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| Hola, Leo. Acabo de ver "El tercer milagro" (que llegué a bajar, con eMule, pero la cosa fue muy lenta). Naturalmente, te digo qué me ha parecido. El milagros como asunto central de una película por aquí parecería algo rancio. Pero en esa película el tema vale, ciertamente, para entrar en ciertos reductos de la vida de la Iglesia y conocer algunos personajes que allí pueden encontrarse. Pues bien, los trazos de estos personajes y de su situación los he visto bastante sólidos y, por esto mismo, interesantes. La película me ha gustado, pues. En el grupo de eclesiásticos implicados en el asunto -altos eclesiásticos, con un ceremonial algo exagerado-, destaca, y en realidad resume el argumento, la figura del "padre Frank". Me ha parecido bien conseguida y capaz, por tanto, de hacer de sus crisis algo verosímil. No sabe si tiene fe, no sqbe si ha de seguir siendo cura o si ha de irse con la hija de la "santa". Pues muy bien, son cosas que pueden pasar. Acerca de este protagonista, lo que ha parecido erróneo es la razón por la que se hizo sacerdote: la promesa que hizo a Dios para el caso de que su padre no muriera. Yo creo, en efecto, que nadie ha de hacerse sacerdote para ofrecerse a Dios como pago o recompensa de algo (ahí no hubo buenos asesores). Total: bien, Leo. No es una película tonta. Un saludo. Sebastián. |
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| On 15 mar, 18:28, "Sebasti�n" <inotnaBOR...***ono.com> wrote: > Hola, Leo. Acabo de ver "El tercer milagro" (que llegu� a bajar, con eMule, > pero la cosa fue muy lenta). Naturalmente, te digo qu� me ha parecido. > > El milagros como asunto central de una pel�cula por aqu� parecer�a algo > rancio. Pero en esa pel�cula el tema vale, ciertamente, para entrar en > ciertos reductos de la vida de la Iglesia y conocer algunos personajes que > all� pueden encontrarse. Pues bien, los trazos de estos personajesy de su > situaci�n los he visto bastante s�lidos y, por esto mismo,interesantes. La > pel�cula me ha gustado, pues. > > En el grupo de eclesi�sticos implicados en el asunto -altos eclesi�sticos, > con un ceremonial algo exagerado-, destaca, y en realidad resume el > argumento, la figura del "padre Frank". Me ha parecido bien conseguida y > capaz, por tanto, de hacer de sus crisis algo veros�mil. No sabe si tiene > fe, no sqbe si ha de seguir siendo cura o si ha de irse con la hija de la > "santa". Pues muy bien, son cosas que pueden pasar. Acerca de este > protagonista, lo que ha parecido err�neo es la raz�n por la que se hizo > sacerdote: la promesa que hizo a Dios para el caso de que su padre no > muriera. Yo creo, en efecto, que nadie ha de hacerse sacerdote para > ofrecerse a Dios como pago o recompensa de algo (ah� no hubo buenos > asesores). > > Total: bien, Leo. No es una pel�cula tonta. Un saludo. > > Sebasti�n. Gracias, Sebastián. respecto a la declaración sobre el asunto de la vocación del padre Frank, pues no le di mucha importancia. Ninguna pelÃ***cula es perfecta. Pero, si un cura me dijera eso, u otro sujeto me dijera algo sobre la causa de por qué se hizo médico, o arquitecto... pues creo que no existe una respuesta simple para eso. Uno se hace tal o cual cosa, o abandona el propósito de hacerse, por un conjunto de razones diversas. Digo razones, pero son circunstancias. El padre Frank pudo haberle prometido eso a Dios. Pero para llegar a hacerse cura, tuvo la necesidad de una cantidad de apoyos sociales y culturales. Y los tuvo que tener, no solo tras hacer la promesa, sino que ya antes de hacer una promesa asÃ***, habÃ***a unas condiciones para que ese hombre se aproximara a a la idea de hacerse sacerdote. Y ese problema de la fe del padre Frank, contiene más ideas de lo que aparenta. Que este asunto de la fe del padre Frank sea conocido en el medio en que vive, me induce a pensar que se trata de un hombre honesto, que habla con sinceridad de sus sentimientos y tiene pocos secretos. Digo que tiene pocos secretos, porque hasta los más sinceros y abiertos los pueden tener. Luego, al pensar en los problemas de la fe del padre Frank, yo me imagino la cantidad de sacerdotes que nunca se han planteado esas dudas, pues su fe no tiene relevancia. No le dan la menor importancia a que tal o cual asunto sea cierto o falso. Van por la vida con el pilóto automático, y no les importa si lo que creen o lo que predican es cierto o falso. No tiene la menor trascendencia. ImagÃ***nate un vendedor de grasa de serpiente, o de crema para hacer crecer el pelo. No se puede torturar sobre la certeza o falsedad del producto que vende. Leopoldo |
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| "Geode" <leopoldo.perdomo***gmail.com> escribió en el mensaje news:e27780ab-972a-4df6-81cd-965d1c4cd66c***e23g2000prf.googlegroups.com... On 15 mar, 18:28, "Sebasti?n" <inotnaBOR...***ono.com> wrote: > Hola, Leo. Acabo de ver "El tercer milagro" (que llegu? a bajar, con > eMule, > pero la cosa fue muy lenta). Naturalmente, te digo qu? me ha parecido. > > El milagros como asunto central de una pel?cula por aqu? parecer?a algo > rancio. Pero en esa pel?cula el tema vale, ciertamente, para entrar en > ciertos reductos de la vida de la Iglesia y conocer algunos personajes que > all? pueden encontrarse. Pues bien, los trazos de estos personajes y de su > situaci?n los he visto bastante s?lidos y, por esto mismo, interesantes. > La > pel?cula me ha gustado, pues. > > En el grupo de eclesi?sticos implicados en el asunto -altos eclesi?sticos, > con un ceremonial algo exagerado-, destaca, y en realidad resume el > argumento, la figura del "padre Frank". Me ha parecido bien conseguida y > capaz, por tanto, de hacer de sus crisis algo veros?mil. No sabe si tiene > fe, no sqbe si ha de seguir siendo cura o si ha de irse con la hija de la > "santa". Pues muy bien, son cosas que pueden pasar. Acerca de este > protagonista, lo que ha parecido err?neo es la raz?n por la que se hizo > sacerdote: la promesa que hizo a Dios para el caso de que su padre no > muriera. Yo creo, en efecto, que nadie ha de hacerse sacerdote para > ofrecerse a Dios como pago o recompensa de algo (ah? no hubo buenos > asesores). > > Total: bien, Leo. No es una pel?cula tonta. Un saludo. > > Sebasti?n. Gracias, Sebastián. respecto a la declaración sobre el asunto de la vocación del padre Frank, pues no le di mucha importancia. Ninguna película es perfecta. Pero, si un cura me dijera eso, u otro sujeto me dijera algo sobre la causa de por qué se hizo médico, o arquitecto... pues creo que no existe una respuesta simple para eso. Uno se hace tal o cual cosa, o abandona el propósito de hacerse, por un conjunto de razones diversas. Digo razones, pero son circunstancias. El padre Frank pudo haberle prometido eso a Dios. Pero para llegar a hacerse cura, tuvo la necesidad de una cantidad de apoyos sociales y culturales. Y los tuvo que tener, no solo tras hacer la promesa, sino que ya antes de hacer una promesa así, había unas condiciones para que ese hombre se aproximara a a la idea de hacerse sacerdote. ----- Seb.- Pueden ocurrir mil cosas, ciertamente. Pero yo me atrevería a decir -y casi a confesar a tumba abiertta- que las opciones que implican lo personal y lo más propio de uno mismo, como casarse con alguien o hacerse cura, requieren una motivación también propia y personal, es decir, no se pueden asumir para hacerle un "favor" a alguien, ni siquiera a Dios, pues se quedaría todo sin el fundamento debido, el que el mismo Dios creemos que exige. Teodomiro no puede casarse con Edelmira, por ejemplo y en nuestro medio, sin quererla y sólo para devolverle un favor al padre de ella. Otra cosa es hacerse paracaidista, diputado o corredor de fondo. Porque ahí no entra exactamente lo personal. ----- Y ese problema de la fe del padre Frank, contiene más ideas de lo que aparenta. Que este asunto de la fe del padre Frank sea conocido en el medio en que vive, me induce a pensar que se trata de un hombre honesto, que habla con sinceridad de sus sentimientos y tiene pocos secretos. Digo que tiene pocos secretos, porque hasta los más sinceros y abiertos los pueden tener. Luego, al pensar en los problemas de la fe del padre Frank, yo me imagino la cantidad de sacerdotes que nunca se han planteado esas dudas, pues su fe no tiene relevancia. No le dan la menor importancia a que tal o cual asunto sea cierto o falso. Van por la vida con el pilóto automático, y no les importa si lo que creen o lo que predican es cierto o falso. No tiene la menor trascendencia. Imagínate un vendedor de grasa de serpiente, o de crema para hacer crecer el pelo. No se puede torturar sobre la certeza o falsedad del producto que vende. Leopoldo ----- Seb.- Con el piloto automático, que dices, es fácil que vayamnos todos, en unos trances de la vida más que em otros. Alguna vez he leído que, en nuestro particular recorrido, más bien "resbalamos" sobre las cosas. Tengo esto comprobdo en mí mismo, en ,muchos aspectos. Lo difícil es lo contrario, vivir plenamente consciente de todo. Dicho esto, yo creo que en la vida de cada uno hay aspectos más salvaguardados que otros. Y me parece difícil, pues, que un sacerdote resbale sobre la cuestión misma de su fe sin que ello le importe. Un cura puede distraerse en cualquiera de sus actuaciones, pero veo difícil que pueda contemplar la dcuestión de si cree o no cree como una más y olvidarla en seguida. Yo creo que este hombre, "distracciones" aparte, si un día compareceen su mente la cuestión de su fe, tendrá a bien sentarse y ver despacio la respuesta que realmente puede darse. Y si suponemos que un día da una respuesta negativa al asunto y sigue, a pesar de ello, en sus funciones, tendremos un caso de evidente falsedad más insoportable, me parece,. que la misma falta de fe, sobre todo en estos tiempos. Que en realidad se den o no estos casos, y que sean muchos o pocos, es ya una cuestión histórica que desconozco. Yo sólo he expuesto la teoría del asunto, y es casi lo único que puedo hacer. Nada, Leo; ya ves si da de sí esta peliculilla. Y yo, encantado de ver tus opiniones. Saludos. Sebastián. |
