que un individuo, hipotético
o real, pudo haberlas sostenido. Algunas de las creencias éticas que
se pretende que provienen de él son soportables. La alucinante
convicción de que poseía divinidad era compartida por muchos místicos
vagabundos y lunáticos de la época" (2).
"A mi modo de pensar hay un muy serio defecto en el carácter moral de
Cristo, y es que creía en el infierno. Yo no siento que cualquier
persona que realmente sea profundamente humana pueda creer en un
castigo eterno. Ciertamente Cristo, tal como lo retratan los
Evangelios, creía en el castigo eterno, y uno encuentra repetidamente
una furia vengativa hacia aquellos que no escuchaban sus prédicas –
una actitud que no es rara en los predicadores, pero que desdice algo
de la excelencia superlativa" (8).
"Toda la idea de desperdiciar la vida ciegamente como un servicio
imaginario a Cristo es una forma de glorificar el masoquismo y la
propia humillación ante el poder. Es una actitud esencialmente
oriental que el Cristianismo asumió cuando le atribuyó a Dios los
defectos morales de los déspotas más crueles" (2).
La Felicidad.
Constantemente se me pregunta: ¿Qué puede usted, con su frío
racionalismo, ofrecer al que busca la salvación, que sea comparable
con la tibia comodidad hogareña del refugio de un credo dogmático? La
respuesta a esto tiene muchos aspectos. En primer lugar, yo no digo
que pueda ofrecer tanta felicidad como la que pueda obtenerse
abdicando de la razón. No digo que pueda ofrecer tanta felicidad como
la que se obtiene de la bebida o de las drogas o de amasar grandes
riquezas defraudando viudas y huérfanos. No es la felicidad del
converso individual la que me importa; es la felicidad de la
humanidad. Si deseas genuinamente la felicidad de la humanidad,
ciertas formas de felicidad personal innoble quedarán cerradas para
ti. Si tu hijo está enfermo, y eres un padre concienzudo, aceptarás
los diagnósticos médicos, aunque sean dudosos y desalentadores; si
aceptas la alegre opinión de un charlatán y tu hijo muere en
consecuencia, no puedes tener como excusa lo agradable de la creencia
en el charlatán mientras duró" (4).

Referencias y lecturas recomendadas:
1-Bertrand Russell Opina. 1960.
2-Estimado Bertrand Russell. 1969.
3-La Sociedad Humana en la Ética y en la Política. 1954.
4-El Impacto de la Ciencia en la Sociedad. 1953.
5-Las Perspectivas de la Civilización Industrial. 1923.
6-Ensayos Impopulares. 1950.
7-"¿Qué es un Agnóstico?", en Religión en América, ed. Leo Rosten.
1963.
8-Por qué no soy Cristiano y otros Ensayos sobre Religión y Temas
Relacionados. 1957.


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Antiguo 10-05-2008, 12:19:37
libera
 
Mensajes: n/a
Predeterminado Re: BERTRAND RUSSELL Y LA RELIGIÓN.

La Paradoja del barbero


Ésta es una paradoja muy conocida. Fue propuesta por Bertrand Russell.
La paradoja consiste en lo siguiente:

En una barbería hay un cartel que dice lo siguiente:

Yo afeito a quienes no se afeitan a sí mismos, y solamente a éstos.

La pregunta es: ¿quién afeita al barbero?

Si el barbero se afeita él mismo, entonces forma parte de las personas
que se afeitan a sí mismas, por lo que no podría afeitarse a sí
mismo.
Si no se afeita a sí mismo, entonces formaría parte de las personas
que no se afeitan a sí mismas, por lo que debería afeitarse él mismo.

Como se ve, el barbero no puede cumplir con lo que puso en el cartel.
Esta paradoja surgió en la investigación de conjuntos que Bertrand
Russell llevaba a cabo. Bertrand Russell descubrió que no puede
existir un conjunto que se contenga a sí mismo. Así, por ejemplo, el
conjunto de todas las cosas que no sean manzanas no puede existir,
porque el mismo conjunto no es una manzana, por lo que debería entrar
dentro del conjunto de cosas que no son manzanas.

Esta paradoja tiene consecuencias muy profundas, tan profundas que
dictaminan qué puede o no conocer la ciencia, qué puede o no conseguir
la medicina, qué creencias nuestras son o no válidas. Esta paradoja
dictamina los límites cognoscitivos del hombre. Esta paradoja nos
muestra la caja tridimensional en la que nos encontramos. ¡Ella nos
muestra cuán humildes debemos ser al juzgar las maravillas de la
creación!

"Este precioso sistema solar, con sus planetas y sus cometas solamente
puede ser fruto de la sabiduría y el dominio de un Ser poderoso e
inteligente. Este Ser lo gobierna todo, no como el aliento del mundo,
sino como el Señor sobre todo lo que existe. Es debido a su Dominio
que Él merece ser llamado Señor Dios y Gobernador Universal." Sir
Isaac Newton

Hace unos días encontré la anterior paradoja en una página de la red.
Reflexionando sobre las implicaciones de esta paradoja, me gustaría
compartir con ustedes algunas reflexiones. Pero antes, un poco de
historia.

Bertrand Russell (1872-1970)

Bertrand Russell fue uno de los archienemigos más férreos del
cristianismo organizado y de todo lo que tuviera que ver con un Ser
Superior. Russell escribió un libro titulado "Por qué no soy
Cristiano". Russell es ampliamente conocido como uno de los más
brillantes filósofos del Siglo XX. Su ateísmo llegó a límites
extraordinarios. Pero a pesar de su fuerte convicción ateísta, en uno
de sus escritos Russell dijo que "la ciencia no podía tiranizar a la
filosofía y decirle a la filosofía que no existía significado alguno
para la vida porque si uno acepta el punto de vista científico
evolucionista, la vida carecía de sentido."

Al intentar penetrar en la segunda intención de esta declaración de
Russel, uno no tiene qué hacer más que asombrarse de que esta
advertencia de Russell representa una clara admisión de la carencia de
sentido del pensamiento evolucionista, especialmente si consideramos
que Russell no tuvo par en su rebelión contra Dios. En otras palabras,
ese reproche contra el evolucionismo materialista no provino de un
Cristiano, sino de un ateo consumado.

Russell tuvo varios matrimonios y divorcios. Fue acusado de 'adultero"
y su fama de seductor era ampliamente conocida en los medios en los
que se desarrollaba.

En una oportunidad Russell fue invitado a quedarse en una casa y el
segundo día de su estadía en ese hogar ya estaba tratando de seducir a
la hija de su amigo, ¡quien tenía tan sólo 15 años de edad!

La paradoja

Al reflexionar… ¿A qué conclusión llegamos? Colocando el significado
de la paradoja que se atribuye a Russell y su reproche o advertencia
al evolucionismo ateísta, uno concluye que Russell se negaba
volicionalmente a admitir la presencia de Dios, no porque no
existieran evidencias obvias de su existencia, sino porque el
Cristianismo que tanto odiaba le resultaba una piedra de tropiezo para
su pernicioso y carnal vivir.

El significado de la paradoja que colocamos al principio de este
artículo es una evidencia de que Russell entendía muy bien la razón
del reproche que le hacía al evolucionismo. El evolucionismo despoja a
la sociedad de estándares morales a los cuales seguir. Cualquier
posición filosófica ateísta arroja al creyente en un abismo sin fondo
en cuyas paredes se encuentran dibujadas las grotescas caras del
materialismo, la perversión, la amoralidad y el humanismo... las que
se ríen a carcajadas del infeliz desobediente que se encuentra cayendo
vertiginosamente en esta trampa llamada evolucionismo-ateísta-
materialista-humanista.

"Si tan solo supiéramos el porqué de las cosas tuviéramos la mente de
Dios." Stephen Hawking

La paradoja anterior muestra que como somos la creación de Dios,
nosotros los humanos, sin importar lo inteligentes y doctos que
podamos ser, no podremos NUNCA salirnos del conjunto del que somos
parte intrínseca, pero del que Dios no es, ni será nunca... claro
está, en el sentido físico y efímero de la vida humana.

Sin embargo, Cristo es Dios hecho hombre, adentrado en nuestro
conjunto y humillado para poder proporcionarnos una salida. ¿Cómo
osamos cuestionar la existencia del creador del conjunto del que somos
parte, simplemente porque estamos atrapados por las leyes que rigen la
existencia en el que tal conjunto ha sido creado?

Dios trasciende nuestra realidad

Bertrand Russell descubrió que no puede existir un conjunto que se
contenga a sí mismo. Eso fue y es cierto si el conjunto a considerar
es el conjunto nuestro… el conjunto físico… no el conjunto espiritual,
¡que es en el que Dios reside pero el cual trasciende!

La paradoja nos indica que el conjunto de todas las cosas que no sean
manzanas no puede existir, porque el mismo conjunto no es una manzana,
por lo que debería entrar dentro del conjunto de cosas que no son
manzanas. Lo mismo ocurre con los hombres que intentan estar, tanto
dentro del conjunto como afuera del conjunto, para así juzgar lo que
está dentro, pero al hacerlo… ¿No romperían una ley física? ¿No se
igualarían a Dios al ser omniscientes? Sin embargo, Dios no es ni será
nunca solamente parte del conjunto. Dios es el Creador del conjunto.
Dios puede y en efecto existe dentro y fuera del conjunto. ¡El hombre
no! Dios es omnisciente… ¡el hombre no!


"La sabiduría del cuerdo es entender su camino; mas la locura de los
locos es engaño" Proverbios 14:8
Al proponer esta paradoja, Russell descubrió que no puede existir un
conjunto que se contenga a sí mismo… ¡al menos no así en el mundo
físico! Sin embargo, pondere las posiciones en las que la Biblia nos
indica que el mundo real existe:


Dios el Padre: Fuera del conjunto, pero en él por ser Omnisciente

Dios el Hijo (en la persona de Jesucristo): Fuera del conjunto y único
camino hacia donde está el Padre. Jesucristo está fuera y dentro del
conjunto por ser también Omnisciente.

El Espíritu Santo: Fuera y dentro del conjunto: Haciendo la voluntad
del Padre y exaltando al Hijo, que se hizo carne para nacer y para
formar parte temporal del conjunto. El Espíritu Santo mantiene abierto
el nexo de comunicación entre el Padre y los integrantes del conjunto
(hombres) a través de la exaltación y la aceptación del sacrificio
vicario del Hijo.
Dios, por amor a la humanidad se ha hecho hombre, ha proporcionado un
Camino hacia Él y nos ha dejado un Consejero para que nos guíe en el
camino hacia el que nos redimió de nuestros pecados. ¡Aleluya!

