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Antiguo 21-06-2008, 21:38:19
Suzudo El Creacionista
 
Mensajes: n/a
Predeterminado EL RACISMO DE DARWIN Y EL COLONIALISMO

Un amigo cercano de Darwin, el profesor Adam Sedgwick, fue una de las
personas que advirtió sobre los peligros a los que daría lugar la teoría de
la evolución. Hizo notar, después de leer y digerir "El Origen de las
Especies", que "si este libro llegase a encontrar la aceptación generalizada
de la gente, ello iría acompañado de una bestialización de la raza humana
como nunca se había visto antes"7. Ciertamente, el paso del tiempo demostró
que Sedgwick tenía razón. El siglo XX pasó por la historia como una época
siniestra puesto que las personas sufrieron masacres por el simple hecho de
su origen étnico o el color de la piel.

Por supuesto, mucho antes que Darwin ya se habían producido discriminaciones
y atrocidades por los mismos motivos. Pero el darwinismo concedió a esa
discriminación una falsa respetabilidad y legitimidad científicas.

"La Preservación de las Razas Favorecidas."

La mayoría de los darwinistas de nuestros días reivindican que Darwin nunca
fue racista sino que los racistas comentaron sus ideas de modo tendencioso
con el propósito de encontrar con que sustentar sus propios puntos de vista.
Los darwinistas conjeturan que la expresión "Por Medio de la Preservación de
las Razas Favorecidas" en el título del libro conocido en general como "El
Origen de las Especies", vale solamente para los animales. De todos modos,
quienes dicen eso parecen ignorar lo que dijo Darwin en su libro acerca de
la raza humana.

Según lo allí mencionado, el desarrollo y progreso de ciertas razas respecto
al resto, representa los distintos estadios de la evolución de las mismas. A
las más atrasadas se las llegó a considerar en un nivel muy próximo al de
los monos.

Darwin supuso que "la lucha por la supervivencia" se aplicaba también a las
razas humanas. Las "favorecidas", que según Darwin eran las blancas
europeas, emergieron victoriosas. En cuanto a las africanas y asiáticas, se
habrían quedado rezagadas en la lucha por la supervivencia. Incluso Darwin
aventuró su futuro al decir que desaparecerían completamente en esa lucha de
carácter mundial:

"En algún momento de un futuro no muy distante como para medirlo en siglos,
casi con toda certeza las razas humanas civilizadas exterminarán y
reemplazarán a las salvajes en todo el mundo. Al mismo tiempo, los monos
antropomorfos. sin duda, serán exterminados. La diferencia entre el hombre y
sus allegados más cercanos se presentará entonces más amplia, porque será la
que corresponderá entre el ser humano con una civilización incluso
mayor -como es de esperar- que la de los caucásicos y la de algunos monos
tan inferiores como el mandril, en vez de como se presenta ahora entre el
negro africano o el australiano y el gorila"8.

En otra parte de "El Origen de las Especies" Darwin también aventuró que era
necesario que las razas inferiores desaparezcan y que para nada era
conveniente que los pueblos desarrollados intentasen protegerlas para que
sigan viviendo. Comparó esta situación con la actitud de los que se
dedicaban a la cría de animales:

"Entre los salvajes, el débil, físicamente o de entendimiento, es
rápidamente eliminado, y los que sobreviven exhiben normalmente un estado de
salud vigoroso. En cambio nosotros, las personas civilizadas, hacemos los
mayores esfuerzos por controlar ese proceso de eliminación. Construimos
asilos para los imbéciles, tullidos y enfermos. Instituimos leyes
protectoras del pobre y nuestros médicos se exigen al máximo en sus
capacidades para salvar la vida de cada uno hasta el último momento. Hay
razones para creer que la vacunación ha preservado a muchas individuos de
constitución física débil, que de otro modo habrían sucumbido ante
enfermedades comunes (viruela, etc.). De ese modo los miembros débiles de
las sociedades civilizadas propagaron su linaje. Nadie que haya prestado
atención a la cría de animales domésticos dudaría que esto (el cuidado de
los débiles) tiene que ser muy nocivo para la raza humana"9.

Como hemos visto, en "El Origen de las Especies" Darwin consideró a los
nativos de Australia y a los negros, prácticamente, en un pie de igualdad
con los monos y sostuvo que debían desaparecer. En cuanto a esas otras razas
que consideraba "inferiores", opinaba que era esencial impedir su
multiplicación, de modo que terminen extinguiéndose. Vemos así que el
racismo y la discriminación con los que nos encontramos aún hoy día, fueron
aprobados y justificados por Darwin en su momento.

En cuanto a la tarea que le tocaba a las "personas civilizadas", según las
ideas racistas de Darwin, era la de acelerar un poco ese período evolutivo,
como veremos a continuación, por lo que no habría ninguna objeción, desde el
punto de vista "científico", en hacer desaparecer lo más pronto posible a
aquellos que de todos modos van en ese camino.

El aspecto racista de Darwin se exhibe en muchos de sus escritos y
observaciones. Por ejemplo, lo manifiesta al describir a los nativos de
Tierra del Fuego, observados en su largo viaje iniciado en 1831. Los
describió como criaturas "totalmente desnudas, bañadas en tinturas, comiendo
lo que encontraban al igual que los animales, descontroladas, crueles con
todos aquellos ajenos a su tribu, sintiendo placer al torturar a sus
enemigos, ofreciendo sacrificios sangrientos, asesinando a sus hijos,
maltratando a sus esposas, llenos de supersticiones escabrosas". Pero el
investigador W. P. Snow, que había viajado a la misma región diez años
antes, presenta un cuadro muy distinto. Dice que los nativos fueguinos eran
"sujetos muy bien parecidos, enamorados de sus hijos, en posesión de algunos
implementos muy ingeniosos. Reconocían algún tipo de derecho sobre la
propiedad y aceptaban la autoridad de varias de las mujeres más ancianas"10.



Es este profundo racismo de Darwin lo que hace constar Benjamin Farrington
en "Qué Dijo Darwin Realmente" al expresar que habló mucho de "las grandes
diferencias entre los seres humanos de razas distintas" en "El Origen del
Hombre y la Selección Sexual"11.

