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  #1 (permalink)  
Antiguo 29-11-2007, 18:19:39
gsmiga
 
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Predeterminado Sobre la Justicia, la Libertad y la Paz.

El Padre Mariana, miembro de la Escuela de Salamanca, opinaba que la Justicia
era inseparable de la Libertad, y por tanto, muy superior a la Paz. De tal mo
do que, según su criterio, no sería guerra injusta aquella que se librase pa
ra sostener la Libertad y la Justicia, aúnque sea a costa de la Paz.
Como yo no pertenezco a ninguna escuela, no me atrevo a ser tan tajante como
el benemérito Mariana. Pero mi opinión conincide con la de él en que la Liber
tad está basada en la Justicia, que es "dar a cada uno lo que le corresponde";
de tal forma que si a una persona se la humilla, se la priva de sus medios de
vida o de sus bienes, o, símplemente de expresar líbremente sus opiniones, se
puede decir que ésa persona no es libre. Y si no es libre por las buenas, su
deber es tratar se serlo por las bravas. Porque solamente se vive una vez, y
no se puede hacer dejación de los derechos civiles e individuales an aras de
la paz. Que, en ésas penosas circunstancias, no sería más que la paz de la es
clavitud. Que no es buena para nadie. Y a éste respecto, no viene mal recordar
aquella cita de Napoleón, que dice..."La mayoría de los que no desean ser opri
midos, desearían ser opresores". Sin duda sabía de lo que hablaba, porque con
la excusa de llevar los principios de Libertad, Igualdad y Fraternidad, adelan
te, él mismo se convirtió en opresor de Europa, que se arrojó en masa contra
aquél que, en un principio, consideró como Libertador.
Naturalmente, habrá quien diga que para restaurar los derechos lesionados de
las personas, no cabe acudir a las armas, porque en una democracia existen los
Tribunales de Justicia para conservar y proteger la paz civil. Y todo eso es
cierto. Pero Mariana no se refería a ése tipo de litigios particulares, corrien
tes en la vida de toda sociedad, sino a una situación de opresión generalizada
e imposible de combatir por los medios de la Justicia ordinaria. En ésa misma
línea va la teoría de la legítima rebelión contra un gobernante opresor, que
es otra situación sin salida legal de ninguna especie. Entonces solo queda el
recurso de dar palos para conseguir el derecho, inherente a toda persona por el
hecho de serlo, de vivir en libertad.
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  #2 (permalink)  
Antiguo 01-12-2007, 07:12:51
Sebastián
 
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Predeterminado Re: Sobre la Justicia, la Libertad y la Paz.


"gsmiga" <manuf_81***mixmail.com> escribió en el mensaje
news:rec325-ns.ln1***news.uned.es...
> El Padre Mariana, miembro de la Escuela de Salamanca, opinaba que la
> Justicia
> era inseparable de la Libertad, y por tanto, muy superior a la Paz. De tal
> mo
> do que, según su criterio, no sería guerra injusta aquella que se librase
> pa
> ra sostener la Libertad y la Justicia, aúnque sea a costa de la Paz.
> Como yo no pertenezco a ninguna escuela, no me atrevo a ser tan tajante
> como
> el benemérito Mariana. Pero mi opinión conincide con la de él en que la
> Liber
> tad está basada en la Justicia, que es "dar a cada uno lo que le
> corresponde";
> de tal forma que si a una persona se la humilla, se la priva de sus medios
> de
> vida o de sus bienes, o, símplemente de expresar líbremente sus opiniones,
> se
> puede decir que ésa persona no es libre. Y si no es libre por las buenas,
> su
> deber es tratar se serlo por las bravas. Porque solamente se vive una vez,
> y
> no se puede hacer dejación de los derechos civiles e individuales an aras
> de
> la paz. Que, en ésas penosas circunstancias, no sería más que la paz de la
> es
> clavitud. Que no es buena para nadie. Y a éste respecto, no viene mal
> recordar
> aquella cita de Napoleón, que dice..."La mayoría de los que no desean ser
> opri
> midos, desearían ser opresores". Sin duda sabía de lo que hablaba, porque
> con
> la excusa de llevar los principios de Libertad, Igualdad y Fraternidad,
> adelan
> te, él mismo se convirtió en opresor de Europa, que se arrojó en masa
> contra
> aquél que, en un principio, consideró como Libertador.
> Naturalmente, habrá quien diga que para restaurar los derechos lesionados
> de
> las personas, no cabe acudir a las armas, porque en una democracia existen
> los
> Tribunales de Justicia para conservar y proteger la paz civil. Y todo eso
> es
> cierto. Pero Mariana no se refería a ése tipo de litigios particulares,
> corrien
> tes en la vida de toda sociedad, sino a una situación de opresión
> generalizada
> e imposible de combatir por los medios de la Justicia ordinaria. En ésa
> misma
> línea va la teoría de la legítima rebelión contra un gobernante opresor,
> que
> es otra situación sin salida legal de ninguna especie. Entonces solo queda
> el
> recurso de dar palos para conseguir el derecho, inherente a toda persona
> por el
> hecho de serlo, de vivir en libertad.

