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| Este es un fragmento de una novela inacabada que tengo, Los Gemelos divergentes. Como sale un cura, te lo dedico. Espero que no te moleste. ------------ Cierto dÃ***a hablé de las cosas de los gemelos con Don Saturio, el capellán del Hospital. Y al mencionarlo, me viene a la memoria un inocente cotilleo que me hizo mucha gracia. Alguien me contó que el verdadero nombre del cura no era don Saturio, sino don Sátiro. ï€***¡Quita allá! ï€***Le dijeï€***. Ese nombre no existe. ï€***¡Qué sÃ***, qué sÃ***! San Sátiro es un verdadero santo cristiano. Y no solo no hay uno; sino que son dos los Sátiros del santoral cristiano, San Sátiro el mártir y San Sátiro el confesor. ï€***(¡...!) Yo me quedé de piedra. ï€***Lo que pasa es que... No sé como decirlo. Por mantener lo que se dice... una cierta dignidad eclesiástica, se le concedió una dispensa del señor Obispo para llamarle Saturio que fue un discreto santo ermitaño. ï€***¡Es de coña! ï€***Dije sin poder contenerme.ï€*** − Es de verdad. Como la palabra de Dios. Eso fue lo que me dijo con la mayor naturalidad. Pero me he desviado de mi propósito. Estaba yo hablando un dÃ***a con don Saturio y le conté la teorÃ***a que tiene la gente sobre la igualdad de los gemelos. De inmediato, respondió. --¿Y el alma inmortal? Yo me quedé callado, pues me cogió por sorpresa. --¿Crees tú que Dios iba también a hacer dos almas iguales para los gemelos? Reconozco que este tema es muy profundo que va más allá de mi entendimiento. El cura me siguió adoctrinando. --¿Y que me dices del libre albedrÃ***o? --Dijo el cura. --¡Um! --¿Cómo van a responder igual en cada caso? --¡Um! --¿Van a tener idéntico el libre albedrÃ***o? --¡Ya! ï€***Me dije yo. Se me ocurrÃ***a que el libre albedrÃ***o, aunque predecible hasta cierto punto, debe presentar alguna componente... “aleatoriaâ€; eso dicen los cientÃ***ficos. − PodrÃ***a ser predecible. − Dije tÃ***midamente. --¿Predecible? ï€***Preguntó el cura. --SÃ***, predecible... a posteriori, claro. --¡..! El cura se quedó un poco desequilibrado. −¿Predicción a posteriori? ¿Qué clase de predicción es esa? − Voy a ver si me explico. Si alguien sabe que me gustan mucho comer un huevo frito con las papas fritas y sabe además la frecuencia con la que como eso, podrá predecir que comeré eso mismo en los próximos siete dÃ***as. Por eso digo que se trata de una predicción a posteriori. Es decir, hay que saber algo sobre las costumbres de esa persona para poder hacer predicciones. Los seres vivos no son predecibles al ciento por ciento. --Pero el libre albedrÃ***o es un don de Dios. --No sé si el hombre se lo merece. --¡..! El cura se quedó pensativo. No se esperaba una cosa asÃ***. −Si Dios le concede al hombre el libre albedrÃ***o, no tiene el menor sentido discutir si el hombre se merece ese don o no. Se tiene que fastidiar con ese don y no puede renegar de él. Está condenado aser libre, totalmente. Tanto si le gusta como si no. Y por ese motivo, es casi seguro que será condenado al fuego eterno del infierno, pues tiene unas tendencias que le conducen al mal y al pecado de un modo irremisible. −No sabÃ***a que Dios se hubiera pensado todo esto con tanta minuciosidad. − Hijo mÃ***o, apenas podemos entrever los entresijos del pensamiento divino. Sus designios son inescrutables. − Pues va a ser eso. − No tengas la menor duda. leopoldo |
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| "OtroGeode" <leopoldo.perdomo***gmail.com> escribió en el mensaje news:fe7c2a31-d76e-4724-91d3-017c198a48da***y21g2000hsf.googlegroups.com... Este es un fragmento de una novela inacabada que tengo, Los Gemelos divergentes. Como sale un cura, te lo dedico. Espero que no te moleste. ------------ Cierto día hablé de las cosas de los gemelos con Don Saturio, el capellán del Hospital. Y al mencionarlo, me viene a la memoria un inocente cotilleo que me hizo mucha gracia. Alguien me contó que el verdadero nombre del cura no era don Saturio, sino don Sátiro. ?¡Quita allá! ?Le dije?. Ese nombre no existe. ?¡Qué sí, qué sí! San Sátiro es un verdadero santo cristiano. Y no solo no hay uno; sino que son dos los Sátiros del santoral cristiano, San Sátiro el mártir y San Sátiro el confesor. ?