En efecto En efecto, rematado ya su juicio, vino a dar en el más extraño pensamiento
que jamás dio loco en el mundo, y fue que le pareció convenible y
necesario, así para el aumento de su honra, como para el servicio de su
república, hacerse caballero andante, e irse por todo el mundo con sus
armas y caballo a buscar las aventuras, y a ejercitarse en todo aquello que
él había leído, que los caballeros andantes se ejercitaban, deshaciendo
todo género de agravio, y poniéndose en ocasiones y peligros, donde
acabándolos, cobrase eterno nombre y fama. |