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| Ya te lo pego yo. En fin, que puedo decir. A Acege le chirría la primera mitad pero le gusta la segunda. A mí me chirría entera porque no acepto semejante guión. ¿Escenas de acción trepidantes? Sí, pero aisladas y eso no construye un buen film. Azrael "0ciOs0" <pedrozquitar***telefonica.net> escribió en el mensaje news bco345sjhtnet25kmja3mghnc5nq32coh***4ax.com...> >>> Pd: ¿Tendremos reseña de Acege? Porfaporfaporfaporfa.... > > >¿Aún no la has leído? Ya te lo digo: está de acuerdo con Spiff. > > ¿Donde? Pon un enlace o copipastea, porfa. LA ESCENA : Indiana Jones, colocado sobre un promontorio y bazooka en ristre, amenaza a los nazis con destruir el Arca de la Alianza si no le obedecen. Pero su rival, el también arqueólogo René Belloq, sin inmutarse, le desafía a hacerlo. Sabe que no se atreverá. Y mientras pasa una mano por la preciada reliquia, Belloq comenta en tono emocionado : "...Nosotros, Jones, pasamos por la Historia. Pero esto...Esto ES Historia". "En Busca del Arca Perdida" también es Historia. Historia del cine, gozosa y perennemente viva. Con más de un cuarto de siglo a sus espaldas, sigue siendo un punto de referencia ineludible en el cine de aventuras y un recuerdo imborrable para toda una generación de cinéfilos, mientras que su apreciación crítica va poco a poco incrementándose y acercándose a su justo valor. (Después de todo, hay que tener en cuenta que, en lo referente a toda película con un público superior a 50 espectadores, la crítica necesita un mínimo de dos décadas para asumir lo que el cinéfilo de a pie ya había constatado el día del estreno). La Historia puede repetirse, y de hecho lo hace. Pero no en los mismos términos. Cambian los protagonistas, las circunstancias, las fechas, los escenarios, las causas y los efectos. Y también los resultados. Por eso no es lo mismo la I Guerra Mundial que la II, al igual que no es lo mismo Hitler que el Káiser, o Verdún que Hiroshima. La Historia se repite, sí, pero no se fotocopia a sí misma. La del cine tampoco. "En Busca del Arca Perdida" fue rodada en 1981. Por aquel entonces, la situación del cine americano era distinta a la de ahora, como lo era la del género de aventuras. El gran secreto de su éxito consistió en revivir, con medios técnicos de los 80, buen presupuesto, un director genial, un guionista de lujo y un reparto competente, lo que medio siglo antes se había creado con cuatro perras y más voluntad que talento, con logros mediocres. George Lucas, padre indiscutible de Indiana Jones y cinéfilo con ojo de lince, supo sacar de los seriales cinematográficos de los años 30 aquello que nunca se marchitaría, su espíritu épico, su emoción, su compromiso permanente con el suspense y la acción, prescindiendo de la torpeza, la cutrez y la falta de control narrativo que hoy día les convierte en entrañables y despendoladas reliquias del cine más pobre. Con precisión de cirujano, Lucas y los suyos extrajeron de tan olvidado cadáver cinematográfico los órganos que podrían serles útiles y sustituyeron los ya podridos por modernos y relucientes trasplantes, dando lugar no al monstruo de Frankenstein habitual en los médicos que se meten en estas delicadas operaciones sin poseer la destreza necesaria para ello, sino al Lázaro resucitado, incorrupto, fruto de quienes tienen en sus manos el don de la Gracia (cinematográfica). Año 2008. Han pasado 18 años desde la tercera (y última) aventura cinematográfica de Indiana Jones, y aunque pueda parecer un lapso relativamente corto el cine ha cambiado mucho desde entonces.Por citar sólo algunos ejemplos, internet ha cobrado una presencia antes insospechada en las estrategias de marketing cinematográfico, los FX han evolucionado de forma asombrosa, han surgido el fenómeno e-mule y el DVD, Steven Spielberg ha ganado dos oscars y una respetabilidad impensable cuando crítica y público se mofaban de sus intentos de hacer cine dramático con "El Color Púrpura" y "El Imperio del Sol", y Harrison Ford ha pasado de ser la estrella más exitosa y rentable de todos los tiempos a encadenar fracaso tras fracaso y ser considerado un viejo ídolo en franca decadencia. De hecho, la mayor reticencia ante un posible "Indiana Jones 4" era, precisamente, la avanzada edad del actor, casi 66 años. A quienes le comentan el hecho, Ford responde agriamente que los espectadores del primitivo "Arca" tampoco son ya los jovencitos que fueron... y tiene toda la razón. Cuando vi por primera vez el "Arca", yo tenía 17 años, presumía de cinéfilo por distinguir a Errol Flynn de Jerry Lewis, no tenía ni puta idea de quien era Steven Spielberg y mi grupo musical favorito era Supertramp. Hoy día tengo 42 tacos, no siento el menor aprecio ni por Errol Flynn ni por Jerry Lewis (aunque he aprendido algunos nombres más relacionados con el cine desde entonces), Spielberg es uno de mis directores favoritos (de hecho he visto toda su filmografía) y hace dos días se me ocurrió desempolvar el "Even in the Quietest Moments" de Supertramp y ha acabado en la papelera. Indudablemente, he cambiado, y no puedo ver "Indy 4" con los mismos ojos con los que vi el primero. Me di cuenta anoche, cuando asistí al estreno en mi población. Lucas y Spielberg lo sabían, y para ellos era un problema grave. (De hecho, han confesado que era su mayor temor al abordar "Indiana Jones y el Reino de la Calavera de Cristal", o "Indy 4" para abreviar). Una película de nosecuantos millones de dólares de presupuesto no puede permitirse el lujo de fracasar en taquilla, y para evitarlo ha de atraer, al mismo tiempo, a un público adulto que no va a mirar a Indiana Jones de la misma forma tras dos décadas de ausencia, y a un público jóven que, sencillamente, puede considerar a Indiana Jones un viejo icono de sus papás sin punto de comparación con Spiderman, Harry Potter o Jack Sparrow. ¿Cómo lograr semejante mezcolanza? Salomónicamente : Con un protagonista madurito que encandile al reenganchado público del pasado, y un protagonista jóven que capte a los espectadores jóvenes. Harrison Ford y Shia La Beouf se reparten así protagonismo en la "Calavera de Cristal" , aunque Ford lleve la voz cantante. No es la primera vez en la saga : En "La Ultima Cruzada" (la entrega que más en común tiene con "Indy 4", modelo lógico por ser la más reciente y la que más dinero recaudó en su día) Sean Connery le robaba plano tras plano a Ford