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| On 11 mayo, 20:57, PacoZ <f...***ciudad.com.ar> wrote: :-D Ya Paco, que no lo critiques más, que yo lo admiro por someter sus escritos al agudo aguijón del grupo, no se les escapa una, por Dios! ^_^ fran PD: Lo de los patos que juegan al waterpolo no tiene desperdicio :-DDD |
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| Muy bueno , Pacoz, como todos tus cuentuzcos. Es curioso que a pesar de las descripciones, sólo das breves pinceladas para que el lector/a se dé cuenta y lo consigues. Incluso esas alusiones históricas, soy muy mala en dicha materia, me atrajeron, claro está, hasta ese intrigante final, ya que todo el rato estás pensando "¿se le aparecerá o será una leyenda? Y tú me sorprendes con un magnífico final que me parece abierto a una continuación, pero ¿por qué se iba a romper el espejo por una mala noticia? me pregunto. Y entonces tengo claro que el tal Guy Fawkes hizo de las suyas y no era leyenda? Pobre Krausse que no le dio tiempo a pedir auxilio. El remate final me encantó tanto como todo el relato. Besos empezando la semana Anaís -- “La razón mi vivir mi corazón unido a ti. Tu voz mi canción mi corazón vive por ti” Malagueña canaria www.aihg.blogspot.com www.losescritosdetodos.blogspot.com http://lenaluna-narci.blogspot.com/ www.elpatio.forosonline.es "PacoZ" <fmhz***ciudad.com.ar> escribió en el mensaje news:50cb4afa-a850-4e5c-8595-c8b528097acd***z72g2000hsb.googlegroups.com... El espejo jacobino (cuentuzco) Agradeciendo a José Puentes, de cuyo cuento "El espejo inglés" partí para armar éste. El 6 de abril de ese año había visto el espejo en una casa de antigüedades cercana a la Iglesia de San Telmo -que no es ni santo ni Telmo sino apenas Pedro González Telmo y en el mejor de los casos no más que beato- y siendo falso el nombre de algo tan santo como una Iglesia Néstor Krausse optó por no dar crédito a las aseveraciones del anticuario respecto de las cualidades del espejo, vertidas por quien acaso no fuera más que ropavejero vulgar e indocto, ascendido en la escala comercial por la fuerza ciega del azar, no obstante lo cual compró el elemento y, digamos a modo de superfluo colofón, que atribuyó al espejo el carácter de “utensilio” a fin de no calificarlo como “implemento”, por una mera resistencia a los anglicismos. El espejo era una lámina de vidrio cuadrangular moderada por aristas redondeadas, de un plateado algo desvaído tirando al ocre que le daba un aspecto entre basto y antiguo que de cierta manera tornaba creíble la pretensión del vendedor de que él (el espejo, no el vendedor) fuera realmente un artículo de vieja y noble data, presumiblemente cortado, azogado y enmarcado en tiempos de aquel infeliz Rey, contradictorio hijo de María Estuardo, quien encontrando insuficiente ser Jacobo VI de Escocia, no tuvo peor idea que devenir en Jacobo VI de Inglaterra pasando por alto su Católica religión y. lo que es peor, la diversa de sus súbitos protestantes. Néstor, que sólo tenía estudios primarios cursados en tiempos en que en Argentina la escuela era tenida como el soporte del conocimiento y el conocimiento reputado base del futuro, se desenvolvía con decoro en la vida pese a ignorar tanto la historia universal cuanto otras disciplinas necesarias si no para descollar, al menos para no hacer mal papel en sociedad, razón por la cual fijó menos su interés en las cualidades atribuidas al espejo que en dos felices circunstancias; que éste cupiera en la única pared disponible en su departamento y que su tenencia le permitiera admirarse sin necesidad de ir hasta la vidriera de la casa de artículos de limpieza ubicada al lado del edificio dónde residía. Ya instalado el espejo en el estar del departamento, una amiga instruida en historia y en