-----

Seb.- Esa opresión generalizada, o presente, al menos, en un grupo
determinado, se entiende fácilmente que pide un replanteamiento. Ahí podemos
tener, sin embargo, una visión muy relativa; pues puede parecernos, por
ejemplo, que donde no se permite cierta libertad de expresión se ejerce una
opresión es intolerable, pero sin más base o premisa que el hecho de que el
que juzga sí disfruta ya de dicha libertad. Lo que queda por definir, entre
los humanos y en términos básicos, es dónde empieza esa opresión
generalizada.

Sebaastián.


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  #3 (permalink)  
Antiguo 01-12-2007, 07:12:51
Sebastián
 
Mensajes: n/a
Predeterminado Re: Sobre la Justicia, la Libertad y la Paz.


"gsmiga" <manuf_81***mixmail.com> escribió en el mensaje
news:rec325-ns.ln1***news.uned.es...
> El Padre Mariana, miembro de la Escuela de Salamanca, opinaba que la
> Justicia
> era inseparable de la Libertad, y por tanto, muy superior a la Paz. De tal
> mo
> do que, según su criterio, no sería guerra injusta aquella que se librase
> pa
> ra sostener la Libertad y la Justicia, aúnque sea a costa de la Paz.
> Como yo no pertenezco a ninguna escuela, no me atrevo a ser tan tajante
> como
> el benemérito Mariana. Pero mi opinión conincide con la de él en que la
> Liber
> tad está basada en la Justicia, que es "dar a cada uno lo que le
> corresponde";
> de tal forma que si a una persona se la humilla, se la priva de sus medios
> de
> vida o de sus bienes, o, símplemente de expresar líbremente sus opiniones,
> se
> puede decir que ésa persona no es libre. Y si no es libre por las buenas,
> su
> deber es tratar se serlo por las bravas. Porque solamente se vive una vez,
> y
> no se puede hacer dejación de los derechos civiles e individuales an aras
> de
> la paz. Que, en ésas penosas circunstancias, no sería más que la paz de la
> es
> clavitud. Que no es buena para nadie. Y a éste respecto, no viene mal
> recordar
> aquella cita de Napoleón, que dice..."La mayoría de los que no desean ser
> opri
> midos, desearían ser opresores". Sin duda sabía de lo que hablaba, porque
> con
> la excusa de llevar los principios de Libertad, Igualdad y Fraternidad,
> adelan
> te, él mismo se convirtió en opresor de Europa, que se arrojó en masa
> contra
> aquél que, en un principio, consideró como Libertador.
> Naturalmente, habrá quien diga que para restaurar los derechos lesionados
> de
> las personas, no cabe acudir a las armas, porque en una democracia existen
> los
> Tribunales de Justicia para conservar y proteger la paz civil. Y todo eso
> es
> cierto. Pero Mariana no se refería a ése tipo de litigios particulares,
> corrien
> tes en la vida de toda sociedad, sino a una situación de opresión
> generalizada
> e imposible de combatir por los medios de la Justicia ordinaria. En ésa
> misma
> línea va la teoría de la legítima rebelión contra un gobernante opresor,
> que
> es otra situación sin salida legal de ninguna especie. Entonces solo queda
> el
> recurso de dar palos para conseguir el derecho, inherente a toda persona
> por el
> hecho de serlo, de vivir en libertad.

-----

Seb.- Esa opresión generalizada, o presente, al menos, en un grupo
determinado, se entiende fácilmente que pide un replanteamiento. Ahí podemos
tener, sin embargo, una visión muy relativa; pues puede parecernos, por
ejemplo, que donde no se permite cierta libertad de expresión se ejerce una
opresión es intolerable, pero sin más base o premisa que el hecho de que el
que juzga sí disfruta ya de dicha libertad. Lo que queda por definir, entre
los humanos y en términos básicos, es dónde empieza esa opresión
generalizada.

Sebaastián.


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  #4 (permalink)  
Antiguo 01-12-2007, 07:12:51
Sebastián
 
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Predeterminado Re: Sobre la Justicia, la Libertad y la Paz.


"gsmiga" <manuf_81***mixmail.com> escribió en el mensaje
news:rec325-ns.ln1***news.uned.es...
> El Padre Mariana, miembro de la Escuela de Salamanca, opinaba que la
> Justicia
> era inseparable de la Libertad, y por tanto, muy superior a la Paz. De tal
> mo
> do que, según su criterio, no sería guerra injusta aquella que se librase
> pa
> ra sostener la Libertad y la Justicia, aúnque sea a costa de la Paz.
> Como yo no pertenezco a ninguna escuela, no me atrevo a ser tan tajante
> como
> el benemérito Mariana. Pero mi opinión conincide con la de él en que la
> Liber
> tad está basada en la Justicia, que es "dar a cada uno lo que le
> corresponde";
> de tal forma que si a una persona se la humilla, se la priva de sus medios
> de
> vida o de sus bienes, o, símplemente de expresar líbremente sus opiniones,
> se
> puede decir que ésa persona no es libre. Y si no es libre por las buenas,
> su
> deber es tratar se serlo por las bravas. Porque solamente se vive una vez,
> y
> no se puede hacer dejación de los derechos civiles e individuales an aras
> de
> la paz. Que, en ésas penosas circunstancias, no sería más que la paz de la
> es
> clavitud. Que no es buena para nadie. Y a éste respecto, no viene mal
> recordar
> aquella cita de Napoleón, que dice..."La mayoría de los que no desean ser
> opri
> midos, desearían ser opresores". Sin duda sabía de lo que hablaba, porque
> con
> la excusa de llevar los principios de Libertad, Igualdad y Fraternidad,
> adelan
> te, él mismo se convirtió en opresor de Europa, que se arrojó en masa
> contra
> aquél que, en un principio, consideró como Libertador.
> Naturalmente, habrá quien diga que para restaurar los derechos lesionados
> de
> las personas, no cabe acudir a las armas, porque en una democracia existen
> los
> Tribunales de Justicia para conservar y proteger la paz civil. Y todo eso
> es
> cierto. Pero Mariana no se refería a ése tipo de litigios particulares,
> corrien
> tes en la vida de toda sociedad, sino a una situación de opresión
> generalizada
> e imposible de combatir por los medios de la Justicia ordinaria. En ésa
> misma
> línea va la teoría de la legítima rebelión contra un gobernante opresor,
> que
> es otra situación sin salida legal de ninguna especie. Entonces solo queda
> el
> recurso de dar palos para conseguir el derecho, inherente a toda persona
> por el
> hecho de serlo, de vivir en libertad.