y se convirtía, pese a su carácter de acompañante, en casi co-protagonista. Qué duda cabe que el Shilabif este no le llega a Sir Sean a la altura de un chicle pegado a sus suelas, pero una vez superado el recelo, hay que reconocer que el chico no lo hace del todo mal (sobre todo en las escenas de acción), y su personaje, en principio candidato a Tontolculo del Año (en especial cuando aparece en pantalla imitando irónicamente al Brando de "¡Salvaje!",uno de los muchos guiños cinéfilos del film) acaba teniendo su gracia. Ford, por su parte, es un Indy más conservador, menos lanzado (apenas usa el látigo en todo el film) y más autoparódico, única forma de sobrellevar su vejez sin hacer el ridículo. Ninguno de los dos lo hace mal, y la repescada Karen Allen añade un plus de simpatía que ni Mrs. Spielberg en el "Templo" ni mucho menos Alison Doody en la "Cruzada" podrían igualar. Pese a su madurez es, definitivamente, la chica Indy por excelencia. Todo ello no es óbice para que la gran aportación en cuestión de personajes de "Indy 4" sea, sin duda, Cate Blanchett. Su Irina Spalko, carismática, gélida, astuta y con un morboso atractivo tipo Louise Brooks haciendo de Ninotchka, es ya un personaje imborrable en el censo de la saga, y le da sopas con onda a sus predecesores villanos de "Cruzada". La elección de escenarios es sin embargo un (semi)error. "Calavera" está ambientada en 1957 : La lógica más elemental exigía que, para hacer creíble el envejecimiento del héroe, era imprescindible poner un par de décadas de distancia entre la época de sus anteriores aventuras y la de esta. En principio, nada se pierde : Ciertamente los años 30 son, desde el punto de vista de la aventura, mucho más míticos, ricos y llenos de posibilidades, toda vez que en los 50, con la guerra fría, el impacto brutal de la II Guerra Mundial y la premonición de las profundas transformaciones sociales que llegarían en la década siguiente, la pasión aventurera se había enfriado considerablemente. Pero bastaba con hacer lo mismo que en otras entregas: Usar la geografía para recuperar esa pasión en lugares en los que el paso del tiempo no fuera tan patente. Lucas y Spielberg no lo hacen, y esa es una de las meteduras de pata más clamorosas de Indy 4. El film comienza en 1957, sí, pero en los USA. Y permanece allí casi la mitad del metraje. En un país que, por aquel entonces, como menciona uno de los personajes de la propia peli, el maccarthysmo había creado una atmósfera gris y sombría. El sitio menos adecuado, por tanto, para la aventura (¿Sería el "Arca" igual de buena si Indy hubiera caminado por unos USA llenos de mendigos y vagabundos fruto de la Gran Depresión en vez de trotar por el Sáhara o el Tibet?). Pero evidentemente Lucas y Spielberg querían recrear sus propias adolescencias : Elvis, tupés, Harleys y chicos que parecen sacados de un comic de Archie. Es decir, el peor lugar del mundo para meter a un aventurero. Durante su primera mitad, "Calavera" es tremendamente decepcionante porque la combinación de "Indiana Jones en un escenario de American Graffitti" no funciona, por mucho que se meta acción motorizada para disimularlo. Es necesario que la acción se desplace a Perú para que podamos gozosa y desvergonzadamente, retroceder en el tiempo y entonces sí, recuperar al Indiana Jones que añorábamos. Una espectacular secuencia de acción made in Spielberg y muy típica de Indy (una persecución de vehículos por la jungla amazónica), de lejos el mejor momento del film, es el punto de inflexión que separa el Indy 4 soso del Indy 4 memorable, porque de ahí hasta el final la peli adquiere un tono de interés impecable. es también la revancha por un prólogo que, como en "Cruzada", decepciona bastante por su planificación y por momentos como el de la nevera más propios de un cartoon del Correcaminos que de una peli de aventuras.En la persecución selvática citada Spielberg destapa el tarro de las esencias y también lo hacen sus secuaces más fieles, el montador Michael Kahn (32 años con Spielberg) y el músico John Williams (35), hasta entonces muy adormecidos (con todo, esta banda sonora es claramente inferior a las tres precedentes, al menos en una primera escucha). Una secuencia que corta la respiración y vale, por sí sola, el precio de la entrada. Y a partir de ahí sigue el espectáculo, el exotismo, la fascinación y alguna que otra sorpresa que hará las delicias de los amantes de la CF de los 50. (No puedo decir más sin spoilear). Todo ello hasta llegar a un final que supone un digno broche a la saga y una más que razonable invitación al reposo del héroe, ya evidentemente ligado al pasado no sólo en el tiempo rela sino también en el cinematográfico. En resumidas cuentas, "Indiana Jones y la Calavera de Cristal" es una película descompensada, irregular, decepcionante en su primera mitad y absorbente en la segunda, pero no es ni de coña el fiasco que nos temíamos. Tampoco es un nuevo "Raiders of the Lost Ark" (siempre me gustó la sonoridad del original inglés). El "Arca", como todas las películas perfectas, no admite secuelas a su nivel. Pero siempre estará ahí para revisarla (en mi caso sin asomo de hastío tras 7-8 pases cinematográficos y otros tantos en el hogar, más los que queden). Y a tenor de lo visto, podremos recuperar algunos destellos aislados de su genio en sus secuelas, incluída esta última, lo cual ya es motivo para congratularse. Acege |
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| Ya te lo pego yo. En fin, que puedo decir. A Acege le chirría la primera mitad pero le gusta la segunda. A mí me chirría entera porque no acepto semejante guión. ¿Escenas de acción trepidantes? Sí, pero aisladas y eso no construye un buen film. Azrael "0ciOs0" <pedrozquitar***telefonica.net> escribió en el mensaje news bco345sjhtnet25kmja3mghnc5nq32coh***4ax.com...