estilos de moblaje, elogió la pieza cuyo espejo pivoteaba sobre dos patas con ornamentos laboriosamente tallados que, según su decir, correspondían al estilo Jacobino, aserto pronunciado antes de que ella descubriera, tallada en la madera que apoyaba en el suelo, la constancia del origen y la antigüedad del mueble -año 1606, Edimburgo, Escocia- detalle que impresionó vivamente el ánimo de Néstor quien dio en imaginar las innúmeres caras que se habrían reflejado en él a lo largo del tiempo. Pasado el momento de tan inútil pensamiento Krausse recordó los dichos del vendedor en el sentido de que el mueble había pertenecido a Jacobo VI, Rey de Inglaterra quien lo recibiera el 31 de enero de 1606 por cuenta de un noble avieso que le era adverso, que pretendía reprochar a futuro la ejecución de Guy Fawkes, efectuada ese día por orden del monarca, por haber pertenecido en calidad de mercenario al grupo que, en la que se llamó “conspiración de la pólvora”, había intentado volar el castillo donde residían el Rey y sus cortesanos. Néstor Krausse quedó vivamente impresionado por los dichos del vendedor que aseguraba que el espejo tenía la particularidad de que cada 31 de enero, a la misma hora en que había ocurrido la ejecución del desafortunado Hawkes, la imagen de éste aparecía en reemplazo de la de aquél que atinara a mirarse en momento tan poco propicio, detalle por el cual aquel estuvo, a partir del momento de la adquisición del mueble, es decir desde el 6 de abril, pendiente de lo que sucedería el 31 de enero del próximo año y, sobre todo, dispuesto a sentarse en tal fecha frente al espejo para constatar si ocurría la aparición aunque, digámoslo, con ánimo menos dispuesto a la credibilidad que a constatar la falacia del conjuro. Como la paciencia suele dar sus frutos el pasado 3l de enero Néstor Krausse no concurrió a sus tareas habituales y se supone que estuvo parado frente al espejo, acaso mirando de soslayo al televisor para acortar la espera, presumiblemente impertérrito, de seguro intrigado, sin duda tenso y encaprichado en comprobar cómo, en boca de un anticuario demasiado ávido, la verdad sucumbe frente el interés. No obstante que la posterior necroscopia permitió comprobar que previamente había sufrido un ataque cardíaco, el cadáver del desgraciado lucía con los ojos como saliéndose de sus órbitas, la frente maltrecha, la yugular cortada, con existencia de profusión de sangre, y el espejo roto y astillado, atravesado por la cabeza de Krausse que en la mano mantenía el auricular del teléfono. Se ignora si el occiso recibió una mala noticia telefónica o la aparición del mercenario ejecutado en otra hora; de cualquier modo la visita no podría calificarse como inesperada. F.M.H., Beccar, 11-5-2008. |
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| Muy bueno , Pacoz, como todos tus cuentuzcos. Es curioso que a pesar de las descripciones, sólo das breves pinceladas para que el lector/a se dé cuenta y lo consigues. Incluso esas alusiones históricas, soy muy mala en dicha materia, me atrajeron, claro está, hasta ese intrigante final, ya que todo el rato estás pensando "¿se le aparecerá o será una leyenda? Y tú me sorprendes con un magnífico final que me parece abierto a una continuación, pero ¿por qué se iba a romper el espejo por una mala noticia? me pregunto. Y entonces tengo claro que el tal Guy Fawkes hizo de las suyas y no era leyenda? Pobre Krausse que no le dio tiempo a pedir auxilio. El remate final me encantó tanto como todo el relato. Besos empezando la semana Anaís -- “La razón mi vivir mi corazón unido a ti. Tu voz mi canción mi corazón vive por ti” Malagueña canaria www.aihg.blogspot.com www.losescritosdetodos.blogspot.com http://lenaluna-narci.blogspot.com/ www.elpatio.forosonline.es "PacoZ" <fmhz***ciudad.com.ar> escribió