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| Versión corregida de "El espejo de Jacobo VI". El espejo de Jacobo VI El 6 de abril de ese año había visto el espejo en una casa de antigüedades cercana a la Iglesia de San Telmo -que no es ni santo ni Telmo sino apenas Pedro González Telmo y en el mejor de los casos no más que beato- y siendo falso el nombre de algo tan santo como una Iglesia Néstor Krausse optó por no dar crédito a las aseveraciones del anticuario respecto de las cualidades del espejo, vertidas por quien acaso no fuera más que ropavejero vulgar e indocto, ascendido en la escala comercial por la fuerza ciega del azar. Lo mismo compró el mueble. El espejo era una lámina de vidrio cuadrangular moderada por aristas redondeadas, de un plateado algo desvaído, tirando a ocre, lo que le daba un aspecto entre basto y antiguo que de cierta manera tornaba creíble la pretensión del vendedor de que el espejo fuera realmente un artículo de vieja y noble data, presumiblemente cortado, azogado y enmarcado en tiempos de aquel Rey -contradictorio hijo de María Estuardo- quien encontrando insuficiente ser Jacobo VI de Escocia, no tuvo peor idea que convertirse en Jacobo VI de Inglaterra pasando por alto su Católica religión y. lo que es peor, la de sus súbitos protestantes. Krausse, que sólo tenía estudios primarios, se desenvolvía con decoro en la vida pese a ignorar tanto la historia universal cuanto otras disciplinas necesarias si no para descollar sí al menos para cumplir un decoroso papel en sociedad, razón por la cual fijó menos su interés en las cualidades atribuidas al espejo que en dos felices circunstancias; que éste cupiera en la única pared disponible en su casa y que su tenencia le permitiera admirarse sin necesidad de ir hasta la vidriera de la casa de artículos de limpieza contigua a aquella dónde residía. Una de esas amigas remilgadas, instruida tanto en historia como en estilos de moblaje, elogió el mueble cuyo espejo pivoteaba sobre dos patas con ornamentos laboriosamente tallados que, según su decir, correspondían al estilo Jacobino, aserto pronunciado antes de que ella descubriera, tallada en la madera que apoyaba en el suelo, la constancia del origen y antigüedad del mueble -año 1606, Edimburgo, Escocia- detalle que impresionó vivamente el ánimo de Néstor Allí fue cuando nuestro personaje recordó los dichos del vendedor en el sentido de que el mueble había pertenecido a Jacobo VI, Rey de Inglaterra quien lo recibiera el 31 de enero de 1606 por cuenta de un noble avieso que le era adverso quien, mediante ese presente pretendía reprochar a futuro la ejecución de Guy Fawkes, efectuada ese día por orden del monarca, imputándole haber pertenecido, como mercenario, al grupo que, en la que se llamó “conspiración de la pólvora”, había intentado volar el castillo donde residían el monarca y sus cortesanos. Krausse quedó impresionado cuando el vendedor aseguró que el espejo tenía la particularidad de que cada 31 de enero, a la misma hora en que había ocurrido la ejecución del desafortunado Hawkes, la imagen de éste aparecía en reemplazo de la de aquél que atinara a mirarse en momento tan poco propicio. Por tal motivo desde la adquisición del mueble, es decir desde el 6 de abril, estuvo pendiente de lo que sucedería el 31 de enero del año próximo y, sobre todo, dispuesto en tal fecha a sentarse frente al espejo para constatar si ocurría la anunciada aparición, con ánimo menos dispuesto a la credibilidad que a constatar la falacia del conjuro. Como la paciencia suele dar sus frutos el pasado 3l de enero Néstor Krausse faltó a sus tareas habituales, por lo que es presumible que se haya parado frente al espejo, presumiblemente impertérrito, de seguro intrigado, sin duda tenso y encaprichado en comprobar cómo, en boca de un anticuario demasiado ávido de aumentar su capital, la verdad sucumbe frente al interés. Digamos por fin que si bien la posterior autopsia permitió comprobar que Néstor Krausse previamente había sufrido un ataque cardíaco, su cadáver apareció con los ojos como salidos de sus órbitas, con la frente con cortaduras, con la yugular seccionada, con abundante profusión de sangre y el espejo roto y astillado, atravesado por la cabeza de Krausse, quien mantenía el auricular del teléfono en la mano. Se ignora si el motivo del infarto se debió a haber recibió una llamada portadora de una mala noticia o a la aparición del mercenario ejecutado en otra hora; de cualquier modo, de haber ocurrido, la visita no podría calificarse como inesperada. |
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| On 13 mayo, 01:07, PacoZ <f...***ciudad.com.ar> wrote: > Versión corregida de "El espejo de Jacobo VI". > > El espejo de Jacobo VI > > El 6 de abril de ese año había visto el espejo en una casa de > antigüedades cercana a la Iglesia de San Telmo -que no es ni santo ni > Telmo sino apenas Pedro González Telmo y en el mejor de los casos no > más que beato- y siendo falso el nombre de algo tan santo como una > Iglesia Néstor Krausse optó por no dar crédito a las aseveraciones del > anticuario respecto de las cualidades del espejo, vertidas por quien > acaso no fuera más que ropavejero vulgar e indocto, ascendido en la > escala comercial por la fuerza ciega del azar. No quiero abrumarte, Paco. Perece que ha mejorado algo, pero básicamente a tu historia le faltan puntos. No sé como carajo escribe Borges o Cortázar, pero trato de creerme que usan más puntos que tú. Recuerdo que leí el Aleph y no le encontré nada raro respecto a la puntuación. No era la obra maravillosa que me dijo mi hija, pero se podía leer sin problemas ni agobios. Tu primer párrafo ha pasado de tener once líneas a tener solo ocho. Igual es bueno. Deberías intentar, sin cambiar casi nada de la narración, de usar más puntos. Trata de hacer como una especie de ejercicio, y coges este párrafo tuyo y antes de llegar a las 20 ó 25 palabras, le colocas un punto. Eso te obliga a hacer unos leves ajustes. Voy a ponerte un ejemplo. > El 6 de abril de ese año había visto el espejo en una casa de > antigüedades cercana a la Iglesia de San Telmo. Bueno, que este no es ni santo ni > Telmo, sino apenas Pedro González Telmo. En el mejor de los casos, no será > más que un beato. > Con un falso nombre de algo tan santo como una Iglesia, Néstor Krausse optó por no dar > crédito a las aseveraciones del anticuario respecto de las cualidades del espejo. Este vendedor > acaso no fuera más que ropavejero vulgar e indocto, y había ascendido en la > escala comercial por la fuerza ciega del azar. Conseguí ponerle cuatro puntos. Y la media de las frases es de 20 palabras. Cien palabras y cinco frases. Una cosa digerible. Cada frase tendrá como seis o siete idea básicas. Al llegar al punto, el lector mete la frase en el cerebro y uno se queda satisfecho con la lectura. leopoldo > Lo mismo compró el mueble. > > El espejo era una lámina de vidrio cuadrangular moderada por aristas > redondeadas, de