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| Hola!!! Bueno, aquí está la continuación que prometí de la historia por capítulos que se está escribiendo. Siento la tardanza y espero estar a la altura de los capítulos anteriores... he pegado aquí la historia enterita para refrescaros la memoria y he añadido mi parte al final. Para la próxima vez que me toque, prometo intentar no tardar tanto!! Saludos!! PD: Por cierto, ¿la historia tiene un título? ----------------------------------------------------------------------- >Uzume se maldecía una y otra vez por haber comenzado dicho viaje. ¿Cómo >demonios había llegado hasta allí? Y lo más importante, cómo diablos había >elegido como compañero de viaje al hombre que iba a su lado? >El hombre al que se refería, estaba sentado a su lado, observando la >hoguera >que bailaba en el inhóspito paisaje de Tatooine. Sus azules ojos >escudriñaban las llamas, mientras con una mano se ordenó el largo y oscuro >pelo. >Uzume volvió a mirar aquel objeto cilíndrico que colgaba del cinturón del >hombre. Hasta hacía dos días nunca había visto uno de ellos, pero sí había >oído hablar sobre ellos a los ancianos. Una espada de luz. ¿Quién sería su >acompañante realmente? No contestaba a ninguna de sus preguntas y parecía >que no lo iba a hacer. >-Mañana temprano volveremos a ponernos en marcha. Nuestros perseguidores no >descansan y la ventaja que tenemos sobre ellos no es mucha. >-¿No verán la hoguera a kilómetros de distancia? -preguntó con un deje de >desafío. >-Ellos son prácticamente ciegos. No ven como nosotros. Perciben el mundo a >través de los olores y los campos electromagnéticos. Esta hoguera está >ardiendo gracias a una madera especial que no desprende olor. Solo luz y >calor. >-Vale. -contestó resignada. >Kami observó a su compañera. Su melena rojiza le caía por los hombros. >Tenía >la cara oculta entre sus brazos cruzados, encima de sus rodillas. De esta >forma no podía ver sus preciosos ojos color esmeralda. Sonrió y dio un >largo >sorbo a su lata de Ryujin. Incluso en medio de ninguna parte, en medio de >la >desesperación, la belleza florecía. >-Será mejor que duermas un poco. Te hará falta mañana. Yo montaré >guardia. -le aconsejó Kami. >Uzume no protestó. De hecho le obedeció enseguida. Cosa que le sorprendió, >ya que desde que la había rescatado de aquélla granja de humedad en llamas, >tras un ataque de los tuskens, no había hecho otra cosa que protestar de >todo. Desde lejos divisó la columna de humo y al llegar, la granja de >humedad estaba prácticamente arrasada. Todos sus habitantes aniquilados, >excepto la chica que estaba ahora dormida a su lado. Posiblemente sería >torturada hasta la muerte. No podía permitirlo, por lo que uso su sable >láser y la Fuerza para impedirlo. En poco tiempo, los tuskens huyeron >enfurecidos, aunque derrotados. >Suspiró preocupado. Ojalá sus perseguidores fueran simples tuskens. Sus >probabilidades de salir con vida de Tatooine serían mayores. >>>>Hura Jinn ----------------------------------------------------------------------- ----------------------------------------------------------------------- No sabe dónde está, ni cómo ha llegado allí. En medio del vacío de pronto aparece la protagonista. Se reconoce a sí misma, y se da cuenta del miedo que se refleja en su propio rostro. Ella se ha detenido, acorralada, y se ha girado para ver algo con lo que su gesto se ha contraído de dolor. Y sin poder hacer nada, lo siguiente que ve es cómo esa otra Uzume cae inerme en el suelo. Intenta descubrir algún indicio, algún reflejo en sus propios ojos sin vida que delate a su asesino, pero es en vano. Y en un último esfuerzo la otra Uzume pronuncia una palabra sorda, que está