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| Los pabellones militares de Orense eran dos bloques paralelos de casas se paradas por una carreterilla interior. Las viviendas de los oficiales da ban a la calle Capitán Cortés. Las de los suboficiales daba a la carretera de la Lonia, llamada así porque conducía al río del mismo nombre. Al oeste estaba un amplio descampado que había sido, muchos años antes, el campo de fútbol de la Unión Deportiva Orensana. Pero en nuestra época estaba a nues tra disposición para jugar y correr a nuestras anchas. A doscientos metros del campo, discurría la vía del ferrocarril Madrid-Zamora-Orense-Vigo. En más de una ocasión nos sorprendió el tren metidos en el túnel de La Rabaza. La verdad es que ver pasar un tren a toda mecha metidos dentro del túnel y pegados a sus paredes es un espectáculo-lo de espectáculo es real, porque la potente luz de la locomotora iluminaba la oscuridad en que nos encon trábamos y daba tonos dantescos a la situación-para no olvidar. Pero yo quería hablar aquí de la piscina que en el patio de los oficiales se construyó para que la chiquillería disfrutase de un desahogo en aquellos tórridos días del verano orensano, en que no sopla un brizna de aire que lle var al pulmón, y la temperatura rebasa los cuarenta grados. Porque en aque lla España de mi infancia, únicamente podíamos disfrutar unos días del mar aquellos que teníamos familia en la costa. Los demás debían buscarse otras formas de acomodarse a las altas temperaturas. Estaba el río, y, en nuestro caso, la "piscina". Que a pesar de su pomposo nombre no era más que un estan que de cemento de 20x20 metros, con un calado en el sitio más profundo de un metro y diez, aproximadamente. Había el inconveniente de que no tenía tubería propia; de modo que cada tres días venía un camión aljibe del cuartel de San Francisco, con dos soldados que tras vaciar la "piscina", procedían a llenarla para nuestro uso y disfru te. Allí nos metíamos gozosamente toda la rapazallada de los pabellones, y debo añadir que, a pesar de ser muchos-porque las familias se reproducían de lo lindo en aquella época-invitábamos a amiguitos que eran de fuera de nues tro restringido círculo, para que se chapuzasen a gusto. Los sábados eran días especiales. A la mañanita aparecía el asistente del co mandante Justo-el único que nos hacía caso-y procedía a avisarnos... -Niños...que viene el comandante. Aparecía el interfecto embutido en un albornoz moruno con capucha, e inmediata mente se organizaban los "campeonatos". Provisto de un silbato, se colocaba en un lateral y preguntaba... -A ver...¿quien va a ganr hoy? Enseguida procedía a numerarnos en grupos de diez, según edades y sexos. Y ac to seguido, tocaba el silbato y allá nos lanzábamos hacia el extremo opuesto a ver quien llegaba primero. Al campeón le daba un palo de regaliz-muy bueno pa ra acabar con las lombrices intestinales-y le dejaba tocar el silbato de sali da de la tanda siguiente. Al terminar los campeonatos, muy solemnemente, se despojaba del albornoz y se quedaba en pernetas, con unos calzones de baño que le llegaban a la rodilla, y se dedicaba a enseñar a nadar a los más pequeños. Los agarraba por el papo, y les enseñaba a bracear y acompasar la respiración. Luego, con los más atre vidos, se iba al lugar de más calado, se arrodillaba y les decía que se subie sen a sus hombros y se lanzasen de cabeza. Más de uno debía su aprendizaje na tatorio a los oficios del buen señor; y más de uno se acordará de aquellas lecciones en las tórridas mañanas sabatinas. Allá por las once de la mañana, tocaba el silbato y nos sacaba del agua, a se carnos al sol. Entonces, llamaba a su mujer... -¡Amadora, Amadora! -¿Qué quieres, Manolín?-la señora se asomaba a la ventana que daba al patio. -Dinero-el comandante había traspasado la completa administración de su sala rio a su señora. Como debe ser. -¡Ahí va!