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| Ta agradezco estimada amiga; Para mí el cuentuzco adolece de algunos defectos. Es farragoso, hay juicios a cuestiones ajenas a la trama y es poco claro. El espejo se ha roto porque al oir una mala noticia, que le es transmitida por teléfono, Néstor sufre un síncope, se desploma hacia adelante (no olvides que estaba parado frente al espejo), se lastima la frente (esto está dicho en el texto), atraviesa al espejo y se degüella accidentalmente.. Esto según mi concepción. Pero queda abierta la posibilidad cortazariana de que Hawkes se le apareciera, que Néstor se asustara, tropezando al espejo, lo atravesara y todo le demás. Que cada cual imagine el fin que mejor le caiga. Un gran abraxo. PacoZ. On 12 mayo, 03:30, "Anahís" <anais...***ESTONOcanariastelecom.con> wrote: > Muy bueno , Pacoz, como todos tus cuentuzcos. > Es curioso que a pesar de las descripciones, sólo das breves pinceladas para > que el lector/a se dé cuenta y lo consigues. Incluso esas alusiones > históricas, soy muy mala en dicha materia, me atrajeron, claro está, hasta > ese intrigante final, ya que todo el rato estás pensando "¿se le aparecerá o > será una leyenda? > Y tú me sorprendes con un magnífico final que me parece abierto a una > continuación, pero ¿por qué se iba a romper el espejo por una mala noticia? > me pregunto. Y entonces tengo claro que el tal Guy Fawkes hizo de las suyas > y no era leyenda? > Pobre Krausse que no le dio tiempo a pedir auxilio. > El remate final me encantó tanto como todo el relato. > Besos empezando la semana > *** *** *** Anaís > > -- > “La razón mi vivir > mi corazón unido a ti. > Tu voz mi canción > mi corazón vive por ti” > Malagueña canaria > |
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| On 12 mayo, 18:07, PacoZ <f...***ciudad.com.ar> wrote: > Estimadísmo Leo; > > Me has hecho reir a carcajadas. > > Me sentiré muy cómodo junto a Proust Y Joyce. Me extraña, sí, que > hayas dejado de lado a Franz Kafka, otro de tus "amores". Y no lo > incluyes a Macedonio Fernandez por no haberlo leído. > > El cuentuzco es intrincado, estamos de acuerdo. Ya estoy limando sus > aristas. Pero no para volverlo sencillo. No me tomo el trabajo de > estar una hora redactando un cuentuzco para que lo lean los comodones > como tú. Si lo leen que les cueste. Pero este cuentuzco en particualr > es excesivamnte abstruso. Está mal redactado. Tiene su méritos y > deméritos. Hay pasajes que sobran y uno de los últimos párrafos es > farragoso. > > Respecto de tu novela te diré que no la leí pero voy a hacerlo hoy > mismo para enterarme de lo qué le gusta a Francesca. Pero será gravoso > leer un texto donde un personaje se llama Artemisa. Esos cultismos los > usan sólo quienes no han ido más que a la escuela primaria. Pero no te > sientas mal. Pese a tu poca escuela tus entregas tienen sustancia. Lo > que no estudiaste lo viviste. ;-) > (Con esto quedamos a mano, Leo, Va por aquello de que sólo me leerías > si te pago por ello) > > No te entusriasmes demasiado con Francesca. Es casada, madre de 14 > hijos y el marido fue, además de campeón de peso medimediano, luchador > progesional. Y me dijo que tiene un carácter de mierda, que es celoso > y socio del "club del rifle", como Bush. > > Suerte y abraxos > > PacoZ. > > > Lo que puede ocurrir entre este texto y la gente que te ha dicho que > > es muy bueno, será que les encantan los textos complicados. Yo jamás > > leería un texto así de complicado por placer, aunque imagino que sería > > capaz de leerlo si me pagan por este trabajo. > > Y no deberías tomarme a mal que te haya dicho eso, PacoZ, te tengo en > > el altar al lado de Joyce, Proust y otros. > > > Yo estoy en las antípodas de esa galaxia. En mis escritos, la > > ausencia de complicaciones y expresiones barrocas, puede ser la razón > > por la que siempre fueron acogidos con extrema frialdad, cuando no > > machacados sin misericordia. > > El otro día, cuando Fancesca dijo tímidamente que les gustó lo de > > Afrodisia, tuve una pesadilla y me vi en sueños ordenando acuñar una > > medalla de oro conmemorativa para premiar tan buena acción. > > > Hace unos diez años que presenté esto aquí, o en otra parte, y mostre > > varios fragmentos de Afrodisia sin que nadie me dijera una palabra. > > Cuando desperté de la pesadilla, me dije ¿una medalla? ¡Mira que eres > > gilipollas! ¡La tía esta te ha estado tomando el pelo todo el > > tiempo! ¿Cómo puedes ser tan primo? O sea, que lo de la medalla de > > oro, lo he tenido que olvidar. > > Sentí cierto bochorno, Fran, cuando me di cuenta que todas aquellas > > críticas que me hacías no eran otra cosa que una tenían tomadura de > > pelo. > > Llegué a esta conclusión de que nadie podía decir tantas cosas > > absurdas en tan poco tiempo, por lo que me estabas haciendo objeto de > > una broma. > > Leopoldo- Ocultar texto de la cita - > > > - Mostrar texto de la cita - quiero suavizar un poco lo que te dije. Cuando empecé a leer novelas en inglés me encontré que algunas novelas las leía muy bien, y otras no. Naturalmente, yo compraba solo las novelas que podía leer bien, no las otras. Pero cierto día me compré una de esas novelas difíciles. Como se m e hacía muy pesada de leer, traté de investigar cual podía ser la causa. De modo que cogí la novela y provisto de un lápiz iba marcando cada palabra que no entendía. Toda una página con marcas de lápiz. Luego cogí una novela fácil e hice lo mismo. Después hice un conteo y una división. Palabras marcadas divididas por palabras totales de la página. Me salió que una novela fácil podía tener como dos palabras raras de cada cien. Una novela difícil tenía tres o poco más palabras raras de cada cien. Repetí la prueba con más páginas y