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| Una cosa es lo que pensamos, y otra lo que realmente ocurre. A veces, cuando depende de nosotros, sucede lo que previamente hemos pensado. Simplemente lo ponemos en práctica. Pero en la mayoría de las ocasiones, lo que deseamos o pensamos no depende únicamente de nuestra voluntad; y generalmente, por unas u otras circunstan cias, nos es imposible concretar efectívamente nuestros deseos. Porque a lo largo de la vida, es relativamente frecuente que nuestros pro yectos se frustren o fracasen, precísamente porque son necesarias otras vo luntades para que se desarrollen. Hay además algo que todos hemos podido observar. Cuando estamos en la cresta de la ola, cuando las cosas nos van bien, surgen amistades, ofrecimientos, proposiciones que, en ése momento no precisamos, pero que nos imbuyen la erra dísima conclusión de que "tó er mundo é güeno". De ése elevado estado de áni mo salimos cuando atravesamos un mal momento, cuando necesitamos ayuda, porque las circunstancias de nuestra vida son especialmente difíciles; entonces no divisamos ni cerca ni lejos ésas ayudas, amistades y soluciones que estaría mos encantados de recibir. Frecuentemente, cuando ya poseemos una experiencia vital apreciable, nos da mos cuenta que muy pocas personas han pasado a nuestro lado interesándose realmente por nosotros. Mas bien sucede que, gran parte de la gente con la que nos hemos relacionado, nos ha hecho daño o ha tratado de perjudicarnos. También hemos tenido que soportar abusos por parte de gente que tenía algún tipo de poder sobre nosotros, y lo utilizó en contra de nuestros derechos o de nuestros intereses. Incluso las relaciones familiares suelen reflejar re laciones de poder que se decantan siempre a favor de aquellos miembros que ostentan una cierta posición o rango superior dentro del clan familiar. Lo cierto es que nos pasamos gran parte de nuestra existencia tratando de po ner en práctica nuestros deseos...que encuentran la oposición de otros que los imposibilitan. La gente corriente no tiene muchas posibilidades de con seguir la realización de sus anhelos; por eso existe una descarada lucha por hacerse rico, poderoso e influyente, para conseguir imponer la propia volun tad a los demás, y lograr así que nuestros pensamientos y deseos se convier tan en realidad. Porque la existencia humana no es otra cosa que la dura lucha por sobrevivir y sobresalir por encima de los demás, a los que se percibe como rivales que, con sus propios pensamientos, apetencias y deseos, estorban que se cumplan los propios. Y todo esto se refleja no sólo en la vida social, sino en la política. Ambas son la descarnada lucha por prevalecer sobre grupos rivales, en el disfrute del control y efectivo aprovechamiento de los recursos necesarios para el funcionamiento de la sociedad. Se trata entonces de imponer una forma concre ta de manejo, administración y usufructo del patrimonio de una mayoría, que debe imponerse, necesariamente, a otras visiones y formas distintas de conce bir la utilización de ésos recursos. Ahí surge la lucha de los distintos par tidos que se disputan ése derecho. No cabe engañarse pensando que algún día cese esta lucha individual y colecti va. Jamás las espadas se convertirán en arados, y nunca se apacentarán juntos el lobo y el cordero. Entre otras razones, porque el lobo lo es porque puede; y el cordero lo es porque no puede ser otra cosa...por ejemplo un lobo. La pe lea no terminará nunca, porque está ocasionada por las necesidades humanas de subsistencia y propagación de la especie en las mejores condiciones. El ideal es vivir y reproducirse en condiciones óptimas...y todos quieren lo mismo, y pocos están capacitados para lograrlo. Además, las cosas realmente importan tes, no se consiguen gratuitamente, sino en dura lucha contra toda clase de obstáculos. Y no son los menores aquellos que nos plantean a todos, la dura lucha existencial de los demás. No es pues, cuestión de maldad o bondad, ver se obligados a luchar y competir. Es cuestión de necesidad. Por eso siempre estamos solos con nostros mismos. Aúnque nos guste pensar que siempre estamos acompañados. Y, aúnque sea muy duro decirlo, lo único que po demos compartir entre todos, es la soledad de cada cual. Porque a la mayoría le asusta y quiere escapar de ella. |
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| "gsmiga" <manuf_81***mixmail.com> escribió en el mensaje news:qng525-3p.ln1***news.uned.es... > Una cosa es lo que pensamos, y otra lo que realmente ocurre. A veces, > cuando > depende de nosotros, sucede lo que previamente hemos pensado. Simplemente > lo > ponemos en práctica. > Pero en la mayoría de las ocasiones, lo que deseamos o pensamos no depende > únicamente de nuestra voluntad; y generalmente, por unas u otras > circunstan > cias, nos es imposible concretar efectívamente nuestros deseos. > Porque a lo largo de la vida, es relativamente frecuente que nuestros pro > yectos se frustren o fracasen, precísamente porque son necesarias otras vo > luntades para que se desarrollen. > Hay además algo que todos hemos podido observar. Cuando estamos en la > cresta > de la ola, cuando las cosas nos van bien, surgen amistades, ofrecimientos, > proposiciones que, en ése momento no precisamos, pero que nos imbuyen la > erra > dísima conclusión de que "tó er mundo é güeno". De ése elevado estado de > áni > mo salimos cuando atravesamos un mal momento, cuando necesitamos ayuda, > porque > las circunstancias de nuestra vida son especialmente difíciles; entonces > no > divisamos ni cerca ni lejos ésas ayudas, amistades y soluciones que > estaría > mos encantados de recibir. > Frecuentemente, cuando ya poseemos una experiencia vital apreciable, nos > da > mos cuenta que muy pocas personas han pasado a nuestro lado interesándose > realmente por nosotros. Mas bien sucede que, gran parte de la gente con la > que > nos hemos relacionado, nos ha hecho daño o ha tratado de perjudicarnos. > También hemos tenido que soportar abusos por parte de gente que tenía > algún > tipo de poder sobre nosotros, y lo utilizó en contra de nuestros derechos > o > de nuestros intereses. Incluso las relaciones familiares suelen reflejar > re > laciones de poder que se decantan siempre a favor de aquellos miembros que > ostentan una cierta posición o rango superior dentro del clan familiar. > Lo cierto es que nos pasamos gran parte de nuestra existencia tratando de > po > ner en práctica nuestros deseos...que encuentran la oposición de otros que > los imposibilitan. La gente corriente no tiene muchas posibilidades de con > seguir la realización de sus anhelos; por eso existe una descarada lucha > por > hacerse rico, poderoso e influyente, para conseguir imponer la propia > volun > tad a los demás, y lograr así que nuestros pensamientos y deseos se > convier > tan en realidad. > Porque la existencia humana no es otra cosa que la dura lucha por > sobrevivir > y sobresalir por encima de los demás, a los que se percibe como rivales > que, > con sus propios pensamientos, apetencias y deseos, estorban que se cumplan > los propios. > Y todo esto se refleja no sólo en la vida social, sino en la política. > Ambas > son la descarnada lucha por prevalecer sobre grupos rivales, en el > disfrute > del control y efectivo aprovechamiento de los recursos necesarios para el > funcionamiento de la sociedad. Se trata entonces de imponer una forma > concre > ta de manejo, administración y usufructo del patrimonio de una mayoría, > que > debe imponerse, necesariamente, a otras visiones y formas distintas de > conce > bir la utilización de ésos recursos. Ahí surge la lucha de los distintos > par > tidos que se disputan ése derecho. > No cabe engañarse pensando que algún día cese esta lucha individual y > colecti > va. Jamás las espadas se convertirán en arados, y nunca se apacentarán > juntos > el lobo y el cordero. Entre otras razones, porque el lobo lo es porque > puede; > y el cordero lo es porque no puede ser otra cosa...por ejemplo un lobo. La > pe > lea no terminará nunca, porque está ocasionada por las necesidades humanas > de > subsistencia y propagación de la especie en las mejores condiciones. El > ideal > es vivir y reproducirse en condiciones óptimas...y todos quieren lo mismo, > y > pocos están capacitados para lograrlo. Además, las cosas realmente > importan > tes, no se consiguen gratuitamente, sino en dura lucha contra toda clase > de > obstáculos. Y no son los menores aquellos que nos plantean a todos, la > dura > lucha existencial de los demás. No es pues, cuestión de maldad o bondad, > ver > se obligados a luchar y competir. Es cuestión de necesidad. > Por eso siempre estamos solos con nostros mismos. Aúnque nos guste pensar > que > siempre estamos acompañados. Y, aúnque sea muy duro decirlo, lo único que > po > demos compartir entre todos, es la soledad de cada cual. Porque a la > mayoría > le asusta y quiere escapar de ella. ----- Seb.