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| Jorge de Oteiza. Apuntes Biográficos I. De 1908 a 1921. Fuente: http://www.museooteiza.org/ 1908: Jorge Oteiza Embil nace el 21 de octubre, en “Villa Endaia”, Orio (Gipuzkoa); pero él sol***a situar su nacimiento en el cubismo: “Yo nac*** con el cubismo”. “Todos arrancamos de Cézanne y del cubismo. Más exactamente del cubismo y del futurismo”. En 1908 el cubismo y el futurismo están en pleno desarrollo. En 1911 Kandinsky pinta la primera acuarela no figurativa: “Kandinsky fijó los principios espirituales del arte actual, quizá me está correspondiendo a m*** –aventuraba Oteiza– explicar sus conclusiones”. En 1913 Kazimir Malevitch desemboca en el suprematismo. De Malevitch Oteiza dirá: “Considero que mi investigación ajusta y completa racionalmente a Malevitch y concluye a Mondrian”. Del futurismo-constructivismo de Tatlin, cuyos seguidores hablaban del “laboratorio de trabajo” como caracter***stica propia, Oteiza toma la idea del artista como investigador al servicio del hombre: “En los cambios históricos, de transformación de los conocimientos, cambios de la sociedad, reajuste de la imagen del mundo, del hombre, elabora un nuevo tipo de sensibilidad audiovisual y de comportamiento. […] Suprematismo y constructivismo rusos, podemos considerar que trabajan en esta misión. Estos son también mis antecedentes”. Y Jorge Oteiza añade a la lista de antecedentes que “le afectan directamente” dos nombres más: por un lado, Mondrian, “modelo de investigación para m***”; por otro, van Doesburg, quien “en 1924 rompe con el dogmatismo ortogonal de Mondrian dando cabida en su sistema al ángulo de 45 grados y la diagonal, introduciendo la movilidad, trasladando el acento puesto por Mondrian en el E (espacio), al T (tiempo) (ET). Mi conclusión fue romper la molécula (ET) a favor del E (espacio), aislando un E (espacio)”. Gropius y el Bauhaus son dos antecedentes más que cuentan para Oteiza en su proceso creativo: “[…] en esta muestra colosal del estado actual de las tendencias informales y expresionistas que ha sido la Bienal paulista, surgió Alemania con una retrospectiva emocionante del Bauhaus, en el que los grandes maestros de hace treinta y cinco años se hab***an planteado los primeros razonamientos espaciales para la investigación del arte contemporáneo. Y coincidió que después de un grave debilitamiento en estos últimos años de las actividades de ese tipo de investigación racionalista, me replanteaba yo en esta ocasión, y del modo más insistidor y evidente para todos, la necesidad y los problemas fundamentales del espacialismo actual. Yo fui heterodoxo frente al Bauhaus, as*** aparec*** ante su gran exposición retrospectiva en la Bienal de Sao Paulo, en 1957, y aparec*** como el único en tradición viva del Bauhaus”. Y el nombre de Le Corbusier, quien en 1928 hab***a dado dos conferencias en la madrileña Residencia de Estudiantes, y a quien Oteiza hab***a remitido el catálogo de la IV Bienal de Sao Paulo, no puede faltar en la lista de artistas de la Modernidad que dirigieron el rumbo del artista nacido en Orio y con el cubismo. 1914-21: Oteiza realiza en el colegio del Sagrado Corazón de San Sebastián los tres primeros cursos de bachillerato, mientras la Europa de entreguerras vive las secuelas del primer conflicto bélico mundial y los ecos de la Revolución soviética, en un clima de gran agitación social. Los artistas se cuestionan si pod***an seguir siendo individuos aislados de la sociedad o si por el contrario deb***an hacer suyas las luchas sociales; si el artista debe aliarse con los avances técnicos, con la industria, o si debe identificarse con los viejos oficios artesanales, en los que la habilidad manual ten***a un valor en s*** mismo. Ajeno por el momento a estos dilemas, el interés de Jorge Oteiza se limita a las asignaturas de geometr***a y álgebra, y a lectura de obras como El Quijote, el Telémaco de Fénelon o las novelas de Julio Verne. Jorge de Oteiza. Apuntes Biográficos I. De 1908 a 1921. Fuente: http://www.museooteiza.org/ |
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| Jorge de Oteiza. Apuntes Biográficos III. De 1942 a 1953 Fuente: http://www.museooteiza.org/ 1942: Es contratado por el Gobierno de Colombia para organizar los estudios oficiales de cerámica. El lugar de residencia del matrimonio Oteiza fue Popayán, donde se pretend***a crear una Escuela Oficial de Cerámica con el asesoramiento del escultor. En una información sobre el escultor Edgar Negret, publicada en Bogotá, el 23 de febrero de 1975, éste recordaba que el intelectual y pol***tico colombiano Germán Arciniegas conoció a Oteiza en Argentina y le llevó a Colombia con el designio de enseñar cerámica. “Anduvo por Carmen Viboral y por Ráquira viendo fábricas de platos y figuras artesanales, pero sentó sus reales en Popayán. Hab***a ah*** una buena arcilla y tuvo disc***pulos como Luz Valencia de Uruburu y disc***pulos como yo. El alcalde Edgar Simonds me hab***a entregado a t***tulo gratuito las llaves del viejo convento, desocupado entonces y que hoy es el Hotel Monasterio […]. All*** nos llevó muchos libros y muchos conocimientos. Se nos abrió el mundo del arte contemporáneo […]. Esto ocurr***a en 1944 […]. Mi mayor afecto y admiración son por Jorge Oteiza […], pero es el hombre y su cultura lo que hace de este vasco un maestro y no el afán de transmitir lo suyo”. 1944: Escribe un informe que la Universidad de Popayán publica en el mes de diciembre con el t***tulo de Carta a los artistas de América. Sobre el arte nuevo en la posguerra: una “cuidada reflexión sobre un arte nuevo para la posguerra, análisis muralismos mexicanos y acusación tendencia antieuropea de artistas americanos, con un último cap***tulo de llamada también de atención a nuestro Gobierno Vasco en el exilio y cuyo regreso a todos nos parec***a entonces inminente”. Oteiza y su mujer forman parte, también ese año, de una expedición de tres semanas de duración, en las que recorren diferentes emplazamientos en los que se encuentra estatuaria agustiniana. En su libro Interpretación estética de la estatuaria megal***tica americana, escrito en 1950 y publicado dos años más tarde, expone su teor***a del “ser estético y la Estética Objetiva”. 1945: Mientras el escultor desarrollaba los principios de su investigación escultórica y ve la forma de ganarse la vida en distintos pa***ses americanos, la capital mexicana acoge, el 7 de noviembre de 1945, la declaración de otro gobierno en el exilio: la del gobierno de la República, en la que se dec***a: “No queremos los hombres de este Gobierno sino una solución de paz, pero aún para ella y para los d***as inmediatos confiamos en las heroicas fuerzas de la resistencia, con las que vamos a estar diariamente al habla. No creemos que España, dada su historia, pueda salvarse sino por la República”. Jorge Oteiza se reconoce en esa España republicana y errante del exterior que no sabe cuándo ni si volverá a casa. 1946-47: Jorge Oteiza da una conferencia sobre “Estética Objetiva”, que tiene lugar en la Casa de Cultura de la capital de Ecuador, uno de los pa***ses en los que el matrimonio hace una estancia, al igual que en Colombia, Perú y Bolivia. En 1946, Oteiza se halla en Colombia y publica, el mes de marzo, en la Revista de América, de Bogota, un ensayo sobre Zuloaga –Grandeza y miseria de Zuloaga–. El 28 de marzo, con motivo del segundo centenario del nacimiento de Francisco de Goya, dio la conferencia “Pintura de Goya y encuentro con el realismo metaf***sico del arte español”, y el 16 de abril, en el foyer del teatro Colón, habló “Del estilo de Goya al realismo inmóvil” –posteriormente reelaborada en su libro Goya mañana–, con motivo de la clausura de la exposición de grabados del maestro español, en el 118 aniversario de su muerte. “Amaba la obra de Goya y conoc***a su obra desde mis tiempos de estudiante en Madrid, hace 18 años. Entonces, los domingos por la mañana me obligaba por temporadas a pasarlas en el Museo del Prado […]. Me suced***a con Goya que no pod***a estar con él un rato prolongado, pero ten***a que volver insistentemente. Y cuando sonaba la hora de cerrarse el museo, casi siempre me encontraba en la sala alta, dedicada a las estampas, dibujos y grabados de Goya […]. Pues resulta que nuestra época es hija de la de Goya y la de Goya hija de la del Greco”. En 1946, mientras estaba en Colombia para la organización oficial de la enseñanza de cerámica, recuerda el escultor que “me ofrec*** a una universidad norteamericana para dictar un curso de cerámica hispanoárabe. La contestación que recib*** era poniendo en duda mis conocimientos técnicos y poniéndome toda clase de dificultades para la entrada como republicano español”. Ese mismo año, el último número de la revista Cabalgata de Buenos Aires publicaba su escrito “Informe sobre mi escultura”, en el que se pod***a leer: “El hueco en escultura corresponde espiritualmente a la reaparición del sentimiento trágico al concluirse la herencia de un sistema tradicional […]. El vac***o ha de ser objeto de un nuevo razonar plástico […], el hueco deberá constituir el tránsito de una estatua-masa tradicional a la estatua-energ***a del futuro. De la estatua pesada y cerrada a la estatua liviana y abierta”. Oteiza daba cuenta en este texto de sus investigaciones plásticas: “Si tres puntos son suficientes para garantizar la estabilidad material de un cuerpo y si una estatua, en su función espiritual, es la lucha contra la gravedad, contra la ca***da, contra la Muerte, más de tres puntos de apoyo, representan lo incompleto de la victoria del escultor […], más tarde, por el camino del ensayo, para eliminar uno de los tres puntos de apoyo, di con dos medios discos como aparato inestable sobre dos puntos, que pod***a considerarse como principio lógico de la movilidad en la estatua y que he traducido como concepto de flotación”. Fue en esa época cuando el escultor descubrió a Henry Moore: “Creo que hacia el 45, terminando la guerra mundial surge Moore. La impresión que me produce es tremenda. Reacciono pronto, hay que analizar Moore y replantearme toda la escultura. Completaré mi documentación al regresar a España el 48 […], pero ahora estamos en el 47 en Buenos Aires. Moore parece que hab***a conocido a Alberto [Sánchez] y su obra, yo entonces no lo sab***a, s*** que se hab***a apoyado en escultura precolombina de Méjico […]. Luego me plantear***a la experiencia contraria frente a Moore, los espacios vac***os, la energ***a espacial por fusión de elementos livianos y abrir***a el cilindro para obtener el hipérbole y fusionar estos hiperboloides: se aparece en m*** el Propósito experimental del 56-57 para la Bienal de Brasil, que consiste en el hipérbole como cilindro abierto (poca masa y más energ***a del vac***o exterior), en el que el vac***o se da por fusión de unidades livianas, y la otra variante, la de la desocupación del cilindro, cortando el cilindro por medio y vaciándolo. De esta idea surge Regreso de la muerte y los apóstoles de Aránzazu y toda mi plástica figurativa abierta que ya no debe relacionarse con Moore, aunque superficialmente se preste a la relación”. 