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| Todos tememos algo. Aúnque deseamos dar plena sensación de seguridad, la pro cesión va por dentro. Entonces buscamos afanosamente los medios que nos pro duzcan sensación de estar a salvo de algo o de alguien. Tememos a la pobreza y a las penurias que la acompañan, y procuramos reunir los recursos que nos permitan escapar de ella y nos ayuden a conseguir un futuro seguros. Tememos al frío y la intemperie y buscamos un lugar en que recogernos y abrigarnos, y adquirimos una vivienda que no es más que un montón de ladrillos dispuestos con arte, y que nos permite decir que somos propietarios de ella, aúnque deba mos trabajar durante casi media vida para pagar la hipoteca al banco. Tememos la agresión de enemigos exteriores y financiamos un ejército que nos proteja y que nos cuesta un ojo de la cara. Tememos perder la libertad de que creemos gozar, de modo que pagamos a los políticos para que piensen por nosotros y constituyan onerosos gobiernos que nos cuestan un riñón y la yema del otro, y que nos complican la vida con complejas normativas que nos impiden hacer lo que queremos...; y de esta forma, en vez de la libertad que ansiamos caemos en la servidumbre a la que nos obligan aquellos en los que pusimos nuestras espe ranzas. Y después de tanto temor y tanto afán para aminorarlo o disiparlo, nos encon tramos al cabo de la vida con que debemos recogernos dentro de nosotros mismos a deliberar sobre lo que hicimos bien o mal, y a examinar lo que fué y no de bió haber sido, o en lo que no fué debiendo haber sido. Y comprendemos que ya todo es pasado y que nuestra única realidad futura es el adiós. Entonces apare ce el temor a lo desconocido, a lo que puede haber después de esto...si es que hay algo. Y surge el afán de sobrevivirnos como sea; y recurrimos a aquellos que afirman saber algo sobre el asunto para seguir sus instrucciones y lograr así un eterno carrusel de alegría y bienestar. Esta ya es la última servidum bre de nuestro temor, porque estamos dispuestos a aceptar lo que deseamos oir. De forma que nos encaminamos a la defintiva soledad en la que se disiparán to dos nuestros temores, que tan caros nos costaron a lo largo de nuestra existen cia. Total...para nada. |
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| "gsmiga" <manuf_81***mixmail.com> escribió en el mensaje news:a8b9f5-3i.ln1***news.uned.es... > Todos tememos algo. Aúnque deseamos dar plena sensación de seguridad, la > pro > cesión va por dentro. Entonces buscamos afanosamente los medios que nos > pro > duzcan sensación de estar a salvo de algo o de alguien. Tememos a la > pobreza > y a las penurias que la acompañan, y procuramos reunir los recursos que > nos > permitan escapar de ella y nos ayuden a conseguir un futuro seguros. > Tememos > al frío y la intemperie y buscamos un lugar en que recogernos y > abrigarnos, > y adquirimos una vivienda que no es más que un montón de ladrillos > dispuestos > con arte, y que nos permite decir que somos propietarios de ella, aúnque > deba > mos trabajar durante casi media vida para pagar la hipoteca al banco. > Tememos > la agresión de enemigos exteriores y financiamos un ejército que nos > proteja > y que nos cuesta un ojo de la cara. Tememos perder la libertad de que > creemos > gozar, de modo que pagamos a los políticos para que piensen por nosotros y > constituyan onerosos gobiernos que nos cuestan un riñón y la yema del > otro, > y que nos complican la vida con complejas normativas que nos impiden hacer > lo > que queremos...; y de esta forma, en vez de la libertad que ansiamos > caemos en > la servidumbre a la que nos obligan aquellos en los que pusimos nuestras > espe > ranzas. > Y después de tanto temor y tanto afán para aminorarlo o disiparlo, nos > encon > tramos al cabo de la vida con que debemos recogernos dentro de nosotros > mismos > a deliberar sobre lo que hicimos bien o mal, y a examinar lo que fué y no > de > bió haber sido, o en lo que no fué debiendo haber sido. Y comprendemos que > ya > todo es pasado y que nuestra única realidad futura es el adiós. Entonces > apare > ce el temor a lo desconocido, a lo que puede haber después de esto...si es > que > hay algo. Y surge el afán de sobrevivirnos como sea; y recurrimos a > aquellos > que afirman saber algo sobre el asunto para seguir sus instrucciones y > lograr > así un eterno carrusel de alegría y bienestar. Esta ya es la última > servidum > bre de nuestro temor, porque estamos dispuestos a aceptar lo que deseamos > oir. > De forma que nos encaminamos a la defintiva soledad en la que se disiparán > to > dos nuestros temores, que tan caros nos costaron a lo largo de nuestra > existen > cia. Total...para nada. ----- Seb.- Eso debe ser lo que coloquialmente se llama una parida, gsmiga. Me ha gustado y creo que hay que felicitarte. Son nuestros afanes y nuestras miserias, infinitos todos. Yo a veces he pensado (¡no, no voy a meter aquí mi tesis!) si todo esto no derivará de una consciencia que aspira a recorrer campos muy amplios y, precisamente por esto, choca constantemente con elemenntos mucho más fijos que se convierten, así, en obstáculos: las limitaciones de nuestro propio cuerpo, los demás y nuestra particulares relaciones con ellos, el mundo, el bien y el mal posibles... Yo creo que la gente debería pactar una alianza o algo. Sebastián. |
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| "gsmiga" <manuf_81***mixmail.com> escribió en el mensaje news:a8b9f5-3i.ln1***news.uned.es... > Todos tememos algo. Aúnque deseamos dar plena sensación de seguridad, la > pro > cesión va por dentro. Entonces buscamos afanosamente los medios que nos > pro > duzcan sensación de estar a salvo de algo o de alguien. Tememos a la > pobreza > y a las penurias que la acompañan, y procuramos reunir los recursos que > nos > permitan escapar de ella y nos ayuden a conseguir un futuro seguros. > Tememos > al frío y la intemperie y buscamos un lugar en que recogernos y > abrigarnos, > y adquirimos una vivienda que no es más que un montón de ladrillos > dispuestos > con arte, y que nos permite decir que somos propietarios de ella, aúnque > deba > mos trabajar durante casi media vida para pagar la hipoteca al banco. > Tememos > la agresión de enemigos exteriores y financiamos un ejército que nos > proteja > y que nos cuesta un ojo de la cara. Tememos perder la libertad de que > creemos > gozar, de modo que pagamos a los políticos para que piensen por nosotros y > constituyan onerosos gobiernos que nos cuestan un riñón y la yema del > otro, > y que nos complican la vida con complejas normativas que nos impiden hacer > lo > que queremos...; y de esta forma, en vez de la libertad que ansiamos > caemos en > la servidumbre a la que nos obligan aquellos en los que pusimos nuestras > espe > ranzas. > Y después de tanto temor y tanto afán para aminorarlo o disiparlo, nos > encon > tramos al cabo de la vida con que debemos recogernos dentro de nosotros > mismos > a deliberar sobre lo que hicimos bien o mal, y a examinar lo que fué y no > de > bió haber sido, o en lo que no fué debiendo haber sido. Y comprendemos que > ya > todo es pasado y que nuestra única realidad futura es el adiós. Entonces > apare > ce el temor a lo desconocido, a lo que puede haber después de esto...si es > que > hay algo. Y surge el afán de sobrevivirnos como sea; y recurrimos a > aquellos > que afirman saber algo sobre el asunto para seguir sus instrucciones y > lograr > así un eterno carrusel de alegría y bienestar. Esta ya es la última > servidum > bre de nuestro temor, porque estamos dispuestos a aceptar lo que deseamos > oir. > De forma que nos encaminamos a la defintiva soledad en la que se disiparán > to > dos nuestros temores, que tan caros nos costaron a lo largo de nuestra > existen > cia. Total...para nada. ----- Seb.