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Predeterminado ¿POR QUÉ EXISTIMOS? (Continuación de: DIOS)

Continuación de: DIOS.

Una vez que reconocemos a Di-s como la realidad absoluta, debemos
cuestionar la existencia humana. Ahora sabemos que existimos (porque
Di-s nos lo dijo) pero también sabemos que no hay nada que diga que
debemos existir. El universo de Di-s difícilmente dejaría de existir
si alguno de nosotros no hubiera nacido. De hecho, la realidad
absoluta de Di-s no sería afectada en modo alguno si toda nuestra
existencia no hubiera ocurrido nunca.

Nuestra creación, entonces, es el modo de Di-s de elegir que cada uno
de nosotros exista. Ninguno está aquí por accidente; estamos aquí
porque Di-s quiere que existamos. ¿Pero por qué?

Di-s creó el universo y la vida como los conocemos para realizar Su
visión como divino arquitecto. "Di-s deseó tener una morada en los
mundos inferiores" (Midrash Tanjumá, Nasó 7:1. Tania, cap. 36). Creó
la Tierra, los recursos que descansan dentro de ella, y los seres
humanos que viven sobre ella. Es nuestro deber aprovechar esos
recursos para refinar y perfeccionar el mundo material y hacerlo una
morada para Di-s. Éste es el propósito de la vida humana.

Para que podamos lograr este propósito, Di-s creó este mundo
"inferior", el nuestro. Es un mundo en el que la realidad de Di-s
inicialmente está oscurecida, donde vemos la realidad humana como
primordial. ¿Por qué Di-s quiso oscurecer Su "autoría"? Porque, para
que el hombre exista realmente, y haga elecciones en su vida, se nos
permite experimentamos a nosotros mismos como una realidad
independiente. Si no tuviéramos independencia, nuestra existencia
sería insignificante; seríamos como meros muñecos tirados por un hilo.

En lugar de eso, Di-s creó un mundo "agnóstico", donde Su realidad no
es visible. Oscureció Su presencia de nosotros con tanta eficacia que
realmente nos percibimos a nosotros mismos como la única realidad.
Podemos comprender que Di-s es la realidad, pero experimentamos la
existencia de Di-s como algo fuera de nosotros, como una realidad
sobreimpuesta, mientras que en verdad, es Di-s quien es real y nuestra
existencia está "del lado de afuera".

Hay capas y capas de comprensión separando nuestra realidad sensorial
de la realidad absoluta de la energía Divina. ¿Este es un juego que
está jugando Di-s, de ocultarse de los ojos humanos? Por el contrario;
en realidad es un don, una oportunidad para nosotros de acostumbrarnos
al paisaje. Antes de que un niño pueda escribir, debe aprender el
alfabeto. Y antes de que podamos comprender la brillante luz de la
realidad de Di-s, debemos dejar que nuestros ojos se acostumbren a la
luz que nos rodea. Después podemos usar nuestra luz para espiar dentro
de las muchas capas de una realidad más profunda.

Pero si toda nuestra existencia se basa en el principio de que Di-s
está oscureciendo Su presencia, ¿cómo sabemos que realmente existimos
a Sus ojos? ¿Cómo sabemos que realmente estamos haciendo algo al
perfeccionar nuestro mundo material? En la Biblia, Di-s nos dice que
Él quiere que Lo conozcamos, ¿pero cómo podemos conocer a un Di-s que
está totalmente por encima de nosotros? ¿Y realmente le importa a Di-s
lo que nosotros hagamos?

La respuesta a estas preguntas está en comprender el proceso
misterioso y complejo por el que Di-s creó la existencia humana. Di-s,
que es en Sí mismo indefinible e indescriptible, eligió crear al
hombre y ponerlo en un mundo físico que es a la vez definible y
describible. También eligió manifestarse en este mundo a través de las
leyes de la lógica que Él creó, a través del asombroso plan de la
naturaleza y de cada ser humano, y a través de la divina providencia.
Se nos permite experimentar estos divinos atributos para que podamos
empezar a comprender a Di-s y a tener una relación personal con Él.
Después aprendemos a abstraerlo, hasta comprender en última instancia
que Di-s está inclusive más allá de cualquier cosa que podamos
abstraer.