1951: El 19 de septiembre de 1951 los arquitectos elegidos para llevar a cabo la renovación de la Bas***lica de Aránzazu, Francisco Javier Sáenz de Oiza y Luis Laorga escriben al Provincial de los franciscanos en Cantabria, Fray Pablo de Lete, y le expresan su opinión de que el proyecto más apropiado para la decoración escultórica del gran friso exterior de la nueva bas***lica era el propuesto por Jorge Oteiza: “la Provincia Franciscana de Cantabria de acuerdo con la sugerencia de los arquitectos del nuevo templo, acuerdan encargar a Oteiza el trabajo total de la estatuaria de la nueva bas***lica”. Se inició entonces una amistad entre el arquitecto navarro y el escultor que perdurará hasta la muerte del primero, en el año 2000. Amistad que les llevó a colaborar en proyectos como el que realizaron para la capilla en el camino de Santiago, junto a José Lu***s Roman***, por el que recibieron el Premio Nacional de Arquitectura en 1954, y que culminará con la construcción de la Fundación-Museo Jorge Oteiza. Ante la noticia de su designación para realizar el friso de Aránzazu, Jorge Oteiza anota: “Quisiera acertar en esta obra a conciliar las exigencias formales a las que por vocación experimental pertenezco como escultor de mi tiempo con las propiedades religiosas de la estatuaria medieval a las que pertenece el sentimiento religioso y puedo decir que el sentimiento art***stico también, de mi pueblo”. En el número de la revista Lekaroz correspondiente a enero de 1952, en un escrito titulado “Renovación de la estructura en el arte actual”, Oteiza, que establece por entonces su taller en Aránzazu, señala: “En estos momentos estoy con toda mi atención desarrollando bocetos para la estatuaria de la nueva Bas***lica de Nuestra Señora de Aránzazu […]. Dudan muchos, aunque no tantos como alguno pretende, de la conciliación de un concepto estético, auténticamente moderno, con la adecuada expresión tradicional y religiosa”. Sobre el significado del friso que estaba esbozando apuntaba: “El friso integrado en la fachada participa de su naturaleza l***mite vivo entre el interior –iglesia o difusor espiritual de la luz– y el exterior-Naturaleza. La consistencia de la conclusión vac***a equivaldr***a estéticamente a la creación de una cavidad o Nada puramente m***stica o receptiva, una resonancia de Dios absoluta. –Recordaré la Nada final en la m***stica-Poética de San Juan de la Cruz”. Pero poco a poco fue cuajando una opinión contraria a la obra, sostenida en que buena parte de los artistas que colaboraban en la nueva edificación Aránzazu eran “declaradamente ateos y vasquistas”. El 6 de noviembre de 1954 aparece en las Crónicas del Santuario de Aránzazu la siguiente resolución: “Se suspenden las obras de escultura y pintura, debido entre otras cosas a las quejas recibidas por el estilo empleado por los artistas en sus concepciones”. El más afectado por la decisión, como se ve por la carta de 2 de noviembre de 1955 al Padre Javier Álvarez de Eulate, es Jorge Oteiza: “Estoy realmente deca***do, tan cansado de vivir tan inútilmente [...], no siento ni odio, es una repugnancia sin esperanza de podérmela quitar. Tampoco tengo ilusión por irme a otra parte. Cómo escapar de esta época estúpida y confundida. Traicionado por todos. Quisiera estar muerto y me horroriza pensarlo, as*** sin nada en las manos [...]. Trabajo como un sonámbulo [...]. Tengo como sueño en la cabeza, como aburrimiento vital que me entra de fuera, como agua en un barco [...]. Estoy rabioso, no encuentro salida a un estado de ánimo mejor”. Los apóstoles permanecer***an abandonados durante 13 en la orilla de la carretera del santuario. De ello habla el poema oteiziano Androcanto y sigo. Ballet por las piedras de los apóstoles en la carretera. El 31 de octubre de 1968 Jorge Oteiza reanuda su trabajo en Aránzazu. En el invierno de 1968-69 Aránzazu se convirtió en un centro de formación art***stica. Todo visitante era invitado a modelar barro y recib***a gratis las enseñanzas del escultor convertido en pedagogo. El 12 de junio de 1969 coloca en el friso al primer apóstol. El 17 de junio, la última de las catorce figuras previstas. El 21 de octubre se termina el conjunto escultórico de la fachada. La importancia de esta obra radica, en palabras de Jorge Oteiza, en que “el Grupo de Aránzazu es la confirmación, continuidad del Renacimiento de artistas vascos del tiempo de la República y que en 1931-33 se plantea como un Constructivismo, un racionalismo experimental al servicio de nuestro Pa***s Vasco”. A decir de Néstor Basterretxea, Carlos Pascual de Lara y el propio Oteiza, con la bas***lica se quer***a “crear un espacio religioso resultante de la ***ntima conjunción de la arquitectura con la pintura y la escultura”. 1952-53: Son años en que Jorge Oteiza continúa su experimentación formal. Los volúmenes aplastados que tomó del escultor Tsapline en los inicios de su carrera, se van proyectando hacia el exterior, hasta convertirse en planos cóncavos o en una botella en expansión. Son variaciones del hiperboloide que mostrará en exposiciones como la muestra colectiva de la galer***a Xagra de Madrid. En agosto de 1952, Oteiza acude a Santander, donde se celebra el Primer Curso de Arte, dentro de las actividades de la Universidad Internacional Menéndez y Pelayo, para hablar de “escultura dinámica”. La investigación formal de Jorge Oteiza tendrá un momento destacado en 1953, cuando participa en el Concurso-Exposición Internacional de Escultura, celebrado en la Tate Gallery de Londres, del 14 de marzo al 30 de abril, con “El prisionero pol***tico desconocido” como tema. El escultor presentó all*** su “Prometeo Múltiple”. En la memoria explicativa, daba cuenta del contenido pol***tico y estético de la obra, que remite al “[…]cilindro de Cézanne, [pues] la vieja imagen eucl***dea del hombre, hoy resultar***a insuficiente, inactual. Consideramos al hiperboloide como la nueva unidad geométrica y sensible para la expresión plástica de nuestro nuevo concepto del universo, f***sicamente en expansión constante, y para la expresión de la imagen espiritual del hombre nuevo, obligado moralmente a poner su corazón en el exterior, exactamente la actitud del prisionero pol***tico, del verdadero prisionero pol***tico. El hiperboloide es el cilindro abierto al exterior, el cilindro puesto en una cuarta dimensión plástica y al servicio de un previsible y lógico sistema estético liviano y monumental, en el que se opere por fusión de unidades livianas […]. Hemos concebido este monumento como una articulación simple y abierta, como un sistema formal liviano, en que el vac***o interior constituya una sustancia expresiva y trágica. El conjunto está constituido en tres l***neas divergentes”. En este punto de su experimentación, Jorge Oteiza señalaba: “Ya estoy definiendo grandes espacios vac***os desde referencias m***nimas de masa formal. Me planteo el concepto de ocupación y desocupación espacial […]. Revisión del proceso desde Cézanne. Me encuentro desocupando espacio […]. Pienso en una Ley de los Cambios de la expresión que puede ordenar y dar sentido a estos cambios. Entro en conciencia de que estoy desmontando el lenguaje expresivo, que la experimentación general en el arte contemporáneo está concluyendo y me propongo ya que con Cézanne se recomienza con las unidades eucl***deas, concluir con la desocupación de esas mismas unidades, el cubo, la esfera, el cilindro”. ¿Cómo es esa Ley de los Cambios? Es bifásica, responde Oteiza: “En una primera parte se plantea el crecimiento f***sico de la expresión en una escala creciente a partir de cero y en una segunda fase, se completa la experimentación interna de la expresión en su aspecto metaf***sico y receptivo, desmontándose la expresión hasta apoyarse en la señal conclusiva de la obra vac***a, en que el cero de partida se ha vuelto negativo. La técnica de la primera fase es acumulativa, por ocupación creciente del espacio. En la segunda, se procede a la inversa, con una técnica de desocupación del espacio, eliminativa”. Jorge de Oteiza. Apuntes Biográficos III. De 1942 a 1953 Fuente: http://www.museooteiza.org/ |
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| Jorge de Oteiza. Apuntes Biográficos III. De 1942 a 1953 Fuente: http://www.museooteiza.org/ 1942: Es contratado por el Gobierno de Colombia para organizar los estudios oficiales de cerámica. El lugar de residencia del matrimonio Oteiza fue Popayán, donde se pretend***a crear una Escuela Oficial de Cerámica con el asesoramiento del escultor. En una información sobre el escultor Edgar Negret, publicada en Bogotá, el 23 de febrero de 1975, éste recordaba que el intelectual y pol***tico colombiano Germán Arciniegas conoció a Oteiza en Argentina y le llevó a Colombia con el designio de enseñar cerámica. “Anduvo por Carmen Viboral y por Ráquira viendo fábricas de platos y figuras artesanales, pero sentó sus reales en Popayán. Hab***a ah*** una buena arcilla y tuvo disc***pulos como Luz Valencia de Uruburu y disc***pulos como yo. El alcalde Edgar Simonds me hab***a entregado a t***tulo gratuito las llaves del viejo convento, desocupado entonces y que hoy es el Hotel Monasterio […]. All*** nos llevó muchos libros y muchos conocimientos. Se nos abrió el mundo del arte contemporáneo […]. Esto ocurr***a en 1944 […]. Mi mayor afecto y admiración son por Jorge Oteiza […], pero es el hombre y su cultura lo que hace de este vasco un maestro y no el afán de transmitir lo suyo”. 1944: Escribe un informe que la Universidad de Popayán publica en el mes de diciembre con el t***tulo de Carta a los artistas de América. Sobre el arte nuevo en la posguerra: una “cuidada reflexión sobre un arte nuevo para la posguerra, análisis muralismos mexicanos y acusación tendencia antieuropea de artistas americanos, con un último cap***tulo de llamada también de atención a nuestro Gobierno Vasco en el exilio y cuyo regreso a todos nos parec***a entonces inminente”. Oteiza y su mujer forman parte, también ese año, de una expedición de tres semanas de duración, en las que recorren diferentes emplazamientos en los que se encuentra estatuaria agustiniana. En su libro Interpretación estética de la estatuaria megal***tica americana, escrito en 1950 y publicado dos años más tarde, expone su teor***a del “ser estético y la Estética Objetiva”. 