en el mensaje news:50cb4afa-a850-4e5c-8595-c8b528097acd***z72g2000hsb.googlegroups.com... El espejo jacobino (cuentuzco) Agradeciendo a José Puentes, de cuyo cuento "El espejo inglés" partí para armar éste. El 6 de abril de ese año había visto el espejo en una casa de antigüedades cercana a la Iglesia de San Telmo -que no es ni santo ni Telmo sino apenas Pedro González Telmo y en el mejor de los casos no más que beato- y siendo falso el nombre de algo tan santo como una Iglesia Néstor Krausse optó por no dar crédito a las aseveraciones del anticuario respecto de las cualidades del espejo, vertidas por quien acaso no fuera más que ropavejero vulgar e indocto, ascendido en la escala comercial por la fuerza ciega del azar, no obstante lo cual compró el elemento y, digamos a modo de superfluo colofón, que atribuyó al espejo el carácter de “utensilio” a fin de no calificarlo como “implemento”, por una mera resistencia a los anglicismos. El espejo era una lámina de vidrio cuadrangular moderada por aristas redondeadas, de un plateado algo desvaído tirando al ocre que le daba un aspecto entre basto y antiguo que de cierta manera tornaba creíble la pretensión del vendedor de que él (el espejo, no el vendedor) fuera realmente un artículo de vieja y noble data, presumiblemente cortado, azogado y enmarcado en tiempos de aquel infeliz Rey, contradictorio hijo de María Estuardo, quien encontrando insuficiente ser Jacobo VI de Escocia, no tuvo peor idea que devenir en Jacobo VI de Inglaterra pasando por alto su Católica religión y. lo que es peor, la diversa de sus súbitos protestantes. Néstor, que sólo tenía estudios primarios cursados en tiempos en que en Argentina la escuela era tenida como el soporte del conocimiento y el conocimiento reputado base del futuro, se desenvolvía con decoro en la vida pese a ignorar tanto la historia universal cuanto otras disciplinas necesarias si no para descollar, al menos para no hacer mal papel en sociedad, razón por la cual fijó menos su interés en las cualidades atribuidas al espejo que en dos felices circunstancias; que éste cupiera en la única pared disponible en su departamento y que su tenencia le permitiera admirarse sin necesidad de ir hasta la vidriera de la casa de artículos de limpieza ubicada al lado del edificio dónde residía. Ya instalado el espejo en el estar del departamento, una amiga instruida en historia y en estilos de moblaje, elogió la pieza cuyo espejo pivoteaba sobre dos patas con ornamentos laboriosamente tallados que, según su decir, correspondían al estilo Jacobino, aserto pronunciado antes de que ella descubriera, tallada en la madera que apoyaba en el suelo, la constancia del origen y la antigüedad del mueble -año 1606, Edimburgo, Escocia- detalle que impresionó vivamente el ánimo de Néstor quien dio en imaginar las innúmeres caras que se habrían reflejado en él a lo largo del tiempo. Pasado el momento de tan inútil pensamiento Krausse recordó los dichos del vendedor en el sentido de que el mueble había pertenecido a Jacobo VI, Rey de Inglaterra quien lo recibiera el 31 de enero de 1606 por cuenta de un noble avieso que le era adverso, que pretendía reprochar a futuro la ejecución de Guy Fawkes, efectuada ese día por orden del monarca, por haber pertenecido en calidad de mercenario al grupo que, en la que se llamó “conspiración de la pólvora”, había intentado volar el castillo donde residían el Rey y sus cortesanos. Néstor Krausse quedó vivamente impresionado por los dichos del vendedor que aseguraba que el espejo tenía la particularidad de que cada 31 de enero, a la misma hora en que había ocurrido la ejecución del desafortunado Hawkes, la imagen de éste aparecía en reemplazo de la de aquél que atinara a mirarse en momento tan poco propicio, detalle