"Como son más altos los cielos que la tierra, así son más altos mis
caminos que vuestros caminos, y mis pensamientos más que vuestros
pensamientos." Isaías 55:9

"Ninguna encuesta de opinión pública hará que Dios deje de existir."
Dr. Paul E. Little

Pastor Dawlin Ureña
Grand Rapids, Michigan. USA








On 10 mayo, 02:41, Valzar <val...***gmail.com> wrote:
> BERTRAND RUSSELL Y LA RELIGIÓN.
> Por Al Seckel.
>
> Atheists United.
>
> Bertrand Russell (1872-1970) fue uno de los más grandes filósofos,
> matemáticos y críticos sociales del siglo XX. Albert Einstein señaló:
> "Debo innumerables horas felices a la lectura de las obras de Russell,
> cosa que no puedo decir de ningún otro escritor científico
> contemporáneo, con la excepción de Thorstein Veblene". Uno de los
> incontables premios y honores otorgados a Lord Russell durante su
> larga vida fue el Premio Nobel de Literatura en 1950 "en
> reconocimiento a sus multifacéticas e importantes obras en las cuales
> se ha mostrado consistentemente como campeón de la humanidad y de la
> libertad del pensamiento". Las siguientes citas de Bertrand Russell no
> sólo revelan sus puntos de vista acerca de la religión, sino que
> también dejan ver su combinación única de sentido común y poco común.
> Dios.
> "Observo que una gran parte de la humanidad no cree en Dios y no sufre
> castigos visibles en consecuencia. Y si hubiera un Dios, pienso que
> sería muy improbable que Él tuviera una vanidad tan recelosa como para
> sentirse ofendido por aquellos que dudan de Su existencia" (7).
> "Si todo tiene que tener una causa, entonces Dios debe tener una
> causa. Si puede haber algo sin causa, tan bien podría ser el mundo
> como Dios, de modo que ese argumento no puede tener ninguna validez".
> "En cuanto a Dios – bueno, hay una gran cantidad de argumentos que se
> han ofrecido a favor de la existencia de Dios, y yo he pensado, y
> todavía pienso, que todos y cada uno de ellos son inválidos, y que
> nadie habría aceptado tales argumentos si no hubieran querido creer en
> las conclusiones" (1).
> "La mayoría de las personas cree en Dios porque se les ha enseñado
> desde la más temprana infancia a hacerlo, y ésta es la razón
> principal. Luego creo que la siguiente razón más poderosa es el deseo
> de seguridad, una especie de sentimiento de que hay un gran hermano
> que cuidará de uno. Esto juega un muy profundo papel en influir en los
> deseos de las personas de creer en Dios" (8).
> "Ahora tomemos toda la cuestión de la peligrosa condición en que se
> encuentra el mundo. Constantemente recibo cartas de personas que dicen
> ‘Oh, Dios cuidará de eso’. Pero Él nunca lo ha hecho en el pasado,y
> no sé por qué piensan que lo hará en el futuro".
> "He observado que la creencia en la bondad de Dios es inversamente
> proporcional a la evidencia. Cuando no hay ninguna evidencia en
> absoluto a su favor, la gente lo cree, y cuando las cosas van bien y
> uno podría creer en ella, no lo hacen" (1).
> "A veces me escandalizan las blasfemias de aquellos que se creen
> piadosos – por ejemplo, las monjas que nunca se bañan sin usar una
> bata todo el tiempo. Cuando les preguntan por qué lo hacen, si ningún
> hombre puede verlas, responden: ‘Oh, pero usted se olvida del buen
> Dios’. Aparentemente conciben a Dios como un Mirón cuya omnipotencia
> lo capacita para ver a través de las paredes del baño, pero que
> resulta frustrado por las batas de baño. Este punto de vista me parece
> sumamente curioso" (6).
> Las Religiones.
> "La religión se basa, pienso, principal y primariamente en el miedo.
> El miedo es el padre de la crueldad, y por tanto no es sorprendente
> que crueldad y religión han ido tomadas de la mano. La ciencia puede
> ayudarnos a superar este cobarde temor en que ha vivido la humanidad
> por tantas generaciones. La ciencia puede enseñarnos, y yo pienso que
> nuestros propios corazones pueden enseñarnos, a dejar de buscar apoyos
> imaginarios, a dejar de inventarnos aliados en el cielo, sino mejor a
> mirar a nuestros propios esfuerzos aquí en la tierra para hacer de
> este mundo un lugar más adecuado para vivir, en vez de la clase de
> lugar que las Iglesias han hecho de él durante todos estos
> siglos" (8).
> "Pienso que todas las grandes religiones del mundo... son tan falsas
> como dañinas. Es evidente, como cuestión lógica que, ya que discrepan
> entre sí, no más que una de ellas puede estar en lo cierto. Con muy
> pocas excepciones, la religión que acepta un hombre es la de la
> comunidad en que vive, lo que hace obvio que la influencia del
> ambiente es lo que lo ha llevado a esa religión" (8).
> "El hecho es que la religión ya no es lo suficientemente vital para
> asimilar nada nuevo; se formó hace mucho para satisfacer ciertas
> necesidades antiguas, y ha subsistido por la fuerza de la tradición,
> pero ya no es capaz de asimilar nada que no pueda ser visto de manera
> tradicional" (5).
> La Fe.
> "Lo que deseo sostener es que toda fe hace daño. Podemos definir ‘fe’
> como la firme creencia en algo de lo que no hay evidencia. Cuando
> existe evidencia, nadie habla de ‘fe’. No hablamos de tener fe en que
> dos y dos son cuatro o en que la tierra es redonda. Sólo hablamos de
> fe cuando deseamos sustituir la emoción por la evidencia" (3).
> La Inmortalidad.
> "Creo que cuando muera me descompondré, y nada de mi ego sobrevivirá.
> No soy joven, y amo la vida. Pero despreciaría temblar de terror ante
> el pensamiento de la aniquilación. La felicidad no deja de ser
> verdadera felicidad porque yo llegue a mi fin, ni el pensamiento ni el
> amor pierden su valor porque no sean eternos" (8).
> "Si no tuviéramos miedo de la muerte, no creo que la idea de
> inmortalidad hubiera surgido siquiera" (8).
> La Oración.
> "No es mediante la oración y la humildad que logras que las cosas se
> hagan como quieres, sino mediante la adquisición del conocimiento de
> las leyes naturales. El poder que adquieres de esta forma es mucho
> mayor y más confiable que el que antes se suponía adquirir por medio
> de la oración, pues nunca podías saber si tu oración era
> favorablemente respondida en el Cielo" (4).
> Jesucristo.
> "La evidencia histórica a favor de la existencia del Cristo humano es
> endeble. Las doctrinas a él atribuidas son otro asunto. Tales
> doctrinas lo capacitan a uno para juzgar que un individuo, hipotético
> o real, pudo haberlas sostenido. Algunas de las creencias éticas que
> se pretende que provienen de él son soportables. La alucinante
> convicción de que poseía divinidad era compartida por muchos místicos
> vagabundos y lunáticos de la época" (2).
> "A mi modo de pensar hay un muy serio defecto en el carácter moral de
> Cristo, y es que creía en el infierno. Yo no siento que cualquier
> persona que realmente sea profundamente humana pueda creer en un
> castigo eterno. Ciertamente Cristo, tal como lo retratan los
> Evangelios, creía en el castigo eterno, y uno encuentra repetidamente
> una furia vengativa hacia aquellos que no escuchaban sus prédicas –
> una actitud que no es rara en los predicadores, pero que desdice algo
> de la excelencia superlativa" (8).
> "Toda la idea de desperdiciar la vida ciegamente como un servicio
> imaginario a Cristo es una forma de glorificar el masoquismo y la
> propia humillación ante el poder. Es una actitud esencialmente
> oriental que el Cristianismo asumió cuando le atribuyó a Dios los
> defectos morales de los déspotas más crueles" (2).
> La Felicidad.
> Constantemente se me pregunta: ¿Qué puede usted, con su frío
> racionalismo, ofrecer al que busca la salvación, que sea comparable
> con la tibia comodidad hogareña del refugio de un credo dogmático? La
> respuesta a esto tiene muchos aspectos. En primer lugar, yo no digo
> que pueda ofrecer tanta felicidad como la que pueda obtenerse
> abdicando de la razón. No digo que pueda ofrecer tanta felicidad como
> la que se obtiene de la bebida o de las drogas o de amasar grandes
> riquezas defraudando viudas y huérfanos. No es la felicidad del
> converso individual la que me importa; es la felicidad de la
> humanidad. Si deseas genuinamente la felicidad de la humanidad,
> ciertas formas de felicidad personal innoble quedarán cerradas para
> ti. Si tu hijo está enfermo, y eres un padre concienzudo, aceptarás
> los diagnósticos médicos, aunque sean dudosos y desalentadores; si
> aceptas la alegre opinión de un charlatán y tu hijo muere en
> consecuencia, no puedes tener como excusa lo agradable de la creencia
> en el charlatán mientras duró" (4).
>
> Referencias y lecturas recomendadas:
> 1-Bertrand Russell Opina. 1960.
> 2-Estimado Bertrand Russell. 1969.
> 3-La Sociedad Humana en la Ética y en la Política. 1954.
> 4-El Impacto de la Ciencia en la Sociedad. 1953.
> 5-Las Perspectivas de la Civilización Industrial. 1923.
> 6-Ensayos Impopulares. 1950.
> 7-"¿Qué es un Agnóstico?", en Religión en América, ed. Leo Rosten.
> 1963.
> 8-Por qué no soy Cristiano y otros Ensayos sobre Religión y Temas
> Relacionados. 1957.


Responder Con Cita
  #3 (permalink)  
Antiguo 10-05-2008, 12:34:05
Valzar
 
Mensajes: n/a
Predeterminado Re: BERTRAND RUSSELL Y LA RELIGIÓN.

On 10 mayo, 13:19, libera <libera.d...***gmail.com> wrote:

> Pastor Dawlin Ureña
> Grand Rapids, Michigan. USA


Asi que del amigo Dawlin... eso solo ya es suficiente para desconfiar
de lo que dice.
¿Aún tiene su página "Reto a los ateos"? ¿La ha vuelto a abrir despues
de que tuviera que cerrarla vergonzosamente al no poder responder a
nuestras preguntas?
Otro vividor que se aprovecha de los incautos.
Responder Con Cita
  #4 (permalink)  
Antiguo 10-05-2008, 12:36:19
libera
 
Mensajes: n/a
Predeterminado Re: BERTRAND RUSSELL Y LA RELIGIÓN.