varias novelas. El resultado fue que una buena novela no podía tener mucho más de 2,5% de palabras raras Y las novelas difíciles tenían entre 2,8 y 3,5 palabras raras. Supongo que pueden tener hasta cinco o más. Luego está el tema de la composición. La composición puede ser tan importante o más que la semántica. Una composición enrevesada puede dar al traste la facilidad de la lectura, y por tanto la inteligibilidad. Ahora viene otra cosa importante. El lector no es especialmente inteligente; nadie lo es realmente. Lugo, si uno tiene conciencia de que no es muy inteligente, es mi caso por ejemplo, se siente mal cuando no entiende algo. Cuando leo una palbra que no entiendo, es como si el autor me llamara estúpido, o ignorante. Y bueno, aunque uno sabe que no es un genio, tampoco le sienta bien que un escrito se lo recuerde cada poco. Otro asunto para entender un texto tiene que ver con la longitud de las frases. Realmente, una frase acaba cuando le pones un punto. Y hasta las frases compuestas pueden ser una pesadilla, pues el cerebro humano no consigue memorizar de una tacada más de siete conceptos contenidos en una frase. El primer párrafo de tu narración, se comporta como una frase compuesta por once líneas, y unas ciento cincuenta palabras. Eso me parece una frase demasiado larga para mi delicado cerebro. Desde los tiempos de la escuela, era un chico motivado y estudioso; por lo que me sentía mal cuando no entendía alguna cosa. Y aunque tenía un buen conocimiento de la lengua, me irritaba un poco cuando no entendía una palabra. De nada me servía preguntar, porque la monjita no sabía explicarme el significado. En esos tiempos no había diccionarios. Espero, que tras estas confesiones sepas perdonarme que no soporte a cierto tipo de escritores. Leopoldo |
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| On 12 mayo, 18:07, PacoZ <f...***ciudad.com.ar> wrote: > Estimadísmo Leo; > > Me has hecho reir a carcajadas. > > Me sentiré muy cómodo junto a Proust Y Joyce. Me extraña, sí, que > hayas dejado de lado a Franz Kafka, otro de tus "amores". Y no lo > incluyes a Macedonio Fernandez por no haberlo leído. > > El cuentuzco es intrincado, estamos de acuerdo. Ya estoy limando sus > aristas. Pero no para volverlo sencillo. No me tomo el trabajo de > estar una hora redactando un cuentuzco para que lo lean los comodones > como tú. Si lo leen que les cueste. Pero este cuentuzco en particualr > es excesivamnte abstruso. Está mal redactado. Tiene su méritos y > deméritos. Hay pasajes que sobran y uno de los últimos párrafos es > farragoso. > > Respecto de tu novela te diré que no la leí pero voy a hacerlo hoy > mismo para enterarme de lo qué le gusta a Francesca. Pero será gravoso > leer un texto donde un personaje se llama Artemisa. Esos cultismos los > usan sólo quienes no han ido más que a la escuela primaria. Pero no te > sientas mal. Pese a tu poca escuela tus entregas tienen sustancia. Lo > que no estudiaste lo viviste. ;-) > (Con esto quedamos a mano, Leo, Va por aquello de que sólo me leerías > si te pago por ello) > > No te entusriasmes demasiado con Francesca. Es casada, madre de 14 > hijos y el marido fue, además de campeón de peso medimediano, luchador > progesional. Y me dijo que tiene un carácter de mierda, que es celoso > y socio del "club del rifle", como Bush. > > Suerte y abraxos > > PacoZ. > > > Lo que puede ocurrir entre este texto y la gente que te ha dicho que > > es muy bueno, será que les encantan los textos complicados. Yo jamás > > leería un texto así de complicado por placer, aunque imagino que sería > > capaz de leerlo si me pagan por este trabajo. > > Y no deberías tomarme a mal que te haya dicho eso, PacoZ, te tengo en > > el altar al lado de Joyce, Proust y otros. > > > Yo estoy en las antípodas de esa galaxia. En mis escritos, la > > ausencia de complicaciones y expresiones barrocas, puede ser la razón > > por la que siempre fueron acogidos con extrema frialdad, cuando no > > machacados sin misericordia. > > El otro día, cuando Fancesca dijo tímidamente que les gustó lo de > > Afrodisia, tuve una pesadilla y me vi en sueños ordenando acuñar una > > medalla de oro conmemorativa para premiar tan buena acción. > > > Hace unos diez años que presenté esto aquí, o en otra parte, y mostre > > varios fragmentos de Afrodisia sin que nadie me dijera una palabra. > > Cuando desperté de la pesadilla, me dije ¿una medalla? ¡Mira que eres > > gilipollas! ¡La tía esta te ha estado tomando el pelo todo el > > tiempo! ¿Cómo puedes ser tan primo? O sea, que lo de la medalla de > > oro, lo he tenido que olvidar. > > Sentí cierto bochorno, Fran, cuando me di cuenta que todas aquellas > > críticas que me hacías no eran otra cosa que una tenían tomadura de > > pelo. > > Llegué a esta conclusión de que nadie podía decir tantas cosas > > absurdas en tan poco tiempo, por lo que me estabas haciendo objeto de > > una broma. > > Leopoldo- Ocultar texto de la cita - > > > - Mostrar texto de la cita - quiero suavizar un poco lo que te dije. Cuando empecé a leer novelas en inglés me encontré que algunas novelas las leía muy bien, y otras no. Naturalmente, yo compraba solo las novelas que podía leer bien, no las otras. Pero cierto día me compré una de esas novelas difíciles. Como se m e hacía muy pesada de leer, traté de investigar cual podía ser la causa. De modo que cogí la novela y provisto de un lápiz iba marcando cada palabra que no entendía. Toda una página con marcas de lápiz. Luego cogí una novela fácil e hice lo mismo. Después hice un conteo y una división. Palabras marcadas divididas por palabras totales de la página. Me salió que una novela fácil podía tener como dos palabras raras de cada cien. Una novela difícil tenía tres o poco más palabras raras