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| Esta sociedad secreta u Orden, muy influyente en muchos ámbitos sociales-sin gularmente políticos-tuvo su orígen durante la Edad Media. Era la agrupación de constructores-albañiles, canteros...masons o maçons-en una organización gremial que suministraba los conocimientos necesarios del arte constructor a personas determinadas y admitidas por el ramo de "Maestros". Floreció en In glaterra en el siglo XIV. Estas gentes se reunían en sus ratos de ocio, o bien cuando discutían asuntos profesionales, en recintos llamados "logias". La verdad es que con su persecución del secreto profesional, trataban de evi tar que sus conocimientos fuesen tan generales, que disminuyese la retribución por sus servicios; y por otra parte, eran las únicas gentes que, en aquella época de servidumbre, podían desplazarse libremente a lugares lejanos en que se les reclamase por su arte para construir, lo que dió lugar al nombre tan conocido de "francmasones"-albañiles o constructores líbres-por su facilidad y libertad de movimientos. En aquella época inicial, las reglamentaciones laborales inglesas-old charges- eran muy numerosas, ya que existen hasta 120 versiones de Old Charges fechadas hacia 1400. Los albañiles trataban de sortearlas como mejor podían. El albañil o constructor tenía una serie de obligaciones. La primera creer en Dios. La segunda ser leal súbdito de Su Graciosa Majestad. Debían evitar los prostíbulos, seducir a las mujeres de la casa de su patrón, evitar la blasfe mia, y renunciar a jugar a las cartas. En las logias se concedía el grado profesional, que se conseguía luego de una estancia en el grado respectivo y la superación de un exámen ante los maestros de la logia. Los grados eran tres: Maestro, Compañero y Aprendíz. Los conoci mientos adquiridos no se podrían transmitir sin el conocimiento y aprobación de los superiores del gremio. Tenían una serie de ceremonias de las que se apro piaría la Masonería Especulativa o filosófica, y que atribuiría a orígenes re motos, como las pirámides egipcias, el Templo de Salomón, o al Temple, que te nía su sede en la mezquita de Al-Aqsa, en Jerusalén, durante las Cruzadas. En la masonería especulativa, sus miembros ya no eran profesionales de la cons trucción. Algunos masones atribuyen su aparición al Manuscrito Regio de 1390, escrito por un clérigo incógnito, y en el que aparece la palabra SOMOT, fre cuente en los rituales masónicos. Posteriormente, el Cooke Manuscript muestra ya signos abiertamente masónicos filosóficos y no profesionales. Fué redacta do, también por autor desconocido, hacia 1450, y hace referencia a las artes utilizadas por los constructores del Templo de Salomón. Estas dos obras figu ran hoy en el Museo Británico. En 1598, un personaje llamado William Schaw, redactó unos Estatutos con su nombre, en los que señala los deberes que cada masón debe tener con su logia. Posteriormente aparece el segudo Estatuto de Schaw en el que se alude al co nocimiento esotérico restringido al seno de cada logia, y también señala que la Logia Madre de Escocia estaba ya constituida en 1599. Por todo ello, algu nos creen que el fundador de la Masonería moderna fué el tal Schaw. No obstante lo anterior, la primera inciación masónica de la que hay constan cia se realizó en la Logia de Edimburgo, el 8 de Junio de 1600, siendo su pro tagonista John Boswell. En 1641 se inició Robert Moray, y en 1646 Elías Ashmole, ambos en Inglaterra. Ashmole se relacionaba con sabios como Newton y John Wilkins, y era aficionado al esoterismo y la alquimia, además de la as trología. La importancia de la Orden masónica se refleja en su progresiva implantación; en Londres existían 5 logias hacia 1700. El 24 de Junio de 1717, cuatro lo gias de Londres se unieron y crearon la Gran Logia de Inglaterra, eligiendo a Anthony Sayer como su primer Gran maestro, constituyendo este acto la fundación de la Masonería especulativa en la época moderna. En su posterior expansión, la Orden captó a miembros prominenentes de la Royal Society, como el primer no ble elegido Gran Maestro, John Montagu, que convirtió a la Gran Logia en un organismo regulador de las funciones de la Masonería. En 1723 se publicaron las Constituciones de Anderson, que fué un clérigo pres biteriano de Swallow Street (Londres), nacido en Aberdeen hacia 1680, y que en 1721 recibió de la Gran Logia de Inglaterra el encargo de realizar un com pendio de las antiguas constituciones góticas y transformarlo en un nuevo tra tado mejorado y actualizado. En las Constituciones de Anderson se expresan las líneas maestras de la Orden, así como su filosofía y el comportamiento de sus miembros. Aquí aparece la teoría de que Caín habría sido masón a partir del conocimiento que Adán le habría transmitido sobre Geometría. Y también fueron masones-según Anderson-Noé y sus hijos, además de Moisés, Euclides y Salomón, que construyó su Templo gracias a sus conocimientos y a los de Hiram Abiff, el "Hijo de la Viuda", el cual fué asesinado por negarse a revelar sus secretos y su palabra de poder, o "palabra perdida", y que resucitó luego. Y este es el simbolismo utilizado en la iniciación masónica. En las Constituciones se expresa la obligación de profesar "ésa religión en la que todos los hombres concuerdan", y que está por encima de todas las otras. Para ser masón se exige..."ser hombres buenos y veraces, nacidos líbres y de edad