- Dices: "Porque la existencia humana no es otra cosa que la dura lucha por sobrevivir y sobresalir por encima de los demás". Parece que eso es lo que tenemos, gsmiga; pero éste es un hecho que no creo pueda presentarse como lo definitivamente "humano". Puede llegar un momento en que el hombre esté persuadido de que sólo es tal, en sentido natural i riguroso, cuando lo es "con" los demás. No, no es que quiera levantar un debate filosófico o como se llame. Me limitaría a dejar constancia de la idea... Saludos. Sebastián. |
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| "gsmiga" <manuf_81***mixmail.com> escribió en el mensaje news:qng525-3p.ln1***news.uned.es... > Una cosa es lo que pensamos, y otra lo que realmente ocurre. A veces, > cuando > depende de nosotros, sucede lo que previamente hemos pensado. Simplemente > lo > ponemos en práctica. > Pero en la mayoría de las ocasiones, lo que deseamos o pensamos no depende > únicamente de nuestra voluntad; y generalmente, por unas u otras > circunstan > cias, nos es imposible concretar efectívamente nuestros deseos. > Porque a lo largo de la vida, es relativamente frecuente que nuestros pro > yectos se frustren o fracasen, precísamente porque son necesarias otras vo > luntades para que se desarrollen. > Hay además algo que todos hemos podido observar. Cuando estamos en la > cresta > de la ola, cuando las cosas nos van bien, surgen amistades, ofrecimientos, > proposiciones que, en ése momento no precisamos, pero que nos imbuyen la > erra > dísima conclusión de que "tó er mundo é güeno". De ése elevado estado de > áni > mo salimos cuando atravesamos un mal momento, cuando necesitamos ayuda, > porque > las circunstancias de nuestra vida son especialmente difíciles; entonces > no > divisamos ni cerca ni lejos ésas ayudas, amistades y soluciones que > estaría > mos encantados de recibir. > Frecuentemente, cuando ya poseemos una experiencia vital apreciable, nos > da > mos cuenta que muy pocas personas han pasado a nuestro lado interesándose > realmente por nosotros. Mas bien sucede que, gran parte de la gente con la > que > nos hemos relacionado, nos ha hecho daño o ha tratado de perjudicarnos. > También hemos tenido que soportar abusos por parte de gente que tenía > algún > tipo de poder sobre nosotros, y lo utilizó en contra de nuestros derechos > o > de nuestros intereses. Incluso las relaciones familiares suelen reflejar > re > laciones de poder que se decantan siempre a favor de aquellos miembros que > ostentan una cierta posición o rango superior dentro del clan familiar. > Lo cierto es que nos pasamos gran parte de nuestra existencia tratando de > po > ner en práctica nuestros deseos...que encuentran la oposición de otros que > los imposibilitan. La gente corriente no tiene muchas posibilidades de con > seguir la realización de sus anhelos; por eso existe una descarada lucha > por > hacerse rico, poderoso e influyente, para conseguir imponer la propia > volun > tad a los demás, y lograr así que nuestros pensamientos y deseos se > convier > tan en realidad. > Porque la existencia humana no es otra cosa que la dura lucha por > sobrevivir > y sobresalir por encima de los demás, a los que se percibe como rivales > que, > con sus propios pensamientos, apetencias y deseos, estorban que se cumplan > los propios. > Y todo esto se refleja no sólo en la vida social, sino en la política. > Ambas > son la descarnada lucha por prevalecer sobre grupos rivales, en el > disfrute > del control y efectivo aprovechamiento de los recursos necesarios para el > funcionamiento de la sociedad. Se trata entonces de imponer una forma > concre > ta de manejo, administración y usufructo del patrimonio de una mayoría, > que > debe imponerse, necesariamente, a otras visiones y formas distintas de > conce > bir la utilización de ésos recursos. Ahí surge la lucha de los distintos > par > tidos que se disputan ése derecho. > No cabe engañarse pensando que algún día cese esta lucha individual y > colecti > va. Jamás las espadas se convertirán en arados, y nunca se apacentarán > juntos > el lobo y el cordero. Entre otras razones, porque el lobo lo es porque > puede; > y el cordero lo es porque no puede ser otra cosa...por ejemplo un lobo. La > pe > lea no terminará nunca, porque está ocasionada por las necesidades humanas > de > subsistencia y propagación de la especie en las mejores condiciones. El > ideal > es vivir y reproducirse en condiciones óptimas...y todos quieren lo mismo, > y > pocos están capacitados para lograrlo. Además, las cosas realmente > importan > tes, no se consiguen gratuitamente, sino en dura lucha contra toda clase > de > obstáculos. Y no son los menores aquellos que nos plantean a todos, la > dura > lucha existencial de los demás. No es pues, cuestión de maldad o bondad, > ver > se obligados a luchar y competir. Es cuestión de necesidad. > Por eso siempre estamos solos con nostros mismos. Aúnque nos guste pensar > que > siempre estamos acompañados. Y, aúnque sea muy duro decirlo, lo único que > po > demos compartir entre todos, es la soledad de cada cual. Porque a la > mayoría > le asusta y quiere escapar de ella. ----- Seb.- Dices: "Porque la existencia humana no es otra cosa que la dura lucha por sobrevivir y sobresalir por encima de los demás". Parece que eso es lo que tenemos, gsmiga; pero éste es un hecho que no creo pueda presentarse como lo definitivamente "humano". Puede llegar un momento en que el hombre esté persuadido de que sólo es tal, en sentido natural i riguroso, cuando lo es "con" los demás. No, no es que quiera levantar un debate filosófico o como se llame. Me limitaría a dejar constancia de la idea... Saludos. Sebastián. |
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| "gsmiga" <manuf_81***mixmail.com> escribió en el mensaje news:qng525-3p.ln1***news.uned.es... > Una cosa es lo que pensamos, y otra lo que realmente ocurre. A veces, > cuando > depende de nosotros, sucede lo que previamente hemos pensado. Simplemente > lo > ponemos en práctica. > Pero en la mayoría de las ocasiones, lo que deseamos o pensamos no depende > únicamente de nuestra voluntad; y generalmente, por unas u otras > circunstan > cias, nos es imposible concretar efectívamente nuestros deseos. > Porque a lo largo de la vida, es relativamente frecuente que nuestros pro > yectos se frustren o fracasen, precísamente porque son necesarias otras vo > luntades para que se desarrollen. > Hay además algo que todos hemos podido observar. Cuando estamos en la > cresta > de la ola, cuando las cosas nos van bien, surgen amistades, ofrecimientos, > proposiciones que, en ése momento no precisamos, pero que nos imbuyen la > erra > dísima conclusión de que "tó er mundo é güeno". De ése elevado estado de > áni > mo salimos cuando atravesamos un mal momento, cuando necesitamos ayuda, > porque > las circunstancias de nuestra vida son especialmente difíciles; entonces > no > divisamos ni cerca ni lejos ésas ayudas, amistades y soluciones que > estaría > mos encantados de recibir. > Frecuentemente, cuando ya poseemos una experiencia vital apreciable, nos > da > mos cuenta que muy pocas personas han pasado a nuestro lado interesándose > realmente por nosotros. Mas bien sucede que, gran parte de la gente con la > que > nos hemos relacionado, nos ha hecho daño o ha tratado de perjudicarnos. > También hemos tenido que soportar abusos por parte de