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Antiguo 29-06-2008, 01:27:27
Suzudo El Creacionista
 
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Predeterminado EL EVOLUCIONISMO COMO ANTICONOCIMIENTO

El doctor Colin Patterson, Conservador del Museo Británico de Historia
Natural, analiza de una manera incisiva e implacable la concepción
evolucionista de los orígenes.
Un acontecimiento, que podría tener una trascendencia similar a la de la
lectura del artículo de la obra de Darwin en 1859, tuvo lugar en el Museo
Americano de Historia Natural en la ciudad de Nueva York, el 5 de noviembre
de 1981, ante una audiencia de más de 1.000 científicos que llenaban el
auditorio a rebosar. Cosa irónica, fue otro inglés, el doctor Colin
Patterson, paleontólogo y director del Museo Británico de Historia Natural,
y editor de su revista, quien leyó un trabajo desafiando de manera directa
todos los aspectos de la teoría darwinista de la evolución. Su discurso
puede desde luego enviar ondas de choque por todas las estancias del sistema
científico establecido, haciendo que la teoría del equilibrio puntuado,
propuesta por Gould y Eldredge en 1972, pueda llegar a ser relativamente
insignificante.

En esta ocasión no se ofreció una teoría alternativa; se trató única y
exclusivamente de una crítica exhaustiva y erudita de la teoría de la
evolución, que es enseñada universalmente en las instituciones educativas en
todo el mundo. Aunque reconoció que estaba lanzando un ataque sobre el
evolucionismo, y que se ponía del lado de creacionistas como Richard Owen,
el doctor Patterson no indicó simpatía alguna hacia el modelo creacionista
de los orígenes, sino que, de hecho, lanzó reproches sobre los
creacionistas.

El tema de la conferencia era «Evolucionismo y Creacionismo», título éste,
dijo, que le había sido propuesto por Donn Rosen, Conservador de Peces en el
Museo Americano y otro crítico del evolucionismo. El primer punto mencionado
fue que era cierto que durante los últimos dieciocho meses «había estado
dándole vueltas a ideas no evolucionistas, o incluso antievolucionistas».
Explicó por qué: «Una de las razones por las que empecé a asumir esta
postura antievolucionista, o digamos que no-evolucionista, es que el año
anterior tuve de repente conciencia de que durante más de veinte años había
estado pensando que estaba trabajando, de una u otra forma, sobre el tema de
la evolución. Una mañana me desperté, y algo había sucedido durante la
noche. Me di cuenta de que había estado trabajando en esta cuestión durante
veinte años y que no sabía nada acerca de ello. Es un duro golpe haber
podido estar equivocado durante tanto tiempo.»

Llegó a la conclusión de que sólo puede haber dos razones para ello. O algo
no iba bien con él, o algo iba muy mal con la teoría evolucionista.
Evidentemente, sabía que no se trataba de que él funcionase mal, por lo que
comenzó a sondear la comunidad científica para ver si había otros que
compartían su misma observación.

Se dedicó a hacerles una sencilla pregunta. «¿Puede usted decirme algo que
conozca acerca de la evolución, cualquier cosa que sea cierta?» Lanzó esta
pregunta al personal de geología del Museo de Historia Natural de Chicago, y
la única respuesta fue «el silencio». Lo intentó con los miembros del
Seminario de Morfología Evolutiva de la Universidad de Chicago, un cuerpo
muy prestigioso de evolucionistas, y todo lo que consiguió fue «silencio»,
aunque uno de los miembros observó jocosamente: «Una cosa sí que sé: no
debería ser enseñadada en los institutos.»

El doctor Patterson dijo que su segundo tema era el creacionismo, y, dándole
un trato equilibrado, dijo: «Sabemos que tampoco debería enseñarse en los
institutos.»

Prosiguiendo, dijo: «El texto de mi "sermón" viene del libro de Gillespie,
Charles Darwin and the Problem of Creation [Charles Darwin y el problema de
la creación], de Chicago University Press (1979). Quiero considerar la forma
en que las dos visiones alternativas del mundo, el evolucionismo y el
creacionismo, han afectado o podrían afectar la taxonomía.» Señaló que
Gillespie muestra que Darwin dedicó mucho espacio a atacar los argumentos
creacionistas, y que intentó reemplazar el paradigma creacionista con uno
que no dejase lugar para una causa final. A continuación dijo: «Gillespie da
por sentado que Darwin y sus discípulos tuvieron éxito en su tarea ... yo
mismo adopté esta postura hasta hace unos dieciocho meses. Entonces desperté
y me di cuenta de que había sido embaucado durante toda mi vida, aceptando
la evolución de alguna manera como una verdad revelada.»