(¡...!) Yo me quedé de piedra. ?Lo que pasa es que... No sé como decirlo. Por mantener lo que se dice... una cierta dignidad eclesiástica, se le concedió una dispensa del señor Obispo para llamarle Saturio que fue un discreto santo ermitaño. ?¡Es de coña! ?Dije sin poder contenerme.? ? Es de verdad. Como la palabra de Dios. Eso fue lo que me dijo con la mayor naturalidad. Pero me he desviado de mi propósito. Estaba yo hablando un día con don Saturio y le conté la teoría que tiene la gente sobre la igualdad de los gemelos. De inmediato, respondió. --¿Y el alma inmortal? Yo me quedé callado, pues me cogió por sorpresa. --¿Crees tú que Dios iba también a hacer dos almas iguales para los gemelos? Reconozco que este tema es muy profundo que va más allá de mi entendimiento. El cura me siguió adoctrinando. --¿Y que me dices del libre albedrío? --Dijo el cura. --¡Um! --¿Cómo van a responder igual en cada caso? --¡Um! --¿Van a tener idéntico el libre albedrío? --¡Ya! ?Me dije yo. Se me ocurría que el libre albedrío, aunque predecible hasta cierto punto, debe presentar alguna componente... "aleatoria"; eso dicen los científicos. ? Podría ser predecible. ? Dije tímidamente. --¿Predecible? ?Preguntó el cura. --Sí, predecible... a posteriori, claro. --¡..! El cura se quedó un poco desequilibrado. ?¿Predicción a posteriori? ¿Qué clase de predicción es esa? ? Voy a ver si me explico. Si alguien sabe que me gustan mucho comer un huevo frito con las papas fritas y sabe además la frecuencia con la que como eso, podrá predecir que comeré eso mismo en los próximos siete días. Por eso digo que se trata de una predicción a posteriori. Es decir, hay que saber algo sobre las costumbres de esa persona para poder hacer predicciones. Los seres vivos no son predecibles al ciento por ciento. --Pero el libre albedrío es un don de Dios. --No sé si el hombre se lo merece. --¡..! El cura se quedó pensativo. No se esperaba una cosa así. ?Si Dios le concede al hombre el libre albedrío, no tiene el menor sentido discutir si el hombre se merece ese don o no. Se tiene que fastidiar con ese don y no puede renegar de él. Está condenado a ser libre, totalmente. Tanto si le gusta como si no. Y por ese motivo, es casi seguro que será condenado al fuego eterno del infierno, pues tiene unas tendencias que le conducen al mal y al pecado de un modo irremisible. ?No sabía que Dios se hubiera pensado todo esto con tanta minuciosidad. ? Hijo mío, apenas podemos entrever los entresijos del pensamiento divino. Sus designios son inescrutables. ? Pues va a ser eso. ? No tengas la menor duda. ----- Seb.- Cómo te gusta el tema, Leo. Te gusta casi tanto como los huevos fritos. Y yo he de confesarte lo que ya sabes: una llana ignorancia tanto acerta del alma, no digamos acerca de las almas de genelos, como acerca del libre albedrío. En mi uso particular -y cuando caigo en el asunto, claro-, me limito a una ojeada, por una parte, sobre el doble sentimiento de satisfacción o de culpa, esa cosa tan corriente y que nos habla, si te parece, de un albedrío más o menos libre; y por otra, sobre los efluvios menos toscos y mecanicistas que nos es dado contemplar en nuestra humilde vida. De aquí saco unas conclusiones, como es natural, pero que voy a evitarte. Sé que tú andas más bien con tus socorridos "reforzamientos", pero no pienses que son un problema: con reforzamientos o sin ellos -que debe ser algo comparable al sueldo mínimo-, sobrenadan siempre los sentimientos que te he mencionado. Y ya está, de momento. El cura que pones no me ha molestado, hombre. Lo que pasa es que ese hombre parece moverse con unas definidas tenbdencias que apuntan únicamente al infierno. Puede ser un lapsus. Se te ve de buen humor, Leo, cosa siempre digna de celebrarse. Nada, un cordial saludo. Sebastián. |