-----

Seb.- Esa opresión generalizada, o presente, al menos, en un grupo
determinado, se entiende fácilmente que pide un replanteamiento. Ahí podemos
tener, sin embargo, una visión muy relativa; pues puede parecernos, por
ejemplo, que donde no se permite cierta libertad de expresión se ejerce una
opresión es intolerable, pero sin más base o premisa que el hecho de que el
que juzga sí disfruta ya de dicha libertad. Lo que queda por definir, entre
los humanos y en términos básicos, es dónde empieza esa opresión
generalizada.

Sebaastián.


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  #5 (permalink)  
Antiguo 01-12-2007, 07:12:51
Sebastián
 
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Predeterminado Re: Sobre la Justicia, la Libertad y la Paz.


"gsmiga" <manuf_81***mixmail.com> escribió en el mensaje
news:rec325-ns.ln1***news.uned.es...
> El Padre Mariana, miembro de la Escuela de Salamanca, opinaba que la
> Justicia
> era inseparable de la Libertad, y por tanto, muy superior a la Paz. De tal
> mo
> do que, según su criterio, no sería guerra injusta aquella que se librase
> pa
> ra sostener la Libertad y la Justicia, aúnque sea a costa de la Paz.
> Como yo no pertenezco a ninguna escuela, no me atrevo a ser tan tajante
> como
> el benemérito Mariana. Pero mi opinión conincide con la de él en que la
> Liber
> tad está basada en la Justicia, que es "dar a cada uno lo que le
> corresponde";
> de tal forma que si a una persona se la humilla, se la priva de sus medios
> de
> vida o de sus bienes, o, símplemente de expresar líbremente sus opiniones,
> se
> puede decir que ésa persona no es libre. Y si no es libre por las buenas,
> su
> deber es tratar se serlo por las bravas. Porque solamente se vive una vez,
> y
> no se puede hacer dejación de los derechos civiles e individuales an aras
> de
> la paz. Que, en ésas penosas circunstancias, no sería más que la paz de la
> es
> clavitud. Que no es buena para nadie. Y a éste respecto, no viene mal
> recordar
> aquella cita de Napoleón, que dice..."La mayoría de los que no desean ser
> opri
> midos, desearían ser opresores". Sin duda sabía de lo que hablaba, porque
> con
> la excusa de llevar los principios de Libertad, Igualdad y Fraternidad,
> adelan
> te, él mismo se convirtió en opresor de Europa, que se arrojó en masa
> contra
> aquél que, en un principio, consideró como Libertador.
> Naturalmente, habrá quien diga que para restaurar los derechos lesionados
> de
> las personas, no cabe acudir a las armas, porque en una democracia existen
> los
> Tribunales de Justicia para conservar y proteger la paz civil. Y todo eso
> es
> cierto. Pero Mariana no se refería a ése tipo de litigios particulares,
> corrien
> tes en la vida de toda sociedad, sino a una situación de opresión
> generalizada
> e imposible de combatir por los medios de la Justicia ordinaria. En ésa
> misma
> línea va la teoría de la legítima rebelión contra un gobernante opresor,
> que
> es otra situación sin salida legal de ninguna especie. Entonces solo queda
> el
> recurso de dar palos para conseguir el derecho, inherente a toda persona
> por el
> hecho de serlo, de vivir en libertad.

-----

Seb.- Esa opresión generalizada, o presente, al menos, en un grupo
determinado, se entiende fácilmente que pide un replanteamiento. Ahí podemos
tener, sin embargo, una visión muy relativa; pues puede parecernos, por
ejemplo, que donde no se permite cierta libertad de expresión se ejerce una
opresión es intolerable, pero sin más base o premisa que el hecho de que el
que juzga sí disfruta ya de dicha libertad. Lo que queda por definir, entre
los humanos y en términos básicos, es dónde empieza esa opresión
generalizada.

Sebaastián.


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  #6 (permalink)  
Antiguo 02-12-2007, 01:27:42
gsmiga
 
Mensajes: n/a
Predeterminado Re: Sobre la Justicia, la Libertad y la Paz.