«Gillespie da por sentado que Darwin y sus discípulos tuvieron éxito en su
tarea ... yo mismo adopté esta postura hasta hace unos dieciocho meses.
Entonces desperté y me di cuenta de que había sido embaucado durante toda mi
vida, aceptando la evolución de alguna manera como una verdad revelada.»
Después que la audiencia se recuperase de la impresión, el doctor Patterson
volvió a citar a Gillespie: «El antiguo epistema científico había dado
sanción, o así lo parece desde la nueva perspectiva, a un pseudo-paradigma
que no era una teoría directora de investigación ... era una antiteoría, un
vacío que tenía la función de conocimiento, pero que, como llegaron los
naturalistas a sentir más y más, no comunicaba ninguno.» Gillespie está aquí
caracterizando el antiguo paradigma predarwinista, pero el doctor Patterson
dijo: «Podría aplicarse con igual justificación a la teoría evolucionista
actual.» Para mostrar que la teoría evolucionista no es una teoría directora
de investigación, se refirió a una cita que tanto él como Rob Brady habían
empleado de manera independiente y sin previo acuerdo en una reunión del mes
anterior: «El valor explicativo de la hipótesis de la descendencia común es
nulo.»

Después puso el acento sobre lo anterior, diciendo: «Me parece que el efecto
de la hipótesis de la descendencia común en la taxonomía no ha sido
meramente el de causar aburrimiento, no meramente una ausencia de
conocimiento, sino que creo que ha sido el de dar un positivo
anticonocimiento.»

Mientras los miembros de la audiencia se mantenían sentados en atónito
silencio, él prosiguió diciendo que el evolucionismo tiene la función de
conocimiento, pero que no da ninguno. Observó la inexistencia de cualquier
contestación seria a su pregunta: «¿Puede usted decirme algo que conozca
acerca de la evolución? La inexistencia de respuestas parece sugerir que es
cierto que el evolucionismo no comunica ningún conocimiento; y si no es así,
todavía no me lo han dicho.»

Desarrollando este punto, prosiguió así: «Todos nosotros poseemos
estanterías repletas de libros acerca de la evolución. Todos nosotros hemos
leído toneladas de estos libros, y la mayor parte de nosotros hemos escrito
uno o dos. ¿Cómo puede ser que nadie haya leído estos libros sin aprender
nada de ellos? ¿Cómo puede ser que yo haya estado trabajando veinte años en
el tema de la evolución, y sin aprender nada acerca de ella? El comentario
de Gillespie, "Un vacío que tiene la función de conocimiento, pero que no
comunica ninguno", me parece una afirmación muy precisa, muy idónea. Pero en
taxonomía aparecen partes del conocimiento evolucionista con el que nos
llenan la cabeza en base de afirmaciones de lo más general, como, "Los
eucariontes evolucionaron de los procariontes, los vertebrados evolucionaron
de los invertebrados", hasta llegar a afirmaciones más específicas como, "yo
he evolucionado de los simios". Me imagino que ahora este grupo se da cuenta
de que tales afirmaciones concuerdan exactamente con la descripción de
Gillespie: vacíos que tienen la función de conocimiento, pero que no
comunican ninguno». Siguió después con la observación de que esto pone en
evidencia «cómo los ataques más crudos de Gillespie contra el creacionismo
me parece que son aplicables al evolucionismo.»

Se refirió a la revolución que tiene lugar en el presente en el seno del
pensamiento evolucionista acerca de los mecanismos. Dijo: «Bueno, la
selección natural está siendo atacada, y oímos multitud de nuevas teorías
alternativas. He oído de cuatro durante las últimas seis semanas.»

Citando de nuevo a Gillespie: «Con frecuencia, los que mantienen ideas
creacionistas podrían argumentar que ignoran los medios, afirmando sólo los
hechos.» Patterson afirmó a renglón seguido, «y esto parece resumir el
sentimiento que tengo al hablar a los evolucionistas de hoy en día.
Argumentan ellos que ignoran los medios de transformación, pero que afirman
solamente los hechos, sabiendo que la evolución ha tenido lugar. Otra vez
más, se trata de dos posturas difíciles de distinguir.»