-la señora del comandante echaba una redonda moneda de cinco duros. Entonces el asistente quedaba encargado de ir a comprar bocadillos de sardi nas a la tienda del señor Maximino. Regresaba con un paquetón y entonces saca ba su navaja del bolsillo y partía cada chusco por la mitad, antes de repartir los entre nosotros. Comíamos-el baño nos había abierto el apetito-y enseguida nos entraba sed. Y el asistente se iba a por un par de gaseosas familiares para saciar nuestra necesidad. Después de comer y beber nos entraba como una placidez que el señor Justo aprovechaba para fijar nuestra adormecida atención contándonos cuentos de piratas y hablándonos de los naufragios que sufrían muchos barcos en el mar. Allí oíamos hablar de Barbanegra, y de Drake, y de Gravina y Churruca. Y también nos enteramos de que había hombres tan valientes que se iban detrás de las enormes ballenas-tan grandes o más que sus barcos-y las pescaban para extraerles su aceite y su ámbar gris... Pero a la "piscina" también le sacábamos provecho en invierno. Entonces estaba vacía, y allí me enseñó a patinar mi hermana Marisa. También organizábamos par tidillos de fútbol, o de hockey sobre patines, con porterías diminutas que nos hizo el señor Celestino. Y también era un centro "social" en el que niños y ni ñas nos reuníamos a contarnos cuentos y a comentar las incidencias de la vecin dad. Y en el paredón que la separaba de la carreterilla interior disputábamos reñidísimos partidos de frontón. Sí, tras muchísimos años, aún recuerdo aquella "piscina", que fué mi mundo en la primera etapa de mi vida; un mundo reducido y amplio a la vez. Porque allí confluían las pequeñas historias de otras vidas en agraz, como la mía, y cuyo recuerdo tiene ahora para mí, ya de vuelta de todo, el carácter sorprendente de los sueños que ya no se repetirán. |
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| Supongo que hay cosas, y esta tuya es un ejemplo para mi gusto, en que lo que importa es lo gestual, la inmediatez y el rastro que dejan las cerdas del pincel sobre los pegotoncillos de pintura. En esto del memorialismo infantil pones un lacito aquí y un ribetito acullá y se destruye el encanto del cuaderno escolar de cuadritos. Así que quieta la mano, gsmiga, que así es la rosa. :-) "gsmiga" <manuf_81***mixmail.com> escribió en el mensaje news:7kq235-uo.ln1***news.uned.es... > Los pabellones militares de Orense eran dos bloques paralelos de casas se > paradas por una carreterilla interior. Las viviendas de los oficiales da |
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| Supongo que hay cosas, y esta tuya es un ejemplo para mi gusto, en que lo que importa es lo gestual, la inmediatez y el rastro que dejan las cerdas del pincel sobre los pegotoncillos de pintura. En esto del memorialismo infantil pones un lacito aquí y un ribetito acullá y se destruye el encanto del cuaderno escolar de cuadritos. Así que quieta la mano, gsmiga, que así es la rosa. :-) "gsmiga" <manuf_81***mixmail.com> escribió en el mensaje news:7kq235-uo.ln1***news.uned.es... > Los pabellones militares de Orense eran dos bloques paralelos de casas se > paradas por una carreterilla interior. Las viviendas de los oficiales da |
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| Supongo que hay cosas, y esta tuya es un ejemplo para mi gusto, en que lo que importa es lo gestual, la inmediatez y el rastro que dejan las cerdas del pincel sobre los pegotoncillos de pintura. En esto del memorialismo infantil pones un lacito aquí y un ribetito acullá y se destruye el encanto del cuaderno escolar de cuadritos. Así que quieta la mano, gsmiga, que así es la rosa. :-) "gsmiga" <manuf_81***mixmail.com> escribió en el mensaje news:7kq235-uo.ln1***news.uned.es... > Los pabellones militares de Orense eran dos bloques paralelos de casas se > paradas por una carreterilla interior. Las viviendas de los oficiales da |
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| Supongo que hay cosas, y esta tuya es un ejemplo para mi gusto, en que lo que importa es lo gestual, la inmediatez y el rastro que dejan las cerdas del pincel sobre los pegotoncillos de pintura. En esto del memorialismo infantil pones un lacito aquí y un ribetito acullá y se destruye el encanto del cuaderno escolar de cuadritos. Así que quieta la mano, gsmiga, que así es la rosa. :-) "gsmiga" <manuf_81***mixmail.com> escribió en el mensaje news:7kq235-uo.ln1***news.uned.es... > Los pabellones militares de Orense eran dos bloques paralelos de casas se > paradas por una carreterilla interior. Las viviendas de los oficiales da |
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