On 2007-12-01, Sebastián <inotnaBORRAR***ono.com> wrote:
>
> "gsmiga" <manuf_81***mixmail.com> escribió en el mensaje
> news:rec325-ns.ln1***news.uned.es...
>> El Padre Mariana, miembro de la Escuela de Salamanca, opinaba que la
>> Justicia
>> era inseparable de la Libertad, y por tanto, muy superior a la Paz. De tal
>> mo
>> do que, según su criterio, no sería guerra injusta aquella que se librase
>> pa
>> ra sostener la Libertad y la Justicia, aúnque sea a costa de la Paz.
>> Como yo no pertenezco a ninguna escuela, no me atrevo a ser tan tajante
>> como
>> el benemérito Mariana. Pero mi opinión conincide con la de él en que la
>> Liber
>> tad está basada en la Justicia, que es "dar a cada uno lo que le
>> corresponde";
>> de tal forma que si a una persona se la humilla, se la priva de sus medios
>> de
>> vida o de sus bienes, o, símplemente de expresar líbremente sus opiniones,
>> se
>> puede decir que ésa persona no es libre. Y si no es libre por las buenas,
>> su
>> deber es tratar se serlo por las bravas. Porque solamente se vive una vez,
>> y
>> no se puede hacer dejación de los derechos civiles e individuales an aras
>> de
>> la paz. Que, en ésas penosas circunstancias, no sería más que la paz de la
>> es
>> clavitud. Que no es buena para nadie. Y a éste respecto, no viene mal
>> recordar
>> aquella cita de Napoleón, que dice..."La mayoría de los que no desean ser
>> opri
>> midos, desearían ser opresores". Sin duda sabía de lo que hablaba, porque
>> con
>> la excusa de llevar los principios de Libertad, Igualdad y Fraternidad,
>> adelan
>> te, él mismo se convirtió en opresor de Europa, que se arrojó en masa
>> contra
>> aquél que, en un principio, consideró como Libertador.
>> Naturalmente, habrá quien diga que para restaurar los derechos lesionados
>> de
>> las personas, no cabe acudir a las armas, porque en una democracia existen
>> los
>> Tribunales de Justicia para conservar y proteger la paz civil. Y todo eso
>> es
>> cierto. Pero Mariana no se refería a ése tipo de litigios particulares,
>> corrien
>> tes en la vida de toda sociedad, sino a una situación de opresión
>> generalizada
>> e imposible de combatir por los medios de la Justicia ordinaria. En ésa
>> misma
>> línea va la teoría de la legítima rebelión contra un gobernante opresor,
>> que
>> es otra situación sin salida legal de ninguna especie. Entonces solo queda
>> el
>> recurso de dar palos para conseguir el derecho, inherente a toda persona
>> por el
>> hecho de serlo, de vivir en libertad.

> -----
>
> Seb.- Esa opresión generalizada, o presente, al menos, en un grupo
> determinado, se entiende fácilmente que pide un replanteamiento. Ahí podemos
> tener, sin embargo, una visión muy relativa; pues puede parecernos, por
> ejemplo, que donde no se permite cierta libertad de expresión se ejerce una
> opresión es intolerable, pero sin más base o premisa que el hecho de que el
> que juzga sí disfruta ya de dicha libertad. Lo que queda por definir, entre
> los humanos y en términos básicos, es dónde empieza esa opresión
> generalizada.
>
> Sebaastián.
>
> Hombre, Sebastián, creo que podemos concordar en que toda aquella libertad

de pensamiento y su expresión, que se desarrolla dentro de la Ley, es siem
pre lícita. Por tanto, podemos pensar que todo aquél régimen que coarte de
alguna forma éstas libertades, en principio es un régimen antidemocrático,
y llegado el caso de que dicha situación se prolongue en el tiempo, sin cau
sa justificada para ello, convertirá a ése régimen hipotético, en tiranía.
Naturalmente, hay diferentes criterios; y a alguno a lo mejor le parece que
tal opresión es tolerable, porque o bien desea vivir tranquilo, o bien no
acostumbra a cavilar sobre temas trascendentes, y no le interesa opinar so
bre nada que a otras gentes les parecen cosas serias. Sobre eso podemos fi
jarnos en la que dice el Derecho Positivo, afirmando que es lícito todo aque
llo conforme a la Ley, y que no perjudique intereses de terceros. Ahora, tam
bien puede darse el caso de que la Ley prohiba la manifestación de la opi
nión mediante la correspondiente censura de prensa. Bueno, podremos pensar
que dicha ley, si no obedece al interés general que el Estado representa, no
es una ley legítima, aúnque sea legal. Por ejemplo, en estado de guerra, sí
será legítima la censura para determinadas operaciones bélicas que no pueden
darse a luz pública sin grave perjuicio general. Lo mismo puede ocurrir ante
determinadas situaciones de emergencia nacional. Pero todas éstas situacio
nes tienen la característica de eventualidad; o sea, no están destinadas a
perdurar en el ordenamiento legal cuando no existan ya las circunstancias a
que dieron orígen.
En general, se tiene por opresión aquella actitud de los gobernantes que li
mitan los derechos generales de la gente: libertad de opinión, de expresión,
de culto, y de la actitud filisófica o política que mejor acomode a cada
cual.
Bueno, creo que me he extendido demasiado. Un saludo.
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  #7 (permalink)  
Antiguo 02-12-2007, 01:27:42
gsmiga
 
Mensajes: n/a
Predeterminado Re: Sobre la Justicia, la Libertad y la Paz.