un plateado algo desvaído, tirando a ocre, lo que le > daba un aspecto entre basto y antiguo que de cierta manera tornaba > creíble la pretensión del vendedor de que el espejo fuera realmente un > artículo de vieja y noble data, presumiblemente cortado, azogado y > enmarcado en tiempos de aquel Rey -contradictorio hijo de María > Estuardo- quien encontrando insuficiente ser Jacobo VI de Escocia, no > tuvo peor idea que convertirse en Jacobo VI de Inglaterra pasando por > alto su Católica religión y. lo que es peor, la de sus súbitos > protestantes. > > Krausse, que sólo tenía estudios primarios, se desenvolvía con decoro > en la vida pese a ignorar tanto la historia universal cuanto otras > disciplinas necesarias si no para descollar sí al menos para cumplir > un decoroso papel en sociedad, razón por la cual fijó menos su interés > en las cualidades atribuidas al espejo que en dos felices > circunstancias; que éste cupiera en la única pared disponible en su > casa y que su tenencia le permitiera admirarse sin necesidad de ir > hasta la vidriera de la casa de artículos de limpieza contigua a > aquella dónde residía. > > Una de esas amigas remilgadas, instruida tanto en historia como en > estilos de moblaje, elogió el mueble cuyo espejo pivoteaba sobre dos > patas con ornamentos laboriosamente tallados que, según su decir, > correspondían al estilo Jacobino, aserto pronunciado antes de que ella > descubriera, tallada en la madera que apoyaba en el suelo, la > constancia del origen y antigüedad del mueble -año 1606, Edimburgo, > Escocia- detalle que impresionó vivamente el ánimo de Néstor > > Allí fue cuando nuestro personaje recordó los dichos del vendedor en > el sentido de que el mueble había pertenecido a Jacobo VI, Rey de > Inglaterra quien lo recibiera el 31 de enero de 1606 por cuenta de un > noble avieso que le era adverso quien, mediante ese presente pretendía > reprochar a futuro la ejecución de Guy Fawkes, efectuada ese día por > orden del monarca, imputándole haber pertenecido, como mercenario, al > grupo que, en la que se llamó “conspiración de la pólvora”, había > intentado volar el castillo donde residían el monarca y sus > cortesanos. > > Krausse quedó impresionado cuando el vendedor aseguró que el espejo > tenía la particularidad de que cada 31 de enero, a la misma hora en > que había ocurrido la ejecución del desafortunado Hawkes, la imagen de > éste aparecía en reemplazo de la de aquél que atinara a mirarse en > momento tan poco propicio. Por tal motivo desde la adquisición del > mueble, es decir desde el 6 de abril, estuvo pendiente de lo que > sucedería el 31 de enero del año próximo y, sobre todo, dispuesto en > tal fecha a sentarse frente al espejo para constatar si ocurría la > anunciada aparición, con ánimo menos dispuesto a la credibilidad que a > constatar la falacia del conjuro. > > Como la paciencia suele dar sus frutos el pasado 3l de enero Néstor > Krausse faltó a sus tareas habituales, por lo que es presumible que > se haya parado frente al espejo, presumiblemente impertérrito, de > seguro intrigado, sin duda tenso y encaprichado en comprobar cómo, > en boca de un anticuario demasiado ávido de aumentar su capital, la > verdad sucumbe frente al interés. > > Digamos por fin que si bien la posterior autopsia permitió comprobar > que Néstor Krausse previamente había sufrido un ataque cardíaco, su > cadáver apareció con los ojos como salidos de sus órbitas, con la > frente con cortaduras, con la yugular seccionada, con abundante > profusión de sangre y el espejo roto y astillado, atravesado por la > cabeza de Krausse, quien mantenía el auricular del teléfono en la > mano. > > Se ignora si el motivo del infarto se debió a haber recibió una > llamada portadora de una mala noticia o a la aparición del mercenario > ejecutado en otra hora; de cualquier modo, de haber ocurrido, la > visita no podría calificarse como inesperada. |
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| On 13 mayo, 01:07, PacoZ <f...***ciudad.com.ar> wrote: > Versión corregida de "El espejo de Jacobo VI". > > El espejo de Jacobo VI > > El 6 de abril de ese año había visto el espejo en una casa de > antigüedades cercana a la Iglesia de San Telmo -que no es ni santo ni > Telmo sino apenas Pedro González Telmo y en el mejor de los casos no > más que beato- y siendo falso el nombre de algo tan santo como una > Iglesia Néstor Krausse optó por no dar crédito a las aseveraciones del > anticuario respecto de las cualidades del espejo, vertidas por quien > acaso no fuera más que ropavejero vulgar e indocto, ascendido en la > escala comercial por la fuerza ciega del azar. No quiero abrumarte, Paco. Perece que ha mejorado algo, pero básicamente a tu historia le faltan puntos. No sé como carajo escribe Borges o Cortázar, pero trato de creerme que usan más puntos que tú. Recuerdo que leí el Aleph y no le encontré nada raro respecto a la puntuación. No era la obra maravillosa que me dijo mi hija, pero se podía leer sin problemas ni agobios. Tu primer párrafo ha pasado de tener once líneas a tener solo ocho. Igual es bueno. Deberías intentar, sin cambiar casi nada de la narración, de usar más puntos. Trata de hacer como una especie de ejercicio, y coges este párrafo tuyo y antes de llegar a las 20 ó 25 palabras, le colocas un punto. Eso te obliga a hacer unos leves ajustes. Voy a ponerte un ejemplo. > El 6 de abril de ese año había visto el espejo en una casa de > antigüedades cercana a la Iglesia de San Telmo. Bueno, que este no es ni santo ni > Telmo, sino apenas Pedro González Telmo. En el mejor de los casos, no será > más que un beato. > Con un falso nombre de algo tan santo como una Iglesia, Néstor Krausse optó por no dar > crédito a las aseveraciones del anticuario respecto de las cualidades del espejo. Este vendedor > acaso no fuera más que ropavejero vulgar e indocto, y había ascendido en la > escala comercial por la fuerza ciega del azar. Conseguí ponerle cuatro puntos. Y la media de las frases es de 20 palabras. Cien palabras y cinco frases. Una cosa digerible. Cada frase tendrá como seis o siete idea básicas. Al llegar al punto, el lector mete la frase en el cerebro y uno se queda satisfecho con la lectura. leopoldo > Lo mismo compró el mueble. > > El espejo era una lámina de vidrio cuadrangular moderada por aristas > redondeadas, de un plateado algo desvaído, tirando a ocre, lo que le > daba un aspecto entre basto y antiguo que de cierta manera tornaba > creíble la pretensión del vendedor de que el espejo fuera realmente un > artículo de vieja y noble data, presumiblemente cortado, azogado y > enmarcado en tiempos de aquel Rey -contradictorio hijo de María > Estuardo- quien encontrando insuficiente ser Jacobo VI de Escocia, no > tuvo peor idea que convertirse en Jacobo VI de Inglaterra pasando por > alto su Católica religión y. lo que es peor, la de sus súbitos > protestantes. > > Krausse, que sólo tenía estudios primarios, se desenvolvía con