de cada cien. Repetí la prueba con más páginas y varias novelas. El resultado fue que una buena novela no podía tener mucho más de 2,5% de palabras raras Y las novelas difíciles tenían entre 2,8 y 3,5 palabras raras. Supongo que pueden tener hasta cinco o más. Luego está el tema de la composición. La composición puede ser tan importante o más que la semántica. Una composición enrevesada puede dar al traste la facilidad de la lectura, y por tanto la inteligibilidad. Ahora viene otra cosa importante. El lector no es especialmente inteligente; nadie lo es realmente. Lugo, si uno tiene conciencia de que no es muy inteligente, es mi caso por ejemplo, se siente mal cuando no entiende algo. Cuando leo una palbra que no entiendo, es como si el autor me llamara estúpido, o ignorante. Y bueno, aunque uno sabe que no es un genio, tampoco le sienta bien que un escrito se lo recuerde cada poco. Otro asunto para entender un texto tiene que ver con la longitud de las frases. Realmente, una frase acaba cuando le pones un punto. Y hasta las frases compuestas pueden ser una pesadilla, pues el cerebro humano no consigue memorizar de una tacada más de siete conceptos contenidos en una frase. El primer párrafo de tu narración, se comporta como una frase compuesta por once líneas, y unas ciento cincuenta palabras. Eso me parece una frase demasiado larga para mi delicado cerebro. Desde los tiempos de la escuela, era un chico motivado y estudioso; por lo que me sentía mal cuando no entendía alguna cosa. Y aunque tenía un buen conocimiento de la lengua, me irritaba un poco cuando no entendía una palabra. De nada me servía preguntar, porque la monjita no sabía explicarme el significado. En esos tiempos no había diccionarios. Espero, que tras estas confesiones sepas perdonarme que no soporte a cierto tipo de escritores. Leopoldo |
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| On 12 mayo, 18:07, PacoZ <f...***ciudad.com.ar> wrote: > Estimadísmo Leo; > > Me has hecho reir a carcajadas. > > Me sentiré muy cómodo junto a Proust Y Joyce. Me extraña, sí, que > hayas dejado de lado a Franz Kafka, otro de tus "amores". Y no lo > incluyes a Macedonio Fernandez por no haberlo leído. > > El cuentuzco es intrincado, estamos de acuerdo. Ya estoy limando sus > aristas. Pero no para volverlo sencillo. No me tomo el trabajo de > estar una hora redactando un cuentuzco para que lo lean los comodones > como tú. Si lo leen que les cueste. Pero este cuentuzco en particualr > es excesivamnte abstruso. Está mal redactado. Tiene su méritos y > deméritos. Hay pasajes que sobran y uno de los últimos párrafos es > farragoso. > > Respecto de tu novela te diré que no la leí pero voy a hacerlo hoy > mismo para enterarme de lo qué le gusta a Francesca. Pero será gravoso > leer un texto donde un personaje se llama Artemisa. Esos cultismos los > usan sólo quienes no han ido más que a la escuela primaria. Pero no te > sientas mal. Pese a tu poca escuela tus entregas tienen sustancia. Lo > que no estudiaste lo viviste. ;-) > (Con esto quedamos a mano, Leo, Va por aquello de que sólo me leerías > si te pago por ello) > > No te entusriasmes demasiado con Francesca. Es casada, madre de 14 > hijos y el marido fue, además de campeón de peso medimediano, luchador > progesional. Y me dijo que tiene un carácter de mierda, que es celoso > y socio del "club del rifle", como Bush. > > Suerte y abraxos > > PacoZ. > > > Lo que puede ocurrir entre este texto y la gente que te ha dicho que > > es muy bueno, será que les encantan los textos complicados. Yo jamás > > leería un texto así de complicado por placer, aunque imagino que sería > > capaz de leerlo si me pagan por este trabajo. > > Y no deberías tomarme a mal que te haya dicho eso, PacoZ, te tengo en > > el altar al lado de Joyce, Proust y otros. > > > Yo estoy en las antípodas de esa galaxia. En mis escritos, la > > ausencia de complicaciones y expresiones barrocas, puede ser la razón > > por la que siempre fueron acogidos con extrema frialdad, cuando no > > machacados sin misericordia. > > El otro día, cuando Fancesca dijo tímidamente que les gustó lo de > > Afrodisia, tuve una pesadilla y me vi en sueños ordenando acuñar una > > medalla de oro conmemorativa para premiar tan buena acción. > > > Hace unos diez años que presenté esto aquí, o en otra parte, y mostre > > varios fragmentos de Afrodisia sin que nadie me dijera una palabra. > > Cuando desperté de la pesadilla, me dije ¿una medalla? ¡Mira que eres > > gilipollas! ¡La tía esta te ha estado tomando el pelo todo el > > tiempo! ¿Cómo puedes ser tan primo? O sea, que lo de la medalla de > > oro, lo he tenido que olvidar. > > Sentí cierto bochorno, Fran, cuando me di cuenta que todas aquellas > > críticas que me hacías no eran otra cosa que una tenían tomadura de > > pelo. > > Llegué a esta conclusión de que nadie podía decir tantas cosas > > absurdas en tan poco tiempo, por lo que me estabas haciendo objeto de > > una broma. > > Leopoldo- Ocultar texto de la cita - > > > - Mostrar texto de la cita - quiero suavizar un poco lo que te dije. Cuando empecé a leer novelas en inglés me encontré que algunas novelas las leía muy bien, y otras no. Naturalmente, yo compraba solo las novelas que podía leer bien, no las otras. Pero cierto día me compré una de esas novelas difíciles. Como se m e hacía muy pesada de leer, traté de investigar cual podía ser la causa. De modo que cogí la novela y provisto de un lápiz iba marcando cada palabra que no entendía. Toda una página con marcas de lápiz. Luego cogí una novela fácil e hice lo mismo. Después hice un conteo y una división. Palabras marcadas divididas por palabras totales de la página. Me salió que una novela fácil podía tener como dos palabras raras de cada cien. Una