On 10 mayo, 13:34, Valzar <val...***gmail.com> wrote:
> On 10 mayo, 13:19, libera <libera.d...***gmail.com> wrote:
>
> > Pastor Dawlin Ureña
> > Grand Rapids, Michigan. USA

>
> Asi que del amigo Dawlin... eso solo ya es suficiente para desconfiar
> de lo que dice.
> ¿Aún tiene su página "Reto a los ateos"? ¿La ha vuelto a abrir despues
> de que tuviera que cerrarla vergonzosamente al no poder responder a
> nuestras preguntas?
> Otro vividor que se aprovecha de los incautos.


Tienes algo que rebatir al tema o sólo ad.hominem?

Responder Con Cita
  #5 (permalink)  
Antiguo 10-05-2008, 14:26:11
 
Mensajes: n/a
Predeterminado Re: BERTRAND RUSSELL Y LA RELIGIÓN.


"Valzar" <valzar***gmail.com> escribió en el mensaje
news:af1fc9bb-c80e-411d-8ac6-2b54797b482c***k13g2000hse.googlegroups.com...
BERTRAND RUSSELL Y LA RELIGIÓN.
Por Al Seckel.

Atheists United.

Bertrand Russell (1872-1970) fue uno de los más grandes filósofos,
matemáticos y críticos sociales del siglo XX. Albert Einstein señaló:
"Debo innumerables horas felices a la lectura de las obras de Russell,
cosa que no puedo decir de ningún otro escritor científico
contemporáneo, con la excepción de Thorstein Veblene". Uno de los
incontables premios y honores otorgados a Lord Russell durante su
larga vida fue el Premio Nobel de Literatura en 1950 "en
reconocimiento a sus multifacéticas e importantes obras en las cuales
se ha mostrado consistentemente como campeón de la humanidad y de la
libertad del pensamiento". Las siguientes citas de Bertrand Russell no
sólo revelan sus puntos de vista acerca de la religión, sino que
también dejan ver su combinación única de sentido común y poco común.
Dios.
"Observo que una gran parte de la humanidad no cree en Dios y no sufre
castigos visibles en consecuencia. Y si hubiera un Dios, pienso que
sería muy improbable que Él tuviera una vanidad tan recelosa como para
sentirse ofendido por aquellos que dudan de Su existencia" (7).
"Si todo tiene que tener una causa, entonces Dios debe tener una
causa. Si puede haber algo sin causa, tan bien podría ser el mundo
como Dios, de modo que ese argumento no puede tener ninguna validez".
"En cuanto a Dios – bueno, hay una gran cantidad de argumentos que se
han ofrecido a favor de la existencia de Dios, y yo he pensado, y
todavía pienso, que todos y cada uno de ellos son inválidos, y que
nadie habría aceptado tales argumentos si no hubieran querido creer en
las conclusiones" (1).
"La mayoría de las personas cree en Dios porque se les ha enseñado
desde la más temprana infancia a hacerlo, y ésta es la razón
principal. Luego creo que la siguiente razón más poderosa es el deseo
de seguridad, una especie de sentimiento de que hay un gran hermano
que cuidará de uno. Esto juega un muy profundo papel en influir en los
deseos de las personas de creer en Dios" (8).
"Ahora tomemos toda la cuestión de la peligrosa condición en que se
encuentra el mundo. Constantemente recibo cartas de personas que dicen
‘Oh, Dios cuidará de eso’. Pero Él nunca lo ha hecho en el pasado, y
no sé por qué piensan que lo hará en el futuro".
"He observado que la creencia en la bondad de Dios es inversamente
proporcional a la evidencia. Cuando no hay ninguna evidencia en
absoluto a su favor, la gente lo cree, y cuando las cosas van bien y
uno podría creer en ella, no lo hacen" (1).
"A veces me escandalizan las blasfemias de aquellos que se creen
piadosos – por ejemplo, las monjas que nunca se bañan sin usar una
bata todo el tiempo. Cuando les preguntan por qué lo hacen, si ningún
hombre puede verlas, responden: ‘Oh, pero usted se olvida del buen
Dios’. Aparentemente conciben a Dios como un Mirón cuya omnipotencia
lo capacita para ver a través de las paredes del baño, pero que
resulta frustrado por las batas de baño. Este punto de vista me parece
sumamente curioso" (6).
Las Religiones.
"La religión se basa, pienso, principal y primariamente en el miedo.
El miedo es el padre de la crueldad, y por tanto no es sorprendente
que crueldad y religión han ido tomadas de la mano. La ciencia puede
ayudarnos a superar este cobarde temor en que ha vivido la humanidad
por tantas generaciones. La ciencia puede enseñarnos, y yo pienso que
nuestros propios corazones pueden enseñarnos, a dejar de buscar apoyos
imaginarios, a dejar de inventarnos aliados en el cielo, sino mejor a
mirar a nuestros propios esfuerzos aquí en la tierra para hacer de
este mundo un lugar más adecuado para vivir, en vez de la clase de
lugar que las Iglesias han hecho de él durante todos estos
siglos" (8).
"Pienso que todas las grandes religiones del mundo... son tan falsas
como dañinas. Es evidente, como cuestión lógica que, ya que discrepan
entre sí, no más que una de ellas puede estar en lo cierto. Con muy
pocas excepciones, la religión que acepta un hombre es la de la
comunidad en que vive, lo que hace obvio que la influencia del
ambiente es lo que lo ha llevado a esa religión" (8).
"El hecho es que la religión ya no es lo suficientemente vital para
asimilar nada nuevo; se formó hace mucho para satisfacer ciertas
necesidades antiguas, y ha subsistido por la fuerza de la tradición,
pero ya no es capaz de asimilar nada que no pueda ser visto de manera
tradicional" (5).
La Fe.
"Lo que deseo sostener es que toda fe hace daño. Podemos definir ‘fe’
como la firme creencia en algo de lo que no hay evidencia. Cuando
existe evidencia, nadie habla de ‘fe’. No hablamos de tener fe en que
dos y dos son cuatro o en que la tierra es redonda. Sólo hablamos de
fe cuando deseamos sustituir la emoción por la evidencia" (3).
La Inmortalidad.
"Creo que cuando muera me descompondré, y nada de mi ego sobrevivirá.
No soy joven, y amo la vida. Pero despreciaría temblar de terror ante
el pensamiento de la aniquilación. La felicidad no deja de ser
verdadera felicidad porque yo llegue a mi fin, ni el pensamiento ni el
amor pierden su valor porque no sean eternos" (8).
"Si no tuviéramos miedo de la muerte, no creo que la idea de
inmortalidad hubiera surgido siquiera" (8).
La Oración.
"No es mediante la oración y la humildad que logras que las cosas se
hagan como quieres, sino mediante la adquisición del conocimiento de
las leyes naturales. El poder que adquieres de esta forma es mucho
mayor y más confiable que el que antes se suponía adquirir por medio
de la oración, pues nunca podías saber si tu oración era
favorablemente respondida en el Cielo" (4).
Jesucristo.
"La evidencia histórica a favor de la existencia del Cristo humano es
endeble. Las doctrinas a él atribuidas son otro asunto. Tales
doctrinas lo capacitan a uno para juzgar que un individuo, hipotético
o real, pudo haberlas sostenido. Algunas de las creencias éticas que
se pretende que provienen de él son soportables. La alucinante
convicción de que poseía divinidad era compartida por muchos místicos
vagabundos y lunáticos de la época" (2).
"A mi modo de pensar hay un muy serio defecto en el carácter moral de
Cristo, y es que creía en el infierno. Yo no siento que cualquier
persona que realmente sea profundamente humana pueda creer en un
castigo eterno. Ciertamente Cristo, tal como lo retratan los
Evangelios, creía en el castigo eterno, y uno encuentra repetidamente
una furia vengativa hacia aquellos que no escuchaban sus prédicas –
una actitud que no es rara en los predicadores, pero que desdice algo
de la excelencia superlativa" (8).
"Toda la idea de desperdiciar la vida ciegamente como un servicio
imaginario a Cristo es una forma de glorificar el masoquismo y la
propia humillación ante el poder. Es una actitud esencialmente
oriental que el Cristianismo asumió cuando le atribuyó a Dios los
defectos morales de los déspotas más crueles" (2).
La Felicidad.
Constantemente se me pregunta: ¿Qué puede usted, con su frío
racionalismo, ofrecer al que busca la salvación, que sea comparable
con la tibia comodidad hogareña del refugio de un credo dogmático? La
respuesta a esto tiene muchos aspectos. En primer lugar, yo no digo
que pueda ofrecer tanta felicidad como la que pueda obtenerse
abdicando de la razón. No digo que pueda ofrecer tanta felicidad como
la que se obtiene de la bebida o de las drogas o de amasar grandes
riquezas defraudando viudas y huérfanos. No es la felicidad del
converso individual la que me importa; es la felicidad de la
humanidad. Si deseas genuinamente la felicidad de la humanidad,
ciertas formas de felicidad personal innoble quedarán cerradas para
ti. Si tu hijo está enfermo, y eres un padre concienzudo, aceptarás
los diagnósticos médicos, aunque sean dudosos y desalentadores; si
aceptas la alegre opinión de un charlatán y tu hijo muere en
consecuencia, no puedes tener como excusa lo agradable de la creencia
en el charlatán mientras duró" (4).

Referencias y lecturas recomendadas:
1-Bertrand Russell Opina. 1960.
2-Estimado Bertrand Russell. 1969.
3-La Sociedad Humana en la Ética y en la Política. 1954.
4-El Impacto de la Ciencia en la Sociedad. 1953.
5-Las Perspectivas de la Civilización Industrial. 1923.
6-Ensayos Impopulares. 1950.
7-"¿Qué es un Agnóstico?", en Religión en América, ed. Leo Rosten.
1963.
8-Por qué no soy Cristiano y otros Ensayos sobre Religión y Temas
Relacionados. 1957.



Responder Con Cita
  #6 (permalink)  
Antiguo 10-05-2008, 14:29:44
 
Mensajes: n/a
Predeterminado Re: BERTRAND RUSSELL Y LA RELIGIÓN.

Excelente
Gracias
tex.


"libera" <libera.dios***gmail.com> escribió en el mensaje
news:fc4bdf5a-22ce-46e6-a477-8712f036544b***t54g2000hsg.googlegroups.com...
La Paradoja del barbero


Ésta es una paradoja muy conocida. Fue propuesta por Bertrand Russell.
La paradoja consiste en lo siguiente:

En una barbería hay un cartel que dice lo siguiente:

Yo afeito a quienes no se afeitan a sí mismos, y solamente a éstos.

La pregunta es: ¿quién afeita al barbero?