por el cual aquel estuvo, a partir del momento de la adquisición del mueble, es decir desde el 6 de abril, pendiente de lo que sucedería el 31 de enero del próximo año y, sobre todo, dispuesto a sentarse en tal fecha frente al espejo para constatar si ocurría la aparición aunque, digámoslo, con ánimo menos dispuesto a la credibilidad que a constatar la falacia del conjuro. Como la paciencia suele dar sus frutos el pasado 3l de enero Néstor Krausse no concurrió a sus tareas habituales y se supone que estuvo parado frente al espejo, acaso mirando de soslayo al televisor para acortar la espera, presumiblemente impertérrito, de seguro intrigado, sin duda tenso y encaprichado en comprobar cómo, en boca de un anticuario demasiado ávido, la verdad sucumbe frente el interés. No obstante que la posterior necroscopia permitió comprobar que previamente había sufrido un ataque cardíaco, el cadáver del desgraciado lucía con los ojos como saliéndose de sus órbitas, la frente maltrecha, la yugular cortada, con existencia de profusión de sangre, y el espejo roto y astillado, atravesado por la cabeza de Krausse que en la mano mantenía el auricular del teléfono. Se ignora si el occiso recibió una mala noticia telefónica o la aparición del mercenario ejecutado en otra hora; de cualquier modo la visita no podría calificarse como inesperada. F.M.H., Beccar, 11-5-2008. |
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| On 11 mayo, 17:01, PacoZ <f...***ciudad.com.ar> wrote: > El espejo jacobino > (cuentuzco) > > Agradeciendo a José Puentes, de > cuyo cuento "El espejo inglés" > partí para armar éste. > > El 6 de abril de ese año había visto el espejo en una casa de > antigüedades cercana a la Iglesia de San Telmo -que no es ni santo ni > Telmo sino apenas Pedro González Telmo y en el mejor de los casos no > más que beato- y siendo falso el nombre de algo tan santo como una > Iglesia Néstor Krausse optó por no dar crédito a las aseveraciones del > anticuario respecto de las cualidades del espejo, vertidas por quien > acaso no fuera más que ropavejero vulgar e indocto, ascendido en la > escala comercial por la fuerza ciega del azar, no obstante lo cual > compró el elemento y, digamos a modo de superfluo colofón, que > atribuyó al espejo el carácter de “utensilio” a fin de no calificarlo > como “implemento”, por una mera resistencia a los anglicismos. Lo que puede ocurrir entre este texto y la gente que te ha dicho que es muy bueno, será que les encantan los textos complicados. Yo jamás leería un texto así de complicado por placer, aunque imagino que sería capaz de leerlo si me pagan por este trabajo. Y no deberías tomarme a mal que te haya dicho eso, PacoZ, te tengo en el altar al lado de Joyce, Proust y otros. Yo estoy en las antípodas de esa galaxia. En mis escritos, la ausencia de complicaciones y expresiones barrocas, puede ser la razón por la que siempre fueron acogidos con extrema frialdad, cuando no machacados sin misericordia. El otro día, cuando Fancesca dijo tímidamente que les gustó lo de Afrodisia, tuve una pesadilla y me vi en sueños ordenando acuñar una medalla de oro conmemorativa para premiar tan buena acción. Hace unos diez años que presenté esto aquí, o en otra parte, y mostre varios fragmentos de Afrodisia sin que nadie me dijera una palabra. Cuando desperté de la pesadilla, me dije ¿una medalla? ¡Mira que eres gilipollas! ¡La tía esta te ha estado tomando el pelo todo el tiempo! ¿Cómo puedes ser tan primo? O sea, que lo de la medalla de oro, lo he tenido que olvidar. Sentí cierto bochorno, Fran, cuando me di cuenta que todas aquellas críticas que me hacías no eran otra cosa que una tenían tomadura de pelo. Llegué a esta conclusión de que nadie podía decir tantas cosas absurdas en tan poco tiempo, por lo que me estabas haciendo objeto de una broma. Leopoldo |