On 2007-12-01, Sebastián <inotnaBORRAR***ono.com> wrote:
>
> "gsmiga" <manuf_81***mixmail.com> escribió en el mensaje
> news:rec325-ns.ln1***news.uned.es...
>> El Padre Mariana, miembro de la Escuela de Salamanca, opinaba que la
>> Justicia
>> era inseparable de la Libertad, y por tanto, muy superior a la Paz. De tal
>> mo
>> do que, según su criterio, no sería guerra injusta aquella que se librase
>> pa
>> ra sostener la Libertad y la Justicia, aúnque sea a costa de la Paz.
>> Como yo no pertenezco a ninguna escuela, no me atrevo a ser tan tajante
>> como
>> el benemérito Mariana. Pero mi opinión conincide con la de él en que la
>> Liber
>> tad está basada en la Justicia, que es "dar a cada uno lo que le
>> corresponde";
>> de tal forma que si a una persona se la humilla, se la priva de sus medios
>> de
>> vida o de sus bienes, o, símplemente de expresar líbremente sus opiniones,
>> se
>> puede decir que ésa persona no es libre. Y si no es libre por las buenas,
>> su
>> deber es tratar se serlo por las bravas. Porque solamente se vive una vez,
>> y
>> no se puede hacer dejación de los derechos civiles e individuales an aras
>> de
>> la paz. Que, en ésas penosas circunstancias, no sería más que la paz de la
>> es
>> clavitud. Que no es buena para nadie. Y a éste respecto, no viene mal
>> recordar
>> aquella cita de Napoleón, que dice..."La mayoría de los que no desean ser
>> opri
>> midos, desearían ser opresores". Sin duda sabía de lo que hablaba, porque
>> con
>> la excusa de llevar los principios de Libertad, Igualdad y Fraternidad,
>> adelan
>> te, él mismo se convirtió en opresor de Europa, que se arrojó en masa
>> contra
>> aquél que, en un principio, consideró como Libertador.
>> Naturalmente, habrá quien diga que para restaurar los derechos lesionados
>> de
>> las personas, no cabe acudir a las armas, porque en una democracia existen
>> los
>> Tribunales de Justicia para conservar y proteger la paz civil. Y todo eso
>> es
>> cierto. Pero Mariana no se refería a ése tipo de litigios particulares,
>> corrien
>> tes en la vida de toda sociedad, sino a una situación de opresión
>> generalizada
>> e imposible de combatir por los medios de la Justicia ordinaria. En ésa
>> misma
>> línea va la teoría de la legítima rebelión contra un gobernante opresor,
>> que
>> es otra situación sin salida legal de ninguna especie. Entonces solo queda
>> el
>> recurso de dar palos para conseguir el derecho, inherente a toda persona
>> por el
>> hecho de serlo, de vivir en libertad.

> -----
>
> Seb.- Esa opresión generalizada, o presente, al menos, en un grupo
> determinado, se entiende fácilmente que pide un replanteamiento. Ahí podemos
> tener, sin embargo, una visión muy relativa; pues puede parecernos, por
> ejemplo, que donde no se permite cierta libertad de expresión se ejerce una
> opresión es intolerable, pero sin más base o premisa que el hecho de que el
> que juzga sí disfruta ya de dicha libertad. Lo que queda por definir, entre
> los humanos y en términos básicos, es dónde empieza esa opresión
> generalizada.
>
> Sebaastián.
>
> Hombre, Sebastián, creo que podemos concordar en que toda aquella libertad

de pensamiento y su expresión, que se desarrolla dentro de la Ley, es siem
pre lícita. Por tanto, podemos pensar que todo aquél régimen que coarte de
alguna forma éstas libertades, en principio es un régimen antidemocrático,
y llegado el caso de que dicha situación se prolongue en el tiempo, sin cau
sa justificada para ello, convertirá a ése régimen hipotético, en tiranía.
Naturalmente, hay diferentes criterios; y a alguno a lo mejor le parece que
tal opresión es tolerable, porque o bien desea vivir tranquilo, o bien no
acostumbra a cavilar sobre temas trascendentes, y no le interesa opinar so
bre nada que a otras gentes les parecen cosas serias. Sobre eso podemos fi
jarnos en la que dice el Derecho Positivo, afirmando que es lícito todo aque
llo conforme a la Ley, y que no perjudique intereses de terceros. Ahora, tam
bien puede darse el caso de que la Ley prohiba la manifestación de la opi
nión mediante la correspondiente censura de prensa. Bueno, podremos pensar
que dicha ley, si no obedece al interés general que el Estado representa, no
es una ley legítima, aúnque sea legal. Por ejemplo, en estado de guerra, sí
será legítima la censura para determinadas operaciones bélicas que no pueden
darse a luz pública sin grave perjuicio general. Lo mismo puede ocurrir ante
determinadas situaciones de emergencia nacional. Pero todas éstas situacio
nes tienen la característica de eventualidad; o sea, no están destinadas a
perdurar en el ordenamiento legal cuando no existan ya las circunstancias a
que dieron orígen.
En general, se tiene por opresión aquella actitud de los gobernantes que li
mitan los derechos generales de la gente: libertad de opinión, de expresión,
de culto, y de la actitud filisófica o política que mejor acomode a cada
cual.
Bueno, creo que me he extendido demasiado. Un saludo.
Responder Con Cita
  #8 (permalink)  
Antiguo 02-12-2007, 01:27:42
gsmiga
 
Mensajes: n/a
Predeterminado Re: Sobre la Justicia, la Libertad y la Paz.