decoro > en la vida pese a ignorar tanto la historia universal cuanto otras > disciplinas necesarias si no para descollar sí al menos para cumplir > un decoroso papel en sociedad, razón por la cual fijó menos su interés > en las cualidades atribuidas al espejo que en dos felices > circunstancias; que éste cupiera en la única pared disponible en su > casa y que su tenencia le permitiera admirarse sin necesidad de ir > hasta la vidriera de la casa de artículos de limpieza contigua a > aquella dónde residía. > > Una de esas amigas remilgadas, instruida tanto en historia como en > estilos de moblaje, elogió el mueble cuyo espejo pivoteaba sobre dos > patas con ornamentos laboriosamente tallados que, según su decir, > correspondían al estilo Jacobino, aserto pronunciado antes de que ella > descubriera, tallada en la madera que apoyaba en el suelo, la > constancia del origen y antigüedad del mueble -año 1606, Edimburgo, > Escocia- detalle que impresionó vivamente el ánimo de Néstor > > Allí fue cuando nuestro personaje recordó los dichos del vendedor en > el sentido de que el mueble había pertenecido a Jacobo VI, Rey de > Inglaterra quien lo recibiera el 31 de enero de 1606 por cuenta de un > noble avieso que le era adverso quien, mediante ese presente pretendía > reprochar a futuro la ejecución de Guy Fawkes, efectuada ese día por > orden del monarca, imputándole haber pertenecido, como mercenario, al > grupo que, en la que se llamó “conspiración de la pólvora”, había > intentado volar el castillo donde residían el monarca y sus > cortesanos. > > Krausse quedó impresionado cuando el vendedor aseguró que el espejo > tenía la particularidad de que cada 31 de enero, a la misma hora en > que había ocurrido la ejecución del desafortunado Hawkes, la imagen de > éste aparecía en reemplazo de la de aquél que atinara a mirarse en > momento tan poco propicio. Por tal motivo desde la adquisición del > mueble, es decir desde el 6 de abril, estuvo pendiente de lo que > sucedería el 31 de enero del año próximo y, sobre todo, dispuesto en > tal fecha a sentarse frente al espejo para constatar si ocurría la > anunciada aparición, con ánimo menos dispuesto a la credibilidad que a > constatar la falacia del conjuro. > > Como la paciencia suele dar sus frutos el pasado 3l de enero Néstor > Krausse faltó a sus tareas habituales, por lo que es presumible que > se haya parado frente al espejo, presumiblemente impertérrito, de > seguro intrigado, sin duda tenso y encaprichado en comprobar cómo, > en boca de un anticuario demasiado ávido de aumentar su capital, la > verdad sucumbe frente al interés. > > Digamos por fin que si bien la posterior autopsia permitió comprobar > que Néstor Krausse previamente había sufrido un ataque cardíaco, su > cadáver apareció con los ojos como salidos de sus órbitas, con la > frente con cortaduras, con la yugular seccionada, con abundante > profusión de sangre y el espejo roto y astillado, atravesado por la > cabeza de Krausse, quien mantenía el auricular del teléfono en la > mano. > > Se ignora si el motivo del infarto se debió a haber recibió una > llamada portadora de una mala noticia o a la aparición del mercenario > ejecutado en otra hora; de cualquier modo, de haber ocurrido, la > visita no podría calificarse como inesperada. |
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| On 13 mayo, 01:07, PacoZ <f...***ciudad.com.ar> wrote: > Versión corregida de "El espejo de Jacobo VI". > > El espejo de Jacobo VI > > El 6 de abril de ese año había visto el espejo en una casa de > antigüedades cercana a la Iglesia de San Telmo -que no es ni santo ni > Telmo sino apenas Pedro González Telmo y en el mejor de los casos no > más que beato- y siendo falso el nombre de algo tan santo como una > Iglesia Néstor Krausse optó por no dar crédito a las aseveraciones del > anticuario respecto de las cualidades del espejo, vertidas por quien > acaso no fuera más que ropavejero vulgar e indocto, ascendido en la > escala comercial por la fuerza ciega del azar. No quiero abrumarte, Paco. Perece que ha mejorado algo, pero básicamente a tu historia le faltan puntos. No sé como carajo escribe Borges o Cortázar, pero trato de creerme que usan más puntos que tú. Recuerdo que leí el Aleph y no le encontré nada raro respecto a la puntuación. No era la obra maravillosa que me dijo mi hija, pero se podía leer sin problemas ni agobios. Tu primer párrafo ha pasado de tener once líneas a tener solo ocho. Igual es bueno. Deberías intentar, sin cambiar casi nada de la narración, de usar más puntos. Trata de hacer como una especie de ejercicio, y coges este párrafo tuyo y antes de llegar a las 20 ó 25 palabras, le colocas un punto. Eso te obliga a hacer unos leves ajustes. Voy a ponerte un ejemplo. > El 6 de abril de ese año había visto el espejo en una casa de > antigüedades cercana a la Iglesia de San Telmo. Bueno, que este no es ni santo ni > Telmo, sino apenas Pedro González Telmo. En el mejor de los casos, no será > más que un beato. > Con un falso nombre de algo tan santo como una Iglesia, Néstor Krausse optó por no dar > crédito a las aseveraciones del anticuario respecto de las cualidades del espejo. Este vendedor > acaso no fuera más que ropavejero vulgar e indocto, y había ascendido en la > escala comercial por la fuerza ciega del azar. Conseguí ponerle cuatro puntos. Y la media de las frases es de 20 palabras. Cien palabras y cinco frases. Una cosa digerible. Cada frase tendrá como seis o siete idea básicas. Al llegar al punto, el lector mete la frase en el cerebro y uno se queda satisfecho con la lectura. leopoldo > Lo mismo compró el mueble. > > El espejo era una lámina de vidrio cuadrangular moderada por aristas > redondeadas, de un plateado algo desvaído, tirando a ocre, lo que le > daba un aspecto entre basto y antiguo que de cierta manera tornaba > creíble la pretensión del vendedor de que el espejo fuera realmente un > artículo de vieja y noble data, presumiblemente cortado, azogado y > enmarcado en tiempos de aquel Rey -contradictorio hijo de María > Estuardo- quien encontrando insuficiente ser Jacobo VI de Escocia, no > tuvo peor idea que convertirse en Jacobo VI de Inglaterra pasando por > alto su Católica religión y. lo que es peor, la de sus súbitos > protestantes. > > Krausse, que sólo tenía estudios primarios, se desenvolvía con decoro > en la vida pese a ignorar tanto la historia universal cuanto otras > disciplinas necesarias si no para descollar sí al menos para cumplir > un decoroso papel en sociedad, razón por la cual fijó menos su interés > en las cualidades atribuidas al espejo que en dos felices > circunstancias; que éste cupiera en la única pared disponible en su > casa y que su tenencia le permitiera admirarse sin necesidad de ir > hasta la vidriera de la casa de artículos de limpieza contigua a > aquella dónde residía. > > Una de esas amigas remilgadas, instruida tanto en historia como en > estilos de moblaje, elogió el mueble cuyo