gente que tenía > algún > tipo de poder sobre nosotros, y lo utilizó en contra de nuestros derechos > o > de nuestros intereses. Incluso las relaciones familiares suelen reflejar > re > laciones de poder que se decantan siempre a favor de aquellos miembros que > ostentan una cierta posición o rango superior dentro del clan familiar. > Lo cierto es que nos pasamos gran parte de nuestra existencia tratando de > po > ner en práctica nuestros deseos...que encuentran la oposición de otros que > los imposibilitan. La gente corriente no tiene muchas posibilidades de con > seguir la realización de sus anhelos; por eso existe una descarada lucha > por > hacerse rico, poderoso e influyente, para conseguir imponer la propia > volun > tad a los demás, y lograr así que nuestros pensamientos y deseos se > convier > tan en realidad. > Porque la existencia humana no es otra cosa que la dura lucha por > sobrevivir > y sobresalir por encima de los demás, a los que se percibe como rivales > que, > con sus propios pensamientos, apetencias y deseos, estorban que se cumplan > los propios. > Y todo esto se refleja no sólo en la vida social, sino en la política. > Ambas > son la descarnada lucha por prevalecer sobre grupos rivales, en el > disfrute > del control y efectivo aprovechamiento de los recursos necesarios para el > funcionamiento de la sociedad. Se trata entonces de imponer una forma > concre > ta de manejo, administración y usufructo del patrimonio de una mayoría, > que > debe imponerse, necesariamente, a otras visiones y formas distintas de > conce > bir la utilización de ésos recursos. Ahí surge la lucha de los distintos > par > tidos que se disputan ése derecho. > No cabe engañarse pensando que algún día cese esta lucha individual y > colecti > va. Jamás las espadas se convertirán en arados, y nunca se apacentarán > juntos > el lobo y el cordero. Entre otras razones, porque el lobo lo es porque > puede; > y el cordero lo es porque no puede ser otra cosa...por ejemplo un lobo. La > pe > lea no terminará nunca, porque está ocasionada por las necesidades humanas > de > subsistencia y propagación de la especie en las mejores condiciones. El > ideal > es vivir y reproducirse en condiciones óptimas...y todos quieren lo mismo, > y > pocos están capacitados para lograrlo. Además, las cosas realmente > importan > tes, no se consiguen gratuitamente, sino en dura lucha contra toda clase > de > obstáculos. Y no son los menores aquellos que nos plantean a todos, la > dura > lucha existencial de los demás. No es pues, cuestión de maldad o bondad, > ver > se obligados a luchar y competir. Es cuestión de necesidad. > Por eso siempre estamos solos con nostros mismos. Aúnque nos guste pensar > que > siempre estamos acompañados. Y, aúnque sea muy duro decirlo, lo único que > po > demos compartir entre todos, es la soledad de cada cual. Porque a la > mayoría > le asusta y quiere escapar de ella. ----- Seb.- Dices: "Porque la existencia humana no es otra cosa que la dura lucha por sobrevivir y sobresalir por encima de los demás". Parece que eso es lo que tenemos, gsmiga; pero éste es un hecho que no creo pueda presentarse como lo definitivamente "humano". Puede llegar un momento en que el hombre esté persuadido de que sólo es tal, en sentido natural i riguroso, cuando lo es "con" los demás. No, no es que quiera levantar un debate filosófico o como se llame. Me limitaría a dejar constancia de la idea... Saludos. Sebastián. |
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| "gsmiga" <manuf_81***mixmail.com> escribió en el mensaje news:qng525-3p.ln1***news.uned.es... > Una cosa es lo que pensamos, y otra lo que realmente ocurre. A veces, > cuando > depende de nosotros, sucede lo que previamente hemos pensado. Simplemente > lo > ponemos en práctica. > Pero en la mayoría de las ocasiones, lo que deseamos o pensamos no depende > únicamente de nuestra voluntad; y generalmente, por unas u otras > circunstan > cias, nos es imposible concretar efectívamente nuestros deseos. > Porque a lo largo de la vida, es relativamente frecuente que nuestros pro > yectos se frustren o fracasen, precísamente porque son necesarias otras vo > luntades para que se desarrollen. > Hay además algo que todos hemos podido observar. Cuando estamos en la > cresta > de la ola, cuando las cosas nos van bien, surgen amistades, ofrecimientos, > proposiciones que, en ése momento no precisamos, pero que nos imbuyen la > erra > dísima conclusión de que "tó er mundo é güeno". De ése elevado estado de > áni > mo salimos cuando atravesamos un mal momento, cuando necesitamos ayuda, > porque > las circunstancias de nuestra vida son especialmente difíciles; entonces > no > divisamos ni cerca ni lejos ésas ayudas, amistades y soluciones que > estaría > mos encantados de recibir. > Frecuentemente, cuando ya poseemos una experiencia vital apreciable, nos > da > mos cuenta que muy pocas personas han pasado a nuestro lado interesándose > realmente por nosotros. Mas bien sucede que, gran parte de la gente con la > que > nos hemos relacionado, nos ha hecho daño o ha tratado de perjudicarnos. > También hemos tenido que soportar abusos por parte de gente que tenía > algún > tipo de poder sobre nosotros, y lo utilizó en contra de nuestros derechos > o > de nuestros intereses. Incluso las relaciones familiares suelen reflejar > re > laciones de poder que se decantan siempre a favor de aquellos miembros que > ostentan una cierta posición o rango superior dentro del clan familiar. > Lo cierto es que nos pasamos gran parte de nuestra existencia tratando de > po > ner en práctica nuestros deseos...que encuentran la oposición de otros que > los imposibilitan. La gente corriente no tiene muchas posibilidades de con > seguir la realización de sus anhelos; por eso existe una descarada lucha > por > hacerse rico, poderoso e influyente, para conseguir imponer la propia > volun > tad a los demás, y lograr así que nuestros pensamientos y deseos se > convier > tan en realidad. > Porque la existencia humana no es otra cosa que la dura lucha por > sobrevivir > y sobresalir por encima de los demás, a los que se percibe como rivales > que, > con sus propios pensamientos, apetencias y deseos, estorban que se cumplan > los propios. > Y todo esto se refleja no sólo en la vida social, sino en la política. > Ambas > son la descarnada lucha por prevalecer sobre grupos rivales, en el > disfrute > del control y efectivo aprovechamiento de los recursos necesarios para el > funcionamiento de la sociedad. Se trata entonces de imponer una forma > concre > ta de manejo, administración y usufructo del patrimonio de una mayoría, > que > debe imponerse, necesariamente, a otras visiones y formas distintas de > conce > bir la utilización de ésos recursos. Ahí surge la lucha de los distintos > par > tidos que se disputan ése derecho. > No cabe engañarse pensando que algún día cese esta lucha individual y > colecti > va. Jamás las espadas se convertirán en arados, y nunca se apacentarán > juntos > el lobo y el cordero. Entre otras razones, porque el lobo lo es porque > puede; > y el cordero lo es porque no puede ser otra cosa...por ejemplo un lobo. La > pe > lea no terminará nunca, porque está ocasionada por las necesidades humanas > de > subsistencia y propagación de la especie en las mejores condiciones. El > ideal > es vivir y reproducirse en condiciones óptimas...y todos quieren lo mismo, > y > pocos están capacitados para lograrlo. Además, las cosas realmente > importan > tes, no se consiguen gratuitamente, sino en dura lucha contra toda clase > de > obstáculos. Y no son los menores aquellos que nos plantean a todos, la > dura > lucha existencial de los demás. No es pues, cuestión de maldad o bondad, > ver > se obligados a luchar y competir. Es cuestión de necesidad. > Por eso siempre estamos solos con nostros mismos. Aúnque nos guste pensar > que > siempre estamos acompañados. Y, aúnque sea muy duro decirlo, lo único que > po > demos compartir entre todos, es la soledad de cada cual. Porque a la > mayoría > le asusta y quiere escapar de ella. ----- Seb.- Dices: "Porque la existencia humana no es otra cosa que la dura lucha por sobrevivir y sobresalir por encima de los demás". Parece que eso es lo que tenemos, gsmiga; pero éste es un hecho que no creo pueda presentarse como lo definitivamente "humano". Puede llegar un momento en que el hombre esté persuadido de que sólo es tal, en sentido natural i riguroso, cuando lo es "con" los demás. No, no es que quiera levantar un debate filosófico o como se llame. Me limitaría a dejar constancia de la idea... Saludos. Sebastián. |