discreta y madura, no siervos ni mujeres, ni hombres inmorales ni escan dalosos, sino de los que se hable bien". No se debe interrumpir a un Maestro cuando hable, ni discutir en la logia sobre "la religión, las naciones o la política estatal", porque al pertenecer los masones a la "Religión Universal", son también de "todas las nacones, lenguas y estirpes y buscan por encima de todo el bien de la logia". El masón debe ser..."cauteloso en sus palabras y comportamiento, de forma que el extraño más perspicaz sea incapaz de descubrir lo que no es adecuado dar a conocer". Tampoco debe permitir que la familia, los amigos y vecinos supieran del interés de la logia y otra cosas, "por razones que no deben mencionarse aquí". Existen autores que califican como más importante el rito masónico del Arco Real (Royal Arch), en el que se desribe la leyenda de Hiram. Cuando fué ase sinado, se dió orden a sus nueve compañeros para que buscasen su cadáver. Es de notar que nueve fueron los fundadores de la Orden del Temple. Estos lo en contraron bajo una cripta en cuyo frontispicio figuraba al palabra de poder, o "palabra perdida". Siguen diciendo estos especialistas que dicha palabra es un sincretismo de los tres dioses mayores de la Antigüedad, cuya unión esoté rica entre las tres divinidades equivaldría a la Trinidad cristiana, y sería un exponente del universalismo que la Masonería atribuye a su credo, su perador de todas las anteriores creencias y abarcador de los anhelos metafísi cos de la Humanidad. La palabra toma las primeras sílabas de Yhavé, Baal y On u Osiris. Resultaría así Jabulón o Jabalón, que no es otro que el conocido también como Gran Arquitecto del Universo. Aquí hay que señalar que dos de esos dioses masónicos, concretamente Baal y On u Osiris, fueron calificados como diablos por los Padres de la Iglesia. Y también hay que hacer constar la rivalidad reflejada en al Antiguo Testamento entre Yahvé y Baal. Por lo que toca a nuestro país, se debe hacer constar que la primera logia es pañola se fundó en Agosto de 1801 en Brest, en donde estaba destacada una di visión de la Escuadra. Tenía 26 miembros, entre ellos varios sacerdotes, y el resto eran oficiales. Se llamaba "La Reunión Española", y se disolvió el 23 de Abril de 1802, por regresar sus miembros a España. La Masonería fundada en territorio metropolitano fué francesa, en San Sebas tián, el 18 de Julio de 1809; la siguieron Vitoria, Zaragoza, Barcelona, Ge rona, Figueras, Talavera de la Reina, Santoña, Santander, Salamanca, Sevilla y Madrid, que albergó a la Gran Logia Nacional de España, que se constituyó en Octubre de 1809 y ocupó locales pertenecientes a la Inquisición. El independentista mexicano Miguel Hidalgo y Costilla Gallaga era masón; la Orden había sido introducida en México por Enrique Muñí, que fundó la primera logia en la calle de las Ratas, 4, de la capital. Masón fué José Sanmartín, y en unión de Carlos María Alvear y José Matías Zapiola fundó la Logia Lautaro. Masones fueron Bolívar y O'Higgins. Y también lo fueron los señores Ruiz Zo rrilla y Cristino Martos, que proclamaron la Primera República Española. Ade más fueron masones Prim, Manuel Becerra, Segismundo Moret, Sagasta, Maisonave, y el más importante de todos, el rey Amadeo I de Saboya, al que cuando falle ció se le tributaron honras por disposición del Supremo Consejo del Grande Oriente Nacional de España, que ordenó a todas las logias, capítulos y cámaras masónicas la celebración de una Tenida fúnebre..."en honor de tan ilustre y caballeroso Hermano". Para rematar, se debe decir que la iniciación masónica también imprime carác ter, igual que el bautismo. Un masón. igual que un cristiano, jamás deja de serlo. Si desea dejar de ejercer la actividad masónica debe pedir la "plancha de quite", y entonces pasa a la categoría de "durmiente" o "en sueños", que suspende por tiempo indefinido su actividad en una logia determinada. El cris tiano, por su parte, debe "apostatar" para abandonar la religión, aúnque ni en ése caso extremo se puedan anular los efectos del bautismo recibido en su día, porque es un sacramento que ninguna potestad eclesiástica puede invalidar. Y eso lo desconocen los que apostatan, que creen que el bautismo queda anulado mediante el acto de apostasía. No, amiguitos, no es así aúnque lo parezca. Todos los pontífices hasta Pablo VI, que levantó el anatema, fulminaron serias condenas contra la Orden Masónica, estableciendo la incompatibilidad entre la pertenencia a la Iglesia y a la Masonería simultáneamente. Con escaso éxito, al parecer, porque hubo sacerdotes-y hasta obispos y cardenales-pertenecientes a la Orden Masónica casi desde los comienzos de su actividad. Desde el ponti ficado del papa citado, se puede ser católico y masón sin caer en el ana tema. Historiadores hay que afirman que Pablo VI llegó al Trono pontificio gra cias a la combinación urdida en la villa Grottaferrata del masón Humberto Orto lani con cardenales masones, antes del cóclave que lo entronizó. Según ésa teo ría, el nuevo Papa, decidió retribuir el favor y eliminar las condenas dicta das por sus antecesores contra la Orden Masónica. Sea como fuere, las cosas están hoy así. Lo que no impide seguir considerando a la Masonería como una or ganización secreta. Quizá sea debido a que desean guardar sus esencias de la observación de los ignorantes "profanos". |
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