Por otra parte, la teoría de Darwin, que niega la existencia de Dios, ha
sido la causa principal de que mucha gente no perciba que el ser humano es
producto de Su creación y que todas las personas fueron, son y serán creadas
en un pie de igualdad. Este fue uno de los factores que hizo que el racismo
ganara fuerza y se lo aceptara aceleradamente de manera generalizada. El
científico norteamericano James Ferguson pone de relieve el estricto vínculo
entre la negación de la creación y la aceptación del racismo:

"La nueva antropología se convirtió rápidamente en el respaldo teórico de
una de las dos escuelas de pensamiento opuestas respecto al origen del ser
humano. La más antigua y establecida es la que sostiene la 'monogénesis', es
decir, la creencia en que toda la humanidad, independientemente del color de
la piel y otras características, desciende directamente de Adán y del acto
de creación singular y original de Dios. La monogénesis fue promulgada por
la Iglesia y aceptada universalmente hasta el siglo XVIII, momento en que la
oposición a la autoridad teológica empezó a fomentar la teoría rival
denominada 'poligénesis' (es decir, la teoría de la evolución), la cual
sostiene que las distintas comunidades raciales tienen desarrollos
diferentes"12.

La antropóloga hindú Lalita Vidyarthi explica cómo la teoría de la evolución
de Darwin condujo a que el racismo sea aceptado por las ciencias sociales:

"La teoría (de Darwin) de supervivencia del más apto fue recibida con
entusiasmo por los científicos sociales de la época. Creían que la humanidad
había atravesado varias etapas de evolución, culminando en la civilización
del ser humano blanco. A mediado del siglo XIX el racismo era aceptado como
una realidad por la vasta mayoría de los científicos occidentales"13.

Los darwinistas posteriores a Darwin batallaron con mucho tesón con el
objeto de demostrar sus ideas racistas, en nombre de las cuales no tuvieron
ningún escrúpulo en elaborar incoherencias y falsedades científicas.
Pensaban que cuando "las demostrasen" habrían probado "científicamente" la
superioridad y "derechos" del caso, para oprimir, colonizar y, si fuese
necesario, exterminar a otras razas.

Stephen Jay Gould señala en el capítulo tercero de su libro "La Medición
Incorrecta del Ser Humano" que algunos antropólogos no tuvieron problema en
recurrir a la falsificación de sus datos para demostrar la superioridad de
la raza blanca. Según Gould, el método que más utilizaron fue el de
falsificar las medidas que habrían tenido los cerebros en los cráneos
fosilizados encontrados. En su libro menciona que muchos antropólogos que
suponían que el tamaño del cerebro tenía algo que ver con la inteligencia,
exageraron intencionalmente las dimensiones de los cráneos caucásicos y
redujeron de la misma manera las de los negros e indios14.

Gould explica en "Después de Darwin" los increíbles supuestos que
acometieron los darwinistas para demostrar que algunas razas eran
inferiores:



"Haeckel y sus colegas también invocaron la recapitulación (es decir, la
repetición de un proceso evolutivo durante el desarrollo o crecimiento) para
afirmar la superioridad racial de los europeos blancos del norte. Se
valieron de las evidencias de la anatomía y comportamiento humanos, usando
todo lo que pudieran encontrar desde el cerebro hasta el ombligo. Herbert
Spencer escribió que "los rasgos intelectuales de los incivilizados. son
rasgos recurrentes en los párvulos de las personas civilizadas". Carl Vogt
lo dijo de modo más contundente en 1864: "El desarrollo que tiene lugar en
el negro en lo que hace a sus facultades mentales, es (del nivel) de un
niño. Algunas tribus han fundado estados con una organización peculiar. Pero
en lo que hace al resto, podemos afirmar, con toda tranquilidad, que la raza
(negra) en su conjunto, ni en el pasado ni en el presente realizaron nada
tendiente al progreso de la humanidad o que valga la pena preservar" "15.

Y el médico anatomista francés Etienne Serres sostuvo que los machos negros
eran primitivos porque sus ombligos se ubicaban en un nivel más bajo.

El evolucionista Havelock Ellis, contemporáneo de Darwin, respaldó la
distinción entre razas inferiores y superiores en base a algo que se
pretendía "científico":

"Los niños de muchas razas africanas son poco o nada menos inteligentes que
los niños europeos. Pero al desarrollarse se vuelven estúpidos y obtusos y
en el conjunto de su vida social permanecen dentro de una rutina de poco
vuelo, en tanto que los europeos mantienen mucho de su vivacidad de la
infancia"16.

El antropólogo darwinista francés Vacher de Lapouge sugirió en su obra "Race
et . Essais d'Anthroposociologie" (París 1909) que las clases no blancas
eran descendientes de otras salvajes que no habían sido civilizadas, o
también podían ser las representantes bastardeadas de clases que mezclaron
su sangre. A esa conclusión se llegó midiendo los cráneos de las clases
altas y bajas en los cementerios de París, ya que esas medidas determinarían
si la gente tenía la propensión a ser rica, segura de sí misma y libre, o
si, por el contrario, la propensión era la de ser atrasada, contentarse con
poco y la de tener las cualidades de un buen sirviente. Al ser las clases el
producto de la selección social, las clases altas corresponderían a las
razas superiores y el grado de riqueza estaría en proporción al índice o
medida del cráneo. Más adelante Lapouge hizo una profecía: "Opino que en un
futuro próximo las personas se asesinarán entre sí porque sus cabezas son
redondeadas o puntiagudas"17, ¡la cual se cumplió, como veremos en detalle
en las próximas páginas, y el siglo XX fue testigo de las masacres llevadas
a cabo por razones racistas.!

Pero el racismo no estuvo presente solamente entre los antropólogos. En esa
corriente que el darwinismo había puesto en movimiento también se ubicaron
los entomólogos, sosteniendo supuestos increíbles. Por ejemplo, en 1861 un
entomólogo inglés llegó a la conclusión, después de recoger piojos de los
cuerpos de personas que residían en distintos lugares del mundo, que los que
habitaban en determinada raza humana no podían vivir en los de otra raza. Al
contemplar dicho supuesto desde el nivel de la ciencia actual, no resulta
más que una total ridiculez18. Si gente con el nivel de "científica" hacía
esos anuncios, para nada era sorprendente que los racistas dogmáticos usasen
aseveraciones completamente sin sentido, ilógicas y obtusas como la de
"hasta los piojos de los negros son negros".

En resumen, el aspecto racista de la teoría de Darwin encontró campo fértil
en la segunda mitad del siglo XIX porque el "hombre blanco" europeo estaba a
la espera de una teoría así para justificar sus crímenes.