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| "OtroGeode" <leopoldo.perdomo***gmail.com> escribió en el mensaje news:fe7c2a31-d76e-4724-91d3-017c198a48da***y21g2000hsf.googlegroups.com... Este es un fragmento de una novela inacabada que tengo, Los Gemelos divergentes. Como sale un cura, te lo dedico. Espero que no te moleste. ------------ Cierto día hablé de las cosas de los gemelos con Don Saturio, el capellán del Hospital. Y al mencionarlo, me viene a la memoria un inocente cotilleo que me hizo mucha gracia. Alguien me contó que el verdadero nombre del cura no era don Saturio, sino don Sátiro. ?¡Quita allá! ?Le dije?. Ese nombre no existe. ?¡Qué sí, qué sí! San Sátiro es un verdadero santo cristiano. Y no solo no hay uno; sino que son dos los Sátiros del santoral cristiano, San Sátiro el mártir y San Sátiro el confesor. ?(¡...!) Yo me quedé de piedra. ?Lo que pasa es que... No sé como decirlo. Por mantener lo que se dice... una cierta dignidad eclesiástica, se le concedió una dispensa del señor Obispo para llamarle Saturio que fue un discreto santo ermitaño. ?¡Es de coña! ?Dije sin poder contenerme.? ? Es de verdad. Como la palabra de Dios. Eso fue lo que me dijo con la mayor naturalidad. Pero me he desviado de mi propósito. Estaba yo hablando un día con don Saturio y le conté la teoría que tiene la gente sobre la igualdad de los gemelos. De inmediato, respondió. --¿Y el alma inmortal? Yo me quedé callado, pues me cogió por sorpresa. --¿Crees tú que Dios iba también a hacer dos almas iguales para los gemelos? Reconozco que este tema es muy profundo que va más allá de mi entendimiento. El cura me siguió adoctrinando. --¿Y que me dices del libre albedrío? --Dijo el cura. --¡Um! --¿Cómo van a responder igual en cada caso? --¡Um! --¿Van a tener idéntico el libre albedrío? --¡Ya! ?Me dije yo. Se me ocurría que el libre albedrío, aunque predecible hasta cierto punto, debe presentar alguna componente... "aleatoria"; eso dicen los científicos. ? Podría ser predecible. ? Dije tímidamente. --¿Predecible? ?Preguntó el cura. --Sí, predecible... a posteriori, claro. --¡..! El cura se quedó un poco desequilibrado. ?¿Predicción a posteriori? ¿Qué clase de predicción es esa? ? Voy a ver si me explico. Si alguien sabe que me gustan mucho comer un huevo frito con las papas fritas y sabe además la frecuencia con la que como eso, podrá predecir que comeré eso mismo en los próximos siete días. Por eso digo que se trata de una predicción a posteriori. Es decir, hay que saber algo sobre las costumbres de esa persona para poder hacer predicciones. Los seres vivos no son predecibles al ciento por ciento. --Pero el libre albedrío es un don de Dios. --No sé si el hombre se lo merece. --¡..! El cura se quedó pensativo. No se esperaba una cosa así. ?Si Dios le concede al hombre el libre albedrío, no tiene el menor sentido discutir si el hombre se merece ese don o no. Se tiene que fastidiar con ese don y no puede renegar de él. Está condenado a ser libre, totalmente. Tanto si le gusta como si no. Y por ese motivo, es casi seguro que será condenado al fuego eterno del infierno, pues tiene unas tendencias que le conducen al mal y al pecado de un modo irremisible. ?No sabía que Dios se hubiera pensado todo esto con tanta minuciosidad. ? Hijo mío, apenas podemos entrever los entresijos del pensamiento divino. Sus designios son inescrutables. ? Pues va a ser eso. ? No tengas la menor duda. ----- Seb.- Cómo te gusta el tema, Leo. Te gusta casi tanto como los huevos fritos. Y yo he de confesarte lo que ya sabes: una llana ignorancia tanto acerta del alma, no digamos acerca de las almas de genelos, como acerca del libre albedrío. En mi uso particular -y cuando caigo en el asunto, claro-, me limito a una ojeada, por una parte, sobre el doble sentimiento de satisfacción o de culpa, esa cosa tan corriente y que nos habla, si te parece, de un albedrío más o menos libre; y por otra, sobre los efluvios menos toscos y mecanicistas que nos es dado contemplar en nuestra humilde vida. De aquí saco unas conclusiones, como es natural, pero que voy a evitarte. Sé que tú andas más bien con tus socorridos "reforzamientos", pero no pienses que son un problema: con reforzamientos o sin ellos -que debe ser algo comparable al sueldo mínimo-, sobrenadan siempre los sentimientos que te he mencionado. Y ya está, de momento. El cura que pones no me ha molestado, hombre. Lo que pasa es que ese hombre parece moverse con unas definidas tenbdencias que apuntan únicamente al infierno. Puede ser un lapsus. Se te ve de buen humor, Leo, cosa siempre digna de celebrarse. Nada, un cordial saludo. Sebastián. |