Si el barbero se afeita él mismo, entonces forma parte de las personas
que se afeitan a sí mismas, por lo que no podría afeitarse a sí
mismo.
Si no se afeita a sí mismo, entonces formaría parte de las personas
que no se afeitan a sí mismas, por lo que debería afeitarse él mismo.

Como se ve, el barbero no puede cumplir con lo que puso en el cartel.
Esta paradoja surgió en la investigación de conjuntos que Bertrand
Russell llevaba a cabo. Bertrand Russell descubrió que no puede
existir un conjunto que se contenga a sí mismo. Así, por ejemplo, el
conjunto de todas las cosas que no sean manzanas no puede existir,
porque el mismo conjunto no es una manzana, por lo que debería entrar
dentro del conjunto de cosas que no son manzanas.

Esta paradoja tiene consecuencias muy profundas, tan profundas que
dictaminan qué puede o no conocer la ciencia, qué puede o no conseguir
la medicina, qué creencias nuestras son o no válidas. Esta paradoja
dictamina los límites cognoscitivos del hombre. Esta paradoja nos
muestra la caja tridimensional en la que nos encontramos. ¡Ella nos
muestra cuán humildes debemos ser al juzgar las maravillas de la
creación!

"Este precioso sistema solar, con sus planetas y sus cometas solamente
puede ser fruto de la sabiduría y el dominio de un Ser poderoso e
inteligente. Este Ser lo gobierna todo, no como el aliento del mundo,
sino como el Señor sobre todo lo que existe. Es debido a su Dominio
que Él merece ser llamado Señor Dios y Gobernador Universal." Sir
Isaac Newton

Hace unos días encontré la anterior paradoja en una página de la red.
Reflexionando sobre las implicaciones de esta paradoja, me gustaría
compartir con ustedes algunas reflexiones. Pero antes, un poco de
historia.

Bertrand Russell (1872-1970)

Bertrand Russell fue uno de los archienemigos más férreos del
cristianismo organizado y de todo lo que tuviera que ver con un Ser
Superior. Russell escribió un libro titulado "Por qué no soy
Cristiano". Russell es ampliamente conocido como uno de los más
brillantes filósofos del Siglo XX. Su ateísmo llegó a límites
extraordinarios. Pero a pesar de su fuerte convicción ateísta, en uno
de sus escritos Russell dijo que "la ciencia no podía tiranizar a la
filosofía y decirle a la filosofía que no existía significado alguno
para la vida porque si uno acepta el punto de vista científico
evolucionista, la vida carecía de sentido."

Al intentar penetrar en la segunda intención de esta declaración de
Russel, uno no tiene qué hacer más que asombrarse de que esta
advertencia de Russell representa una clara admisión de la carencia de
sentido del pensamiento evolucionista, especialmente si consideramos
que Russell no tuvo par en su rebelión contra Dios. En otras palabras,
ese reproche contra el evolucionismo materialista no provino de un
Cristiano, sino de un ateo consumado.

Russell tuvo varios matrimonios y divorcios. Fue acusado de 'adultero"
y su fama de seductor era ampliamente conocida en los medios en los
que se desarrollaba.

En una oportunidad Russell fue invitado a quedarse en una casa y el
segundo día de su estadía en ese hogar ya estaba tratando de seducir a
la hija de su amigo, ¡quien tenía tan sólo 15 años de edad!

La paradoja

Al reflexionar… ¿A qué conclusión llegamos? Colocando el significado
de la paradoja que se atribuye a Russell y su reproche o advertencia
al evolucionismo ateísta, uno concluye que Russell se negaba
volicionalmente a admitir la presencia de Dios, no porque no
existieran evidencias obvias de su existencia, sino porque el
Cristianismo que tanto odiaba le resultaba una piedra de tropiezo para
su pernicioso y carnal vivir.

El significado de la paradoja que colocamos al principio de este
artículo es una evidencia de que Russell entendía muy bien la razón
del reproche que le hacía al evolucionismo. El evolucionismo despoja a
la sociedad de estándares morales a los cuales seguir. Cualquier
posición filosófica ateísta arroja al creyente en un abismo sin fondo
en cuyas paredes se encuentran dibujadas las grotescas caras del
materialismo, la perversión, la amoralidad y el humanismo... las que
se ríen a carcajadas del infeliz desobediente que se encuentra cayendo
vertiginosamente en esta trampa llamada evolucionismo-ateísta-
materialista-humanista.

"Si tan solo supiéramos el porqué de las cosas tuviéramos la mente de
Dios." Stephen Hawking

La paradoja anterior muestra que como somos la creación de Dios,
nosotros los humanos, sin importar lo inteligentes y doctos que
podamos ser, no podremos NUNCA salirnos del conjunto del que somos
parte intrínseca, pero del que Dios no es, ni será nunca... claro
está, en el sentido físico y efímero de la vida humana.

Sin embargo, Cristo es Dios hecho hombre, adentrado en nuestro
conjunto y humillado para poder proporcionarnos una salida. ¿Cómo
osamos cuestionar la existencia del creador del conjunto del que somos
parte, simplemente porque estamos atrapados por las leyes que rigen la
existencia en el que tal conjunto ha sido creado?

Dios trasciende nuestra realidad

Bertrand Russell descubrió que no puede existir un conjunto que se
contenga a sí mismo. Eso fue y es cierto si el conjunto a considerar
es el conjunto nuestro… el conjunto físico… no el conjunto espiritual,
¡que es en el que Dios reside pero el cual trasciende!

La paradoja nos indica que el conjunto de todas las cosas que no sean
manzanas no puede existir, porque el mismo conjunto no es una manzana,
por lo que debería entrar dentro del conjunto de cosas que no son
manzanas. Lo mismo ocurre con los hombres que intentan estar, tanto
dentro del conjunto como afuera del conjunto, para así juzgar lo que
está dentro, pero al hacerlo… ¿No romperían una ley física? ¿No se
igualarían a Dios al ser omniscientes? Sin embargo, Dios no es ni será
nunca solamente parte del conjunto. Dios es el Creador del conjunto.
Dios puede y en efecto existe dentro y fuera del conjunto. ¡El hombre
no! Dios es omnisciente… ¡el hombre no!


"La sabiduría del cuerdo es entender su camino; mas la locura de los
locos es engaño" Proverbios 14:8
Al proponer esta paradoja, Russell descubrió que no puede existir un
conjunto que se contenga a sí mismo… ¡al menos no así en el mundo
físico! Sin embargo, pondere las posiciones en las que la Biblia nos
indica que el mundo real existe:


Dios el Padre: Fuera del conjunto, pero en él por ser Omnisciente

Dios el Hijo (en la persona de Jesucristo): Fuera del conjunto y único
camino hacia donde está el Padre. Jesucristo está fuera y dentro del
conjunto por ser también Omnisciente.

El Espíritu Santo: Fuera y dentro del conjunto: Haciendo la voluntad
del Padre y exaltando al Hijo, que se hizo carne para nacer y para
formar parte temporal del conjunto. El Espíritu Santo mantiene abierto
el nexo de comunicación entre el Padre y los integrantes del conjunto
(hombres) a través de la exaltación y la aceptación del sacrificio
vicario del Hijo.
Dios, por amor a la humanidad se ha hecho hombre, ha proporcionado un
Camino hacia Él y nos ha dejado un Consejero para que nos guíe en el
camino hacia el que nos redimió de nuestros pecados. ¡Aleluya!

"Como son más altos los cielos que la tierra, así son más altos mis
caminos que vuestros caminos, y mis pensamientos más que vuestros
pensamientos." Isaías 55:9

"Ninguna encuesta de opinión pública hará que Dios deje de existir."
Dr. Paul E. Little