El Colonialismo Británico y el Darwinismo

El país que más se benefició de las ideas racistas de Darwin fue la tierra
que lo vio nacer, es decir, Gran Bretaña. Cuando presentó su teoría, ésta se
había convertido en el imperio colonialista número uno del mundo. Todos los
recursos naturales de un área que se extendía desde la India hasta América
Latina, eran explotados por el Imperio Británico. El "hombre blanco"
saqueaba el mundo para su propio beneficio. Pero, por supuesto, ni Gran
Bretaña ni ningún otro país colonialista quería ser visto como "saqueador" y
pasar a la historia como tal. Entonces buscaron una explicación para
demostrar que hacían lo correcto. El argumento a usar podía ser presentar a
los pueblos colonizados como "primitivos" o considerar a sus habitantes como
"criaturas parecidas a los animales". Con eso pretendían que la gente que
masacraban y sometían a tratos bestiales no sean vistas como "seres
humanos", sino como semihumanos-semianimales, motivo por el cual lo
realizado no debía considerase un crimen.

Esto no era algo nuevo: el primer colonialismo de amplia escala en el mundo
se remonta a los siglos XV y XVI. El supuesto de que algunas razas tenían
características semianimales fue expuesto por primera vez por Cristóbal
Colón luego de su viaje a América. Según dicha presunción, los nativos en
las Américas no eran seres humanos sino una especie de animales
evolucionados. En consecuencia, podían ser puestos al servicio de los
colonialistas españoles.

Independientemente de que a Cristóbal Colón se lo presente como una persona
humana y cariñosa con los habitantes de América, el hecho es que a los
nativos no los consideraba "seres humanos"19.

Cristóbal Colón fue la primera persona que inició una gran masacre en base
al supuesto antedicho. A la vez que establecía colonias españolas en los
lugares que descubría y sometía a servidumbre a los nativos, fue el
responsable del inicio del comercio de esclavos en las tierras a las que
recién arribaba. Los "conquistadores" españoles estuvieron de acuerdo con la
política de opresión y explotación implementada por Colón y la continuaron:
las masacres llevadas a cabo alcanzaron proporciones increíbles. Y Cortés,
el más conocido de los conquistadores españoles fue la máxima expresión de
esa política.

La razón para que esas masacres alcanzaran semejantes proporciones estribaba
en que los indígenas no eran vistos como humanos sino como animales.

Pero ese antojo interesado de los colonialistas no tenía muchos
sostenedores. En esa época en Europa se aceptaba ampliamente que todas las
personas eran creadas en un pie de igualdad por Dios y que todos descendían
de un ancestro, es decir, de Adán. Es por eso que la Iglesia Católica tenía
una clara posición en contra de esas invasiones de pillaje y saqueo. Uno de
los casos más conocido es el del obispo de Chiapas, Bartolomé de las Casas,
quien llegó junto con Colón al Nuevo Mundo y dijo que cada nativo "era
plenamente un ser humano", en respuesta a la pretensión de los colonialistas
de que era "una especie de animal". El Papa Pablo III maldijo en una bula de
1537 el comportamiento salvaje con los nativos y declaró que se trataba de
seres humanos en todos los sentidos, capacitados para aceptar la fe20.

Pero la situación cambió en el siglo XIX. En paralelo a la expansión de la
filosofía materialista y al desarrollo de las sociedades alejadas de la
religión, comenzó a ser negada la verdad de que los seres humanos eran
creaciones de Dios. Como lo mostramos en páginas anteriores, esa posición se
relaciona con la renovada manifestación del racismo.



Con la aparición de la filosofía materialista-darwinista en el siglo XIX, el
racismo se desarrolló con más fuerza y brindó un gran apoyo al imperialismo
europeo.

James Joll, quien durante largos años fue profesor de historia en las
universidades de Oxford, Stanford y Harvard, describe en "Europa desde
1870" -su obra principal que aún es usada como libro de texto en las casas
de estudio superior- la relación ideológica entre el darwinismo, el
imperialismo y el racismo:

"El grupo de ideas más intensas que inspiró el concepto de imperialismo fue
el que puede ser clasificado de un modo general como 'darwinismo social', ya
que considera que las relaciones entre los estados es una lucha perpetua por
la supervivencia y que algunas razas son 'superiores' a otras en el proceso
evolutivo, proceso en el que el más fuerte tiene que defenderse por sí mismo
constantemente.



En sus libros "El Origen de las Especies" publicado en 1859 y "El Origen del
Hombre y la Selección Sexual" publicado en 1871, el naturalista inglés
Charles Darwin promovió polémicas que afectaron a muchas ramas del
pensamiento europeo. Las ideas de Darwin y de algunos de sus contemporáneos
como el filósofo inglés Herbert Spencer,. fueron rápidamente aplicadas a
proposiciones muy alejadas de un encuadramiento científico. El elemento del
darwinismo que aparecía más aplicable al desarrollo social era la creencia
de que el exceso de población respecto a los medios de provisión requería
una lucha continua por la supervivencia, lucha en la que se impondría el más
fuerte o el más 'apto'. A partir de ese criterio resultaba fácil que algunos
pensadores sociales le den un contenido moral al concepto de 'el más apto',
en el sentido de que las especies o razas que sobrevivían eran las
habilitadas moralmente al efecto.

Por lo tanto la doctrina de la selección natural podía asociarse muy
fácilmente con otra serie de ideas desarrolladas por el escritor francés
Count Joseph-Arthur Gobineau, quien publicó en 1853 'Ensayo sobre la
Desigualdad de las Razas Humanas'. Gobineau insistía en que el factor más
importante del desarrollo era el racial y que las razas que permanecieron
preponderantes fueron aquellas que mantuvieron su pureza racial intacta. En
consecuencia, según Gobineau, la raza aria fue la que había sobrevivido en
mejores condiciones. Fue. Houston Stewart Chamberlain quien contribuyó a
llevar algunas de estas ideas a un estadio más avanzado. Hitler admiraba
tanto al mencionado (Chamberlain), al punto que lo visitó en su lecho de
muerte en 1927"21.

Como se ha evidenciado, hay un encadenamiento ideológico que vincula a
Darwin con los pensadores racistas y con los imperialistas, hasta llegar a
Hitler. El darwinismo es el fundamento ideológico de ambos imperialismos: el
europeo-norteamericano de los siglos XIX y XX y el nazi del siglo XX, los
cuales sumergieron al mundo en un baño de sangre.