On 2007-12-01, Sebastián <inotnaBORRAR***ono.com> wrote:
>
> "gsmiga" <manuf_81***mixmail.com> escribió en el mensaje
> news:rec325-ns.ln1***news.uned.es...
>> El Padre Mariana, miembro de la Escuela de Salamanca, opinaba que la
>> Justicia
>> era inseparable de la Libertad, y por tanto, muy superior a la Paz. De tal
>> mo
>> do que, según su criterio, no sería guerra injusta aquella que se librase
>> pa
>> ra sostener la Libertad y la Justicia, aúnque sea a costa de la Paz.
>> Como yo no pertenezco a ninguna escuela, no me atrevo a ser tan tajante
>> como
>> el benemérito Mariana. Pero mi opinión conincide con la de él en que la
>> Liber
>> tad está basada en la Justicia, que es "dar a cada uno lo que le
>> corresponde";
>> de tal forma que si a una persona se la humilla, se la priva de sus medios
>> de
>> vida o de sus bienes, o, símplemente de expresar líbremente sus opiniones,
>> se
>> puede decir que ésa persona no es libre. Y si no es libre por las buenas,
>> su
>> deber es tratar se serlo por las bravas. Porque solamente se vive una vez,
>> y
>> no se puede hacer dejación de los derechos civiles e individuales an aras
>> de
>> la paz. Que, en ésas penosas circunstancias, no sería más que la paz de la
>> es
>> clavitud. Que no es buena para nadie. Y a éste respecto, no viene mal
>> recordar
>> aquella cita de Napoleón, que dice..."La mayoría de los que no desean ser
>> opri
>> midos, desearían ser opresores". Sin duda sabía de lo que hablaba, porque
>> con
>> la excusa de llevar los principios de Libertad, Igualdad y Fraternidad,
>> adelan
>> te, él mismo se convirtió en opresor de Europa, que se arrojó en masa
>> contra
>> aquél que, en un principio, consideró como Libertador.
>> Naturalmente, habrá quien diga que para restaurar los derechos lesionados
>> de
>> las personas, no cabe acudir a las armas, porque en una democracia existen
>> los
>> Tribunales de Justicia para conservar y proteger la paz civil. Y todo eso
>> es
>> cierto. Pero Mariana no se refería a ése tipo de litigios particulares,
>> corrien
>> tes en la vida de toda sociedad, sino a una situación de opresión
>> generalizada
>> e imposible de combatir por los medios de la Justicia ordinaria. En ésa
>> misma
>> línea va la teoría de la legítima rebelión contra un gobernante opresor,
>> que
>> es otra situación sin salida legal de ninguna especie. Entonces solo queda
>> el
>> recurso de dar palos para conseguir el derecho, inherente a toda persona
>> por el
>> hecho de serlo, de vivir en libertad.

> -----
>
> Seb.- Esa opresión generalizada, o presente, al menos, en un grupo
> determinado, se entiende fácilmente que pide un replanteamiento. Ahí podemos
> tener, sin embargo, una visión muy relativa; pues puede parecernos, por
> ejemplo, que donde no se permite cierta libertad de expresión se ejerce una
> opresión es intolerable, pero sin más base o premisa que el hecho de que el
> que juzga sí disfruta ya de dicha libertad. Lo que queda por definir, entre
> los humanos y en términos básicos, es dónde empieza esa opresión
> generalizada.
>
> Sebaastián.
>
> Hombre, Sebastián, creo que podemos concordar en que toda aquella libertad

de pensamiento y su expresión, que se desarrolla dentro de la Ley, es siem
pre lícita. Por tanto, podemos pensar que todo aquél régimen que coarte de
alguna forma éstas libertades, en principio es un régimen antidemocrático,
y llegado el caso de que dicha situación se prolongue en el tiempo, sin cau
sa justificada para ello, convertirá a ése régimen hipotético, en tiranía.
Naturalmente, hay diferentes criterios; y a alguno a lo mejor le parece que
tal opresión es tolerable, porque o bien desea vivir tranquilo, o bien no
acostumbra a cavilar sobre temas trascendentes, y no le interesa opinar so
bre nada que a otras gentes les parecen cosas serias. Sobre eso podemos fi
jarnos en la que dice el Derecho Positivo, afirmando que es lícito todo aque
llo conforme a la Ley, y que no perjudique intereses de terceros. Ahora, tam
bien puede darse el caso de que la Ley prohiba la manifestación de la opi
nión mediante la correspondiente censura de prensa. Bueno, podremos pensar
que dicha ley, si no obedece al interés general que el Estado representa, no
es una ley legítima, aúnque sea legal. Por ejemplo, en estado de guerra, sí
será legítima la censura para determinadas operaciones bélicas que no pueden
darse a luz pública sin grave perjuicio general. Lo mismo puede ocurrir ante
determinadas situaciones de emergencia nacional. Pero todas éstas situacio
nes tienen la característica de eventualidad; o sea, no están destinadas a
perdurar en el ordenamiento legal cuando no existan ya las circunstancias a
que dieron orígen.
En general, se tiene por opresión aquella actitud de los gobernantes que li
mitan los derechos generales de la gente: libertad de opinión, de expresión,
de culto, y de la actitud filisófica o política que mejor acomode a cada
cual.
Bueno, creo que me he extendido demasiado. Un saludo.
Responder Con Cita
  #9 (permalink)  
Antiguo 02-12-2007, 01:27:42
gsmiga
 