1945: Mientras el escultor desarrollaba los principios de su investigación escultórica y ve la forma de ganarse la vida en distintos pa***ses americanos, la capital mexicana acoge, el 7 de noviembre de 1945, la declaración de otro gobierno en el exilio: la del gobierno de la República, en la que se dec***a: “No queremos los hombres de este Gobierno sino una solución de paz, pero aún para ella y para los d***as inmediatos confiamos en las heroicas fuerzas de la resistencia, con las que vamos a estar diariamente al habla. No creemos que España, dada su historia, pueda salvarse sino por la República”. Jorge Oteiza se reconoce en esa España republicana y errante del exterior que no sabe cuándo ni si volverá a casa. 1946-47: Jorge Oteiza da una conferencia sobre “Estética Objetiva”, que tiene lugar en la Casa de Cultura de la capital de Ecuador, uno de los pa***ses en los que el matrimonio hace una estancia, al igual que en Colombia, Perú y Bolivia. En 1946, Oteiza se halla en Colombia y publica, el mes de marzo, en la Revista de América, de Bogota, un ensayo sobre Zuloaga –Grandeza y miseria de Zuloaga–. El 28 de marzo, con motivo del segundo centenario del nacimiento de Francisco de Goya, dio la conferencia “Pintura de Goya y encuentro con el realismo metaf***sico del arte español”, y el 16 de abril, en el foyer del teatro Colón, habló “Del estilo de Goya al realismo inmóvil” –posteriormente reelaborada en su libro Goya mañana–, con motivo de la clausura de la exposición de grabados del maestro español, en el 118 aniversario de su muerte. “Amaba la obra de Goya y conoc***a su obra desde mis tiempos de estudiante en Madrid, hace 18 años. Entonces, los domingos por la mañana me obligaba por temporadas a pasarlas en el Museo del Prado […]. Me suced***a con Goya que no pod***a estar con él un rato prolongado, pero ten***a que volver insistentemente. Y cuando sonaba la hora de cerrarse el museo, casi siempre me encontraba en la sala alta, dedicada a las estampas, dibujos y grabados de Goya […]. Pues resulta que nuestra época es hija de la de Goya y la de Goya hija de la del Greco”. En 1946, mientras estaba en Colombia para la organización oficial de la enseñanza de cerámica, recuerda el escultor que “me ofrec*** a una universidad norteamericana para dictar un curso de cerámica hispanoárabe. La contestación que recib*** era poniendo en duda mis conocimientos técnicos y poniéndome toda clase de dificultades para la entrada como republicano español”. Ese mismo año, el último número de la revista Cabalgata de Buenos Aires publicaba su escrito “Informe sobre mi escultura”, en el que se pod***a leer: “El hueco en escultura corresponde espiritualmente a la reaparición del sentimiento trágico al concluirse la herencia de un sistema tradicional […]. El vac***o ha de ser objeto de un nuevo razonar plástico […], el hueco deberá constituir el tránsito de una estatua-masa tradicional a la estatua-energ***a del futuro. De la estatua pesada y cerrada a la estatua liviana y abierta”. Oteiza daba cuenta en este texto de sus investigaciones plásticas: “Si tres puntos son suficientes para garantizar la estabilidad material de un cuerpo y si una estatua, en su función espiritual, es la lucha contra la gravedad, contra la ca***da, contra la Muerte, más de tres puntos de apoyo, representan lo incompleto de la victoria del escultor […], más tarde, por el camino del ensayo, para eliminar uno de los tres puntos de apoyo, di con dos medios discos como aparato inestable sobre dos puntos, que pod***a considerarse como principio lógico de la movilidad en la estatua y que he traducido como concepto de flotación”. Fue en esa época cuando el escultor descubrió a Henry Moore: “Creo que hacia el 45, terminando la guerra mundial surge Moore. La impresión que me produce es tremenda. Reacciono pronto, hay que analizar Moore y replantearme toda la escultura. Completaré mi documentación al regresar a España el 48 […], pero ahora estamos en el 47 en Buenos Aires. Moore parece que hab***a conocido a Alberto [Sánchez] y su obra, yo entonces no lo sab***a, s*** que se hab***a apoyado en escultura precolombina de Méjico […]. Luego me plantear***a la experiencia contraria frente a Moore, los espacios vac***os, la energ***a espacial por fusión de elementos livianos y abrir***a el cilindro para obtener el hipérbole y fusionar estos hiperboloides: se aparece en m*** el Propósito experimental del 56-57 para la Bienal de Brasil, que consiste en el hipérbole como cilindro abierto (poca masa y más energ***a del vac***o exterior), en el que el vac***o se da por fusión de unidades livianas, y la otra variante, la de la desocupación del cilindro, cortando el cilindro por medio y vaciándolo. De esta idea surge Regreso de la muerte y los apóstoles de Aránzazu y toda mi plástica figurativa abierta que ya no debe relacionarse con Moore, aunque superficialmente se preste a la relación”. 1951: El 19 de septiembre de 1951 los arquitectos elegidos para llevar a cabo la renovación de la Bas***lica de Aránzazu, Francisco Javier Sáenz de Oiza y Luis Laorga escriben al Provincial de los franciscanos en Cantabria, Fray Pablo de Lete, y le expresan su opinión de que el proyecto más apropiado para la decoración escultórica del gran friso exterior de la nueva bas***lica era el propuesto por Jorge Oteiza: “la Provincia Franciscana de Cantabria de acuerdo con la sugerencia de los arquitectos del nuevo templo, acuerdan encargar a Oteiza el trabajo total de la estatuaria de la nueva bas***lica”. Se inició entonces una amistad entre el arquitecto navarro y el escultor que perdurará hasta la muerte del primero, en el año 2000. Amistad que les llevó a colaborar en proyectos como el que realizaron para la capilla en el camino de Santiago, junto a José Lu***s Roman***, por el que recibieron el Premio Nacional de Arquitectura en 1954, y que culminará con la construcción de la Fundación-Museo Jorge Oteiza. Ante la noticia de su designación para realizar el friso de Aránzazu, Jorge Oteiza anota: “Quisiera acertar en esta obra a conciliar las exigencias formales a las que por vocación experimental pertenezco como escultor de mi tiempo con las propiedades religiosas de la estatuaria medieval a las que pertenece el sentimiento religioso y puedo decir que el sentimiento art***stico también, de mi pueblo”. En el número de la revista Lekaroz correspondiente a enero de 1952, en un escrito titulado “Renovación de la estructura en el arte actual”, Oteiza, que establece por entonces su taller en Aránzazu, señala: “En estos momentos estoy con toda mi atención desarrollando bocetos para la estatuaria de la nueva Bas***lica de Nuestra Señora de Aránzazu […]. Dudan muchos, aunque no tantos como alguno pretende, de la conciliación de un concepto estético, auténticamente moderno, con la adecuada expresión tradicional y religiosa”. Sobre el significado del friso que estaba esbozando apuntaba: “El friso integrado en la fachada participa de su naturaleza l***mite vivo entre el interior –iglesia o difusor espiritual de la luz– y el exterior-Naturaleza. La consistencia de la conclusión vac***a equivaldr***a estéticamente a la creación de una cavidad o Nada puramente m***stica o receptiva, una resonancia de Dios absoluta. –Recordaré la Nada final en la m***stica-Poética de San Juan de la Cruz”. Pero poco a poco fue cuajando una opinión contraria a la obra, sostenida en que buena parte de los artistas que colaboraban en la nueva edificación Aránzazu eran “declaradamente ateos y vasquistas”. El 6 de noviembre de 1954 aparece en las Crónicas del Santuario de Aránzazu la siguiente resolución: “Se suspenden las obras de escultura y pintura, debido entre otras cosas a las quejas recibidas por el estilo empleado por los artistas en sus concepciones”. El más afectado por la decisión, como se ve por la carta de 2 de noviembre de 1955 al Padre Javier Álvarez de Eulate, es Jorge Oteiza: “Estoy realmente deca***do, tan cansado de vivir tan inútilmente [...], no siento ni odio, es una repugnancia sin esperanza de podérmela quitar. Tampoco tengo ilusión por irme a otra parte. Cómo escapar de esta época estúpida y confundida. Traicionado por todos. Quisiera estar muerto y me horroriza pensarlo, as*** sin nada en las manos [...]. Trabajo como un sonámbulo [...]. Tengo como sueño en la cabeza, como aburrimiento vital que me entra de fuera, como agua en un barco [...]. Estoy rabioso, no encuentro salida a un estado de ánimo mejor”. Los apóstoles permanecer***an abandonados durante 13 en la orilla de la carretera del santuario. De ello habla el poema oteiziano Androcanto y sigo. Ballet por las piedras de los apóstoles en la carretera. El 31 de octubre de 1968 Jorge Oteiza reanuda su trabajo en Aránzazu. En el invierno de 1968-69 Aránzazu se convirtió en un centro de formación art***stica. Todo visitante era invitado a modelar barro y recib***a gratis las enseñanzas del escultor convertido en pedagogo. El 12 de junio de 1969 coloca en el friso al primer apóstol. El 17 de junio, la última de las catorce figuras previstas. El 21 de octubre se termina el conjunto escultórico de la fachada. La importancia de esta obra radica, en palabras de Jorge Oteiza, en que “el Grupo de Aránzazu es la confirmación, continuidad del Renacimiento de artistas vascos del tiempo de la República y que en 1931-33 se plantea como un Constructivismo, un racionalismo experimental al servicio de nuestro Pa***s Vasco”. A decir de Néstor Basterretxea, Carlos Pascual de Lara y el propio Oteiza, con la bas***lica se quer***a “crear un espacio religioso resultante de la ***ntima conjunción de la arquitectura con la pintura y la escultura”. 1952-53: Son años en que Jorge Oteiza continúa su experimentación formal. Los volúmenes aplastados que tomó del escultor Tsapline en los inicios de su carrera, se van proyectando hacia el exterior, hasta convertirse en planos cóncavos o en una botella en expansión. Son variaciones del hiperboloide que mostrará en exposiciones como la muestra colectiva de la galer***a Xagra de Madrid. En agosto de 1952, Oteiza acude a Santander, donde se celebra el Primer Curso de Arte, dentro de las actividades de la Universidad Internacional Menéndez y Pelayo, para hablar de “escultura dinámica”. La investigación formal de Jorge Oteiza tendrá un momento destacado en 1953, cuando participa en el Concurso-Exposición Internacional de Escultura, celebrado en la Tate Gallery de Londres, del 14 de marzo al 30 de abril, con “El prisionero pol***tico desconocido” como tema. El escultor presentó all*** su “Prometeo Múltiple”. En la memoria explicativa, daba cuenta del contenido pol***tico y estético de la obra, que remite al “[…]cilindro de Cézanne, [pues] la vieja imagen eucl***dea del hombre, hoy resultar***a insuficiente, inactual. Consideramos al hiperboloide como la nueva unidad geométrica y sensible para la expresión plástica de nuestro nuevo concepto del universo, f***sicamente en expansión constante, y para la expresión de la imagen espiritual del hombre nuevo, obligado moralmente a poner su corazón en el exterior, exactamente la actitud del prisionero pol***tico, del verdadero prisionero pol***tico. El hiperboloide es el cilindro abierto al exterior, el cilindro puesto en una cuarta dimensión plástica y al servicio de un previsible y lógico sistema estético liviano y monumental, en el que se opere por fusión de unidades livianas […]. Hemos concebido este monumento como una articulación simple y abierta, como un sistema formal liviano, en que el vac***o interior constituya una sustancia expresiva y trágica. El conjunto está constituido en tres l***neas divergentes”. En este punto de su experimentación, Jorge Oteiza señalaba: “Ya estoy definiendo grandes espacios vac***os desde referencias m***nimas de masa formal. Me planteo el concepto de ocupación y desocupación espacial […]. Revisión del proceso desde Cézanne. Me encuentro desocupando espacio […]. Pienso en una Ley de los Cambios de la expresión que puede ordenar y dar sentido a estos cambios. Entro en conciencia de que estoy desmontando el lenguaje expresivo, que la experimentación general en el arte contemporáneo está concluyendo y me propongo ya que con Cézanne se recomienza con las unidades eucl***deas, concluir con la desocupación de esas mismas unidades, el cubo, la esfera, el cilindro”. ¿Cómo es esa Ley de los Cambios? Es bifásica, responde Oteiza: “En una primera parte se plantea el crecimiento f***sico de la expresión en una escala creciente a partir de cero y en una segunda fase, se completa la experimentación interna de la expresión en su aspecto metaf***sico y receptivo, desmontándose la expresión hasta apoyarse en la señal conclusiva de la obra vac***a, en que el cero de partida se ha vuelto negativo. La técnica de la primera fase es acumulativa, por ocupación creciente del espacio. En la segunda, se procede a la inversa, con una técnica de desocupación del espacio, eliminativa”. Jorge de Oteiza. Apuntes Biográficos III. De 1942 a 1953 Fuente: http://www.museooteiza.org/ |