leyendo en sus labios, y sólo puede escuchar una voz que lo llena todo pero que no es la suya: "Uzume, Uzume" -Uzume, despierta. Es tarde, debemos ponernos en camino. Abrió los ojos sobresaltada. Kami no pareció reparar en el estado de ánimo de su acompañante, ensimismado como estaba escudriñando el horizonte. éste apagó con el pie los últimos restos de la fogata y sacó de su bolsa una masa blancuzca y una cantimplora. Dividió la comida en dos partes y entregó una de ellas a Uzume, aunque en esos momentos ella se encontraba muy lejos de allí. -¿Ocurre algo? - preguntó Kami, sacándola de sus cavilaciones. Uzume negó con la cabeza, como alejando de ella una preocupación. - Vamos, toma un poco de esto - la voz de Kami había adquirido un matiz de dulzura. Uzume alcanzó la comida y se puso a comer en silencio. Kami suspiró y recuperó su tono de siempre: -Debemos aprovechar al máximo la luz del día. La luz de los soles les despista, es tan intensa... es como si les deslumbrara. Creo que si seguimos a buen paso conseguiremos llegar a Mos Eisley antes de que anochezca. -Pues entonces pongámonos en marcha. Me muero por dormir en una cama decente. Entre los dos recogieron el campamento y, cargados de bultos, emprendieron el camino. Uzume no conseguía quitarse de la cabeza la imagen de su cuerpo sin vida, cayendo muy despacio al suelo... - Antes tenías una pesadilla... Estabas inquieta... - comentó Kami sin mirarla. - Prefiero no hablar de eso - ambos se miraron y Kami observó que la mirada de Uzume se endurecía. Los dos volvieron a mirar al frente-. Aún no me has dicho qué haremos una vez lleguemos a Mos Eisley. - Tomaremos un transporte hacia Corellia. >>>>Zupeiza ----------------------------------------------------------------------- ----------------------------------------------------------------------- La noche se acercaba. Tatoo 1 ya se había ocultado, y su estrella gemela estaba poniéndose. El cielo estaba teñido de un tono rojizo que inquietaba a Uzume. Mos Eisley aun estaba a media jornada de camino, y no parecía probable que llegaran a un refugio seguro antes de la noche. De repente Kami se paró sobresaltado. - ¡Uzume! ¡Ponte tras de mí! Kami activó su sable láser. La hoja de color azulado iluminó la cara de su portador, mientras éste la situaba inclinada ante él en posición defensiva. Al instante, siete figuras surgieron de la duna que acababan de bajar. Y se encararon con Kami. Portaban unos largos bastones rodeados de un brillante destello naranja, que Uzume tomó por algún tipo de campo de energía. Kami paró el enviste del primer atacante con un rápido movimiento de su sable. Parada. Golpe. Parada. Giro. Finta a la izquierda... Y con un golpe de abajo a arriba Kami cortó el brazo de su atacante que cayó al suelo gritando. Había algo extraño en lo que Uzume estaba viendo. El sable de Kami no cortaba los bastones de sus atacantes. ¡Pero eso no era posible! Las historias y canciones que había oído sobre los Jedi y sus sables láser decían que estos podían penetrar cualquier objeto. Pero no era así... Kami seguía interponiéndose entre los atacantes y su presa. Ya había derribado a tres, y ahora se enfrentaba a dos más, mientras el resto esperaba en retaguardia deslizándose lentamente por su flanco intentando rodearlo. Esquivó el envite de uno de los atacantes, saltó hacia atrás en una pirueta situándose a la espalda del segundo agresor y de un golpe lo partió por la mitad. Pero otro de los atacantes se había aproximado por su lado y lanzó una estocada a la altura de su omoplato. Kami dejó que la fuerza lo guiara y, sin mirar a su atacante, colocó la hoja de su sable tras su espalda, por encima de su hombro derecho, parando el golpe. Un nuevo giro y otro