Mensajes: n/a
Predeterminado Re: Sobre la Justicia, la Libertad y la Paz.

On 2007-12-01, Sebastián <inotnaBORRAR***ono.com> wrote:
>
> "gsmiga" <manuf_81***mixmail.com> escribió en el mensaje
> news:rec325-ns.ln1***news.uned.es...
>> El Padre Mariana, miembro de la Escuela de Salamanca, opinaba que la
>> Justicia
>> era inseparable de la Libertad, y por tanto, muy superior a la Paz. De tal
>> mo
>> do que, según su criterio, no sería guerra injusta aquella que se librase
>> pa
>> ra sostener la Libertad y la Justicia, aúnque sea a costa de la Paz.
>> Como yo no pertenezco a ninguna escuela, no me atrevo a ser tan tajante
>> como
>> el benemérito Mariana. Pero mi opinión conincide con la de él en que la
>> Liber
>> tad está basada en la Justicia, que es "dar a cada uno lo que le
>> corresponde";
>> de tal forma que si a una persona se la humilla, se la priva de sus medios
>> de
>> vida o de sus bienes, o, símplemente de expresar líbremente sus opiniones,
>> se
>> puede decir que ésa persona no es libre. Y si no es libre por las buenas,
>> su
>> deber es tratar se serlo por las bravas. Porque solamente se vive una vez,
>> y
>> no se puede hacer dejación de los derechos civiles e individuales an aras
>> de
>> la paz. Que, en ésas penosas circunstancias, no sería más que la paz de la
>> es
>> clavitud. Que no es buena para nadie. Y a éste respecto, no viene mal
>> recordar
>> aquella cita de Napoleón, que dice..."La mayoría de los que no desean ser
>> opri
>> midos, desearían ser opresores". Sin duda sabía de lo que hablaba, porque
>> con
>> la excusa de llevar los principios de Libertad, Igualdad y Fraternidad,
>> adelan
>> te, él mismo se convirtió en opresor de Europa, que se arrojó en masa
>> contra
>> aquél que, en un principio, consideró como Libertador.
>> Naturalmente, habrá quien diga que para restaurar los derechos lesionados
>> de
>> las personas, no cabe acudir a las armas, porque en una democracia existen
>> los
>> Tribunales de Justicia para conservar y proteger la paz civil. Y todo eso
>> es
>> cierto. Pero Mariana no se refería a ése tipo de litigios particulares,
>> corrien
>> tes en la vida de toda sociedad, sino a una situación de opresión
>> generalizada
>> e imposible de combatir por los medios de la Justicia ordinaria. En ésa
>> misma
>> línea va la teoría de la legítima rebelión contra un gobernante opresor,
>> que
>> es otra situación sin salida legal de ninguna especie. Entonces solo queda
>> el
>> recurso de dar palos para conseguir el derecho, inherente a toda persona
>> por el
>> hecho de serlo, de vivir en libertad.

> -----
>
> Seb.- Esa opresión generalizada, o presente, al menos, en un grupo
> determinado, se entiende fácilmente que pide un replanteamiento. Ahí podemos
> tener, sin embargo, una visión muy relativa; pues puede parecernos, por
> ejemplo, que donde no se permite cierta libertad de expresión se ejerce una
> opresión es intolerable, pero sin más base o premisa que el hecho de que el
> que juzga sí disfruta ya de dicha libertad. Lo que queda por definir, entre
> los humanos y en términos básicos, es dónde empieza esa opresión
> generalizada.
>
> Sebaastián.
>
> Hombre, Sebastián, creo que podemos concordar en que toda aquella libertad