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| "OtroGeode" <leopoldo.perdomo***gmail.com> escribió en el mensaje news:fe7c2a31-d76e-4724-91d3-017c198a48da***y21g2000hsf.googlegroups.com... Este es un fragmento de una novela inacabada que tengo, Los Gemelos divergentes. Como sale un cura, te lo dedico. Espero que no te moleste. ------------ Cierto día hablé de las cosas de los gemelos con Don Saturio, el capellán del Hospital. Y al mencionarlo, me viene a la memoria un inocente cotilleo que me hizo mucha gracia. Alguien me contó que el verdadero nombre del cura no era don Saturio, sino don Sátiro. ?¡Quita allá! ?Le dije?. Ese nombre no existe. ?¡Qué sí, qué sí! San Sátiro es un verdadero santo cristiano. Y no solo no hay uno; sino que son dos los Sátiros del santoral cristiano, San Sátiro el mártir y San Sátiro el confesor. ?(¡...!) Yo me quedé de piedra. ?Lo que pasa es que... No sé como decirlo. Por mantener lo que se dice... una cierta dignidad eclesiástica, se le concedió una dispensa del señor Obispo para llamarle Saturio que fue un discreto santo ermitaño. ?¡Es de coña! ?Dije sin poder contenerme.? ? Es de verdad. Como la palabra de Dios. Eso fue lo que me dijo con la mayor naturalidad. Pero me he desviado de mi propósito. Estaba yo hablando un día con don Saturio y le conté la teoría que tiene la gente sobre la igualdad de los gemelos. De inmediato, respondió. --¿Y el alma inmortal? Yo me quedé callado, pues me cogió por sorpresa. --¿Crees tú que Dios iba también a hacer dos almas iguales para los gemelos? Reconozco que este tema es muy profundo que va más allá de mi entendimiento. El cura me siguió adoctrinando. --¿Y que me dices del libre albedrío? --Dijo el cura. --¡Um! --¿Cómo van a responder igual en cada caso? --¡Um! --¿Van a tener idéntico el libre albedrío? --¡Ya! ?Me dije yo. Se me ocurría que el libre albedrío, aunque predecible hasta cierto punto, debe presentar alguna componente... "aleatoria"; eso dicen los científicos. ? Podría ser predecible. ? Dije tímidamente. --¿Predecible? ?Preguntó el cura. --Sí, predecible... a posteriori, claro. --¡..! El cura se quedó un poco desequilibrado. ?¿Predicción a posteriori? ¿Qué clase de predicción es esa? ? Voy a ver si me explico. Si alguien sabe que me gustan mucho comer un huevo frito con las papas fritas y sabe además la frecuencia con la que como eso, podrá predecir que comeré eso mismo en los próximos siete días. Por eso digo que se trata de una predicción a posteriori. Es decir, hay que saber algo sobre las costumbres de esa persona para poder hacer predicciones. Los seres vivos no son predecibles al ciento por ciento. --Pero el libre albedrío es un don de Dios. --No sé si el hombre se lo merece. --¡..! El cura se quedó pensativo. No se esperaba una cosa así. ?Si Dios le concede al hombre el libre albedrío, no tiene el menor sentido discutir si el hombre se merece ese don o no. Se tiene que fastidiar con ese don y no puede renegar de él. Está condenado a ser libre, totalmente. Tanto si le gusta como si no. Y por ese motivo, es casi seguro que será condenado al fuego eterno del infierno, pues tiene unas tendencias que le conducen al mal y al pecado de un modo irremisible. ?No sabía que Dios se hubiera pensado todo esto con tanta minuciosidad. ? Hijo mío, apenas podemos entrever los entresijos del pensamiento divino. Sus designios son inescrutables. ? Pues va a ser eso. ? No tengas la menor duda. ----- Seb.- Cómo te gusta el tema, Leo. Te gusta casi tanto como los huevos fritos. Y yo he de confesarte lo que ya sabes: una llana ignorancia tanto acerta del alma, no digamos acerca de las almas de genelos, como acerca del libre albedrío. En mi uso particular -y cuando caigo en el asunto, claro-, me limito a una ojeada, por una parte, sobre el doble sentimiento de satisfacción o de culpa, esa cosa tan corriente y que nos habla, si te parece, de un albedrío más o menos libre; y por otra, sobre los efluvios menos toscos y mecanicistas que nos es dado contemplar en nuestra humilde vida. De aquí saco unas conclusiones, como es natural, pero que voy a evitarte. Sé que tú andas más bien con tus socorridos "reforzamientos", pero no pienses que son un problema: con reforzamientos o sin ellos -que debe ser algo comparable al sueldo mínimo-, sobrenadan siempre los sentimientos que te he mencionado. Y ya está, de momento. El cura que pones no me ha molestado, hombre. Lo que pasa es que ese hombre parece moverse con unas definidas tenbdencias que apuntan únicamente al infierno. Puede ser un lapsus. Se te ve de buen humor, Leo, cosa siempre digna de celebrarse. Nada, un cordial saludo. Sebastián. |
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