novela difícil tenía tres o poco más palabras raras de cada cien. Repetí la prueba con más páginas y varias novelas. El resultado fue que una buena novela no podía tener mucho más de 2,5% de palabras raras Y las novelas difíciles tenían entre 2,8 y 3,5 palabras raras. Supongo que pueden tener hasta cinco o más. Luego está el tema de la composición. La composición puede ser tan importante o más que la semántica. Una composición enrevesada puede dar al traste la facilidad de la lectura, y por tanto la inteligibilidad. Ahora viene otra cosa importante. El lector no es especialmente inteligente; nadie lo es realmente. Lugo, si uno tiene conciencia de que no es muy inteligente, es mi caso por ejemplo, se siente mal cuando no entiende algo. Cuando leo una palbra que no entiendo, es como si el autor me llamara estúpido, o ignorante. Y bueno, aunque uno sabe que no es un genio, tampoco le sienta bien que un escrito se lo recuerde cada poco. Otro asunto para entender un texto tiene que ver con la longitud de las frases. Realmente, una frase acaba cuando le pones un punto. Y hasta las frases compuestas pueden ser una pesadilla, pues el cerebro humano no consigue memorizar de una tacada más de siete conceptos contenidos en una frase. El primer párrafo de tu narración, se comporta como una frase compuesta por once líneas, y unas ciento cincuenta palabras. Eso me parece una frase demasiado larga para mi delicado cerebro. Desde los tiempos de la escuela, era un chico motivado y estudioso; por lo que me sentía mal cuando no entendía alguna cosa. Y aunque tenía un buen conocimiento de la lengua, me irritaba un poco cuando no entendía una palabra. De nada me servía preguntar, porque la monjita no sabía explicarme el significado. En esos tiempos no había diccionarios. Espero, que tras estas confesiones sepas perdonarme que no soporte a cierto tipo de escritores. Leopoldo |
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| Dices; > > > Y no deberías tomarme a mal que te haya dicho eso, PacoZ, te tengo en > > > el altar al lado de Joyce, Proust y otros. Estimadísimo Leo, debes creerme que me he reído con ganas por la compañía que me buscaste para el altar. Tienes gracias a veces; sé que no te cansas de denostar a Joyce y a Proust de modo que comprendí tu ironía. Agregas; > Repetí la prueba con más páginas y varias novelas. El resultado fue > que una buena novela no podía tener mucho más de 2,5% de palabras > raras Y las novelas difíciles tenían entre 2,8 y 3,5 palabras raras. > Supongo que pueden tener hasta cinco o más. Aquí me recuerdas a un ex Presidente argentino que atribuía la inflación a una conjura de sus enemigos sin darse cuenta que el mal estaba en la inflación, que él no controlaba, y que sin ellos los enemigos se desvanecian en el airre. No debieras calificar a las novelas por las palabras que desconoces; todo lo contratrio, calificar tu desidia por los libros que no comprendes. Y, hablando del diccionario; Cuando yo era un mocoso de siete años estudiaba (poco) en el Normal Acosta, que era el mejor colegio Normal del país, aquel, lo digo al pasar, donde se recibió Julio Cortázar de profesor, aunque él terminó su carrera el año anterior a mi ingreso al establecimiento. En cuarto grado tenía un maravilloso maestro llamado Samuel Chamoles, apellido en que había convertido el Chamolewsky de su padre. Yo era el peor alumno del grado, no entendía una pepa de aritmética, asignatura que acaso se llamara matemáticas, materia tan odiada por otros, no por mí que la ignoraba olímpicamente. Aquel maestro no sentía simpatía por mi persona, cosa bastante comprensible porque,, además de burro, yo era inquieto, de esos chicos que, al pedo, se mueven constantemente, digamos que aeuellos a los que ahora encuadran como hiperquinéticos. En aquel entonces la ciencia era menos importante que la religión de modo que a mí el doctor Adalid me trataba por padecer el "el mal de San Vito", lo que no me intranquilizaba ya que, suponía, con tales referencias terminaría de pensinista en el cielo. Bueno, Chamoles tenía la inmejorable manía de hacer que cada niño concurriera con su diccinario y toda vez que en una lectura aparecía una palabra engorrosa debíamos buscarla en nuestros mataburros, con premio para el más ligero. Fíjate si sería buena mi suerte para la desgracia que el que siempre ganaba era yo por lo que el maestro, con sentido del humor, resumió diciendo que "una cosa es ser ligero y otra inteligente" recomendándome que me dedicara al deporte, sin tener en cuenta que siendo torpe en lo intelectual era medio lelo en lo dpoertivo. (Francamenete, ¿no crés que debieron indemnizarme por las carencias). Pero la cosa termina en que yo pese, a todo, tengo un buen recuerdo de aquel maestro porque gracias a él en todo tiempo recurrí al diccionario para saber qué cosa querían decir las palabras, merced a lo cual poseo un tan cuanatioso como inutil vocabulario, Y digo inútil porque siendo mi manía escribir cuentuzcos me encuentro con lectores que, además de vivir con un pequeño capital linguísitco (algo así,en materia cultural, como ser zapatero remendón en el orden de los oficios).son haraganoes,desidiosos, perezosos, holgazanes y, encima, orgullosos de su incuria. (Oye Leo, como vas a tener que recurrir al diccionario para esta palabra abstrusa te diré que "incuria" se busca en la "i" latina, no en la "y" griega...y "abstrusa" en las primeras páginas del mataburros). Dices tú; > Ahora viene otra cosa importante. El lector no es especialmente > inteligente; nadie lo es realmente. Lugo, si uno tiene conciencia de > que no es muy inteligente, es mi caso por ejemplo, se siente mal > cuando no entiende algo. Cuando leo una palbra que no entiendo, es > como si el autor me llamara estúpido, o