Newsgrupos.com  

Retroceder   Newsgrupos.com > Forum > Newsgroup es.charla.* Foro > Newsgroup es.charla.religion
Registrarse Preguntas Frecuentes Lista de Foreros Calendario Buscar Temas de Hoy Marcar Foros Como Leídos




Respuesta
 
LinkBack Herramientas Desplegado
  #1 (permalink)  
Antiguo 12-05-2008, 13:06:22
ateo333
 
Mensajes: n/a
Predeterminado La Puta de Babilonia

Unos fragmentos del excelente libro de Vallejo:

LA PUTA, LA GRAN PUTA, la grandísima puta, la santurrona, la
simoníaca, la inquisidora,
la torturadora, la falsificadora, la asesina, la fea, la loca, la
mala; la del Santo Oficio
y el Índice de Libros Prohibidos; la de las Cruzadas y la noche de San
Bartolomé; la que
saqueó a Constantinopla y bañó de sangre a Jerusalén; la que exterminó
a los albigenses
y a los veinte mil habitantes de Beziers; la que arrasó con las
culturas indígenas de
América; la que quemó a Segarelli en Parma, a Juan Hus en Constanza y
a Giordano
Bruno en Roma; la detractora de la ciencia, la enemiga de la verdad,
la adulteradora de
la Historia; la perseguidora de judíos, la encendedora de hogueras, la
quemadora de
herejes y brujas; la estafadora de viudas, la cazadora de herencias,
la vendedora de indulgencias;
la que inventó a Cristoloco el rabioso y a Pedro-piedra el estulto; la
que
promete el reino soso de los cielos y amenaza con el fuego eterno del
infierno; la que
amordaza la palabra y aherroja la libertad del alma; la que reprime a
las demás religiones
donde manda y exige libertad de culto donde no manda; la que nunca ha
querido a
los animales ni les ha tenido compasión; la oscurantista, la
impostora, la embaucadora,
la difamadora, la calumniadora, la reprimida, la represora, la mirona,
la fisgona, la contumaz,
la relapsa, la corrupta, la hipócrita, la parásita, la zángana; la
antisemita, la esclavista,
la homofóbica, la misógina; la carnívora, la carnicera, la limosnera,
la tartufa,
la mentirosa, la insidiosa, la traidora, la despojadora, la ladrona,
la manipuladora, la
depredadora, la opresora; la pérfida, la falaz, la rapaz, la felona;
la aberrante, la inconsecuente,
la incoherente, la absurda; la cretina, la estulta, la imbécil, la
estúpida; la travestida,
la mamarracha, la maricona; la autocrática, la despótica, la uránica;
la católica, la
apostólica, la romana; la jesuítica, la dominica, la del Opus Dei; la
concubina de Constantino,
de Justiniano, de Carlomagno; la solapadora de Mussolini y de Hitler;
la ramera
de las rameras, la meretriz de las me retrices, la puta de Babilonia,
la impune bimilenaria
tiene cuentas pendientes conmigo desde mi infancia y aquí se las voy a
cobrar.
A mediados de 1209 y al mando de un ejército de asesinos, el legado
papal Arnoldo
Amalrico le puso sitio a Beziers, baluarte de los albigenses
occitanos, con la exigencia
de que le entregaran a doscientos de los más conocidos de esos he
rejes que allí se refugiaban,
a cambio de perdonar la ciudad. Amalrico era un monje cisterciense al
servicio
de Inocencio III; su ejército era una turba de mercenarios, duques,
condes, criados, burgueses,
campesinos, obispos feudales y caballeros desocupados; y los
albigenses eran
los más devotos continuadores de Cristo, o mejor dicho, de lo que los
ingenuos creen
que fue Cristo: el hombre más noble y justo que haya producido la
humanidad, nuestra
última esperanza. Así les fue, colgados de la cruz de esa esperanza
terminaron masacrados.
Los ciudadanos de Beziers decidieron resistir y no entregar a sus
protegidos, pero
por una imprudencia de unos jóvenes atolondrados la ciudad cayó en
manos de los sitiadores
y éstos, con católico celo, se entregaron a la rapiña y al exterminio.
¿Pero cómo
distinguir a los ortodoxos de los albigenses? La orden de Amalrico
fue: "Mátenlos a
todos que ya después el Señor verá cuáles son los suyos". Y así, sin
distingos, herejes y
católicos por igual iban cayendo todos degollados. En medio de la
confusión y el terror
5
muchos se refugiaron en las iglesias, cuyas puertas los invasores
fueron tumbando a
hachazos: pasaban al interior cantando el Veni Sancte Spiritusy