Dio dos citas adicionales de Gillespie: «La supuesta credibilidad de la
teoría era un mero resultado de la familiaridad». Y, «Demasiada parte del
contenido de la antigua ciencia era consecuencia de intuiciones en principio
no verificables ni directa ni indirectamente.» A ello añadió que esto tiene
un sonido familiar, ya que es lo que vemos una y otra vez en la teoría
evolucionista. La audiencia estaba para este entonces quedándose paralizada,
y cuando dijo que el evolucionismo era una «fe», el doctor Eldredge, que
estaba de pie cerca del magnetófono, pudo sólo lanzar un juramento. El
doctor Patterson dijo, a continuación: «Así que creo que muchos de vosotros
en este auditorio reconocéis que durante los últimos años, si habéis
reflexionado algo acerca de ello, habéis experimentado un cambio desde la
evolución como conocimiento a la evolución como fe. Yo sé que esto es cierto
en mi caso, y creo que es cierto de una buena parte de los que estáis aquí
ahora.»

Quizá la razón de la evidente resignación del doctor Eldredge fuese que
sabía que su organización, recientemente puesta en pie de guerra para
combatir la amenaza creacionista, ya no podría seguir su táctica preferida,
que era la de afirmar que el paradigma creacionista debía quedar excluido de
las aulas escolares debido a que se basa en la fe. Por cuanto destacados
científicos de los más importantes museos del mundo estaban admitiendo que
no podían presentar ningún hecho concreto en favor del evolucionismo, que
era inverificable tanto directa como indirectamente, y que tenía que ser
aceptado por fe, se podía emplear su propia arma contra su propio paradigma
evolucionista.

El doctor Patterson pasó a continuación a su segundo tema: «Que la evolución
no solamente no comunica ningún conocimiento, sino que parece comunicar
anticonocimiento, un aparente conocimiento que es dañino para la taxonomía.»

Usó lo que él llamó «una parábola» para ilustrar este extremo acerca de la
controversia en 1861 y 1862 entre T. H. Huxley y Richard Owen, un
creacionista. Owen insistía en que el hombre era plenamente distinto de los
simios. No podía ser relacionado con ellos ni por descendencia ni por otros
enlaces físicos, debido a que el cerebro del hombre contenía un cierto
centro inexistente en los simios. Huxley insistía en que el hombre estaba
relacionado con los simios y en que el cerebro de estos contenía un centro
homólogo al centro hipocampo del hombre. Ahora, 120 años después, Ernst
Mayr, el evolucionista, insiste en que el hombre es plenamente distinto de
los simios, porque el cerebro del hombre contiene un cierto centro, el
centro de Broca. Se han invertido los papeles. Bev Halstead publicó un
artículo en el que llama al doctor Patterson un devoto discípulo de Richard
Owen. A esto, el único comentario del doctor Patterson fue: «Así sea. La
rueda ha dado una vuelta casi completa.»

Prosiguió entonces esta parábola acerca del mismo tema: «Quiero emplearla
para mostrar algo más acerca de la evolución como antiteoría comunicadora de
anticonocimiento. Es perjudicial para la taxonomía. ¿Qué es lo que
recomienda Mayr? Recomienda que el hombre sea mantenido en un grupo elevado
de clasificación, distinto a los simios. Examinemos qué es lo que le lleva a
hacer esta recomendación. Es su aparente conocimiento de la evolución, que
el hombre ha evolucionado a una velocidad excepcional. Estos "hechos"
evolutivos justifican la inclusión del hombre en un grupo de clasificación
elevado. Examinemos a continuación la consecuencia de esta recomendación: El
hombre es situado aparte en un grupo de clasificación superior y los simios
son dejados al carácter de su grupo, un grupo carente de caracteres y por
ello sin individualidad ni realidad, y por tanto una abstracción que está
fuera del alcance de la crítica.» Este análisis que hace el doctor Patterson
de los circunloquios de Mayr es de una excepcional lucidez. Comprende muy
bien el juego porque durante mucho tiempo ha participado en él, y sabe muy
bien a qué trucos se ha de echar mano ante la inexistencia de evidencias
sólidas.