ignorante. Y bueno, aunque > uno sabe que no es un genio, tampoco le sienta bien que un escrito se > lo recuerde cada poco. Primero, no es cierto que nadie sea inteligente, En este grupo, sin ir más lejos habemos varios que lo somos; lo que pasa es que a tí no te alcanza el entendimiento para advertirlo. Segundo; si no quieres esfrorzarte para mejorar tu condición entonces no te quejes de las ajenas calificaciones. Expresas; > Desde los tiempos de la escuela, era un chico motivado y estudioso; > por lo que me sentía mal cuando no entendía alguna cosa. Y aunque > tenía un buen conocimiento de la lengua, me irritaba un poco cuando no > entendía una palabra. De nada me servía preguntar, porque la monjita > no sabía explicarme el significado. En esos tiempos no había > diccionarios. > Espero, que tras estas confesiones sepas perdonarme que no soporte a > cierto tipo de escritores. Sabes Leo, a veces me parece que te han engañado. Naciste argentino y, subrepticiamente te llevaron a España. Lo digo porque en mi país la gente lo espera todo del Estado sin pensar que acaso fuera necesario romperse el tuje para mejorar la condición. ¿Porqué esperabas todo de las monjitas?. Si hubieras pedido un diccionario te lo hubieran provisto. Dilo; eras un comodón. Y por fin aduces; > Luego está el tema de la composición. ***La composición puede ser tan > importante o más que la semántica. ***Una composición enrevesada puede > dar al traste la facilidad de la lectura, y por tanto la inteligibilidad. > Otro asunto para entender un texto tiene que ver con la longitud de > las frases. ***Realmente, una frase acaba cuando le pones un punto. ***Y > hasta las frases compuestas pueden ser una pesadilla, pues el cerebro > humano no consigue memorizar de una tacada más de siete conceptos > contenidos en una frase. > El primer párrafo de tu narración, se comporta como una frase > compuesta por once líneas, y unas ciento cincuenta palabras. *** *** Eso > me parece una frase demasiado larga para mi delicado cerebro. tú eres un haragán, terco y a veces medio obtuso, geométricamente dicho, pero no eres tonto, aunque te gusta parecerlo. Esta crítica a mi texto es atinadísima como suelen ser tus observaciones en general. El defecto de mi cuentuzco es su falta de claridad, Siempre me pasa enviar los textos sin una suficiente corrección. Pero vamos por partes. 1 ) Escribir con períodos cortos es sencillo. Por eso los yanquis tiene buenos novelsitas. Ellos en dos renglones resuelven todo, acaso porque los novelistas yanquis no son más que guionistas equivocados. Ellos escribven una novlea pensando en que la novela sea comprada para ser filmada. Más le valeira vender guiones. Así viven a medio camino. Escribir párrafos extensos, con entre giones, con cláuslas que van derivando dentro del contexto no es para cualquiera. ESO ESESCRIBIR BIEN. Yo me propuse un texto de tales características pero no esperé a limarlo. El prmier párrafo del cuentuzco está muy bien compuesto (lógicamente que para mí) Lo que sucede que me encapriché en mantener el último período, el que marca la diferencia entre utensillo e implemento, que no es más que un extranjerismo. Ese trozo está de más.Me gustó la idea y me encapriché como si no adviertiera que cuando uno quiere enseñar algo debe dedicarse al ensayo. Un cuento no es una pieza para hacer crítica social o literaria y yo incurro en olvidar esa verdad. También es un error complicar un párrafo por sostener la imagen de un espejo oscilante que bascula entre dos pernos (no recuerdo si dejé o quité esa parte pero en un momento estaba así descripto el espejo. Luego lo dejé como espejo de pie y fijo porque el personaje debía desgollarse al caerse y atravesarlo. Hay otros erores semejantes; pero no es que esté mal escribir grandes párafos sino que lo he hecho mal por encapricharme y no esperar la corrección. Por último; no hablaré sobre la delicadeza de tu cerebro. Realmente jamás me imaginé que tuvieras cerebro, y menos que fuera delicado. No estoy enojado; no puedo perder la ocasión de cruza pullas contigo. Un gran abraxo. PacoZ. |
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| Dices; > > > Y no deberías tomarme a mal que te haya dicho eso, PacoZ, te tengo en > > > el altar al lado de Joyce, Proust y otros. Estimadísimo Leo, debes creerme que me he reído con ganas por la compañía que me buscaste para el altar. Tienes gracias a veces; sé que no te cansas de denostar a Joyce y a Proust de modo que comprendí tu ironía. Agregas; > Repetí la prueba con más páginas y varias novelas. El resultado fue > que una buena novela no podía tener mucho más de 2,5% de palabras > raras Y las novelas difíciles tenían entre 2,8 y 3,5 palabras raras. > Supongo que pueden tener hasta cinco o más. Aquí me recuerdas a un ex Presidente argentino que atribuía la inflación a una conjura de sus enemigos sin darse cuenta que el mal estaba en la inflación, que él no controlaba, y que sin ellos los enemigos se desvanecian en el airre. No debieras calificar a las novelas por las palabras que desconoces; todo lo contratrio, calificar tu desidia por los libros que no comprendes. Y, hablando del diccionario; Cuando yo era un mocoso de siete años estudiaba (poco) en el Normal Acosta, que era el mejor colegio Normal del país, aquel, lo digo al pasar, donde se recibió Julio Cortázar de profesor, aunque él terminó su carrera el año anterior a mi ingreso al establecimiento. En cuarto grado tenía un maravilloso maestro llamado Samuel Chamoles, apellido en que había convertido el Chamolewsky de su padre. Yo era el peor alumno del grado, no entendía una pepa de aritmética, asignatura que acaso se llamara matemáticas, materia tan odiada por otros, no por mí que la ignoraba olímpicamente. Aquel maestro