emprendían el degüello.
En la sola iglesia de Santa María Magdalena masacraron a siete mil sin
perdonar mujeres,
niños ni viejos. "Hoy, Su Santidad —le escribía esa noche Amalrico a
Inocencio
III—, veinte mil ciudadanos fueron pasados por la espada sin importar
el sexo ni la
edad". Albigenses o no, los veinte mil eran todos cristianos. Yasí ese
papa criminal que
llevaba el nombre burlón de Inocencio lo graba matar en un solo día y
en una sola ciudad
diez o veinte veces más correligionarios que los que mataron los
emperadores romanos
cuando la llamada "era de los mártires" a lo largo y ancho del
Imperio. ¡Los hubieran
matado a todos y no habríamos tenido Amalricos, ni Inocencios, ni Edad
Media! ¡Qué
feliz sería hoy el mundo sin la sombra ominosa de Cristo! Pero no, el
Espíritu Santo,
que caga lenguas de fuego, había dispuesto otra cosa.
El siguiente en la lista de los Inocencios, el cuarto, quien en el
climax de su delirio se
designaba a sí mismo praesentia corporalis Christi, fue el que azuzó a
la Inquisición,
con su bula Ad extirpando., a usar la tortura para sacarles a sus
víctimas la confesión de
herejía. Y otro Inocencio, el octavo, no bien fue elegido papa (en un
cónclave presidido
por el soborno y la intriga), promulgó la bula Summis desiderantes
affectibus que desató
la más feroz persecución contra las brujas; a su hijo Franceschetto lo
casó con una Mediéis,
y para refrendar el trato nombró cardena l a un hijo de Lorenzo el
Magnífico, Giovanni,
que entonces tenía sólo 13 años. A los 37 este Mediéis habría de
ascender al papado,
que se parrandeó de banquete en banquete en una sola y continua
fiesta. Se puso
León X, aunque del feroz animal sólo tenía el nombre: gordo, miope, de
ojos saltones,
cabalgaba de lado como mujer a causa de una úlcera en el trasero
adquirida tal vez en
sus devaneos homosexuales y que le amargaba, aunque no mucho, la
fiesta. Los burdeles
de la Ciudad Eterna (que contaba entonces, entre sus cincuenta mil
habitantes, con
siete mil prostitutas registradas) le pagaban diezmos. Vendió en
subasta dos mil ciento
cincuenta puestos eclesiásticos, entre los cuales varios cardenalatos
a treinta mil ducados
el capelo, si bien a su primo bastardo Giulio de Médicis (el futuro
Clemente VII) le
dio el capelo gratis: el suyo propio durante la ceremonia de su
coronación, tras quitárselo
él mismo para chantarse la dará pontificia. El Tribunal de la
Historia, que juzga pero
no castiga, registró sus primeras palabras como papa, dirigidas en ese
instante a su primo,
alborozado: "Ahora sí que voy a gozar". Las noventa y cinco iracundas
tesis de
Lutero no le hicieron mella. Era un espíritu feliz, en las antípodas
del agriado Pablo IV
de nuestros días, y sólo mató a un cardenal: al pérfido Alfonso
Petrucci de Siena, quien
en un complot con otros cuatro purpurados lo quería envenenar contra
natura, haciendo
de una salida entrada: le habían dado al médico toscano Battista de
Vercelli la consigna
de aplicarle a Su Santidad, con el pretexto de tratarle la úlcera, un
tósigo maquiavélico,
florentino, por el antifonario. No se les hizo. El papa descubrió la
conjuració n, ejecutó a
Petrucci, puso a pudrirse en la cárcel a los otros cuatro cardenales y
vivió vario s años
más, feliz, con la conciencia tranquila y disfrutando de lo que Juan
Pablo II llamaba
hace poco, en pleno epicentro del sida en África Central, "el banquete
de la vida", hasta
que lo llamó doña Muerte a su banquete de gusanos: como a tantos otros
papas que lo
precedieron o siguieron, le mandó en el verano sofocante de Roma una
cattiva zanzara
que le inoculó la malaria. Pero para terminar con Inocencio VIII, fue
este otro maestro
de la simonía el del acierto de llamar "Reyes Católicos" a Fernando e
Isabel, los de España.
¡Qué menos para un matrimonio que persiguió a moros y judíos, que
fundó la
Inquisición española y que patrocinó a Torquemada! De los miles y
miles de inocentes
que este dominico vesánico torturó y quemó, ellos en última instancia
son los responsables,
por ellos se fueron derechito al cielo.
Responder Con Cita
Alt Today
Advertising
Google Adsense
 