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| Sebastián escribió: > Hola, Leo. Acabo de ver "El tercer milagro" (que llegué a bajar, con eMule, > pero la cosa fue muy lenta). Naturalmente, te digo qué me ha parecido. > > El milagros como asunto central de una película por aquí parecería algo > rancio. Pero en esa película el tema vale, ciertamente, para entrar en > ciertos reductos de la vida de la Iglesia y conocer algunos personajes que > allí pueden encontrarse. Pues bien, los trazos de estos personajes y de su > situación los he visto bastante sólidos y, por esto mismo, interesantes. La > película me ha gustado, pues. > > En el grupo de eclesiásticos implicados en el asunto -altos eclesiásticos, > con un ceremonial algo exagerado-, destaca, y en realidad resume el > argumento, la figura del "padre Frank". Me ha parecido bien conseguida y > capaz, por tanto, de hacer de sus crisis algo verosímil. No sabe si tiene > fe, no sqbe si ha de seguir siendo cura o si ha de irse con la hija de la > "santa". Pues muy bien, son cosas que pueden pasar. Acerca de este > protagonista, lo que ha parecido erróneo es la razón por la que se hizo > sacerdote: la promesa que hizo a Dios para el caso de que su padre no > muriera. Yo creo, en efecto, que nadie ha de hacerse sacerdote para > ofrecerse a Dios como pago o recompensa de algo (ahí no hubo buenos > asesores). > cuéntanos algún día tus motivos > Total: bien, Leo. No es una película tonta. Un saludo. > > Sebastián. > > |
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| Sin t(r)etas no hay paraíso. Le comento que su peticionada me parece una bonita insolencia; que ya sé, no es fruto de la maldad, es fruto de su habitual torpeza con las formas. Y será porque me pregunto QUÉ tan importante le ha regalado usted para que el buen hombre se sienta tan animado -algún día, ya- como para despacharse en público ante un puñado de desconocidos con semejante asunto. Sinónimos de intimidad, por ejemplo: "cuéntemos algún día si lleva las bragas puestas". Piiii. Próximo estreno en Telecirco. Saludos. >cuéntanos algún día tus motivos ___________________________________________ Visita http://elpatio.forosonline.es/ Espacio de refugio y transición. |
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| On 16 mar, 11:03, "Sebastián" <inotnaBOR...***ono.com> wrote: > "Geode" <leopoldo.perd...***gmail.com> escribió en el mensajenews:e27780ab-972a-4df6-81cd-965d1c4cd66c***e23g2000prf.googlegroups.com... > > On 15 mar, 18:28, "Sebasti?n" <inotnaBOR...***ono.com> wrote: > > > > > Hola, Leo. Acabo de ver "El tercer milagro" (que llegu? a bajar, con > > eMule, > > pero la cosa fue muy lenta). Naturalmente, te digo qu? me ha parecido. > > > El milagros como asunto central de una pel?cula por aqu? parecer?a algo > > rancio. Pero en esa pel?cula el tema vale, ciertamente, para entrar en > > ciertos reductos de la vida de la Iglesia y conocer algunos personajes que > > all? pueden encontrarse. Pues bien, los trazos de estos personajes y de su > > situaci?n los he visto bastante s?lidos y, por esto mismo, interesantes. > > La > > pel?cula me ha gustado, pues. > > > En el grupo de eclesi?sticos implicados en el asunto -altos eclesi?sticos, > > con un ceremonial algo exagerado-, destaca, y en realidad resume el > > argumento, la figura del "padre Frank". Me ha parecido bien conseguida y > > capaz, por tanto, de hacer de sus crisis algo veros?mil. No sabe si tiene > > fe, no sqbe si ha de seguir siendo cura o si ha de irse con la hija de la > > "santa". Pues muy bien, son cosas que pueden pasar. Acerca de este > > protagonista, lo que ha parecido err?neo es la raz?n por la que se hizo > > sacerdote: la promesa que hizo a Dios para el caso de que su padre no > > muriera. Yo creo, en efecto, que nadie ha de hacerse sacerdote para > > ofrecerse a Dios como pago o recompensa de algo (ah? no hubo buenos > > asesores). > > > Total: bien, Leo. No es una pel?cula tonta. Un saludo. > > > Sebasti?n. > > Gracias, Sebastián. > respecto a la declaración sobre el asunto de la vocación del padre > Frank, pues no le di mucha importancia. Ninguna película es perfecta. > Pero, si un cura me dijera eso, u otro sujeto me dijera algo sobre la > causa de por qué se hizo médico, o arquitecto... pues creo que no > existe una respuesta simple para eso. Uno se hace tal o cual cosa, o > abandona el propósito de hacerse, por un conjunto de razones > diversas. Digo razones, pero son circunstancias. El padre Frank pudo > haberle prometido eso a Dios. Pero para llegar a hacerse cura, tuvo > la necesidad de una cantidad de apoyos sociales y culturales. Y los > tuvo que tener, no solo tras hacer la promesa, sino que ya antes de > hacer una promesa así, había unas condiciones para que ese hombre se > aproximara a a la idea de hacerse sacerdote. > ----- > Seb.- Pueden ocurrir mil cosas, ciertamente. Pero yo me atrevería a decir -y > casi a confesar a tumba abiertta- que las opciones que implican lo personal > y lo más propio de uno mismo, como casarse con alguien o hacerse cura, > requieren una motivación también propia y personal, es decir, no se pueden > asumir para hacerle un "favor" a alguien, ni siquiera a Dios, pues se > quedaría todo sin el fundamento debido, el que el mismo Dios creemos que > exige. Teodomiro no puede casarse con Edelmira, por ejemplo y en nuestro > medio, sin quererla y sólo para devolverle un favor al padre de ella. Otra > cosa es hacerse paracaidista, diputado o corredor de fondo. Porque ahí no > entra exactamente lo personal. > ----- > Y ese problema de la fe del padre Frank, contiene más ideas de lo que > aparenta. Que este asunto de la fe del padre Frank sea conocido en el > medio en que vive, me induce a pensar que se trata de un hombre > honesto, que habla con sinceridad de sus sentimientos y tiene pocos > secretos. > Digo que tiene pocos secretos, porque hasta los más sinceros y > abiertos los pueden tener. Luego, al pensar en los problemas de la fe > del padre Frank, yo me imagino la cantidad de sacerdotes que nunca se > han planteado esas dudas, pues su fe no tiene relevancia. No le dan > la menor importancia a que tal o cual asunto sea cierto o falso. Van > por la vida con el pilóto automático, y no les importa si lo que creen > o lo que predican es cierto o falso. No tiene la menor > trascendencia. Imagínate un vendedor de grasa de serpiente, o de > crema para hacer crecer el pelo. No se puede torturar sobre la > certeza o falsedad del producto que vende. > Leopoldo > ----- > Seb.- Con el piloto automático, que dices, es fácil que vayamnos todos, en > unos trances de la vida más que em otros. Alguna vez he leído que, en > nuestro particular recorrido, más bien "resbalamos" sobre las cosas. Tengo > esto comprobdo en mí mismo, en ,muchos aspectos. Lo difícil es lo contrario, > vivir plenamente consciente de todo. Dicho esto, yo creo que en la vida de > cada uno hay aspectos más salvaguardados que otros. Y me parece difícil, > pues, que un sacerdote resbale sobre la cuestión misma de su fe sin que ello > le importe. Un cura puede distraerse en cualquiera de sus actuaciones, pero > veo difícil que pueda contemplar la dcuestión de si cree o no cree como una > más y olvidarla en seguida. Yo creo que este hombre, "distracciones" > aparte, si un día compareceen su mente la cuestión de su fe, tendrá a bien > sentarse y ver despacio la respuesta que realmente puede darse. Y si > suponemos que un día da una respuesta negativa al asunto y sigue, a pesar de > ello, en sus funciones, tendremos un caso de evidente falsedad más > insoportable, me parece,. que la misma falta de fe, sobre todo en estos > tiempos. Que en realidad se den o no estos casos, y que sean muchos o pocos, > es ya una cuestión histórica que desconozco. Yo sólo he expuesto la teoría > del asunto, y es casi lo único que puedo hacer. > > Nada, Leo; ya ves si da de sí esta peliculilla. Y yo, encantado de ver tus > opiniones. Saludos. > > Sebastián. Yo recuerdo la escuela. Tenía entonces doce años, y se celebraba el día del clero, que no recuerdo como se le llamaba entonces. Se trataba de sondear a los niños, para ver quien quería ser sacerdote. Despues de una plática incitadora, el cura preguntó, ¿Quién quiere ser sacerdote? La respuesta fue un silencio ominoso. ¿es que ninguno desea ser sacerdote? Ni flores. El hombre volvió a explicarnos que el sacerdote es un intermediario entre dios y los hombres y citó unas cuantas maravillas más, propias del oficio. Nada de nada. Entonces tiene una inspiración, ¿Por qué no queréis ser sacerdotes? Nadie responde. Me parece que ya sé la respuesta, -dijo él, -porque no podéis casaros. ¿No es eso? Todos respondimos que sí a voces. Pero, creo que esa no era la respuesta total. La respuesta creo que debería ser otra. Aunque el asunto ese de casarse, puede influír un poco en la negativa. Sin embargo, los chicos aquellos no tenían problemas para decir, yo seré chófer, yo seré chapista, albañil, carpintero, futbolista, etc.. Yo no tenía una idea clara de lo que sería. Mis sueños fluctuaban entre ser un pintor, un escritor, un vagabundo, un prisionero en un calabozo, un explorador inglés en África, y ese tipo de cosas exóticas. Para que uno se