> >>> Pd: ¿Tendremos reseña de Acege? Porfaporfaporfaporfa.... > > >¿Aún no la has leído? Ya te lo digo: está de acuerdo con Spiff. > > ¿Donde? Pon un enlace o copipastea, porfa. LA ESCENA : Indiana Jones, colocado sobre un promontorio y bazooka en ristre, amenaza a los nazis con destruir el Arca de la Alianza si no le obedecen. Pero su rival, el también arqueólogo René Belloq, sin inmutarse, le desafía a hacerlo. Sabe que no se atreverá. Y mientras pasa una mano por la preciada reliquia, Belloq comenta en tono emocionado : "...Nosotros, Jones, pasamos por la Historia. Pero esto...Esto ES Historia". "En Busca del Arca Perdida" también es Historia. Historia del cine, gozosa y perennemente viva. Con más de un cuarto de siglo a sus espaldas, sigue siendo un punto de referencia ineludible en el cine de aventuras y un recuerdo imborrable para toda una generación de cinéfilos, mientras que su apreciación crítica va poco a poco incrementándose y acercándose a su justo valor. (Después de todo, hay que tener en cuenta que, en lo referente a toda película con un público superior a 50 espectadores, la crítica necesita un mínimo de dos décadas para asumir lo que el cinéfilo de a pie ya había constatado el día del estreno). La Historia puede repetirse, y de hecho lo hace. Pero no en los mismos términos. Cambian los protagonistas, las circunstancias, las fechas, los escenarios, las causas y los efectos. Y también los resultados. Por eso no es lo mismo la I Guerra Mundial que la II, al igual que no es lo mismo Hitler que el Káiser, o Verdún que Hiroshima. La Historia se repite, sí, pero no se fotocopia a sí misma. La del cine tampoco. "En Busca del Arca Perdida" fue rodada en 1981. Por aquel entonces, la situación del cine americano era distinta a la de ahora, como lo era la del género de aventuras. El gran secreto de su éxito consistió en revivir, con medios técnicos de los 80, buen presupuesto, un director genial, un guionista de lujo y un reparto competente, lo que medio siglo antes se había creado con cuatro perras y más voluntad que talento, con logros mediocres. George Lucas, padre indiscutible de Indiana Jones y cinéfilo con ojo de lince, supo sacar de los seriales cinematográficos de los años 30 aquello que nunca se marchitaría, su espíritu épico, su emoción, su compromiso permanente con el suspense y la acción, prescindiendo de la torpeza, la cutrez y la falta de control narrativo que hoy día les convierte en entrañables y despendoladas reliquias del cine más pobre. Con precisión de cirujano, Lucas y los suyos extrajeron de tan olvidado cadáver cinematográfico los órganos que podrían serles útiles y sustituyeron los ya podridos por modernos y relucientes trasplantes, dando lugar no al monstruo de Frankenstein habitual en los médicos que se meten en estas delicadas operaciones sin poseer la destreza necesaria para ello, sino al Lázaro resucitado, incorrupto, fruto de quienes tienen en sus manos el don de la Gracia (cinematográfica). Año 2008. Han pasado 18 años desde la tercera (y última) aventura cinematográfica de Indiana Jones, y aunque pueda parecer un lapso relativamente corto el cine ha cambiado mucho desde entonces.Por citar sólo algunos ejemplos, internet ha cobrado una presencia antes insospechada en las estrategias de marketing cinematográfico, los FX han evolucionado de forma asombrosa, han surgido el fenómeno e-mule y el DVD, Steven Spielberg ha ganado dos oscars y una respetabilidad impensable cuando crítica y público se mofaban de sus intentos de hacer cine dramático con "El Color Púrpura" y "El Imperio del Sol", y Harrison Ford ha pasado de ser la estrella más exitosa y rentable de todos los tiempos a encadenar fracaso tras fracaso y ser considerado un viejo ídolo en franca decadencia. De hecho, la mayor reticencia ante un posible "Indiana Jones 4" era, precisamente, la avanzada edad del actor, casi 66 años. A quienes le comentan el hecho, Ford responde agriamente que los espectadores del primitivo "Arca" tampoco son ya los jovencitos que fueron... y tiene toda la razón. Cuando vi por primera vez el "Arca", yo tenía 17 años, presumía de cinéfilo por distinguir a Errol Flynn de Jerry Lewis, no tenía ni puta idea de quien era Steven Spielberg y mi grupo musical favorito era Supertramp. Hoy día tengo 42 tacos, no siento el menor aprecio ni por Errol Flynn ni por Jerry Lewis (aunque he aprendido algunos nombres más relacionados con el cine desde entonces), Spielberg es uno de mis directores favoritos (de hecho he visto toda su filmografía) y hace dos días se me ocurrió desempolvar el "Even in the Quietest Moments" de Supertramp y ha acabado en la papelera. Indudablemente, he cambiado, y no puedo ver "Indy 4" con los mismos ojos con los que vi el primero. Me di cuenta anoche, cuando asistí al estreno en mi población. Lucas y Spielberg lo sabían, y para ellos era un problema grave. (De hecho, han confesado que era su mayor temor al abordar "Indiana Jones y el Reino de la Calavera de Cristal", o "Indy 4" para abreviar). Una película de nosecuantos millones de dólares de presupuesto no puede permitirse el lujo de fracasar en taquilla, y para evitarlo ha de atraer, al mismo tiempo, a un público adulto que no va a mirar a Indiana Jones de la misma forma tras dos décadas de ausencia, y a un público jóven que, sencillamente, puede considerar a Indiana Jones un viejo icono de sus papás sin punto de comparación con Spiderman, Harry Potter o Jack Sparrow. ¿Cómo lograr semejante mezcolanza? Salomónicamente : Con un protagonista madurito que encandile al reenganchado público del pasado, y un protagonista jóven que capte a los espectadores jóvenes. Harrison Ford y Shia La Beouf se reparten así protagonismo en la "Calavera de Cristal" , aunque Ford lleve la voz cantante. No es la primera vez en la saga : En "La Ultima Cruzada" (la entrega que más en común tiene con "Indy 4", modelo lógico por ser la más reciente y la que más dinero recaudó en su día) Sean Connery le robaba plano tras plano a Ford y se convirtía, pese a su carácter de acompañante, en casi co-protagonista. Qué duda cabe que el Shilabif este no le llega a Sir Sean a la altura de un chicle pegado a sus suelas, pero una vez superado el recelo, hay que reconocer que el chico no lo hace del todo mal (sobre todo en las escenas de acción), y su personaje, en principio candidato a Tontolculo del Año (en especial cuando aparece en pantalla imitando irónicamente al Brando de "¡Salvaje!",uno de los muchos guiños cinéfilos del film) acaba teniendo su gracia. Ford, por su parte, es un Indy más conservador, menos lanzado (apenas usa el látigo en todo el film) y más autoparódico, única forma de sobrellevar su vejez sin hacer el ridículo. Ninguno de los dos lo hace mal, y la repescada Karen Allen añade un plus de simpatía que ni Mrs. Spielberg en el "Templo" ni mucho menos Alison Doody en la "Cruzada" podrían igualar. Pese a su madurez es, definitivamente, la chica Indy por excelencia. Todo ello no es óbice para que la gran aportación en