![]() |
| |||||||
| Registrarse | Preguntas Frecuentes | Lista de Foreros | Calendario | Buscar | Temas de Hoy | Marcar Foros Como Leídos |
![]() |
| | LinkBack | Herramientas | Desplegado |
| |||
| Alguna vez, en 1859, Darwin desarrolló la idea (ya existente) de que Dios no era necesario para explicar la diversidad de la vida en la tierra, pero la pregunta era “¿De dónde proviene la vida si no es de Dios?” Darwin fue muy cauteloso al promover públicamente el origen espontáneo de la vida en su obra “El origen de las especies”. Las implicaciones de su teoría evolucionista fueron claramente comprendidas por sus seguidores, particularmente Thomas Huxley. En 1870, Huxley, conocido como el “Bulldog de Darwin” por sus esfuerzos agresivos pero satisfactorios para promover la teoría Darwinista, afirmó que la vida tiene la habilidad que de surgir de algo sin vida. Esto no era una idea nueva. Los antiguos filósofos Griegos predicaron el error de “la generación espontánea” que se estableció en la mente del hombre como algo concreto. Uno podría ver peces y ranas saliendo de estanques, y moscas de la carne podrida. Ciertamente, la fina estructura celular de la materia viviente estaba empezando a ser muy observada a través del microscopio, pero sin las complicaciones de la bioquímica moderna y la biología molecular, las células tan solo eran vistas como minúsculos glóbulos. Entonces era posible el pensar que la vida celular microscópica podía surgir de materia inerte como el fango. Luis Pasteur se involucró en el proceso de probar que esta idea de generación espontánea era aún más absurda que la idea de una tierra plana. Entonces Huxley tuvo que cambiar el nombre del proceso, llevándolo a un pasado remoto, para poder mantenerlo creíble. El nombre fue cambiado a “abiogénesis”, evadiendo el hecho de que no era un fenómeno observable: “... Si me hubiera sido posible mirar hacia atrás en el abismo del tiempo geológico, a los más remotos períodos, cuando la tierra pasaba por condiciones físicas y químicas que no pueden ser representadas de nuevo, yo sería un testigo de la evolución de los protoplasmas vivientes a partir de materia inerte.” La intención de Huxley era oponerse a la enseñanza de la Biblia sobre el origen de la vida. En el Génesis se dice claramente que Dios creó el espacio, la materia y la energía en el principio, y que Él hizo todas las cosas vivientes en los primeros seis días, que después se reproducirían en sus propios tipos. La creación finalizó después de esos seis días, entonces no podemos esperar ver vida surgiendo de materia sin vida. De cualquier manera, la literatura científica actual continúa en el camino que Huxley abandonó, construyendo los pensamientos Griegos que existieron antes de él—que la vida surgió en el pasado partiendo de una sopa primitiva y desarrolló un estado de complejidad en el presente, a través de miles de millones de años. Se especula mucho sobre el surgimiento de la vida en muchos lugares del universo de manera continua. Pero, ¿qué nos dicen la observación científica y la experimentación? Nunca hemos visto evidencia de la sopa primitiva o de alguna forma de vida surgiendo espontáneamente. Sólo vemos materia viviente reproduciéndose a partir de sus propios tipos (con variación y hasta posible especiación entre cada tipo). Hoy en día, científicos y profesores toman una clase de proposición “esquizofrénica”. Niegan la generación espontánea, reconociendo las pruebas de Pasteur en contra de ella. Al mismo tiempo dicen que la vida surgió espontáneamente en el pasado, cuando no estábamos presentes para observar o medir el proceso. Los cristianos son los que usualmente se acusan de “fe ciega”, y de negarse a reconocer los hechos. Qué irónico que muchos científicos y escépticos exigen que Dios se muestre en sus instrumentos de medición antes de ellos poder creer y aún así aceptan la idea no científica— porque no ha sido probada—de la abiogénesis, y ¡sin escrúpulos! Para poder apreciar la inmensidad de esto, considere los tiempos alrededor de 1860. El mundo microscópico de las células apenas comenzaba a ser comprendido. Los organismos unicelulares habían sido reconocidos ya desde hacía algún tiempo, pero el hecho de que todas las cosas vivientes están hechas de células estaba vagamente siendo reconocido. El papel de los microorganismos como causantes de enfermedades no era entendido aún. Su participación en la fermentación estaba apenas aclarándose, y era el tema los experimentos, ahora reconocidos, de Pasteur. Las pruebas de Pasteur La fermentación había sido estudiada antes de Pasteur por científicos