no sentía simpatía por mi persona, cosa bastante comprensible porque,, además de burro, yo era inquieto, de esos chicos que, al pedo, se mueven constantemente, digamos que aeuellos a los que ahora encuadran como hiperquinéticos. En aquel entonces la ciencia era menos importante que la religión de modo que a mí el doctor Adalid me trataba por padecer el "el mal de San Vito", lo que no me intranquilizaba ya que, suponía, con tales referencias terminaría de pensinista en el cielo. Bueno, Chamoles tenía la inmejorable manía de hacer que cada niño concurriera con su diccinario y toda vez que en una lectura aparecía una palabra engorrosa debíamos buscarla en nuestros mataburros, con premio para el más ligero. Fíjate si sería buena mi suerte para la desgracia que el que siempre ganaba era yo por lo que el maestro, con sentido del humor, resumió diciendo que "una cosa es ser ligero y otra inteligente" recomendándome que me dedicara al deporte, sin tener en cuenta que siendo torpe en lo intelectual era medio lelo en lo dpoertivo. (Francamenete, ¿no crés que debieron indemnizarme por las carencias). Pero la cosa termina en que yo pese, a todo, tengo un buen recuerdo de aquel maestro porque gracias a él en todo tiempo recurrí al diccionario para saber qué cosa querían decir las palabras, merced a lo cual poseo un tan cuanatioso como inutil vocabulario, Y digo inútil porque siendo mi manía escribir cuentuzcos me encuentro con lectores que, además de vivir con un pequeño capital linguísitco (algo así,en materia cultural, como ser zapatero remendón en el orden de los oficios).son haraganoes,desidiosos, perezosos, holgazanes y, encima, orgullosos de su incuria. (Oye Leo, como vas a tener que recurrir al diccionario para esta palabra abstrusa te diré que "incuria" se busca en la "i" latina, no en la "y" griega...y "abstrusa" en las primeras páginas del mataburros). Dices tú; > Ahora viene otra cosa importante. El lector no es especialmente > inteligente; nadie lo es realmente. Lugo, si uno tiene conciencia de > que no es muy inteligente, es mi caso por ejemplo, se siente mal > cuando no entiende algo. Cuando leo una palbra que no entiendo, es > como si el autor me llamara estúpido, o ignorante. Y bueno, aunque > uno sabe que no es un genio, tampoco le sienta bien que un escrito se > lo recuerde cada poco. Primero, no es cierto que nadie sea inteligente, En este grupo, sin ir más lejos habemos varios que lo somos; lo que pasa es que a tí no te alcanza el entendimiento para advertirlo. Segundo; si no quieres esfrorzarte para mejorar tu condición entonces no te quejes de las ajenas calificaciones. Expresas; > Desde los tiempos de la escuela, era un chico motivado y estudioso; > por lo que me sentía mal cuando no entendía alguna cosa. Y aunque > tenía un buen conocimiento de la lengua, me irritaba un poco cuando no > entendía una palabra. De nada me servía preguntar, porque la monjita > no sabía explicarme el significado. En esos tiempos no había > diccionarios. > Espero, que tras estas confesiones sepas perdonarme que no soporte a > cierto tipo de escritores. Sabes Leo, a veces me parece que te han engañado. Naciste argentino y, subrepticiamente te llevaron a España. Lo digo porque en mi país la gente lo espera todo del Estado sin pensar que acaso fuera necesario romperse el tuje para mejorar la condición. ¿Porqué esperabas todo de las monjitas?. Si hubieras pedido un diccionario te lo hubieran provisto. Dilo; eras un comodón. Y por fin aduces; > Luego está el tema de la composición. ***La composición puede ser tan > importante o más que la semántica. ***Una composición enrevesada puede > dar al traste la facilidad de la lectura, y por tanto la inteligibilidad. > Otro asunto para entender un texto tiene que ver con la longitud de > las frases. ***Realmente, una frase acaba cuando le pones un punto. ***Y > hasta las frases compuestas pueden ser una pesadilla, pues el cerebro > humano no consigue memorizar de una tacada más de siete conceptos > contenidos en una frase. > El primer párrafo de tu narración, se comporta como una frase > compuesta por once líneas, y unas ciento cincuenta palabras. *** *** Eso > me parece una frase demasiado larga para mi delicado cerebro. tú eres un haragán, terco y a veces medio obtuso, geométricamente dicho, pero no eres tonto, aunque te gusta parecerlo. Esta crítica a mi texto es atinadísima como suelen ser tus observaciones en general. El defecto de mi cuentuzco es su falta de claridad, Siempre me pasa enviar los textos sin una suficiente corrección. Pero vamos por partes. 1 ) Escribir con períodos cortos es sencillo. Por eso los yanquis tiene buenos novelsitas. Ellos en dos renglones resuelven todo, acaso porque los novelistas yanquis no son más que guionistas equivocados. Ellos escribven una novlea pensando en que la novela sea comprada para ser filmada. Más le valeira vender guiones. Así viven a medio camino. Escribir párrafos extensos, con entre giones, con cláuslas que van derivando dentro del contexto no es para cualquiera. ESO ESESCRIBIR BIEN. Yo me propuse un texto de tales características pero no esperé a limarlo. El prmier párrafo del cuentuzco está muy bien compuesto (lógicamente que para mí) Lo que sucede que me encapriché en mantener el último período, el que marca la diferencia entre utensillo e implemento, que no es más que un extranjerismo. Ese trozo está de más.Me gustó la idea y me encapriché como si no adviertiera que cuando uno quiere enseñar algo debe dedicarse al ensayo. Un cuento no es una pieza para hacer crítica social o literaria y yo incurro en olvidar esa verdad. También es un error complicar un párrafo por sostener la imagen de un espejo oscilante que bascula entre dos pernos (no recuerdo si dejé o quité esa parte pero en un momento estaba así descripto el espejo. Luego lo dejé como espejo de pie y fijo porque el personaje debía desgollarse al caerse y atravesarlo. Hay otros erores semejantes; pero no es que esté mal escribir grandes párafos sino que lo he hecho mal por encapricharme y no esperar la corrección. Por último; no hablaré sobre la delicadeza de tu cerebro. Realmente jamás me imaginé que tuvieras cerebro, y menos que fuera delicado. No estoy enojado; no puedo perder la ocasión de cruza pullas contigo. Un gran abraxo. PacoZ. |