cuestión de personajes de "Indy 4" sea, sin duda, Cate Blanchett. Su Irina Spalko, carismática, gélida, astuta y con un morboso atractivo tipo Louise Brooks haciendo de Ninotchka, es ya un personaje imborrable en el censo de la saga, y le da sopas con onda a sus predecesores villanos de "Cruzada". La elección de escenarios es sin embargo un (semi)error. "Calavera" está ambientada en 1957 : La lógica más elemental exigía que, para hacer creíble el envejecimiento del héroe, era imprescindible poner un par de décadas de distancia entre la época de sus anteriores aventuras y la de esta. En principio, nada se pierde : Ciertamente los años 30 son, desde el punto de vista de la aventura, mucho más míticos, ricos y llenos de posibilidades, toda vez que en los 50, con la guerra fría, el impacto brutal de la II Guerra Mundial y la premonición de las profundas transformaciones sociales que llegarían en la década siguiente, la pasión aventurera se había enfriado considerablemente. Pero bastaba con hacer lo mismo que en otras entregas: Usar la geografía para recuperar esa pasión en lugares en los que el paso del tiempo no fuera tan patente. Lucas y Spielberg no lo hacen, y esa es una de las meteduras de pata más clamorosas de Indy 4. El film comienza en 1957, sí, pero en los USA. Y permanece allí casi la mitad del metraje. En un país que, por aquel entonces, como menciona uno de los personajes de la propia peli, el maccarthysmo había creado una atmósfera gris y sombría. El sitio menos adecuado, por tanto, para la aventura (¿Sería el "Arca" igual de buena si Indy hubiera caminado por unos USA llenos de mendigos y vagabundos fruto de la Gran Depresión en vez de trotar por el Sáhara o el Tibet?). Pero evidentemente Lucas y Spielberg querían recrear sus propias adolescencias : Elvis, tupés, Harleys y chicos que parecen sacados de un comic de Archie. Es decir, el peor lugar del mundo para meter a un aventurero. Durante su primera mitad, "Calavera" es tremendamente decepcionante porque la combinación de "Indiana Jones en un escenario de American Graffitti" no funciona, por mucho que se meta acción motorizada para disimularlo. Es necesario que la acción se desplace a Perú para que podamos gozosa y desvergonzadamente, retroceder en el tiempo y entonces sí, recuperar al Indiana Jones que añorábamos. Una espectacular secuencia de acción made in Spielberg y muy típica de Indy (una persecución de vehículos por la jungla amazónica), de lejos el mejor momento del film, es el punto de inflexión que separa el Indy 4 soso del Indy 4 memorable, porque de ahí hasta el final la peli adquiere un tono de interés impecable. es también la revancha por un prólogo que, como en "Cruzada", decepciona bastante por su planificación y por momentos como el de la nevera más propios de un cartoon del Correcaminos que de una peli de aventuras.En la persecución selvática citada Spielberg destapa el tarro de las esencias y también lo hacen sus secuaces más fieles, el montador Michael Kahn (32 años con Spielberg) y el músico John Williams (35), hasta entonces muy adormecidos (con todo, esta banda sonora es claramente inferior a las tres precedentes, al menos en una primera escucha). Una secuencia que corta la respiración y vale, por sí sola, el precio de la entrada. Y a partir de ahí sigue el espectáculo, el exotismo, la fascinación y alguna que otra sorpresa que hará las delicias de los amantes de la CF de los 50. (No puedo decir más sin spoilear). Todo ello hasta llegar a un final que supone un digno broche a la saga y una más que razonable invitación al reposo del héroe, ya evidentemente ligado al pasado no sólo en el tiempo rela sino también en el cinematográfico. En resumidas cuentas, "Indiana Jones y la Calavera de Cristal" es una película descompensada, irregular, decepcionante en su primera mitad y absorbente en la segunda, pero no es ni de coña el fiasco que nos temíamos. Tampoco es un nuevo "Raiders of the Lost Ark" (siempre me gustó la sonoridad del original inglés). El "Arca", como todas las películas perfectas, no admite secuelas a su nivel. Pero siempre estará ahí para revisarla (en mi caso sin asomo de hastío tras 7-8 pases cinematográficos y otros tantos en el hogar, más los que queden). Y a tenor de lo visto, podremos recuperar algunos destellos aislados de su genio en sus secuelas, incluída esta última, lo cual ya es motivo para congratularse. Acege |
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| Ya te lo pego yo. En fin, que puedo decir. A Acege le chirría la primera mitad pero le gusta la segunda. A mí me chirría entera porque no acepto semejante guión. ¿Escenas de acción trepidantes? Sí, pero aisladas y eso no construye un buen film. Azrael "0ciOs0" <pedrozquitar***telefonica.net> escribió en el mensaje news bco345sjhtnet25kmja3mghnc5nq32coh***4ax.com...> >>> Pd: ¿Tendremos reseña de Acege? Porfaporfaporfaporfa.... > > >¿Aún no la has leído? Ya te lo digo: está de acuerdo con Spiff. > > ¿Donde? Pon un enlace o copipastea, porfa. LA ESCENA : Indiana Jones, colocado sobre un promontorio y bazooka en ristre, amenaza a los nazis con destruir el Arca de la Alianza si no le obedecen. Pero su rival, el también arqueólogo René Belloq, sin inmutarse, le desafía a hacerlo. Sabe que no se atreverá. Y mientras pasa una mano por la preciada reliquia, Belloq comenta en tono emocionado : "...Nosotros, Jones, pasamos por la Historia. Pero esto...Esto ES Historia". "En Busca del Arca Perdida" también es Historia. Historia del cine, gozosa y perennemente viva. Con más de un cuarto de siglo a sus espaldas, sigue siendo un punto de referencia ineludible en el cine de aventuras y un recuerdo imborrable para toda una generación de cinéfilos, mientras que su apreciación crítica va poco a poco incrementándose y acercándose a su justo valor. (Después de todo, hay que tener en cuenta que, en lo referente a toda película con un público superior a 50 espectadores, la crítica necesita un mínimo de dos décadas para asumir lo que el cinéfilo de a pie ya había constatado el día del estreno). La Historia puede repetirse, y de hecho lo hace. Pero no en los mismos términos. Cambian los protagonistas, las circunstancias, las fechas, los escenarios, las causas y los efectos. Y también los resultados. Por eso no es lo mismo la I Guerra Mundial que la II, al igual que no es lo mismo Hitler que el Káiser, o Verdún que Hiroshima. La Historia se repite, sí, pero no