diga "yo quiero ser cura hacen falta ciertas condiciones germinal, o básicas. Primero, tienes que creer en dios de un modo automático. Y por automático quiero decir "sin fisuras". Porque... bueno, creo que hace falta cierto comecoco básico, digo yo. No puedes creer en dios cuanod rezas el rosario todos días; todos los días vas a misa, te levantas oyendo la jaculatoria, "arriba los corazones", y debíamos responder, "ya los tenemos puestos en el señor". El saludo, "ave maría purísima" era muy frecuente, y se debía responder, "sin pecado concebida". En fin, esto no son modales. Esto no hace creyentes, sino autómatas. Ocurre que ese automatismo "no es reforzante". Y tenemos que acudir al conductismo para saber lo que significa, reforzante. Reforzante sería "placentero". Hay dos modos de que una conducta sea placentera. Uno es que esa conducta es placentera de su natural, como echar un polvo, por ejemplo, o comer. Otra, es que la conducta se haya vuelto "agradable condicionada". Pues una conducta cualquiera, es muy probable que sea indiferente. Uno puede emitarla, un poco para que no te den una hostia, o algo parecido. Pero, no dices ave maría purísima porque al decirlo te dan un caramelito, o te acarician el cogote. Si lo hicieras por el caramelo, o porque te dicen que eres un niño my guapo, y que te mereces un postre, o un platanito, pues el injerto hubiera pegado. Uno solo puede creer en dios, si dios se pasa cada poco un rato platicando con uno. Digamos que dios te invita a tomar el té, y con su mano divina te pone una galletita danesa en la boca, etc. y tú ves que dios tiene una voz muy melodiosa, y que da gusto oír lo que dice... pues así, cualquiera va a creer en dios. Luego, la cosa creo que está un tantico difícil. Claro que tú ves gente, en ciertos países que a cada momento alguien dice antes de hablar "Bismilah irrahamani", o remata una frase diciendo, "Alah Akbar". Pues, eso no es diferente a mi infancia en la escuela; solo que está un poco más recargado de invocaciones. Yo recuerdo en los años cincuenta en Marsella. Era la ora de la oración. Unos viejos salían a la calle, desenrollaban la alfombra y se ponía a rezar. Pero, justo al lado, hablando, estaba un grupo de jóvenes moros que no se apeaban para rezar. Parecían indeferentes a todo esto. Fueron necesarios unos cuantos decenios de hostigamiento constante para hacerlos volver al camino del Islam. "Ave María Purísima. Sin pecado concebida." ¿Puede alguno creer en dios? Eso parece. Pero, no estoy seguro. Uno no puede entrar en la mente de una persona que dice que cree en ovnis, o que ha visto un ovni. Realmente, ese tipo ¿por qué lo dice? Se podrían hacer especulaciones al respecto. Y lo mismo vale para otras cosas, otras creencias. ¿Cuándo alguien dice que cree en tal o cual cosa, eso que significa? Incluso, un tipo que se suicida con una chaqueta explosiva para matar judíos, ¿qué es lo que realmente cree? Una rata de laboratorio que pulsa una palanca, ¿creen en verdad alguna cosa? Y el loro ese que monta en bicicleta, de verdad cree en eso que hace? O ¿se limita a actuar? Esa rata, ese loro que monta en bicicleta, puede compararse a un actor que ejecuta un rol. Creo que es algo muy simple. Podemos hacer que una rata ejecute una larga serie de tareas, antes de darle el premio que se tiene merecido. Pero, el loro tiene una memoria más limitada, y tenemos que darle un cacahuete cada vez que termina el recorrido en una dirección. Luego le damos otra semilla a la vuelta, al acabar el recorrido. Podríamos entrenar una rata para inmolarse con un chaleco explosivo. Es de lo más sencillo. En el caso del hombre, debido a la gran variedad de condicionamientos, solo podemos hacerlo con aquellos que más se aproximan a cierto repertorio. Yo recuerdo, que cuando era adolescente no daba un duro por mi vida. Estuve varias veces a punto de tirarme delante de un tren, pero me falta un motivo noble para hacerlo. Me faltaba un pastor que me iluminara en mi camino al suicidio. Lo hubiera hecho sin pestañear en aquellos años. Hubiera ido a cualquier guerra, me habría convertido al Islam, me habría entrenado para la red de AlQaeda. Habría volado un rascacielos en Nueva York, pues tenía hambre de trascendencia. Deseaba ser alguien importante, creer que servía para algo en este mundo, etc. Que la gente se enterara que yo era realmente alguien. La culpa de todo esto, son los mensajes que recibí de niño sobre los estados trascendentes. Podría haber ocurrido que esos mensajes me resbalaran, como les ocurrió a muchos. Pero, en mi caso, por algún motivo, me quedó ese deseo de trascendencia. En eso pudo haber intervenido mi tía Josefina, pues me hizo creer que era genial. Y claro, si lo hace bien, y ella lo hacía muy bien, acabas por creerte que eres genial. Claro, que años más tarde, tu tía ya no está allí para certificar todo eso, para darte un diploma de tipo genial. Por el contrario, estás un poco quemado de que todos te tomen por un mierda. Y tú no estás contento con este disgnóstico. No aceptas fácilmente que eres un mierda. O al menos, te cuesta grandes sudores aceptar que lo eres. Necesitas a todo un foro de literatos humanistas para acabar de creerte que eso es lo que eres. Y no hay más cera que la que arde. Un día, ves la luz. Y como estabas acostumbrado a la oscuridad, te quedas deslumbrado. No puedes ver nada. leopoldo |
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| "Geode" <leopoldo.perdomo***gmail.com> escribió en el mensaje news:175ee2b0-1ed2-481c-87c5-66015ea234f4***d21g2000prf.googlegroups.com... Yo recuerdo la escuela. Tenía entonces doce años, y se celebraba el día del clero, que no recuerdo como se le llamaba entonces. Se trataba de sondear a los niños, para ver quien quería ser sacerdote. Despues de una plática incitadora, el cura preguntó, ¿Quién quiere ser sacerdote? La respuesta fue un silencio ominoso. ¿es que ninguno desea ser sacerdote? Ni flores. El hombre volvió a explicarnos que el sacerdote es un intermediario entre dios y los hombres y citó unas cuantas maravillas más, propias del oficio. Nada de nada. Entonces tiene una inspiración, ¿Por qué no queréis ser sacerdotes? Nadie responde. Me parece que ya sé la respuesta, -dijo él, -porque no podéis casaros. ¿No es eso? Todos respondimos que sí a voces. Pero, creo que esa no era la respuesta total. La respuesta creo que debería ser otra. Aunque el asunto ese de casarse, puede influír un poco en la negativa. Sin embargo, los chicos aquellos no tenían problemas para decir, yo seré chófer, yo seré chapista, albañil, carpintero, futbolista, etc. Yo no tenía una idea clara de lo que sería. Mis sueños fluctuaban entre ser un pintor, un escritor, un vagabundo, un prisionero en un calabozo, un explorador inglés en África, y ese tipo de cosas exóticas. Para que uno se diga "yo quiero ser cura hacen falta ciertas condiciones germinal, o básicas. Primero, tienes que creer en dios de un modo automático. Y por automático quiero decir "sin fisuras". Porque... bueno, creo que hace falta cierto comecoco básico, digo yo. No puedes creer en dios cuanod rezas el rosario todos días; todos los días vas a misa, te levantas oyendo la jaculatoria, "arriba los corazones", y debíamos responder, "ya los tenemos puestos en el señor". El saludo, "ave maría purísima" era muy frecuente, y se debía responder, "sin pecado concebida". En fin, esto no son modales. Esto no hace creyentes, sino autómatas. Ocurre que ese automatismo "no es reforzante". Y tenemos que acudir al conductismo para saber lo que significa, reforzante. Reforzante sería "placentero". Hay dos modos de que una conducta sea placentera. Uno es que esa conducta es placentera de su natural, como echar un polvo, por ejemplo, o comer. Otra, es que la conducta se haya vuelto "agradable condicionada". Pues una conducta cualquiera, es muy probable que sea indiferente. Uno puede emitarla, un poco para que no te den una hostia, o algo parecido. Pero, no dices ave maría purísima porque al decirlo te dan un caramelito, o te acarician el cogote. Si lo hicieras por el caramelo, o porque te dicen que eres un niño my guapo, y que te mereces un postre, o un platanito, pues el injerto hubiera pegado. Uno solo puede creer en dios, si dios se pasa cada poco un rato platicando con uno. Digamos que dios te invita a tomar el té, y con su mano divina te pone una galletita danesa en la boca, etc. y tú ves que dios tiene una voz muy melodiosa, y que da gusto oír lo que dice... pues así, cualquiera va a creer en dios. Luego, la cosa creo que está un tantico difícil. Claro que tú ves gente, en ciertos países que a cada momento alguien dice antes de hablar "Bismilah irrahamani", o remata una frase diciendo, "Alah Akbar". Pues, eso no es diferente a mi infancia en la escuela; solo que está un poco más recargado de invocaciones. Yo recuerdo en los años cincuenta en Marsella. Era la ora de la oración. Unos viejos salían a la calle, desenrollaban la alfombra y se ponía a rezar. Pero, justo al lado, hablando, estaba un grupo de jóvenes moros que no se apeaban para rezar. Parecían indeferentes a todo esto. Fueron necesarios unos cuantos decenios de hostigamiento constante para hacerlos volver al camino del Islam. "Ave María Purísima. Sin pecado concebida." ¿Puede alguno creer en dios? Eso parece. Pero, no estoy seguro. Uno no puede entrar en la mente de una persona que dice que cree en ovnis, o que ha visto un ovni. Realmente, ese tipo ¿por qué lo dice? Se podrían hacer especulaciones al respecto. Y lo mismo vale para otras cosas, otras creencias. ¿Cuándo alguien dice que cree en tal o cual cosa, eso que significa? Incluso, un tipo que se suicida con una chaqueta explosiva para matar