Este análisis que hace el doctor Patterson de los circunloquios de Mayr es
de una excepcional lucidez. Comprende muy bien el juego porque durante mucho
tiempo ha participado en él, y sabe muy bien a qué trucos se ha de echar
mano ante la inexistencia de evidencias sólidas.
Como ejemplo de ello, afirmó: «"El hombre evolucionó de los simios." Esto
debería decirnos algo acerca de la evolución. Me parece que tenemos aquí
otra afirmación que tiene apariencia de conocimiento, pero que de hecho no
tiene conocimiento alguno; se trata de una pieza de anticonocimiento
derivada de la teoría evolucionista.»

Después presentó una «segunda parábola» para demostrar que la hipótesis de
la descendencia común tiene una capacidad explicativa nula.

Mayr había predicho que habría un genotipo más compartido (genes) entre el
cocodrilo y otro reptil que entre el cocodrilo y un ave. Luego Patterson
tomó nuevos datos acabados de salir el mes anterior en Ann Arbor acerca de
los aminoácidos en la alfa-hemoglobina de la víbora, del cocodrilo y de la
gallina. La alfa-hemoglobina contiene 143 aminoácidos. La víbora y el
cocodrilo sólo compartían 8, o un 5,6 por ciento, mientras que el cocodrilo
y la gallina compartían 25, o el 17,5 por ciento, y la víbora y la gallina
compartían 15, o un 10,5 por ciento. La teoría evolucionista predeciría que
los dos reptiles compartirían la mayor cantidad de aminoácidos.

El doctor Patterson concluía: «La teoría hace una predicción, la hemos
puesto a prueba, y la predicción queda falsada con toda precisión.» Pero no
está seguro de si hemos falsado los datos, la teoría, o el conocimiento que
tiene Mayr de la evolución.

Para mostrar que no se trataba de un caso aislado, prosiguió con varios
ejemplos adicionales. En la mioglobina hay 153 aminoácidos. El lagarto y el
cocodrilo comparten el 10,5 por ciento; el cocodrilo y la gallina, el 8,5
por ciento; pero el lagarto y la gallina comparten también el 10,5 por
ciento. Una vez más, hay algo que va mal si el lagarto y la gallina
comparten la porción más mínima del genoma.

A continuación empleó la alfa-hemoglobina para examinar los mamíferos, las
aves y los cocodrilos. El hombre y el cocodrilo comparten el 7,7 por ciento,
el cocodrilo y las aves el 7,7 por ciento, pero el hombre y las aves
comparten un elevado 14,7 por ciento. «¿Qué está sucediendo aquí?», pregunta
él, por cuanto el hombre y las aves deberían compartir la cantidad más
pequeña de todas. «Después de todo, las aves y los mamíferos convergen hacia
dentro de la zona adaptiva endotérmica.» Llega a esta conclusión después de
buscar varias soluciones: «Así que, después de todo, el problema parece
verdaderamente irresoluble ... la predicción de Mayr quedó falsada en este
punto.» Aunque, como ya había dicho él antes, la falsación no es nunca
absoluta, por cuanto no se sabe qué es exactamente lo que se falsó.

Después examinó la homología al nivel de las proteínas. Las proteínas son el
producto de los genes. «Aquí se generaliza mucho el concepto de la
homología. En primer lugar tenemos el problema de la pluralidad. La
pluralidad es la denominación que dan los que tratan con las secuencias de
proteína a la relación entre los productos genéticos que ellos consideran
como resultado de la duplicación genética. Así, la pluralidad es la versión
molecular de la homología serial en morfología. La diferencia reside en que
en el campo de la morfología uno puede estar bastante seguro de que se ha
llegado a la analogía serial debido a que se tiene ontogenia en la que
observar si se trata realmente de duplicaciones o de algo nuevo. Pero en las
secuencias de proteína y esta cuestión de la pluralidad y de la duplicación
genética que se infiere, esta inferencia de duplicación es en cierto modo
negativa, porque no hay manera de investigarla. A mí me parece que a menudo
se invoca la duplicación genética sencillamente para desechar todos los
datos. Cuando se están preparando dos secuencias de proteína como un todo en
lugar de aminoácido por aminoácido, la homología es, para el biólogo
molecular, un concepto puramente estadístico ... pero aquí tenemos el
problema de si el aminoácido es realmente el mismo. Debido a la redundancia
del código genético, hay sólo dos aminoácidos de los veinte, el triptófano y
la metiamina, que sean codificados por un solo triplete. Todos los demás son
codificados por dos o más tripletes. De modo que sólo hay dos aminoácidos
que son siempre lo mismo por lo que se refiere al triplete que los codificó,
y son los aminoácidos más infrecuentes. Constituyen menos del 2 por ciento
de la secuencia media. Todos los demás aminoácidos son codificados por dos o
más tripletes, de modo que a nivel de los aminoácidos, al de las proteínas,
al del producto genético, no se puede hablar de ello, o difícilmente, como
si fuese una homología a nivel del ADN. Se están haciendo suposiciones. Así
que, a nivel del producto genético, la homología resulta ser un concepto
bastante vago.»