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| Dices; > > > Y no deberías tomarme a mal que te haya dicho eso, PacoZ, te tengo en > > > el altar al lado de Joyce, Proust y otros. Estimadísimo Leo, debes creerme que me he reído con ganas por la compañía que me buscaste para el altar. Tienes gracias a veces; sé que no te cansas de denostar a Joyce y a Proust de modo que comprendí tu ironía. Agregas; > Repetí la prueba con más páginas y varias novelas. El resultado fue > que una buena novela no podía tener mucho más de 2,5% de palabras > raras Y las novelas difíciles tenían entre 2,8 y 3,5 palabras raras. > Supongo que pueden tener hasta cinco o más. Aquí me recuerdas a un ex Presidente argentino que atribuía la inflación a una conjura de sus enemigos sin darse cuenta que el mal estaba en la inflación, que él no controlaba, y que sin ellos los enemigos se desvanecian en el airre. No debieras calificar a las novelas por las palabras que desconoces; todo lo contratrio, calificar tu desidia por los libros que no comprendes. Y, hablando del diccionario; Cuando yo era un mocoso de siete años estudiaba (poco) en el Normal Acosta, que era el mejor colegio Normal del país, aquel, lo digo al pasar, donde se recibió Julio Cortázar de profesor, aunque él terminó su carrera el año anterior a mi ingreso al establecimiento. En cuarto grado tenía un maravilloso maestro llamado Samuel Chamoles, apellido en que había convertido el Chamolewsky de su padre. Yo era el peor alumno del grado, no entendía una pepa de aritmética, asignatura que acaso se llamara matemáticas, materia tan odiada por otros, no por mí que la ignoraba olímpicamente. Aquel maestro no sentía simpatía por mi persona, cosa bastante comprensible porque,, además de burro, yo era inquieto, de esos chicos que, al pedo, se mueven constantemente, digamos que aeuellos a los que ahora encuadran como hiperquinéticos. En aquel entonces la ciencia era menos importante que la religión de modo que a mí el doctor Adalid me trataba por padecer el "el mal de San Vito", lo que no me intranquilizaba ya que, suponía, con tales referencias terminaría de pensinista en el cielo. Bueno, Chamoles tenía la inmejorable manía de hacer que cada niño concurriera con su diccinario y toda vez que en una lectura aparecía una palabra engorrosa debíamos buscarla en nuestros mataburros, con premio para el más ligero. Fíjate si sería buena mi suerte para la desgracia que el que siempre ganaba era yo por lo que el maestro, con sentido del humor, resumió diciendo que "una cosa es ser ligero y otra inteligente" recomendándome que me dedicara al deporte, sin tener en cuenta que siendo torpe en lo intelectual era medio lelo en lo dpoertivo. (Francamenete, ¿no crés que debieron indemnizarme por las carencias). Pero la cosa termina en que yo pese, a todo, tengo un buen recuerdo de aquel maestro porque gracias a él en todo tiempo recurrí al diccionario para saber qué cosa querían decir las palabras, merced a lo cual poseo un tan cuanatioso como inutil vocabulario, Y digo inútil porque siendo mi manía escribir cuentuzcos me encuentro con lectores que, además de vivir con un pequeño capital linguísitco (algo así,en materia cultural, como ser zapatero remendón en el orden de los oficios).son haraganoes,desidiosos, perezosos, holgazanes y, encima, orgullosos de su incuria. (Oye Leo, como vas a tener que recurrir al diccionario para esta palabra abstrusa te diré que "incuria" se busca en la "i" latina, no en la "y" griega...y "abstrusa" en las primeras páginas del mataburros). Dices tú; > Ahora viene otra cosa importante. El lector no es especialmente > inteligente; nadie lo es realmente. Lugo, si uno tiene conciencia de > que no es muy inteligente, es mi caso por ejemplo, se siente mal > cuando no entiende algo. Cuando leo una palbra que no entiendo, es > como si el autor me llamara estúpido, o ignorante. Y bueno, aunque > uno sabe que no es un genio, tampoco le sienta bien que un escrito se > lo recuerde cada poco. Primero, no es cierto que nadie sea inteligente, En este grupo, sin ir más lejos habemos varios que lo somos; lo que pasa es que a tí no te alcanza el entendimiento para advertirlo. Segundo; si no quieres esfrorzarte para mejorar tu condición entonces no te quejes de las ajenas calificaciones. Expresas; > Desde los tiempos de la escuela, era un chico motivado y estudioso; > por lo que me sentía mal cuando no entendía alguna cosa. Y aunque > tenía un buen conocimiento de la lengua, me irritaba un poco cuando no > entendía una palabra. De nada me servía preguntar, porque la monjita > no sabía explicarme el significado. En esos tiempos no había > diccionarios. > Espero, que tras estas confesiones sepas perdonarme que no soporte a > cierto tipo de escritores. Sabes Leo, a veces me parece que te han engañado. Naciste argentino y, subrepticiamente te llevaron a España. Lo digo porque en mi país la gente lo espera todo del Estado sin pensar que acaso fuera necesario romperse el tuje para mejorar la condición. ¿Porqué esperabas todo de las monjitas?. Si hubieras pedido un diccionario te lo hubieran provisto. Dilo; eras un comodón. Y por fin aduces; > Luego está el tema de la composición. ***La composición puede