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| Jorge de Oteiza. Apuntes Biográficos III. De 1942 a 1953 Fuente: http://www.museooteiza.org/ 1942: Es contratado por el Gobierno de Colombia para organizar los estudios oficiales de cerámica. El lugar de residencia del matrimonio Oteiza fue Popayán, donde se pretend***a crear una Escuela Oficial de Cerámica con el asesoramiento del escultor. En una información sobre el escultor Edgar Negret, publicada en Bogotá, el 23 de febrero de 1975, éste recordaba que el intelectual y pol***tico colombiano Germán Arciniegas conoció a Oteiza en Argentina y le llevó a Colombia con el designio de enseñar cerámica. “Anduvo por Carmen Viboral y por Ráquira viendo fábricas de platos y figuras artesanales, pero sentó sus reales en Popayán. Hab***a ah*** una buena arcilla y tuvo disc***pulos como Luz Valencia de Uruburu y disc***pulos como yo. El alcalde Edgar Simonds me hab***a entregado a t***tulo gratuito las llaves del viejo convento, desocupado entonces y que hoy es el Hotel Monasterio […]. All*** nos llevó muchos libros y muchos conocimientos. Se nos abrió el mundo del arte contemporáneo […]. Esto ocurr***a en 1944 […]. Mi mayor afecto y admiración son por Jorge Oteiza […], pero es el hombre y su cultura lo que hace de este vasco un maestro y no el afán de transmitir lo suyo”. 1944: Escribe un informe que la Universidad de Popayán publica en el mes de diciembre con el t***tulo de Carta a los artistas de América. Sobre el arte nuevo en la posguerra: una “cuidada reflexión sobre un arte nuevo para la posguerra, análisis muralismos mexicanos y acusación tendencia antieuropea de artistas americanos, con un último cap***tulo de llamada también de atención a nuestro Gobierno Vasco en el exilio y cuyo regreso a todos nos parec***a entonces inminente”. Oteiza y su mujer forman parte, también ese año, de una expedición de tres semanas de duración, en las que recorren diferentes emplazamientos en los que se encuentra estatuaria agustiniana. En su libro Interpretación estética de la estatuaria megal***tica americana, escrito en 1950 y publicado dos años más tarde, expone su teor***a del “ser estético y la Estética Objetiva”. 1945: Mientras el escultor desarrollaba los principios de su investigación escultórica y ve la forma de ganarse la vida en distintos pa***ses americanos, la capital mexicana acoge, el 7 de noviembre de 1945, la declaración de otro gobierno en el exilio: la del gobierno de la República, en la que se dec***a: “No queremos los hombres de este Gobierno sino una solución de paz, pero aún para ella y para los d***as inmediatos confiamos en las heroicas fuerzas de la resistencia, con las que vamos a estar diariamente al habla. No creemos que España, dada su historia, pueda salvarse sino por la República”. Jorge Oteiza se reconoce en esa España republicana y errante del exterior que no sabe cuándo ni si volverá a casa. 1946-47: Jorge Oteiza da una conferencia sobre “Estética Objetiva”, que tiene lugar en la Casa de Cultura de la capital de Ecuador, uno de los pa***ses en los que el matrimonio hace una estancia, al igual que en Colombia, Perú y Bolivia. En 1946, Oteiza se halla en Colombia y publica, el mes de marzo, en la Revista de América, de Bogota, un ensayo sobre Zuloaga –Grandeza y miseria de Zuloaga–. El 28 de marzo, con motivo del segundo centenario del nacimiento de Francisco de Goya, dio la conferencia “Pintura de Goya y encuentro con el realismo metaf***sico del arte español”, y el 16 de abril, en el foyer del teatro Colón, habló “Del estilo de Goya al realismo inmóvil” –posteriormente reelaborada en su libro Goya mañana–, con motivo de la clausura de la exposición de grabados del maestro español, en el 118 aniversario de su muerte. “Amaba la obra de Goya y conoc***a su obra desde mis tiempos de estudiante en Madrid, hace 18 años. Entonces, los domingos por la mañana me obligaba por temporadas a pasarlas en el Museo del Prado […]. Me suced***a con Goya que no pod***a estar con él un rato prolongado, pero ten***a que volver insistentemente. Y cuando sonaba la hora de cerrarse el museo, casi siempre me encontraba en la sala alta, dedicada a las estampas, dibujos y grabados de Goya […]. Pues resulta que nuestra época es hija de la de Goya y la de Goya hija de la del Greco”. En 1946, mientras estaba en Colombia para la organización oficial de la enseñanza de cerámica, recuerda el escultor que “me ofrec*** a una universidad norteamericana para dictar un curso de cerámica hispanoárabe. La contestación que recib*** era poniendo en duda mis conocimientos técnicos y poniéndome toda clase de dificultades para la entrada como republicano español”. Ese mismo año, el último número de la revista Cabalgata de Buenos Aires publicaba su escrito “Informe sobre mi escultura”, en el que se pod***a leer: “El hueco en escultura corresponde espiritualmente a la reaparición del sentimiento trágico al concluirse la herencia de un sistema tradicional […]. El vac***o ha de ser objeto de un nuevo razonar plástico […], el hueco deberá constituir el tránsito de una estatua-masa tradicional a la estatua-energ***a del futuro. De la estatua pesada y cerrada a la estatua liviana y abierta”. Oteiza daba cuenta en este texto de sus investigaciones plásticas: “Si tres puntos son suficientes para garantizar la estabilidad material de un cuerpo y si una estatua, en su función espiritual, es la lucha contra la gravedad, contra la ca***da, contra la Muerte, más de tres puntos de apoyo, representan lo incompleto de la victoria del escultor […], más tarde, por el camino del ensayo, para eliminar uno de los tres puntos de apoyo, di con dos medios discos como aparato inestable sobre dos puntos, que pod***a considerarse como principio lógico de la movilidad en la estatua y que he traducido como concepto de flotación”. Fue en esa época cuando el escultor descubrió a Henry Moore: “Creo que hacia el 45, terminando la guerra mundial surge Moore. La impresión que me produce es tremenda. Reacciono pronto, hay que analizar Moore y replantearme toda la escultura. Completaré mi documentación al regresar a España el 48 […], pero ahora estamos en el 47 en Buenos Aires. Moore parece que hab***a conocido a Alberto [Sánchez] y su obra, yo entonces no lo sab***a, s*** que se hab***a apoyado en escultura precolombina de Méjico […]. Luego me plantear***a la experiencia contraria frente a Moore, los espacios vac***os, la energ***a espacial por fusión de elementos livianos y abrir***a el cilindro para obtener el hipérbole y fusionar estos hiperboloides: se aparece en m*** el Propósito experimental del 56-57 para la Bienal de Brasil, que consiste en el hipérbole como cilindro abierto (poca masa y más energ***a del vac***o exterior), en el que el vac***o se da por fusión de unidades livianas, y la otra variante, la de la desocupación del cilindro, cortando el cilindro por medio y vaciándolo. De esta idea surge Regreso de la muerte y los apóstoles de Aránzazu y toda mi plástica figurativa abierta que ya no debe relacionarse con Moore, aunque superficialmente se preste a la relación”. 1951: El 19 de septiembre de 1951 los arquitectos elegidos para llevar a cabo la renovación de la Bas***lica de Aránzazu, Francisco Javier Sáenz de Oiza y Luis Laorga escriben al Provincial de los franciscanos en Cantabria, Fray Pablo de Lete, y le expresan su opinión de que el proyecto más apropiado para la decoración escultórica del gran friso exterior de la nueva bas***lica era el propuesto por Jorge Oteiza: “la Provincia Franciscana de Cantabria de acuerdo con la sugerencia de los arquitectos del nuevo templo, acuerdan encargar a Oteiza el trabajo total de la estatuaria de la nueva bas***lica”. Se inició entonces una amistad entre el arquitecto navarro y el escultor que perdurará hasta la muerte del primero, en el año 2000. Amistad que les llevó a colaborar en proyectos como el que realizaron para la capilla en el camino de Santiago, junto a José Lu***s Roman***, por el que recibieron el Premio Nacional de Arquitectura en 1954, y que culminará con la construcción de la Fundación-Museo Jorge Oteiza. Ante la noticia de su designación para realizar el friso de Aránzazu, Jorge Oteiza anota: “Quisiera acertar en esta obra a conciliar las exigencias formales a las que por vocación experimental pertenezco como escultor de mi tiempo con las propiedades religiosas de la estatuaria medieval a las que pertenece el sentimiento religioso y puedo decir que el sentimiento art***stico también, de mi pueblo”. En el número de la revista Lekaroz correspondiente a enero de 1952, en un escrito titulado “Renovación de la estructura en el arte actual”, Oteiza, que establece por entonces su taller en Aránzazu, señala: “En estos momentos estoy con toda mi atención desarrollando bocetos para la estatuaria de la nueva Bas***lica de Nuestra Señora de Aránzazu […]. Dudan muchos, aunque no tantos como alguno pretende, de la conciliación de un concepto estético, auténticamente moderno, con la adecuada expresión tradicional y religiosa”. Sobre el significado del friso que estaba esbozando apuntaba: “El friso integrado en la fachada participa de su naturaleza l***mite vivo entre el interior –iglesia o difusor espiritual de la luz– y el exterior-Naturaleza. La consistencia de la conclusión vac***a equivaldr***a estéticamente a la creación de una cavidad o Nada puramente m***stica o receptiva, una resonancia de Dios absoluta. –Recordaré la Nada final en la m***stica-Poética de San Juan de la Cruz”. Pero poco a poco fue cuajando una opinión contraria a la obra, sostenida en que buena parte de los artistas que colaboraban en la nueva edificación Aránzazu eran “declaradamente ateos y vasquistas”. El 6 de noviembre de 1954 aparece en las Crónicas del Santuario de Aránzazu la siguiente resolución: “Se suspenden las obras de escultura y pintura, debido entre otras cosas a las quejas recibidas por el estilo empleado por los artistas en sus concepciones”. El más afectado por la decisión, como se ve por la carta de 2 de noviembre de 1955 al Padre Javier Álvarez de Eulate, es Jorge Oteiza: “Estoy realmente deca***do, tan cansado de vivir tan inútilmente [...], no siento ni odio, es una repugnancia sin esperanza de podérmela quitar. Tampoco tengo ilusión por irme a otra parte. Cómo escapar de esta época estúpida y confundida. Traicionado por todos. Quisiera estar muerto y me horroriza pensarlo, as*** sin nada en las manos [...]