- Eso debe ser lo que coloquialmente se llama una parida, gsmiga. Me ha gustado y creo que hay que felicitarte. Son nuestros afanes y nuestras miserias, infinitos todos. Yo a veces he pensado (¡no, no voy a meter aquí mi tesis!) si todo esto no derivará de una consciencia que aspira a recorrer campos muy amplios y, precisamente por esto, choca constantemente con elemenntos mucho más fijos que se convierten, así, en obstáculos: las limitaciones de nuestro propio cuerpo, los demás y nuestra particulares relaciones con ellos, el mundo, el bien y el mal posibles... Yo creo que la gente debería pactar una alianza o algo. Sebastián. |
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| On 2008-05-08, Sebastián <inotnaBORRAR***ono.com> wrote: > > "gsmiga" <manuf_81***mixmail.com> escribió en el mensaje > news:a8b9f5-3i.ln1***news.uned.es... >> Todos tememos algo. Aúnque deseamos dar plena sensación de seguridad, la >> pro >> cesión va por dentro. Entonces buscamos afanosamente los medios que nos >> pro >> duzcan sensación de estar a salvo de algo o de alguien. Tememos a la >> pobreza >> y a las penurias que la acompañan, y procuramos reunir los recursos que >> nos >> permitan escapar de ella y nos ayuden a conseguir un futuro seguros. >> Tememos >> al frío y la intemperie y buscamos un lugar en que recogernos y >> abrigarnos, >> y adquirimos una vivienda que no es más que un montón de ladrillos >> dispuestos >> con arte, y que nos permite decir que somos propietarios de ella, aúnque >> deba >> mos trabajar durante casi media vida para pagar la hipoteca al banco. >> Tememos >> la agresión de enemigos exteriores y financiamos un ejército que nos >> proteja >> y que nos cuesta un ojo de la cara. Tememos perder la libertad de que >> creemos >> gozar, de modo que pagamos a los políticos para que piensen por nosotros y >> constituyan onerosos gobiernos que nos cuestan un riñón y la yema del >> otro, >> y que nos complican la vida con complejas normativas que nos impiden hacer >> lo >> que queremos...; y de esta forma, en vez de la libertad que ansiamos >> caemos en >> la servidumbre a la que nos obligan aquellos en los que pusimos nuestras >> espe >> ranzas. >> Y después de tanto temor y tanto afán para aminorarlo o disiparlo, nos >> encon >> tramos al cabo de la vida con que debemos recogernos dentro de nosotros >> mismos >> a deliberar sobre lo que hicimos bien o mal, y a examinar lo que fué y no >> de >> bió haber sido, o en lo que no fué debiendo haber sido. Y comprendemos que >> ya >> todo es pasado y que nuestra única realidad futura es el adiós. Entonces >> apare >> ce el temor a lo desconocido, a lo que puede haber después de esto...si es >> que >> hay algo. Y surge el afán de sobrevivirnos como sea; y recurrimos a >> aquellos >> que afirman saber algo sobre el asunto para seguir sus instrucciones y >> lograr >> así un eterno carrusel de alegría y bienestar. Esta ya es la última >> servidum >> bre de nuestro temor, porque estamos dispuestos a aceptar lo que deseamos >> oir. >> De forma que nos encaminamos a la defintiva soledad en la que se disiparán >> to >> dos nuestros temores, que tan caros nos costaron a lo largo de nuestra >> existen >> cia. Total...para nada. > ----- > > Seb.- Eso debe ser lo que coloquialmente se llama una parida, gsmiga. Me ha > gustado y creo que hay que felicitarte. Son nuestros afanes y nuestras > miserias, infinitos todos. Yo a veces he pensado (¡no, no voy a meter aquí > mi tesis!) si todo esto no derivará de una consciencia que aspira a recorrer > campos muy amplios y, precisamente por esto, choca constantemente con > elemenntos mucho más fijos que se convierten, así, en obstáculos: las > limitaciones de nuestro propio cuerpo, los demás y nuestra particulares > relaciones con ellos, el mundo, el bien y el mal posibles... Yo creo que la > gente debería pactar una alianza o algo. > > Sebastián. > > Hombre, sí. Las alianzas siempre están bien, Sebastián. Saludos. |