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| On 11 mayo, 17:01, PacoZ <f...***ciudad.com.ar> wrote: > El espejo jacobino > (cuentuzco) > > Agradeciendo a José Puentes, de > cuyo cuento "El espejo inglés" > partí para armar éste. > > El 6 de abril de ese año había visto el espejo en una casa de > antigüedades cercana a la Iglesia de San Telmo -que no es ni santo ni > Telmo sino apenas Pedro González Telmo y en el mejor de los casos no > más que beato- y siendo falso el nombre de algo tan santo como una > Iglesia Néstor Krausse optó por no dar crédito a las aseveraciones del > anticuario respecto de las cualidades del espejo, vertidas por quien > acaso no fuera más que ropavejero vulgar e indocto, ascendido en la > escala comercial por la fuerza ciega del azar, no obstante lo cual > compró el elemento y, digamos a modo de superfluo colofón, que > atribuyó al espejo el carácter de “utensilio” a fin de no calificarlo > como “implemento”, por una mera resistencia a los anglicismos. Lo que puede ocurrir entre este texto y la gente que te ha dicho que es muy bueno, será que les encantan los textos complicados. Yo jamás leería un texto así de complicado por placer, aunque imagino que sería capaz de leerlo si me pagan por este trabajo. Y no deberías tomarme a mal que te haya dicho eso, PacoZ, te tengo en el altar al lado de Joyce, Proust y otros. Yo estoy en las antípodas de esa galaxia. En mis escritos, la ausencia de complicaciones y expresiones barrocas, puede ser la razón por la que siempre fueron acogidos con extrema frialdad, cuando no machacados sin misericordia. El otro día, cuando Fancesca dijo tímidamente que les gustó lo de Afrodisia, tuve una pesadilla y me vi en sueños ordenando acuñar una medalla de oro conmemorativa para premiar tan buena acción. Hace unos diez años que presenté esto aquí, o en otra parte, y mostre varios fragmentos de Afrodisia sin que nadie me dijera una palabra. Cuando desperté de la pesadilla, me dije ¿una medalla? ¡Mira que eres gilipollas! ¡La tía esta te ha estado tomando el pelo todo el tiempo! ¿Cómo puedes ser tan primo? O sea, que lo de la medalla de oro, lo he tenido que olvidar. Sentí cierto bochorno, Fran, cuando me di cuenta que todas aquellas críticas que me hacías no eran otra cosa que una tenían tomadura de pelo. Llegué a esta conclusión de que nadie podía decir tantas cosas absurdas en tan poco tiempo, por lo que me estabas haciendo objeto de una broma. Leopoldo |
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| Estimadísmo Leo; Me has hecho reir a carcajadas. Me sentiré muy cómodo junto a Proust Y Joyce. Me extraña, sí, que hayas dejado de lado a Franz Kafka, otro de tus "amores". Y no lo incluyes a Macedonio Fernandez por no haberlo leído. El cuentuzco es intrincado, estamos de acuerdo. Ya estoy limando sus aristas. Pero no para volverlo sencillo. No me tomo el trabajo de estar una hora redactando un cuentuzco para que lo lean los comodones como tú. Si lo leen que les cueste. Pero este cuentuzco en particualr es excesivamnte abstruso. Está mal redactado. Tiene su méritos y deméritos. Hay pasajes que sobran y uno de los últimos párrafos es farragoso. Respecto de tu novela te diré que no la leí pero voy a hacerlo hoy mismo para enterarme de lo qué le gusta a Francesca. Pero será gravoso leer un texto donde un personaje se llama Artemisa. Esos cultismos los usan sólo quienes no han ido más que a la escuela primaria. Pero no te sientas mal. Pese a tu poca escuela tus entregas tienen sustancia. Lo que no estudiaste lo viviste. ;-) (Con esto quedamos a mano, Leo, Va por aquello de que sólo me leerías si te pago por ello) No te entusriasmes demasiado con Francesca. Es casada, madre de 14 hijos y el marido fue, además de campeón