Gran Bretaña obtuvo grandes beneficios del colonialismo y no veía ninguna
razón que le obligue a reconocer los desastres que provocaba en aquellos que
vivían bajo su férula. Un ejemplo de las sucias políticas del imperialismo
británico lo encontramos en "La Guerra del Opio", de agresión contra China.
Gran Bretaña empezó a contrabandear a China el opio que crecía en la India,
a partir del primer cuarto del siglo XIX. Ese contrabando se aceleró al
punto que sus cuentas de comercio exterior pasaron del rojo a buenas
ganancias. Por otra parte, el flujo de la droga dentro de China cumplía el
efecto de debilitar la autoridad gubernamental sobre todo el territorio, lo
cual llevó a esa sociedad asiática a un colapso de dimensiones tremendas. La
prohibición del opio, que el gobierno chino tuvo que implementar después de
un largo período de dudas, condujo a la primera Guerra del Opio (1828 -
1842). No hay ninguna duda de que esa guerra arrastró al país a la quiebra.
China fue obligada a doblar la cerviz debido a la incapacidad de su ejército
en cada confrontación con las fuerzas extranjeras, así como a aceptar sus
demandas siempre crecientes. Lentamente los occidentales constituyeron
asentamientos al interior del territorio chino a partir del año 1842.
Compelieron a los chinos a entregarles grandes zonas portuarias (llamadas
"concesiones"), les tomaron en alquiler los campos y les obligaron a abrir
el país al mundo exterior de tal modo que ellos (los ingleses) obtendrían
los mayores beneficios. Como una resultante de la pobreza en el país, la
debilidad del gobierno y la lenta pérdida del territorio, los chinos se
lanzaron a sucesivas rebeliones.

Lo sucedido en China fue solamente parte de los resultados a los que llevaba
la política británica. Como producto del imperialismo británico, a lo largo
del siglo XIX en regiones tan distintas como Sudáfrica, la India y
Australia, se experimentaron brutales aflicciones y opresiones.

La tarea de justificar ese sistema opresor de los británicos y el intento de
mostrarlo como correcto, correspondió a distintos sociólogos y científicos
británicos. Y Charles Darwin fue el más importante y efectivo de ellos. Fue
Darwin quien conjeturó que en el proceso de la evolución han existido "razas
superiores", que éstas fueron (siempre) "blancas" y que la opresión de los
"blancos" a otros era una "ley natural".



Debido a la justificación que Darwin proveyó al colonialismo racista, el
conocido científico Kenneth J. Hsü, descendiente de chinos y jefe del
Departamento de Geografía del Instituto Federal Suizo de Tecnología, lo
describe como "un decente científico de la Era Victoriana y miembro del
establishment de una sociedad que envió embarcaciones artilladas para forzar
a China por medio de la violencia a importar opio, todo lo cual se hacía en
nombre de la "competencia" (es decir, el "comercio libre" y "la
supervivencia del más apto")22.

La Enemistad de Darwin Hacia los Turcos

El objetivo más importante al que apuntó el colonialismo británico a fines
del siglo XIX por propia determinación, fue el Imperio Otomano.

En esa época el estado otomano gobernaba una gran área que iba desde Yemen a
Bosnia-Herzegovina. Pero ya le resultaba difícil controlar esa extensión
territorial que había administrado hasta entonces de manera pacífica,
estable y serena. Las minorías cristianas empezaron a presentarse con ideas
independentistas y potencias militares como Rusia comenzaron a intimidar a
los otomanos.

En el último cuarto de siglo, Gran Bretaña y Francia reunieron a las fuerzas
desafiantes. Los británicos pusieron los ojos en particular en las
provincias otomanas del sur. El Acuerdo de Berlín, firmado en 1878, es una
expresión de la decisión de los colonialistas europeos de desmembrar los
territorios otomanos. Egipto, parte de ese territorio, fue ocupado por Gran
Bretaña en 1882. El colonialismo británico dio inicio a sus planes para,
posteriormente, tomar posesión de los territorios otomanos en Medio Oriente.

Como siempre, los británicos basaron sus políticas colonialistas en el
racismo. El gobierno inglés trató deliberadamente de presentar al pueblo
turco -el componente básico de los otomanos- y en particular al estado
otomano, como "retrógrados".

El primer ministro británico William Ewart Gladstone dijo abiertamente que
los turcos eran un ejemplo de no humanos en medio del género humano, y que,
en consideración de su civilización, debían hacerlos retroceder hasta las
estepas asiáticas y eliminarlos de Anatolia23.

Expresiones de ese tipo y otras parecidas fueron usadas durante decenios
como herramienta propagandística contra los otomanos por parte del gobierno
británico, quien siempre intentó retratar al pueblo turco como atrasado. En
consecuencia éste tenía que inclinar la cabeza ante las razas europeas más
avanzadas.

El llamado "fundamento científico" de dicha propaganda fue Charles Darwin.

Los comentarios de Darwin sobre el pueblo turco aparecieron en el libro
"Vida y Correspondencia de Charles Darwin", publicado en 1888. Darwin
propuso que eliminando las "razas retrógradas" la selección natural jugaría
el papel correspondiente en el desarrollo de la civilización. Luego dijo
acerca del turco exactamente lo siguiente:

"Yo podría demostrar que el combate en el proceso de selección natural ha
hecho y hace más por el progreso de la civilización de lo que aparentemente
ustedes están dispuestos a admitir. ¡Recuerden el riesgo que corrieron los
pueblos europeos de ser dominados por los turcos hace pocos siglos, y lo
ridículo que vemos esa posibilidad hoy día! Las razas llamadas caucásicas y
más civilizadas han batido al turco despreciable en la lucha por la
existencia. En un futuro no muy distante una innumerable cantidad de razas
inferiores habrán sido eliminadas por otras superiores civilizadas en todo
el mundo"24.



Este desatino de Darwin fue usado como propaganda para apoyar la política
británica de destrucción del Imperio Otomano. Y en verdad, fue efectiva. Lo
expresado por Darwin en el sentido de que "el pueblo turco desaparecerá
rápidamente pues es parte de la ley de la evolución", facilitó el pretendido
soporte científico a la propaganda británica dirigida a impulsar la
enemistad hacia ellos.