enemigo cayó decapitado. Solo quedaban dos enemigos más... pero uno había conseguido deslizarse a la altura de Uzume y alzaba su bastón contra ella. Kami en un movimiento desesperado arrojo su espada contra él, rezando por tener tiempo suficiente para recuperarla y parar los ataque del último de los agresores... Pero el sable no alcanzó su destino... Chocó contra un muro invisible y se desactivó. La sorpresa hizo que Kami no fuera capaz de evitar la estocada del atacante que estaba tras él. El bastón de energía le atravesó la espalda saliendo por su pecho. Uzume gritó. Paralizada por el terror fue incapaz de moverse, y el atacante que estaba delante de ella la ensartó con su bastón... Los segundos siguientes se alargaron como si sucedieran a cámara lenta. Uzume moría... Pero el miedo por los acontecimientos de los últimos días empezó a trasformarse en cólera... No quería morir, no había hecho nada malo para merecer la muerte. Tampoco sus padres y hermanos merecían morir, pero habían perecido horriblemente en el ataque a la granja de humedad. Y su reciente compañero tampoco merecía la muerte, había intentado ayudarla... Todo aquello no era justo... De repente sintió un gran poder que surgía de ella. La cólera y el odio la habían hecho fuerte. Sujeto con ambas manos el bastón que su agresor acababa de alojar en su vientre, impidiendo que este pudiera sacarlo. Entonces oyó una voz en su mente: "EL SABLE". Uzume miró el sable de Kami que se encontraba a unos metros de ella... Pensó en él activándose y volando hacia la cabeza del asesino... Y el sable se activó... y voló veloz hacia la cabeza de su atacante... y lo decapitó. Uzume se dejo caer en la fría arena. Ya había oscurecido, pero un fulgor rojizo en el horizonte aun iluminaba la dantesca escena. La visión de Uzume se iba emborronando, en parte por las lagrimas, en parte por que la vida se escapaba de ella... Entonces apareció delante de ella una figura oscura y encapuchada. - Tu odio y tu rabia te han hecho fuerte... lo suficiente para vengarte y matar a tu atacante... Esa fuerza también puede ayudarte a sobrevivir... ¿Serás capaz de hacerlo? ¿Son tu odio y tu rabia lo suficientemente grandes para salvarte? - Lo son... - dijo Uzume tras unos instantes. Se le hacía difícil hablar, la sangre brotaba a borbotones de su herida. - Pues agárrate a ellos. Piensa en la muerte de tu familia, piensa en la muerte de tu amigo, piensa en lo que odias a los culpables de ambos hechos... Coge toda esa rabia y odio y canalízala a tu interior. Yo te ayudare. El Lado Oscuro te ayudara a sanarte. Lord Ayax lo promete. >>>>Daniel Abellán ----------------------------------------------------------------------- ----------------------------------------------------------------------- Uzume abrió los ojos. Se encontraba en una relativamente confortable cama de una granja de humedad. "Todo ha sido sólo un sueño", pensó. Pero, inmediatamente después de formular ese pensamiento, lo desechó. Aquella no era su cama, ni su habitación. Ni siquiera ella era la misma. Se sentía diferente, aunque no podía decir que se sintiera mejor, porque el dolor, el miedo y la ira seguían ardiendo en su interior. Palpó su herida. Se la habían vendado, pero aún así se dio cuenta que apenas sentía un dolor sordo. Parecía estar medio curada, cosa que le resultaba realmente sorprendente. En ese momento, una mujer bastante joven entró en la habitación y le sonrió. -Veo que has despertado -dijo dulcemente-. Has tenido suerte de que mi marido te encontrara. Estabas muy malherida, es un milagro que no hayas muerto -la miró compasivamente. Le cogió la mano para infundirle valor y añadió-. Eres la única de tu grupo que ha sobrevivido al ataque Tusken. - No