. Trabajo como un sonámbulo [...]. Tengo como sueño en la cabeza, como aburrimiento vital que me entra de fuera, como agua en un barco [...]. Estoy rabioso, no encuentro salida a un estado de ánimo mejor”. Los apóstoles permanecer***an abandonados durante 13 en la orilla de la carretera del santuario. De ello habla el poema oteiziano Androcanto y sigo. Ballet por las piedras de los apóstoles en la carretera. El 31 de octubre de 1968 Jorge Oteiza reanuda su trabajo en Aránzazu. En el invierno de 1968-69 Aránzazu se convirtió en un centro de formación art***stica. Todo visitante era invitado a modelar barro y recib***a gratis las enseñanzas del escultor convertido en pedagogo. El 12 de junio de 1969 coloca en el friso al primer apóstol. El 17 de junio, la última de las catorce figuras previstas. El 21 de octubre se termina el conjunto escultórico de la fachada. La importancia de esta obra radica, en palabras de Jorge Oteiza, en que “el Grupo de Aránzazu es la confirmación, continuidad del Renacimiento de artistas vascos del tiempo de la República y que en 1931-33 se plantea como un Constructivismo, un racionalismo experimental al servicio de nuestro Pa***s Vasco”. A decir de Néstor Basterretxea, Carlos Pascual de Lara y el propio Oteiza, con la bas***lica se quer***a “crear un espacio religioso resultante de la ***ntima conjunción de la arquitectura con la pintura y la escultura”. 1952-53: Son años en que Jorge Oteiza continúa su experimentación formal. Los volúmenes aplastados que tomó del escultor Tsapline en los inicios de su carrera, se van proyectando hacia el exterior, hasta convertirse en planos cóncavos o en una botella en expansión. Son variaciones del hiperboloide que mostrará en exposiciones como la muestra colectiva de la galer***a Xagra de Madrid. En agosto de 1952, Oteiza acude a Santander, donde se celebra el Primer Curso de Arte, dentro de las actividades de la Universidad Internacional Menéndez y Pelayo, para hablar de “escultura dinámica”. La investigación formal de Jorge Oteiza tendrá un momento destacado en 1953, cuando participa en el Concurso-Exposición Internacional de Escultura, celebrado en la Tate Gallery de Londres, del 14 de marzo al 30 de abril, con “El prisionero pol***tico desconocido” como tema. El escultor presentó all*** su “Prometeo Múltiple”. En la memoria explicativa, daba cuenta del contenido pol***tico y estético de la obra, que remite al “[…]cilindro de Cézanne, [pues] la vieja imagen eucl***dea del hombre, hoy resultar***a insuficiente, inactual. Consideramos al hiperboloide como la nueva unidad geométrica y sensible para la expresión plástica de nuestro nuevo concepto del universo, f***sicamente en expansión constante, y para la expresión de la imagen espiritual del hombre nuevo, obligado moralmente a poner su corazón en el exterior, exactamente la actitud del prisionero pol***tico, del verdadero prisionero pol***tico. El hiperboloide es el cilindro abierto al exterior, el cilindro puesto en una cuarta dimensión plástica y al servicio de un previsible y lógico sistema estético liviano y monumental, en el que se opere por fusión de unidades livianas […]. Hemos concebido este monumento como una articulación simple y abierta, como un sistema formal liviano, en que el vac***o interior constituya una sustancia expresiva y trágica. El conjunto está constituido en tres l***neas divergentes”. En este punto de su experimentación, Jorge Oteiza señalaba: “Ya estoy definiendo grandes espacios vac***os desde referencias m***nimas de masa formal. Me planteo el concepto de ocupación y desocupación espacial […]. Revisión del proceso desde Cézanne. Me encuentro desocupando espacio […]. Pienso en una Ley de los Cambios de la expresión que puede ordenar y dar sentido a estos cambios. Entro en conciencia de que estoy desmontando el lenguaje expresivo, que la experimentación general en el arte contemporáneo está concluyendo y me propongo ya que con Cézanne se recomienza con las unidades eucl***deas, concluir con la desocupación de esas mismas unidades, el cubo, la esfera, el cilindro”. ¿Cómo es esa Ley de los Cambios? Es bifásica, responde Oteiza: “En una primera parte se plantea el crecimiento f***sico de la expresión en una escala creciente a partir de cero y en una segunda fase, se completa la experimentación interna de la expresión en su aspecto metaf***sico y receptivo, desmontándose la expresión hasta apoyarse en la señal conclusiva de la obra vac***a, en que el cero de partida se ha vuelto negativo. La técnica de la primera fase es acumulativa, por ocupación creciente del espacio. En la segunda, se procede a la inversa, con una técnica de desocupación del espacio, eliminativa”. Jorge de Oteiza. Apuntes Biográficos III. De 1942 a 1953 Fuente: http://www.museooteiza.org/ |
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| Jorge de Oteiza. Apuntes Biográficos III. De 1942 a 1953 Fuente: http://www.museooteiza.org/ 1942: Es contratado por el Gobierno de Colombia para organizar los estudios oficiales de cerámica. El lugar de residencia del matrimonio Oteiza fue Popayán, donde se pretend***a crear una Escuela Oficial de Cerámica con el asesoramiento del escultor. En una información sobre el escultor Edgar Negret, publicada en Bogotá, el 23 de febrero de 1975, éste recordaba que el intelectual y pol***tico colombiano Germán Arciniegas conoció a Oteiza en Argentina y le llevó a Colombia con el designio de enseñar cerámica. “Anduvo por Carmen Viboral y por Ráquira viendo fábricas de platos y figuras artesanales, pero sentó sus reales en Popayán. Hab***a ah*** una buena arcilla y tuvo disc***pulos como Luz Valencia de Uruburu y disc***pulos como yo. El alcalde Edgar Simonds me hab***a entregado a t***tulo gratuito las llaves del viejo convento, desocupado entonces y que hoy es el Hotel Monasterio […]. All*** nos llevó muchos libros y muchos conocimientos. Se nos abrió el mundo del arte contemporáneo […]. Esto ocurr***a en 1944 […]. Mi mayor afecto y admiración son por Jorge Oteiza […], pero es el hombre y su cultura lo que hace de este vasco un maestro y no el afán de transmitir lo suyo”. 1944: Escribe un informe que la Universidad de Popayán publica en el mes de diciembre con el t***tulo de Carta a los artistas de América. Sobre el arte nuevo en la posguerra: una “cuidada reflexión sobre un arte nuevo para la posguerra, análisis muralismos mexicanos y acusación tendencia antieuropea de artistas americanos, con un último cap***tulo de llamada también de atención a nuestro Gobierno Vasco en el exilio y cuyo regreso a todos nos parec***a entonces inminente”. Oteiza y su mujer forman parte, también ese año, de una expedición de tres semanas de duración, en las que recorren diferentes emplazamientos en los que se encuentra estatuaria agustiniana. En su libro Interpretación estética de la estatuaria megal***tica americana, escrito en 1950 y publicado dos años más tarde, expone su teor***a del “ser estético y la Estética Objetiva”. 1945: Mientras el escultor desarrollaba los principios de su investigación escultórica y ve la forma de ganarse la vida en distintos pa***ses americanos, la capital mexicana acoge, el 7 de noviembre de 1945, la declaración de otro gobierno en el exilio: la del gobierno de la República, en la que se dec***a: “No queremos los hombres de este Gobierno sino una solución de paz, pero aún para ella y para los d***as inmediatos confiamos en las heroicas fuerzas de la resistencia, con las que vamos a estar diariamente al habla. No creemos que España, dada su historia, pueda salvarse sino por la República”. Jorge Oteiza se reconoce en esa España republicana y errante del exterior que no sabe cuándo ni si volverá a casa. 1946-47: Jorge Oteiza da una conferencia sobre “Estética Objetiva”, que tiene lugar en la Casa de Cultura de la capital de Ecuador, uno de los pa***ses en los que el matrimonio hace una estancia, al igual que en Colombia, Perú y Bolivia. En 1946, Oteiza se halla en Colombia y publica, el mes de marzo, en la Revista de América, de Bogota, un ensayo sobre Zuloaga –Grandeza y miseria de Zuloaga–. El 28 de marzo, con motivo del segundo centenario del nacimiento de Francisco de Goya, dio la conferencia “Pintura de Goya y encuentro con el realismo metaf***sico del arte español”, y el 16 de abril, en el foyer del teatro Colón, habló “Del estilo de Goya al realismo inmóvil” –posteriormente reelaborada en su libro Goya mañana–, con motivo de la clausura de la exposición de grabados del maestro español, en el 118 aniversario de su muerte. “Amaba la obra de Goya y conoc***a su obra desde mis tiempos de estudiante en Madrid, hace 18 años. Entonces, los domingos por la mañana me obligaba por temporadas a pasarlas en el Museo del Prado […]. Me suced***a con Goya que no pod***a estar con él un rato prolongado, pero ten***a que volver insistentemente. Y cuando sonaba la hora de cerrarse el museo, casi siempre me encontraba en la sala alta, dedicada a las estampas, dibujos y grabados de Goya […]. Pues resulta que nuestra época es hija de la de Goya y la de Goya hija de la del Greco”. En 1946, mientras estaba en Colombia para la organización oficial de la enseñanza de cerámica, recuerda el escultor que “me ofrec*** a una universidad norteamericana para dictar un curso de cerámica hispanoárabe. La contestación que recib*** era poniendo en duda mis conocimientos técnicos y poniéndome toda clase de dificultades para la entrada como republicano español”. Ese mismo año, el último número de la revista Cabalgata de Buenos Aires publicaba su escrito “Informe sobre mi escultura”, en el que se pod***a leer: “El hueco en escultura corresponde espiritualmente a la reaparición del sentimiento trágico al concluirse la herencia de un sistema tradicional […]. El vac***o ha de ser objeto de un nuevo razonar plástico […], el hueco deberá constituir el tránsito de una estatua-masa tradicional a la estatua-energ***a del futuro. De la estatua pesada y cerrada a la estatua liviana y abierta”. Oteiza daba cuenta en este texto de sus investigaciones plásticas: “Si tres puntos son suficientes para garantizar la estabilidad material de un cuerpo y si una estatua, en su función espiritual, es la lucha contra la gravedad, contra la ca***da, contra la Muerte, más de tres puntos de apoyo, representan lo incompleto de la victoria del escultor […], más tarde, por el camino del ensayo, para eliminar uno de los tres puntos de apoyo, di con dos medios discos como aparato inestable sobre dos puntos, que pod***a considerarse como principio lógico de la movilidad en la estatua y que he traducido como concepto de flotación”. Fue en esa época cuando el escultor descubrió a Henry Moore: “Creo que hacia el 45, terminando la guerra mundial surge Moore. La impresión que me produce es tremenda. Reacciono pronto, hay que analizar Moore y replantearme toda la escultura. Completaré mi documentación al regresar a España el 48 […], pero ahora estamos en el 47 en Buenos Aires. Moore parece que hab***a conocido a Alberto [Sánchez] y su obra, yo entonces no lo sab***a, s*** que se hab***a apoyado en escultura precolombina de Méjico […]. Luego me plantear***a la experiencia contraria frente a Moore, los espacios vac***os, la energ***a espacial por fusión de elementos livianos y abrir***a el cilindro para obtener el hipérbole y fusionar estos hiperboloides: se aparece en m*** el Propósito experimental del 56-57 para la Bienal de Brasil, que consiste en el hipérbole como cilindro abierto (poca masa y más energ***a del vac***o exterior), en el que el vac***o se da por fusión de unidades livianas, y la otra variante, la de la desocupación del cilindro, cortando el cilindro por medio y vaciándolo. De esta idea surge Regreso de la muerte y los apóstoles de Aránzazu y toda mi plástica figurativa abierta que ya no debe relacionarse con Moore, aunque superficialmente se preste a la relación”. 