El deseo de los británicos dio lugar a que, en lo fundamental, en la Primera
Guerra Mundial tomase vida la "profecía" de Darwin. Esa guerra gigante, que
se inició en 1914, tuvo su origen en los conflictos de intereses entre
Alemania y Austria-Hungría por un lado y la alianza británica, francesa y
rusa por otra parte. Pero uno de los objetivos más importantes de esta
contienda era dividir y destruir el Imperio Otomano.

Los británicos lo atacaron desde dos frentes. El primero incluía el Canal
(de Suez), Palestina e Irak, abierto con la intención de apoderarse de los
territorios otomanos en el Medio Oriente. El segundo fue el de Gallípoli
(Turquía), escena de una de las batallas más sangrientas de la Primera
Guerra Mundial. El ejército turco combatió heroicamente en Çanakkale y
perdió 250 mil hombres en la resistencia a las fuerzas enemigas reunidas por
Gran Bretaña. A ese frente también enviaron tropas hindúes y unidades Anzac,
las cuales pertenecían a soldados de los cuerpos militares coloniales de
Australia y Nueva Zelanda, considerados "superiores" a los turcos.

Los ecos de la hostilidad de Darwin hacia los turcos continuaron resonando
después de la Primera Guerra Mundial. Los grupos neonazis que atacan
arteramente a los turcos en Europa, aún se inspiran en el estúpido absurdo
darwinista mencionado. En Internet también se encuentran páginas de los
racistas enemigos de los turcos. (Ver el capítulo "La Terrible Alianza entre
Darwin y el Fascismo").

El Racismo y el Darwinismo Social en Norteamérica

El Darwinismo Social proveyó apoyo no solamente a Gran Bretaña sino también
a otros países imperialistas y racistas. Por esa razón se expandió
rápidamente por todo el mundo. A la cabeza de quienes suscribieron dicha
teoría estaba el presidente de los EEUU Theodore Roosevelt, principal
propiciador e implementador del programa de limpieza étnica aplicada contra
los nativos del territorio de América del Norte, lo que se hizo bajo el
nombre de "reubicación obligatoria". Roosevelt expuso los fundamentos de la
ideología que respaldaba la masacre en el libro "El Vencedor del Oeste",
sosteniendo que era inevitable una guerra racial para terminar con los
indios25. El mayor sustento para ello lo obtuvo del darwinismo, pues éste le
dio la posibilidad de definirlos como una especie atrasada.

Como ya lo tenía previsto Roosevelt, no se respetó ninguno de los tratados
firmados con ellos, justificándose también ese comportamiento con la teoría
de "raza atrasada". El Congreso estadounidense desestimó en 1871 todos los
tratados hechos y decidió exiliarlos a tierras yermas donde podrían esperar
la muerte. Si la otra parte con la que se hicieron los tratados, es decir,
los nativos, no eran percibidos como seres humanos, ¿cómo podían tener
validez?

Roosevelt estimó también que la mencionada guerra racial representaba el
logro culminante de la expansión de los angloparlantes (anglosajones) en el
mundo26.



Uno de los principales proponentes del racismo anglosajón, el clérigo
protestante y evolucionista Josiah Strong, empleó la misma lógica. Escribió
en una oportunidad:

"Entonces el mundo entrará en una nueva etapa de su historia, es decir, a la
competencia final de las razas, para lo cual están siendo aleccionados los
anglosajones. Si no estoy equivocado, esta raza poderosa llegará hasta
México, hasta América Central, hasta Sudamérica, a las islas, a los mares,
al Africa y más allá. ¿Puede alguien dudar que el resultado de esta
competencia será la supervivencia del más apto?"27.

Los principales racistas que usaron el Darwinismo Social para
autojustificarse fueron los enemigos de los negros. Sus teóricos abrazaron
con entusiasmo el concepto evolucionista, pues dividían a las razas en
niveles, definiendo a la blanca como la superior y a la negra como la más
primitiva(28).

Henry Fairfield Osborn, figura principal entre esos teóricos racistas
evolucionistas, escribió en un artículo titulado "La Evolución de las Razas
Humanas", que "El patrón de inteligencia del adulto negro promedio es
similar al de un niño de once años de la especie Homo Sapiens"29.

Según esa lógica, los negros no tenían, en la práctica, nada de seres
humanos. Carleton Coon, otro de los más conocidos proponentes del
pensamiento evolucionista racista, plantea en su libro "Los Orígenes de la
Raza" publicado en 1962, que las razas blanca y negra eran dos especies
distintas que se separaron una de otra en el período del Homo Erectus. Según
Coon, la blanca evolucionó más después de esa separación. Los sostenedores
de la discriminación de los negros emplearon esa explicación supuestamente
científica durante mucho tiempo.

Con la existencia de una teoría "científica" y el apoyo que le brindaba, el
racismo aumentó rápidamente en los EEUU. W. E. Dubois, conocido por su
oposición a la discriminación racial, dijo que "el problema del siglo XX era
el de la distinción política y social entre la raza blanca y la negra". En
su opinión no era la menos importante de las paradojas que el problema del
racismo hubiera emergido de un modo muy expandido en un país que quería
convertirse en la democracia más grande del mundo, cosa que desde cierto
punto de vista ha logrado. Pero la abolición de la esclavitud no estaba
encaminada a alcanzar la fraternidad entre el negro y el blanco. Dubois cree
que la discriminación oficial, establecida rápidamente, se convirtió en una
situación legal de hecho, a lo que aún se le busca una salida30.

La aparición de las primeras leyes de discriminación racial, conocidas como
"Leyes de Jim Crow" (uno de los nombres infamantes usados por los blancos
para mencionar a los negros), también acaecieron en esa época.
Definidamente, los negros no eran considerados seres humanos sino tratados
con desdén en todas partes y despreciados. Además, esa no fue solamente la
actitud de unos pocos racistas, sino que fue la actitud del estado
norteamericano a través de sus leyes. Inmediatamente después de que se
aprobó la primera ley de segregación racial en Tennessee en 1874, respecto
al uso de ferrocarriles y tranvías, todos los estados sureños implementaron
también la misma política en sus ferrocarriles. Por todas partes se veía la
leyenda "Blancos Solamente", así como los letreros que rezaban "Negros". En
verdad, todo ello no fue más que oficializar algo que ya existía. Estaba
prohibido el matrimonio entre hombres y mujeres de razas distintas. Bajo la
ley, la segregación era obligatoria en los hospitales, las prisiones y los
cementerios. En la práctica quedaban bajo esa condición los hoteles, los
teatros, las bibliotecas e incluso las iglesias y el transporte en todo tipo
de vehículos. El lugar donde la segregación se sintió más agudamente fue la
escuela. Esto fue lo más grave para los negros y el mayor obstáculo en su
desarrollo cultural.