se fotocopia a sí misma. La del cine tampoco. "En Busca del Arca Perdida" fue rodada en 1981. Por aquel entonces, la situación del cine americano era distinta a la de ahora, como lo era la del género de aventuras. El gran secreto de su éxito consistió en revivir, con medios técnicos de los 80, buen presupuesto, un director genial, un guionista de lujo y un reparto competente, lo que medio siglo antes se había creado con cuatro perras y más voluntad que talento, con logros mediocres. George Lucas, padre indiscutible de Indiana Jones y cinéfilo con ojo de lince, supo sacar de los seriales cinematográficos de los años 30 aquello que nunca se marchitaría, su espíritu épico, su emoción, su compromiso permanente con el suspense y la acción, prescindiendo de la torpeza, la cutrez y la falta de control narrativo que hoy día les convierte en entrañables y despendoladas reliquias del cine más pobre. Con precisión de cirujano, Lucas y los suyos extrajeron de tan olvidado cadáver cinematográfico los órganos que podrían serles útiles y sustituyeron los ya podridos por modernos y relucientes trasplantes, dando lugar no al monstruo de Frankenstein habitual en los médicos que se meten en estas delicadas operaciones sin poseer la destreza necesaria para ello, sino al Lázaro resucitado, incorrupto, fruto de quienes tienen en sus manos el don de la Gracia (cinematográfica). Año 2008. Han pasado 18 años desde la tercera (y última) aventura cinematográfica de Indiana Jones, y aunque pueda parecer un lapso relativamente corto el cine ha cambiado mucho desde entonces.Por citar sólo algunos ejemplos, internet ha cobrado una presencia antes insospechada en las estrategias de marketing cinematográfico, los FX han evolucionado de forma asombrosa, han surgido el fenómeno e-mule y el DVD, Steven Spielberg ha ganado dos oscars y una respetabilidad impensable cuando crítica y público se mofaban de sus intentos de hacer cine dramático con "El Color Púrpura" y "El Imperio del Sol", y Harrison Ford ha pasado de ser la estrella más exitosa y rentable de todos los tiempos a encadenar fracaso tras fracaso y ser considerado un viejo ídolo en franca decadencia. De hecho, la mayor reticencia ante un posible "Indiana Jones 4" era, precisamente, la avanzada edad del actor, casi 66 años. A quienes le comentan el hecho, Ford responde agriamente que los espectadores del primitivo "Arca" tampoco son ya los jovencitos que fueron... y tiene toda la razón. Cuando vi por primera vez el "Arca", yo tenía 17 años, presumía de cinéfilo por distinguir a Errol Flynn de Jerry Lewis, no tenía ni puta idea de quien era Steven Spielberg y mi grupo musical favorito era Supertramp. Hoy día tengo 42 tacos, no siento el menor aprecio ni por Errol Flynn ni por Jerry Lewis (aunque he aprendido algunos nombres más relacionados con el cine desde entonces), Spielberg es uno de mis directores favoritos (de hecho he visto toda su filmografía) y hace dos días se me ocurrió desempolvar el "Even in the Quietest Moments" de Supertramp y ha acabado en la papelera. Indudablemente, he cambiado, y no puedo ver "Indy 4" con los mismos ojos con los que vi el primero. Me di cuenta anoche, cuando asistí al estreno en mi población. Lucas y Spielberg lo sabían, y para ellos era un problema grave. (De hecho, han confesado que era su mayor temor al abordar "Indiana Jones y el Reino de la Calavera de Cristal", o "Indy 4" para abreviar). Una película de nosecuantos millones de dólares de presupuesto no puede permitirse el lujo de fracasar en taquilla, y para evitarlo ha de atraer, al mismo tiempo, a un público adulto que no va a mirar a Indiana Jones de la misma forma tras dos décadas de ausencia, y a un público jóven que, sencillamente, puede considerar a Indiana Jones un viejo icono de sus papás sin punto de comparación con Spiderman, Harry Potter o Jack Sparrow. ¿Cómo lograr semejante mezcolanza? Salomónicamente : Con un protagonista madurito que encandile al reenganchado público del pasado, y un protagonista jóven que capte a los espectadores jóvenes. Harrison Ford y Shia La Beouf se reparten así protagonismo en la "Calavera de Cristal" , aunque Ford lleve la voz cantante. No es la primera vez en la saga : En "La Ultima Cruzada" (la entrega que más en común tiene con "Indy 4", modelo lógico por ser la más reciente y la que más dinero recaudó en su día) Sean Connery le robaba plano tras plano a Ford y se convirtía, pese a su carácter de acompañante, en casi co-protagonista. Qué duda cabe que el Shilabif este no le llega a Sir Sean a la altura de un chicle pegado a sus suelas, pero una vez superado el recelo, hay que reconocer que el chico no lo hace del todo mal (sobre todo en las escenas de acción), y su personaje, en principio candidato a Tontolculo del Año (en especial cuando aparece en pantalla imitando irónicamente al Brando de "¡Salvaje!",uno de los muchos guiños cinéfilos del film) acaba teniendo su gracia. Ford, por su parte, es un Indy más conservador, menos lanzado (apenas usa el látigo en todo el film) y más autoparódico, única forma de sobrellevar su vejez sin hacer el ridículo. Ninguno de los dos lo hace mal, y la repescada Karen Allen añade un plus de simpatía que ni Mrs. Spielberg en el "Templo" ni mucho menos Alison Doody en la "Cruzada" podrían igualar. Pese a su madurez es, definitivamente, la chica Indy por excelencia. Todo ello no es óbice para que la gran aportación en cuestión de personajes de "Indy 4" sea, sin duda, Cate Blanchett. Su Irina Spalko, carismática, gélida, astuta y con un morboso atractivo tipo Louise Brooks haciendo de Ninotchka, es ya un personaje imborrable en el censo de la saga, y le da sopas con onda a sus predecesores villanos de "Cruzada". La elección de escenarios es sin embargo un (semi)error. "Calavera" está ambientada en 1957 : La lógica más elemental exigía que, para hacer creíble el envejecimiento del héroe, era imprescindible poner un par de décadas de distancia entre la época de sus anteriores aventuras y la de esta. En principio, nada se pierde : Ciertamente los años 30 son, desde el punto de vista de la aventura, mucho más míticos, ricos y llenos de posibilidades, toda vez que en los 50, con la guerra fría, el impacto brutal de la II Guerra Mundial y la premonición de las profundas transformaciones sociales que llegarían en la década siguiente, la pasión aventurera se había enfriado considerablemente. Pero bastaba con hacer lo mismo que en otras entregas: Usar la geografía para recuperar esa pasión en lugares en los que el paso del tiempo no fuera tan patente. Lucas y Spielberg no lo hacen, y esa es una de las meteduras de pata más clamorosas de Indy 4. El film comienza en 1957, sí, pero en los USA. Y permanece allí casi la mitad del metraje. En un país que, por aquel entonces, como menciona uno de los personajes de la propia peli, el maccarthysmo había creado una atmósfera gris y sombría. El sitio menos adecuado, por tanto, para la aventura (¿Sería el "Arca" igual de buena si Indy hubiera caminado por unos USA llenos de mendigos y vagabundos fruto de la Gran Depresión en vez de trotar por el Sáhara o el Tibet?). Pero evidentemente Lucas y Spielberg querían recrear sus propias adolescencias : Elvis, tupés, Harleys y chicos que parecen sacados de un comic de Archie. Es decir, el peor lugar del mundo para meter a un aventurero. Durante su primera mitad, "Calavera" es tremendamente decepcionante porque la combinación de "Indiana Jones en un escenario de American Graffitti" no funciona, por mucho que se meta acción motorizada para disimularlo. Es necesario que la acción se desplace a Perú para que podamos gozosa y desvergonzadamente, retroceder en el tiempo y entonces sí, recuperar al Indiana Jones que añorábamos. Una espectacular secuencia de acción made in Spielberg y muy típica de Indy (una persecución de vehículos por la jungla amazónica), de lejos el mejor momento del film, es el punto de inflexión que separa el Indy 4 soso del Indy 4 memorable, porque de ahí hasta el final la peli adquiere un tono de interés impecable. es también la revancha por un prólogo que, como en "Cruzada", decepciona bastante por su planificación y por momentos como el de la nevera más propios de un cartoon del Correcaminos que de una peli de aventuras.En la persecución selvática citada Spielberg destapa el tarro de las esencias y también lo hacen sus secuaces más fieles, el montador Michael Kahn (32 años con Spielberg) y el músico John Williams (35), hasta entonces muy adormecidos (con todo, esta banda sonora es claramente inferior a las tres precedentes, al menos en una primera escucha). Una secuencia que corta la respiración y vale, por sí sola, el precio de la entrada. Y a partir de ahí sigue el espectáculo, el exotismo, la fascinación y alguna que otra sorpresa que hará las delicias de los amantes de la CF de los 50. (No puedo decir más sin spoilear). Todo ello hasta llegar a un final que supone un digno broche a la saga y una más que razonable invitación al reposo del héroe, ya evidentemente ligado al pasado no sólo en el tiempo rela sino también en el cinematográfico. En resumidas cuentas, "Indiana Jones y la Calavera de Cristal" es una película descompensada, irregular, decepcionante en su primera mitad y absorbente en la segunda, pero no es ni de coña el fiasco que nos temíamos. Tampoco es un nuevo "Raiders of the Lost Ark" (siempre me gustó la sonoridad del original inglés). El "Arca", como todas las películas perfectas, no admite secuelas a su nivel. Pero siempre estará ahí para revisarla (en mi caso sin asomo de hastío tras 7-8 pases cinematográficos y otros tantos en el hogar, más los que queden). Y a tenor de lo visto, podremos recuperar algunos destellos aislados de su genio en sus secuelas, incluída esta última, lo cual ya es motivo para congratularse. Acege |
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| Ya te lo pego yo. En fin, que puedo decir. A Acege le chirría la primera mitad pero le gusta la segunda. A mí me chirría entera porque no acepto semejante guión. ¿Escenas de acción trepidantes? Sí, pero aisladas y eso no construye un buen film. Azrael "0ciOs0" <pedrozquitar***telefonica.net> escribió en el mensaje news bco345sjhtnet25kmja3mghnc5nq32coh***4ax.com...> >>> Pd: ¿Tendremos reseña de Acege? Porfaporfaporfaporfa.... > > >¿Aún no la has leído? Ya te lo digo: está de acuerdo con Spiff. > > ¿Donde? Pon un enlace o copipastea, porfa. LA ESCENA : Indiana Jones, colocado sobre un promontorio y bazooka en ristre, amenaza a los nazis con destruir el Arca de la Alianza si no le obedecen. Pero su rival, el también arqueólogo René Belloq, sin inmutarse, le desafía a hacerlo. Sabe que no se atreverá. Y mientras pasa una mano por la preciada reliquia, Belloq comenta en tono emocionado : "...Nosotros, Jones, pasamos por la Historia. Pero esto...Esto ES Historia". "En Busca del Arca Perdida" también es Historia. Historia del cine, gozosa y perennemente viva. Con más de un cuarto de siglo a sus espaldas, sigue siendo un punto de referencia ineludible en el cine de aventuras y un recuerdo imborrable para toda una generación de cinéfilos, mientras que su apreciación crítica va poco a poco incrementándose y acercándose a su justo valor. (Después de todo, hay que tener en cuenta que, en lo referente a toda película con un público superior a 50 espectadores, la crítica necesita un mínimo de dos décadas para asumir lo que el cinéfilo de a pie ya había constatado el día del estreno). La Historia puede repetirse, y de hecho lo hace. Pero no en los mismos términos. Cambian los protagonistas, las circunstancias, las fechas, los escenarios, las causas y los efectos. Y también los resultados. Por eso no es lo mismo la I Guerra Mundial que la II, al igual que no es lo mismo Hitler que el Káiser, o Verdún que Hiroshima. La Historia se repite, sí, pero no se fotocopia a sí misma. La del cine tampoco. "En Busca del Arca Perdida" fue rodada en 1981. Por aquel entonces, la situación del cine americano era distinta a la de ahora, como lo era la del género de aventuras. El gran secreto de su éxito consistió en revivir, con medios técnicos de los 80, buen presupuesto, un director genial, un guionista de lujo y un reparto competente, lo que medio siglo antes se había creado con cuatro perras y más voluntad que talento, con logros mediocres. George Lucas, padre indiscutible de Indiana Jones y cinéfilo con ojo de lince, supo sacar de los seriales cinematográficos de los años 30 aquello que nunca se marchitaría, su espíritu épico, su emoción, su compromiso permanente con el suspense y la acción, prescindiendo de la torpeza, la cutrez y la falta de control narrativo que hoy día les convierte en entrañables y despendoladas reliquias del cine más pobre. Con precisión de cirujano, Lucas y los suyos extrajeron de tan olvidado cadáver cinematográfico los órganos que podrían serles útiles y sustituyeron los ya podridos por modernos y relucientes trasplantes, dando lugar no al monstruo de Frankenstein habitual en los médicos que se meten en estas delicadas operaciones sin poseer la destreza necesaria para ello, sino al Lázaro resucitado, incorrupto, fruto de quienes tienen en sus manos el don de la Gracia (cinematográfica). Año 2008. Han pasado 18 años desde la tercera (y última) aventura cinematográfica de Indiana Jones, y aunque pueda parecer un lapso relativamente corto el cine ha cambiado mucho desde entonces.Por citar sólo algunos ejemplos, internet ha cobrado una presencia antes insospechada en las estrategias de marketing cinematográfico, los FX han evolucionado de forma asombrosa, han surgido el fenómeno e-mule y el DVD, Steven Spielberg ha ganado dos oscars y una respetabilidad impensable cuando crítica y público se mofaban de sus intentos de hacer cine dramático con "El Color Púrpura" y "El Imperio del Sol", y Harrison Ford ha pasado de ser la estrella más exitosa y rentable de todos los tiempos a encadenar fracaso tras fracaso y ser considerado un viejo ídolo en franca decadencia. De hecho, la mayor reticencia ante un posible "Indiana Jones 4" era, precisamente, la avanzada edad del actor, casi 66 años. A quienes le comentan el hecho, Ford responde agriamente que los espectadores del primitivo "Arca" tampoco son ya los jovencitos que fueron... y tiene toda la razón. Cuando vi por primera vez el "Arca", yo tenía 17 años, presumía de cinéfilo por distinguir a Errol Flynn de Jerry Lewis, no tenía ni puta idea de quien era Steven Spielberg y mi grupo musical favorito era Supertramp. Hoy día tengo 42 tacos, no siento el menor aprecio ni por Errol Flynn ni por Jerry Lewis (aunque he aprendido algunos nombres más relacionados con el cine desde entonces), Spielberg es uno de mis directores favoritos (de hecho he visto toda su filmografía) y hace dos días se me ocurrió desempolvar el "Even in the Quietest Moments" de Supertramp y ha acabado en la papelera. Indudablemente, he cambiado, y no puedo ver "Indy 4" con los mismos ojos con los que vi el primero. Me di cuenta anoche, cuando asistí al estreno en mi población. Lucas y Spielberg lo sabían, y para ellos era un problema grave. (De hecho, han confesado que era su mayor temor al abordar "Indiana Jones y el Reino de la Calavera de Cristal", o "Indy 4" para abreviar). Una película de nosecuantos millones de dólares de presupuesto no puede permitirse el lujo de fracasar en taquilla, y para evitarlo ha de atraer, al mismo tiempo, a un público adulto que no va a mirar a Indiana Jones de la misma forma tras dos décadas de ausencia, y a un público jóven que, sencillamente, puede considerar a Indiana Jones un viejo icono de sus papás sin punto de comparación con Spiderman, Harry Potter o Jack Sparrow. ¿Cómo lograr semejante mezcolanza? Salomónicamente : Con un protagonista madurito que encandile al reenganchado público del pasado, y un protagonista jóven que capte a los espectadores jóvenes. Harrison Ford y Shia La Beouf se reparten así protagonismo en la "Calavera de Cristal" , aunque Ford lleve la voz cantante. No es la primera vez en la saga : En "La Ultima Cruzada" (la entrega que más en común tiene con "Indy 4", modelo lógico por ser la más reciente y la que más dinero recaudó en su día) Sean Connery le robaba plano tras plano a Ford y se convirtía, pese a su carácter de acompañante, en casi co-protagonista. Qué duda cabe que el Shilabif este no le llega a Sir Sean a la altura de un chicle pegado a sus suelas, pero una vez superado el recelo, hay que reconocer que el chico no lo hace del todo mal (sobre todo en las escenas de acción), y su personaje, en principio candidato a Tontolculo del Año (en especial cuando aparece en pantalla imitando irónicamente al Brando de "¡Salvaje!",uno de los muchos guiños cinéfilos del film) acaba teniendo su gracia. Ford, por su parte, es un Indy más conservador, menos lanzado (apenas usa el látigo en todo el film) y más autoparódico, única forma de sobrellevar su vejez sin hacer el ridículo. Ninguno de los dos lo hace mal, y la repescada Karen Allen añade un plus de simpatía que ni Mrs. Spielberg en el "Templo" ni mucho menos Alison Doody en la "Cruzada" podrían igualar. Pese a su madurez es, definitivamente, la chica Indy por excelencia. Todo ello no es óbice para que la gran aportación en cuestión de personajes de "Indy 4" sea, sin duda, Cate Blanchett. Su Irina Spalko, carismática, gélida, astuta y con un morboso atractivo tipo Louise Brooks haciendo de Ninotchka, es ya un personaje imborrable en el censo de la saga, y le da sopas con onda a sus predecesores villanos de "Cruzada". La elección de escenarios es sin embargo un (semi)error. "Calavera" está ambientada en 1957 : La lógica más elemental exigía que, para hacer creíble el envejecimiento del héroe, era imprescindible poner un par de décadas de distancia entre la época de sus anteriores aventuras y la de esta. En principio, nada se pierde : Ciertamente los años 30 son, desde el punto de vista de la aventura, mucho más míticos, ricos y llenos de posibilidades, toda vez que en los 50, con la guerra fría, el impacto brutal de la II Guerra Mundial y la premonición de las profundas transformaciones sociales que llegarían en la década siguiente, la pasión aventurera se había enfriado considerablemente. Pero bastaba con hacer lo mismo que en otras entregas: Usar la geografía para recuperar esa pasión en lugares en los que el paso del tiempo no fuera tan patente. Lucas y Spielberg no lo hacen, y esa es una de las meteduras de pata más clamorosas de Indy 4. El film comienza en 1957, sí, pero en los USA. Y permanece allí casi la mitad del metraje. En un país que, por aquel entonces, como menciona uno de los personajes de la propia peli, el maccarthysmo había creado una atmósfera gris y sombría. El sitio menos adecuado, por tanto, para la aventura (¿Sería el "Arca" igual de buena si Indy hubiera caminado por unos USA llenos de mendigos y vagabundos fruto de la Gran Depresión en vez de trotar por el Sáhara o el Tibet?). Pero evidentemente Lucas y Spielberg querían recrear sus propias adolescencias : Elvis, tupés, Harleys y chicos que parecen sacados de un comic de Archie. Es decir, el peor lugar del mundo para meter a un aventurero. Durante su primera mitad, "Calavera" es tremendamente decepcionante porque la combinación de "Indiana Jones en un escenario de American Graffitti" no funciona, por mucho que se meta acción motorizada para disimularlo. Es necesario que la acción se desplace a Perú para que podamos gozosa y desvergonzadamente, retroceder en el tiempo y entonces sí, recuperar al Indiana Jones que añorábamos. Una espectacular secuencia de acción made in Spielberg y muy típica de Indy (una persecución de vehículos por la jungla amazónica), de lejos el mejor momento del film, es el punto de inflexión que separa el Indy 4 soso del Indy 4 memorable, porque de ahí hasta el final la peli adquiere un tono de interés impecable. es también la revancha por un prólogo que, como en "Cruzada", decepciona bastante por su planificación y por momentos como el de la nevera más propios de un cartoon del Correcaminos que de una peli de aventuras.En la persecución selvática citada Spielberg destapa el tarro de las esencias y también lo hacen sus secuaces más fieles, el montador Michael Kahn (32 años con Spielberg) y el músico John Williams (35), hasta entonces muy adormecidos (con todo, esta banda sonora es claramente inferior a las tres precedentes, al menos en una primera escucha). Una secuencia que corta la respiración y vale, por sí sola, el precio de la entrada. Y a partir de ahí sigue el espectáculo, el exotismo, la fascinación y alguna que otra sorpresa que hará las delicias de los amantes de la CF de los 50. (No puedo decir más sin spoilear). Todo ello hasta llegar a un final que supone un digno broche a la saga y una más que razonable invitación al reposo del héroe, ya evidentemente ligado al pasado no sólo en el tiempo rela sino también en el cinematográfico. En resumidas cuentas, "Indiana Jones y la Calavera de Cristal" es una película descompensada, irregular, decepcionante en su primera mitad y absorbente en la segunda, pero no es ni de coña el fiasco que nos temíamos. Tampoco es un nuevo "Raiders of the Lost Ark" (siempre me gustó la sonoridad del original inglés). El "Arca", como todas las películas perfectas, no admite secuelas a su nivel. Pero siempre estará ahí para revisarla (en mi caso sin asomo de hastío tras 7-8 pases cinematográficos y otros tantos en el hogar, más los que queden). Y a tenor de lo visto, podremos recuperar algunos destellos aislados de su genio en sus secuelas, incluída esta última, lo cual ya es motivo para congratularse. Acege |
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| Lope <labasete***gmail.com> wrote: > On 27 mayo, 13:40, Arandalus <blabla...***jejeje.bah> wrote: >> Lope <labas...***gmail.com> wrote: >> > On 27 mayo, 10:33, Arandalus <blabla...***jejeje.bah> wrote: >> >> >> hasta The >> >> Happening de Shyamalan, que para colmo ni se ha estrenado todavía y y > a s >> > é porqué >> >> pasa lo que pasa. :-(((( >> >> > Yo he leído en un blog un rumor... y me ha jodido sobremanera. >> >> Ese mismo. ![]() > > Mecagoenmicalavera. Confío en que lo hayan filtrado intencionadamente > para acojonarnos más después. :-) Esa es la esperanza que tengo. Shyamalan no es la primera vez que hace algo muy similar, consciente de que la gente se prepara ante sus películas para saber "el truco", así que igual es otra cosa completamente diferente. ![]() |
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| Lope <labasete***gmail.com> wrote: > On 27 mayo, 13:40, Arandalus <blabla...***jejeje.bah> wrote: >> Lope <labas...***gmail.com> wrote: >> > On 27 mayo, 10:33, Arandalus <blabla...***jejeje.bah> wrote: >> >> >> hasta The >> >> Happening de Shyamalan, que para colmo ni se ha estrenado todavía y y > a s >> > é porqué >> >> pasa lo que pasa. :-(((( >> >> > Yo he leído en un blog un rumor... y me ha jodido sobremanera. >> >> Ese mismo. ![]() > > Mecagoenmicalavera. Confío en que lo hayan filtrado intencionadamente > para acojonarnos más después. :-) Esa es la esperanza que tengo. Shyamalan no es la primera vez que hace algo muy similar, consciente de que la gente se prepara ante sus películas para saber "el truco", así que igual es otra cosa completamente diferente. ![]() |
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| Lope <labasete***gmail.com> wrote: > On 27 mayo, 13:40, Arandalus <blabla...***jejeje.bah> wrote: >> Lope <labas...***gmail.com> wrote: >> > On 27 mayo, 10:33, Arandalus <blabla...***jejeje.bah> wrote: >> >> >> hasta The >> >> Happening de Shyamalan, que para colmo ni se ha estrenado todavía y y > a s >> > é porqué >> >> pasa lo que pasa. :-(((( >> >> > Yo he leído en un blog un rumor... y me ha jodido sobremanera. >> >> Ese mismo. ![]() > > Mecagoenmicalavera. Confío en que lo hayan filtrado intencionadamente > para acojonarnos más después. :-) Esa es la esperanza que tengo. Shyamalan no es la primera vez que hace algo muy similar, consciente de que la gente se prepara ante sus películas para saber "el truco", así que igual es otra cosa completamente diferente. ![]() |
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| Lope <labasete***gmail.com> wrote: > On 27 mayo, 13:40, Arandalus <blabla...***jejeje.bah> wrote: >> Lope <labas...***gmail.com> wrote: >> > On 27 mayo, 10:33, Arandalus <blabla...***jejeje.bah> wrote: >> >> >> hasta The >> >> Happening de Shyamalan, que para colmo ni se ha estrenado todavía y y > a s >> > é porqué >> >> pasa lo que pasa. :-(((( >> >> > Yo he leído en un blog un rumor... y me ha jodido sobremanera. >> >> Ese mismo. ![]() > > Mecagoenmicalavera. Confío en que lo hayan filtrado intencionadamente > para acojonarnos más después. :-) Esa es la esperanza que tengo. Shyamalan no es la primera vez que hace algo muy similar, consciente de que la gente se prepara ante sus películas para saber "el truco", así que igual es otra cosa completamente diferente. ![]() |
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| Azrael escribió: > ¡No vayáis a verla! > > ... > > Azrael, muy, muy decepcionado. Me parece que no hemos visto la misma película. A mi me ha faltado levantarme para aplaudir al final... No lo he hecho porque hubiera quedado muy raro hacerlo delante del monitor :-P Vamos yo en la escala de estrellitas de es.rec.cine le doy un 4 alto. ¡Me lo he pasado pipa! Tanto que es probable que vaya a verla al cine y todo (si encuentro alguna sala en la que la proyecten subtitulada, claro). -- salu2 Daniel e-mail: dabellan71QUITA***ESTOterra.es "Yippie-kay-yay, motherfucker." John McClane (Die Hard) |
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