judíos, ¿qué es lo que realmente cree? Una rata de laboratorio que pulsa una palanca, ¿creen en verdad alguna cosa? Y el loro ese que monta en bicicleta, de verdad cree en eso que hace? O ¿se limita a actuar? Esa rata, ese loro que monta en bicicleta, puede compararse a un actor que ejecuta un rol. Creo que es algo muy simple. Podemos hacer que una rata ejecute una larga serie de tareas, antes de darle el premio que se tiene merecido. Pero, el loro tiene una memoria más limitada, y tenemos que darle un cacahuete cada vez que termina el recorrido en una dirección. Luego le damos otra semilla a la vuelta, al acabar el recorrido. Podríamos entrenar una rata para inmolarse con un chaleco explosivo. Es de lo más sencillo. En el caso del hombre, debido a la gran variedad de condicionamientos, solo podemos hacerlo con aquellos que más se aproximan a cierto repertorio. Yo recuerdo, que cuando era adolescente no daba un duro por mi vida. Estuve varias veces a punto de tirarme delante de un tren, pero me falta un motivo noble para hacerlo. Me faltaba un pastor que me iluminara en mi camino al suicidio. Lo hubiera hecho sin pestañear en aquellos años. Hubiera ido a cualquier guerra, me habría convertido al Islam, me habría entrenado para la red de AlQaeda. Habría volado un rascacielos en Nueva York, pues tenía hambre de trascendencia. Deseaba ser alguien importante, creer que servía para algo en este mundo, etc. Que la gente se enterara que yo era realmente alguien. La culpa de todo esto, son los mensajes que recibí de niño sobre los estados trascendentes. Podría haber ocurrido que esos mensajes me resbalaran, como les ocurrió a muchos. Pero, en mi caso, por algún motivo, me quedó ese deseo de trascendencia. En eso pudo haber intervenido mi tía Josefina, pues me hizo creer que era genial. Y claro, si lo hace bien, y ella lo hacía muy bien, acabas por creerte que eres genial. Claro, que años más tarde, tu tía ya no está allí para certificar todo eso, para darte un diploma de tipo genial. Por el contrario, estás un poco quemado de que todos te tomen por un mierda. Y tú no estás contento con este disgnóstico. No aceptas fácilmente que eres un mierda. O al menos, te cuesta grandes sudores aceptar que lo eres. Necesitas a todo un foro de literatos humanistas para acabar de creerte que eso es lo que eres. Y no hay más cera que la que arde. Un día, ves la luz. Y como estabas acostumbrado a la oscuridad, te quedas deslumbrado. No puedes ver nada. leopoldo --------------------------------- [Bubi] No es que me queje, pero hablas de tantas cosas y tan dispares cuando escribes que es difícil contestarte y sin limitarse a una frase o párrafo. Intetaré ir al origen. No creo que todos los curas lo sean por vocación. El sacerdocio era, antes que nada, una profesión o forma de vida, casi desde el inicio hasta el siglo pasado. Luego, una forma más de salir del pueblo. Ahora quizás sí se dan esos casos por vocaciones, o al menos en mayor proporción. Eso es lo que creo. Claro que la vocación, como el amor, puede venir después, con el trato y costumbre. Antes nadie se casaba por amor. Te casaban los padres o, con suerte, y en los pueblos pequeños, había para elegir entre dos o tres a quienes les tenías que gustar, además de que te gustasen. El gusto, y por tanto el amor, está en función de las disponibilidades, así que aun con solo dos posibilidades, la gente escogía a su pareja, y se casaban, completamente enamorados, o eso aparentaban. En el Tibet es muy común el matrimonio poliándrico fraternal en los que una misma mujer se casa con todos los hermanos de una familia, sean dos, tres cuatro o más. Representa algo así como un tercio de los matrimonios en zonas rurales. La mujer se acuesta con uno u otro hermano según sus necesidades y disponibilidades. La razón es obvia, el patrimonio familiar no se desgaja, sino que permanece dentro de la familia, ya que los hijos, sea quién sea el verdadero padre, son hijos de todos ellos. El niño tendrá cuatro padres, si cuatro fueron los hermanos que se casaron. Para distinguirlos y frente a terceros, los llamará como mi padre más viejo o mi padre más joven, pero todos son sus padres. La finca la recibirán por tanto todos los hijos, quienes se espera que se casen con una sola mujer para seguir manteniendo su medio de subsistencia. Ahora bien, ¿el amor qué pinta en estos matrimonios? Pues poco, me imagino. Si la esposa es de la edad del hermano mayor, tenderá a considerar como niño al más joven, o bien tenderá a sentirse más atraída por él, por ser más joven. Cualquiera sabe. En los casos de poligamia ocurre algo similar. Varias veces me he puesto a conversar sobre este tema con gente de Guinea que tenía hasta siete mujeres para entender sus razones, sexualidad aparte. Todos me contaban lo mismo. Cada mujer vivía en una choza, o habitación si era en la ciudad, distinta y el marido iba cada noche a la cama de una de sus mujeres. Para él esa situación era muy cómoda y para ello había pagado por cada una de ellas (en mis tiempos, una esposa valía el equivalente a un radiocassette y hasta el presidente salió por la radio quejándose de esa inflación). En la variedad está el gusto. Para las mujeres era también cómodo. No tenían que soportar todas las noches al hombre, solo quizás una vez por semana, y además se ayudaban entre sí con las labores de la casa, cuidado de niños y de la manutención del marido. Siempre había, eso sí, una mujer, normalmente la primera, que era como más esposa, más mandona. Son formas distintas de amor. Supongo que habrá formas distintas de vocaciones, unas más sinceras y entregadas y otras más de este mundo. Saludos Bubi, |
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| "Geode" <leopoldo.perdomo***gmail.com> escribió en el mensaje news:175ee2b0-1ed2-481c-87c5-66015ea234f4***d21g2000prf.googlegroups.com... Yo recuerdo la escuela. Tenía entonces doce años, y se celebraba el día del clero, que no recuerdo como se le llamaba entonces. Se trataba de sondear a los niños, para ver quien quería ser sacerdote. Despues de una plática incitadora, el cura preguntó, ¿Quién quiere ser sacerdote? La respuesta fue un silencio ominoso. ¿es que ninguno desea ser sacerdote? Ni flores. El hombre volvió a explicarnos que el sacerdote es un intermediario entre dios y los hombres y citó unas cuantas maravillas más, propias del oficio. Nada de nada. Entonces tiene una inspiración, ¿Por qué no queréis ser sacerdotes? Nadie responde. Me parece que ya sé la respuesta, -dijo él, -porque no podéis casaros. ¿No es eso? Todos respondimos que sí a voces. Pero, creo que esa no era la respuesta total. La respuesta creo que debería ser otra. Aunque el asunto ese de casarse, puede influír un poco en la negativa. Sin embargo, los chicos aquellos no tenían problemas para decir, yo seré chófer, yo seré chapista, albañil, carpintero, futbolista, etc. Yo no tenía una idea clara de lo que sería. Mis sueños fluctuaban entre ser un pintor, un escritor, un vagabundo, un prisionero en un calabozo, un explorador inglés en África, y ese tipo de cosas exóticas. Para que uno se diga "yo quiero ser cura hacen falta ciertas condiciones germinal, o básicas. Primero, tienes que creer en dios de un modo automático. Y por automático quiero decir "sin fisuras". Porque... bueno, creo que hace falta cierto comecoco básico, digo yo. No puedes creer en dios cuanod rezas el rosario todos días; todos los días vas a misa, te levantas oyendo la jaculatoria, "arriba los corazones", y debíamos responder, "ya los tenemos puestos en el señor". El saludo, "ave maría purísima" era muy frecuente, y se debía responder, "sin pecado concebida". En fin, esto no son modales. Esto no hace creyentes, sino autómatas. Ocurre que ese automatismo "no es reforzante". Y tenemos que acudir al conductismo para saber lo que significa, reforzante. Reforzante sería "placentero". Hay dos modos de que una conducta sea placentera. Uno es que esa conducta es placentera de su natural, como echar un polvo, por ejemplo, o comer. Otra, es que la conducta se haya vuelto "agradable condicionada". Pues una conducta cualquiera, es muy probable que sea indiferente. Uno puede emitarla, un poco para que no te den una hostia, o algo parecido. Pero, no dices ave maría purísima porque al decirlo te dan un caramelito, o te acarician el cogote. Si lo hicieras por el caramelo, o porque te dicen que eres un niño my guapo, y que te mereces un postre, o un platanito, pues el injerto hubiera pegado. Uno solo puede creer en dios, si dios se pasa cada poco un rato platicando con uno. Digamos que dios te invita a tomar el té, y con su mano divina te pone una galletita danesa en la boca, etc. y tú ves que dios tiene una voz muy melodiosa, y que da gusto oír lo que dice... pues así, cualquiera va a creer en dios. Luego, la cosa creo que está un tantico difícil. Claro que tú ves gente, en ciertos países que a cada momento alguien dice antes de hablar "Bismilah irrahamani", o remata una frase diciendo, "Alah Akbar". Pues, eso no es diferente a mi infancia en la escuela; solo que está un poco más recargado de invocaciones. Yo recuerdo en los años cincuenta en Marsella. Era la ora de la oración. Unos viejos salían a la calle, desenrollaban la alfombra y se ponía a rezar. Pero, justo al lado, hablando, estaba un grupo de jóvenes moros que no se apeaban para rezar. Parecían indeferentes a todo esto. Fueron necesarios unos cuantos decenios de hostigamiento constante para hacerlos volver al camino del Islam. "Ave María Purísima. Sin pecado concebida." ¿Puede alguno creer en dios? Eso parece. Pero, no estoy seguro. Uno no puede entrar en la mente de una persona que dice que cree en ovnis, o que