Sí, realmente existimos en la perspectiva de Di-s, y Di-s tiene en
cuenta que lo hacemos; no porque debamos existir o porque Di-s deba
tomarnos en cuenta, sino porque Él elige que sea así. De ahí que Su
cuidado de nosotros sea absoluto, no arbitrario y no negociable.

El hecho de que Di-s oscurezca Su presencia de nosotros de modo que
sintamos que somos una existencia autónoma, no significa que no
existamos en la perspectiva de Di-s. El hecho de que Di-s oculte Su
presencia no es una ausencia de luz; más bien es como una "caja" que
oculta de nuestro ojos lo que hay adentro. Y lo que hay adentro de la
caja es la pura luz y energía de Di-s.

Por nosotros mismos, entonces, no existimos, pues "no hay nada más
aparte de Él". Pero "con Él", existimos. Lo que no es real es nuestra
percepción de que nuestra existencia es todo lo que hay. El intelecto
humano no alcanza para comprender cómo Di-s puede ocultar Su presencia
mientras nos permite llevar una existencia independiente. Pero el
misterio no limita nuestra relación con Di-s; en realidad la acentúa,
demostrando más aún qué apartado está Di-s de nuestra existencia,
induciéndonos así a una mayor reverencia y anhelo de acercarnos a Él e
integrar Su realidad a nuestras vidas.

Para unirnos con Di-s debemos combinar ambas perspectivas, la de Di-s
y la nuestra. Debemos primero usar plenamente nuestras mentes y
corazones para descubrir y comprender a Di-s tanto como seamos
capaces; después debemos aceptar que la mente humana no lo es todo,
que algunas cosas simplemente no pueden comprenderse con nuestra
limitada percepción. Este reconocimiento nos permite relacionarnos
mejor con el misterio mismo de la existencia de Di-s. Reconocemos la
paradoja de que Di-s está más allá de la realidad que conocemos,
mientras que al mismo tiempo abarca la realidad. Que Di-s es capaz de
crear tanto lo finito como lo infinito, lo físico y lo trascendente -
porque Él está por encima de ambos; Él no es definido ni indefinido.
Al contemplar este misterio, nos elevamos a un plano enteramente
nuevo; sobre todo, llegamos a relacionarnos con Di-s en Sus términos.

Puesto que Di-s quiere que nos unamos con Él, creó un proceso complejo
y elegante por el que podemos hacerlo. Empezamos elaborando y haciendo
preguntas, después nos enfrentamos emocionalmente con nuestro dolor
existencial mediante nuestra busca de sentido. Lentamente escalamos la
vasta montaña de realidad, paso a paso, respondiendo algunas preguntas
y descubriendo otras nuevas, encontrando continuamente respuestas más
profundas, hasta que finalmente empezamos a relacionarnos con Di-s y
unirnos a Él. Llegamos a comprender que no podemos definir a Di-s;
aceptamos que está más allá de toda definición, incluyendo el término
"más allá de toda definición". Ésta es la definitiva unidad: en un
mundo de definiciones y paradojas, reconocemos a Di-s, que está más
allá de todas las definiciones y paradojas.

Todo en este universo consiste de dos dimensiones, una externa y una
interna. Con el tiempo, llegamos a comprender esta dicotomía dentro de
nosotros. Reconocemos que aunque el cuerpo físico es nuestra dimensión
más visible y externa, es nuestra dimensión interna (nuestras
emociones, nuestros deseos y aspiraciones, nuestras almas) la que es,
con mucho, más importante.

Debemos prepararnos para mirar al universo del mismo modo. Es cuestión
de cambiar nuestra perspectiva "de afuera hacia adentro" en "de
adentro hacia afuera". En lugar de mirar primero la capa externa, y
después viajar hacia adentro, debemos aprender a ver la capa interior
como nuestra fuerza primordial. Y debemos cultivar la experiencia de
esta capa al punto donde podamos usarla para informar a la capa
exterior.