de pensamiento y su expresión, que se desarrolla dentro de la Ley, es siem
pre lícita. Por tanto, podemos pensar que todo aquél régimen que coarte de
alguna forma éstas libertades, en principio es un régimen antidemocrático,
y llegado el caso de que dicha situación se prolongue en el tiempo, sin cau
sa justificada para ello, convertirá a ése régimen hipotético, en tiranía.
Naturalmente, hay diferentes criterios; y a alguno a lo mejor le parece que
tal opresión es tolerable, porque o bien desea vivir tranquilo, o bien no
acostumbra a cavilar sobre temas trascendentes, y no le interesa opinar so
bre nada que a otras gentes les parecen cosas serias. Sobre eso podemos fi
jarnos en la que dice el Derecho Positivo, afirmando que es lícito todo aque
llo conforme a la Ley, y que no perjudique intereses de terceros. Ahora, tam
bien puede darse el caso de que la Ley prohiba la manifestación de la opi
nión mediante la correspondiente censura de prensa. Bueno, podremos pensar
que dicha ley, si no obedece al interés general que el Estado representa, no
es una ley legítima, aúnque sea legal. Por ejemplo, en estado de guerra, sí
será legítima la censura para determinadas operaciones bélicas que no pueden
darse a luz pública sin grave perjuicio general. Lo mismo puede ocurrir ante
determinadas situaciones de emergencia nacional. Pero todas éstas situacio
nes tienen la característica de eventualidad; o sea, no están destinadas a
perdurar en el ordenamiento legal cuando no existan ya las circunstancias a
que dieron orígen.
En general, se tiene por opresión aquella actitud de los gobernantes que li
mitan los derechos generales de la gente: libertad de opinión, de expresión,
de culto, y de la actitud filisófica o política que mejor acomode a cada
cual.
Bueno, creo que me he extendido demasiado. Un saludo.
Responder Con Cita
  #10 (permalink)  
Antiguo 03-12-2007, 07:56:31
Sebastián
 
Mensajes: n/a
Predeterminado Re: Sobre la Justicia, la Libertad y la Paz.


"gsmiga" <manuf_81***mixmail.com> escribió en el mensaje
news:e9e925-p88.ln1***news.uned.es...

> On 2007-12-01, Sebastián <inotnaBORRAR***ono.com> wrote:
>>
>> Seb.- Esa opresión generalizada, o presente, al menos, en un grupo
>> determinado, se entiende fácilmente que pide un replanteamiento. Ahí
>> podemos
>> tener, sin embargo, una visión muy relativa; pues puede parecernos, por
>> ejemplo, que donde no se permite cierta libertad de expresión se ejerce
>> una
>> opresión es intolerable, pero sin más base o premisa que el hecho de que
>> el
>> que juzga sí disfruta ya de dicha libertad. Lo que queda por definir,
>> entre
>> los humanos y en términos básicos, es dónde empieza esa opresión
>> generalizada.
>>
>> Sebaastián.


> Hombre, Sebastián, creo que podemos concordar en que toda aquella libertad
> de pensamiento y su expresión, que se desarrolla dentro de la Ley, es
> siem
> pre lícita. Por tanto, podemos pensar que todo aquél régimen que coarte
> de
> alguna forma éstas libertades, en principio es un régimen
> antidemocrático,
> y llegado el caso de que dicha situación se prolongue en el tiempo, sin
> cau
> sa justificada para ello, convertirá a ése régimen hipotético, en
> tiranía.
> Naturalmente, hay diferentes criterios; y a alguno a lo mejor le parece
> que
> tal opresión es tolerable, porque o bien desea vivir tranquilo, o bien no
> acostumbra a cavilar sobre temas trascendentes, y no le interesa opinar
> so
> bre nada que a otras gentes les parecen cosas serias. Sobre eso podemos
> fi
> jarnos en la que dice el Derecho Positivo, afirmando que es lícito todo
> aque
> llo conforme a la Ley, y que no perjudique intereses de terceros. Ahora,
> tam
> bien puede darse el caso de que la Ley prohiba la manifestación de la opi
> nión mediante la correspondiente censura de prensa. Bueno, podremos
> pensar
> que dicha ley, si no obedece al interés general que el Estado representa,
> no
> es una ley legítima, aúnque sea legal. Por ejemplo, en estado de guerra,
> sí
> será legítima la censura para determinadas operaciones bélicas que no
> pueden
> darse a luz pública sin grave perjuicio general. Lo mismo puede ocurrir
> ante
> determinadas situaciones de emergencia nacional. Pero todas éstas
> situacio
> nes tienen la característica de eventualidad; o sea, no están destinadas
> a
> perdurar en el ordenamiento legal cuando no existan ya las circunstancias
> a
> que dieron orígen.
> En general, se tiene por opresión aquella actitud de los gobernantes que
> li
> mitan los derechos generales de la gente: libertad de opinión, de
> expresión,
> de culto, y de la actitud filisófica o política que mejor acomode a cada
> cual.
> Bueno, creo que me he extendido demasiado. Un saludo.

-----

Seb.- Me parece que tienes razón en todo lo que dices. Tamién creo que yo
escribí corriendo lo que dije y que no fui suficientemente claro (veo que
hasta dejé
erratas de sintaxis). Lo que quería y quiero destacar es esto:

1) Puede darse el caso de que rechacemos la opresión contra la libertad de
expresión por el solo hecho de que nosotros "ya" la tenemos y convirtamos el
hecho, por la costumbre, en un criterio único. Pero esto
no nos salva de otras posibles opresiones que, también por la costumbre,
podemos padecer o padecemos.

2) Al fundarnos en nuestras bases meramente prácticas o de costumbre, puede
ocurrirnos que limitemos nuestros análisis y
valoraciones a lo que es parte de ellas, ignorando toda otra
cuestión. Pero cabe pensar que nuestro asunto -digamos el asunto "humano"-
puede ser mucho más amplio y que en él caben opresiones de muchos tipos.
Por ejemplo: dar libertad de expresión a un hombrer humillado
y
hecho a la humillación hasta asumirla como una parte de la vida, me oparece
parte de un juego sucio. Y por aquí iba mi idea. Saludos.

Sebastián.




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