espejo pivoteaba sobre dos > patas con ornamentos laboriosamente tallados que, según su decir, > correspondían al estilo Jacobino, aserto pronunciado antes de que ella > descubriera, tallada en la madera que apoyaba en el suelo, la > constancia del origen y antigüedad del mueble -año 1606, Edimburgo, > Escocia- detalle que impresionó vivamente el ánimo de Néstor > > Allí fue cuando nuestro personaje recordó los dichos del vendedor en > el sentido de que el mueble había pertenecido a Jacobo VI, Rey de > Inglaterra quien lo recibiera el 31 de enero de 1606 por cuenta de un > noble avieso que le era adverso quien, mediante ese presente pretendía > reprochar a futuro la ejecución de Guy Fawkes, efectuada ese día por > orden del monarca, imputándole haber pertenecido, como mercenario, al > grupo que, en la que se llamó “conspiración de la pólvora”, había > intentado volar el castillo donde residían el monarca y sus > cortesanos. > > Krausse quedó impresionado cuando el vendedor aseguró que el espejo > tenía la particularidad de que cada 31 de enero, a la misma hora en > que había ocurrido la ejecución del desafortunado Hawkes, la imagen de > éste aparecía en reemplazo de la de aquél que atinara a mirarse en > momento tan poco propicio. Por tal motivo desde la adquisición del > mueble, es decir desde el 6 de abril, estuvo pendiente de lo que > sucedería el 31 de enero del año próximo y, sobre todo, dispuesto en > tal fecha a sentarse frente al espejo para constatar si ocurría la > anunciada aparición, con ánimo menos dispuesto a la credibilidad que a > constatar la falacia del conjuro. > > Como la paciencia suele dar sus frutos el pasado 3l de enero Néstor > Krausse faltó a sus tareas habituales, por lo que es presumible que > se haya parado frente al espejo, presumiblemente impertérrito, de > seguro intrigado, sin duda tenso y encaprichado en comprobar cómo, > en boca de un anticuario demasiado ávido de aumentar su capital, la > verdad sucumbe frente al interés. > > Digamos por fin que si bien la posterior autopsia permitió comprobar > que Néstor Krausse previamente había sufrido un ataque cardíaco, su > cadáver apareció con los ojos como salidos de sus órbitas, con la > frente con cortaduras, con la yugular seccionada, con abundante > profusión de sangre y el espejo roto y astillado, atravesado por la > cabeza de Krausse, quien mantenía el auricular del teléfono en la > mano. > > Se ignora si el motivo del infarto se debió a haber recibió una > llamada portadora de una mala noticia o a la aparición del mercenario > ejecutado en otra hora; de cualquier modo, de haber ocurrido, la > visita no podría calificarse como inesperada. |
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| Oye Leo, que te has convertido en precursor de los puntos ortográficos. Sobre el particular te diré que de los puntos me quedo con la "coma" en tanto mi mujer, que cree en los productos light, no cree en ella. Luego de leer tu apasionada defensa de los "ortográficos" no pude pasar de mi vieja devoción por los "ortos",dejando los gráficos a un costado para no tener problemas con el gremio que los agrupa, lo que entenderías si supieras lo odiosas costumbres de la CGT argentina. (Y ahora que nombro a los "ortos" recuerdo que tengo que leer tu novela sobre la "mano traviesa", o como se llame la obra) He leído el párrafo que propones y, francamente, no creo que agregue encanto a mi textos sino todo lo contrario. Sospecho que otra de tus malas opiniones literarias se debe a que pretendes darle a los relatos una utilidad que es extra literaria. Mira Leo, a mí me importa un bledo si mis lectores terminan con la lengua afuera por no darse maña para respirar entre dos palabras cualquiera y, además y para tu tranquilidad, te diré que nadie ha muerto ahogado leyendo un texto de este humilde servidor. Acaso tu manía por los puntos se deba a que le das demasiado importncia a los números. Que si cada tantas palabras debe haber un punto parece ser una originalidad tuya y el capricho de juntar la letra con los números no parece ser feliz. Sin ir mas lejos te dirá que tu poco amado Joyce tiene aplicados conceptos revolucionarios en el sentido de escribir sin puntos ortográficos y que nuestro mentado Ernesto Sábaro ha escrito "Sobre héroes y tumbas", novela transcripta a 136 idimas y 365 dialectos, sin utilizar ningún punto ni coma. Y por si fuera poco, tu ilógica afición numerlógica nos privaría de expresar de una manera bien aparente lo que en novelística se llama "fluir de la conciencia". Sin embargo no pienses que he ignorado tu consejo. Lejos de ello. Intenté, de diversas maneras, hacer intercalación de puntos en mi cuentuzco pero me pareció ridículo -si vamos a mezclar los géneros con las cifras- hacerlo caprichosamentre, Así, más ordenado, puse un punto cada catorce palabras, con rigor militar, teniendo la mala idea de pedir la opinión de mi hijo sobre la inteligibilidad del texto.Él, al punto, fue dónde la madre diciéndole que consultara a un especialista porque estaban apareciendome signos del mal de Alzheimer. Mi mujer, arbitrariamente, se enojó conmigo suponiendo que los sufrimientos por la mala campaña de Racing -que está amenazado por el descenso de categoría en el campeonato de futbol local- han afectado mi entendimiebnto. En este estado, estimado Leo, opté por dejar las cosas como estaban y releyendo mi cuentuzco hasta lo encontré digno de la pluma de algunos meritorios autores ingleses del siglo pasado. ¡¡¡Y no me digas que debiera mirar hacia adelante porque si así lo hiciera me encontraría con el estilo chaplinesco de algunos blogs actuales!!!. En definitiva que no te haré caso porque seríia absurdo que atendiera consejos de una persona que niega la belleza, armonía, imaginación y alusiones de "El Aleph", uno de los mejroes cuentos de la literatura universal. Conclusión; Leo, estmos de acuerdo en economía y en política, ambos somos antistalinistas declarados y dudadores de las excelencias que pretenden las utopías marxistas; ambos odiamos los populismos y denostamos los excesos de las autocracias pero en materia literaria, estimadísimo amigo, tenés un gusto deplorable. Ahora me explico cómo compraste la corbata que lucías en una fotografía colgada en tu anatigua web. ;-) :-) Te envío un gran abraxo; no me molestan tus correccdiones, de las que me burlo sólo para animar el ambiente, pero que sé que ellas no tienen ánimo ofensivo. De cualquier manera no me molesta que haya quienes no gusten de mis cuentuzcos. Lo que hace interesante la vida son las diferencias. Eso es lo que no entienden los gobernantes que acumulan poder tratando de lograr que las mayorías tengan un pensamiento unificado. Abraxos PacoZ. 13 mayo, 09:45, Geode <leopoldo.perd...***gmail.com> wrote: > On 13 mayo, 01:07, PacoZ <f...