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| On 2008-05-08, Sebastián <inotnaBORRAR***ono.com> wrote: > > "gsmiga" <manuf_81***mixmail.com> escribió en el mensaje > news:a8b9f5-3i.ln1***news.uned.es... >> Todos tememos algo. Aúnque deseamos dar plena sensación de seguridad, la >> pro >> cesión va por dentro. Entonces buscamos afanosamente los medios que nos >> pro >> duzcan sensación de estar a salvo de algo o de alguien. Tememos a la >> pobreza >> y a las penurias que la acompañan, y procuramos reunir los recursos que >> nos >> permitan escapar de ella y nos ayuden a conseguir un futuro seguros. >> Tememos >> al frío y la intemperie y buscamos un lugar en que recogernos y >> abrigarnos, >> y adquirimos una vivienda que no es más que un montón de ladrillos >> dispuestos >> con arte, y que nos permite decir que somos propietarios de ella, aúnque >> deba >> mos trabajar durante casi media vida para pagar la hipoteca al banco. >> Tememos >> la agresión de enemigos exteriores y financiamos un ejército que nos >> proteja >> y que nos cuesta un ojo de la cara. Tememos perder la libertad de que >> creemos >> gozar, de modo que pagamos a los políticos para que piensen por nosotros y >> constituyan onerosos gobiernos que nos cuestan un riñón y la yema del >> otro, >> y que nos complican la vida con complejas normativas que nos impiden hacer >> lo >> que queremos...; y de esta forma, en vez de la libertad que ansiamos >> caemos en >> la servidumbre a la que nos obligan aquellos en los que pusimos nuestras >> espe >> ranzas. >> Y después de tanto temor y tanto afán para aminorarlo o disiparlo, nos >> encon >> tramos al cabo de la vida con que debemos recogernos dentro de nosotros >> mismos >> a deliberar sobre lo que hicimos bien o mal, y a examinar lo que fué y no >> de >> bió haber sido, o en lo que no fué debiendo haber sido. Y comprendemos que >> ya >> todo es pasado y que nuestra única realidad futura es el adiós. Entonces >> apare >> ce el temor a lo desconocido, a lo que puede haber después de esto...si es >> que >> hay algo. Y surge el afán de sobrevivirnos como sea; y recurrimos a >> aquellos >> que afirman saber algo sobre el asunto para seguir sus instrucciones y >> lograr >> así un eterno carrusel de alegría y bienestar. Esta ya es la última >> servidum >> bre de nuestro temor, porque estamos dispuestos a aceptar lo que deseamos >> oir. >> De forma que nos encaminamos a la defintiva soledad en la que se disiparán >> to >> dos nuestros temores, que tan caros nos costaron a lo largo de nuestra >> existen >> cia. Total...para nada. > ----- > > Seb.- Eso debe ser lo que coloquialmente se llama una parida, gsmiga. Me ha > gustado y creo que hay que felicitarte. Son nuestros afanes y nuestras > miserias, infinitos todos. Yo a veces he pensado (¡no, no voy a meter aquí > mi tesis!) si todo esto no derivará de una consciencia que aspira a recorrer > campos muy amplios y, precisamente por esto, choca constantemente con > elemenntos mucho más fijos que se convierten, así, en obstáculos: las > limitaciones de nuestro propio cuerpo, los demás y nuestra particulares > relaciones con ellos, el mundo, el bien y el mal posibles... Yo creo que la > gente debería pactar una alianza o algo. > > Sebastián. > > Hombre, sí. Las alianzas siempre están bien, Sebastián. Saludos. |
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