Pastor Dawlin Ureña
Grand Rapids, Michigan. USA








On 10 mayo, 02:41, Valzar <val...***gmail.com> wrote:
> BERTRAND RUSSELL Y LA RELIGIÓN.
> Por Al Seckel.
>
> Atheists United.
>
> Bertrand Russell (1872-1970) fue uno de los más grandes filósofos,
> matemáticos y críticos sociales del siglo XX. Albert Einstein señaló:
> "Debo innumerables horas felices a la lectura de las obras de Russell,
> cosa que no puedo decir de ningún otro escritor científico
> contemporáneo, con la excepción de Thorstein Veblene". Uno de los
> incontables premios y honores otorgados a Lord Russell durante su
> larga vida fue el Premio Nobel de Literatura en 1950 "en
> reconocimiento a sus multifacéticas e importantes obras en las cuales
> se ha mostrado consistentemente como campeón de la humanidad y de la
> libertad del pensamiento". Las siguientes citas de Bertrand Russell no
> sólo revelan sus puntos de vista acerca de la religión, sino que
> también dejan ver su combinación única de sentido común y poco común.
> Dios.
> "Observo que una gran parte de la humanidad no cree en Dios y no sufre
> castigos visibles en consecuencia. Y si hubiera un Dios, pienso que
> sería muy improbable que Él tuviera una vanidad tan recelosa como para
> sentirse ofendido por aquellos que dudan de Su existencia" (7).
> "Si todo tiene que tener una causa, entonces Dios debe tener una
> causa. Si puede haber algo sin causa, tan bien podría ser el mundo
> como Dios, de modo que ese argumento no puede tener ninguna validez".
> "En cuanto a Dios – bueno, hay una gran cantidad de argumentos que se
> han ofrecido a favor de la existencia de Dios, y yo he pensado, y
> todavía pienso, que todos y cada uno de ellos son inválidos, y que
> nadie habría aceptado tales argumentos si no hubieran querido creer en
> las conclusiones" (1).
> "La mayoría de las personas cree en Dios porque se les ha enseñado
> desde la más temprana infancia a hacerlo, y ésta es la razón
> principal. Luego creo que la siguiente razón más poderosa es el deseo
> de seguridad, una especie de sentimiento de que hay un gran hermano
> que cuidará de uno. Esto juega un muy profundo papel en influir en los
> deseos de las personas de creer en Dios" (8).
> "Ahora tomemos toda la cuestión de la peligrosa condición en que se
> encuentra el mundo. Constantemente recibo cartas de personas que dicen
> ‘Oh, Dios cuidará de eso’. Pero Él nunca lo ha hecho en el pasado, y
> no sé por qué piensan que lo hará en el futuro".
> "He observado que la creencia en la bondad de Dios es inversamente
> proporcional a la evidencia. Cuando no hay ninguna evidencia en
> absoluto a su favor, la gente lo cree, y cuando las cosas van bien y
> uno podría creer en ella, no lo hacen" (1).
> "A veces me escandalizan las blasfemias de aquellos que se creen
> piadosos – por ejemplo, las monjas que nunca se bañan sin usar una
> bata todo el tiempo. Cuando les preguntan por qué lo hacen, si ningún
> hombre puede verlas, responden: ‘Oh, pero usted se olvida del buen
> Dios’. Aparentemente conciben a Dios como un Mirón cuya omnipotencia
> lo capacita para ver a través de las paredes del baño, pero que
> resulta frustrado por las batas de baño. Este punto de vista me parece
> sumamente curioso" (6).
> Las Religiones.
> "La religión se basa, pienso, principal y primariamente en el miedo.
> El miedo es el padre de la crueldad, y por tanto no es sorprendente
> que crueldad y religión han ido tomadas de la mano. La ciencia puede
> ayudarnos a superar este cobarde temor en que ha vivido la humanidad
> por tantas generaciones. La ciencia puede enseñarnos, y yo pienso que
> nuestros propios corazones pueden enseñarnos, a dejar de buscar apoyos
> imaginarios, a dejar de inventarnos aliados en el cielo, sino mejor a
> mirar a nuestros propios esfuerzos aquí en la tierra para hacer de
> este mundo un lugar más adecuado para vivir, en vez de la clase de
> lugar que las Iglesias han hecho de él durante todos estos
> siglos" (8).
> "Pienso que todas las grandes religiones del mundo... son tan falsas
> como dañinas. Es evidente, como cuestión lógica que, ya que discrepan
> entre sí, no más que una de ellas puede estar en lo cierto. Con muy
> pocas excepciones, la religión que acepta un hombre es la de la
> comunidad en que vive, lo que hace obvio que la influencia del
> ambiente es lo que lo ha llevado a esa religión" (8).
> "El hecho es que la religión ya no es lo suficientemente vital para
> asimilar nada nuevo; se formó hace mucho para satisfacer ciertas
> necesidades antiguas, y ha subsistido por la fuerza de la tradición,
> pero ya no es capaz de asimilar nada que no pueda ser visto de manera
> tradicional" (5).
> La Fe.
> "Lo que deseo sostener es que toda fe hace daño. Podemos definir ‘fe’
> como la firme creencia en algo de lo que no hay evidencia. Cuando
> existe evidencia, nadie habla de ‘fe’. No hablamos de tener fe en que
> dos y dos son cuatro o en que la tierra es redonda. Sólo hablamos de
> fe cuando deseamos sustituir la emoción por la evidencia" (3).
> La Inmortalidad.
> "Creo que cuando muera me descompondré, y nada de mi ego sobrevivirá.
> No soy joven, y amo la vida. Pero despreciaría temblar de terror ante
> el pensamiento de la aniquilación. La felicidad no deja de ser
> verdadera felicidad porque yo llegue a mi fin, ni el pensamiento ni el
> amor pierden su valor porque no sean eternos" (8).
> "Si no tuviéramos miedo de la muerte, no creo que la idea de
> inmortalidad hubiera surgido siquiera" (8).
> La Oración.
> "No es mediante la oración y la humildad que logras que las cosas se
> hagan como quieres, sino mediante la adquisición del conocimiento de
> las leyes naturales. El poder que adquieres de esta forma es mucho
> mayor y más confiable que el que antes se suponía adquirir por medio
> de la oración, pues nunca podías saber si tu oración era
> favorablemente respondida en el Cielo" (4).
> Jesucristo.
> "La evidencia histórica a favor de la existencia del Cristo humano es
> endeble. Las doctrinas a él atribuidas son otro asunto. Tales
> doctrinas lo capacitan a uno para juzgar que un individuo, hipotético
> o real, pudo haberlas sostenido. Algunas de las creencias éticas que
> se pretende que provienen de él son soportables. La alucinante
> convicción de que poseía divinidad era compartida por muchos místicos
> vagabundos y lunáticos de la época" (2).
> "A mi modo de pensar hay un muy serio defecto en el carácter moral de
> Cristo, y es que creía en el infierno. Yo no siento que cualquier
> persona que realmente sea profundamente humana pueda creer en un
> castigo eterno. Ciertamente Cristo, tal como lo retratan los
> Evangelios, creía en el castigo eterno, y uno encuentra repetidamente
> una furia vengativa hacia aquellos que no escuchaban sus prédicas –
> una actitud que no es rara en los predicadores, pero que desdice algo
> de la excelencia superlativa" (8).
> "Toda la idea de desperdiciar la vida ciegamente como un servicio
> imaginario a Cristo es una forma de glorificar el masoquismo y la
> propia humillación ante el poder. Es una actitud esencialmente
> oriental que el Cristianismo asumió cuando le atribuyó a Dios los
> defectos morales de los déspotas más crueles" (2).
> La Felicidad.
> Constantemente se me pregunta: ¿Qué puede usted, con su frío
> racionalismo, ofrecer al que busca la salvación, que sea comparable
> con la tibia comodidad hogareña del refugio de un credo dogmático? La
> respuesta a esto tiene muchos aspectos. En primer lugar, yo no digo
> que pueda ofrecer tanta felicidad como la que pueda obtenerse
> abdicando de la razón. No digo que pueda ofrecer tanta felicidad como
> la que se obtiene de la bebida o de las drogas o de amasar grandes
> riquezas defraudando viudas y huérfanos. No es la felicidad del
> converso individual la que me importa; es la felicidad de la
> humanidad. Si deseas genuinamente la felicidad de la humanidad,
> ciertas formas de felicidad personal innoble quedarán cerradas para
> ti. Si tu hijo está enfermo, y eres un padre concienzudo, aceptarás
> los diagnósticos médicos, aunque sean dudosos y desalentadores; si
> aceptas la alegre opinión de un charlatán y tu hijo muere en
> consecuencia, no puedes tener como excusa lo agradable de la creencia
> en el charlatán mientras duró" (4).
>
> Referencias y lecturas recomendadas:
> 1-Bertrand Russell Opina. 1960.
> 2-Estimado Bertrand Russell. 1969.
> 3-La Sociedad Humana en la Ética y en la Política. 1954.
> 4-El Impacto de la Ciencia en la Sociedad. 1953.
> 5-Las Perspectivas de la Civilización Industrial. 1923.
> 6-Ensayos Impopulares. 1950.
> 7-"¿Qué es un Agnóstico?", en Religión en América, ed. Leo Rosten.
> 1963.
> 8-Por qué no soy Cristiano y otros Ensayos sobre Religión y Temas
> Relacionados. 1957.



Responder Con Cita
  #7 (permalink)  
Antiguo 10-05-2008, 14:33:21
>
 
Mensajes: n/a
Predeterminado Re: BERTRAND RUSSELL Y LA RELIGIÓN.


"libera" <libera.dios***gmail.com> escribió en el mensaje
news:2f163638-04b9-4178-98da-3a372f9b5515***59g2000hsb.googlegroups.com...
On 10 mayo, 13:34, Valzar <val...***gmail.com> wrote:
> On 10 mayo, 13:19, libera <libera.d...***gmail.com> wrote:
>
> > Pastor Dawlin Ureña
> > Grand Rapids, Michigan. USA

>
> Asi que del amigo Dawlin... eso solo ya es suficiente para desconfiar
> de lo que dice.
> ¿Aún tiene su página "Reto a los ateos"? ¿La ha vuelto a abrir despues
> de que tuviera que cerrarla vergonzosamente al no poder responder a
> nuestras preguntas?
> Otro vividor que se aprovecha de los incautos.


Tienes algo que rebatir al tema o sólo ad.hominem?
__________________________________

;-)
..







Responder Con Cita
  #8 (permalink)  
Antiguo 10-05-2008, 14:52:30
Valzar
 
Mensajes: n/a
Predeterminado Re: BERTRAND RUSSELL Y LA RELIGIÓN.