El doctor Patterson compara el ADN de las mitocondrias en el hombre, en el
chimpancé, en el gorila, en el orangután y en el gibón. Es posible construir
un árbol [evolutivo] en base de las cantidades empleando un programa de
ordenador, pero «estas cantidades no surgen en absoluto de los datos ... se
trata de un programa que da por cierta la evolución, y que instruye al
ordenador que encuentre un árbol. Así que mi pregunta será: ¿De qué nos está
hablando este árbol? ¿Nos está diciendo algo acerca de la naturaleza, o algo
acerca de la teoría evolucionista?»

Llega así a la siguiente conclusión: «Un último punto: a este nivel, el
nivel del ADN, tenemos también el problema de la homología. ¿Qué significado
tiene la homología en términos de ADN? El proceso de alineamiento es el
mismo que en la secuencia de proteínas, se trata de algo puramente
estadístico; pero debido a que en el ADN tenemos sólo cuatro posibles
nucleótidos en una posición determinada, esperamos una coincidencia del 25
por ciento por mero azar. Entre estas cinco especies estrechamente
relacionadas hay sólo una coincidencia del 7 por ciento; esto deja un 45 por
ciento de variación para acomodar todos los otros eucariontes. Creo que los
problemas con la alineación del ADN son muy difíciles.»

En este trabajo, el doctor Patterson ha pronunciado la sentencia de muerte
sobre el dominio hegemónico por parte del paradigma evolucionista sobre la
comunidad científica y sobre la educación pública. Debido a su prestigio y
al de otros científicos que están de acuerdo con él, estas extensas críticas
no pueden ser dejadas olímpicamente a un lado, especialmente por cuanto no
se trata de un creacionista, y que por ello mismo no tiene motivos que
puedan inducirle de manera particular en contra del evolucionismo. De hecho,
por cuanto toda su vida ha sido creyente y practicante en el seno de una
actividad investigadora orientada por el evolucionismo, lo que sí hubiese
podido tener sería un fuerte motivo para defender el evolucionismo, en lugar
de admitir que había sido embaucado. Todos sabemos que cualquier persona
corriente hará enormes esfuerzos para proteger su imagen y para defender su
sistema de creencias. El doctor Patterson es digno de todo aprecio por
adoptar una postura antievolucionista, exponiéndose con ello de manera
inevitable al escarnio por parte de sus pares en el sistema académico. Se va
viendo cada vez con mayor claridad el error fundamental del sistema
evolucionista, y la verdad acerca de los Orígenes.

Indudablemente, los evolucionistas desearán saber qué es lo que aquella
noche produjo el despertar del doctor Patterson. Bien podría tratarse de una
coincidencia, pero en 1979 el autor de este artículo le entregó al doctor
Patterson las obras The Creation-Evolution Controversy [La controversia
creación-evolución], de R. L. Wysong, y Evolution? The Fossils say No!
[¿Evolución? Los fósiles dicen ¡No!], de D. T. Gish.



http://www.sedin.org/propesp/X0067_04.htm


--

SuzudoElCreacionista***evolucionismo.cuento.es




http://www.apologeticspress.org/espa...onvsevolucion/

http://www.harunyahya.org/other/evol...mo/evoluc.html

http://bloomerfield.com/category/la-...ia-cientifica/

http://bloomerfield.com/2007/10/09/l...giones/#more-7

http://www.centrorey.org/tema_religion_falsa.htm

http://www.centrorey.org/tema_religion_falsa2.htm





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