No es una tarea simple, pues pasamos todas nuestras vidas mirando al
universo de afuera hacia adentro. Al principio, puede parecer
imposible llegar a conocer a un Di-s que es tan diferente de nosotros.
Pero Di-s nos dio la capacidad de hablar sobre Él, y nos dijo que
debemos hacerlo. Podemos encontrar a Di-s dentro de nosotros, y
podemos inclusive encontrar al Di-s que está muy por encima de
nosotros.

Es nuestro deber, y nuestro mayor desafío, reconocer la diferencia
entre la realidad humana y la realidad Divina, y aceptar las
oportunidades que Él nos ha dado de transportarnos de un plano al
siguiente.

¿Cómo nos relacionamos con Di-s?


Para encontrar a Di-s, debemos aclimatarnos lentamente al crecimiento
espiritual. Debemos ascender paso a paso hasta que podamos empezar a
ver el universo desde una perspectiva espiritual y, en última
instancia, desde la perspectiva de Di-s. Este viaje completa el
círculo de nuestra misión cósmica: empezar en Di-s y terminar en Di-s,
concretando de ese modo la visión de nuestro Creador.

El primer paso en este proceso es simplemente reconocer una realidad
que es mucho más grande que nosotros, y reconocer que nuestra realidad
no es real en sí; es sólo una extensión de la energía divina. El
segundo paso es hacer de este mundo una cómoda morada para Di-s. Por
fin, unimos ambas realidades, la nuestra y la de Di-s.

Lo logramos viviendo una vida material al servicio de un objetivo
espiritual: haciendo realidad nuestra alma, nuestra capa más interna,
para que dirija a nuestros cuerpos, nuestra capa externa, hacia un
objetivo más alto. Una persona puede pasar el noventa por ciento de su
vida comiendo, durmiendo, ganándose la vida, divirtiéndose, y en
general atendiendo a sus necesidades materiales. Pero si todo esto se
hace para dedicar el restante diez por ciento a la plegaria, el
estudio, la caridad y otras tareas Divinas, entonces esa persona está
transformando activamente la naturaleza misma de su realidad física.

Al abrir nuestra mente a una nueva posibilidad -que toda realidad
humana no es sino una pequeña parte de una realidad abarcadora-
podemos exceder los límites de la existencia humana. Empezamos
aprendiendo a pensar como Di-s mismo. Aprendemos a abarcar la fe y la
razón, la independencia y la unidad. Una vez que nos hemos alzado por
sobre los límites del pensamiento humano, podemos incorporar este
conocimiento más alto en nuestras vidas físicas: en nuestra lógica,
nuestras emociones y, más importante, en nuestra conducta. Como nos
instruyen los sabios: "Como Di-s es piadoso, así tú debes ser piadoso.
Como Di-s es compasivo, así tú también debes ser compasivo (Talmud,
Shabat 133b. Sifrí sobre Deuteronomio 11:22. Maimónides, Código de
Leyes, Leyes de la Conducta Adecuada 1:6). Esa conducta Divina crea
una unidad entre el hombre y Di-s; para lograr esta unidad es que
fuimos puestos en la Tierra. Nuestra perspectiva misma del mundo
empieza a cambiar; empezamos a percibir la "luz" dentro de la "caja".
Reconocemos a Di-s en todo lo que nos rodea. Cuando comemos,
comprendemos que nos estamos alimentando con fines constructivos y
Divinos. Comprendemos que cada objeto tiene un objetivo divino más
grande que la mera consumación de nuestras necesidades. La mesa es
para estudiar, la sala es para sostener conversaciones importantes. El
trabajo ya no es un medio de ganarse la vida, sino una oportunidad de
comportarse de modo más ético y moral, y de introducir a Di-s en
nuestro mundo. Un médico reconoce la maravilla divina dentro del
cuerpo humano y un ingeniero ve en su trabajo un reflejo del plan y la
unidad divinos.

Y por último, aprendemos a ser sensibles a la divina providencia.
Reconocemos que todo, desde la agitación de una hoja en el viento al
movimiento de las galaxias, es impulsado por la mano de Di-s. En lugar
de mirar la vida desde afuera, aprendemos a mirarla desde adentro. La
próxima vez que hagamos un viaje de negocios o de vacaciones, no nos
preocuparán los aspectos triviales o externos de la gente que
encontremos o las cosas que veamos. En lugar de eso, examinaremos
nuestra vida a un nuevo nivel de realidad, y nos preguntaremos: ¿Por
qué Di-s me trajo aquí? ¿Qué lección más profunda debo aprender de
este encuentro?