This advertising will not be shown
in this way to registered members.
Register your free account today
and become a member on
Newsgrupos.com
Standard Sponsored Links

  #2 (permalink)  
Antiguo 12-05-2008, 13:24:24
libera
 
Mensajes: n/a
Predeterminado Re: La Puta de Babilonia





http://www.thebereancall.org/node/6364



On 12 mayo, 14:06, ateo333 <pepegarr...***gmail.com> wrote:
> Unos fragmentos del excelente libro de Vallejo:
>
> LA PUTA, LA GRAN PUTA, la grandísima puta, la santurrona, la
> simoníaca, la inquisidora,
> la torturadora, la falsificadora, la asesina, la fea, la loca, la
> mala; la del Santo Oficio
> y el Índice de Libros Prohibidos; la de las Cruzadas y la noche de San
> Bartolomé; la que
> saqueó a Constantinopla y bañó de sangre a Jerusalén; la que exterminó
> a los albigenses
> y a los veinte mil habitantes de Beziers; la que arrasó con las
> culturas indígenas de
> América; la que quemó a Segarelli en Parma, a Juan Hus en Constanza y
> a Giordano
> Bruno en Roma; la detractora de la ciencia, la enemiga de la verdad,
> la adulteradora de
> la Historia; la perseguidora de judíos, la encendedora de hogueras, la
> quemadora de
> herejes y brujas; la estafadora de viudas, la cazadora de herencias,
> la vendedora de indulgencias;
> la que inventó a Cristoloco el rabioso y a Pedro-piedra el estulto; la
> que
> promete el reino soso de los cielos y amenaza con el fuego eterno del
> infierno; la que
> amordaza la palabra y aherroja la libertad del alma; la que reprime a
> las demás religiones
> donde manda y exige libertad de culto donde no manda; la que nunca ha
> querido a
> los animales ni les ha tenido compasión; la oscurantista, la
> impostora, la embaucadora,
> la difamadora, la calumniadora, la reprimida, la represora, la mirona,
> la fisgona, la contumaz,
> la relapsa, la corrupta, la hipócrita, la parásita, la zángana; la
> antisemita, la esclavista,
> la homofóbica, la misógina; la carnívora, la carnicera, la limosnera,
> la tartufa,
> la mentirosa, la insidiosa, la traidora, la despojadora, la ladrona,
> la manipuladora, la
> depredadora, la opresora; la pérfida, la falaz, la rapaz, la felona;
> la aberrante, la inconsecuente,
> la incoherente, la absurda; la cretina, la estulta, la imbécil, la
> estúpida; la travestida,
> la mamarracha, la maricona; la autocrática, la despótica, la uránica;
> la católica, la
> apostólica, la romana; la jesuítica, la dominica, la del Opus Dei; la
> concubina de Constantino,
> de Justiniano, de Carlomagno; la solapadora de Mussolini y de Hitler;
> la ramera
> de las rameras, la meretriz de las me retrices, la puta de Babilonia,
> la impune bimilenaria
> tiene cuentas pendientes conmigo desde mi infancia y aquí se las voy a
> cobrar.
> A mediados de 1209 y al mando de un ejército de asesinos, el legado
> papal Arnoldo
> Amalrico le puso sitio a Beziers, baluarte de los albigenses
> occitanos, con la exigencia
> de que le entregaran a doscientos de los más conocidos de esos he
> rejes que allí se refugiaban,
> a cambio de perdonar la ciudad. Amalrico era un monje cisterciense al
> servicio
> de Inocencio III; su ejército era una turba de mercenarios, duques,
> condes, criados, burgueses,
> campesinos, obispos feudales y caballeros desocupados; y los
> albigenses eran
> los más devotos continuadores de Cristo, o mejor dicho, de lo que los
> ingenuos creen
> que fue Cristo: el hombre más noble y justo que haya producido la
> humanidad, nuestra
> última esperanza. Así les fue, colgados de la cruz de esa esperanza
> terminaron masacrados.
> Los ciudadanos de Beziers decidieron resistir y no entregar a sus
> protegidos, pero
> por una imprudencia de unos jóvenes atolondrados la ciudad cayó en
> manos de los sitiadores
> y éstos, con católico celo, se entregaron a la rapiña y al exterminio.
> ¿Pero cómo
> distinguir a los ortodoxos de los albigenses? La orden de Amalrico
> fue: "Mátenlos a
> todos que ya después el Señor verá cuáles son los suyos". Y así,sin
> distingos, herejes y
> católicos por igual iban cayendo todos degollados. En medio de la
> confusión y el terror
> 5
> muchos se refugiaron en las iglesias, cuyas puertas los invasores
> fueron tumbando a
> hachazos: pasaban al interior cantando el Veni Sancte Spiritusy