***ciudad.com.ar> wrote: > > > Versión corregida de "El espejo de Jacobo VI". > > > El espejo de Jacobo VI > > > El 6 de abril de ese año había visto el espejo en una casa de > > antigüedades cercana a la Iglesia de San Telmo -que no es ni santo ni > > Telmo sino apenas Pedro González Telmo y en el mejor de los casos no > > más que beato- y siendo falso el nombre de algo tan santo como una > > Iglesia Néstor Krausse optó por no dar crédito a las aseveracionesdel > > anticuario respecto de las cualidades del espejo, vertidas por quien > > acaso no fuera más que ropavejero vulgar e indocto, ascendido en la > > escala comercial por la fuerza ciega del azar. > > No quiero abrumarte, Paco. > ***Perece que ha mejorado algo, pero básicamente a tu historia le faltan > puntos. ***No sé como carajo escribe Borges o Cortázar, pero trato de > creerme que usan más puntos que tú. ***Recuerdo que leí el Aleph y no le > encontré nada raro respecto a la puntuación. ***No era la obra > maravillosa que me dijo mi hija, pero se podía leer sin problemas ni > agobios. > > Tu primer párrafo ha pasado de tener once líneas a tener solo ocho. > Igual es bueno. ***Deberías intentar, sin cambiar casi nada de la > narración, de usar más puntos. ***Trata de hacer como una especie de > ejercicio, y coges este párrafo tuyo y antes de llegar a las 20 ó 25 > palabras, le colocas un punto. ***Eso te obliga a hacer unos leves > ajustes. > > Voy a ponerte un ejemplo. > > > El 6 de abril de ese año había visto el espejo en una casa de > > antigüedades cercana a la Iglesia de San Telmo. ***Bueno, que este no es ni santo ni > > Telmo, sino apenas Pedro González Telmo. ***En el mejor de los casos, no será > > más que un beato. > > ***Con un falso nombre de algo tan santo como una Iglesia, Néstor Krausse optó por no dar > > crédito a las aseveraciones del anticuario respecto de las cualidades del espejo. ***Este vendedor > > acaso no fuera más que ropavejero vulgar e indocto, y había ascendido en la > > escala comercial por la fuerza ciega del azar. > > Conseguí ponerle cuatro puntos. ***Y la media de las frases es de 20 > palabras. Cien palabras y cinco frases. Una cosa digerible. ***Cada > frase tendrá como seis o siete idea básicas. ***Al llegar al punto, el > lector mete la frase en el cerebro y uno se queda satisfecho con la > lectura. > leopoldo > > > > > Lo mismo compró el mueble. > > > El espejo era una lámina de vidrio cuadrangular moderada por aristas > > redondeadas, de un plateado algo desvaído, tirando a ocre, lo que le > > daba un aspecto entre basto y antiguo que de cierta manera tornaba > > creíble la pretensión del vendedor de que el espejo fuera realmente un > > artículo de vieja y noble data, presumiblemente cortado, azogado y > > enmarcado en tiempos de aquel Rey -contradictorio hijo de María > > Estuardo- quien encontrando insuficiente ser Jacobo VI de Escocia, no > > tuvo peor idea que convertirse en Jacobo VI de Inglaterra pasando por > > alto su Católica religión y. lo que es peor, la de sus súbitos > > protestantes. > > > Krausse, que sólo tenía estudios primarios, se desenvolvía con decoro > > en la vida pese a ignorar tanto la historia universal cuanto otras > > disciplinas necesarias si no para descollar sí al menos para cumplir > > un decoroso papel en sociedad, razón por la cual fijó menos su interés > > en las cualidades atribuidas al espejo que en dos felices > > circunstancias; que éste cupiera en la única pared disponible en su > > casa y que su tenencia le permitiera admirarse sin necesidad de ir > > hasta la vidriera de la casa de artículos de limpieza contigua a > > aquella dónde residía. > > > Una de esas amigas remilgadas, instruida tanto en historia como en > > estilos de moblaje, elogió el mueble cuyo espejo pivoteaba sobre dos > > patas con ornamentos laboriosamente tallados que, según su decir, > > correspondían al estilo Jacobino, aserto pronunciado antes de que ella > > descubriera, tallada en la madera que apoyaba en el suelo, la > > constancia del origen y antigüedad del mueble -año 1606, Edimburgo, > > Escocia- detalle que impresionó vivamente el ánimo de Néstor > > > Allí fue cuando nuestro personaje recordó los dichos del vendedor en > > el sentido de que el mueble había pertenecido a Jacobo VI, Rey de > > Inglaterra quien lo recibiera el 31 de enero de 1606 por cuenta de un > > noble avieso que le era adverso quien, mediante ese presente pretendía > > reprochar a futuro la ejecución de Guy Fawkes, efectuada ese día por > > orden del monarca, imputándole haber pertenecido, como mercenario, al > > grupo que, en la que se llamó “conspiración de la pólvora”, había > > intentado volar el castillo donde residían el monarca y sus > > cortesanos. > > > Krausse quedó impresionado cuando el vendedor aseguró que el espejo > > tenía la particularidad de que cada 31 de enero, a la misma hora en > > que había ocurrido la ejecución del desafortunado Hawkes, la imagen de > > éste aparecía en reemplazo de la de aquél que atinara a mirarse en > > momento tan poco propicio. Por tal motivo desde la adquisición del > > mueble, es decir desde el 6 de abril, estuvo pendiente de lo que > > sucedería el 31 de enero del año próximo y, sobre todo, dispuesto en > > tal fecha a sentarse frente al espejo para constatar si ocurría la > > anunciada aparición, con ánimo menos dispuesto a la credibilidad quea > > constatar la falacia del conjuro. > > > Como la paciencia suele dar sus frutos el pasado 3l de enero Néstor > > Krausse faltó a sus tareas habituales, por ***lo que es presumible que > > se haya parado frente al espejo, presumiblemente impertérrito, de > > seguro intrigado, sin duda tenso y ***encaprichado en comprobar cómo, > > en boca de un anticuario demasiado ávido de aumentar su capital, la > > verdad sucumbe frente al interés. > > > Digamos por fin que si bien la posterior autopsia permitió comprobar > > que Néstor Krausse previamente había sufrido un ataque cardíaco, su > > cadáver apareció con los ojos como salidos de sus órbitas, con la > > frente con cortaduras, con la yugular seccionada, con abundante > > profusión de sangre y el espejo roto y astillado, atravesado por la > > cabeza de Krausse, quien mantenía el auricular del teléfono en la > > mano. > > > Se ignora si el motivo del infarto se debió a haber recibió una > > llamada portadora de una mala noticia o a la aparición del mercenario > > ejecutado en otra hora; de cualquier modo, de haber ocurrido, la > > visita no podría calificarse como inesperada.- Ocultar texto de la cita - > > - Mostrar texto de la cita - |