A medida que aprendemos a buscar el sentido en todo lo que pasa en
nuestra vida, encontraremos que nuestra vida misma se hace más
significativa. Las interacciones cotidianas, por triviales que sean,
toman nuevo significado. Cuando empezamos a separar las muchas capas
que ocultan la realidad Divina, nuestro intelecto y percepción
sensorial se hacen más agudos. El mundo real empieza a emerger, ya no
amortajado en la confusión y la oscuridad, sino bañado en la luz del
conocimiento superior.

En ese punto, logramos una hazaña sin precedentes: A la vez que
mantenemos nuestra existencia, nos reconocemos como una manifestación
de lo Divino. Además, introducimos una energía nueva en este mundo
"inferior"; ayudamos a revelar la esencia de Di-s en un universo que
originalmente se vio a sí mismo independiente y opuesto a Di-s.
Reconocemos que nuestro mundo, que siente que no tiene causa, pudo
haber sido traído a la existencia sólo por un Di-s indefinido e
indefinible, que no tiene causa.

Para lograr todo esto, el divino arquitecto dio un plano, un mapa de
ruta que ilumina los muchos senderos tortuosos y oscuros del mundo.
Este mapa de ruta es la Biblia, que le da a la humanidad las
instrucciones para llevar una vida significativa y productiva. Nos da
la perspicacia para ver más allá de las capas externas de nuestro
universo físico y ver lo Divino que hay adentro. Nos muestra las
buenas acciones que cada persona debe realizar, los medios por los
cuales refinar nuestras vidas y nuestro ambiente. Todo ser humano
tiene un pequeño rincón del universo material que debe ser refinado y
preparado como hogar para Di-s. Ya sea un médico o un científico, un
empleado o un camionero, un padre o un maestro. Y cuando todo el
universo llega a comportarse de acuerdo con las intenciones de su
creador, entramos a la Era Mesiánica: el tiempo de la redención y la
revelación de lo Divino en todo el universo.

Suspendiendo nuestros impulsos egocéntricos y tendiéndonos hacia Di-s,
no nos volvemos menos, sino más. Dado que nosotros y todos nuestros
empeños materiales son pasajeros por naturaleza, también lo son todas
nuestras recompensas y objetivos materiales. Cuando vinculamos
nuestras vidas a una realidad que es real y eterna, todas nuestras
actividades y logros se vuelven más reales y eternos. Recordemos: Di-s
nos creó a cada uno con capacidades únicas. La misión que hemos sido
elegidos para cumplir en esta tierra no puede ser cumplida por nadie
más que nosotros; es nuestra responsabilidad hacernos conscientes de
nuestra misión y canalizar todas nuestras energías en esa dirección.

Paradójicamente, nuestra vida se vuelve significativa sólo cuando
descubrimos lo carente de sentido que es por sí misma, en relación a
la existencia de Di-s. Pero en última instancia, una vez que
alcanzamos la perspectiva de Di-s, vemos que la vida no podría tener
más sentido.

Solemos oír a gente que cuestiona la existencia de Di-s. Quizás alguno
de ustedes sea uno de ellos. Es interesante notar que mucha gente
tiende a cuestionar la existencia de Di-s con mucho más rigor que
cuestionan muchos otros aspectos de sus vidas. Pensemos en la
frecuencia con que nos apoyamos en el saber especializado de otros
para determinar nuestras decisiones vitales. Aceptamos el juicio de
médicos y científicos. Aceptamos el consejo de gente que nos dice cómo
comer y dormir, cómo jugar y trabajar, cómo vestirnos y cómo
comportarnos. ¿Con cuánta frecuencia pedimos examinar la investigación
básica en que se apoya el diagnóstico del médico, o pedimos
inspeccionar la cocina del restaurante donde comemos?