eminentes tales como Lavoisier, Gay-Lussac y Schwann. La perspectiva que se tenía entonces era que la fermentación era un tipo peculiar de reacción química inherente a los residuos orgánicos sin vida. Como sea, Pasteur realizó varios experimentos con materia fermentada en frascos especialmente sellados. Cuando los frascos eran calentados lo suficiente, no se fermentaban. Pero si no estaban bien sellados, sí ocurriría la fermentación. De este modo, el agente de fermentación estaba vivo y podía ser eliminado con calor. Por otra parte, este agente estaba imposibilitado para regenerarse a si mismo desde sus componentes. Pasteur usó un microscopio para observar los organismos responsables de la fermentación, y mostró que ellos pueden estar en el aire. Pasteur concluyó, correctamente, que la generación espontánea, aun en microbios, es un concepto erróneo, sin justificación experimental. Demostró que la falla de los científicos anteriores estaba en que no controlaban la contaminación exterior a sus frascos cuando realizaban sus experimentos. Lo establecido se defiende Los que proponían la generación espontánea pensaron que ellos poseían un historial experimental más largo que los apoyaba (que ahora sabemos que es defectuoso y erróneamente interpretado). Esta vieja escuela, dirigida por el eminente botánico/zoólogo francés Félix Pouchet, se opuso a las ideas de Pasteur por años. Una interesante recopilación de estas disputas esta dada en el libro Nordenskiöld's de 1926: “En una serie de investigaciones, él (Pouchet) intentó probar que los microorganismos de la fermentación surgían espontáneamente... En vista de tal teoría, los experimentos de Pasteur eran irracionales y sin sentido, y de este modo comenzaba una controversia entre estos dos científicos experimentales. A ambos científicos se les permitió presentar sus experimentos ante la Academia Francesa de Ciencia, y Pasteur triunfó en convencer a la mayoría de sus miembros... Pouchet igualmente tenía sus seguidores, y especialmente entre los educados científicamente y los medianamente educados, ganó varios seguidores que consideraron la generación espontánea como una “necesidad filosófica”, indispensable para la explicación científica del origen de la vida; Pasteur, que era fielmente católico, naturalmente se sintió obligado a dar una explicación dogmática. Así, a argumentos se le oponían argumentos, y una cosa negaba a la otra. En estas circunstancias, la solución del problema nunca hubiera sido posible mientras Pasteur no fuera capaz de colocar sus ideas en práctica en una gran escala... Las perspectivas de Pasteur sobre el origen de microorganismos, recibieron una espléndida confirmación como resultado del desarrollo de la medicina moderna: antisépticos y asépticos durante la cirugía, desinfección y tratamiento de enfermedades infecciosas. Debido a estos hechos, que se confirman diariamente, la existencia de la generación espontánea fue descartada como posibilidad de ser considerada en la biología moderna, tampoco se convierte en una cuestión seria cuando debemos explicar fenómenos actuales.” La herencia científica de Pasteur es inmensa. Él es merecidamente honrado como uno de los grandes biólogos de todos los tiempos. El origen espontáneo de la vida se hubiera convertido desde hace mucho más tiempo en un desaprobado mito del pasado, si no fuera por los supuestos objetivos científicos que se aferraban tenazmente al dogma del naturalismo evolutivo. Otro golpe A finales de 1850, la generación espontánea de la vida celular estaba siendo desacreditada por otro frente de investigación biológica, aún mientras Darwin estaba a punto de devolverla pero de una forma diferente. Rudolf Vrichow es uno de los grandes nombres de la historia de la medicina, llamado “el padre de la Patología”, y hasta “el padre de la medicina moderna”. Su trabajo ayudó a transformar el pensamiento médico, tomándolo de dos milenios de estancamiento en el dogma Griego ancestral, y colocándolo en bases científicas. De cualquier forma, su insistencia en el razonamiento de hechos observables, lo hizo enemigo de las ideas de evolución que se estaban formando en su tiempo. La contribución principal de Virchow en medicina fue tratar los procedimientos fatales del ancestral sistema Griego de medicina humoral, comenzado por Hipócrates y perfeccionado en los dos mil años siguientes. Este sistema sostuvo que las enfermedades eran el resultado de un desequilibrio de los fluidos básicos del cuerpo— sangre, flema, bilis. En los tempranos 1800, fueron incorporados nuevos descubrimientos para esta teoría, utilizando el