de peso medimediano, luchador progesional. Y me dijo que tiene un carácter de mierda, que es celoso y socio del "club del rifle", como Bush. Suerte y abraxos PacoZ. > Lo que puede ocurrir entre este texto y la gente que te ha dicho que > es muy bueno, será que les encantan los textos complicados. ***Yo jamás > leería un texto así de complicado por placer, aunque imagino que sería > capaz de leerlo si me pagan por este trabajo. > Y no deberías tomarme a mal que te haya dicho eso, PacoZ, te tengo en > el altar al lado de Joyce, Proust y otros. > > Yo estoy en las antípodas de esa galaxia. ***En mis escritos, la > ausencia de complicaciones y expresiones barrocas, puede ser la razón > por la que siempre fueron acogidos con extrema frialdad, cuando no > machacados sin misericordia. > El otro día, cuando Fancesca dijo tímidamente que les gustó lo de > Afrodisia, tuve una pesadilla y me vi en sueños ordenando acuñar una > medalla de oro conmemorativa para premiar tan buena acción. > > Hace unos diez años que presenté esto aquí, o en otra parte, y mostre > varios fragmentos de Afrodisia sin que nadie me dijera una palabra. > Cuando desperté de la pesadilla, me dije ¿una medalla? ***¡Mira que eres > gilipollas! ***¡La tía esta te ha estado tomando el pelo todo el > tiempo! ***¿Cómo puedes ser tan primo? ***O sea, que lo de la medalla de > oro, lo he tenido que olvidar. > Sentí cierto bochorno, Fran, cuando me di cuenta que todas aquellas > críticas que me hacías no eran otra cosa que una tenían tomadura de > pelo. > Llegué a esta conclusión de que nadie podía decir tantas cosas > absurdas en tan poco tiempo, por lo que me estabas haciendo objeto de > una broma. > Leopoldo- Ocultar texto de la cita - > > - Mostrar texto de la cita - |
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| Estimadísmo Leo; Me has hecho reir a carcajadas. Me sentiré muy cómodo junto a Proust Y Joyce. Me extraña, sí, que hayas dejado de lado a Franz Kafka, otro de tus "amores". Y no lo incluyes a Macedonio Fernandez por no haberlo leído. El cuentuzco es intrincado, estamos de acuerdo. Ya estoy limando sus aristas. Pero no para volverlo sencillo. No me tomo el trabajo de estar una hora redactando un cuentuzco para que lo lean los comodones como tú. Si lo leen que les cueste. Pero este cuentuzco en particualr es excesivamnte abstruso. Está mal redactado. Tiene su méritos y deméritos. Hay pasajes que sobran y uno de los últimos párrafos es farragoso. Respecto de tu novela te diré que no la leí pero voy a hacerlo hoy mismo para enterarme de lo qué le gusta a Francesca. Pero será gravoso leer un texto donde un personaje se llama Artemisa. Esos cultismos los usan sólo quienes no han ido más que a la escuela primaria. Pero no te sientas mal. Pese a tu poca escuela tus entregas tienen sustancia. Lo que no estudiaste lo viviste. ;-) (Con esto quedamos a mano, Leo, Va por aquello de que sólo me leerías si te pago por ello) No te entusriasmes demasiado con Francesca. Es casada, madre de 14 hijos y el marido fue, además de campeón de peso medimediano, luchador progesional. Y me dijo que tiene un carácter de mierda, que es celoso y socio del "club del rifle", como Bush. Suerte y abraxos PacoZ. > Lo que puede ocurrir entre este texto y la gente que te ha dicho que > es muy bueno, será que les encantan los textos complicados. ***Yo jamás > leería un texto así de complicado por placer, aunque imagino que sería > capaz de leerlo si me pagan por este trabajo. > Y no deberías tomarme a mal que te haya dicho eso, PacoZ, te tengo en > el altar al lado de Joyce, Proust y otros. > > Yo estoy en las antípodas de esa galaxia. ***En mis escritos, la > ausencia de complicaciones y expresiones barrocas, puede ser la razón > por la que siempre fueron acogidos con extrema