eran Tusken -dijo Uzume fríamente y con un gesto seco soltó su mano de la de la granjera-. Y la suerte no ha tenido nada que ver en mi curación. Tal brusquedad en la muchacha sorprendió a la mujer. Sin embargo, lo achaco al estado de shock en que se debía encontrar la muchacha. Le resultó evidente que ella no quería hablar de lo sucedido, así que la granjera decidió no profundizar en el tema. - Supongo que querrás comer algo. Has estado cuatro días inconsciente. ¿Cuatro días? Uzume hubiera puesto la mano en el fuego que todo había sucedido la noche anterior. - Sí, gracias -dijo Uzume y su voz se suavizó un poco. La granjera salió de la habitación y Uzume pensó en todo lo que le había sucedido. Un montón de preguntas y sentimientos bullían en su interior y se sentía terriblemente confundida. Sólo tenía una certeza: debía marcharse lejos de Tatooine lo antes posible. ¿Adonde? No lo sabía. La granjera volvió a entrar con un plato de sopa Ryujin caliente y se lo puso en un pequeño mueble que había al lado de la cama. - Tómatelo, te hará reponer fuerzas -sonrió-. Te dejo que te lo tomes tranquilamente. - Gracias -respondió Uzume y se dio cuenta que lo estaba diciendo más por costumbre que porque sintiera la necesidad de decirlo. En cuanto la granjera hubo salido de la habitación, se levantó de la cama. Al hacerlo, observó un pequeño arcón abierto al lado de la puerta. Un escalofrío recorrió su espalda. Algo sobresalía de su interior. ¡Eran los bastones de sus atacantes! Miró desconfiadamente hacia la puerta, pero sabía que esos granjeros no eran sus atacantes. Se acercó al arcón, temerosa, y observó que dentro estaban gran parte de las pertenencias de Kami. Era evidente que el granjero que la había rescatado, había llevado hasta allí lo que había supuesto eran sus pertenencias. Cogió uno de los bastones con cautela. Parecía un simple palo, ahora que ningún campo electromagnético lo rodeaba, pero tenía un tacto extraño, era suave y áspero a la vez y no pudo encontrar ningún dispositivo de encendido. Revolvió las pertenencias de Kami. Decidió coger sólo lo esencial, porque sabía que ella sola no podría con todo. Además de dinero, comida y bebida, guardó el sable láser de Kami y un par de objetos que no sabía que eran, pero que, de alguna manera, estaba segura que necesitaría más adelante. Cuando se terminó la sopa, se dirigió al exterior de la casa. No vio a la mujer, pero seguro que estaría en cualquier lugar de la granja. Estaba amaneciendo y, si Kami no le había engañado, era el mejor momento para dirigirse a Mos Eisley sin temor a que se volviera a encontrar con aquellos seres. ¿Qué dirección debía tomar? Observó la posición de los soles y supo hacia donde debía dirigirse. No en vano, había pasado toda su vida en aquel árido planeta. Volvió a la habitación a recoger la bolsa que había preparado y cuando casi había salido ya de la habitación cogió uno de aquellos bastones. Tal vez le sirviera de ayuda si se encontraba con el atacante que la había dejado en la arena creyéndola muerta Luego, abandonó la granja. No podía evitar sentirse sorprendida consigo misma. No era habitual en ella mostrarse desagradecida y ahora lo estaba siendo al marcharse sin despedirse. Pero no le importaba en absoluto. Y, además, tampoco sentía un especial temor al encaminarse hacia un futuro incierto y desconocido. Definitivamente, ya no era la misma Uzume que, hasta hacía siete días vivía con sus padres. ¿Tendría algo que ver en todo esto ese tal Lord Ayax? ¿Y, quien era? Un recuerdo, se abrió paso entre la niebla de su memoria. Cuando ella había aceptado abandonarse a su ira para curarse, Lord Ayax le había dicho: "Cuando tengas fuerzas para volver a caminar, has de ir a Talus