La práctica de la segregación racial fue acompañada por una ola de
violencia. Hubo una rápida elevación del número de linchamientos de negros.
Entre 1890 y 1901 fueron linchados 1300, lo que a su vez llevó a la
sublevación de los mismos en varios estados.



En ese período eran de uso común las teorías y conceptos racistas. Poco
después el racismo biológico norteamericano se expresaría por medio del
método de medición craneal de R. B. Bean, bajo el pretexto de proteger a la
gente de una nueva ola migratoria incontrolada al continente. Esto dio lugar
a la manifestación de un tipo de racismo peculiar. Madison Grant, autor de
"La Muerte de la Gran Raza" (1916), escribió que con la mezcla de dos razas
se abría el camino a la aparición de otra más primitiva que la de tipo
inferior en el cruzamiento, por lo que quería se prohibieran los matrimonios
interraciales31.

Con anterioridad a Darwin ya existía el racismo en todo el mundo, incluido
los EEUU. Pero como vimos, el darwinismo brindó puntos de vista y políticas
racistas manifiestas en la segunda mitad del siglo XIX. Por ejemplo, como
explicamos en este capítulo, los racistas, al expresar sus opiniones, usaban
como lemas las conjeturas de Darwin. Ideas que antes eran consideradas
crueles, comenzaron a ser aceptadas a partir de Darwin como parte de la "ley
natural".

Las Inhumanas Políticas Racistas de Darwin El Exterminio de los Aborígenes

Los nativos de Australia son conocidos como aborígenes. Esa gente que había
vivido allí durante miles de años, sufrió uno de los exterminios más grande
en la historia de la expansión en dicho territorio de los colonos europeos.
El fundamento ideológico de ese exterminio fue el darwinismo. Los ideólogos
darwinistas habían llegado a la conclusión de que esos aborígenes eran
salvajes. En consecuencia, éstos debieron soportar los tormentos y
sufrimientos del caso.



En 1870, un antropólogo evolucionista del London Anthropological Review
llamado Max Muller, había dividido a las razas humanas en siete categorías.
Los aborígenes aparecían en la posición inferior y la raza aria, es decir,
la de los europeos blancos, en la superior. H. K. Rusden, conocido
Darwinista social, decía lo siguiente acerca de los aborígenes en 1876:

"La supervivencia del más apto significa que la aplicación de la fuerza o
poder es lo conveniente o correcto. Por lo tanto acogemos y cumplimentamos
sin remordimientos la ley inexorable de la selección cultural al exterminar
a sangre fría las razas inferiores Maorí y australiana. apropiándonos de sus
patrimonios"32.

Y en 1890 el vicepresidente de la Sociedad Real de Tasmania (Australia),
James Barnard, escribió: "el proceso de exterminio es un axioma de la ley de
la evolución y de la supervivencia del más apto". Por lo tanto, concluyó, no
había ninguna razón para suponer que "hubo alguna negligencia culposa" en el
asesinato y desahucio de los aborígenes australianos33.

Como resultado de esos puntos de vista racistas despiadados y bárbaros
alimentados por Darwin, se dio inicio a una terrible masacre con el objetivo
de exterminar a los aborígenes. Las cabezas de éstos eran clavadas en las
entradas de los establecimientos de campo. A las familias nativas se les
daba alimento envenenado. En muchas partes de Australia los poblados
aborígenes desaparecieron de manera brutal en el transcurso de 50 años34.

Los objetivos políticos respecto a los aborígenes no se daban por cumplidos
con las masacres. Muchos de ellos fueron tratados como animales de
laboratorio. El Instituto Smithsoniano en Washington DC tenía los restos de
15 mil personas de distintas razas. Al Museo Británico fueron enviados por
barco 10 mil aborígenes australianos con el objeto de ver si se trataban o
no del "eslabón perdido" en la transición animal a humana.

El interés de los museos no era precisamente el material óseo: tenían
cerebros de esos nativos que los vendían a precios muy buenos. También
existen pruebas de que eran asesinados para usarlos como "muestras". Lo que
sigue abajo testimonia toda esa crueldad.

"Korah Wills, que se había convertido en alcalde de Bowen, en el estado de
Queensland (Australia) en 1866, describió gráficamente en su lecho mortuorio
cómo asesinó y descuartizó a un hombre de una tribu local el año anterior
para proveerse de muestras científicas.

Edward Ramsay, encargado del Museo Australiano de Sidney durante 20 años a
partir de 1874, estuvo particularmente involucrado. El Museo publicó un
folleto en el que a los aborígenes se los designaba como "animales
australianos". Además de instruir sobre cómo saquear sus tumbas, explicaba
cómo obturar las heridas de balas en las "muestras" recién asesinadas.

Una evolucionista alemana, Amalie Dietrich (apodada 'Angel de la Muerte
Negra'), llegó a Australia y pidió a los propietarios de las grandes granjas
que le permitan matar con armas de fuego a los aborígenes para conseguir
'productos típicos', en especial para relleno y para las monturas de los
empleados de su museo. Aunque fue expulsada por lo menos de una propiedad,
al poco tiempo volvió a su país con esos 'productos'.

Horrorizado, un misionero de Nueva Gales del Sur fue testigo del asesinato
de varias docenas de hombres, mujeres y niños aborígenes por parte de la
policía montada y de la reducción por cocción de las cabezas de las
víctimas. Luego vio como se seleccionaban los diez mejores cráneos, se los
empaquetaba y se los enviaba allende los mares"35.

El exterminio de los aborígenes continuó en el siglo XX. Entre los métodos
empleados al efecto estuvo el alejamiento forzoso de los niños de al lado de
sus familias. Un relato de Alan Thornhill, que apareció en el Philadelphia
Daily News en la edición del 28/4/1997, se refiere al método usado contra
los aborígenes:

"RELATO DE CAPTURAS DE FAMILIAS ABORIGENES

Associated Press - Aborígenes que viven en los remotos desiertos
noroccidentales de Australia tenían la costumbre de tiznar a sus hijos de
piel clara con carbón vegetal con la esperanza de que los agentes de
Bienestar Social del estado no los separen de ellos. 'Los agentes te
agarraban cuando te encontraban' dijo uno de los niños arrebatados, muchos
años después. 'Nuestras familias nos querían ocultar pintándonos con
carbón'.