ha visto un ovni. Realmente, ese tipo ¿por qué lo dice? Se podrían hacer especulaciones al respecto. Y lo mismo vale para otras cosas, otras creencias. ¿Cuándo alguien dice que cree en tal o cual cosa, eso que significa? Incluso, un tipo que se suicida con una chaqueta explosiva para matar judíos, ¿qué es lo que realmente cree? Una rata de laboratorio que pulsa una palanca, ¿creen en verdad alguna cosa? Y el loro ese que monta en bicicleta, de verdad cree en eso que hace? O ¿se limita a actuar? Esa rata, ese loro que monta en bicicleta, puede compararse a un actor que ejecuta un rol. Creo que es algo muy simple. Podemos hacer que una rata ejecute una larga serie de tareas, antes de darle el premio que se tiene merecido. Pero, el loro tiene una memoria más limitada, y tenemos que darle un cacahuete cada vez que termina el recorrido en una dirección. Luego le damos otra semilla a la vuelta, al acabar el recorrido. Podríamos entrenar una rata para inmolarse con un chaleco explosivo. Es de lo más sencillo. En el caso del hombre, debido a la gran variedad de condicionamientos, solo podemos hacerlo con aquellos que más se aproximan a cierto repertorio. Yo recuerdo, que cuando era adolescente no daba un duro por mi vida. Estuve varias veces a punto de tirarme delante de un tren, pero me falta un motivo noble para hacerlo. Me faltaba un pastor que me iluminara en mi camino al suicidio. Lo hubiera hecho sin pestañear en aquellos años. Hubiera ido a cualquier guerra, me habría convertido al Islam, me habría entrenado para la red de AlQaeda. Habría volado un rascacielos en Nueva York, pues tenía hambre de trascendencia. Deseaba ser alguien importante, creer que servía para algo en este mundo, etc. Que la gente se enterara que yo era realmente alguien. La culpa de todo esto, son los mensajes que recibí de niño sobre los estados trascendentes. Podría haber ocurrido que esos mensajes me resbalaran, como les ocurrió a muchos. Pero, en mi caso, por algún motivo, me quedó ese deseo de trascendencia. En eso pudo haber intervenido mi tía Josefina, pues me hizo creer que era genial. Y claro, si lo hace bien, y ella lo hacía muy bien, acabas por creerte que eres genial. Claro, que años más tarde, tu tía ya no está allí para certificar todo eso, para darte un diploma de tipo genial. Por el contrario, estás un poco quemado de que todos te tomen por un mierda. Y tú no estás contento con este disgnóstico. No aceptas fácilmente que eres un mierda. O al menos, te cuesta grandes sudores aceptar que lo eres. Necesitas a todo un foro de literatos humanistas para acabar de creerte que eso es lo que eres. Y no hay más cera que la que arde. Un día, ves la luz. Y como estabas acostumbrado a la oscuridad, te quedas deslumbrado. No puedes ver nada. leopoldo ----- "Geode" <leopoldo.perdomo***gmail.com> escribió en el mensaje news:175ee2b0-1ed2-481c-87c5-66015ea234f4***d21g2000prf.googlegroups.com... Yo recuerdo la escuela. Tenía entonces doce años, y se celebraba el día del clero, que no recuerdo como se le llamaba entonces. Se trataba de sondear a los niños, para ver quien quería ser sacerdote. Despues de una plática incitadora, el cura preguntó, ¿Quién quiere ser sacerdote? La respuesta fue un silencio ominoso. ¿es que ninguno desea ser sacerdote? Ni flores. El hombre volvió a explicarnos que el sacerdote es un intermediario entre dios y los hombres y citó unas cuantas maravillas más, propias del oficio. Nada de nada. Entonces tiene una inspiración, ¿Por qué no queréis ser sacerdotes? Nadie responde. Me parece que ya sé la respuesta, -dijo él, -porque no podéis casaros. ¿No es eso? Todos respondimos que sí a voces. Pero, creo que esa no era la respuesta total. La respuesta creo que debería ser otra. Aunque el asunto ese de casarse, puede influír un poco en la negativa. Sin embargo, los chicos aquellos no tenían problemas para decir, yo seré chófer, yo seré chapista, albañil, carpintero, futbolista, etc. Yo no tenía una idea clara de lo que sería. Mis sueños fluctuaban entre ser un pintor, un escritor, un vagabundo, un prisionero en un calabozo, un explorador inglés en África, y ese tipo de cosas exóticas. Para que uno se diga "yo quiero ser cura hacen falta ciertas condiciones germinal, o básicas. Primero, tienes que creer en dios de un modo automático. Y por automático quiero decir "sin fisuras". Porque... bueno, creo que hace falta cierto comecoco básico, digo yo. No puedes creer en dios cuanod rezas el rosario todos días; todos los días vas a misa, te levantas oyendo la jaculatoria, "arriba los corazones", y debíamos responder, "ya los tenemos puestos en el señor". El saludo, "ave maría purísima" era muy frecuente, y se debía responder, "sin pecado concebida". En fin, esto no son modales. Esto no hace creyentes, sino autómatas. Ocurre que ese automatismo "no es reforzante". Y tenemos que acudir al conductismo para saber lo que significa, reforzante. Reforzante sería "placentero". Hay dos modos de que una conducta sea placentera. Uno es que esa conducta es placentera de su natural, como echar un polvo, por ejemplo, o comer. Otra, es que la conducta se haya vuelto "agradable condicionada". Pues una conducta cualquiera, es muy probable que sea indiferente. Uno puede emitarla, un poco para que no te den una hostia, o algo parecido. Pero, no dices ave maría purísima porque al decirlo te dan un caramelito, o te acarician el cogote. Si lo hicieras por el caramelo, o porque te dicen que eres un niño my guapo, y que te mereces un postre, o un platanito, pues el injerto hubiera pegado. Uno solo puede creer en dios, si dios se pasa cada poco un rato platicando con uno. Digamos que dios te invita a tomar el té, y con su mano divina te pone una galletita danesa en la boca, etc. y tú ves que dios tiene una voz muy melodiosa, y que da gusto oír lo que dice... pues así, cualquiera va a creer en dios. Luego, la cosa creo que está un tantico difícil. Claro que tú ves gente, en ciertos países que a cada momento alguien dice antes de hablar "Bismilah irrahamani", o remata una frase diciendo, "Alah Akbar". Pues, eso no es diferente a mi infancia en la escuela; solo que está un poco más recargado de invocaciones. Yo recuerdo en los años cincuenta en Marsella. Era la ora de la oración. Unos viejos salían a la calle, desenrollaban la alfombra y se ponía a rezar. Pero, justo al lado, hablando, estaba un grupo de jóvenes moros que no se apeaban para rezar. Parecían indeferentes a todo esto. Fueron necesarios unos cuantos decenios de hostigamiento constante para hacerlos volver al camino del Islam. "Ave María Purísima. Sin pecado concebida." ¿Puede alguno creer en dios? Eso parece. Pero, no estoy seguro. Uno no puede entrar en la mente de una persona que dice que cree en ovnis, o que ha visto un ovni. Realmente, ese tipo ¿por qué lo dice? Se podrían hacer especulaciones al respecto. Y lo mismo vale para otras cosas, otras creencias. ¿Cuándo alguien dice que cree en tal o cual cosa, eso que significa? Incluso, un tipo que se suicida con una chaqueta explosiva para matar judíos, ¿qué es lo que realmente cree? Una rata de laboratorio que pulsa una palanca, ¿creen en verdad alguna cosa? Y el loro ese que monta en bicicleta, de verdad cree en eso que hace? O ¿se limita a actuar? Esa rata, ese loro que monta en bicicleta, puede compararse a un actor que ejecuta un rol. Creo que es algo muy simple. Podemos hacer que una rata ejecute una larga serie de tareas, antes de darle el premio que se tiene merecido. Pero, el loro tiene una memoria más limitada, y tenemos que darle un cacahuete cada vez que termina el recorrido en una dirección. Luego le damos otra semilla a la vuelta, al acabar el recorrido. Podríamos entrenar una rata para inmolarse con un chaleco explosivo. Es de lo más sencillo. En el caso del hombre, debido a la gran variedad de condicionamientos, solo podemos hacerlo con aquellos que más se aproximan a cierto repertorio. Yo recuerdo, que cuando era adolescente no daba un duro por mi vida. Estuve varias veces a punto de tirarme delante de un tren, pero me falta un motivo noble para hacerlo. Me faltaba un pastor que me iluminara en mi camino al suicidio. Lo hubiera hecho sin pestañear en aquellos años. Hubiera ido a cualquier guerra, me habría convertido al Islam, me habría entrenado para la red de AlQaeda. Habría volado un rascacielos en Nueva York, pues tenía hambre de trascendencia. Deseaba ser alguien importante, creer que servía para algo en este mundo, etc. Que la gente se enterara que yo era realmente alguien. La culpa de todo esto, son los mensajes que recibí de niño sobre los estados trascendentes. Podría haber ocurrido que esos mensajes me resbalaran, como les ocurrió a muchos. Pero, en mi caso, por algún motivo, me quedó ese deseo de trascendencia. En eso pudo haber intervenido mi tía Josefina, pues me hizo creer que era genial. Y claro, si lo hace bien, y ella lo hacía muy bien, acabas por creerte que eres genial. Claro, que años más tarde, tu tía ya no está allí para certificar todo eso, para darte un diploma de tipo genial. Por el contrario, estás un poco quemado de que todos te tomen por un mierda. Y tú no estás contento con este disgnóstico. No aceptas fácilmente que eres un mierda. O al menos, te cuesta grandes sudores aceptar que lo eres. Necesitas a todo un foro de literatos humanistas para acabar de creerte que eso es lo que eres. Y no hay más cera que la que arde. Un día, ves la luz. Y como estabas acostumbrado a la oscuridad, te quedas deslumbrado. No puedes ver nada. leopoldo ----- Seb.