microscopio. Carl von Rokitansky, un gran patologista de Viena, un hombre que probablemente hizo más autopsias que cualquier otro, notó la naturaleza celular microscópica de los tumores descubiertos en sus autopsias. Él sostuvo que estas masas celulares eran producto de desequilibrios en los fluidos, y que las células se podrían formar de estos desequilibrios, justo como los cristales podrían crecer en una solución química saturada. Note la similitud de esta idea con la generación espontánea. Como sea, Virchow, con su estricta insistencia en la verificación observable, pronto pudo verificar que los tumores surgían de cuerpos celulares preexistentes. El error de Monera La impaciencia de Huxley para probar su nueva idea de abiogénesis produjo un episodio muy curioso en la historia de la biología, que fue convenientemente olvidado por la posición embarazosa en la que colocaba a los evolucionistas. En 1860, paralelo al lanzamiento del libro de Darwin, había mucha especulación centrada en el tema de cómo había surgido la vida. Ernst Haeckel, un profesor de zoología alemán con mucha influencia, había inventado toda una familia de criaturas para llenar el vacío entre los organismos sin vida y los unicelulares. Dibujos y descripciones de estos organismos inventados llamados Monera, manchas mal definidas de protoplasma sin núcleo, parecían ser convincentes. Como estas criaturas no fueron encontradas en tierra, se pensó que el fondo de los océanos era el lugar donde posiblemente estas se escondían. Gracias a esto, barcos británicos comenzaron a tomar muestreo de los sedimentos del fondo oceánico. En 1868, alguna de estas muestras contenía pequeñas manchas que generaron mucha expectativa entre los evolucionistas. Huxley declaró que estas manchas encontradas eran ejemplos de algo real, y hasta les dio nombres taxonómicos—Bathybius haeckeli. Más tarde, Bathybius fue calladamente removido de lo público. ¿Por qué? En palabras del duque de Argyll, un miembro de la Sociedad Real, un contemporáneo oponente de Darwin y Huxley: “Un día a bordo del “challenger”, un accidente reveló el misterio.. Una vez que los asistentes de Mr. Murray vertieron una gran cantidad de vino en una botella llena de agua pura del mar, de repente apareció el increíble protoplasma Bathybius. Era resultado del precipitado químico del sulfato de lima producido por la combinación de alcohol y agua del mar... En este anuncio, Bathybius desapareció de la ciencia... un ridículo error y una absurda creencia fueron los resultados directos de estas preconcepciones teóricas. Bathybius fue aceptado simplemente porque estaba de acuerdo con las especulaciones de Darwin.” Este episodio, denota el patrón ambiguo de aquellos que toman al creacionismo como una religión fanática anticientífica, y la evolución como una desapasionada ciencia objetiva. Los evolucionistas tienen aún intacto, un fuerte prejuicio y una dimensión religiosa en su búsqueda de explicar el universo sin la intervención de un creador. A pesar de las fallas en la demostración de la abiogénesis, han logrado repartir a lo largo y ancho esta doctrina aún no probada. Miles de experimentos, y todo el conocimiento recientemente ganado sobre biología molecular y genética, han servido para fortalecer la ley fundamental de la biología, expuesta por Virchow hace más de un siglo: 'omni cellules e cellules' (todas las células provienen de otras células), conocida también como la ley de la biogénesis. La vida solamente puede surgir de vida. Esta fue la ley establecida por el autor de la vida, que es el camino, la verdad y la vida—Jesucristo. David Demick, MD, es un patólogo médico |
| | ||||
| ||||
| |
![]() |
| Herramientas | |
| Desplegado | |
| |
Temas Similares | ||||
| Tema | Autor | Foro | Respuestas | Último mensaje |
| LA VIDA SÓLO SURGE DE LA VIDA, (ÉSO DE QUE LA VIDA SURGIÓ DE LA MATERIA INERTE, ES UNA FALSEDAD) | libera | Newsgroup es.charla.religion | 0 | 06-07-2008 09:50:01 |
| LA VIDA SÓLO SURGE DE LA VIDA, (ÉSO DE QUE LA VIDA SURGIÓ DE LA MATERIA INERTE, ES UNA FALSEDAD) | libera | Newsgroup es.charla.misc | 0 | 06-07-2008 09:50:01 |
| LA VIDA SÓLO SURGE DE LA VIDA, (ÉSO DE QUE LA VIDA SURGIÓ DE LA MATERIA INERTE, ES UNA FALSEDAD) | libera | Newsgroup es.ciencia.misc | 0 | 06-07-2008 09:50:01 |
| LA VIDA SURGE SÓLO DE LA VIDA. ESTE HECHO ESTÁ PROBADO CIENTÍFICAMENTE Y ES UNA LEY UNIVERSAL. | libera | Newsgroup es.charla.religion | 0 | 25-06-2008 07:59:08 |
| ¿Estás realmente convencido de que la macroevolución es un hecho probado científicamente? | libera | Newsgroup es.ciencia.misc | 10 | 01-04-2008 21:42:37 |