1951: El 19 de septiembre de 1951 los arquitectos elegidos para llevar a cabo la renovación de la Bas***lica de Aránzazu, Francisco Javier Sáenz de Oiza y Luis Laorga escriben al Provincial de los franciscanos en Cantabria, Fray Pablo de Lete, y le expresan su opinión de que el proyecto más apropiado para la decoración escultórica del gran friso exterior de la nueva bas***lica era el propuesto por Jorge Oteiza: “la Provincia Franciscana de Cantabria de acuerdo con la sugerencia de los arquitectos del nuevo templo, acuerdan encargar a Oteiza el trabajo total de la estatuaria de la nueva bas***lica”. Se inició entonces una amistad entre el arquitecto navarro y el escultor que perdurará hasta la muerte del primero, en el año 2000. Amistad que les llevó a colaborar en proyectos como el que realizaron para la capilla en el camino de Santiago, junto a José Lu***s Roman***, por el que recibieron el Premio Nacional de Arquitectura en 1954, y que culminará con la construcción de la Fundación-Museo Jorge Oteiza. Ante la noticia de su designación para realizar el friso de Aránzazu, Jorge Oteiza anota: “Quisiera acertar en esta obra a conciliar las exigencias formales a las que por vocación experimental pertenezco como escultor de mi tiempo con las propiedades religiosas de la estatuaria medieval a las que pertenece el sentimiento religioso y puedo decir que el sentimiento art***stico también, de mi pueblo”. En el número de la revista Lekaroz correspondiente a enero de 1952, en un escrito titulado “Renovación de la estructura en el arte actual”, Oteiza, que establece por entonces su taller en Aránzazu, señala: “En estos momentos estoy con toda mi atención desarrollando bocetos para la estatuaria de la nueva Bas***lica de Nuestra Señora de Aránzazu […]. Dudan muchos, aunque no tantos como alguno pretende, de la conciliación de un concepto estético, auténticamente moderno, con la adecuada expresión tradicional y religiosa”. Sobre el significado del friso que estaba esbozando apuntaba: “El friso integrado en la fachada participa de su naturaleza l***mite vivo entre el interior –iglesia o difusor espiritual de la luz– y el exterior-Naturaleza. La consistencia de la conclusión vac***a equivaldr***a estéticamente a la creación de una cavidad o Nada puramente m***stica o receptiva, una resonancia de Dios absoluta. –Recordaré la Nada final en la m***stica-Poética de San Juan de la Cruz”. Pero poco a poco fue cuajando una opinión contraria a la obra, sostenida en que buena parte de los artistas que colaboraban en la nueva edificación Aránzazu eran “declaradamente ateos y vasquistas”. El 6 de noviembre de 1954 aparece en las Crónicas del Santuario de Aránzazu la siguiente resolución: “Se suspenden las obras de escultura y pintura, debido entre otras cosas a las quejas recibidas por el estilo empleado por los artistas en sus concepciones”. El más afectado por la decisión, como se ve por la carta de 2 de noviembre de 1955 al Padre Javier Álvarez de Eulate, es Jorge Oteiza: “Estoy realmente deca***do, tan cansado de vivir tan inútilmente [...], no siento ni odio, es una repugnancia sin esperanza de podérmela quitar. Tampoco tengo ilusión por irme a otra parte. Cómo escapar de esta época estúpida y confundida. Traicionado por todos. Quisiera estar muerto y me horroriza pensarlo, as*** sin nada en las manos [...]. Trabajo como un sonámbulo [...]. Tengo como sueño en la cabeza, como aburrimiento vital que me entra de fuera, como agua en un barco [...]. Estoy rabioso, no encuentro salida a un estado de ánimo mejor”. Los apóstoles permanecer***an abandonados durante 13 en la orilla de la carretera del santuario. De ello habla el poema oteiziano Androcanto y sigo. Ballet por las piedras de los apóstoles en la carretera. El 31 de octubre de 1968 Jorge Oteiza reanuda su trabajo en Aránzazu. En el invierno de 1968-69 Aránzazu se convirtió en un centro de formación art***stica. Todo visitante era invitado a modelar barro y recib***a gratis las enseñanzas del escultor convertido en pedagogo. El 12 de junio de 1969 coloca en el friso al primer apóstol. El 17 de junio, la última de las catorce figuras previstas. El 21 de octubre se termina el conjunto escultórico de la fachada. La importancia de esta obra radica, en palabras de Jorge Oteiza, en que “el Grupo de Aránzazu es la confirmación, continuidad del Renacimiento de artistas vascos del tiempo de la República y que en 1931-33 se plantea como un Constructivismo, un racionalismo experimental al servicio de nuestro Pa***s Vasco”. A decir de Néstor Basterretxea, Carlos Pascual de Lara y el propio Oteiza, con la bas***lica se quer***a “crear un espacio religioso resultante de la ***ntima conjunción de la arquitectura con la pintura y la escultura”. 1952-53: Son años en que Jorge Oteiza continúa su experimentación formal. Los volúmenes aplastados que tomó del escultor Tsapline en los inicios de su carrera, se van proyectando hacia el exterior, hasta convertirse en planos cóncavos o en una botella en expansión. Son variaciones del hiperboloide que mostrará en exposiciones como la muestra colectiva de la galer***a Xagra de Madrid. En agosto de 1952, Oteiza acude a Santander, donde se celebra el Primer Curso de Arte, dentro de las actividades de la Universidad Internacional Menéndez y Pelayo, para hablar de “escultura dinámica”. La investigación formal de Jorge Oteiza tendrá un momento destacado en 1953, cuando participa en el Concurso-Exposición Internacional de Escultura, celebrado en la Tate Gallery de Londres, del 14 de marzo al 30 de abril, con “El prisionero pol***tico desconocido” como tema. El escultor presentó all*** su “Prometeo Múltiple”. En la memoria explicativa, daba cuenta del contenido pol***tico y estético de la obra, que remite al “[…]cilindro de Cézanne, [pues] la vieja imagen eucl***dea del hombre, hoy resultar***a insuficiente, inactual. Consideramos al hiperboloide como la nueva unidad geométrica y sensible para la expresión plástica de nuestro nuevo concepto del universo, f***sicamente en expansión constante, y para la expresión de la imagen espiritual del hombre nuevo, obligado moralmente a poner su corazón en el exterior, exactamente la actitud del prisionero pol***tico, del verdadero prisionero pol***tico. El hiperboloide es el cilindro abierto al exterior, el cilindro puesto en una cuarta dimensión plástica y al servicio de un previsible y lógico sistema estético liviano y monumental, en el que se opere por fusión de unidades livianas […]. Hemos concebido este monumento como una articulación simple y abierta, como un sistema formal liviano, en que el vac***o interior constituya una sustancia expresiva y trágica. El conjunto está constituido en tres l***neas divergentes”. En este punto de su experimentación, Jorge Oteiza señalaba: “Ya estoy definiendo grandes espacios vac***os desde referencias m***nimas de masa formal. Me planteo el concepto de ocupación y desocupación espacial […]. Revisión del proceso desde Cézanne. Me encuentro desocupando espacio […]. Pienso en una Ley de los Cambios de la expresión que puede ordenar y dar sentido a estos cambios. Entro en conciencia de que estoy desmontando el lenguaje expresivo, que la experimentación general en el arte contemporáneo está concluyendo y me propongo ya que con Cézanne se recomienza con las unidades eucl***deas, concluir con la desocupación de esas mismas unidades, el cubo, la esfera, el cilindro”. ¿Cómo es esa Ley de los Cambios? Es bifásica, responde Oteiza: “En una primera parte se plantea el crecimiento f***sico de la expresión en una escala creciente a partir de cero y en una segunda fase, se completa la experimentación interna de la expresión en su aspecto metaf***sico y receptivo, desmontándose la expresión hasta apoyarse en la señal conclusiva de la obra vac***a, en que el cero de partida se ha vuelto negativo. La técnica de la primera fase es acumulativa, por ocupación creciente del espacio. En la segunda, se procede a la inversa, con una técnica de desocupación del espacio, eliminativa”. Jorge de Oteiza. Apuntes Biográficos III. De 1942 a 1953 Fuente: http://www.museooteiza.org/ |