> emprendían el degüello.
> En la sola iglesia de Santa María Magdalena masacraron a siete mil sin
> perdonar mujeres,
> niños ni viejos. "Hoy, Su Santidad —le escribía esa noche Amalrico a
> Inocencio
> III—, veinte mil ciudadanos fueron pasados por la espada sin importar
> el sexo ni la
> edad". Albigenses o no, los veinte mil eran todos cristianos. Yasí ese
> papa criminal que
> llevaba el nombre burlón de Inocencio lo graba matar en un solo día y
> en una sola ciudad
> diez o veinte veces más correligionarios que los que mataron los
> emperadores romanos
> cuando la llamada "era de los mártires" a lo largo y ancho del
> Imperio. ¡Los hubieran
> matado a todos y no habríamos tenido Amalricos, ni Inocencios, ni Edad
> Media! ¡Qué
> feliz sería hoy el mundo sin la sombra ominosa de Cristo! Pero no, el
> Espíritu Santo,
> que caga lenguas de fuego, había dispuesto otra cosa.
> El siguiente en la lista de los Inocencios, el cuarto, quien en el
> climax de su delirio se
> designaba a sí mismo praesentia corporalis Christi, fue el que azuzó a
> la Inquisición,
> con su bula Ad extirpando., a usar la tortura para sacarles a sus
> víctimas la confesión de
> herejía. Y otro Inocencio, el octavo, no bien fue elegido papa (en un
> cónclave presidido
> por el soborno y la intriga), promulgó la bula Summis desiderantes
> affectibus que desató
> la más feroz persecución contra las brujas; a su hijo Franceschetto lo
> casó con una Mediéis,
> y para refrendar el trato nombró cardena l a un hijo de Lorenzo el
> Magnífico, Giovanni,
> que entonces tenía sólo 13 años. A los 37 este Mediéis habría de
> ascender al papado,
> que se parrandeó de banquete en banquete en una sola y continua
> fiesta. Se puso
> León X, aunque del feroz animal sólo tenía el nombre: gordo, miope, de
> ojos saltones,
> cabalgaba de lado como mujer a causa de una úlcera en el trasero
> adquirida tal vez en
> sus devaneos homosexuales y que le amargaba, aunque no mucho, la
> fiesta. Los burdeles
> de la Ciudad Eterna (que contaba entonces, entre sus cincuenta mil
> habitantes, con
> siete mil prostitutas registradas) le pagaban diezmos. Vendió en
> subasta dos mil ciento
> cincuenta puestos eclesiásticos, entre los cuales varios cardenalatos
> a treinta mil ducados
> el capelo, si bien a su primo bastardo Giulio de Médicis (el futuro
> Clemente VII) le
> dio el capelo gratis: el suyo propio durante la ceremonia de su
> coronación, tras quitárselo
> él mismo para chantarse la dará pontificia. El Tribunal de la
> Historia, que juzga pero
> no castiga, registró sus primeras palabras como papa, dirigidas en ese
> instante a su primo,
> alborozado: "Ahora sí que voy a gozar". Las noventa y cinco iracundas
> tesis de
> Lutero no le hicieron mella. Era un espíritu feliz, en las antípodas
> del agriado Pablo IV
> de nuestros días, y sólo mató a un cardenal: al pérfido Alfonso
> Petrucci de Siena, quien
> en un complot con otros cuatro purpurados lo quería envenenar contra
> natura, haciendo
> de una salida entrada: le habían dado al médico toscano Battista de
> Vercelli la consigna
> de aplicarle a Su Santidad, con el pretexto de tratarle la úlcera, un
> tósigo maquiavélico,
> florentino, por el antifonario. No se les hizo. El papa descubrió la
> conjuració n, ejecutó a
> Petrucci, puso a pudrirse en la cárcel a los otros cuatro cardenales y
> vivió vario s años
> más, feliz, con la conciencia tranquila y disfrutando de lo que Juan
> Pablo II llamaba
> hace poco, en pleno epicentro del sida en África Central, "el banquete
> de la vida", hasta
> que lo llamó doña Muerte a su banquete de gusanos: como a tantos otros
> papas que lo
> precedieron o siguieron, le mandó en el verano sofocante de Roma una
> cattiva zanzara
> que le inoculó la malaria. Pero para terminar con Inocencio VIII, fue
> este otro maestro
> de la simonía el del acierto de llamar "Reyes Católicos" a Fernando e
> Isabel, los de España.
> ¡Qué menos para un matrimonio que persiguió a moros y judíos, que
> fundó la
> Inquisición española y que patrocinó a Torquemada! De los miles y
> miles de inocentes
> que este dominico vesánico torturó y quemó, ellos en última instancia
> son los responsables,
> por ellos se fueron derechito al cielo.