- ¿Puedo contestar? La situación que describes bien podría no admitir posibles interferencias, a fin de quedarse como está. Pero no creo eso. Sin duda me das permiso para intentar decir lo que pienso, y lo haré. Sin pretensiones, cuidado, pero sí con algo de talante. Todo esto es tan interesante.... Voy a empezar notando que distingues entre movimientos vitales naturales, o espontáneos, y movimientos más o menos inducidos. Entre los primeros pones "echar un polvo y comer"; y entre los segundos, desde hacerse cura hasta ser terrorista suicida. Acerca de los primeros tienes toda la razón, pues nadie dudaría de su conexión básica con el hombre. Pero he de añadir que nadie, o muy pocos, aceptarían ver reducida su vida a estas dos actividades. Esto también es verdad. La cuestión a comentar, pues, la veo yo en los otros movimientos, los "inducidos", en los que solemos contemplar el fenómeno humano más específico. Diré alguna generalidad. Tú tiendes a a valorar muy bajo los movimientos más o menos inducidos, por la variedad de motivos que puede haber o hay en su origen. Es un razonamiento valioso. Pero esa actitud suscita la pregunta de si lo suyo sería agarrarnos únicamente a lo natural, pues, y dejar el resto. Es la misma cuestión a que he aludido antes, creo que de forma conclusiva: nadie aceptaría reducirse a una vida y a unos ejercicios rigurosamente naturales y predefinidos. ¿Y no decías tú mismo, encima, que de jovencito querías ser escritor, o pintor, o al menos un explorador de los del cine cercado por las lfieras? Eran afanes muy poco "naturales", Leo, al menos si se comparan con otros. Pues vayamos a esto. Leo: una cosa que sabemos todos, y sabemos siempre, es que dimensiones decisivas de nuestra vida residen en una especie de imprevisible navegación que tiene lugar en un océano de muy variados paisajes, a los que sólo podemos responder mediante posibilidades y opciones particulares que varían a lo largo de nuestra existencia. Sabemos esto, Leo, y sin duda tienen que ver con ello, de modo substancial, tanto los afanes como las angustias que tú has recordado, sean de juventud o de otra época. ¿Hay que renunciar a esto, si renunciar a esto es renunciar a lo que somos? Y ya sabemos que la cosas pueden ir mal, que pueden estar mal. Que el orgullo de unos, con su poder, puede ahogar multitudes de los otros. Como sabemos que hay aprovechqados de segunda mano, que pueden añadir una sombra más a estos males. Son crestas maléficas. o contaminadas, de aquel océano. Lo sabemos todo. Pero la mayoría, me parece, damos más importancia al deseo, "natural", de vivir la vida que tenemos hasta donde podamos y lejos de todo enemigo. Es lo que suele intentarse. Quiero fijarme directamente en lo que tú llamas "reforzante" y entiendes como un condicionante positivo de cara a ciertos movimientos humanos. Pones estos condicionantes en el exterior del sujeto, y su papel es animarlo en cierto sentido mediante el aplauso, el premio, una caricia. Creo que haces bien en dar valor a ese tipo de circunstancias -que hasta son parte de lo que intentan hacer los padres con sus hijos-, pero, al atribuirles un papel como absoluto, creo que ignoras injustamente otras. Yo señalaría, de modo substancial y antes de tener en cuehnta tales "reforzamientos", la capacidad lógica, ética y afectiva que, en su momento, pueda tener el sujeto. Quiero de cir que, por su cuenta y de modo previo a circunstancias exteriores, un individuo puede experimentar en sí mismo razones, orientación ética y sientimientos capaces de sostener su particular afán ante la vida. Entiendo que son las raíces, además, que dan un valor propio a esta vida. Y cabe añadir: sin lo que es interior y propio, lo exterior no valdría nada y sería totalmente ineficaz; pues no hay reforzamientos posibles para que un perro oriente su vida hacia una trascendencia, por ejemplo. Perdona esto tan largo, Leo. El tono te parecerá serio, pero es para no alargarme más. Saludos. Sebastián. |
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| On 17 mar, 11:16, "Sebastián" <inotnaBOR...***ono.com> wrote: > "Geode" <leopoldo.perd...***gmail.com> escribió en el mensajenews:175ee2b0-1ed2-481c-87c5-66015ea234f4***d21g2000prf.googlegroups.com... > Yo recuerdo la escuela. Tenía entonces doce años, y se celebraba el > día del clero, que no recuerdo como se le llamaba entonces. Se > trataba de sondear a los niños, para ver quien quería ser sacerdote. > Despues de una plática incitadora, el cura preguntó, ¿Quién quiereser > sacerdote? La respuesta fue un silencio ominoso. > ¿es que ninguno desea ser sacerdote? Ni flores. El hombre volvió a > explicarnos que el sacerdote es un intermediario entre dios y los > hombres y citó unas cuantas maravillas más, propias del oficio. Nada > de nada. Entonces tiene una inspiración, ¿Por qué no queréis ser > sacerdotes? Nadie responde. Me parece que ya sé la respuesta, -dijo > él, -porque no podéis casaros. ¿No es eso? Todos respondimos que sí > a voces. Pero, creo que esa no era la respuesta total. La respuesta > creo que debería ser otra. Aunque el asunto ese de casarse, puede > influír un poco en la negativa. > Sin embargo, los chicos aquellos no tenían problemas para decir, yo > seré chófer, yo seré chapista, albañil, carpintero, futbolista, etc. > Yo no tenía una idea clara de lo que sería. Mis sueños fluctuaban > entre ser un pintor, un escritor, un vagabundo, un prisionero en un > calabozo, un explorador inglés en África, y ese tipo de cosas > exóticas. > Para que uno se diga "yo quiero ser cura hacen falta ciertas > condiciones germinal, o básicas. Primero, tienes que creer en dios de > un modo automático. Y por automático quiero decir "sin fisuras". > Porque... bueno, creo que hace falta cierto comecoco básico, digo yo. > No puedes creer en dios cuanod rezas el rosario todos días; todos los > días vas a misa, te levantas oyendo la jaculatoria, "arriba los > corazones", y debíamos responder, "ya los tenemos puestos en el > señor". El saludo, "ave maría purísima" era muy frecuente, y se debía > responder, "sin pecado concebida". En fin, esto no son modales. Esto > no hace creyentes, sino autómatas. Ocurre que ese automatismo "no es > reforzante". Y tenemos que acudir al conductismo para saber lo que > significa, reforzante. > Reforzante sería "placentero". Hay dos modos de que una conducta sea > placentera. Uno es que esa conducta es placentera de su natural, como > echar un polvo, por ejemplo, o comer. Otra, es que la conducta se > haya vuelto "agradable condicionada". Pues una conducta cualquiera, > es muy probable que sea indiferente. Uno puede emitarla, un poco para > que no te den una hostia, o algo parecido. Pero, no dices ave maría > purísima porque al decirlo te dan un caramelito, o te acarician el > cogote. > Si lo hicieras por el caramelo, o porque te dicen que eres un niño my > guapo, y que te mereces un postre, o un platanito, pues el injerto > hubiera pegado. > Uno solo puede creer en dios, si dios se pasa cada poco un rato > platicando con uno. Digamos que dios te invita a tomar el té, y con > su mano divina te pone una galletita danesa en la boca, etc. y tú ves > que dios tiene una voz muy melodiosa, y que da gusto oír lo que > dice... pues así, cualquiera va a creer en dios. > > Luego, la cosa creo que está un tantico difícil. Claro que tú ves > gente, en ciertos países que a cada momento alguien dice antes de > hablar "Bismilah irrahamani", o remata una frase diciendo, "Alah > Akbar". Pues, eso no es diferente a mi infancia en la escuela; solo > que está un poco más recargado de invocaciones. > Yo recuerdo en los años cincuenta en Marsella. Era la ora de la > oración. Unos viejos salían a la calle, desenrollaban la alfombra y > se ponía a rezar. Pero, justo al lado, hablando, estaba un grupo de > jóvenes moros que no se apeaban para rezar. Parecían indeferentes a > todo esto. Fueron necesarios unos cuantos decenios de hostigamiento > constante para hacerlos volver al camino del Islam. "Ave María > Purísima. Sin pecado concebida." > > ¿Puede alguno creer en dios? Eso parece. Pero, no estoy seguro. > Uno no puede entrar en la mente de una persona que dice que cree en > ovnis, o que ha visto un ovni. Realmente, ese tipo ¿por qué lo dice? > Se podrían hacer especulaciones al respecto. Y lo mismo vale para > otras cosas, otras creencias. ¿Cuándo alguien dice que cree en tal o > cual cosa, eso que significa? > Incluso, un tipo que se suicida con una chaqueta explosiva para matar > judíos, ¿qué es lo que realmente cree? Una rata de laboratorio que > pulsa una palanca, ¿creen en verdad alguna cosa? Y el loro ese que > monta en bicicleta, de verdad cree en eso que hace? O ¿se limita a > actuar? Esa rata, ese loro que monta en bicicleta, puede compararse > a un actor que ejecuta un rol. > Creo que es algo muy simple. Podemos hacer que una rata ejecute una > larga serie de tareas, antes de darle el premio que se tiene > merecido. Pero, el loro tiene una memoria más limitada, y tenemos que > darle un cacahuete cada vez que termina el recorrido en una > dirección. Luego le damos otra semilla a la vuelta, al acabar el > recorrido. > Podríamos entrenar una rata para inmolarse con un chaleco > explosivo. Es de lo más sencillo. En el caso del hombre, debido a la > gran variedad de condicionamientos, solo podemos hacerlo con aquellos > que más se aproximan a cierto repertorio. Yo recuerdo, que cuando era > adolescente no daba un duro por mi vida. Estuve varias veces a punto > de tirarme delante de un tren, pero me falta un motivo noble para > hacerlo. Me faltaba un pastor que me iluminara en mi camino al > suicidio. Lo hubiera hecho sin pestañear en aquellos años. Hubiera > ido a cualquier guerra, me habría convertido al Islam, me habría > entrenado para la red de AlQaeda. Habría volado un rascacielos en > Nueva York, pues tenía hambre de trascendencia. Deseaba ser alguien > importante, creer que servía para algo en este mundo, etc. Que la > gente se enterara que yo era realmente alguien. > > La culpa de todo esto, son los mensajes que recibí de niño sobre los > estados trascendentes. Podría haber ocurrido que esos mensajes me > resbalaran, como les ocurrió a muchos. Pero, en mi caso, por algún > motivo, me quedó ese deseo de trascendencia. En eso pudo haber > intervenido mi tía Josefina, pues me hizo creer que era genial. Y > claro, si lo hace bien, y ella lo hacía muy bien, acabas por creerte > que eres genial. Claro, que años más tarde, tu tía ya no está allí > para certificar todo eso, para darte un diploma de tipo genial. Por > el contrario, estás un poco quemado de que todos te tomen por un > mierda. Y tú no estás contento con este disgnóstico. No aceptas > fácilmente que eres un mierda. O al menos, te cuesta grandes sudores > aceptar que lo eres. Necesitas a todo un foro de literatos humanistas > para acabar de creerte que eso es lo que eres. > Y no hay más cera que la que arde. Un día, ves la luz. Y como > estabas acostumbrado a la oscuridad, te quedas deslumbrado. No puedes > ver nada. > leopoldo > ----- > > "Geode" <leopoldo.perd...