'Yo fui apresado en Moola Bulla' dijo un vaquero, quien fue robado cuando
era niño. 'Teníamos 5 ó 6 años'. Su relato fue uno de los miles escuchados
por la Comisión de Igualdad de Oportunidades y Derechos Humanos de Australia
durante su desgarradora averiguación entre los miembros de la 'generación
robada'. Desde 1910 hasta el decenio de 1970, fueron arrebatados de sus
padres unos 100 mil niños aborígenes. Los niños de piel clara eran
capturados y entregados en adopción a familias blancas. Los chicos de piel
obscura eran metidos en orfanatos"36.

Incluso hoy día es tan grande el dolor que produjo todo eso, que la mayoría
de las historias fueron impresas en la parte final del informe de la
Comisión -titulado "Conducidos a Casa"- sin dar el nombre de sus relatores.
La Comisión dijo que el accionar de las autoridades de esa época significaba
un genocidio, de acuerdo a como definen las Naciones Unidas dicho término.
El gobierno ha rechazado la recomendación de la Comisión Investigadora en
cuanto a que se establezca un tribunal para determinar el pago compensatorio
por los niños robados.

Como hemos visto, el trato inhumano, las masacres, la crueldad, la ferocidad
y el exterminio aplicados, estaban todos justificados por las tesis
darwinistas de "selección natural", "lucha por la supervivencia" y
"supervivencia del más apto".

Todos esos terribles procedimientos que sufrieron los nativos australianos
son solamente una pequeña parte de las catástrofes que el darwinismo trajo
al mundo.

Ota Benga

Después de que Darwin conjeturó en "El Origen de las Especies" que los seres
humanos se habían desarrollado a partir de un ancestro común compartido con
los monos, empezó la búsqueda de fósiles que hagan creíbles ese escenario.
Pero algunos evolucionistas creían que criaturas "semimonos-semihumanas" se
podrían encontrar no solamente en los registros fósiles sino también entre
los seres vivientes en diversas partes del mundo. La búsqueda del "eslabón
perdido" a principios del siglo XX fue causa de muchos actos de brutalidad.
Uno de ellos es el que involucró al pigmeo Ota Benga, quien fue capturado en
el Congo en 1904 por el investigador evolucionista Samuel Verner.

Dicho nativo, cuyo nombre significa "amigo" en su idioma materno, era casado
y padre de dos niños. Pero fue encadenado como un animal, metido en una
jaula y enviado a EEUU. Allí los evolucionistas lo pusieron en otra jaula,
con distintas especies de monos, para llevarlo a la Feria Mundial de San
Luis y exhibirlo como "el vínculo más cercano con el ser humano". Dos años
más tarde lo llevaron al zoológico del Bronx en New York, donde fue expuesto
como "el más antiguo ancestro del ser humano" junto a algunos chimpancés, un
gorila llamado Dinah y un orangután llamado Dohung. El director del
zoológico, el doctor evolucionista William T. Hornaday, dio largas charlas
acerca del orgullo que sentía al tener allí el "eslabón perdido", en tanto
que los visitantes al predio trataban a Ota Benga como si fuese realmente un
animal enjaulado. Un ejemplar del New York Times de aquella época describe
la actitud de los concurrentes al zoológico:

"El domingo en el parque había 40.000 visitantes. Casi todos, hombres,
mujeres y niños, se dirigieron al albergue de los monos para ver a la
principal atracción, el hombre salvaje de Africa. Lo molestaron todo el día
con aullidos, burlas y alaridos. Algunos le presionaban las costillas, otros
lo hacían caer y se reían de él"37.

La edición del New York Journal del 17/09/1906 decía que si bien con el
prisionero se quería demostrar la teoría de la evolución, consideraba que el
trato dado era una gran injusticia y crueldad:

"Esas personas nada inteligentes o consideradas, han estado exhibiendo en
una jaula de monos a un ser humano, un pigmeo africano. Posiblemente la
intención era inculcar una profunda enseñanza respecto al evolucionismo.
Pero en la práctica, el único resultado obtenido ha sido exponer al escarnio
a la raza africana, la cual merece al menos la benevolencia y bondad de los
blancos de este país después de toda la brutalidad que ha sufrido este
pigmeo aquí.



Es vergonzoso y repugnante que la desgracia o la deficiencia física de un
ser humano, creado por la misma Fuerza que nos puso a todos aquí y nos dotó
con los mismos sentimientos y con almas similares, lo lleve a estar
encerrado en una jaula con los monos, exponiéndolo a la burla del
público"38.

El New York Daily Tribune también dio espacio al tema de la exhibición de
Ota Benga en el zoológico con el propósito de demostrar la teoría de la
evolución. La justificación del director darwinista del zoológico fue de una
total falta de escrúpulos:

"La exhibición de un pigmeo africano junto a un orangután en la misma jaula
en el Parque Zoológico de Nueva York la semana pasada, suscitó una crítica
considerable. Algunas personas declararon que era un intento del director
Hornaday de demostrar una estrecha relación entre los negros y los monos. El
doctor Hornaday lo negó: 'Si el pequeño sujeto está en la jaula', dijo, 'es
porque allí está más cómodo y porque estamos indecisos respecto a qué hacer
con él. En ningún sentido es un prisionero, excepto que nadie estaría de
acuerdo en permitirle que se pasee por la ciudad sin que alguien lo vigile'
"39.

La exhibición de Ota Benga en el zoológico junto a los gorilas, como si se
tratase de un animal, condujo al disgusto en distintos círculos sociales.
Una serie de éstos pidieron a las autoridades que impidan la continuación de
esa situación, ya que opinaban que Ota Benga era un ser humano al que se le
estaba dando un trato muy cruel. Una de esas peticiones apareció en el New
York Globe del 12/09/1906:

"Editor del Globe

Señor. Yo viví en el sur varios años y en consecuencia no estoy tan
encariñado con los negros, pero los considero seres humanos. Pienso que es
una vergüenza que las autoridades de esta gran ciudad permitiesen ver algo
como lo del Parque del Bronx, es decir, un muchacho negro exhibido en una
jaula de mono.