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| Oye Leo, que te has convertido en precursor de los puntos ortográficos. Sobre el particular te diré que de los puntos me quedo con la "coma" en tanto mi mujer, que cree en los productos light, no cree en ella. Luego de leer tu apasionada defensa de los "ortográficos" no pude pasar de mi vieja devoción por los "ortos",dejando los gráficos a un costado para no tener problemas con el gremio que los agrupa, lo que entenderías si supieras lo odiosas costumbres de la CGT argentina. (Y ahora que nombro a los "ortos" recuerdo que tengo que leer tu novela sobre la "mano traviesa", o como se llame la obra) He leído el párrafo que propones y, francamente, no creo que agregue encanto a mi textos sino todo lo contrario. Sospecho que otra de tus malas opiniones literarias se debe a que pretendes darle a los relatos una utilidad que es extra literaria. Mira Leo, a mí me importa un bledo si mis lectores terminan con la lengua afuera por no darse maña para respirar entre dos palabras cualquiera y, además y para tu tranquilidad, te diré que nadie ha muerto ahogado leyendo un texto de este humilde servidor. Acaso tu manía por los puntos se deba a que le das demasiado importncia a los números. Que si cada tantas palabras debe haber un punto parece ser una originalidad tuya y el capricho de juntar la letra con los números no parece ser feliz. Sin ir mas lejos te dirá que tu poco amado Joyce tiene aplicados conceptos revolucionarios en el sentido de escribir sin puntos ortográficos y que nuestro mentado Ernesto Sábaro ha escrito "Sobre héroes y tumbas", novela transcripta a 136 idimas y 365 dialectos, sin utilizar ningún punto ni coma. Y por si fuera poco, tu ilógica afición numerlógica nos privaría de expresar de una manera bien aparente lo que en novelística se llama "fluir de la conciencia". Sin embargo no pienses que he ignorado tu consejo. Lejos de ello. Intenté, de diversas maneras, hacer intercalación de puntos en mi cuentuzco pero me pareció ridículo -si vamos a mezclar los géneros con las cifras- hacerlo caprichosamentre, Así, más ordenado, puse un punto cada catorce palabras, con rigor militar, teniendo la mala idea de pedir la opinión de mi hijo sobre la inteligibilidad del texto.Él, al punto, fue dónde la madre diciéndole que consultara a un especialista porque estaban apareciendome signos del mal de Alzheimer. Mi mujer, arbitrariamente, se enojó conmigo suponiendo que los sufrimientos por la mala campaña de Racing -que está amenazado por el descenso de categoría en el campeonato de futbol local- han afectado mi entendimiebnto. En este estado, estimado Leo, opté por dejar las cosas como estaban y releyendo mi cuentuzco hasta lo encontré digno de la pluma de algunos meritorios autores ingleses del siglo pasado. ¡¡¡Y no me digas que debiera mirar hacia adelante porque si así lo hiciera me encontraría con el estilo chaplinesco de algunos blogs actuales!!!. En definitiva que no te haré caso porque seríia absurdo que atendiera consejos de una persona que niega la belleza, armonía, imaginación y alusiones de "El Aleph", uno de los mejroes cuentos de la literatura universal. Conclusión; Leo, estmos de acuerdo en economía y en política, ambos somos antistalinistas declarados y dudadores de las excelencias que pretenden las utopías marxistas; ambos odiamos los populismos y denostamos los excesos de las autocracias pero en materia literaria, estimadísimo amigo, tenés un gusto deplorable. Ahora me explico cómo compraste la corbata que lucías en una fotografía colgada en tu anatigua web. ;-) :-) Te envío un gran abraxo; no me molestan tus correccdiones, de las que me burlo sólo para animar el ambiente, pero que sé que ellas no tienen ánimo ofensivo. De cualquier manera no me molesta que haya quienes no gusten de mis cuentuzcos. Lo que hace interesante la vida son las diferencias. Eso es lo que no entienden los gobernantes que acumulan poder tratando de lograr que las mayorías tengan un pensamiento unificado. Abraxos PacoZ. 13 mayo, 09:45, Geode <leopoldo.perd...***gmail.com> wrote: > On 13 mayo, 01:07, PacoZ <f...***ciudad.com.ar> wrote: > > > Versión corregida de "El espejo de Jacobo VI". > > > El espejo de Jacobo VI > > > El 6 de abril de ese año había visto el espejo en una casa de > > antigüedades cercana a la Iglesia de San Telmo -que no es ni santo ni > > Telmo sino apenas Pedro González Telmo y en el mejor de los casos no > > más que beato- y siendo falso el nombre de algo tan santo como una > > Iglesia Néstor Krausse optó por no dar crédito a las aseveracionesdel > > anticuario respecto de las cualidades del espejo, vertidas por quien > > acaso no fuera más que ropavejero vulgar e indocto, ascendido en la > > escala comercial por la fuerza ciega del azar. > > No quiero abrumarte, Paco. > ***Perece que ha mejorado algo, pero básicamente a tu historia le faltan > puntos. ***No sé como carajo escribe Borges o Cortázar, pero trato de > creerme que usan más puntos que tú. ***Recuerdo que leí el Aleph y no le > encontré nada raro respecto a la puntuación. ***No era la obra > maravillosa que me dijo mi hija, pero se podía leer sin problemas ni > agobios. > > Tu primer párrafo ha pasado de tener once líneas a tener solo ocho. > Igual es bueno. ***Deberías intentar, sin cambiar casi nada de la > narración, de usar más puntos. ***Trata de hacer como una especie de > ejercicio, y coges este párrafo tuyo y antes de llegar a las 20 ó 25 > palabras, le colocas un punto. ***Eso te obliga a hacer unos leves > ajustes. > > Voy a ponerte un ejemplo. > > > El 6 de abril de ese año había visto el espejo en una casa de > > antigüedades cercana a la Iglesia de San Telmo. ***Bueno, que este no es ni santo ni > > Telmo, sino apenas Pedro González Telmo. ***En el mejor de los casos, no será > > más que un beato. > > ***Con un falso nombre de algo tan santo como una Iglesia, Néstor Krausse optó por no dar > > crédito a las aseveraciones del anticuario respecto de las cualidades del espejo. ***Este vendedor > > acaso no fuera más que ropavejero vulgar e indocto, y había ascendido en la > > escala comercial por la fuerza ciega del azar. > > Conseguí ponerle cuatro puntos. ***Y la media de las frases es de 20 > palabras. Cien palabras y cinco frases. Una cosa digerible. ***Cada > frase tendrá como seis o siete idea básicas. ***Al llegar al punto, el > lector mete la frase en el cerebro y uno se queda satisfecho con la > lectura. > leopoldo > > > > > Lo mismo compró el mueble. > > > El espejo era una lámina de vidrio cuadrangular moderada por aristas > > redondeadas, de un plateado algo desvaído, tirando a ocre, lo que le > > daba un aspecto entre basto y antiguo que de cierta manera tornaba > > creíble la pretensión del vendedor de que el espejo fuera realmente un > > artículo de vieja y noble data, presumiblemente cortado, azogado y > > enmarcado en tiempos de aquel Rey -contradictorio hijo de María > > Estuardo- quien encontrando insuficiente ser Jacobo VI de Escocia, no > > tuvo peor idea que convertirse en Jacobo VI de Inglaterra pasando por > > alto su Católica religión y. lo que es peor, la de sus súbitos > > protestantes. > > > Krausse, que sólo tenía estudios primarios, se desenvolvía con decoro > > en la vida pese a ignorar tanto la historia universal cuanto otras > > disciplinas necesarias si no para descollar sí al menos para cumplir > > un decoroso papel en sociedad, razón por la cual fijó menos su interés > > en las cualidades atribuidas al espejo que en dos felices > > circunstancias; que éste cupiera en la única pared disponible en su > > casa y que su tenencia le permitiera admirarse sin necesidad de ir > > hasta la vidriera de la casa de artículos de limpieza contigua a > > aquella dónde residía. > > > Una de esas amigas remilgadas, instruida tanto en historia como en > > estilos de moblaje, elogió el mueble cuyo espejo pivoteaba sobre dos > > patas con ornamentos laboriosamente tallados que, según su decir, > > correspondían al estilo Jacobino, aserto pronunciado antes de que ella > > descubriera, tallada en la madera que apoyaba en el suelo, la > > constancia del origen y antigüedad del mueble -año 1606, Edimburgo, > > Escocia- detalle que impresionó vivamente el ánimo de Néstor > > > Allí fue cuando nuestro personaje recordó los dichos del vendedor en > > el sentido de que el mueble había pertenecido a Jacobo VI, Rey de > > Inglaterra quien lo recibiera el 31 de enero de 1606 por cuenta de un > > noble avieso que le era adverso quien, mediante ese presente pretendía > > reprochar a futuro la ejecución de Guy Fawkes, efectuada ese día por > > orden del monarca, imputándole haber pertenecido, como mercenario, al > > grupo que, en la que se llamó “conspiración de la pólvora”, había > > intentado volar el castillo donde residían el monarca y sus > > cortesanos. > > > Krausse quedó impresionado cuando el vendedor aseguró que el espejo > > tenía la particularidad de que cada 31 de enero, a la misma hora en > > que había ocurrido la ejecución del desafortunado Hawkes, la imagen de > > éste aparecía en reemplazo de la de aquél que atinara a mirarse en > > momento tan poco propicio. Por tal motivo desde la adquisición del > > mueble, es decir desde el 6 de abril, estuvo pendiente de lo que > > sucedería el 31 de enero del año próximo y, sobre todo, dispuesto en > > tal fecha a sentarse frente al espejo para constatar si ocurría la > > anunciada aparición, con ánimo menos dispuesto a la credibilidad quea > > constatar la falacia del conjuro. > > > Como la paciencia suele dar sus frutos el pasado 3l de enero Néstor > > Krausse faltó a sus tareas habituales, por ***lo que es presumible que > > se haya parado frente al espejo, presumiblemente impertérrito, de > > seguro intrigado, sin duda tenso y ***encaprichado en comprobar cómo, > > en boca de un anticuario demasiado ávido de aumentar su capital, la > > verdad sucumbe frente al interés. > > > Digamos por fin que si bien la posterior autopsia permitió comprobar > > que Néstor Krausse previamente había sufrido un ataque cardíaco, su > > cadáver apareció con los ojos como salidos de sus órbitas, con la > > frente con cortaduras, con la yugular seccionada, con abundante > > profusión de sangre y el espejo roto y astillado, atravesado por la > > cabeza de Krausse, quien mantenía el auricular del teléfono en la > > mano. > > > Se ignora si el motivo del infarto se debió a haber recibió una > > llamada portadora de una mala noticia o a la aparición del mercenario > > ejecutado en otra hora; de cualquier modo, de haber ocurrido, la > > visita no podría calificarse como inesperada.- Ocultar texto de la cita - > > - Mostrar texto de la cita - |
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| Oye Leo, que te has convertido en precursor de los puntos ortográficos. Sobre el particular te diré que de los puntos me quedo con la "coma" en tanto mi mujer, que cree en los productos light, no cree en ella. Luego de leer tu apasionada defensa de los "ortográficos" no pude pasar de mi vieja devoción por los "ortos",dejando los gráficos a un costado para no tener problemas con el gremio que los agrupa, lo que entenderías si supieras lo odiosas costumbres de la CGT argentina. (Y ahora que nombro a los "ortos" recuerdo que tengo que leer tu novela sobre la "mano traviesa", o como se llame la obra) He leído el párrafo que propones y, francamente, no creo que agregue encanto a mi textos sino todo lo contrario. Sospecho que otra de tus malas opiniones literarias se debe a que pretendes darle a los relatos una utilidad que es extra literaria. Mira Leo, a mí me importa un bledo si mis lectores terminan con la lengua afuera por no darse maña para respirar entre dos palabras cualquiera y, además y para tu tranquilidad, te diré que nadie ha muerto ahogado leyendo un texto de este humilde servidor. Acaso tu manía por los puntos se deba a que le das demasiado importncia a los números. Que si cada tantas palabras debe haber un punto parece ser una originalidad tuya y el capricho de juntar la letra con los números no parece ser feliz. Sin ir mas lejos te dirá que tu poco amado Joyce tiene aplicados conceptos revolucionarios en el sentido de escribir sin puntos ortográficos y que nuestro mentado Ernesto Sábaro ha escrito "Sobre héroes y tumbas", novela transcripta a 136 idimas y 365 dialectos, sin utilizar ningún punto ni coma. Y por si fuera poco, tu ilógica afición numerlógica nos privaría de expresar de una manera bien aparente lo que en novelística se llama "fluir de la conciencia". Sin embargo no pienses que he ignorado tu consejo. Lejos de ello. Intenté, de diversas maneras, hacer intercalación de puntos en mi cuentuzco pero me pareció ridículo -si vamos a mezclar los géneros con las cifras- hacerlo caprichosamentre, Así, más ordenado, puse un punto cada catorce palabras, con rigor militar, teniendo la mala idea de pedir la opinión de mi hijo sobre la inteligibilidad del texto.Él, al punto, fue dónde la madre diciéndole que consultara a un especialista porque estaban apareciendome signos del mal de Alzheimer. Mi mujer, arbitrariamente, se enojó conmigo suponiendo que los sufrimientos por la mala campaña de Racing -que está amenazado por el descenso de categoría en el campeonato de futbol local- han afectado mi entendimiebnto. En este estado, estimado Leo, opté por dejar las cosas como estaban y releyendo mi cuentuzco hasta lo encontré digno de la pluma de algunos meritorios autores ingleses del siglo pasado. ¡¡¡Y no me digas que debiera mirar hacia adelante porque si así lo hiciera me encontraría con el estilo chaplinesco de algunos blogs actuales!!!. En definitiva que no te haré caso porque seríia absurdo que atendiera consejos de una persona que niega la belleza, armonía, imaginación y alusiones de "El Aleph", uno de los mejroes cuentos de la literatura universal. Conclusión; Leo, estmos de acuerdo en economía y en política, ambos somos antistalinistas declarados y dudadores de las excelencias que pretenden las utopías marxistas; ambos odiamos los populismos y denostamos los excesos de las autocracias pero en materia literaria, estimadísimo amigo, tenés un gusto deplorable. Ahora me explico cómo compraste la corbata que lucías en una fotografía colgada en tu anatigua web. ;-) :-) Te envío un gran abraxo; no me molestan tus correccdiones, de las que me burlo sólo para animar el ambiente, pero que sé que ellas no tienen ánimo ofensivo. De cualquier manera no me molesta que haya quienes no gusten de mis cuentuzcos. Lo que hace interesante la vida son las diferencias. Eso es lo que no entienden los gobernantes que acumulan poder tratando de lograr que las mayorías tengan un pensamiento unificado. Abraxos PacoZ. 