y encontrar a Nur'h'ak Shrenn. él te guiará hasta mí. Luego, cuando hayas sido convenientemente adiestrada, podrás saciar tu sed de venganza." De acuerdo, ¿qué podía perder? En esos momentos, era su única opción si quería seguir con vida. Iría a buscar a esa persona. >>>>Aylalia ----------------------------------------------------------------------- ----------------------------------------------------------------------- Aquella maldita bebida debía ser exquisita para otras especies, pero, definitivamente, no era lo más adecuado para su paladar. Hubiera preferido tomarse una Ryujin bien fría, pero el rodiano que regentaba aquel antro ni siquiera conocía que tal compañía existiera. - Hay que ser paleto...- masculló entre dientes, y después se torturó un poco más, dando otro trago a aquel mejunje. ¿Qué otra cosa podía hacer? Hacía un calor de mil diablos y aquello era lo más frío que servían allí. Tendría que contentarse... Volvió a mirar a un lado y otro de la concurrida calle. Sabía que la chica pasaría por ahí. Lo había presentido y sus presentimientos raramente fallaban: Los había refinado, poco a poco, durante años de duro entrenamiento. Así pues, sabía que su objetivo pasaría por allí ese día, antes o después, y ese sería el momento en el que ella, Atina Uliseia, se convertiría en un agente activo dentro de la tragedia que se estaba desarrollando... Otro trago, otra mueca de asco y otra exhaustiva mirada a la calle. Se sobresaltó: Allí estaba al fin. La chica de pelo incandescentemente rojo y mirada esmeralda pasó, con paso firme, por delante de ella. A Uzume no le había costado mucho dejar inconsciente al granjero con el que se había encontrado a medio camino de Mos Eisley, para después robarle su eopie. Montada en el patilargo animal, pudo alcanzar rápidamente la ciudad espacioportuaria. Cuando lo hizo, sacó de las alforjas el poco dinero que allí se guardaba, y dejó abandonado al animal a su suerte. Le importaba bien poco lo que le ocurriera a partir de ese momento, pues sabía que ya no lo necesitaría más. No eran estos los comportamientos que sus padres habían intentado inculcarle durante todos aquellos años a ella y a sus hermanos, pero cada vez se sentía más cómoda caminando por las sendas oscuras del alma. No podía ser de otra manera: Su odio y su ira era la muralla que la protegía de la tristeza y la desesperación. Era dolorosamente consciente de que si no se dejaba arropar por ellas, si no concentraba su pensamiento en la venganza, solamente quedaría un abismo infinito dentro de su corazón por el que se precipitaría sin remedio. Mientras entraba en Mos Eisley y se mezclaba con el gentío, pasó una mano levemente por la herida de su abdomen para certificar que su milagrosa evolución continuaba. Así era, ya no le dolía, y tal hecho no podía más que sorprenderla. Como le sorprendía todo lo que le pasaba desde el ataque de los individuos con bastones de energía... Uzume siguió caminando con paso firme. Al pasar al lado de lo que parecía algún tipo de tasca con algunas mesas al aire libre, protegidas por un toldo avejentado por los soles, sintió un leve pinchazo frío en uno de sus costados. Giró levemente su cabeza en esa dirección, y su mirada chocó con la de los ojos anaranjados de una mujer humanoide de piel y pelo verde. Retiró rápidamente la mirada, y aceleró un poco más el paso. La sensación se fue igual que había llegado, y Uzume decidió concentrarse en su actual objetivo: Llegar a Talus. Sin embargo, el pensamiento de que aquella mujer no le gustaba, tardó unos segundos en desaparecer... Llegó a un cruce y decidió introducirse por una de las callejas laterales. La verdad es que desconocía hacia dónde debía dirigirse, pero sabía que la