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| Jorge de Oteiza. Apuntes Biográficos III. De 1942 a 1953 Fuente: http://www.museooteiza.org/ 1942: Es contratado por el Gobierno de Colombia para organizar los estudios oficiales de cerámica. El lugar de residencia del matrimonio Oteiza fue Popayán, donde se pretend***a crear una Escuela Oficial de Cerámica con el asesoramiento del escultor. En una información sobre el escultor Edgar Negret, publicada en Bogotá, el 23 de febrero de 1975, éste recordaba que el intelectual y pol***tico colombiano Germán Arciniegas conoció a Oteiza en Argentina y le llevó a Colombia con el designio de enseñar cerámica. “Anduvo por Carmen Viboral y por Ráquira viendo fábricas de platos y figuras artesanales, pero sentó sus reales en Popayán. Hab***a ah*** una buena arcilla y tuvo disc***pulos como Luz Valencia de Uruburu y disc***pulos como yo. El alcalde Edgar Simonds me hab***a entregado a t***tulo gratuito las llaves del viejo convento, desocupado entonces y que hoy es el Hotel Monasterio […]. All*** nos llevó muchos libros y muchos conocimientos. Se nos abrió el mundo del arte contemporáneo […]. Esto ocurr***a en 1944 […]. Mi mayor afecto y admiración son por Jorge Oteiza […], pero es el hombre y su cultura lo que hace de este vasco un maestro y no el afán de transmitir lo suyo”. 1944: Escribe un informe que la Universidad de Popayán publica en el mes de diciembre con el t***tulo de Carta a los artistas de América. Sobre el arte nuevo en la posguerra: una “cuidada reflexión sobre un arte nuevo para la posguerra, análisis muralismos mexicanos y acusación tendencia antieuropea de artistas americanos, con un último cap***tulo de llamada también de atención a nuestro Gobierno Vasco en el exilio y cuyo regreso a todos nos parec***a entonces inminente”. Oteiza y su mujer forman parte, también ese año, de una expedición de tres semanas de duración, en las que recorren diferentes emplazamientos en los que se encuentra estatuaria agustiniana. En su libro Interpretación estética de la estatuaria megal***tica americana, escrito en 1950 y publicado dos años más tarde, expone su teor***a del “ser estético y la Estética Objetiva”. 1945: Mientras el escultor desarrollaba los principios de su investigación escultórica y ve la forma de ganarse la vida en distintos pa***ses americanos, la capital mexicana acoge, el 7 de noviembre de 1945, la declaración de otro gobierno en el exilio: la del gobierno de la República, en la que se dec***a: “No queremos los hombres de este Gobierno sino una solución de paz, pero aún para ella y para los d***as inmediatos confiamos en las heroicas fuerzas de la resistencia, con las que vamos a estar diariamente al habla. No creemos que España, dada su historia, pueda salvarse sino por la República”. Jorge Oteiza se reconoce en esa España republicana y errante del exterior que no sabe cuándo ni si volverá a casa. 1946-47: Jorge Oteiza da una conferencia sobre “Estética Objetiva”, que tiene lugar en la Casa de Cultura de la capital de Ecuador, uno de los pa***ses en los que el matrimonio hace una estancia, al igual que en Colombia, Perú y Bolivia. En 1946, Oteiza se halla en Colombia y publica, el mes de marzo, en la Revista de América, de Bogota, un ensayo sobre Zuloaga –Grandeza y miseria de Zuloaga–. El 28 de marzo, con motivo del segundo centenario del nacimiento de Francisco de Goya, dio la conferencia “Pintura de Goya y encuentro con el realismo metaf***sico del arte español”, y el 16 de abril, en el foyer del teatro Colón, habló “Del estilo de Goya al realismo inmóvil” –posteriormente reelaborada en su libro Goya mañana–, con motivo de la clausura de la exposición de grabados del maestro español, en el 118 aniversario de su muerte. “Amaba la obra de Goya y conoc***a su obra desde mis tiempos de estudiante en Madrid, hace 18 años. Entonces, los domingos por la mañana me obligaba por temporadas a pasarlas en el Museo del Prado […]. Me suced***a con Goya que no pod***a estar con él un rato prolongado, pero ten***a que volver insistentemente. Y cuando sonaba la hora de cerrarse el museo, casi siempre me encontraba en la sala alta, dedicada a las estampas, dibujos y grabados de Goya […]. Pues resulta que nuestra época es hija de la de Goya y la de Goya hija de la del Greco”. En 1946, mientras estaba en Colombia para la organización oficial de la enseñanza de cerámica, recuerda el escultor que “me ofrec*** a una universidad norteamericana para dictar un curso de cerámica hispanoárabe. La contestación que recib*** era poniendo en duda mis conocimientos técnicos y poniéndome toda clase de dificultades para la entrada como republicano español”. Ese mismo año, el último número de la revista Cabalgata de Buenos Aires publicaba su escrito “Informe sobre mi escultura”, en el que se pod***a leer: “El hueco en escultura corresponde espiritualmente a la reaparición del sentimiento trágico al concluirse la herencia de un sistema tradicional […]. El vac***o ha de ser objeto de un nuevo razonar plástico […], el hueco deberá constituir el tránsito de una estatua-masa tradicional a la estatua-energ***a del futuro. De la estatua pesada y cerrada a la estatua liviana y abierta”. Oteiza daba cuenta en este texto de sus investigaciones plásticas: “Si tres puntos son suficientes para garantizar la estabilidad material de un cuerpo y si una estatua, en su función espiritual, es la lucha contra la gravedad, contra la ca***da, contra la Muerte, más de tres puntos de apoyo, representan lo incompleto de la victoria del escultor […], más tarde, por el camino del ensayo, para eliminar uno de los tres puntos de apoyo, di con dos medios discos como aparato inestable sobre dos puntos, que pod***a considerarse como principio lógico de la movilidad en la estatua y que he traducido como concepto de flotación”. Fue en esa época cuando el escultor descubrió a Henry Moore: “Creo que hacia el 45, terminando la guerra mundial surge Moore. La impresión que me produce es tremenda. Reacciono pronto, hay que analizar Moore y replantearme toda la escultura. Completaré mi documentación al regresar a España el 48 […], pero ahora estamos en el 47 en Buenos Aires. Moore parece que hab***a conocido a Alberto [Sánchez] y su obra, yo entonces no lo sab***a, s*** que se hab***a apoyado en escultura precolombina de Méjico […]. Luego me plantear***a la experiencia contraria frente a Moore, los espacios vac***os, la energ***a espacial por fusión de elementos livianos y abrir***a el cilindro para obtener el hipérbole y fusionar estos hiperboloides: se aparece en m*** el Propósito experimental del 56-57 para la Bienal de Brasil, que consiste en el hipérbole como cilindro abierto (poca masa y más energ***a del vac***o exterior), en el que el vac***o se da por fusión de unidades livianas, y la otra variante, la de la desocupación del cilindro, cortando el cilindro por medio y vaciándolo. De esta idea surge Regreso de la muerte y los apóstoles de Aránzazu y toda mi plástica figurativa abierta que ya no debe relacionarse con Moore, aunque superficialmente se preste a la relación”. 1951: El 19 de septiembre de 1951 los arquitectos elegidos para llevar a cabo la renovación de la Bas***lica de Aránzazu, Francisco Javier Sáenz de Oiza y Luis Laorga escriben al Provincial de los franciscanos en Cantabria, Fray Pablo de Lete, y le expresan su opinión de que el proyecto más apropiado para la decoración escultórica del gran friso exterior de la nueva bas***lica era el propuesto por Jorge Oteiza: “la Provincia Franciscana de Cantabria de acuerdo con la sugerencia de los arquitectos del nuevo templo, acuerdan encargar a Oteiza el trabajo total de la estatuaria de la nueva bas***lica”. Se inició entonces una amistad entre el arquitecto navarro y el escultor que perdurará hasta la muerte del primero, en el año 2000. Amistad que les llevó a colaborar en proyectos como el que realizaron para la capilla en el camino de Santiago, junto a José Lu***s Roman***, por el que recibieron el Premio Nacional de Arquitectura en 1954, y que culminará con la construcción de la Fundación-Museo Jorge Oteiza. Ante la noticia de su designación para realizar el friso de Aránzazu, Jorge Oteiza anota: “Quisiera acertar en esta obra a conciliar las exigencias formales a las que por vocación experimental pertenezco como escultor de mi tiempo con las propiedades religiosas de la estatuaria medieval a las que pertenece el sentimiento religioso y puedo decir que el sentimiento art***stico también, de mi pueblo”. En el número de la revista Lekaroz correspondiente a enero de 1952, en un escrito titulado “Renovación de la estructura en el arte actual”, Oteiza, que establece por entonces su taller en Aránzazu, señala: “En estos momentos estoy con toda mi atención desarrollando bocetos para la estatuaria de la nueva Bas***lica de Nuestra Señora de Aránzazu […]. Dudan muchos, aunque no tantos como alguno pretende, de la conciliación de un concepto estético, auténticamente moderno, con la adecuada expresión tradicional y religiosa”. Sobre el significado del friso que estaba esbozando apuntaba: “El friso integrado en la fachada participa de su naturaleza l***mite vivo entre el interior –iglesia o difusor espiritual de la luz– y el exterior-Naturaleza. La consistencia de la conclusión vac***a equivaldr***a estéticamente a la creación de una cavidad o Nada puramente m***stica o receptiva, una resonancia de Dios absoluta. –Recordaré la Nada final en la m***stica-Poética de San Juan de la Cruz”. Pero poco a poco fue cuajando una opinión contraria a la obra, sostenida en que buena parte de los artistas que colaboraban en la nueva edificación Aránzazu eran “declaradamente ateos y vasquistas”. El 6 de noviembre de 1954 aparece en las Crónicas del Santuario de Aránzazu la siguiente resolución: “Se suspenden las obras de escultura y pintura, debido entre otras cosas a las quejas recibidas por el estilo empleado por los artistas en sus concepciones”. El más afectado por la decisión, como se ve por la carta de 2 de noviembre de 1955 al Padre Javier Álvarez de Eulate, es Jorge Oteiza: “Estoy realmente deca***do, tan cansado de vivir tan inútilmente [...], no siento ni odio, es una repugnancia sin esperanza de podérmela quitar. Tampoco tengo ilusión por irme a otra parte. Cómo escapar de esta época estúpida y confundida. Traicionado por todos. Quisiera estar muerto y me horroriza pensarlo, as*** sin nada en las manos [...]. Trabajo como un sonámbulo [...]. Tengo como sueño en la cabeza, como aburrimiento vital que me entra de fuera, como agua en un barco [...]. Estoy rabioso, no encuentro salida a un estado de ánimo mejor”. Los apóstoles permanecer***an abandonados durante 13 en la orilla de la carretera del santuario. De ello habla el poema oteiziano Androcanto y sigo. Ballet por las piedras de los apóstoles en la carretera. El 31 de octubre de 1968 Jorge Oteiza reanuda su trabajo en Aránzazu. En el invierno de 1968-69 Aránzazu se convirtió en un centro de formación art***stica. Todo visitante era invitado a modelar barro y recib***a gratis las enseñanzas del escultor convertido en pedagogo. El 12 de junio de 1969 coloca en el friso al primer apóstol. El 17 de junio, la última de las catorce figuras previstas. El 21 de octubre se termina el conjunto escultórico de la fachada. La importancia de esta obra radica, en palabras de Jorge Oteiza, en que “el Grupo de Aránzazu es la confirmación, continuidad del Renacimiento de artistas vascos del tiempo de la República y que en 1931-33 se plantea como un Constructivismo, un racionalismo experimental al servicio de nuestro Pa***s Vasco”. A decir de Néstor Basterretxea, Carlos Pascual de Lara y el propio Oteiza, con la bas***lica se quer***a “crear un espacio religioso resultante de la ***ntima conjunción de la arquitectura con la pintura y la escultura”. 