***gmail.com> escribió en el mensajenews:175ee2b0-1ed2-481c-87c5-66015ea234f4***d21g2000prf.googlegroups.com... > > Yo recuerdo la escuela. Tenía entonces doce años, y se celebraba el > día del clero, que no recuerdo como se le llamaba entonces. Se > trataba de sondear a los niños, para ver quien quería ser sacerdote. > Despues de una plática incitadora, el cura preguntó, ¿Quién quiereser > sacerdote? La respuesta fue un silencio ominoso. > ¿es que ninguno desea ser sacerdote? Ni flores. El hombre volvió a > explicarnos que el sacerdote es un intermediario entre dios y los > hombres y citó unas cuantas maravillas más, propias del oficio. Nada > de nada. Entonces tiene una inspiración, ¿Por qué no queréis ser > sacerdotes? Nadie responde. Me parece que ya sé la respuesta, -dijo > él, -porque no podéis casaros. ¿No es eso? Todos respondimos que sí > a voces. Pero, creo que esa no era la respuesta total. La respuesta > creo que debería ser otra. Aunque el asunto ese de casarse, puede > influír un poco en la negativa. > Sin embargo, los chicos aquellos no tenían problemas para decir, yo > seré chófer, yo seré chapista, albañil, carpintero, futbolista, etc. > Yo no tenía una idea clara de lo que sería. Mis sueños fluctuaban > entre ser un pintor, un escritor, un vagabundo, un prisionero en un > calabozo, un explorador inglés en África, y ese tipo de cosas > exóticas. > Para que uno se diga "yo quiero ser cura hacen falta ciertas > condiciones germinal, o básicas. Primero, tienes que creer en dios de > un modo automático. Y por automático quiero decir "sin fisuras". > Porque... bueno, creo que hace falta cierto comecoco básico, digo yo. > No puedes creer en dios cuanod rezas el rosario todos días; todos los > días vas a misa, te levantas oyendo la jaculatoria, "arriba los > corazones", y debíamos responder, "ya los tenemos puestos en el > señor". El saludo, "ave maría purísima" era muy frecuente, y se debía > responder, "sin pecado concebida". En fin, esto no son modales. Esto > no hace creyentes, sino autómatas. Ocurre que ese automatismo "no es > reforzante". Y tenemos que acudir al conductismo para saber lo que > significa, reforzante. > Reforzante sería "placentero". Hay dos modos de que una conducta sea > placentera. Uno es que esa conducta es placentera de su natural, como > echar un polvo, por ejemplo, o comer. Otra, es que la conducta se > haya vuelto "agradable condicionada". Pues una conducta cualquiera, > es muy probable que sea indiferente. Uno puede emitarla, un poco para > que no te den una hostia, o algo parecido. Pero, no dices ave maría > purísima porque al decirlo te dan un caramelito, o te acarician el > cogote. > Si lo hicieras por el caramelo, o porque te dicen que eres un niño my > guapo, y que te mereces un postre, o un platanito, pues el injerto > hubiera pegado. > Uno solo puede creer en dios, si dios se pasa cada poco un rato > platicando con uno. Digamos que dios te invita a tomar el té, y con > su mano divina te pone una galletita danesa en la boca, etc. y tú ves > que dios tiene una voz muy melodiosa, y que da gusto oír lo que > dice... pues así, cualquiera va a creer en dios. > > Luego, la cosa creo que está un tantico difícil. Claro que tú ves > gente, en ciertos países que a cada momento alguien dice antes de > hablar "Bismilah irrahamani", o remata una frase diciendo, "Alah > Akbar". Pues, eso no es diferente a mi infancia en la escuela; solo > que está un poco más recargado de invocaciones. > Yo recuerdo en los años cincuenta en Marsella. Era la ora de la > oración. Unos viejos salían a la calle, desenrollaban la alfombra y > se ponía a rezar. Pero, justo al lado, hablando, estaba un grupo de > jóvenes moros que no se apeaban para rezar. Parecían indeferentes a > todo esto. Fueron necesarios unos cuantos decenios de hostigamiento > constante para hacerlos volver al camino del Islam. "Ave María > Purísima. Sin pecado concebida." > > ¿Puede alguno creer en dios? Eso parece. Pero, no estoy seguro. > Uno no puede entrar en la mente de una persona que dice que cree en > ovnis, o que ha visto un ovni. Realmente, ese tipo ¿por qué lo dice? > Se podrían hacer especulaciones al respecto. Y lo mismo vale para > otras cosas, otras creencias. ¿Cuándo alguien dice que cree en tal o > cual cosa, eso que significa? > Incluso, un tipo que se suicida con una chaqueta explosiva para matar > judíos, ¿qué es lo que realmente cree? Una rata de laboratorio que > pulsa una palanca, ¿creen en verdad alguna cosa? Y el loro ese que > monta en bicicleta, de verdad cree en eso que hace? O ¿se limita a > actuar? Esa rata, ese loro que monta en bicicleta, puede compararse > a un actor que ejecuta un rol. > Creo que es algo muy simple. Podemos hacer que una rata ejecute una > larga serie de tareas, antes de darle el premio que se tiene > merecido. Pero, el loro tiene una memoria más limitada, y tenemos que > darle un cacahuete cada vez que termina el recorrido en una > dirección. Luego le damos otra semilla a la vuelta, al acabar el > recorrido. > Podríamos entrenar una rata para inmolarse con un chaleco > explosivo. Es de lo más sencillo. En el caso del hombre, debido a la > gran variedad de condicionamientos, solo podemos hacerlo con aquellos > que más se aproximan a cierto repertorio. Yo recuerdo, que cuando era > adolescente no daba un duro por mi vida. Estuve varias veces a punto > de tirarme delante de un tren, pero me falta un motivo noble para > hacerlo. Me faltaba un pastor que me iluminara en mi camino al > suicidio. Lo hubiera hecho sin pestañear en aquellos años. Hubiera > ido a cualquier guerra, me habría convertido al Islam, me habría > entrenado para la red de AlQaeda. Habría volado un rascacielos en > Nueva York, pues tenía hambre de trascendencia. Deseaba ser alguien > importante, creer que servía para algo en este mundo, etc. Que la > gente se enterara que yo era realmente alguien. > > La culpa de todo esto, son los mensajes que recibí de niño sobre los > estados trascendentes. Podría haber ocurrido que esos mensajes me > resbalaran, como les ocurrió a muchos. Pero, en mi caso, por algún > motivo, me quedó ese deseo de trascendencia. En eso pudo haber > intervenido mi tía Josefina, pues me hizo creer que era genial. Y > claro, si lo hace bien, y ella lo hacía muy bien, acabas por creerte > que eres genial. Claro, que años más tarde, tu tía ya no está allí > para certificar todo eso, para darte un diploma de tipo genial. Por > el contrario, estás un poco quemado de que todos te tomen por un > mierda. Y tú no estás contento con este disgnóstico. No aceptas > fácilmente que eres un mierda. O al menos, te cuesta grandes sudores > aceptar que lo eres. Necesitas a todo un foro de literatos humanistas > para acabar de creerte que eso es lo que eres. > Y no hay más cera que la que arde. Un día, ves la luz. Y como > estabas acostumbrado a la oscuridad, te quedas deslumbrado. No puedes > ver nada. > leopoldo > ----- > Seb.- ¿Puedo contestar? La situación que describes bien podría no admitir > posibles interferencias, a fin de quedarse como está. Pero no creo eso. Sin > duda me das permiso para intentar decir lo que pienso, y lo haré. Sin > pretensiones, cuidado, pero sí con algo de talante. Todo esto es tan > interesante.... > > Voy a empezar notando que distingues entre movimientos vitales naturales, o > espontáneos, y movimientos más o menos inducidos. Entre los primeros pones > "echar un polvo y comer"; y entre los segundos, desde hacerse cura hasta > ser terrorista suicida. Acerca de los primeros tienes toda la razón, > pues nadie dudaría de su conexión básica con el hombre. Pero he de añadir > que nadie, o muy pocos, aceptarían ver reducida su vida a > estas dos actividades. > Esto también es verdad. La cuestión a comentar, pues, la veo yo en losotros > movimientos, los "inducidos", en los que solemos contemplar el fenómeno > humano más específico. Diré alguna generalidad. > > Tú tiendes a a valorar muy bajo los movimientos más o menos inducidos,por > la variedad de motivos que puede haber o hay en su origen. Es un > razonamiento valioso. Pero esa actitud suscita la pregunta de si lo suyo > sería agarrarnos únicamente a lo natural, pues, y dejar el resto. Es la > misma > cuestión a que he aludido antes, creo que de forma conclusiva: nadie > aceptaría reducirse a una vida y a unos ejercicios rigurosamente naturales y > predefinidos. > ¿Y no decías