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| On 2007-12-01, Sebastián <inotnaBORRAR***ono.com> wrote: > > "gsmiga" <manuf_81***mixmail.com> escribió en el mensaje > news:qng525-3p.ln1***news.uned.es... >> Una cosa es lo que pensamos, y otra lo que realmente ocurre. A veces, >> cuando >> depende de nosotros, sucede lo que previamente hemos pensado. Simplemente >> lo >> ponemos en práctica. >> Pero en la mayoría de las ocasiones, lo que deseamos o pensamos no depende >> únicamente de nuestra voluntad; y generalmente, por unas u otras >> circunstan >> cias, nos es imposible concretar efectívamente nuestros deseos. >> Porque a lo largo de la vida, es relativamente frecuente que nuestros pro >> yectos se frustren o fracasen, precísamente porque son necesarias otras vo >> luntades para que se desarrollen. >> Hay además algo que todos hemos podido observar. Cuando estamos en la >> cresta >> de la ola, cuando las cosas nos van bien, surgen amistades, ofrecimientos, >> proposiciones que, en ése momento no precisamos, pero que nos imbuyen la >> erra >> dísima conclusión de que "tó er mundo é güeno". De ése elevado estado de >> áni >> mo salimos cuando atravesamos un mal momento, cuando necesitamos ayuda, >> porque >> las circunstancias de nuestra vida son especialmente difíciles; entonces >> no >> divisamos ni cerca ni lejos ésas ayudas, amistades y soluciones que >> estaría >> mos encantados de recibir. >> Frecuentemente, cuando ya poseemos una experiencia vital apreciable, nos >> da >> mos cuenta que muy pocas personas han pasado a nuestro lado interesándose >> realmente por nosotros. Mas bien sucede que, gran parte de la gente con la >> que >> nos hemos relacionado, nos ha hecho daño o ha tratado de perjudicarnos. >> También hemos tenido que soportar abusos por parte de gente que tenía >> algún >> tipo de poder sobre nosotros, y lo utilizó en contra de nuestros derechos >> o >> de nuestros intereses. Incluso las relaciones familiares suelen reflejar >> re >> laciones de poder que se decantan siempre a favor de aquellos miembros que >> ostentan una cierta posición o rango superior dentro del clan familiar. >> Lo cierto es que nos pasamos gran parte de nuestra existencia tratando de >> po >> ner en práctica nuestros deseos...que encuentran la oposición de otros que >> los imposibilitan. La gente corriente no tiene muchas posibilidades de con >> seguir la realización de sus anhelos; por eso existe una descarada lucha >> por >> hacerse rico, poderoso e influyente, para conseguir imponer la propia >> volun >> tad a los demás, y lograr así que nuestros pensamientos y deseos se >> convier >> tan en realidad. >> Porque la existencia humana no es otra cosa que la dura lucha por >> sobrevivir >> y sobresalir por encima de los demás, a los que se percibe como rivales >> que, >> con sus propios pensamientos, apetencias y deseos, estorban que se cumplan >> los propios. >> Y todo esto se refleja no sólo en la vida social, sino en la política. >> Ambas >> son la descarnada lucha por prevalecer sobre grupos rivales, en el >> disfrute >> del control y efectivo aprovechamiento de los recursos necesarios para el >> funcionamiento de la sociedad. Se trata entonces de imponer una forma >> concre >> ta de manejo, administración y usufructo del patrimonio de una mayoría, >> que >> debe imponerse, necesariamente, a otras visiones y formas distintas de >> conce >> bir la utilización de ésos recursos. Ahí surge la lucha de los distintos >> par >> tidos que se disputan ése derecho. >> No cabe engañarse pensando que algún día cese esta lucha individual y >> colecti >> va. Jamás las espadas se convertirán en arados, y nunca se apacentarán >> juntos >> el lobo y el cordero. Entre otras razones, porque el lobo lo es porque >> puede; >> y el cordero lo es porque no puede ser otra cosa...por ejemplo un lobo. La >> pe >> lea no terminará nunca, porque está ocasionada por las necesidades humanas >> de >> subsistencia y propagación de la especie en las mejores condiciones. El >> ideal >> es vivir y reproducirse en condiciones óptimas...y todos quieren lo mismo, >> y >> pocos están capacitados para lograrlo. Además, las cosas realmente >> importan >> tes, no se consiguen gratuitamente, sino en dura lucha contra toda clase >> de >> obstáculos. Y no son los menores aquellos que nos plantean a todos, la >> dura >> lucha existencial de los demás. No es pues, cuestión de maldad o bondad, >> ver >> se obligados a luchar y competir. Es cuestión de necesidad. >> Por eso siempre estamos solos con nostros mismos. Aúnque nos guste pensar >> que >> siempre estamos acompañados. Y, aúnque sea muy duro decirlo, lo único que >> po >> demos compartir entre todos, es la soledad de cada cual. Porque a la >> mayoría >> le asusta y quiere escapar de ella. > ----- > > Seb.- Dices: "Porque la existencia humana no es otra cosa que la dura lucha > por sobrevivir > y sobresalir por encima de los demás". Parece que eso es lo que tenemos, > gsmiga; pero éste es un hecho que no creo pueda presentarse como lo > definitivamente "humano". Puede llegar un momento en que el hombre esté > persuadido de que sólo es tal, en sentido natural i riguroso, cuando lo es > "con" los demás. No, no es que quiera levantar un debate filosófico o como > se llame. Me limitaría a dejar constancia de la idea... Saludos. > > Sebastián. > > Tienes razón en lo que dices, Sebastián. El hombre es un ser "social", y está forzado a colaborar con los demás para organizar la sociedad, que es la única forma posíble de vivir para las personas. Sería inconcebíble un mundo de eremitas, cada uno metido en su cueva y desentendido del resto. Sin embargo, tú sabes muy bien, que la propia existencia social está some tida a tensiones constantes propiciadas por eso que llamamos "progreso", sin el cual tampoco podríamos vivir demasiado bien. La lucha por vivir en las mejores condiciones posíbles es la que propicia los afanes de mejora general y particular de la existencia humana. Pero el progreso lleva anejas una se rie de circunstancias como la competencia y la lucha constante por descu brir la mejor manera de allegar recursos para investigar, para producir más bienes y servicios y mejorar su calidad, ctc. Y todo eso genera rivali dad, porque complejiza la existencia de las personas inmersas en un mundo en que se convierten en "recursos humanos", y por tanto, en alguna medida dejan de ser considerados estrictamente personas dignas de un trato distin to del de meros "agentes productores de riqueza". A éste respecto, es curio sísimo comprobar como, tratando de vivir cada vez mejor, de disfrutar de mejores bienes, se hace invivíble la vida de la gente sencilla, que se ve inmersa en la vorágine de una competencia extrema para tratar de cumplir las exigencias laborales y sociales que se les imponen. Significativo es que la enfermedad más corriente de éste último fin-comienzo de siglo, sea la de presión anímica que ocasiona muchísimo absentismo laboral, con los costes que éso supone para el Estado, y la carga, a veces insoportable, de los des graciados que deben padecer una dolencia seria, que los incapacita para lle var una vida normal. Son enfermos de "soledad". Interior y exterior. Gentes que se dan cuenta de que la carga social que se les impone es tan tremenda e insoportable, que les arrebata cualquier atisbo de vida plena y aprovecha ble. La misma manía de "comprar" todo lo que se vende, sin necesitarlo real mente, no es más que otro síntoma de un aislamiento que la persona siente a su alrededor, y que trata de paliar adquiriendo objetos y cachivaches que no le serán útiles para nada. Otro síntoma de desasosiego interior, es la extremada agresividad que se da en algunas facetas de la vida, como por ejemplo en la conducción de vehículos, que muchos aprovechan para desahogo de sus frustraciones. Por último están los usos sociales, en los que se im buye en la mente de las personas ideologías disparatadas; basta contemplar cualquier programa televisívo para darse cuenta de que los personajes y los argumentos que desarrollan son completamente alienantes, con la desgracia añadida de que los habituales consumidores de ése tipo de programación son aquellas capas sociales menos ilustradas o culturizadas, que acaban por pen sar que la vida real es igual o muy parecida a lo que ven en los platós. Y esa gente que se engancha a la telebasura, también está enferma de soledad. Enfín, amigo Sebastián, que os queda mucha labor por realizar a todos los que os preocupáis de la gente. Médicos, sociólogos, sacerdotes, psicólogos... tenéis mucha era para trillar por delante. Tú lo sabes mejor que yo, porque tu actividad te pone en contacto con algo muy precioso de la gente: su con ciencia. Cuestión distinta será analizar si hoy queda mucha gente a la que realmente le importe su conciencia. Pero ése ya sería tema para otra charla. Un saludo. |
