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  #1 (permalink)  
Antiguo 21-11-2005, 12:22:29
Joven Padawan
 
Mensajes: n/a
Predeterminado La tentación de Uzume

Hola!!!

Bueno, aquí está la continuación que prometí de la historia por capítulos
que se está escribiendo. Siento la tardanza y espero estar a la altura de
los capítulos anteriores... he pegado aquí la historia enterita para
refrescaros la memoria y he añadido mi parte al final.
Para la próxima vez que me toque, prometo intentar no tardar tanto!!

Saludos!!

PD: Por cierto, ¿la historia tiene un título?

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>Uzume se maldecía una y otra vez por haber comenzado dicho viaje. ¿Cómo
>demonios había llegado hasta allí? Y lo más importante, cómo diablos había
>elegido como compañero de viaje al hombre que iba a su lado?
>El hombre al que se refería, estaba sentado a su lado, observando la
>hoguera
>que bailaba en el inhóspito paisaje de Tatooine. Sus azules ojos
>escudriñaban las llamas, mientras con una mano se ordenó el largo y oscuro
>pelo.
>Uzume volvió a mirar aquel objeto cilíndrico que colgaba del cinturón del
>hombre. Hasta hacía dos días nunca había visto uno de ellos, pero sí había
>oído hablar sobre ellos a los ancianos. Una espada de luz. ¿Quién sería su
>acompañante realmente? No contestaba a ninguna de sus preguntas y parecía
>que no lo iba a hacer.
>-Mañana temprano volveremos a ponernos en marcha. Nuestros perseguidores no
>descansan y la ventaja que tenemos sobre ellos no es mucha.
>-¿No verán la hoguera a kilómetros de distancia? -preguntó con un deje de
>desafío.
>-Ellos son prácticamente ciegos. No ven como nosotros. Perciben el mundo a
>través de los olores y los campos electromagnéticos. Esta hoguera está
>ardiendo gracias a una madera especial que no desprende olor. Solo luz y
>calor.
>-Vale. -contestó resignada.
>Kami observó a su compañera. Su melena rojiza le caía por los hombros.
>Tenía
>la cara oculta entre sus brazos cruzados, encima de sus rodillas. De esta
>forma no podía ver sus preciosos ojos color esmeralda. Sonrió y dio un
>largo
>sorbo a su lata de Ryujin. Incluso en medio de ninguna parte, en medio de
>la
>desesperación, la belleza florecía.
>-Será mejor que duermas un poco. Te hará falta mañana. Yo montaré
>guardia. -le aconsejó Kami.
>Uzume no protestó. De hecho le obedeció enseguida. Cosa que le sorprendió,
>ya que desde que la había rescatado de aquélla granja de humedad en llamas,
>tras un ataque de los tuskens, no había hecho otra cosa que protestar de
>todo. Desde lejos divisó la columna de humo y al llegar, la granja de
>humedad estaba prácticamente arrasada. Todos sus habitantes aniquilados,
>excepto la chica que estaba ahora dormida a su lado. Posiblemente sería
>torturada hasta la muerte. No podía permitirlo, por lo que uso su sable
>láser y la Fuerza para impedirlo. En poco tiempo, los tuskens huyeron
>enfurecidos, aunque derrotados.
>Suspiró preocupado. Ojalá sus perseguidores fueran simples tuskens. Sus
>probabilidades de salir con vida de Tatooine serían mayores.


>>>>Hura Jinn

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No sabe dónde está, ni cómo ha llegado allí. En medio del vacío de pronto
aparece la protagonista. Se reconoce a sí misma, y se da cuenta del miedo
que se refleja en su propio rostro. Ella se ha detenido, acorralada, y se ha
girado para ver algo con lo que su gesto se ha contraído de dolor. Y sin
poder hacer nada, lo siguiente que ve es cómo esa otra Uzume cae inerme en
el suelo. Intenta descubrir algún indicio, algún reflejo en sus propios ojos
sin vida que delate a su asesino, pero es en vano. Y en un último esfuerzo
la otra Uzume pronuncia una palabra sorda, que está leyendo en sus labios, y
sólo puede escuchar una voz que lo llena todo pero que no es la suya:
"Uzume, Uzume"
-Uzume, despierta. Es tarde, debemos ponernos en camino.
Abrió los ojos sobresaltada. Kami no pareció reparar en el estado de ánimo
de su acompañante, ensimismado como estaba escudriñando el horizonte. éste
apagó con el pie los últimos restos de la fogata y sacó de su bolsa una masa
blancuzca y una cantimplora. Dividió la comida en dos partes y entregó una
de ellas a Uzume, aunque en esos momentos ella se encontraba muy lejos de
allí.
-¿Ocurre algo? - preguntó Kami, sacándola de sus cavilaciones.
Uzume negó con la cabeza, como alejando de ella una preocupación.
- Vamos, toma un poco de esto - la voz de Kami había adquirido un matiz de
dulzura.
Uzume alcanzó la comida y se puso a comer en silencio. Kami suspiró y
recuperó su tono de siempre:
-Debemos aprovechar al máximo la luz del día. La luz de los soles les
despista, es tan intensa... es como si les deslumbrara. Creo que si seguimos
a buen paso conseguiremos llegar a Mos Eisley antes de que anochezca.
-Pues entonces pongámonos en marcha. Me muero por dormir en una cama
decente.
Entre los dos recogieron el campamento y, cargados de bultos, emprendieron
el camino. Uzume no conseguía quitarse de la cabeza la imagen de su cuerpo
sin vida, cayendo muy despacio al suelo...
- Antes tenías una pesadilla... Estabas inquieta... - comentó Kami sin
mirarla.
- Prefiero no hablar de eso - ambos se miraron y Kami observó que la mirada
de Uzume se endurecía. Los dos volvieron a mirar al frente-. Aún no me has
dicho qué haremos una vez lleguemos a Mos Eisley.
- Tomaremos un transporte hacia Corellia.