tú mismo, encima, que de jovencito querías ser escritor, o > pintor, o al menos un explorador de los del cine cercado por las lfieras? > Eran afanes muy > poco "naturales", Leo, al menos si se comparan con otros. Pues vayamos a > esto. > > Leo: una cosa que sabemos todos, y sabemos siempre, es que dimensiones > decisivas de nuestra vida residen en una especie de imprevisible navegación > que tiene lugar en un océano de muy variados paisajes, a los que sólo > podemos responder mediante posibilidades y opciones particulares que varían > a lo largo de nuestra existencia. Sabemos esto, Leo, y sin duda tienen que > ver con ello, de modo substancial, tanto los afanes como las angustias que > tú has recordado, sean de juventud o de otra época. ¿Hay que renunciar a > esto, si renunciar a esto es renunciar a lo que somos? Y ya sabemos que la > cosas pueden ir mal, que pueden estar mal. Que el orgullo de unos, con su > poder, puede ahogar multitudes de los otros. Como sabemos que hay > aprovechqados de segunda mano, que pueden añadir una sombra más a estos > males. Son crestas maléficas. o contaminadas, de aquel océano. Lo sabemos > todo. Pero la mayoría, me parece, damos más importancia al deseo, "natural", > de vivir la vida que tenemos hasta donde podamos y lejos de todo enemigo. Es > lo que suele intentarse. > > Quiero fijarme directamente en lo que tú llamas "reforzante" y entiendes > como un condicionante positivo de cara a ciertos movimientos humanos. Pones > estos condicionantes en el exterior del sujeto, y su papel es animarlo en > cierto sentido mediante el aplauso, el premio, una caricia. Creo que haces > bien en dar valor a ese tipo de circunstancias -que hasta son parte de lo > que intentan hacer los padres con sus hijos-, pero, al atribuirles un papel > como absoluto, creo que ignoras injustamente otras. Yo señalaría, de modo > substancial y antes de tener en cuehnta tales "reforzamientos", la capacidad > lógica, ética y afectiva que, en su momento, pueda tener el sujeto. Quiero > de cir que, por su cuenta y de modo previo a circunstancias exteriores, un > individuo puede experimentar en sí mismo razones, orientación ética y > sientimientos capaces de sostener su particular afán ante la vida. Entiendo > que son las raíces, además, que dan un valor propio a esta vida. Y cabe > añadir: sin lo que es interior y propio, lo exterior no valdría nada ysería > totalmente ineficaz; pues no hay reforzamientos posibles para que un perro > oriente su vida hacia una trascendencia, por ejemplo. > > Perdona esto tan largo, Leo. El tono te parecerá serio, pero es para no > alargarme más. Saludos. > > Sebastián. No, te discupes, hombre. Me agrada leer tus razonamientos. Creo que existe un problema en tu análisis. Tanto el amor por la lógica, como los buenos sentimientos, la ética, las cosas nombles, son inducidas por agentes externos. Esto es precisamente lo que nos diferencia de los animales. No es que los animales no estén sometidos al condicionamiento, lo están. Los animales de cierto rango no serían tampoco lo que son sin cierta cantidad de condicionamiento. No sabrían cazar, ni buscarse la vida. Los animales de cierto rango, primates, carnivoros, y hasta animales de manada, deben aprender una serie de relaciones sociales sociales. Deben aprender el modo de buscarse la vida, el modo de cazar, y de relacionarse con otros. Si no aprenden, y eso es un condicionamiento operante, estarán torcidos mentalmente, tendrán una conducta inapropiada para vivir de un modo autónomo. Con este concepto, borramos del mapa la idea que oí de niño, que los animales se compartan en función del instinto. Solo en parte es cierto esto. Los animales tienen que aprender a vivir en un ambiente controlado durante su infancia. Si falla eso, todo se va a la mierda, salvo que se trate de insectos, gusanos, y cosas de ese estilo. En el caso del hombre, hay un proceso para asimilar normas sociales de conducta, principios éticos, teorías, más o menos infundadas, etc. Y eso no surge expontáneamente en la mente del niño, o del adolescente. Es inducido, o inculcado por la gente que lo controla. Y la gente que tiene esa misión, puede hacerlo bien o mal. Si lo hace bien, el niño adquiere esos valores, esas ideas y teorías, más o menos ficticias. Pero, si los que están al cargo, fracasan, o no saben como inculcar eso valores, pues ese niño, ese adolescente, está perdido. Puede acabar haciendo cualquier disparate. Luego, somos los demás, los que estamos en su entorno, los que tenemos una interacción con el niño, o el adolescente, los que hacemos bien o mal las cosas. Digamos que los delincuentes, los criminales, los inadaptados, los inútiles, son productos creados por un entorno social concreto y restringido. Y lo peor del caso, es que pasado cierto tiempo es muy difícil cambiar los parámetros de su conducta. Los métodos que se usan para cambiar esa conducta son muy crudos. Puedes matar a esa persona, y ya la cambias, o la puedes encerrar en una penitenciaría, donde la cambias solo un poco. En cuanto esa persona vuelva a la calle, tendrá mañas más sofisticadas para delinquir. Y eso no quiere decir que alguinos no puedan cambiar. Algunos cambian, porque el núcleo de su conducta contenía elementos que le permitían cambiar. O, tal vez, un entorno favorable y cierta cantidad de ayuda, facilitó ese cambio. Luego, creo que la ética no es un algo natural, algo que nos nace expontáneamente como el ponerse a la sombra cuando hace mucho calor. Si no te inducen a tener una ética, no tendrás ética. Eso puede explicar por qué la ética de algunos puede ser retorcida y criminal. Llámale ética, llámale conciencia. Recuerdo de mi estancia en cierto lugar, que los ladrones tenían una ética. Se podía robar a los julais. Además, ellos tenían la obligación de trabajar, los julais, y tener siempre algo de dinero en el bolsillo, para poder robarles. Un ladrón debía ser una persona "legal". Es decir, un tipo legal, cuando tiene algo de pasta, lo comparte de buena gana con los colegas. No debes denunciar a un colega. No le debes chorizar lo que tiene. Solo tienes derecho a pedirle que te eche una mano, que te ayude. Puedes animarlo para que se pague unas cervezas, para que te preste un poco de dinero. Estos son los principios éticos de los delincuentes. Todos tratan de inducir en los demás una conciencia determinada, la suya propia, que es más o menos defectuosa. Pero, aunque tu ética sea de lo más perfecto, cuando tratas de transmitirla a un tercero, puedes fracasar, más o menos lamentablemente. La ética que tú le predicas se puede combiar con otros principios éticos, y producir una suerte de pequeño monstruo. Creo que este asunto es un tanto complicado. leopoldo |
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| On 17 mar, 11:16, "Sebastián" <inotnaBOR...***ono.com> wrote: Hola, Sebastián: Por lo que entendí de tu mensaje anterior, parece que te parece muy poca cosa si estamos hechos de barro. Es algo así como si dijeras "¡qué desilusión! ¡Yo me había hecho a la idea de que nos había creado todo un dios! " Efectivamente, puede parecer algo trascendente, que todo un dios omnipotente se haya molestado de hacer este inmenso universo, solo para crear a los humanos. Pero, cuando miras de cerca todo es prodigio... cuando te paras a pensar en ese milagro... te sientes desilusionado. Eso es lo que me pasa a mí. Es decir, que todo un dios se haya tomado tantas molestias, creando un universo casi infinito para la mente humana, con más de 10^80 electrones y protrones, más de 10^20 galaxias, para hacer una hombre tan deficiente y tan mediocre... un hombre que fue hecho a imagen y semejanza de dios... esto es casi inverosimil. ¿Cómo me pueden decir que esta basura de primate está hecho a imagen y semejanza de dios? Es que parece una blasfemia. Con solo oír una frase de este calibre, ya me vuelvo ateo de modo inmediato. Sin embargo, que procedemos de un germen primigenio, de unos microorganismos insignificantes, muchas veces exterminados y vueltos a renacer, si descendemos de unos peces que crearon un espinazo, de unos reptiles que poblaron un dia la tierra seca, de unas ratas peludas que correteaban por el campo buscando huevos de dinosauros para alimentarse, o de comer insectos, si procedemos de unos peludos primates que no sabían hablar... entonces... si tenemos como antecesores a unos pobres brutos que aprendieron un día a hacer instrumentos cortantes silex... que llevaban una vida muy dura para poder comer un poco cada día... si venimos de toda esa fauna, pues entonces no deberíamos avergonzarnos de nuestras miserias y limitaciones. Nos has costado varios millones de años de esfuerzo llegar hasta donde estamos. Luego, si descendemos de unos animales peludos, que solo sabían dar gruñidos, pues creo que hemos hecho una preciosa y meritoria carrera. Pero, si de verdad nos hizo dios a su imagen y semejanza, es para echarse a llorar y morir de vergüenza. Eso es lo que creo, Sebastián. Te puede parecer que es muy poca cosa... si solo estamos hechos de reflejos condicionados. Pero, cuando ves las cosas maravillosas que ha hecho el hombre... Cuando ves lo que unos pocos han conseguido hacer... y cuando te enteras esto ha sido gracias a un buen condicionamiento operante es como para decirse... ¡esto es grandioso! ¿Cómo has dicho que se dice esa cosa? Condicionamiento operante. La hostia, vas a exclamar. ¿Como es que no estoy enterado de nada de eso? Y lo peor de todo, es la sociedad tiene que ser imperefecta en este estadio de la civilización. Una sociedad no podría funcionar bien si todos fuéramos unos tipos geniales. leopoldo |
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