Pero cuando se trata de Di-s, somos mucho más escépticos. ¿Por qué de
pronto nos ponemos tan rigurosamente lógicos? ¿Será que tememos la
enorme responsabilidad que estamos aceptando cuando nos embarcamos en
nuestra misión divina de llevar una vida productiva y plena de
sentido?

La gente hoy habla cada vez más sobre Di-s, sobre la necesidad de
volver a una busca de valores más altos y mayor conciencia de nuestra
misión espiritual en la Tierra. Todo este discurso está bien
intencionado; ahora es hora de hacer algo al respecto.

Dejemos entrar a Di-s en nuestra vida. No cuesta mucho. Di-s sólo nos
pide una pequeña abertura, el ojo de una aguja, a través del cual Él
nos proveerá la más amplia entrada a una realidad absoluta. Dediquemos
apenas un pequeño rincón de nuestra vida a Di-s, pero usemos ese
rincón para ese solo fin.

Somos la generación que completará el proceso de traer a la conciencia
la presencia de Di-s en el mundo. Alcemos por fin la cortina que ha
ocultado la presencia de Di-s tanto tiempo. Estamos cansados de la
mascarada. Hemos estado esperando, y Di-s ha estado esperando. No Lo
hagamos esperar más.




Adaptado por Simon Jacobson


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  #2 (permalink)  
Antiguo 25-05-2008, 20:45:14
Valzar
 
Mensajes: n/a
Predeterminado Re: ¿POR QUÉ EXISTIMOS? (Continuación de: DIOS)

On 25 mayo, 13:37, libera <libera.d...***gmail.com> wrote:
> Continuación de: DIOS.
>
> Una vez que reconocemos a Di-s como la realidad absoluta, debemos



Es que Dios no es la realidad absoluta.
Jamás habeis podido demostrar su existencia
Eso es una simple hipótesis.

Responder Con Cita
  #3 (permalink)  
Antiguo 25-05-2008, 20:45:14
Valzar
 
Mensajes: n/a
Predeterminado Re: ¿POR QUÉ EXISTIMOS? (Continuación de: DIOS)

On 25 mayo, 13:37, libera <libera.d...***gmail.com> wrote:
> Continuación de: DIOS.
>
> Una vez que reconocemos a Di-s como la realidad absoluta, debemos



Es que Dios no es la realidad absoluta.
Jamás habeis podido demostrar su existencia
Eso es una simple hipótesis.

Responder Con Cita
  #4 (permalink)  
Antiguo 25-05-2008, 23:05:54
libera
 
Mensajes: n/a
Predeterminado Re: ¿POR QUÉ EXISTIMOS? (Continuación de: DIOS)

Con respecto a sus anteriores obras, Paul Davies ha recorrido un largo
camino,
lleno de incertidumbres que subsisten hasta la actualidad.
Es imposible prever cuáles serán sus pasos a partir de aquí.
Entre otros motivos, porque somos libres.
La acción de Dios, omnisciente y todopoderoso,
no sólo respeta la actividad libre de la persona humana, sino que la
hace posible.
Dios nos ha creado para que podamos participar de su perfección y
bondad,
pero sólo podemos alcanzar la felicidad a través de nuestra actividad
libre.
Por eso se ha dicho que Dios habla suficientemente bajo para que quien
no quiera oírle no le oiga,
y suficientemente alto para que quien quiera oírle pueda hacerlo.
La racionalidad del mundo es uno de los caminos que Dios utiliza para
manifestarse a nosotros;
la ciencia no llega por sí sola a la afirmación de Dios,
pero su progreso amplía considerablemente nuestro conocimiento de la
racionalidad del mundo y, por este motivo, constituye una base idónea
para llegar al conocimiento de su Creador.



On 25 mayo, 21:45, Valzar <val...***gmail.com> wrote:
> On 25 mayo, 13:37, libera <libera.d...***gmail.com> wrote:
>
> > Continuación de: DIOS.

>
> > Una vez que reconocemos a Di-s como la realidad absoluta, debemos

>
> Es que Dios no es la realidad absoluta.
> Jamás habeis podido demostrar su existencia
> Eso es una simple hipótesis.