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| On 2007-12-01, Sebastián <inotnaBORRAR***ono.com> wrote: > > "gsmiga" <manuf_81***mixmail.com> escribió en el mensaje > news:qng525-3p.ln1***news.uned.es... >> Una cosa es lo que pensamos, y otra lo que realmente ocurre. A veces, >> cuando >> depende de nosotros, sucede lo que previamente hemos pensado. Simplemente >> lo >> ponemos en práctica. >> Pero en la mayoría de las ocasiones, lo que deseamos o pensamos no depende >> únicamente de nuestra voluntad; y generalmente, por unas u otras >> circunstan >> cias, nos es imposible concretar efectívamente nuestros deseos. >> Porque a lo largo de la vida, es relativamente frecuente que nuestros pro >> yectos se frustren o fracasen, precísamente porque son necesarias otras vo >> luntades para que se desarrollen. >> Hay además algo que todos hemos podido observar. Cuando estamos en la >> cresta >> de la ola, cuando las cosas nos van bien, surgen amistades, ofrecimientos, >> proposiciones que, en ése momento no precisamos, pero que nos imbuyen la >> erra >> dísima conclusión de que "tó er mundo é güeno". De ése elevado estado de >> áni >> mo salimos cuando atravesamos un mal momento, cuando necesitamos ayuda, >> porque >> las circunstancias de nuestra vida son especialmente difíciles; entonces >> no >> divisamos ni cerca ni lejos ésas ayudas, amistades y soluciones que >> estaría >> mos encantados de recibir. >> Frecuentemente, cuando ya poseemos una experiencia vital apreciable, nos >> da >> mos cuenta que muy pocas personas han pasado a nuestro lado interesándose >> realmente por nosotros. Mas bien sucede que, gran parte de la gente con la >> que >> nos hemos relacionado, nos ha hecho daño o ha tratado de perjudicarnos. >> También hemos tenido que soportar abusos por parte de gente que tenía >> algún >> tipo de poder sobre nosotros, y lo utilizó en contra de nuestros derechos >> o >> de nuestros intereses. Incluso las relaciones familiares suelen reflejar >> re >> laciones de poder que se decantan siempre a favor de aquellos miembros que >> ostentan una cierta posición o rango superior dentro del clan familiar. >> Lo cierto es que nos pasamos gran parte de nuestra existencia tratando de >> po >> ner en práctica nuestros deseos...que encuentran la oposición de otros que >> los imposibilitan. La gente corriente no tiene muchas posibilidades de con >> seguir la realización de sus anhelos; por eso existe una descarada lucha >> por >> hacerse rico, poderoso e influyente, para conseguir imponer la propia >> volun >> tad a los demás, y lograr así que nuestros pensamientos y deseos se >> convier >> tan en realidad. >> Porque la existencia humana no es otra cosa que la dura lucha por >> sobrevivir >> y sobresalir por encima de los demás, a los que se percibe como rivales >> que, >> con sus propios pensamientos, apetencias y deseos, estorban que se cumplan >> los propios. >> Y todo esto se refleja no sólo en la vida social, sino en la política. >> Ambas >> son la descarnada lucha por prevalecer sobre grupos rivales, en el >> disfrute >> del control y efectivo aprovechamiento de los recursos necesarios para el >> funcionamiento de la sociedad. Se trata entonces de imponer una forma >> concre >> ta de manejo, administración y usufructo del patrimonio de una mayoría, >> que >> debe imponerse, necesariamente, a otras visiones y formas distintas de >> conce >> bir la utilización de ésos recursos. Ahí surge la lucha de los distintos >> par >> tidos que se disputan ése derecho. >> No cabe engañarse pensando que algún día cese esta lucha individual y >> colecti >> va. Jamás las espadas se convertirán en arados, y nunca se apacentarán >> juntos >> el lobo y el cordero. Entre otras razones, porque el lobo lo es porque >> puede; >> y el cordero lo es porque no puede ser otra cosa...por ejemplo un lobo. La >> pe >> lea no terminará nunca, porque está ocasionada por las necesidades humanas >> de >> subsistencia y propagación de la especie en las mejores condiciones. El >> ideal >> es vivir y reproducirse en condiciones óptimas...y todos quieren lo mismo, >> y >> pocos están capacitados para lograrlo. Además, las cosas realmente >> importan >> tes, no se consiguen gratuitamente, sino en dura lucha contra toda clase >> de >> obstáculos. Y no son los menores aquellos que nos plantean a todos, la >> dura >> lucha existencial de los demás. No es pues, cuestión de maldad o bondad, >> ver >> se obligados a luchar y competir. Es cuestión de necesidad. >> Por eso siempre estamos solos con nostros mismos. Aúnque nos guste pensar >> que >> siempre estamos acompañados. Y, aúnque sea muy duro decirlo, lo único que >> po >> demos compartir entre todos, es la soledad de cada cual. Porque a la >> mayoría >> le asusta y quiere escapar de ella. > ----- > > Seb.- Dices: "Porque la existencia humana no es otra cosa que la dura lucha > por sobrevivir > y sobresalir por encima de los demás". Parece que eso es lo que tenemos, > gsmiga; pero éste es un hecho que no creo pueda presentarse como lo > definitivamente "humano". Puede llegar un momento en que el hombre esté > persuadido de que sólo es tal, en sentido natural i riguroso, cuando lo es > "con" los demás. No, no es que quiera levantar un debate filosófico o como > se llame. Me limitaría a dejar constancia de la idea... Saludos. > > Sebastián. > > Tienes razón en lo que dices, Sebastián. El hombre es un ser "social", y está forzado a colaborar con los demás para organizar la sociedad, que es la única forma posíble de vivir para las personas. Sería inconcebíble un mundo de eremitas, cada uno metido en su cueva y desentendido del resto. Sin embargo, tú sabes muy bien, que la propia existencia social está some tida a tensiones constantes propiciadas por eso que llamamos "progreso", sin el cual tampoco podríamos vivir demasiado bien. La lucha por vivir en las mejores condiciones posíbles es la que propicia los afanes de mejora general y particular de la existencia humana. Pero el progreso lleva anejas una se rie de circunstancias como la competencia y la lucha constante por descu brir la mejor manera de allegar recursos para investigar, para producir más bienes y servicios y mejorar su calidad, ctc. Y todo eso genera rivali dad, porque complejiza la existencia de las personas inmersas en un mundo en que se convierten en "recursos humanos", y por tanto, en alguna medida dejan de ser considerados estrictamente personas dignas de un trato distin to del de meros "agentes productores de riqueza". A éste respecto, es curio sísimo comprobar como, tratando de vivir cada vez mejor, de disfrutar de mejores bienes, se hace invivíble la vida de la gente sencilla, que se ve inmersa en la vorágine de una competencia extrema para tratar de cumplir las exigencias laborales y sociales que se les imponen. Significativo es que la enfermedad más corriente de éste último fin-comienzo de siglo, sea la de presión anímica que ocasiona muchísimo absentismo laboral, con los costes que éso supone para el Estado, y la carga, a veces insoportable, de