13 mayo, 09:45, Geode <leopoldo.perd...***gmail.com> wrote: > On 13 mayo, 01:07, PacoZ <f...***ciudad.com.ar> wrote: > > > Versión corregida de "El espejo de Jacobo VI". > > > El espejo de Jacobo VI > > > El 6 de abril de ese año había visto el espejo en una casa de > > antigüedades cercana a la Iglesia de San Telmo -que no es ni santo ni > > Telmo sino apenas Pedro González Telmo y en el mejor de los casos no > > más que beato- y siendo falso el nombre de algo tan santo como una > > Iglesia Néstor Krausse optó por no dar crédito a las aseveracionesdel > > anticuario respecto de las cualidades del espejo, vertidas por quien > > acaso no fuera más que ropavejero vulgar e indocto, ascendido en la > > escala comercial por la fuerza ciega del azar. > > No quiero abrumarte, Paco. > ***Perece que ha mejorado algo, pero básicamente a tu historia le faltan > puntos. ***No sé como carajo escribe Borges o Cortázar, pero trato de > creerme que usan más puntos que tú. ***Recuerdo que leí el Aleph y no le > encontré nada raro respecto a la puntuación. ***No era la obra > maravillosa que me dijo mi hija, pero se podía leer sin problemas ni > agobios. > > Tu primer párrafo ha pasado de tener once líneas a tener solo ocho. > Igual es bueno. ***Deberías intentar, sin cambiar casi nada de la > narración, de usar más puntos. ***Trata de hacer como una especie de > ejercicio, y coges este párrafo tuyo y antes de llegar a las 20 ó 25 > palabras, le colocas un punto. ***Eso te obliga a hacer unos leves > ajustes. > > Voy a ponerte un ejemplo. > > > El 6 de abril de ese año había visto el espejo en una casa de > > antigüedades cercana a la Iglesia de San Telmo. ***Bueno, que este no es ni santo ni > > Telmo, sino apenas Pedro González Telmo. ***En el mejor de los casos, no será > > más que un beato. > > ***Con un falso nombre de algo tan santo como una Iglesia, Néstor Krausse optó por no dar > > crédito a las aseveraciones del anticuario respecto de las cualidades del espejo. ***Este vendedor > > acaso no fuera más que ropavejero vulgar e indocto, y había ascendido en la > > escala comercial por la fuerza ciega del azar. > > Conseguí ponerle cuatro puntos. ***Y la media de las frases es de 20 > palabras. Cien palabras y cinco frases. Una cosa digerible. ***Cada > frase tendrá como seis o siete idea básicas. ***Al llegar al punto, el > lector mete la frase en el cerebro y uno se queda satisfecho con la > lectura. > leopoldo > > > > > Lo mismo compró el mueble. > > > El espejo era una lámina de vidrio cuadrangular moderada por aristas > > redondeadas, de un plateado algo desvaído, tirando a ocre, lo que le > > daba un aspecto entre basto y antiguo que de cierta manera tornaba > > creíble la pretensión del vendedor de que el espejo fuera realmente un > > artículo de vieja y noble data, presumiblemente cortado, azogado y > > enmarcado en tiempos de aquel Rey -contradictorio hijo de María > > Estuardo- quien encontrando insuficiente ser Jacobo VI de Escocia, no > > tuvo peor idea que convertirse en Jacobo VI de Inglaterra pasando por > > alto su Católica religión y. lo que es peor, la de sus súbitos > > protestantes. > > > Krausse, que sólo tenía estudios primarios, se desenvolvía con decoro > > en la vida pese a ignorar tanto la historia universal cuanto otras > > disciplinas necesarias si no para descollar sí al menos para cumplir > > un decoroso papel en sociedad, razón por la cual fijó menos su interés > > en las cualidades atribuidas al espejo que en dos felices > > circunstancias; que éste cupiera en la única pared disponible en su > > casa y que su tenencia le permitiera admirarse sin necesidad de ir > > hasta la vidriera de la casa de artículos de limpieza contigua a > > aquella dónde residía. > > > Una de esas amigas remilgadas, instruida tanto en historia como en > > estilos de moblaje, elogió el mueble cuyo espejo pivoteaba sobre dos > > patas con ornamentos laboriosamente tallados que, según su decir, > > correspondían al estilo Jacobino, aserto pronunciado antes de que ella > > descubriera, tallada en la madera que apoyaba en el suelo, la > > constancia del origen y antigüedad del mueble -año 1606, Edimburgo, > > Escocia- detalle que impresionó vivamente el ánimo de Néstor > > > Allí fue cuando nuestro personaje recordó los dichos del vendedor en > > el sentido de que el mueble había pertenecido a Jacobo VI, Rey de > > Inglaterra quien lo recibiera el 31 de enero de 1606 por cuenta de un > > noble avieso que le era adverso quien, mediante ese presente pretendía > > reprochar a futuro la ejecución de Guy Fawkes, efectuada ese día por > > orden del monarca, imputándole haber pertenecido, como mercenario, al > > grupo que, en la que se llamó “conspiración de la pólvora”, había > > intentado volar el castillo donde residían el monarca y sus > > cortesanos. > > > Krausse quedó impresionado cuando el vendedor aseguró que el espejo > > tenía la particularidad de que cada 31 de enero, a la misma hora en > > que había ocurrido la ejecución del desafortunado Hawkes, la imagen de > > éste aparecía en reemplazo de la de aquél que atinara a mirarse en > > momento tan poco propicio. Por tal motivo desde la adquisición del > > mueble, es decir desde el 6 de abril, estuvo pendiente de lo que > > sucedería el 31 de enero del año próximo y, sobre todo, dispuesto en > > tal fecha a sentarse frente al espejo para constatar si ocurría la > > anunciada aparición, con ánimo menos dispuesto a la credibilidad quea > > constatar la falacia del conjuro. > > > Como la paciencia suele dar sus frutos el pasado 3l de enero Néstor > > Krausse faltó a sus tareas habituales, por ***lo que es presumible que > > se haya parado frente al espejo, presumiblemente impertérrito, de > > seguro intrigado, sin duda tenso y ***encaprichado en comprobar cómo, > > en boca de un anticuario demasiado ávido de aumentar su capital, la > > verdad sucumbe frente al interés. > > > Digamos por fin que si bien la posterior autopsia permitió comprobar > > que Néstor Krausse previamente había sufrido un ataque cardíaco, su > > cadáver apareció con los ojos como salidos de sus órbitas, con la > > frente con cortaduras, con la yugular seccionada, con abundante > > profusión de sangre y el espejo roto y astillado, atravesado por la > > cabeza de Krausse, quien mantenía el auricular del teléfono en la > > mano. > > > Se ignora si el motivo del infarto se debió a haber recibió una > > llamada portadora de una mala noticia o a la aparición del mercenario > > ejecutado en otra hora; de cualquier modo, de haber ocurrido, la > > visita no podría calificarse como inesperada.- Ocultar texto de la cita - > > - Mostrar texto de la cita - |
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