frialdad, cuando no > machacados sin misericordia. > El otro día, cuando Fancesca dijo tímidamente que les gustó lo de > Afrodisia, tuve una pesadilla y me vi en sueños ordenando acuñar una > medalla de oro conmemorativa para premiar tan buena acción. > > Hace unos diez años que presenté esto aquí, o en otra parte, y mostre > varios fragmentos de Afrodisia sin que nadie me dijera una palabra. > Cuando desperté de la pesadilla, me dije ¿una medalla? ***¡Mira que eres > gilipollas! ***¡La tía esta te ha estado tomando el pelo todo el > tiempo! ***¿Cómo puedes ser tan primo? ***O sea, que lo de la medalla de > oro, lo he tenido que olvidar. > Sentí cierto bochorno, Fran, cuando me di cuenta que todas aquellas > críticas que me hacías no eran otra cosa que una tenían tomadura de > pelo. > Llegué a esta conclusión de que nadie podía decir tantas cosas > absurdas en tan poco tiempo, por lo que me estabas haciendo objeto de > una broma. > Leopoldo- Ocultar texto de la cita - > > - Mostrar texto de la cita - |
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| Estimadísmo Leo; Me has hecho reir a carcajadas. Me sentiré muy cómodo junto a Proust Y Joyce. Me extraña, sí, que hayas dejado de lado a Franz Kafka, otro de tus "amores". Y no lo incluyes a Macedonio Fernandez por no haberlo leído. El cuentuzco es intrincado, estamos de acuerdo. Ya estoy limando sus aristas. Pero no para volverlo sencillo. No me tomo el trabajo de estar una hora redactando un cuentuzco para que lo lean los comodones como tú. Si lo leen que les cueste. Pero este cuentuzco en particualr es excesivamnte abstruso. Está mal redactado. Tiene su méritos y deméritos. Hay pasajes que sobran y uno de los últimos párrafos es farragoso. Respecto de tu novela te diré que no la leí pero voy a hacerlo hoy mismo para enterarme de lo qué le gusta a Francesca. Pero será gravoso leer un texto donde un personaje se llama Artemisa. Esos cultismos los usan sólo quienes no han ido más que a la escuela primaria. Pero no te sientas mal. Pese a tu poca escuela tus entregas tienen sustancia. Lo que no estudiaste lo viviste. ;-) (Con esto quedamos a mano, Leo, Va por aquello de que sólo me leerías si te pago por ello) No te entusriasmes demasiado con Francesca. Es casada, madre de 14 hijos y el marido fue, además de campeón de peso medimediano, luchador progesional. Y me dijo que tiene un carácter de mierda, que es celoso y socio del "club del rifle", como Bush. Suerte y abraxos PacoZ. > Lo que puede ocurrir entre este texto y la gente que te ha dicho que > es muy bueno, será que les encantan los textos complicados. ***Yo jamás > leería un texto así de complicado por placer, aunque imagino que sería > capaz de leerlo si me pagan por este trabajo. > Y no deberías tomarme a mal que te haya dicho eso, PacoZ, te tengo en > el altar al lado de Joyce, Proust y otros. > > Yo estoy en las antípodas de esa galaxia. ***En mis escritos, la > ausencia de complicaciones y expresiones barrocas, puede ser la razón > por la que siempre fueron acogidos con extrema frialdad, cuando no > machacados sin misericordia. > El otro día, cuando Fancesca dijo tímidamente que les gustó lo de > Afrodisia, tuve una pesadilla y me vi en sueños ordenando acuñar una > medalla de oro conmemorativa para premiar tan buena acción. > > Hace unos diez años que presenté esto aquí, o en otra parte, y mostre > varios fragmentos de Afrodisia sin que nadie me dijera una palabra. > Cuando desperté de la pesadilla, me dije ¿una medalla? ***¡Mira que eres > gilipollas! ***¡La tía esta te ha estado tomando el pelo todo el > tiempo! ***¿Cómo puedes ser tan primo? ***O sea, que lo de la medalla de > oro, lo he tenido que olvidar. > Sentí cierto bochorno, Fran, cuando me di cuenta que todas aquellas > críticas que me hacías no eran otra cosa que una tenían tomadura de > pelo. > Llegué a esta conclusión de que nadie podía decir tantas cosas > absurdas en tan poco tiempo, por lo que me estabas haciendo objeto de > una broma. > Leopoldo- Ocultar texto de la cita - > > - Mostrar texto de la cita - |