Todo este asunto del pigmeo debe ser investigado.

A. E. R.

New York, 12 de Setiembre"40.

Otra petición donde se pide que Ota Benga sea tratado como un ser humano es
la siguiente:

"La Exhibición de un Ser Humano y un Mono es Censurada por Clérigo

El Rev. Mac Arthur Opina que la Exhibición es Degradante.

'La persona responsable de esta exhibición se degrada a sí misma a la vez
que degrada al africano', dijo el Dr. Mac Arthur. 'En vez de hacer de este
hombre pequeño una bestia, debería llevarlo a la escuela para que desarrolle
las facultades que Dios le dio'



El Dr. Gilbert dijo que ya había determinado que la exhibición era un
ultraje y que junto con otros pastores se unían al Dr. Mac Arthur para que
ese habitante del bosque sea liberado de la jaula de los monos y sea llevado
a otro lado"41.

La resultante final de todo ese trato inhumano fue el suicidio de Ota Benga.
Pero aquí el problema es mayor al de un ser humano que perdió la vida. Este
suceso era un claro ejemplo de la crueldad y salvajismo al que podía
conducir en la práctica el racismo darwinista.

La Superioridad Proviene de la Condición de la Persona, No de la Sangre

En la historia humana resultó extremadamente peligroso y destructivo que
Darwin retratara a los seres humanos como una especie de animales
desarrollados y presentara a algunas razas con un desarrollo aún incompleto
y más cercana a los animales. Quienes tomaron como una guía esas
suposiciones de Darwin, oprimieron de modo inmisericorde a algunas de ellas,
las forzaron a vivir bajo las condiciones más rigurosas e incluso las
exterminaron.

Bryan Appleyard, autor del libro "Brave New Worlds - Genetics and Human
Experience", explica la mentalidad tiránica que subyace en el racismo y cuál
es la resultante que produce:

"La cuestión es que una vez que la gente decide que eres una criatura
inferior, por la razón que sea, científica o no, la crueldad que se te puede
infligir no tiene límites. Y probablemente encuentren totalmente justificado
llevar a la práctica ese sentimiento de crueldad, porque entre creer que
alguien es un ser humano inferior y creer que es malo, hay sólo un paso. En
realidad, algunos pueden generalizar este punto y llegar a insistir en que
todos los seres 'inferiores' son peligrosos porque amenazan la vida o salud
de toda la raza humana. Entonces pueden defender la esterilización, las
restricciones en las uniones matrimoniales e incluso el asesinato para
evitar la amenaza de la pérdida de la integridad de la especie"42.

Sin embargo, todos los seres humanos son creados iguales. Cada uno de ellos
fue y es creado por Dios. El Corán expone así la creación de los seres
humanos:

Que ha hecho bien todo cuanto ha creado y ha comenzado la creación del
hombre de arcilla -luego se ha establecido su descendencia de una gota de
líquido víl (el líquido seminal)-; luego le ha dado forma armoniosa e
infundido en él de Su Espíritu. Os ha dado el oído, la vista y el intelecto.
¡Qué poco agradecido sois! (Corán 32:7-9)

Como revelan los versículos mencionados, los seres humanos llevan el alma
que Dios les inspiró. Todo ser humano, sin ningún tipo de diferencia,
piensa, siente, ama, sufre, experimenta y percibe el cariño, el afecto y la
compasión. También todo ser humano percibe la tiranía, el desprecio y lo
inconveniente. Por estas razones, quienes debido a esas historias crean que
las personas de otras razas son personas semidesarrolladas y entonces las
maltratan, ofendiéndolas, oprimiéndolas o explotándolas, aunque más no sea a
una sola de ellas, al igual que quienes defienden esas prácticas mediante
las falsas teorías y evidencias que presentan, cometen, en su ignorancia, un
gran pecado.

En nuestra época existen culturas de sociedades relativamente poco
desarrolladas. Se trata de gente que tiene todas las características humanas
pero carecen de esos criterios que, desde el ángulo técnico y cultural,
gobiernan generalmente el mundo. Por razones climáticas viven en las
condiciones ambientales naturales. O viven en comunidades aisladas de la
sociedad mundial en general y desarrollaron culturas muy distintas. Pero en
cada una de esas personas están presentes todos los rasgos, costumbres y
hábitos comunes al género humano. Quienes tienen planes ocultos o ven una
ventaja en el racismo, abrazan con entusiasmo la teoría de Darwin y aceptan
que algunos seres humanos son distintos y miembros de una raza inferior e
incluso animales. Y esa visión llega hasta nuestros días a través de gente
que oprime y desprecia como "retrógradas" a otras personas y comunidades,
sobre la base de que "no han evolucionado suficientemente".

Sin embargo, Dios prohibe absolutamente el racismo. Dios creó a todos los
seres humanos y les dio colores de piel e idiomas distintos. Esto es un
indicio de la destreza y la variedad en la creación de Dios:

Y entre Sus signos está la creación de los cielos y de la tierra, la
diversidad de vuestras lenguas y de vuestros colores. Ciertamente, hay en
ello signos para los que saben. (Corán 30:22)

A los ojos de Dios la única superioridad reside en la condición de la
persona, es decir, de si se abstiene o no de todo tipo de pecado, rebelión,
degeneración y desviación, con lo que la superioridad moral la deriva de su
piedad. Si no es por la piedad, ningún ser humano puede ser superior a otro,
cualesquiera sean las características de sus otros aspectos. Dios revela eso
en el siguiente versículo:

¡Hombres! Os hemos creado de un varón y de una hembra y hemos hecho de
vosotros pueblos y tribus, para que os conozcáis unos a otros. Para Dios, el
más noble de entre vosotros es el que más Le teme. Dios es omnisciente, está
bien informado. (Corán 49:13)



http://www.harunyahya.es/libros/soci...esastres03.php


--

SuzudoElCreacionista***evolucionismo.cuento.es




http://www.apologeticspress.org/espa...onvsevolucion/

http://www.harunyahya.org/other/evol...mo/evoluc.html

http://bloomerfield.com/category/la-...ia-cientifica/

http://bloomerfield.com/2007/10/09/l...giones/#more-7

http://www.centrorey.org/tema_religion_falsa.htm

http://www.centrorey.org/tema_religion_falsa2.htm





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