"Suplantador de Tex y de la dicrección de correo de Ebeter"
<anonimo***cualquiera.com> escribió en el mensaje
news:g047pk$hoj$1***aioe.org...
>
> "Valzar" <valzar***gmail.com> escribió en el mensaje
> news:af1fc9bb-c80e-411d-8ac6-2b54797b482c***k13g2000hse.googlegroups.com...
> BERTRAND RUSSELL Y LA RELIGIÓN.
> Por Al Seckel.
>
> Atheists United.
>
> Bertrand Russell (1872-1970) fue uno de los más grandes filósofos,
> matemáticos y críticos sociales del siglo XX. Albert Einstein señaló:
> "Debo innumerables horas felices a la lectura de las obras de Russell,
> cosa que no puedo decir de ningún otro escritor científico
> contemporáneo, con la excepción de Thorstein Veblene". Uno de los
> incontables premios y honores otorgados a Lord Russell durante su
> larga vida fue el Premio Nobel de Literatura en 1950 "en
> reconocimiento a sus multifacéticas e importantes obras en las cuales
> se ha mostrado consistentemente como campeón de la humanidad y de la
> libertad del pensamiento". Las siguientes citas de Bertrand Russell no
> sólo revelan sus puntos de vista acerca de la religión, sino que
> también dejan ver su combinación única de sentido común y poco común.
> Dios.
> "Observo que una gran parte de la humanidad no cree en Dios y no sufre
> castigos visibles en consecuencia. Y si hubiera un Dios, pienso que
> sería muy improbable que Él tuviera una vanidad tan recelosa como para
> sentirse ofendido por aquellos que dudan de Su existencia" (7).
> "Si todo tiene que tener una causa, entonces Dios debe tener una
> causa. Si puede haber algo sin causa, tan bien podría ser el mundo
> como Dios, de modo que ese argumento no puede tener ninguna validez".
> "En cuanto a Dios - bueno, hay una gran cantidad de argumentos que se
> han ofrecido a favor de la existencia de Dios, y yo he pensado, y
> todavía pienso, que todos y cada uno de ellos son inválidos, y que
> nadie habría aceptado tales argumentos si no hubieran querido creer en
> las conclusiones" (1).
> "La mayoría de las personas cree en Dios porque se les ha enseñado
> desde la más temprana infancia a hacerlo, y ésta es la razón
> principal. Luego creo que la siguiente razón más poderosa es el deseo
> de seguridad, una especie de sentimiento de que hay un gran hermano
> que cuidará de uno. Esto juega un muy profundo papel en influir en los
> deseos de las personas de creer en Dios" (8).
> "Ahora tomemos toda la cuestión de la peligrosa condición en que se
> encuentra el mundo. Constantemente recibo cartas de personas que dicen
> 'Oh, Dios cuidará de eso'. Pero Él nunca lo ha hecho en el pasado, y
> no sé por qué piensan que lo hará en el futuro".
> "He observado que la creencia en la bondad de Dios es inversamente
> proporcional a la evidencia. Cuando no hay ninguna evidencia en
> absoluto a su favor, la gente lo cree, y cuando las cosas van bien y
> uno podría creer en ella, no lo hacen" (1).
> "A veces me escandalizan las blasfemias de aquellos que se creen
> piadosos - por ejemplo, las monjas que nunca se bañan sin usar una
> bata todo el tiempo. Cuando les preguntan por qué lo hacen, si ningún
> hombre puede verlas, responden: 'Oh, pero usted se olvida del buen
> Dios'. Aparentemente conciben a Dios como un Mirón cuya omnipotencia
> lo capacita para ver a través de las paredes del baño, pero que
> resulta frustrado por las batas de baño. Este punto de vista me parece
> sumamente curioso" (6).
> Las Religiones.
> "La religión se basa, pienso, principal y primariamente en el miedo.
> El miedo es el padre de la crueldad, y por tanto no es sorprendente
> que crueldad y religión han ido tomadas de la mano. La ciencia puede
> ayudarnos a superar este cobarde temor en que ha vivido la humanidad
> por tantas generaciones. La ciencia puede enseñarnos, y yo pienso que
> nuestros propios corazones pueden enseñarnos, a dejar de buscar apoyos
> imaginarios, a dejar de inventarnos aliados en el cielo, sino mejor a
> mirar a nuestros propios esfuerzos aquí en la tierra para hacer de
> este mundo un lugar más adecuado para vivir, en vez de la clase de
> lugar que las Iglesias han hecho de él durante todos estos
> siglos" (8).
> "Pienso que todas las grandes religiones del mundo... son tan falsas
> como dañinas. Es evidente, como cuestión lógica que, ya que discrepan
> entre sí, no más que una de ellas puede estar en lo cierto. Con muy
> pocas excepciones, la religión que acepta un hombre es la de la
> comunidad en que vive, lo que hace obvio que la influencia del
> ambiente es lo que lo ha llevado a esa religión" (8).
> "El hecho es que la religión ya no es lo suficientemente vital para
> asimilar nada nuevo; se formó hace mucho para satisfacer ciertas
> necesidades antiguas, y ha subsistido por la fuerza de la tradición,
> pero ya no es capaz de asimilar nada que no pueda ser visto de manera
> tradicional" (5).
> La Fe.
> "Lo que deseo sostener es que toda fe hace daño. Podemos definir 'fe'
> como la firme creencia en algo de lo que no hay evidencia. Cuando
> existe evidencia, nadie habla de 'fe'. No hablamos de tener fe en que
> dos y dos son cuatro o en que la tierra es redonda. Sólo hablamos de
> fe cuando deseamos sustituir la emoción por la evidencia" (3).
> La Inmortalidad.
> "Creo que cuando muera me descompondré, y nada de mi ego sobrevivirá.
> No soy joven, y amo la vida. Pero despreciaría temblar de terror ante
> el pensamiento de la aniquilación. La felicidad no deja de ser
> verdadera felicidad porque yo llegue a mi fin, ni el pensamiento ni el
> amor pierden su valor porque no sean eternos" (8).
> "Si no tuviéramos miedo de la muerte, no creo que la idea de
> inmortalidad hubiera surgido siquiera" (8).
> La Oración.
> "No es mediante la oración y la humildad que logras que las cosas se
> hagan como quieres, sino mediante la adquisición del conocimiento de
> las leyes naturales. El poder que adquieres de esta forma es mucho
> mayor y más confiable que el que antes se suponía adquirir por medio
> de la oración, pues nunca podías saber si tu oración era
> favorablemente respondida en el Cielo" (4).
> Jesucristo.
> "La evidencia histórica a favor de la existencia del Cristo humano es
> endeble. Las doctrinas a él atribuidas son otro asunto. Tales
> doctrinas lo capacitan a uno para juzgar que un individuo, hipotético
> o real, pudo haberlas sostenido. Algunas de las creencias éticas que
> se pretende que provienen de él son soportables. La alucinante
> convicción de que poseía divinidad era compartida por muchos místicos
> vagabundos y lunáticos de la época" (2).
> "A mi modo de pensar hay un muy serio defecto en el carácter moral de
> Cristo, y es que creía en el infierno. Yo no siento que cualquier
> persona que realmente sea profundamente humana pueda creer en un
> castigo eterno. Ciertamente Cristo, tal como lo retratan los
> Evangelios, creía en el castigo eterno, y uno encuentra repetidamente
> una furia vengativa hacia aquellos que no escuchaban sus prédicas -
> una actitud que no es rara en los predicadores, pero que desdice algo
> de la excelencia superlativa" (8).
> "Toda la idea de desperdiciar la vida ciegamente como un servicio
> imaginario a Cristo es una forma de glorificar el masoquismo y la
> propia humillación ante el poder. Es una actitud esencialmente
> oriental que el Cristianismo asumió cuando le atribuyó a Dios los
> defectos morales de los déspotas más crueles" (2).
> La Felicidad.
> Constantemente se me pregunta: ¿Qué puede usted, con su frío
> racionalismo, ofrecer al que busca la salvación, que sea comparable
> con la tibia comodidad hogareña del refugio de un credo dogmático? La
> respuesta a esto tiene muchos aspectos. En primer lugar, yo no digo
> que pueda ofrecer tanta felicidad como la que pueda obtenerse
> abdicando de la razón. No digo que pueda ofrecer tanta felicidad como
> la que se obtiene de la bebida o de las drogas o de amasar grandes
> riquezas defraudando viudas y huérfanos. No es la felicidad del
> converso individual la que me importa; es la felicidad de la
> humanidad. Si deseas genuinamente la felicidad de la humanidad,
> ciertas formas de felicidad personal innoble quedarán cerradas para
> ti. Si tu hijo está enfermo, y eres un padre concienzudo, aceptarás
> los diagnósticos médicos, aunque sean dudosos y desalentadores; si
> aceptas la alegre opinión de un charlatán y tu hijo muere en
> consecuencia, no puedes tener como excusa lo agradable de la creencia
> en el charlatán mientras duró" (4).
>
> Referencias y lecturas recomendadas:
> 1-Bertrand Russell Opina. 1960.
> 2-Estimado Bertrand Russell. 1969.
> 3-La Sociedad Humana en la Ética y en la Política. 1954.
> 4-El Impacto de la Ciencia en la Sociedad. 1953.
> 5-Las Perspectivas de la Civilización Industrial. 1923.
> 6-Ensayos Impopulares. 1950.
> 7-"¿Qué es un Agnóstico?", en Religión en América, ed. Leo Rosten.
> 1963.
> 8-Por qué no soy Cristiano y otros Ensayos sobre Religión y Temas
> Relacionados. 1957.
>
>
>




Dos veces en el Nuevo Testamento se puede leer de la sequía en el tiempo de
Elías que duró tres años y medio. Jesús una vez hizo referencia a esta
hambruna mientras hablaba con Sus compatriotas judíos en Su tierra de
Nazaret (Lucas 4:25-26), y Santiago la mencionó cerca del final de su
epístola (5:17-18). Algunos tienen problemas con la sequía de "tres años y
seis meses" porque 1 Reyes 18:1 dice: "Pasados muchos días, vino palabra de
Jehová a Elías en el tercer año, diciendo: Ve, muéstrate a Acab, y yo haré
llover sobre la faz de la tierra" (énfasis añadido). Poco después, "hubo una
gran lluvia" (18:45; cf. 18:1). La pregunta es, ¿vino la lluvia 'en el
tercer año" (1 Reyes 18:1, énfasis añadido) o después de "tres años y seis
meses" (Lucas 4:25; Santiago 5:17)?

Previamente, en 1 Reyes 17:1, Elías había profetizado a Acab que "no habrá
lluvia ni rocío en estos años, sino por mi palabra". Después, Dios instruyó
a Elías, diciendo, "vuélvete al oriente, y escóndete en el arroyo de Querit"
(17:3). Allí él vivió, comió el pan y la carne que los cuervos le traían dos
veces al día, hasta que "se secó el arroyo, porque no había llovido sobre la
tierra" (17:7). Luego Dios envió a Elías a Sarepta para vivir con una viuda
y su hijo. Después que el niño se enfermó y murió, Elías le levantó de los
muertos (17:17-24). Inmediatamente después de este evento, el escritor
inspirado escribió: "Pasados muchos días, vino palabra de Jehová a Elías en
el tercer año, diciendo: Ve, muéstrate a Acab, y yo haré llover sobre la faz
de la tierra" (18:1, énfasis añadido).

Los que sostienen que Lucas 4:25 y Santiago 5:17 contradicen 1 Reyes 18:1
(cf. Matheney y Honeycutt, 1970, 3:210) suponen que "en el tercer año" hace
referencia a la sequía. Sin embargo, no existe prueba para esta
interpretación. Primera Reyes 18:1 no dice, "...en el tercer año de la
sequía", sino solamente "en el tercer año". Considerando el contexto
inmediato y el hecho que originalmente no había divisiones de capítulos
entre 1 Reyes 17:24 y 18:1, la lectura más natural es que Elías estaba "en
el tercer año" de su estadía en Sarepta. Elías, la viuda y su casa comieron
de la harina milagrosa que se llenaba continuamente por "muchos días"
(17:8-15). Algún tiempo después, Elías revivió al hijo de la viuda. Luego,
"[p]asados muchos días, vino palabra de Jehová a Elías" (18:1, énfasis
añadido). Es razonable concluir que Elías pasó más de dos años en Sarepta,
ya que fue "en el tercer año" que Dios envió a Elías fuera de Sarepta para
enfrentar a Acab.

Los "tres años y seis meses" a los que Jesús hizo referencia incluyeron los
más de dos años que Elías estuvo en Sarepta y los varios meses que vivió en
el arroyo de Querit. Aunque los escépticos prefieren acusar de contradicción
al historiador inspirado, a Jesús y/o Santiago, una vez más no pueden
presentar evidencia real de una contradicción bíblica genuina.

REFERENCIAS
Matheney, M. Pierce y Roy L. Honeycutt, Jr. (1970), Broadman Bible
Commentary: 1 Samuel-Nehemiah, ed. Clifton J. Allen (Nashville, TN: Broadman
Press).






Saludos cordiales

"En algún momento de un futuro no muy distante, casi con toda certeza, las
razas humanas civilizadas exterminarán y reemplazarán a las razas que viven
en las comunidades salvajes del mundo"

Charles Darwin, El Origen de las Especies













Responder Con Cita
  #9 (permalink)  
Antiguo 10-05-2008, 14:54:54
Valzar
 
Mensajes: n/a
Predeterminado Re: El Dogma Católico de la Infalibilidad

"Suplantador de Tex y de la dirección de correo de Ebeter"
<anonimo***cualquiera.com> escribió en el mensaje
news:g04809$i8q$1***aioe.org...
> Excelente
> Gracias
> tex.