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| Ta agradezco estimada amiga; Para mí el cuentuzco adolece de algunos defectos. Es farragoso, hay juicios a cuestiones ajenas a la trama y es poco claro. El espejo se ha roto porque al oir una mala noticia, que le es transmitida por teléfono, Néstor sufre un síncope, se desploma hacia adelante (no olvides que estaba parado frente al espejo), se lastima la frente (esto está dicho en el texto), atraviesa al espejo y se degüella accidentalmente.. Esto según mi concepción. Pero queda abierta la posibilidad cortazariana de que Hawkes se le apareciera, que Néstor se asustara, tropezando al espejo, lo atravesara y todo le demás. Que cada cual imagine el fin que mejor le caiga. Un gran abraxo. PacoZ. On 12 mayo, 03:30, "Anahís" <anais...***ESTONOcanariastelecom.con> wrote: > Muy bueno , Pacoz, como todos tus cuentuzcos. > Es curioso que a pesar de las descripciones, sólo das breves pinceladas para > que el lector/a se dé cuenta y lo consigues. Incluso esas alusiones > históricas, soy muy mala en dicha materia, me atrajeron, claro está, hasta > ese intrigante final, ya que todo el rato estás pensando "¿se le aparecerá o > será una leyenda? > Y tú me sorprendes con un magnífico final que me parece abierto a una > continuación, pero ¿por qué se iba a romper el espejo por una mala noticia? > me pregunto. Y entonces tengo claro que el tal Guy Fawkes hizo de las suyas > y no era leyenda? > Pobre Krausse que no le dio tiempo a pedir auxilio. > El remate final me encantó tanto como todo el relato. > Besos empezando la semana > *** *** *** Anaís > > -- > “La razón mi vivir > mi corazón unido a ti. > Tu voz mi canción > mi corazón vive por ti” > Malagueña canaria > |
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| Ta agradezco estimada amiga; Para mí el cuentuzco adolece de algunos defectos. Es farragoso, hay juicios a cuestiones ajenas a la trama y es poco claro. El espejo se ha roto porque al oir una mala noticia, que le es transmitida por teléfono, Néstor sufre un síncope, se desploma hacia adelante (no olvides que estaba parado frente al espejo), se lastima la frente (esto está dicho en el texto), atraviesa al espejo y se degüella accidentalmente.. Esto según mi concepción. Pero queda abierta la posibilidad cortazariana de que Hawkes se le apareciera, que Néstor se asustara, tropezando al espejo, lo atravesara y todo le demás. Que cada cual imagine el fin que mejor le caiga. Un gran abraxo. PacoZ. On 12 mayo, 03:30, "Anahís" <anais...***ESTONOcanariastelecom.con> wrote: > Muy bueno , Pacoz, como todos tus cuentuzcos. > Es curioso que a pesar de las descripciones, sólo das breves pinceladas para > que el lector/a se dé cuenta y lo consigues. Incluso esas alusiones > históricas, soy muy mala en dicha materia, me atrajeron, claro está, hasta > ese intrigante final, ya que todo el rato estás pensando "¿se le aparecerá o > será una leyenda? > Y tú me sorprendes con un magnífico final que me parece abierto a una > continuación, pero ¿por qué se iba a romper el espejo por una mala noticia? > me pregunto. Y entonces tengo claro que el tal Guy Fawkes hizo de las suyas > y no era leyenda? > Pobre Krausse que no le dio tiempo a pedir auxilio. > El remate final me encantó tanto como todo el relato. > Besos empezando la semana > *** *** *** Anaís > > -- > “La razón mi vivir > mi corazón unido a ti. > Tu voz mi canción > mi corazón vive por ti” > Malagueña canaria > |
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