Responder Con Cita
  #5 (permalink)  
Antiguo 25-05-2008, 23:05:54
libera
 
Mensajes: n/a
Predeterminado Re: ¿POR QUÉ EXISTIMOS? (Continuación de: DIOS)

Con respecto a sus anteriores obras, Paul Davies ha recorrido un largo
camino,
lleno de incertidumbres que subsisten hasta la actualidad.
Es imposible prever cuáles serán sus pasos a partir de aquí.
Entre otros motivos, porque somos libres.
La acción de Dios, omnisciente y todopoderoso,
no sólo respeta la actividad libre de la persona humana, sino que la
hace posible.
Dios nos ha creado para que podamos participar de su perfección y
bondad,
pero sólo podemos alcanzar la felicidad a través de nuestra actividad
libre.
Por eso se ha dicho que Dios habla suficientemente bajo para que quien
no quiera oírle no le oiga,
y suficientemente alto para que quien quiera oírle pueda hacerlo.
La racionalidad del mundo es uno de los caminos que Dios utiliza para
manifestarse a nosotros;
la ciencia no llega por sí sola a la afirmación de Dios,
pero su progreso amplía considerablemente nuestro conocimiento de la
racionalidad del mundo y, por este motivo, constituye una base idónea
para llegar al conocimiento de su Creador.



On 25 mayo, 21:45, Valzar <val...***gmail.com> wrote:
> On 25 mayo, 13:37, libera <libera.d...***gmail.com> wrote:
>
> > Continuación de: DIOS.

>
> > Una vez que reconocemos a Di-s como la realidad absoluta, debemos

>
> Es que Dios no es la realidad absoluta.
> Jamás habeis podido demostrar su existencia
> Eso es una simple hipótesis.


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  #6 (permalink)  
Antiguo 26-05-2008, 15:11:29
Valzar
 
Mensajes: n/a
Predeterminado Re: ¿POR QUÉ EXISTIMOS? (Continuación de: DIOS)

On 26 mayo, 00:05, libera <libera.d...***gmail.com> wrote:
> Entre otros motivos, porque somos libres.
> La acción de Dios, omnisciente y todopoderoso,
> no sólo respeta la actividad libre de la persona humana, sino que la
> hace posible.


Comprenderás que la verdadera libertad consiste en hacer lo que
queramos sin que haya represalias. Si tu dios me da libertad para
condenarme despues es evidente que esa libertad es ficticia.
Una verdadera trampa.
Me niego a jugar con tramposos por muy dioses que sean.
Responder Con Cita
  #7 (permalink)  
Antiguo 26-05-2008, 15:11:29
Valzar
 
Mensajes: n/a
Predeterminado Re: ¿POR QUÉ EXISTIMOS? (Continuación de: DIOS)

On 26 mayo, 00:05, libera <libera.d...***gmail.com> wrote:
> Entre otros motivos, porque somos libres.
> La acción de Dios, omnisciente y todopoderoso,
> no sólo respeta la actividad libre de la persona humana, sino que la
> hace posible.


Comprenderás que la verdadera libertad consiste en hacer lo que
queramos sin que haya represalias. Si tu dios me da libertad para
condenarme despues es evidente que esa libertad es ficticia.
Una verdadera trampa.
Me niego a jugar con tramposos por muy dioses que sean.
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  #8 (permalink)  
Antiguo 26-05-2008, 15:15:17
El Oxito Del Arco Iris
 
Mensajes: n/a
Predeterminado Re: ¿POR QUÉ EXISTIMOS? (Continuación de: DIOS)

"Valzar" <valzar***gmail.com> escribió en el mensaje
news:3a72b97f-e256-4759-9e7f-bb3549827ad1***b1g2000hsg.googlegroups.com...
On 26 mayo, 00:05, libera <libera.d...***gmail.com> wrote:
> Entre otros motivos, porque somos libres.
> La acción de Dios, omnisciente y todopoderoso,
> no sólo respeta la actividad libre de la persona humana, sino que la
> hace posible.


Comprenderás que la verdadera libertad consiste en hacer lo que
queramos sin que haya represalias. Si tu dios me da libertad para
condenarme despues es evidente que esa libertad es ficticia.
Una verdadera trampa.
Me niego a jugar con tramposos por muy dioses que sean.