los des graciados que deben padecer una dolencia seria, que los incapacita para lle var una vida normal. Son enfermos de "soledad". Interior y exterior. Gentes que se dan cuenta de que la carga social que se les impone es tan tremenda e insoportable, que les arrebata cualquier atisbo de vida plena y aprovecha ble. La misma manía de "comprar" todo lo que se vende, sin necesitarlo real mente, no es más que otro síntoma de un aislamiento que la persona siente a su alrededor, y que trata de paliar adquiriendo objetos y cachivaches que no le serán útiles para nada. Otro síntoma de desasosiego interior, es la extremada agresividad que se da en algunas facetas de la vida, como por ejemplo en la conducción de vehículos, que muchos aprovechan para desahogo de sus frustraciones. Por último están los usos sociales, en los que se im buye en la mente de las personas ideologías disparatadas; basta contemplar cualquier programa televisívo para darse cuenta de que los personajes y los argumentos que desarrollan son completamente alienantes, con la desgracia añadida de que los habituales consumidores de ése tipo de programación son aquellas capas sociales menos ilustradas o culturizadas, que acaban por pen sar que la vida real es igual o muy parecida a lo que ven en los platós. Y esa gente que se engancha a la telebasura, también está enferma de soledad. Enfín, amigo Sebastián, que os queda mucha labor por realizar a todos los que os preocupáis de la gente. Médicos, sociólogos, sacerdotes, psicólogos... tenéis mucha era para trillar por delante. Tú lo sabes mejor que yo, porque tu actividad te pone en contacto con algo muy precioso de la gente: su con ciencia. Cuestión distinta será analizar si hoy queda mucha gente a la que realmente le importe su conciencia. Pero ése ya sería tema para otra charla. Un saludo. |
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| On 2007-12-01, Sebastián <inotnaBORRAR***ono.com> wrote: > > "gsmiga" <manuf_81***mixmail.com> escribió en el mensaje > news:qng525-3p.ln1***news.uned.es... >> Una cosa es lo que pensamos, y otra lo que realmente ocurre. A veces, >> cuando >> depende de nosotros, sucede lo que previamente hemos pensado. Simplemente >> lo >> ponemos en práctica. >> Pero en la mayoría de las ocasiones, lo que deseamos o pensamos no depende >> únicamente de nuestra voluntad; y generalmente, por unas u otras >> circunstan >> cias, nos es imposible concretar efectívamente nuestros deseos. >> Porque a lo largo de la vida, es relativamente frecuente que nuestros pro >> yectos se frustren o fracasen, precísamente porque son necesarias otras vo >> luntades para que se desarrollen. >> Hay además algo que todos hemos podido observar. Cuando estamos en la >> cresta >> de la ola, cuando las cosas nos van bien, surgen amistades, ofrecimientos, >> proposiciones que, en ése momento no precisamos, pero que nos imbuyen la >> erra >> dísima conclusión de que "tó er mundo é güeno". De ése elevado estado de >> áni >> mo salimos cuando atravesamos un mal momento, cuando necesitamos ayuda, >> porque >> las circunstancias de nuestra vida son especialmente difíciles; entonces >> no >> divisamos ni cerca ni lejos ésas ayudas, amistades y soluciones que >> estaría >> mos encantados de recibir. >> Frecuentemente, cuando ya poseemos una experiencia vital apreciable, nos >> da >> mos cuenta que muy pocas personas han pasado a nuestro lado interesándose >> realmente por nosotros. Mas bien sucede que, gran parte de la gente con la >> que >> nos hemos relacionado, nos ha hecho daño o ha tratado de perjudicarnos. >> También hemos tenido que soportar abusos por parte de gente que tenía >> algún >> tipo de poder sobre nosotros, y lo utilizó en contra de nuestros derechos >> o >> de nuestros intereses. Incluso las relaciones familiares suelen reflejar >> re >> laciones de poder que se decantan siempre a favor de aquellos miembros que >> ostentan una cierta posición o rango superior dentro del clan familiar. >> Lo cierto es que nos pasamos gran parte de nuestra existencia tratando de >> po >> ner en práctica nuestros deseos...que encuentran la oposición de otros que >> los imposibilitan. La gente corriente no tiene muchas posibilidades de con >> seguir la realización de sus anhelos; por eso existe una descarada lucha >> por >> hacerse rico, poderoso e influyente, para conseguir imponer la propia >> volun >> tad a los demás, y lograr así que nuestros pensamientos y deseos se >> convier >> tan en realidad. >> Porque la existencia humana no es otra cosa que la dura lucha por >> sobrevivir >> y sobresalir por encima de los demás, a los que se percibe como rivales >> que, >> con sus propios pensamientos, apetencias y deseos, estorban que se cumplan >> los propios. >> Y todo esto se refleja no sólo en la vida social, sino en la política. >> Ambas >> son la descarnada lucha por prevalecer sobre grupos rivales, en el >> disfrute >> del control y efectivo aprovechamiento de los recursos necesarios para el >> funcionamiento de la sociedad. Se trata entonces de imponer una forma >> concre >> ta de manejo, administración y usufructo del patrimonio de una mayoría, >> que >> debe imponerse, necesariamente, a otras visiones y formas distintas de >> conce >> bir la utilización de ésos recursos. Ahí surge la lucha de los distintos >> par >> tidos que se disputan ése derecho. >> No cabe engañarse pensando que algún día cese esta lucha individual y >> colecti >> va. Jamás las espadas se convertirán en arados, y nunca se apacentarán >> juntos >> el lobo y el cordero. Entre otras razones, porque el lobo lo es porque >> puede; >> y el cordero lo es porque no puede ser otra cosa...por ejemplo un lobo. La >> pe >> lea no terminará nunca, porque está ocasionada por las necesidades humanas >> de >> subsistencia y propagación de la especie en las mejores condiciones. El >> ideal >> es vivir y reproducirse en condiciones óptimas...y todos quieren lo mismo, >> y >> pocos están capacitados para lograrlo. Además, las cosas realmente >> importan >> tes, no se consiguen gratuitamente, sino en dura lucha contra toda clase >> de >> obstáculos. Y no son los menores aquellos que nos plantean a todos, la >> dura >> lucha existencial de los demás. No es pues, cuestión de maldad o bondad, >> ver >> se obligados a luchar y competir. Es cuestión de necesidad. >> Por eso siempre estamos solos con nostros mismos. Aúnque nos guste pensar >> que >> siempre estamos acompañados. Y, aúnque sea muy duro decirlo, lo único que >> po >> demos compartir entre todos, es la soledad de cada cual. Porque a la >> mayoría >> le asusta y quiere escapar de ella. > ----- > > Seb.- Dices: "Porque la existencia humana no es otra cosa que la dura lucha > por sobrevivir > y sobresalir por encima de los demás". Parece que eso es lo que tenemos, > gsmiga; pero éste es un hecho que no creo pueda presentarse como lo > definitivamente "humano". Puede llegar un momento en que el hombre esté > persuadido de que sólo es tal, en sentido natural i riguroso, cuando lo es > "con" los demás. No, no es que quiera levantar un debate filosófico o como > se llame. Me limitaría a dejar constancia de la idea... Saludos. > > Sebastián. > > Tienes razón en lo que dices, Sebastián. El hombre es un ser "social", y está forzado a colaborar con los demás para organizar la sociedad, que es la única forma posíble de vivir para las personas. Sería inconcebíble un mundo de eremitas, cada uno metido en su cueva y desentendido del resto. Sin embargo, tú sabes muy bien, que la propia existencia social está some tida a tensiones constantes propiciadas por eso que llamamos "progreso", sin el cual tampoco podríamos vivir demasiado bien. La lucha por vivir en las mejores condiciones posíbles es la que propicia los afanes de mejora general y particular de la existencia humana. Pero el progreso lleva anejas una se rie de circunstancias como la competencia y la lucha constante por descu brir la mejor manera de allegar recursos para investigar, para producir más bienes y servicios y mejorar su calidad, ctc. Y todo eso genera rivali dad, porque complejiza la existencia de las personas inmersas en un mundo en que se convierten en "recursos