Responder Con Cita
 
Respuesta


Herramientas
Desplegado

Normas de Publicación
no Puedes crear nuevos temas
no Puedes responder a temas
no Puedes adjuntar archivos
no Puedes editar tus mensajes

El código vB está habilitado
Las caritas están habilitado
Código [IMG] está habilitado
Código HTML está deshabilitado
Trackbacks are habilitado
Pingbacks are habilitado
Refbacks are habilitado


Temas Similares
Tema Autor Foro Respuestas Último mensaje
La Puta de Babilonia ateo333 Newsgroup es.ciencia.misc 2 12-05-2008 13:24:24
La Puta de Babilonia 4 ateo333 Newsgroup es.ciencia.misc 0 12-05-2008 13:11:43
La Puta de Babilonia 3 ateo333 Newsgroup es.ciencia.misc 0 12-05-2008 13:10:18
La Puta de Babilonia 2 ateo333 Newsgroup es.ciencia.misc 0 12-05-2008 13:08:42
La puta de Babilonia El Moscardon Newsgroup es.humanidades.filosofia 14 06-01-2008 23:49:45





Powered by: vBulletin, Versión 3.6.8
Derechos de Autor ©2000 - 2008, Jelsoft Enterprises Ltd.

LinkBacks Enabled by vBSEO 3.1.0 © 2007, Crawlability, Inc.