1952-53: Son años en que Jorge Oteiza continúa su experimentación formal. Los volúmenes aplastados que tomó del escultor Tsapline en los inicios de su carrera, se van proyectando hacia el exterior, hasta convertirse en planos cóncavos o en una botella en expansión. Son variaciones del hiperboloide que mostrará en exposiciones como la muestra colectiva de la galer***a Xagra de Madrid. En agosto de 1952, Oteiza acude a Santander, donde se celebra el Primer Curso de Arte, dentro de las actividades de la Universidad Internacional Menéndez y Pelayo, para hablar de “escultura dinámica”. La investigación formal de Jorge Oteiza tendrá un momento destacado en 1953, cuando participa en el Concurso-Exposición Internacional de Escultura, celebrado en la Tate Gallery de Londres, del 14 de marzo al 30 de abril, con “El prisionero pol***tico desconocido” como tema. El escultor presentó all*** su “Prometeo Múltiple”. En la memoria explicativa, daba cuenta del contenido pol***tico y estético de la obra, que remite al “[…]cilindro de Cézanne, [pues] la vieja imagen eucl***dea del hombre, hoy resultar***a insuficiente, inactual. Consideramos al hiperboloide como la nueva unidad geométrica y sensible para la expresión plástica de nuestro nuevo concepto del universo, f***sicamente en expansión constante, y para la expresión de la imagen espiritual del hombre nuevo, obligado moralmente a poner su corazón en el exterior, exactamente la actitud del prisionero pol***tico, del verdadero prisionero pol***tico. El hiperboloide es el cilindro abierto al exterior, el cilindro puesto en una cuarta dimensión plástica y al servicio de un previsible y lógico sistema estético liviano y monumental, en el que se opere por fusión de unidades livianas […]. Hemos concebido este monumento como una articulación simple y abierta, como un sistema formal liviano, en que el vac***o interior constituya una sustancia expresiva y trágica. El conjunto está constituido en tres l***neas divergentes”. En este punto de su experimentación, Jorge Oteiza señalaba: “Ya estoy definiendo grandes espacios vac***os desde referencias m***nimas de masa formal. Me planteo el concepto de ocupación y desocupación espacial […]. Revisión del proceso desde Cézanne. Me encuentro desocupando espacio […]. Pienso en una Ley de los Cambios de la expresión que puede ordenar y dar sentido a estos cambios. Entro en conciencia de que estoy desmontando el lenguaje expresivo, que la experimentación general en el arte contemporáneo está concluyendo y me propongo ya que con Cézanne se recomienza con las unidades eucl***deas, concluir con la desocupación de esas mismas unidades, el cubo, la esfera, el cilindro”. ¿Cómo es esa Ley de los Cambios? Es bifásica, responde Oteiza: “En una primera parte se plantea el crecimiento f***sico de la expresión en una escala creciente a partir de cero y en una segunda fase, se completa la experimentación interna de la expresión en su aspecto metaf***sico y receptivo, desmontándose la expresión hasta apoyarse en la señal conclusiva de la obra vac***a, en que el cero de partida se ha vuelto negativo. La técnica de la primera fase es acumulativa, por ocupación creciente del espacio. En la segunda, se procede a la inversa, con una técnica de desocupación del espacio, eliminativa”. Jorge de Oteiza. Apuntes Biográficos III. De 1942 a 1953 Fuente: http://www.museooteiza.org/ |
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| Jorge de Oteiza. Apuntes Biográficos V. De 1966 a 2003. Fuente: http://www.museooteiza.org/ 1966: La misma galer***a en la que Oteiza desarrolló este planteamiento, la sala Baradiarán, fue el lugar de presentación, en abril de 1966, del grupo Gaur, integrado por los escultores Oteiza, Chillida, Basterretxea y Mendiburu, junto a los pintores Amable Arias, Ruiz Balerdi, Sistiaga y Zumeta. “Nos integramos todos en un frente cultural o colegio, una compañ***a de nuevos artistas vascos […] para ensayar la transmisión de nuestra educación estética […] y para la revitalización de nuestras tradiciones art***sticas populares y de su puesta al d***a con las corrientes de nuevo arte popular en el mundo”. Junto a ellos, el grupo Emen, que se presentó en Bilbao, en el Museo de Bellas Artes, el grupo Orain que lo har***a en el museo de Vitoria, intentaban unirse con el grupo Danok de Navarra para formar la denominada Escuela Vasca. Pero eso no fue posible. “Se ha hablado de un grupo de escultores vascos como el más importante de Europa, mentira. Pudimos habernos constituido y operado como el movimiento más avanzado y renovador del arte en la vanguardia europea. Mi tarea en estos años era la organización cultural de nuestro frente interior, de nuestra revolución cultural o contracultura como cultura vasca. La puesta en marcha de nuestra Escuela Vasca, nuestra Universidad de artistas vascos, la promoción masiva industrial de artistas vascos y programar la solución de la crisis del artista contemporáneo juntamente con la crisis de las formas populares de expresión, a través de un planteamiento creativo comunitario de la nueva naturaleza de la obra de arte compuesta. No hemos logrado un control de nuestros actos, una cohesión de nuestras fuerzas, autoridad ni disciplina internas, sin investigaciones, sin visión pol***tica, hemos ca***do en individualismos, en dispersión, en comportamiento anónimo”. El resultado de las actividades promovidas por los artistas vascos no fue muy alentador: “Desde 1949 hasta 1968, hemos proyectado inútilmente los artistas vascos, talleres, laboratorios, instituciones de investigación estética comparada, arquitectura y diseño con el artista nuevo y con nueva fundamentación cient***fica, nueva escuela de oficios en imaginación art***stica, un nuevo tipo de galer***a industrial de arte compuesto, una Universidad infantil piloto, una Universidad de Arte vasco como nuevo bachiller de artes y ciencias humanas y fundamento para una Universidad Vasca. Hemos intervenido en más de 30 operaciones en el frente cultural vasco, en acciones concretas con Diputaciones vascas, Cajas nuestras de Ahorros –de ahorros nuestros–, bancos, industrias, hasta órdenes religiosas, franciscanos, benedictinos, jesuitas, fracasando siempre.” 1967: De forma paralela a la actividad de los artistas vascos, Jorge Oteiza participa en la primera exposición de la revista Nueva Forma, celebrada en Madrid, en la que también se mostraron obras de otro escultor, Chillida, de pintores como Millares y Palazuelo y los arquitectos Sáenz de Oiza, Fernández Alba y Fullaondo. En el catálogo de esta muestra, Ángel Crespo escrib***a: “Con esta exposición conjunta de las obras de dos pintores, dos escultores y tres arquitectos, Forma Nueva – El Inmueble no pretende otra cosa que proponer una serie de ejemplos de investigación art***stica, de arte, en cuya realización han jugado un papel importante, primordial, la toma de conciencia, la investigación y la programación […]. El ejemplo de estos siete artistas plenamente conscientes de su responsabilidad, de su obligación de enriquecer el lenguaje plástico con un constante replanteamiento de sus respectivos idiomas visuales y espaciales, es una garant***a para el devenir de nuestra cultura”. Mientras tanto, Jorge Oteiza divulga sus ideas estéticas mediante la publicación de dos de sus obras capitales, muy influyentes en su tiempo dentro del ámbito vasco: Quousque Tandem…! Ensayo de interpretación estética del alma vasca, publicado en 1963, y Ejercicios espirituales en un túnel. De antropolog***a estética vasca y nuestra recuperación pol***tica como estética aplicada, editado en 1965. Igualmente, durante esos años se interesó mucho por el lenguaje cinematográfico. La productora X Films, propiedad de Juan Huarte, le facilitó la participación en el cortometraje Operación H y, sobre todo, la preparación de Acteón, pel***cula de la que Oteiza escribió el guión. Pero Acteón resultar***a otra experiencia frustrada, finalmente llevada a la pantalla por Jorge Grau. Son los mismos años en los que Oteiza retoma su temprano interés por la arquitectura, interés que se mantendrá hasta la década de los noventa. Sus proyectos incluyen El monumento a José Batlle y Ordoñez, concebido como un homenaje al estadista uruguayo y como centro de estudios sociales y plásticos de Montevideo, en 1959. En 1963, Oteiza colabora con Ángel Orbe y Javier y Juanjo Barroso en el Concurso Internacional convocado para la construcción del Teatro Nacional de la Ópera de Madrid. También no realizado, a pesar de haber obtenido el primer premio, fue su proyecto para la Plaza Colón de Madrid, en 1970. Un año más tarde, en colaboración con Fullaondo e Iñiguez de Onzoño, participa en el concurso para la sede de Altos Hornos de Madrid. Al año siguiente presentará un proyecto para el Centro C***vico Cultural de Roquetas de Mar, concebido con Ángel Orbe, aplicando el planteamiento de la macla Fusión de dos sólidos abiertos, de 1957. En 1979, Oteiza colabora con Nestor Basterretxea en la concepción de un proyecto para la Fundación Sabino Arana de Bilbao, en el que parte de uno de sus cubos abiertos de 1956, del laboratorio de tizas. Ya en la década de los ochenta, en 1986, colabora con Marta Ma***z, Enrique Herrada y Mar***a Jesús Muñoz en el proyecto del cementerio de Ametzagaña de San Sebastián, en el que Oteiza aplica su teor***a del espacio desocupado como espacio sagrado. Dos años más tarde, en 1988, verá como el Gobierno Vasco desestima su proyecto para el Centro Cultural de la Alhóndiga de Bilbao, que él plantea partiendo de la serie escultórica de cajas vac***as. 1973: Aunque su propósito experimental hab***a concluido 15 años antes, en el catálogo de la exposición Cinco Escultores Vascos, celebrada en la Galer***a Skira de Madrid, se lee esta afirmación de Oteiza: “Vuelvo a la escultura este año, creo que me bastará este año. Me propongo, con mi laboratorio de tizas, completar todas las series y modelos para los cambios estructurales de la expresión. Solamente algunos modelos de tiza serán ampliados en la materia que suele o sol***a considerarse visible y comercial. Jamás una escultura m***a entrará en contradicción con su condición portátil, no alcanzará el medio metro en su máxima dimensión f***sica […]. Vuelvo este año, me bastará este año, con mi Ley de los cambios, para una revisión anal***tica y cr***tica de la escultura contemporánea”. Entre los modelos que entran en contradicción con la condición portátil de la obra de Oteiza, él mismo contradictorio a menudo, se encuentra Gran piedra vigilante y protectora, encargada un año después al artista por la Caja Laboral de Mondragón. En los últimos años de su vida la reproducción a escala monumental de obras de Oteiza no dejó de proliferar. 1975: Jorge Oteiza e Itiziar Carreño, tras unos años en Irún, deciden instalarse en Alzuza, Navarra, localidad en la que un hermano de Itziar, José Lu***s Carreño Etxeand***a, sacerdote salesiano, ha fundado una casa para reposo de misioneros retirados. All*** adquieren una antigua casa de labranza. El arquitecto Fernando San Mart***n, sobrino de Itziar, fue el encargado de convertir el viejo caserón en vivienda, talleres, estudios y lugares donde guardar las esculturas y maquetas. En Alzuza Jorge Oteiza quiere dedicarse a escribir con tranquilidad. En una carta fechada en Irún el 15 de noviembre de 1974, dirigida al Padre Goitia, Oteiza dec***a: “Me retiro a un caser***o de Navarra […]. Para vivir as***, en el desierto de los demás, me voy al desierto m***o. Me voy para volver con este pensamiento que me acompaña y reanima”. Alzuza acoge a un artista que, pese a las fatigas acumuladas (“No me siento en nada de lo que hacemos –que no hacemos–, de lo que somos –que no somos–”), se entrega a la actividad poética, “el medio más económico” de expresión. La poes***a sustituye a la es |