humanos", y por tanto, en alguna medida dejan de ser considerados estrictamente personas dignas de un trato distin to del de meros "agentes productores de riqueza". A éste respecto, es curio sísimo comprobar como, tratando de vivir cada vez mejor, de disfrutar de mejores bienes, se hace invivíble la vida de la gente sencilla, que se ve inmersa en la vorágine de una competencia extrema para tratar de cumplir las exigencias laborales y sociales que se les imponen. Significativo es que la enfermedad más corriente de éste último fin-comienzo de siglo, sea la de presión anímica que ocasiona muchísimo absentismo laboral, con los costes que éso supone para el Estado, y la carga, a veces insoportable, de los des graciados que deben padecer una dolencia seria, que los incapacita para lle var una vida normal. Son enfermos de "soledad". Interior y exterior. Gentes que se dan cuenta de que la carga social que se les impone es tan tremenda e insoportable, que les arrebata cualquier atisbo de vida plena y aprovecha ble. La misma manía de "comprar" todo lo que se vende, sin necesitarlo real mente, no es más que otro síntoma de un aislamiento que la persona siente a su alrededor, y que trata de paliar adquiriendo objetos y cachivaches que no le serán útiles para nada. Otro síntoma de desasosiego interior, es la extremada agresividad que se da en algunas facetas de la vida, como por ejemplo en la conducción de vehículos, que muchos aprovechan para desahogo de sus frustraciones. Por último están los usos sociales, en los que se im buye en la mente de las personas ideologías disparatadas; basta contemplar cualquier programa televisívo para darse cuenta de que los personajes y los argumentos que desarrollan son completamente alienantes, con la desgracia añadida de que los habituales consumidores de ése tipo de programación son aquellas capas sociales menos ilustradas o culturizadas, que acaban por pen sar que la vida real es igual o muy parecida a lo que ven en los platós. Y esa gente que se engancha a la telebasura, también está enferma de soledad. Enfín, amigo Sebastián, que os queda mucha labor por realizar a todos los que os preocupáis de la gente. Médicos, sociólogos, sacerdotes, psicólogos... tenéis mucha era para trillar por delante. Tú lo sabes mejor que yo, porque tu actividad te pone en contacto con algo muy precioso de la gente: su con ciencia. Cuestión distinta será analizar si hoy queda mucha gente a la que realmente le importe su conciencia. Pero ése ya sería tema para otra charla. Un saludo. |
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| On 2007-12-01, Sebastián <inotnaBORRAR***ono.com> wrote: > > "gsmiga" <manuf_81***mixmail.com> escribió en el mensaje > news:qng525-3p.ln1***news.uned.es... >> Una cosa es lo que pensamos, y otra lo que realmente ocurre. A veces, >> cuando >> depende de nosotros, sucede lo que previamente hemos pensado. Simplemente >> lo >> ponemos en práctica. >> Pero en la mayoría de las ocasiones, lo que deseamos o pensamos no depende >> únicamente de nuestra voluntad; y generalmente, por unas u otras >> circunstan >> cias, nos es imposible concretar efectívamente nuestros deseos. >> Porque a lo largo de la vida, es relativamente frecuente que nuestros pro >> yectos se frustren o fracasen, precísamente porque son necesarias otras vo >> luntades para que se desarrollen. >> Hay además algo que todos hemos podido observar. Cuando estamos en la >> cresta >> de la ola, cuando las cosas nos van bien, surgen amistades, ofrecimientos, >> proposiciones que, en ése momento no precisamos, pero que nos imbuyen la >> erra >> dísima conclusión de que "tó er mundo é güeno". De ése elevado estado de >> áni >> mo salimos cuando atravesamos un mal momento, cuando necesitamos ayuda, >> porque >> las circunstancias de nuestra vida son especialmente difíciles; entonces >> no >> divisamos ni cerca ni lejos ésas ayudas, amistades y soluciones que >> estaría >> mos encantados de recibir. >> Frecuentemente, cuando ya poseemos una experiencia vital apreciable, nos >> da >> mos cuenta que muy pocas personas han pasado a nuestro lado interesándose >> realmente por nosotros. Mas bien sucede que, gran parte de la gente con la >> que >> nos hemos relacionado, nos ha hecho daño o ha tratado de perjudicarnos. >> También hemos tenido que soportar abusos por parte de gente que tenía >> algún >> tipo de poder sobre nosotros, y lo utilizó en contra de nuestros derechos >> o >> de nuestros intereses. Incluso las relaciones familiares suelen reflejar >> re >> laciones de poder que se decantan siempre a favor de aquellos miembros que >> ostentan una cierta posición o rango superior dentro del clan familiar. >> Lo cierto es que nos pasamos gran parte de nuestra existencia tratando de >> po >> ner en práctica nuestros deseos...que encuentran la oposición de otros que >> los imposibilitan. La gente corriente no tiene muchas posibilidades de con >> seguir la realización de sus anhelos; por eso existe una descarada lucha >> por >> hacerse rico, poderoso e influyente, para conseguir imponer la propia >> volun >> tad a los demás, y lograr así que nuestros pensamientos y deseos se >> convier >> tan en realidad. >> Porque la existencia humana no es otra cosa que la dura lucha por >> sobrevivir >> y sobresalir por encima de los demás, a los que se percibe como rivales >> que, >> con sus propios pensamientos, apetencias y deseos, estorban que se cumplan >> los propios. >> Y todo esto se refleja no sólo en la vida social, sino en la política. >> Ambas >> son la descarnada lucha por prevalecer sobre grupos rivales, en el >> disfrute >> del control y efectivo aprovechamiento de los recursos necesarios para el >> funcionamiento de la sociedad. Se trata entonces de imponer una forma >> concre >> ta de manejo, administración y usufructo del patrimonio de una mayoría, >> que >> debe imponerse, necesariamente, a otras visiones y formas distintas de >> conce >> bir la utilización de ésos recursos. Ahí surge la lucha de los distintos >> par >> tidos que se disputan ése derecho. >> No cabe engañarse pensando que algún día cese esta lucha individual y >> colecti >> va. Jamás las espadas se convertirán en arados, y nunca se apacentarán >> juntos >> el lobo y el cordero. Entre otras razones, porque el lobo lo es porque >> puede; >> y el cordero lo es porque no puede ser otra cosa...por ejemplo un lobo. La >> pe >> lea no terminará nunca, porque está ocasionada por las necesidades humanas >> de >> subsistencia y propagación de la especie en las mejores condiciones. El >> ideal >> es vivir y reproducirse en condiciones óptimas...y todos quieren lo mismo, >> y >> pocos están capacitados para lograrlo. Además, las cosas realmente >> importan >> tes, no se consiguen gratuitamente, sino en dura lucha contra toda clase >> de >> obstáculos. Y no son los menores aquellos que nos plantean a todos, la >> dura >> lucha existencial de los demás. No es pues, cuestión de maldad o bondad, >> ver >> se obligados a luchar y competir. Es cuestión de necesidad. >> Por eso siempre estamos solos con nostros mismos. Aúnque nos guste pensar >> que >> siempre estamos acompañados. Y, aúnque sea muy duro decirlo, lo único que >> po >> demos compartir entre todos, es la soledad de cada cual. Porque a la >> mayoría >> le asusta y quiere escapar de ella. > ----- > > Seb.