El Romano Pontífice, cuando habla ex cátedra... posee, por la asistencia
divina que le fue prometida en el bienaventurado Pedro, aquella
infalibilidad de la que el divino Redentor quiso que gozara su Iglesia en la
definición de la doctrina de fe y costumbres. Por esto, dichas definiciones
del Romano Pontífice son en sí mismas, y no por el consentimiento de la
Iglesia, irreformables (Vaticano I, 1870b, Cáp. 4, Inc. 9).

Este es el dogma declarado por el Papa Pio IX y aprobado y definido por el
Concilio Vaticano I sobre el magisterio infalible del obispo de Roma.

Por más de un siglo este dogma ha pesado grandemente sobre los lomos de
muchos católicos, quienes fervientemente han tratado de armonizar la
naturaleza del dogma infalible con las declaraciones, enseñanzas, y
revelaciones de los Papas que vivieron antes y después del establecimiento
de dicho dogma. Lo cierto es que el católico fiel no tiene la opción de
rechazar la doctrina firmemente impuesta por el Vaticano I, ya que así de
firme también es la condenación canónica referente a su rechazo. El canon
amonesta:

De esta manera si alguno, no lo permita Dios, tiene la temeridad de
contradecir nuestra definición: sea anatema [maldito-MP] (Vaticano I, 1870b,
Cáp. 4, Inc. 9, énfasis añadido).

Así que la maldición está fijada sobre aquellos que rechazan el dogma, y el
dogma tiene aprobación conciliar; por ende, el Papa es infalible. Sin
embargo, las definiciones, implicaciones y aplicaciones del dogma son
cuestionables a tal punto que incluso no existe consenso completo en el
cuerpo jerárquico y ordinario de la Iglesia Católica.

IMPLICACIONES DEL DOGMA
Para hablar de este dogma polisilábico, primero debemos conocer ciertos
temas relacionados con el mismo. Y, ya que muchos antagonistas de la
infalibilidad han sido catalogados como desconocedores o manipuladores del
concepto e implicaciones del dogma, es mi propósito aquí usar solo las
definiciones y explicaciones sugeridas por los mismos partidarios de la
doctrina postulada por Pio IX.

A diferencia de la idea comúnmente revendida de que solo el Papa posee
infalibilidad, el catolicismo enseña que la Iglesia Católica, representada
totalmente por su cuerpo de obispos, también es infalible. Es así que el
Vaticano II declara:

Aunque cada uno de los Prelados [obispos-MP] no goce por sí de la
prerrogativa de la infalibilidad, sin embargo, cuando aun estando dispersos
por el orbe, pero manteniendo el vínculo de comunión entre sí y con el
sucesor de Pedro, enseñando auténticamente en materia de fe y costumbres,
convienen en que una doctrina ha de ser tenida como definitiva, en ese caso
proponen infaliblemente la doctrina de Cristo (vea Círculos Teológicos,
s.d., énfasis añadido).

Debe aclararse aquí que, según el catolicismo, la infalibilidad del cuerpo
de obispos está subordinada a la infalibilidad del obispo de Roma, y es él
quien da la sentencia final. Entonces, la tesis del dogma de la
infalibilidad puede ser resumida de la siguiente manera:

La infalibilidad es asistencia divina para la Iglesia que protege al Papa
de todo error en materias de fe y moral... La infalibilidad solo [se] aplica
a los actos en que el Papa hace uso plenamente de su deber apostólico;
cuando define un dogma en virtud de su suprema autoridad y en su calidad de
pastor de la Iglesia universal. En esos casos habla ex cathedra (vea SCTJM,
1999b, énfasis añadido).

Ya que la proclamación del dogma ha dejado a muchos religiosos (incluyendo a
los mismos católicos) con un sentimiento de insatisfacción al no poder
concluir racionalmente por sí mismos cuándo el Papa es infalible o no, el
catolicismo ha tenido que proponer las condiciones en las cuales la
infalibilidad puede "funcionar". Según el Catecismo de la Iglesia Católica,
tres condiciones deben ser reunidas:

(1) El Papa debe hablar "como Pastor y Maestro supremo de todos los fieles
que confirma en la fe a sus hermanos"... (2) El Papa "proclama por un acto
definitivo la doctrina"... (3) El Papa habla "en cuestiones de fe y moral"
(SCTJM, 1999a, énfasis en original).

Por consiguiente, con esta explicación más "sistematizada", el catolicismo
ha "parado" (o, más precisamente, ignorado) las interminables acusaciones en
contra de los Papas del tiempo antiguo y del moderno. Sin embargo, ¿es la
doctrina católica de la infalibilidad papal una doctrina verdadera? ¿Son
consistentes y válidas sus explicaciones "estructuradas"? ¿Debería el
cristiano fiel oponerse a esta doctrina romana?

RAZONES POR LAS CUALES EL DOGMA DE LA INFALIBILIDAD DEBE SER RECHAZADO
Es Inconsistente Con la Verdad Bíblica
El Concilio Vaticano I, en su Pastor Aeternus, declara sobre el fundamento
de la infalibilidad:

Así el Espíritu Santo fue prometido a los sucesores de Pedro... esta Sede
de San Pedro siempre permanece libre de error alguno, según la divina
promesa de nuestro Señor y Salvador al príncipe de sus discípulos: "Yo he
rogado por ti para que tu fe no falle; y cuando hayas regresado fortalece a
tus hermanos" (Vaticano I, 1870b, Cáp. 4, énfasis añadido).

Así que, de acuerdo a la doctrina católica, la infalibilidad papal está
basada en el hecho de que en Lucas 22:32 Jesús prometió a Pedro que su "fe"
(i.e., sus declaraciones de las verdades divinas en cuanto a "fe y moral")
no fallaría. Sin embargo, un análisis breve del texto bíblico y su contexto
revela una conclusión completamente diferente. Considere lo siguiente.

Primero, la disposición contextual de Lucas 22:32 no establece el fundamento
del dogma de la infalibilidad. Es decir, no existe indicación en el texto
bíblico que sugiera un primado Papal o alguna "prerrogativa petrina"
especial. El tema discutido en Lucas es la pronta tentación de los
discípulos y exclusivamente la negación de Pedro.

Segundo, la expresión "Yo he rogado por ti", no establece una dignidad
especial sobre Pedro y no excluye algún ruego a favor de los demás
discípulos. Juan 17:9-19 clarifica que Jesús no solamente había rogado al
Padre por Pedro, sino también por Sus demás discípulos. La razón por la cual
Jesús hiciera referencia (en Lucas 22) al ruego a favor de Pedro halla su
explicación lógica en el hecho de que Pedro sería uno de los discípulos que
enfrentaría un mayor zarandeo maligno (Lucas 22:31; cf. 22:34,54-62). Jesús,
al señalar a Pedro que Él había rogado por él, le demostraba que era Su
deseo su pronta rehabilitación después de la caída.

Tercero, cuando Jesús habló de la fe de Pedro, Él utilizó el término griego
pistis, el cual significa "primariamente, firme persuasión, convicción
basada en lo oído" (vea Vine, 1999, p. 374). No existe indicio bíblico en el
texto de Lucas que sugiera que la fe de Pedro deba ser interpretada como sus
"declaraciones futuras de las verdades divinas en cuanto a la fe y la moral".
En cambio, la fe de Pedro puede ser contrastada con el temor a la muerte que
le llevaría a negar a su Señor (Lucas 22:54-61; cf. Marcos 4:35-40).
Ciertamente la palabra "fe" enfatiza la fe subjetiva (confianza en Dios) de
Pedro y no su fe objetiva (la revelación de la verdad).

Cuarto, cuando Jesús señaló a Pedro que Él había rogado para que su fe no
falle, utilizó el término griego ekleipo que puede ser traducido como
partir, dejar, fallar o faltar (vea Vine, 1999, p. 371). Una traducción más
exacta del texto indicaría que la fe de Pedro no faltaría o desfallecería.
En efecto, la fe (confianza) de Pedro en Jesús sí falló ya que él le negó
(Lucas 22:54-61), pero no faltó o desfalleció ya que él se arrepintió (Lucas
22:62). Aquellos en el catolicismo que interpretan la fe de Pedro como su
"testimonio infalible de dogmas de fe y moral", fallan en considerar que
esta fe de Pedro fue probada y reprobada en el patio de Anás. Por
consiguiente, esta fe no puede dar cuenta por alguna supuesta infalibilidad
conferida a Pedro y menos a los obispos romanos.

Quinto, "cuando regreses" (Lucas 22:32) denota la realidad trágica de que la
fe de Pedro fallaría. El término griego usado por Cristo para "regresar" es
epistrepho que expresa la idea de convertirse. Pedro debía de regresar de su
camino de negación al arrepentimiento y confesión de Jesús (véase Lacueva,
1984, p. 339, Nota 1). De hecho, la deslealtad de Pedro hacia su Maestro no
puede ser evidencia de alguna infalibilidad pretrina.

Por último, el catolicismo también sostiene que parte de la evidencia del
dogma de la infalibilidad papal yace inherentemente en el texto de Mateo
16:18,19, sin embargo, una exégesis adecuada del texto demuestra que la
reclamación católica es insostenible [para una explicación del texto de
Mateo, vea Pinedo, 2005]. La verdad es que no existe nada en el texto
bíblico completo que establezca el dogma de la infalibilidad.

Es Inconsistente Consigo Mismo
La infalibilidad papal también debe ser rechazada porque no puede permanecer
consistente con su misma presentación dogmática. Con esto pretendo decir que
el dogma de la infalibilidad es contradictorio. Bastarán algunos pocos
ejemplos para que esto llegue a ser evidente. En un artículo explicativo
acerca de la infalibilidad papal se encuentra la siguiente declaración:

[...]el Concilio Vaticano I no dice directamente que el Papa, cuando
define ex cathedra sobre cuestiones de fe y costumbres, es infalible. Se
limita a decir que, en aquellos casos (y sólo en ellos), el Papa goza de la
misma infalibilidad de que está dotada la Iglesia. Por tanto, no se define
la infalibilidad de la Iglesia a partir de la del Papa, sino la segunda a
partir de la primera. Y esto nos parece que tiene profundo sentido teológico
(Logos, 1996, énfasis añadido).