PARA TRAMPOSOS LOS PALEOANTROPÓLOGOS, Y LOS EVOLUCIONISTAS TRANSTORNADOS E
IDIOTIZADOS POR SÚ FÉ EN LA GRÁN MENTIRA DEL EVOLUCIONISMO.


!!!!!!!!!!!!!!!!! HIJO DE MALA PUTAAAAAAAAAAAAAAAA !!!!!!!!!!!!!!!!!


--

ElOxitoDelArcoIris***69.es




http://www.apologeticspress.org/espa...onvsevolucion/

http://www.harunyahya.org/other/evol...mo/evoluc.html

http://bloomerfield.com/category/la-...ia-cientifica/

http://bloomerfield.com/2007/10/09/l...giones/#more-7

http://www.centrorey.org/tema_religion_falsa.htm

http://www.centrorey.org/tema_religion_falsa2.htm






Responder Con Cita
  #9 (permalink)  
Antiguo 26-05-2008, 15:15:17
El Oxito Del Arco Iris
 
Mensajes: n/a
Predeterminado Re: ¿POR QUÉ EXISTIMOS? (Continuación de: DIOS)

"Valzar" <valzar***gmail.com> escribió en el mensaje
news:3a72b97f-e256-4759-9e7f-bb3549827ad1***b1g2000hsg.googlegroups.com...
On 26 mayo, 00:05, libera <libera.d...***gmail.com> wrote:
> Entre otros motivos, porque somos libres.
> La acción de Dios, omnisciente y todopoderoso,
> no sólo respeta la actividad libre de la persona humana, sino que la
> hace posible.


Comprenderás que la verdadera libertad consiste en hacer lo que
queramos sin que haya represalias. Si tu dios me da libertad para
condenarme despues es evidente que esa libertad es ficticia.
Una verdadera trampa.
Me niego a jugar con tramposos por muy dioses que sean.






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  #10 (permalink)  
Antiguo 27-05-2008, 09:16:36
libera
 
Mensajes: n/a
Predeterminado Re: ¿POR QUÉ EXISTIMOS? (Continuación de: DIOS)

On 26 mayo, 16:11, Valzar <val...***gmail.com> wrote:
> On 26 mayo, 00:05, libera <libera.d...***gmail.com> wrote:
>
> > Entre otros motivos, porque somos libres.
> > La acción de Dios, omnisciente y todopoderoso,
> > no sólo respeta la actividad libre de la persona humana, sino que la
> > hace posible.

>
> Comprenderás que la verdadera libertad consiste en hacer lo que
> queramos sin que haya represalias. Si tu dios me da libertad para
> condenarme despues es evidente que esa libertad es ficticia.
> Una verdadera trampa.
> Me niego a jugar con tramposos por muy dioses que sean.


Cuando uno no es libre, es fácil decir que no le importa
lo que diga Dios.
Eres esclavo de tus pecados.
Y Cristo murió en la cruz para perdonártelos.
Y resucitó y está esperando regresar para juzgarnos.
Si mueres en tus pecados,
recuerda que puedes elegir a un abogado que te defienda: Cristo.
Si no le aceptas como salvador personal,
Dios no podrá hacer nada más por tí.
Dios nos lo entregó para salvarnos.
Si elegimos ésa salvación no hay nada más que temer.

El tema en cuestión es:
Si Dios es nuestro Padre y queremos ser sus Hijos,
debemos acatar lo que Él quiere de nosotros.
Si no queremos ser sus Hijos, Dios no nos obliga,
pero sabemos qué consecuencias nos acarrearán dichas decisiones,
y Dios avisa de antemano.

Ya sabemos que tu soberbia, junto con la de todos
los ateos de éste grupo,
es muy notable.

La Biblia habla de personas como tú, y de cómo han acabado.


Y ésa soberbia y ése ego hinchado, es el que no te permite
ver los árboles en el bosque, ni el agua en el mar.

Estás ciego, y me temo que aunque te explique
mucho de lo que la Biblia nos dice,
no querrás verlo
porque no hay peor ciego que el que no quiere ver.

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