ser tan > importante o más que la semántica. ***Una composición enrevesada puede > dar al traste la facilidad de la lectura, y por tanto la inteligibilidad. > Otro asunto para entender un texto tiene que ver con la longitud de > las frases. ***Realmente, una frase acaba cuando le pones un punto. ***Y > hasta las frases compuestas pueden ser una pesadilla, pues el cerebro > humano no consigue memorizar de una tacada más de siete conceptos > contenidos en una frase. > El primer párrafo de tu narración, se comporta como una frase > compuesta por once líneas, y unas ciento cincuenta palabras. *** *** Eso > me parece una frase demasiado larga para mi delicado cerebro. tú eres un haragán, terco y a veces medio obtuso, geométricamente dicho, pero no eres tonto, aunque te gusta parecerlo. Esta crítica a mi texto es atinadísima como suelen ser tus observaciones en general. El defecto de mi cuentuzco es su falta de claridad, Siempre me pasa enviar los textos sin una suficiente corrección. Pero vamos por partes. 1 ) Escribir con períodos cortos es sencillo. Por eso los yanquis tiene buenos novelsitas. Ellos en dos renglones resuelven todo, acaso porque los novelistas yanquis no son más que guionistas equivocados. Ellos escribven una novlea pensando en que la novela sea comprada para ser filmada. Más le valeira vender guiones. Así viven a medio camino. Escribir párrafos extensos, con entre giones, con cláuslas que van derivando dentro del contexto no es para cualquiera. ESO ESESCRIBIR BIEN. Yo me propuse un texto de tales características pero no esperé a limarlo. El prmier párrafo del cuentuzco está muy bien compuesto (lógicamente que para mí) Lo que sucede que me encapriché en mantener el último período, el que marca la diferencia entre utensillo e implemento, que no es más que un extranjerismo. Ese trozo está de más.Me gustó la idea y me encapriché como si no adviertiera que cuando uno quiere enseñar algo debe dedicarse al ensayo. Un cuento no es una pieza para hacer crítica social o literaria y yo incurro en olvidar esa verdad. También es un error complicar un párrafo por sostener la imagen de un espejo oscilante que bascula entre dos pernos (no recuerdo si dejé o quité esa parte pero en un momento estaba así descripto el espejo. Luego lo dejé como espejo de pie y fijo porque el personaje debía desgollarse al caerse y atravesarlo. Hay otros erores semejantes; pero no es que esté mal escribir grandes párafos sino que lo he hecho mal por encapricharme y no esperar la corrección. Por último; no hablaré sobre la delicadeza de tu cerebro. Realmente jamás me imaginé que tuvieras cerebro, y menos que fuera delicado. No estoy enojado; no puedo perder la ocasión de cruza pullas contigo. Un gran abraxo. PacoZ. |
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| On 12 mayo, 06:54, Geode <leopoldo.perd...***gmail.com> wrote: > On 11 mayo, 17:01, PacoZ <f...***ciudad.com.ar> wrote: > Hola Leo! Espero que te hayas recuperado de la gripe y de mis comentarios ováricos :-D Me gustó Afrodisia porque me fascina la mitología, pero hay públicos diferentes aqui. No vas a poder conformar a todos. Cada escritor tiene su auditorio. Mira, en la adolescencia me gustaba leer todo lo que escribía G. García Marquez, Solo hubo un libro que no me gustó aunque era muy bueno: Noticias de un secuestro. Era un ensayo periodístico, algo muy real, nada que ver con la literatura fantástica a la que me tenía acostumbrada. Y por eso el libro es malo? Pues, no. A veces me parece que el que escribe algo piensa que parió un hijo y si le digo que no me gusta, es como si le dijera "tu hijo es feo". Imperdonable! :-D Bueno, me voy a terminar mi trabajo, que estoy en la maldita oficina. Saludos cordiales. fran |
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| On 12 mayo, 06:54, Geode <leopoldo.perd...***gmail.com> wrote: > On 11 mayo, 17:01, PacoZ <f...***ciudad.com.ar> wrote: > Hola Leo! Espero que te hayas recuperado de la gripe y de mis comentarios ováricos :-D Me gustó Afrodisia porque me fascina la mitología, pero hay públicos diferentes aqui. No vas a poder conformar a todos. Cada escritor tiene su auditorio. Mira, en la adolescencia me gustaba leer todo lo que escribía G. García Marquez, Solo hubo un libro que no me gustó aunque era muy bueno: Noticias de un secuestro. Era un ensayo periodístico, algo muy real, nada que ver con la literatura fantástica a la que me tenía acostumbrada. Y por eso el libro es malo? Pues, no. A veces me parece que el que escribe algo piensa que parió un hijo y si le digo que no me gusta, es como si le dijera "tu hijo es feo". Imperdonable! :-D Bueno, me voy a terminar mi trabajo, que estoy en la maldita oficina. Saludos cordiales. fran |
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| On 12 mayo, 06:54, Geode <leopoldo.perd...***gmail.com> wrote: > On 11 mayo, 17:01, PacoZ <f...***ciudad.com.ar> wrote: > Hola Leo! Espero que te hayas recuperado de la gripe y de mis comentarios ováricos :-D Me gustó Afrodisia porque me fascina la mitología, pero hay públicos diferentes aqui. No vas a poder conformar a todos. Cada escritor tiene su auditorio. Mira, en la adolescencia me gustaba leer todo lo que escribía G. García Marquez, Solo hubo un libro que no me gustó aunque era muy bueno: Noticias de un secuestro. Era un ensayo periodístico, algo muy real, nada que ver con la literatura fantástica a la que me tenía acostumbrada. Y por eso el libro es malo? Pues, no. A veces me parece que el que escribe algo piensa que parió un hijo y si le digo que no me gusta, es como si le dijera "tu hijo es feo". Imperdonable! :-D Bueno, me voy a terminar mi trabajo, que estoy en la maldita oficina. Saludos cordiales. fran |
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