>>>>Zupeiza

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La noche se acercaba. Tatoo 1 ya se había ocultado, y su estrella gemela
estaba poniéndose. El cielo estaba teñido de un tono rojizo que inquietaba a
Uzume. Mos Eisley aun estaba a media jornada de camino, y no parecía
probable que llegaran a un refugio seguro antes de la noche.
De repente Kami se paró sobresaltado.
- ¡Uzume! ¡Ponte tras de mí!
Kami activó su sable láser. La hoja de color azulado iluminó la cara de su
portador, mientras éste la situaba inclinada ante él en posición defensiva.
Al instante, siete figuras surgieron de la duna que acababan de bajar. Y se
encararon con Kami. Portaban unos largos bastones rodeados de un brillante
destello naranja, que Uzume tomó por algún tipo de campo de energía.
Kami paró el enviste del primer atacante con un rápido movimiento de su
sable. Parada. Golpe. Parada. Giro. Finta a la izquierda... Y con un golpe
de abajo a arriba Kami cortó el brazo de su atacante que cayó al suelo
gritando.
Había algo extraño en lo que Uzume estaba viendo. El sable de Kami no
cortaba los bastones de sus atacantes. ¡Pero eso no era posible! Las
historias y canciones que había oído sobre los Jedi y sus sables láser
decían que estos podían penetrar cualquier objeto. Pero no era así...
Kami seguía interponiéndose entre los atacantes y su presa. Ya había
derribado a tres, y ahora se enfrentaba a dos más, mientras el resto
esperaba en retaguardia deslizándose lentamente por su flanco intentando
rodearlo. Esquivó el envite de uno de los atacantes, saltó hacia atrás en
una pirueta situándose a la espalda del segundo agresor y de un golpe lo
partió por la mitad. Pero otro de los atacantes se había aproximado por su
lado y lanzó una estocada a la altura de su omoplato.
Kami dejó que la fuerza lo guiara y, sin mirar a su atacante, colocó la hoja
de su sable tras su espalda, por encima de su hombro derecho, parando el
golpe. Un nuevo giro y otro enemigo cayó decapitado.
Solo quedaban dos enemigos más... pero uno había conseguido deslizarse a la
altura de Uzume y alzaba su bastón contra ella. Kami en un movimiento
desesperado arrojo su espada contra él, rezando por tener tiempo suficiente
para recuperarla y parar los ataque del último de los agresores...
Pero el sable no alcanzó su destino... Chocó contra un muro invisible y se
desactivó. La sorpresa hizo que Kami no fuera capaz de evitar la estocada
del atacante que estaba tras él. El bastón de energía le atravesó la espalda
saliendo por su pecho.
Uzume gritó. Paralizada por el terror fue incapaz de moverse, y el atacante
que estaba delante de ella la ensartó con su bastón...
Los segundos siguientes se alargaron como si sucedieran a cámara lenta.
Uzume moría... Pero el miedo por los acontecimientos de los últimos días
empezó a trasformarse en cólera... No quería morir, no había hecho nada malo
para merecer la muerte. Tampoco sus padres y hermanos merecían morir, pero
habían perecido horriblemente en el ataque a la granja de humedad. Y su
reciente compañero tampoco merecía la muerte, había intentado ayudarla...
Todo aquello no era justo...
De repente sintió un gran poder que surgía de ella. La cólera y el odio la
habían hecho fuerte. Sujeto con ambas manos el bastón que su agresor acababa
de alojar en su vientre, impidiendo que este pudiera sacarlo. Entonces oyó
una voz en su mente: "EL SABLE". Uzume miró el sable de Kami que se
encontraba a unos metros de ella... Pensó en él activándose y volando hacia
la cabeza del asesino... Y el sable se activó... y voló veloz hacia la
cabeza de su atacante... y lo decapitó.
Uzume se dejo caer en la fría arena. Ya había oscurecido, pero un fulgor
rojizo en el horizonte aun iluminaba la dantesca escena. La visión de Uzume
se iba emborronando, en parte por las lagrimas, en parte por que la vida se
escapaba de ella...
Entonces apareció delante de ella una figura oscura y encapuchada.
- Tu odio y tu rabia te han hecho fuerte... lo suficiente para vengarte y
matar a tu atacante... Esa fuerza también puede ayudarte a sobrevivir...
¿Serás capaz de hacerlo? ¿Son tu odio y tu rabia lo suficientemente grandes
para salvarte?
- Lo son... - dijo Uzume tras unos instantes. Se le hacía difícil hablar, la
sangre brotaba a borbotones de su herida.
- Pues agárrate a ellos. Piensa en la muerte de tu familia, piensa en la
muerte de tu amigo, piensa en lo que odias a los culpables de ambos
hechos... Coge toda esa rabia y odio y canalízala a tu interior. Yo te
ayudare. El Lado Oscuro te ayudara a sanarte. Lord Ayax lo promete.

>>>>Daniel Abellán

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Uzume abrió los ojos. Se encontraba en una relativamente confortable cama de
una granja de humedad. "Todo ha sido sólo un sueño", pensó. Pero,
inmediatamente después de formular ese pensamiento, lo desechó. Aquella no
era su cama, ni su habitación. Ni siquiera ella era la misma. Se sentía
diferente, aunque no podía decir que se sintiera mejor, porque el dolor, el
miedo y la ira seguían ardiendo en su interior.
Palpó su herida. Se la habían vendado, pero aún así se dio cuenta que apenas
sentía un dolor sordo. Parecía estar medio curada, cosa que le resultaba
realmente sorprendente. En ese momento, una mujer bastante joven entró en la
habitación y le sonrió.
-Veo que has despertado -dijo dulcemente-. Has tenido suerte de que mi
marido te encontrara. Estabas muy malherida, es un milagro que no hayas
muerto -la miró compasivamente. Le cogió la mano para infundirle valor y
añadió-. Eres la única de tu grupo que ha sobrevivido al ataque Tusken.
- No eran Tusken -dijo Uzume fríamente y con un gesto seco soltó su mano de
la de la granjera-. Y la suerte no ha tenido nada que ver en mi curación.
Tal brusquedad en la muchacha sorprendió a la mujer. Sin embargo, lo achaco
al estado de shock en que se debía encontrar la muchacha. Le resultó
evidente que ella no quería hablar de lo sucedido, así que la granjera
decidió no profundizar en el tema.
- Supongo que querrás comer algo. Has estado cuatro días inconsciente.
¿Cuatro días? Uzume hubiera puesto la mano en el fuego que todo había
sucedido la noche anterior.
- Sí, gracias -dijo Uzume y su voz se suavizó un poco.
La granjera salió de la habitación y Uzume pensó en todo lo que le había
sucedido. Un montón de preguntas y sentimientos bullían en su interior y se
sentía terriblemente confundida. Sólo tenía una certeza: debía marcharse
lejos de Tatooine lo antes posible. ¿Adonde? No lo sabía.
La granjera volvió a entrar con un plato de sopa Ryujin caliente y se lo
puso en un pequeño mueble que había al lado de la cama.
- Tómatelo, te hará reponer fuerzas -sonrió-. Te dejo que te lo tomes
tranquilamente.
- Gracias -respondió Uzume y se dio cuenta que lo estaba diciendo más por
costumbre que porque sintiera la necesidad de decirlo.
En cuanto la granjera hubo salido de la habitación, se levantó de la cama.
Al hacerlo, observó un pequeño arcón abierto al lado de la puerta. Un
escalofrío recorrió su espalda. Algo sobresalía de su interior. ¡Eran los
bastones de sus atacantes! Miró desconfiadamente hacia la puerta, pero sabía
que esos granjeros no eran sus atacantes. Se acercó al arcón, temerosa, y
observó que dentro estaban gran parte de las pertenencias de Kami. Era
evidente que el granjero que la había rescatado, había llevado hasta allí lo
que había supuesto eran sus pertenencias. Cogió uno de los bastones con
cautela. Parecía un simple palo, ahora que ningún campo electromagnético lo
rodeaba, pero tenía un tacto extraño, era suave y áspero a la vez y no pudo
encontrar ningún dispositivo de encendido. Revolvió las pertenencias de
Kami. Decidió coger sólo lo esencial, porque sabía que ella sola no podría
con todo. Además de dinero, comida y bebida, guardó el sable láser de Kami y
un par de objetos que no sabía que eran, pero que, de alguna manera, estaba
segura que necesitaría más adelante.
Cuando se terminó la sopa, se dirigió al exterior de la casa. No vio a la
mujer, pero seguro que estaría en cualquier lugar de la granja. Estaba
amaneciendo y, si Kami no le había engañado, era el mejor momento para
dirigirse a Mos Eisley sin temor a que se volviera a encontrar con aquellos
seres. ¿Qué dirección debía tomar? Observó la posición de los soles y supo
hacia donde debía dirigirse. No en vano, había pasado toda su vida en aquel
árido planeta. Volvió a la habitación a recoger la bolsa que había preparado
y cuando casi había salido ya de la habitación cogió uno de aquellos
bastones. Tal vez le sirviera de ayuda si se encontraba con el atacante que
la había dejado en la arena creyéndola muerta Luego, abandonó la granja.
No podía evitar sentirse sorprendida consigo misma. No era habitual en ella
mostrarse desagradecida y ahora lo estaba siendo al marcharse sin
despedirse. Pero no le importaba en absoluto. Y, además, tampoco sentía un
especial temor al encaminarse hacia un futuro incierto y desconocido.
Definitivamente, ya no era la misma Uzume que, hasta hacía siete días vivía
con sus padres. ¿Tendría algo que ver en todo esto ese tal Lord Ayax? ¿Y,
quien era?
Un recuerdo, se abrió paso entre la niebla de su memoria. Cuando ella había
aceptado abandonarse a su ira para curarse, Lord Ayax le había dicho:
"Cuando tengas fuerzas para volver a caminar, has de ir a Talus y encontrar
a Nur'h'ak Shrenn. él te guiará hasta mí. Luego, cuando hayas sido
convenientemente adiestrada, podrás saciar tu sed de venganza." De acuerdo,
¿qué podía perder? En esos momentos, era su única opción si quería seguir
con vida. Iría a buscar a esa persona.

>>>>Aylalia

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Aquella maldita bebida debía ser exquisita para otras especies, pero,
definitivamente, no era lo más adecuado para su paladar. Hubiera preferido
tomarse una Ryujin bien fría, pero el rodiano que regentaba aquel antro ni
siquiera conocía que tal compañía existiera.
- Hay que ser paleto...- masculló entre dientes, y después se torturó un
poco más, dando otro trago a aquel mejunje. ¿Qué otra cosa podía hacer?
Hacía un calor de mil diablos y aquello era lo más frío que servían allí.
Tendría que contentarse...
Volvió a mirar a un lado y otro de la concurrida calle. Sabía que la chica
pasaría por ahí. Lo había presentido y sus presentimientos raramente
fallaban: Los había refinado, poco a poco, durante años de duro
entrenamiento. Así pues, sabía que su objetivo pasaría por allí ese día,
antes o después, y ese sería el momento en el que ella, Atina Uliseia, se
convertiría en un agente activo dentro de la tragedia que se estaba
desarrollando...
Otro trago, otra mueca de asco y otra exhaustiva mirada a la calle. Se
sobresaltó: Allí estaba al fin. La chica de pelo incandescentemente rojo y
mirada esmeralda pasó, con paso firme, por delante de ella.
A Uzume no le había costado mucho dejar inconsciente al granjero con el que
se había encontrado a medio camino de Mos Eisley, para después robarle su
eopie. Montada en el patilargo animal, pudo alcanzar rápidamente la ciudad
espacioportuaria. Cuando lo hizo, sacó de las alforjas el poco dinero que
allí se guardaba, y dejó abandonado al animal a su suerte. Le importaba bien
poco lo que le ocurriera a partir de ese momento, pues sabía que ya no lo
necesitaría más.
No eran estos los comportamientos que sus padres habían intentado inculcarle
durante todos aquellos años a ella y a sus hermanos, pero cada vez se sentía
más cómoda caminando por las sendas oscuras del alma. No podía ser de otra
manera: Su odio y su ira era la muralla que la protegía de la tristeza y la
desesperación. Era dolorosamente consciente de que si no se dejaba arropar
por ellas, si no concentraba su pensamiento en la venganza, solamente
quedaría un abismo infinito dentro de su corazón por el que se precipitaría
sin remedio.
Mientras entraba en Mos Eisley y se mezclaba con el gentío, pasó una mano
levemente por la herida de su abdomen para certificar que su milagrosa
evolución continuaba. Así era, ya no le dolía, y tal hecho no podía más que
sorprenderla. Como le sorprendía todo lo que le pasaba desde el ataque de
los individuos con bastones de energía...
Uzume siguió caminando con paso firme. Al pasar al lado de lo que parecía
algún tipo de tasca con algunas mesas al aire libre, protegidas por un toldo
avejentado por los soles, sintió un leve pinchazo frío en uno de sus
costados. Giró levemente su cabeza en esa dirección, y su mirada chocó con
la de los ojos anaranjados de una mujer humanoide de piel y pelo verde.
Retiró rápidamente la mirada, y aceleró un poco más el paso. La sensación se
fue igual que había llegado, y Uzume decidió concentrarse en su actual
objetivo: Llegar a Talus. Sin embargo, el pensamiento de que aquella mujer
no le gustaba, tardó unos segundos en desaparecer...
Llegó a un cruce y decidió introducirse por una de las callejas laterales.
La verdad es que desconocía hacia dónde debía dirigirse, pero sabía que la
ciudad entera era un enorme espaciopuerto, así que en algún lugar tendría
que haber alguien que fuera hacia el sistema corelliano.
En un momento dado, volvió a sentir en su espalda el fugaz pinchazo frío. Se
volvió rápidamente, pero no vio nada -ni nadie- sospechoso detrás de ella.
"Tengo que salir de este planeta YA", pensó.
Seguir a Uzume no le había sido difícil: Aunque no era precisamente alta,
destacaba entre la multitud. Así que Atina se había podido mantener a una
distancia razonable de ella, sabiendo que no la perdería. Ese factor fue
determinante para que, cuando Uzume, de improviso, se dio la vuelta,
consiguiera ocultarse antes de que la pudiera ver.
-Ha ido de muy poco...- susurró. En ese instante, su comunicador empezó a
ronronear. Apretó uno de sus botones y contestó - ¿Sí, milord?
- ¿La has encontrado? - preguntó una voz profunda, a través del comunicador.
- Sí, milord. Estoy siguiéndola. - Atina echó un vistazo para confirmar que
no la había perdido de vista, y después de hacerlo, continuó hablando -
Pronto sabré si hace lo que se supone que debe de hacer.
- Muy bien, Atina. No me falles.
- No lo haré, milord.

>>>>Lian-Nichang Ming

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Al final de la calle Uzume encontró la zona de embarque. El tablón de
salidas solo mostraba dos transportes a Talus. Un yate privado y el otro de
carga y pasajeros.
Uzume optó por el transporte de carga pensando que podía ser una salida más
económica.
Sin perder de vista a Uzume, Atina deslizó su mano hasta la cartuchera y
quitó la sujeción del blaster. Un suave pitido la advirtió que el test de
carga de energía era positivo.
Poco antes de llegar a la plataforma de embarque 51-ERFS cuatro seres de
raza desconocida para Uzume y aspecto deplorable la cerraron el paso.
Sin acercarse demasiado y apuntándola uno de ellos dijo: -Danos tus créditos
y no montes ningún escándalo. No queremos que pase nada.
Uzume se sorprendió a si misma por la tranquilidad que tenía en ese momento.
Algo dentro de ella la advirtió que no eran cuatro sino cinco. Uno de ellos
se había colocado a su espalda.
-Me temo que no puedo daros nada. Necesito ese dinero para tomar un
embarque. Instintivamente se llevó la mano al cinturón y activo la espada de
luz de Kami. En Tres certeros movimientos rechazó las descargas. Dos de
ellas impactaron en el cuerpo de sus atacantes, la tercera se perdió en la
pared. Un giro sobre su eje de 180º y un preciso movimiento de abajo a
arriba segó la mano del 5º atacante que la acechaba por la espalda con una
vibrohoja. Sin volverse dio una estocada hacia atrás y atravesó al cuarto
atacante pero recibió una punzada en la pierna derecha que la hizo caer al
suelo. El último de sus atacantes la apuntaba con su blaster pero una
descarga láser impactó en su cabeza y cayo sin vida al suelo.
Al volverse Uzume se encontró de frente con Atina. La mujer que había visto
en la puerta de una cantina calle arriba.
Antes de poder decir nada Atina volvió a disparar. El hombre cuyo brazo
había cortado Uzume murió en el acto.
-Supongo que debo darte las gracias, pero ¿por qué lo has matado? Quería
interrogarle.
-Ya sabrás las respuestas -dijo Atina- los cinco debían morir. ¿Puedes
caminar? - Se dio la vuelta y emprendió la marcha calle abajo.
Uzume se quedó en el suelo mirando a Atina. Comprobó que su herida no era
grave. Se levantó, colgó el sable en el cinturón y siguió a su extraña
salvadora.
-Tenemos dos pasajes en un transporte de carga que sale para Talus de la
plataforma de embarque 51-ERFS
-Hacia ese transporte me dirigía yo.
-Eres lista. Discreto y económico. Por cierto- dijo Atina interrumpiendo el
ademán de Uzume de preguntar- manejas bien la espada ¿dónde aprendiste?
-En ningún sitio. Ese sable es de un Jedi que me salvo de morir. Sin embargo
él no lo consiguió.
-Así que el gran Jedi Kami ha muerto. ¡Estúpido! Dejarse matar en esta bola
de arena. Debería haber sido yo la que acabase con su vida.
-¿Lo conocías?
-Fui su padawan antes de conocer el verdadero poder de Fuerza. Pero cada
cosa a su debido tiempo. Ese es nuestro transporte. Subamos a bordo.
Atina inclino levemente la cabeza al pasar junto a un guarda que estaba en
la base de la plataforma- Nuestros camarotes son el 1C y 2C. Saldremos
dentro de dos horas. No te dejes ver.
Sentada en su catre los pensamientos se mezclaban en la mente de Uzume.
¿Cómo podía manejar un sable láser de esa forma? ¿Por qué ya no sentía
lástima ni por su familia ni por Kami? ¿Qué era esa sensación de ira que la
estaba invadiendo? ¿Quién era es mujer que la había salvado? ¿Y el tal Lord
Ayax?. La Fuerza. Había oído hablar de la Fuerza pero.
El comunicador de su camarote la sacó de sus pensamientos. El monitor mostró
la imagen de Atina.- Hemos despegado hace media hora. Prepárate para
reunirte conmigo cuando te pase a buscar.
Al mirar su cronómetro Uzume se dio cuenta de que habían pasado casi dos
horas y media desde que subió a la nave y no era consciente de ello. Era
como si el tiempo no hubiese corrido para ella.
Unos minutos más tarde justo cuando Atina llamaba a la puerta de Uzume
comenzó a sonar al alarma de colisión.
A Uzume no le pareció casualidad
- ¿Que ocurre?- le preguntó a Atina.
- Están atacando la nave pero no te preocupes, no nos va a pasar nada.

>>>>>Mario


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-


- Rapido timonel, realice una maniobra de evas...... (silencio)


Un gran estruendo resonó en todos los compartimentos de la nave junto con
una sacudida que hizo caer a Uzume y Atina. Rápidamente se incorporan las
dos. Atina le hace un gesto con la mano a Uzume para que se acerque.

- Rápido, vamos a tu camarote.

- ¿Cómo? ¿Qué pretendes?

- Sígueme, si no me equivoco dentro de unos minutos abordarán la nave. Me
gustaría contar con el factor sorpresa de nuestro lado.

- ¿Quien nos abordará?

- Supongo y espero que solo sean corsarios, piratas espaciales en busca de
un botín fácil.

Las dos féminas entran en el estrecho camarote. Uzume se pliega sobre si
misma para poder entrar dentro del armario empotrado. Atina tiene una idea
más original. Trepa usando manos y pies hasta el techo con el blaster en la
boca y permanece allí sosteniendose a pulso. Uzume está nerviosa. Cierra los
ojos y vuelve a notar aquella sensación que empezaba a resultarle familiar.
Con una fría determinación empuña el sable de luz y permanece quieta, con
los ojos cerrados visualizando mentalmente el pequeño camarote. No escucha
nada, Atina sabe lo que se hace, está completamente en silencio.

Se oyen voces masculinas en el pasillo, silencio en el camarote. Se abre la
compuerta, uno, dos, tres pasos... Uzume visualiza mentalmente la figura de
más de 2 metros que está detrás de la puerta del armario. Sigue con los ojos
cerrados. Levanta lentamente la empuñadura del sable colocándolo
perpendicular a la puerta que tiene enfrente. Espera. Un paso más.
Zuuuummmmmmmmm. Uzume ha encendido el sable atravesando la puerta del
armario y de paso el pecho del tipo en el camarote. Atina se deja caer desde
el techo y abre la puerta del armario después de que Uzume apague el sable
de luz.

- Chica, tienes recursos que desconocía, no dejas de asombrarme. Vamos
rápido, sígueme. Este tipo era un vulgar pirata. Debemos apoderarnos de
alguna de sus naves con que nos han abordado. Este crucero esta totalmente
inutilizado y debo llevarte a Talos lo antes posible.

Tras varios minutos de carreras, paradas y alguna refriega rápida Atina y
Uzume consiguen llegar a una de las escotillas de abordaje. Con un gesto
Atina indica que se coloque a un lado mientras ella espera en el otro
blaster en mano. Uzume enciende de nuevo el sable. Atina se dispone a
realizar una inflexión de voz muy calculada:

- ¡¡¡Socorro!!! Que alguien me ayudrrnnnnmfffn... la ropa noooo por
favoooor...

Acto seguido se oye una voz más allá de la escotilla:

- ¡Eh! Espérame, yo también quiero divertirme.

Pasos rápidos que se aproximan. Llegan al nivel de la escotilla. Atina
coloca rapidamente su pierna de modo que el pirata tropieza. No le da tiempo
a llegar al suelo, Uzume con un simple golpe de muñeca lo decapita.

- Hombres y encima piratas, psss demasiado predecibles - exclama Atina -
Entra, su nave será nuestra.

Las dos chicas entran por la escotilla que enlaza con el navío pirata.

>>>>TaKyeL

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Atina corre por el pasillo delante de ella, con determinación, hacia algún
lugar que Uzume desconoce. Gira a la izquierda, luego a la derecha. En uno
de los momentos se para frente a una puerta, escucha, abre y dispara. Un
pirata cae al suelo. Uzume entra detrás de ella, con el sable de luz todavía
encendido desde que asaltaron el navío corsario. Cuando entra, Atina cierra
la puerta detrás de ella, y dispara al dispositivo de abertura. Uzume busca
alguna otra salida de la pequeña escotilla donde se encuentran, y se
sorprende al encontrarse en un reducido camarote frío y gris, con dos catres
colocados como si de una litera se tratara, y un pequeño armario en el lado
derecho.

- ¿Qué has hecho? ¡Esto no tiene salida! Yo pensé que sabias donde ibas...

- Y lo sé, tu ocúpate de mover el sable de luz que yo me encargo de
guiarnos. Todos estos bajeles piratas de este sector tienen algo en común,
pequeños, ligeros, pero muy bien distribuidos. Normalmente están basados en
cargueros corellianos de contrabando, y todos tienen algo en común... Desde
las escotillas inferiores hay un conducto para llegar cerca de la cabina,
por si las cosas se ponen feas...

- Vale, para un momento e intenta explicarme sin leerme la "guía de navíos
de Corellia" que demonios quieres decir con eso, ahora que no podemos salir
por la única puerta que veo en este camarote.

- Lo que quiero decir es que si utilizas ese sable en destrozar el fondo del
armario a la altura de tu cintura y dejas de quejarte, abrirás nuestro
camino de salida.

Uzume piensa por un momento que esa completa desconocida que está con ella
en realidad no debería hablarle así, y una ira cegadora se apodera de su
mente, pero un momento después decide guardar su ira y su odio, y piensa que
por probar no perderá nada. Abre el pequeño armario, y agachado un poco la
cabeza, se mete hasta tocar la pared del fondo, ignorando las raídas ropas
que cuelgan de su interior y del hedor que desprenden. Hace un agujero a la
altura que le ha indicado Atina, sin éxito, decide probar otra vez, un poco
mas abajo y se oye un chasquido, abriéndose el fondo del armario y dejando
entrever un angosto pasadizo que asciende en la oscuridad... Uzume asciende
sin decir nada, y Atina la sigue segundos después.

Minutos después se hallan justo en la entrada de la cabina del bajel pirata.
No han intercambiado ni una sola palabra desde que hablaran en la habitación
inferior. Uzume con el rostro todavía crispado por el esfuerzo de controlar
el enojo, golpea el dispositivo que abre la puerta de la cabina de mando y
entra blandiendo el sable. En esos momentos lo único que pasa por su mente
es limpiar el centro de control ella sola para así demostrar a esa Atina que
en realidad no necesita la ayuda de nadie para seguir su camino de venganza.
Atina con un grito de sorpresa prepara su blaster y entra a la carrera
detrás de ella.
Uzume con una predicción impresionante en tres movimientos decapita a dos
corsarios, y con un giro interpone el sable de luz en el camino del primer
disparo de Atina, reflectando el haz de energía hasta un tercer corsario en
la parte mas alejada de la cabina, matándolo instantáneamente. Atina observa
con asombro y algo de miedo el rostro completamente poseído por la ira de
Uzuma, y piensa que será un buen premio llevarla sana y salva a su maestro.
Justo después siente un golpe en el pecho que la deja sin aliento y que ha
venido de ninguna parte, justo antes de que la oscuridad se cierna sobre
ella.

Cuando recupera el sentido esta atada de pies y manos en algún lugar sumido
en sombras, vagamente iluminado por un pequeño panel pendido en el techo.
Uzuma se encuentra apoyada contra la pared de mala manera, también atada y
con una fea herida en la frente, cerca del cuero cabelludo, que alguien ha
limpiado y curado sin demasiados miramientos. Esta despierta y silenciosa,
mirando a algún punto de la pared de enfrente. Atina mira entonces hacia
delante y ve una figura envuelta en sombras que las observa, y que empieza a
hablar con una voz gutural.

- Creo que voy a tener una buena recompensa por estos dos cachorritos
humanos que he encontrado pululando por mis pasillos. Pobres pequeñas
criaturas, habéis sido escurridizas como ratoncillos nermetianos, pero ha
sido una mala idea venir al centro de mando de mi nave.

El extraño sale a la escasa luz, y Atina puede observar un rostro arrugado,
de un color azul oscuro, sin ningún tipo de cabello, que se balancea al
final de un cuello robusto y de un cuerpo musculazo y poderoso. Al final de
los brazos cruzados reposan unas manos de cuatro gruesos dedos armados de
unas garras de aspecto peligroso.

- Ur N'aan, quien diría que te iba a encontrar como capitán de una asquerosa
nave pirata de tres al cuarto.

- Mi pequeña Atina, cuanto tiempo, ¿verdad? Para mi ha sido una sorpresa
encontrarte junto a la que venia a buscar, eso hará que mi trabajo más
fácil.

- Tú no eres un caza-recompensas, Ur... además, ¿para qué demonios querrías
tú a esta chiquilla?

- Veras, Atina... Lord Ayax digamos que todavía me tiene que pagar la última
remesa de bastones de fuerza, tú no sabes lo difícil que es encontrar Jedis
para probarlos, sobretodo porque matarlos no es tarea fácil... y ya he
perdido demasiados lacayos en enfrentamientos contra estos... Claro que eso
no me importa demasiado y he tenido bastante suerte puesto que ningún bastón
ha caído en manos del consejo. Pero eso me ha costado más dinero del que
pensaba, y Lord Ayax no es precisamente rápido en pagar. Quizás si yo me
quedo a esta humana de pelo rojo que tanto le interesa le haga reflexionar
un poco más rápido. ¡Y tú mi querida Atina, vas a ser la encargada de
decírselo! Y ahora di buenas noches.

Una de las peligrosas manos de Ur N'aan se levanta en el aire, y apresa el
vació. En ese momento Atina nota como si se estuviera ahogando, y entonces
comprende de donde vino el golpe que la dejo sin sentido en el puente de la
nave.

- La fuerza... tú... ¿como? Aggggggggg

- Veras, mi pequeña Atina, ¿crees que cuando tú y tu entrometido maestro
Kami me perseguíais por Tatooine hace cinco años, antes de que cayeras en
manos de Ayax, era porque yo era corsario...? pobre estúpida padawan, tu
maestro no te contó nada, ¿verdad? ¡Que sorpresa!

Y un velo de oscuridad y dolor se cierne de nuevo sobre la cabeza de Atina.

>>>>HP-425


-----------------------------------------------------------------------


Uzume creyó abrir los ojos para comprobar que estaba rodeada de una densa
oscuridad. Se hirgió hasta quedar de rodillas sobre un suelo que ni siquiera
podía ver. Luego palpó sus muñecas con la firme creencia de que en ellas
encontraría las herídas producidas por las ataduras que la habían apresado.
Sorprendentemente estaban intactas.

- Uzume...

Una voz conocida reberveró a su espalda y rápidamente se giró para comprobar
si realmente correspondía a su verdadero dueño. Ante ella se herguía una
figura que desprendía una suave luz que no iluminaba su entorno. Era la
figura de Kami quién la había llamado.

- Esta oscuridad que te rodea no está a tu al rededor, sino dentro de propio
cuerpo. Está creciendo y apoderándose de tu esecia. - Dijo la figura de Kami
con un tono sedante. - Y tu estás dejando que eso suceda.

Uzume miró a su alrededor.

- ¿Cómo puedes seguir vivo? - preguntó casi molesta.

- Solo viste como moría mi cuerpo. Mi esencia aún sigue viva y ahora es una
con La Fuerza.

- Ya... ¿Y a qué has venido?

- He venido para apartarte de este sendero de oscuridad por el que has
comenzado a guiar tus pasos.

- ¡No necesito tu ayuda! ¡Ahora sé cuidar de mi misma! - Espetó Uzume
mientras se incorporaba. - ¡Además, me gusta como me siento!

- Tu íra ha crecido más de lo que esperaba... - Dijo con voz preocupada -
Sin embargo aún no es demasiado tarde.

- Mira, tengo problemas mucho más importantes de resolver en estos
momentos...

- ¿Más importantes que tu propio alma?

- Más importantes que hablar con un fantasma... Así que si no te importa
¿podrías dejarme sola? - Dijó Uzume con un tono ligeramente desagradable. -
Tengo que pensar en como salir de aquí... - Habló para si misma alejando su
atención de la figura de Kami.

De repente todo empezó a tambalearse con bruscas sacudidas y Uzume perdió el
equlibrio cayendo al suelo.

- Solo hay una forma de escapar de aquí. Mirando hacia tu propio interior y
quebrando esas negras paredes que no dejan entrar la luz. Vuelve tras tus
pasos y camina por el sendero más difícil. El Sendero Luminoso...

La figura se disipó gradualmente hasta desaparecer. Y Uzume volvió a abrir
los ojos. Yacía en el suelo boca abajo con el cuerpo tremendamente
magullado. Alguien sujetaba violentamente sus manos mientras las ataba a su
espalda. Una mano apretaba con fuerza su cabeza contra el suelo evitando que
puediese alzarla para ver quienes eran sus agresores, sin embargo podía ver
las piernas de algunos de ellos, embutidas en mugrientas telas que se
enrollaban en torno a éstas a modo de un humilde calzado. Uno de los
agresores la
tiró del pelo levantando su cabeza mientras otro colocaba un grillete en
torno a su cuello. Al levantar su mirada se encontró a pocos centímetros el
grotesco rotro de uno de los piratas que habían asaltado la nave de carga.

- ¡Jajajajaja...! ¡Miradla... Que dócil es ahora la muchachita...!

El resto de piratas rieron como una jauría de animales.

- ¡Cuidado! ¡Es demasiado valiosa! - Dijo Ur N'aan irrumpiendo en la
habitación.

Lo piratas se miraron unos a otros y dejaron de reir inmediatamente. Ante la
presencia de Ur N'aan el silencio se había hecho presente en la estancia.

- Cuando tenga el dinero o la cabeza de Lord Ayax podreis hacer con ella
cuanto os plazca. - Dijo Ur N'aan - Si se deja... Hasta entonces, no la
maltrateis........ demasiado...

Ur N'aan sonrió mientras clavaba sus ojos en la furiosa mirada de Uzume.



Lord Ayax miró el torturado cuerpo de Atina tumbado sobre la camilla.
Extendió su mano para posarla sobre la frente de la que un día fuera su
aprendiz.

- Encontré su cuerpo entre los restos de la nave en la que aparentemente
viajaba. - Dijo el siervo de Lord Ayax - No he podido averiguar aún si la
mató el impacto de la nave o si ya estaba muerta antes de llegar a Talus,
pero lo cierto es que algunas de sus heridas no son recientes. Diría que fue
torturada mi Lord.

- Estaba muerta antes de llegar aquí. - Dijo Lord Ayax severamente mientras
su siervo lo miraba de reojo con cierto temor. - Alguien guió la nave hacia
aquí estrellandola deliberadamente.

- Emmm... si... eso pienso yo...

- Yo no lo pienso. Lo sé. - Dijo separando la mano de la frente de Atina. -
Y alguien lo va a pagar por con su vida.

Tras un breve silencio, el siervo acertó a hablar.

- Eehhh... Hay algo más mi Lord. Encontré esto colgado de su cuello... -
Dijo el siervo entregándole un colgante con un diminuto mecanismo enganchado
al final de la cadena. - No sabría decirle lo que es...

- Está bien, puedes retirarte.

- Muy bien mi Lord...

Haciendo una reverencia con la cabeza el siervo abandonó la habitación. Lord
Ayax estudió el pequeño mecanismo con atención. En un lateral encontró un
pequeño
orifcio que provablemente sería lo que activaría aquel diminuto aparato.
Buscó algo puntiagudo y tras introducirlo en el orifició colocó el mecanismo
sobre la mesa y de este surgió una imagen holográfica con la figura de
alguien que conocía muy bien. Se trataba de Ur N'aan. La imagen comenzó a
hablar.


>>>> Batliebre (^Y^)

************************************************** *****************************************
- Querido Maestro, creo que tengo algo que andáis buscando. Algo que deseáis
tanto que no os ha importado sacrificar la vida de vuestro mejor aprendiz...

La expresión de Ur N'aan mostraba una seguridad y arrogancia que Lord Ayax
conocía muy bien. Era su máscara para ocultar el miedo que sentía aun cuando
no estaban hablando frente a frente. Valiente estúpido. Esta vez no dejaría
que escapara con vida. Recuperaría a su nueva aprendiz y acabaría con ese
incordio que había resultado ser Ur N'aan. Nunca debió ni siquiera pensar en
enseñarle los caminos de la Fuerza, una mente tan limitada nunca llegaría a
comprender todo el poder que tuvo al alcance de sus manos. El instinto le
falló en esa ocasión, pero nunca dejaría que eso volviera a pasar.

El mensaje continuaba al más puro estilo cazarecompensas que Lord Ayax había
escuchado tantas veces. Quería dinero. Ni en eso resultaba original. Iba a
ser muy fácil acabar con él y recuperar lo que ya consideraba suyo.

Uzume se sorprendió al comprobar que las heridas físicas apenas le dolían.
El grillete que rodeaba su cuello y que le dificultaba la respiración
resultaba más una molestia que dolor real. Lo que de verdad le molestaba era
la lucha que se estaba librando en su interior. Sabía que desde la muerte de
Kami no había sido la misma y que lo que estaba haciendo y sintiendo no era
normal en ella. Pero resultaba tan fácil escapar del dolor que se resistía a
intentar pensar en las consecuencias de sus últimos actos. Era mejor dar
rienda suelta a sus sentimientos de ira que intentar frenarlos. Pero esa
visión sucedida minutos antes había encendido una pequeña luz en su mente.
No quería hacerle caso, pero no conseguía apartar a Kami de su pensamiento,
lo que le causaba una sensación de desaliento que hacía tiempo que no
sentía.

Decidió dejar ese pequeño asunto para más tarde y se concentró en analizar
su situación. Ur N'aan seguía en la habitación, pero había dejado de
prestarla atención. Parecía que estaba concentrado en grabar un mensaje en
el dispositivo holográfico. Los piratas habían desaparecido, y supuso que
hasta que Ur N'aan no se fuera, no regresarían.
Intentó moverse. Aquellos piratas la habían inmovilizado bien las manos,
pero notaba que los nudos de los pies no eran especialmente fuertes. No
sentía su sable laser en la cintura ni lo tenía a la vista, por lo que no
pudo atraerlo hacia sí. Si no pensaba algo rápido no conseguiría desatarse.
Miró a su alrededor cuanto pudo. El aro de su cuello no la permitía girar
apenas la cabeza. Se fijó en el bulto que hacía la capa de Ur N'aan en la
cintura. ¿sería posible que aquello fuera su láser? se concentró en el bulto
para atraerlo, pero aquello no se movió. Pensó que su recién adquirida
habilidad no le permitía mover objetos que no tuviera a la vista, así que se
concentró en la capa de aquel ser azulado que sí que se movió como ella
quería dejando a la vista su sable. Ur N'aan notó el movimiento de su capa y
se giró, pero fue demasiado tarde. La espada laser voló hacia Uzume
activandose en el camino y cortando la cadena que aprisionaba su cuello como
si estuviera hecha de mantequilla. Con una rapidez que sorprendió hasta a la
misma Uzume, giró sobre sí misma quedando sentada y liberó sus pies situando
las ataduras sobre la incandescente hoja del sable. Con un movimiento
igualmente rápido lanzó de un puntapié el sable contra Ur N'aan que quedó
ensartado por el hombro mientras su piel ardía allí donde tenía contacto con
el láser. Lanzó un largo y gutural aullido que Uzume siguió escuchando
mientras corría pasillo adelante con las manos aún atadas a la espalda.

>>> Joven Padawan



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  #2 (permalink)  
Antiguo 21-11-2005, 17:49:52
Briker
 
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Predeterminado Re: La tentación de Uzume


"Joven Padawan" escribió:

> Bueno, aquí está la continuación que prometí de la historia por capítulos
> que se está escribiendo. Siento la tardanza y espero estar a la altura de
> los capítulos anteriores... he pegado aquí la historia enterita para
> refrescaros la memoria y he añadido mi parte al final.
> Para la próxima vez que me toque, prometo intentar no tardar tanto!!


¡Muy bien! ¡Ese es el espíritu!

A ver si tomáis ejemplo los demás :-P

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  #3 (permalink)  
Antiguo 21-11-2005, 17:49:52
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Predeterminado Re: La tentación de Uzume


"Joven Padawan" escribió:

> Bueno, aquí está la continuación que prometí de la historia por capítulos
> que se está escribiendo. Siento la tardanza y espero estar a la altura de
> los capítulos anteriores... he pegado aquí la historia enterita para
> refrescaros la memoria y he añadido mi parte al final.
> Para la próxima vez que me toque, prometo intentar no tardar tanto!!


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  #4 (permalink)  
Antiguo 21-11-2005, 17:49:52
Briker
 
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"Joven Padawan" escribió:

> Bueno, aquí está la continuación que prometí de la historia por capítulos
> que se está escribiendo. Siento la tardanza y espero estar a la altura de
> los capítulos anteriores... he pegado aquí la historia enterita para
> refrescaros la memoria y he añadido mi parte al final.
> Para la próxima vez que me toque, prometo intentar no tardar tanto!!


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  #5 (permalink)  
Antiguo 21-11-2005, 17:49:52
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"Joven Padawan" escribió:

> Bueno, aquí está la continuación que prometí de la historia por capítulos
> que se está escribiendo. Siento la tardanza y espero estar a la altura de
> los capítulos anteriores... he pegado aquí la historia enterita para
> refrescaros la memoria y he añadido mi parte al final.
> Para la próxima vez que me toque, prometo intentar no tardar tanto!!


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Antiguo 21-11-2005, 17:49:52
Briker
 
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Predeterminado Re: La tentación de Uzume


"Joven Padawan" escribió:

> Bueno, aquí está la continuación que prometí de la historia por capítulos
> que se está escribiendo. Siento la tardanza y espero estar a la altura de
> los capítulos anteriores... he pegado aquí la historia enterita para
> refrescaros la memoria y he añadido mi parte al final.
> Para la próxima vez que me toque, prometo intentar no tardar tanto!!


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Antiguo 22-11-2005, 09:44:39
Joven Padawan
 
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Predeterminado Re: La tentación de Uzume

No, si por espíritu que no falte!! lo que falta es tiempo y esa musa que se
fue de vacaciones y oye, no hay manera de que vuelva!!

"Briker" <PJAB02kk***terra.es> escribió en el mensaje
news:3ueflfF10if6tU1***individual.net...
>
> "Joven Padawan" escribió:
>
>> Bueno, aquí está la continuación que prometí de la historia por capítulos
>> que se está escribiendo. Siento la tardanza y espero estar a la altura de
>> los capítulos anteriores... he pegado aquí la historia enterita para
>> refrescaros la memoria y he añadido mi parte al final.
>> Para la próxima vez que me toque, prometo intentar no tardar tanto!!

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  #8 (permalink)  
Antiguo 22-11-2005, 09:44:39
Joven Padawan
 
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Predeterminado Re: La tentación de Uzume

No, si por espíritu que no falte!! lo que falta es tiempo y esa musa que se
fue de vacaciones y oye, no hay manera de que vuelva!!

"Briker" <PJAB02kk***terra.es> escribió en el mensaje
news:3ueflfF10if6tU1***individual.net...
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> "Joven Padawan" escribió:
>
>> Bueno, aquí está la continuación que prometí de la historia por capítulos
>> que se está escribiendo. Siento la tardanza y espero estar a la altura de
>> los capítulos anteriores... he pegado aquí la historia enterita para
>> refrescaros la memoria y he añadido mi parte al final.
>> Para la próxima vez que me toque, prometo intentar no tardar tanto!!

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  #9 (permalink)  
Antiguo 22-11-2005, 09:44:39
Joven Padawan
 
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Predeterminado Re: La tentación de Uzume

No, si por espíritu que no falte!! lo que falta es tiempo y esa musa que se
fue de vacaciones y oye, no hay manera de que vuelva!!

"Briker" <PJAB02kk***terra.es> escribió en el mensaje
news:3ueflfF10if6tU1***individual.net...
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> "Joven Padawan" escribió:
>
>> Bueno, aquí está la continuación que prometí de la historia por capítulos
>> que se está escribiendo. Siento la tardanza y espero estar a la altura de
>> los capítulos anteriores... he pegado aquí la historia enterita para
>> refrescaros la memoria y he añadido mi parte al final.
>> Para la próxima vez que me toque, prometo intentar no tardar tanto!!

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Antiguo 22-11-2005, 09:44:39
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No, si por espíritu que no falte!! lo que falta es tiempo y esa musa que se
fue de vacaciones y oye, no hay manera de que vuelva!!

"Briker" <PJAB02kk***terra.es> escribió en el mensaje
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> "Joven Padawan" escribió:
>
>> Bueno, aquí está la continuación que prometí de la historia por capítulos
>> que se está escribiendo. Siento la tardanza y espero estar a la altura de
>> los capítulos anteriores... he pegado aquí la historia enterita para
>> refrescaros la memoria y he añadido mi parte al final.
>> Para la próxima vez que me toque, prometo intentar no tardar tanto!!

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