- Dices: "Porque la existencia humana no es otra cosa que la dura lucha > por sobrevivir > y sobresalir por encima de los demás". Parece que eso es lo que tenemos, > gsmiga; pero éste es un hecho que no creo pueda presentarse como lo > definitivamente "humano". Puede llegar un momento en que el hombre esté > persuadido de que sólo es tal, en sentido natural i riguroso, cuando lo es > "con" los demás. No, no es que quiera levantar un debate filosófico o como > se llame. Me limitaría a dejar constancia de la idea... Saludos. > > Sebastián. > > Tienes razón en lo que dices, Sebastián. El hombre es un ser "social", y está forzado a colaborar con los demás para organizar la sociedad, que es la única forma posíble de vivir para las personas. Sería inconcebíble un mundo de eremitas, cada uno metido en su cueva y desentendido del resto. Sin embargo, tú sabes muy bien, que la propia existencia social está some tida a tensiones constantes propiciadas por eso que llamamos "progreso", sin el cual tampoco podríamos vivir demasiado bien. La lucha por vivir en las mejores condiciones posíbles es la que propicia los afanes de mejora general y particular de la existencia humana. Pero el progreso lleva anejas una se rie de circunstancias como la competencia y la lucha constante por descu brir la mejor manera de allegar recursos para investigar, para producir más bienes y servicios y mejorar su calidad, ctc. Y todo eso genera rivali dad, porque complejiza la existencia de las personas inmersas en un mundo en que se convierten en "recursos humanos", y por tanto, en alguna medida dejan de ser considerados estrictamente personas dignas de un trato distin to del de meros "agentes productores de riqueza". A éste respecto, es curio sísimo comprobar como, tratando de vivir cada vez mejor, de disfrutar de mejores bienes, se hace invivíble la vida de la gente sencilla, que se ve inmersa en la vorágine de una competencia extrema para tratar de cumplir las exigencias laborales y sociales que se les imponen. Significativo es que la enfermedad más corriente de éste último fin-comienzo de siglo, sea la de presión anímica que ocasiona muchísimo absentismo laboral, con los costes que éso supone para el Estado, y la carga, a veces insoportable, de los des graciados que deben padecer una dolencia seria, que los incapacita para lle var una vida normal. Son enfermos de "soledad". Interior y exterior. Gentes que se dan cuenta de que la carga social que se les impone es tan tremenda e insoportable, que les arrebata cualquier atisbo de vida plena y aprovecha ble. La misma manía de "comprar" todo lo que se vende, sin necesitarlo real mente, no es más que otro síntoma de un aislamiento que la persona siente a su alrededor, y que trata de paliar adquiriendo objetos y cachivaches que no le serán útiles para nada. Otro síntoma de desasosiego interior, es la extremada agresividad que se da en algunas facetas de la vida, como por ejemplo en la conducción de vehículos, que muchos aprovechan para desahogo de sus frustraciones. Por último están los usos sociales, en los que se im buye en la mente de las personas ideologías disparatadas; basta contemplar cualquier programa televisívo para darse cuenta de que los personajes y los argumentos que desarrollan son completamente alienantes, con la desgracia añadida de que los habituales consumidores de ése tipo de programación son aquellas capas sociales menos ilustradas o culturizadas, que acaban por pen sar que la vida real es igual o muy parecida a lo que ven en los platós. Y esa gente que se engancha a la telebasura, también está enferma de soledad. Enfín, amigo Sebastián, que os queda mucha labor por realizar a todos los que os preocupáis de la gente. Médicos, sociólogos, sacerdotes, psicólogos... tenéis mucha era para trillar por delante. Tú lo sabes mejor que yo, porque tu actividad te pone en contacto con algo muy precioso de la gente: su con ciencia. Cuestión distinta será analizar si hoy queda mucha gente a la que realmente le importe su conciencia. Pero ése ya sería tema para otra charla. Un saludo. |
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| "gsmiga" <manuf_81***mixmail.com> escribió en el mensaje news:17sb25-0n.ln1***news.uned.es... > On 2007-12-01, Sebastián <inotnaBORRAR***ono.com> wrote: >> >> Seb.- Dices: "Porque la existencia humana no es otra cosa que la dura >> lucha >> por sobrevivir >> y sobresalir por encima de los demás". Parece que eso es lo que tenemos, >> gsmiga; pero éste es un hecho que no creo pueda presentarse como lo >> definitivamente "humano". Puede llegar un momento en que el hombre esté >> persuadido de que sólo es tal, en sentido natural i riguroso, cuando lo >> es >> "con" los demás. No, no es que quiera levantar un debate filosófico o >> como >> se llame. Me limitaría a dejar constancia de la idea... Saludos. >> >> Sebastián. >> Tienes razón en lo que dices, Sebastián. El hombre es un ser "social", y > está forzado a colaborar con los demás para organizar la sociedad, que es > la única forma posíble de vivir para las personas. Sería inconcebíble un > mundo de eremitas, cada uno metido en su cueva y desentendido del resto. > Sin embargo, tú sabes muy bien, que la propia existencia social está some > tida a tensiones constantes propiciadas por eso que llamamos "progreso", > sin > el cual tampoco podríamos vivir demasiado bien. La lucha por vivir en las > mejores condiciones posíbles es la que propicia los afanes de mejora > general > y particular de la existencia humana. Pero el progreso lleva anejas una > se > rie de circunstancias como la competencia y la lucha constante por descu > brir la mejor manera de allegar recursos para investigar, para producir > más bienes y servicios y mejorar su calidad, ctc. Y todo eso genera > rivali > dad, porque complejiza la existencia de las personas inmersas en un mundo > en que se convierten en "recursos humanos", y por tanto, en alguna medida > dejan de ser considerados estrictamente personas dignas de un trato > distin > to del de meros "agentes productores de riqueza". A éste respecto, es > curio > sísimo comprobar como, tratando de vivir cada vez mejor, de disfrutar de > mejores bienes, se hace invivíble la vida de la gente sencilla, que se ve > inmersa en la vorágine de una competencia extrema para tratar de cumplir > las > exigencias laborales y sociales que se les imponen. Significativo es que > la enfermedad más corriente de éste último fin-comienzo de siglo, sea la > de > presión anímica que ocasiona muchísimo absentismo laboral, con los costes > que éso supone para el Estado, y la carga, a veces insoportable, de los > des > graciados que deben padecer una dolencia seria, que los incapacita para > lle > var una vida normal. Son enfermos de "soledad". Interior y exterior. > Gentes > que se dan cuenta de que la carga social que se les impone es tan > tremenda > e insoportable, que les arrebata cualquier atisbo de vida plena y > aprovecha > ble. La misma manía de "comprar" todo lo que se vende, sin necesitarlo > real > mente, no es más que otro síntoma de un aislamiento que la persona siente > a su alrededor, y que trata de paliar adquiriendo objetos y cachivaches > que > no le serán útiles para nada. Otro síntoma de desasosiego interior, es la > extremada agresividad que se da en algunas facetas de la vida, como por > ejemplo en la conducción de vehículos, que muchos aprovechan para > desahogo > de sus frustraciones. Por último están los usos sociales, en los que se > im > buye en la mente de las personas ideologías disparatadas; basta > contemplar > cualquier programa televisívo para darse cuenta de que los personajes y > los > argumentos que desarrollan son completamente alienantes, con la desgracia > añadida de que los habituales consumidores de ése tipo de programación > son > aquellas capas sociales menos ilustradas o culturizadas, que acaban por > pen > sar que la vida real es igual o muy parecida a lo que ven en los platós. > Y > esa gente que se engancha a la telebasura, también está enferma de > soledad. > Enfín, amigo Sebastián, que os queda mucha labor por realizar a todos los > que os preocupáis de la gente. Médicos, sociólogos, sacerdotes, > psicólogos... > tenéis mucha era para trillar por delante. Tú lo sabes mejor que yo, > porque > tu actividad te pone en contacto con algo muy precioso de la gente: su > con > ciencia. Cuestión distinta será analizar si hoy queda mucha gente a la > que > realmente le importe su conciencia. Pero ése ya sería tema para otra > charla. > Un saludo----- Seb.- Relatas lo que sin duda podría relatar mucha gente. Yo no sabría qué corregir. La condena de esta larga marcha también puede verse, creo yo, en este hecho: aún en el mundo más avanzado de hoy, la inmensa mayoría de la gente se limita a un intento individual -y sin alianzas- de sobrevivir. En los mejores casos, todo lo que suele ocurrir es que esa supervivencia es más amplia o más firme. Por decir algo. Saludos. Sebastián. |
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