Quizá después de leer la cita anterior le parezca que las declaraciones con
"profundo sentido teológico" son tan "profundas" que llegan a ser
incomprensibles. El catolicismo ahora expone como defensa que el Vaticano I
(concilio que estableció la infalibilidad papal) no declara directamente que
el Papa sea infalible en asuntos de fe y moral. Pero si éste es el caso, la
pregunta llega a ser, ¿por qué el catolicismo se ha empeñado por más de un
siglo en imponer una doctrina que incluso no fue declarada "directamente"?
Aunque si se dice que la Iglesia Católica es infalible y esa infalibilidad
también la goza el Papa, ¿no es ésta una operación equivalente de: si A es
igual a B, y B es igual a C, entonces A es igual a C? Y si ésta es la
implicación dogmática, ¿qué clase de defensa "teológica profunda" es ésta?

Dejemos que el catolicismo siga explicando sus dogmas. En un artículo bajo
el tema "¿Puede el Papa Caer en Error o Herejía?", se hace la siguiente
conclusión:

Por lo tanto, el Papa puede equivocarse cuando habla de política, de
medicina, de física, de economía, de historia, etc. En todo menos en asuntos
religiosos. Pero incluso también puede errar en asuntos religiosos, si habla
de ellos en charlas de sobremesa, o en un paseo con amigos, o discutiendo
privadamente de religión. E incluso cuando habla como Fulano de Tal y expone
sus propias teorías personales, aunque fuera en un libro de venta pública
puede equivocarse (vea Cristiandad, 2005, énfasis añadido).

Es interesante notar el concepto que este partidario del catolicismo tiene
acerca de "en todo menos". Si el Papa puede "incluso también" errar en
asuntos religiosos, ¿se puede decir que puede errar "en todo menos" en
asuntos religiosos? Si el Espíritu Santo asiste al Papa como asistió a Pedro
y a los demás apóstoles del primer siglo, ¿por qué mientras que a ellos el
Espíritu Santo nunca les abandonó, al Papa el Espíritu le abandona cuando no
está en su trono, su concilio, o usando su título de Pontífice? Lo cierto es
que no existe analogía bíblica para el dogma de la infalibilidad como
presentado por el catolicismo. Jesús no solo habló infaliblemente cuando
apeló a la autoridad del Padre (Juan 7:16-18), sino también en Sus
conversaciones privadas (Juan 4) o en Sus paseos con amigos (Lucas
24:13-32). El Espíritu Santo guió a los discípulos a toda la verdad, no a
parte de ella (Juan 16:13). La Biblia es inerrante cuando habla de asuntos
religiosos y seculares; la Biblia no contiene trigo y cizaña; toda la
Escritura es inspirada por Dios (2 Timoteo 3:16).

Abordando la realidad ineludible de herejía pontificia, una página Web de
apologética católica declara acerca del Papa:

Y si es hereje, por lo menos no va a declarar sus herejías como parte de
la doctrina del magisterio, es decir, cosas a las que estamos obligados a
creer y a observar. Esto el Espíritu Santo nunca lo ha permitido (vea
Apologética, s.d., énfasis añadido).

Es decir, el Papa puede caer en herejía e incluso enseñarla, pero en su
herejía (ya que según el catolicismo no lo declara ex cátedra), no debe ser
obedecido. Esto, desde luego, origina el problema de investigar cuándo o no
el Papa habla infaliblemente y debe o no ser obedecido. Irónicamente también
se declara:

La obediencia al Sumo Pontífice no debe limitarse a cuando habla ex
cathedra. Tampoco se pueden rechazar los decretos disciplinares del Papa con
el pretexto que no han sido promulgados ex cathedra (SCTJM, 1999b, énfasis
añadido).

No obstante, si el Papa es infalible pero también falible en asuntos
religiosos, y los católicos están llamados a obedecerlo en lo uno y en lo
otro, ¿no representa esto un peligro para el corazón de las muchas doctrinas
católicas? Lo cierto es que el catolicismo no puede enseñar y defender la
infalibilidad papal como lo hace y permanecer consistente.

Es Inconsistente Con su Aplicación
El catolicismo declara:

Los posesores de la infalibilidad son: (a) el Papa (el Papa es infalible
cuando habla ex cathedra), (b) el Episcopado entero (la totalidad de obispos
es infalible cuando proponen una enseñanza de fe o de moral para creencia de
todos los fieles, ya sea reunidos en un concilio general o esparcidos por
toda la tierra) [vea Pivarunas, 1996, énfasis añadido].

Por tanto, se puede decir que la "infalibilidad" alcanza su grado supremo en
los concilios ecuménicos, donde el Papa, juntamente con el cuerpo de
obispos, da su sello de aprobación a los dogmas de fe que el catolicismo
debe acatar. Adicionalmente el catolicismo confirma:

Sí, es verdad que ciertos papas han contradicho a otros papas, en sus
opiniones privadas o en lo que respecta a normas disciplinarias; pero nunca
ha habido un Papa que oficialmente contradijera lo que un Papa anterior
enseñara oficialmente en materia de fe y moral. Lo mismo puede ser dicho de
los concilios ecuménicos, que también enseñan con infalibilidad. No ha
habido un concilio ecuménico que contradijera la enseñanza de un concilio
ecuménico anterior en lo que toca a fe y moral (Keating, s.d., énfasis
añadido).

La defensa católica puede ser resumida como sigue: el Papa puede ser hereje
pero no enseñará herejía oficialmente; y los concilios, los cuales
presuntamente emplean infalibilidad, nunca se contradicen entre sí. Pero
¿será verdadera esta reclamación enfática? ¿Qué dicen los concilios que
enseñan con "infalibilidad"? Bastarán algunos ejemplos para llegar a la
conclusión que los concilios ecuménicos, en su aplicación de su supuesta
infalibilidad, fracasan completamente.

El Concilio Vaticano I, en su constitución dogmática Filius-Dei sobre la fe
católica, expresa lo siguiente:

El abandono y rechazo de la religión cristiana, así como la negación de
Dios y su Cristo, ha sumergido la mente de muchos en el abismo del
panteísmo, materialismo y ateísmo, de modo que están luchando por la
negación de la naturaleza racional misma, de toda norma sobre lo correcto y
justo ... Por lo tanto nosotros, siguiendo los pasos de nuestros
predecesores, en conformidad con nuestro supremo oficio apostólico, nunca
hemos dejado de enseñar y defender la verdad católica, así como de condenar
las doctrinas erradas (Vaticano I, 1870a, Int., énfasis añadido).

No obstante, mientras el Vaticano I condena las doctrinas erradas tales como
la negación de Cristo, el Vaticano II declara:

La Iglesia mira también con aprecio a los musulmanes que adoran al único
Dios, viviente y subsistente, misericordioso y todo poderoso, Creador del
cielo y de la tierra... Veneran a Jesús como profeta, aunque no lo reconocen
como Dios (Nostra Aetate, 1965, Inc. 3, énfasis añadido).

Pero si los musulmanes no reconocen a Jesús como el Mesías profetizado (es
decir, el Cristo), ¿no sería esto una negación de Cristo, y no sería esto la
herejía condenada por el Vaticano I? ¡Indudablemente!

El Vaticano I, en su sentencia canónica sobre la revelación escrita,
declara:

"Si alguno no recibiere como sagrados y canónicos todos los libros de la
Sagrada Escritura con todas sus partes, tal como los enumeró el Concilio de
Trento, o negare que ellos sean divinamente inspirados: sea anatema"
(Vaticano I, 1870a, énfasis añadido).

Sin embargo, el Vaticano II, hablando del hinduismo, budismo y de otras
religiones que desechan mucho de la Sagrada Escritura canónica, declara que
éstas

... se esfuerzan por responder de varias maneras a la inquietud del
corazón humano, proponiendo caminos, es decir, doctrinas, normas de vida y
ritos sagrados... La Iglesia católica no rechaza nada de lo que en estas
religiones hay de santo y verdadero. Considera con sincero respeto los modos
de obrar y de vivir, los preceptos y doctrinas que, por más que discrepen en
mucho de lo que ella profesa y enseña, no pocas veces reflejan un destello
de aquella Verdad que ilumina a todos los hombres (Nostra Aetate, 1965, Inc.
2, énfasis añadido).

Acerca de la perpetuidad del primado petrino sobre los pontífices romanos,
el Vaticano I, en su Pastor Aeternus, condena:

Por lo tanto, si alguno dijere que no es por institución del mismo Cristo
el Señor, es decir por derecho divino, que el bienaventurado Pedro tenga
perpetuos sucesores en su primado sobre toda la Iglesia, o que el Romano
Pontífice no es el sucesor del bienaventurado Pedro en este mismo primado:
sea anatema (Vaticano I, 1870b, Cáp. 2, Inc. 5, énfasis añadido).

No obstante, el Vaticano II reivindica:

La Iglesia se siente unida por varios vínculos con todos los que se honran
con el nombre de cristianos, por estar bautizados, aunque no profesan
íntegramente la fe, o no conservan la unidad de comunión bajo el Sucesor de
Pedro [es decir, no aceptan la jerarquía papal-MP]. Pues conservan la
Sagrada Escritura como norma de fe y de vida, y manifiestan celo apostólico,
creen con amor en Dios Padre todopoderoso, y en el hijo de Dios Salvador,
están marcados con el bautismo, con el que se unen a Cristo (Lumen Gentium,
1964, Cáp. 2, Inc., 15, énfasis añadido).

Ahora el Vaticano II ha llegado a unir a Cristo a los mismos que, por no
aceptar la jerarquía petrina, fueron condenados por el Vaticano I como
anatemas. La verdad debe ser dicha, el Concilio Vaticano I, que
supuestamente enseñó con infalibilidad, no puede convivir con el nuevo
Concilio Vaticano II que supuestamente también hace uso de la misma
infalibilidad.

Existen muchas otras contradicciones conciliares que pudieran ser añadidas
si el espacio lo permitiera, pero las presentadas en este artículo son
suficientes como para hacer una conclusión definitiva: el dogma católico de
la infalibilidad papal no es consistente con la verdad. El Concilio Vaticano
II convocado por Juan XXIII se opone intensamente al Concilio Vaticano I
convocado por Pio IX (el padre del dogma de la infalibilidad). Por otra
parte, solo existe una verdad infalible-la Palabra de Dios (Juan 17:17). Es
a esta verdad a la cual debemos llegar para alcanzar la salvación de
nuestras almas y guardarnos del error y la apostasía. Al final, cuando
nuestro Salvador regrese en las nubes para dar recompensa y castigo en un
juicio universal, no serán las palabras y concilios falibles de los hombres,
sino la Palabra de Dios la que será abierta, y el Señor dará entonces la
sentencia "canónica".

REFERENCIAS
Apologética (sine data), Reflexiones en Torno a la Infalibilidad de la
Iglesia [En-línea], URL: