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| No hay palabras para describir los sentimientos, las emociones, el orgullo, disfrute y toda la satisfacción posible que nos ha proporcionado este memorable domingo, 29 de junio de 2008. 44 años después, España, la España que tanto y tan bien se ha paseado con altanería por toda Europa a través de nuestros clubes como el Valencia CF, se ha coronado de forma oficial como la mejor selección de Europa, y sin ser exagerado, la más grande del mundo en estos momentos de manera simbólica. El único equipo invicto, el menos goleado, el más goleador, con su máximo realizador, Villa, el que menos recibió, Casillas….esto en forma de estadísticas. Pero desde el punto de vista cualitativo, la ‘roja’ ha sido tan superior a Alemania como lo fue con Rusia, Italia, Grecia y Suecia. Tanto que su título no tiene discusión. Como la victoria en la final; incontestable, repleta de oportunidades para golear, con un oficio nunca vivido en el combinado nacional, y un ‘hambre’ de comerse al rival que jamás tuvo parangón en este siglo XXI. Y en el XX. No tuvo historia. No supieron igualarla los teutones. La gloria ya estaba vendida. Simplemente faltaba firmarla. Pese a todo, jugar con un bloque que ha disputado 13 finales, entre Eurocopas y Mundiales, infunde mucho respeto. Y más sabiendo que España estaba muy hecha, pero a los germanos les faltaba definición, y por tanto podían ser una incógnita. Pero desde el segundo uno se acabaron las especulaciones sobre cuál sería la forma de los éstos de afrontar el encuentro y, en consecuencia, neutralizar la presencia de nuestro centro del campo, gran aval propio ante el imparable dominio del que ha gozado la selección, fiel a su estilo, desde el inicio de la competición. Más aún con el refuerzo ‘obligado’ de Fabregas en las lides de constructor a la vez que llegador desde segunda línea. La solución más sencilla por la que optó el técnico germano es la igualdad numérica en la zona ancha, y posicionar a un único hombre adelantado, Klose, con la ayuda en tres cuartos de campo de Podolski y Ballack, duda hasta última hora. Los primeros 15 minutos, ante la incertidumbre en el terreno estratégico, propició el dominio de Alemania, alimentado por los previsibles nervios de la ‘roja’ , que llegó de manera tan frecuente como nunca antes vista en este campeonato en contra de la portería de Casillas. La primera arribó en un error en el pase frontal de Ramos que lo ganó Klose pero afortunadamente el teutón no lo llegó a contrlar en su rápida zancada. La zaga española replegó completamente y el rival buscó las bandas para tener superioridad, afortunadamente diluida en centros al punto de penalti bien blocados por el guardameta blanco. Por lógica esta Alemania, que aparecía de vez en cuando en este torneo el lance ante Portugal, también dejaba huecos atrás, y España, en esta suerte, puede bordar el fútbol tanto como en estático. Y, con su equilibrio cuando intentaba madurar la jugada con toques cortos después de superar la presión arriba del contrincante, llegaron las primeras ocasiones clarísimas, gracias a una combinación entre Xavi con Iniesta que despejó Metzelder en propia meta para obligar a su portero a taponar un cuero envenenado. Y sobre todo, en el 23’ tras un cabezazo perfecto de Torres, a centro templado de Ramos, que se estrelló en el poste derecho de Lemhann. Los de Aragonés habían encontrado la basculación adecuada entre el dominio y la salida desde atrás con rapidez. Y Torres, aleccionado convenientemente por el ‘sabio’ de Hortaleza para convencerle de que era el hombre clave de la final, tenía en ese terreno su particular panacea para explotar su juego. Y a fe que no defraudó. Amagó varias veces con varios uno contra uno que no se la llevó por casualidad. Pero en el minuto 32 explotó él, sus compañeros, el banquillo, el público, y por definición, 45 millones de españoles. Xavi recoge una pelota en el semicírculo, ve el desmarque de Fernando de ruptura, y ante la salida de Lehmann, tras superar con potencia a su marcador, le cruza el cuero al poste contrario. España mataba a los tricampeones de Europa con sus armas. Por lo visto, no conocían que Luis Aragonés es el catedrático de las jugadas de contragolpe. La victoria, pese al tiempo que restaba, se podía tocar con las manos. El gol dejó al rival tocado, y buscó en el barullo y las faltas en pelotas divididas su único recurso para buscar el peligro por arriba. Algo tan antiguo como este deporte. Pero fueron perdiendo su habitual fuelle ante el miedo que les entraba cada vez que el combinado ganaba la posesión en su propia área, montaba la jugada a velocidad de la luz y llegaba con tres pases a su meta. Y ahí nacieron sus dudas, que la mayoría de veces son mortales de necesidad. Una de dos. O dejaban sus espaldas bien cubiertas a riesgo de perder desborde, o presionaban más arriba aún con el peligro de ser ‘apuñalado’ por su poco respaldo. Y en esa indefinición murió la primera parte. Pero el problema de Alemania era existencial. Ya cuestión de matar o morir. Y Alemania, futbolísticamente hablando, es muy inferior a los nuestros; peor en jugadas rápidas y lo es más aún en el toque. La ‘roja’ lo notó y tuvo groggie a los teutones hasta el minuto 60. Así, Ramos junto a Silva pudieron hacer el 2-0 tras sendas segundas jugadas de rechace. Nuestro equipo no pudo hacerlo, y llegaron los mejores momentos de Alemania, cuando apareció el descontrol y la confusión. Otras pelotas cruzadas hacia la ‘olla’. Otras paradas de Casillas. Aragonés, con sus habituales y mágicas relecturas del partido, contestó a sus arreones con mayor presencia y equilibrio en la zona central con las entradas de Alonso por Cesc y Silva por Cazorla. Nuevamente, al ‘sabio’ le salió la estrategia de ‘catón’. España recuperó la esencia de su juego, y parecía increíble que no cayera la sentencia. El rival, por el mero hecho de serlo, daba miedo, por su nombre, por su impresionante historia, pero se convirtió en un equipito vulgar. Sin riesgo de padecer, el final del encuentro fue para enmarcar. ¡Si parecía que la ‘roja’ estaba por debajo en el resultado! Los últimos 10 minutos fueron un auténtico baile. Alemania ni se acercó a la portería rival. Y, hasta el pitido final de Roberto Rossetti, tocaba más disfrutar que sufrir. Aunque, cuando éste dio por finalizado el campeonato era el momento de hacerlo de verdad. Al final ocurrió. 44 años después, España era campeón de Europa. Amunt!Amunt! Amunt!Amunt!Amunt!Amunt!Amunt!Amunt!Amunt!Amunt!Am unt!Amunt!Amunt! Amunt!Amunt!Amunt!Amunt!Amunt!Amunt! Ficha técnica Alemania 0: Lehmann; Fiedrich, Mertesacker, Metzelder, Lahm (Jansen, m. 46); Frings, Hitzlsperger (Kuranyi, m.58); Schweinsteiger, Ballack, Podolski; Klose (Mario Gómez, m.79). España 1: Casillas; Sergio Ramos, Puyol, Marchena, Capdevila; Senna; Iniesta, Xavi, Cesc (Xabi Alonso, m.63), Silva (Cazorla, m.66); Torres (Güiza, m.78). Gol: 0-1: m.33: Torres. Árbitro: Roberto Rosetti (Italia). Amonestó a los alemanes Ballack (m. 42), Kuranyi (m.87) y a los españoles Casillas (m.42), Torres (m.74). Incidencias: Final de la Eurocopa 2008 disputada en el Estadio Ernst Happel de Viena ante 51.428 espectadores. Los reyes de España, Juan Carlos de Borbón y Sofía, presidieron el encuentro en el palco. |
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