ciudad entera era un enorme espaciopuerto, así que en algún lugar tendría que haber alguien que fuera hacia el sistema corelliano. En un momento dado, volvió a sentir en su espalda el fugaz pinchazo frío. Se volvió rápidamente, pero no vio nada -ni nadie- sospechoso detrás de ella. "Tengo que salir de este planeta YA", pensó. Seguir a Uzume no le había sido difícil: Aunque no era precisamente alta, destacaba entre la multitud. Así que Atina se había podido mantener a una distancia razonable de ella, sabiendo que no la perdería. Ese factor fue determinante para que, cuando Uzume, de improviso, se dio la vuelta, consiguiera ocultarse antes de que la pudiera ver. -Ha ido de muy poco...- susurró. En ese instante, su comunicador empezó a ronronear. Apretó uno de sus botones y contestó - ¿Sí, milord? - ¿La has encontrado? - preguntó una voz profunda, a través del comunicador. - Sí, milord. Estoy siguiéndola. - Atina echó un vistazo para confirmar que no la había perdido de vista, y después de hacerlo, continuó hablando - Pronto sabré si hace lo que se supone que debe de hacer. - Muy bien, Atina. No me falles. - No lo haré, milord. >>>>Lian-Nichang Ming ----------------------------------------------------------------------- ----------------------------------------------------------------------- Al final de la calle Uzume encontró la zona de embarque. El tablón de salidas solo mostraba dos transportes a Talus. Un yate privado y el otro de carga y pasajeros. Uzume optó por el transporte de carga pensando que podía ser una salida más económica. Sin perder de vista a Uzume, Atina deslizó su mano hasta la cartuchera y quitó la sujeción del blaster. Un suave pitido la advirtió que el test de carga de energía era positivo. Poco antes de llegar a la plataforma de embarque 51-ERFS cuatro seres de raza desconocida para Uzume y aspecto deplorable la cerraron el paso. Sin acercarse demasiado y apuntándola uno de ellos dijo: -Danos tus créditos y no montes ningún escándalo. No queremos que pase nada. Uzume se sorprendió a si misma por la tranquilidad que tenía en ese momento. Algo dentro de ella la advirtió que no eran cuatro sino cinco. Uno de ellos se había colocado a su espalda. -Me temo que no puedo daros nada. Necesito ese dinero para tomar un embarque. Instintivamente se llevó la mano al cinturón y activo la espada de luz de Kami. En Tres certeros movimientos rechazó las descargas. Dos de ellas impactaron en el cuerpo de sus atacantes, la tercera se perdió en la pared. Un giro sobre su eje de 180º y un preciso movimiento de abajo a arriba segó la mano del 5º atacante que la acechaba por la espalda con una vibrohoja. Sin volverse dio una estocada hacia atrás y atravesó al cuarto atacante pero recibió una punzada en la pierna derecha que la hizo caer al suelo. El último de sus atacantes la apuntaba con su blaster pero una descarga láser impactó en su cabeza y cayo sin vida al suelo. Al volverse Uzume se encontró de frente con Atina. La mujer que había visto en la puerta de una cantina calle arriba. Antes de poder decir nada Atina volvió a disparar. El hombre cuyo brazo había cortado Uzume murió en el acto. -Supongo que debo darte las gracias, pero ¿por qué lo has matado? Quería interrogarle. -Ya sabrás las respuestas -dijo Atina- los cinco debían morir. ¿Puedes caminar? - Se dio la vuelta y emprendió la marcha calle abajo. Uzume se quedó en el suelo mirando a Atina. Comprobó que su herida no era grave. Se levantó, colgó el sable en el cinturón y siguió a su extraña salvadora. -Tenemos dos pasajes en un transporte de carga que sale para Talus de la plataforma de embarque 51-ERFS -Hacia ese transporte me dirigía yo. -Eres lista. Discreto y económico. Por cierto- dijo Atina interrumpiendo el ademán de Uzume de preguntar- manejas bien la espada ¿dónde aprendiste? -En ningún sitio. Ese sable es de un Jedi que me salvo de morir. Sin embargo él no lo consiguió. -Así que el gran Jedi Kami ha muerto. ¡Estúpido! Dejarse matar en esta bola de arena. Debería haber sido yo la que acabase con su vida. -¿Lo conocías? -Fui su padawan antes de conocer el verdadero poder de Fuerza. Pero cada cosa a su debido tiempo. Ese es nuestro transporte. Subamos a bordo. Atina inclino levemente la cabeza al pasar junto a un guarda que estaba en la base de la plataforma- Nuestros camarotes son el 1C y 2C. Saldremos dentro de dos horas. No te dejes ver. Sentada en su catre los pensamientos se mezclaban en la mente de Uzume. ¿Cómo podía manejar un sable láser de esa forma? ¿Por qué ya no sentía lástima ni por su familia ni por Kami? ¿Qué era esa sensación de ira que la estaba invadiendo? ¿Quién era es mujer que la había salvado? ¿Y el tal Lord Ayax?. La Fuerza. Había oído hablar de la Fuerza pero. El comunicador de su camarote la sacó de sus pensamientos. El monitor mostró la imagen de Atina.- Hemos despegado hace media hora. Prepárate para reunirte conmigo cuando te pase a buscar. Al mirar su cronómetro Uzume se dio cuenta de que habían pasado casi dos horas y media desde que subió a la nave y no era consciente de ello. Era como si el tiempo no hubiese corrido para ella. Unos minutos más tarde justo cuando Atina llamaba a la puerta de Uzume comenzó a sonar al alarma de colisión. A Uzume no le pareció casualidad - ¿Que ocurre?- le preguntó a Atina. - Están atacando la nave pero no te preocupes, no nos va a pasar nada. >>>>>Mario ---------------------------------------------------------------------------- ---------------------------------------------------------------------------- - - Rapido timonel, realice una maniobra de evas...... (silencio) Un gran estruendo resonó en todos los compartimentos de la nave junto con una sacudida que hizo caer a Uzume y Atina. Rápidamente se incorporan las dos. Atina le hace un gesto con la mano a Uzume para que se acerque. - Rápido, vamos a tu camarote. - ¿Cómo? ¿Qué pretendes? - Sígueme, si no me equivoco dentro de unos minutos abordarán la nave. Me gustaría contar con el factor sorpresa de nuestro lado. - ¿Quien nos abordará? - Supongo y espero que solo sean corsarios, piratas espaciales en busca de un botín fácil. Las dos féminas entran en el estrecho camarote. Uzume se pliega sobre si misma para poder entrar dentro del armario empotrado. Atina tiene una idea más original. Trepa usando manos y pies hasta el techo con el blaster en la boca y permanece allí sosteniendose a pulso. Uzume está nerviosa. Cierra los ojos y vuelve a notar aquella sensación que empezaba a resultarle familiar. Con una fría determinación empuña el sable de luz y permanece quieta, con los ojos cerrados visualizando mentalmente el pequeño camarote. No escucha nada, Atina sabe lo que se hace, está completamente en silencio. Se oyen voces masculinas en el pasillo, silencio en el camarote. Se abre la compuerta, uno, dos, tres pasos... Uzume visualiza mentalmente la figura de más de 2 metros que está detrás de la puerta del armario. Sigue con los ojos cerrados. Levanta lentamente la empuñadura del sable colocándolo perpendicular a la puerta que tiene enfrente. Espera. Un paso más. Zuuuummmmmmmmm. Uzume ha encendido el sable atravesando la puerta del armario y de paso el pecho del tipo en el camarote. Atina se deja caer desde el techo y abre la puerta del armario después de que Uzume apague el sable de luz. - Chica, tienes recursos que desconocía, no dejas de asombrarme. Vamos rápido, sígueme. Este tipo era un vulgar pirata. Debemos apoderarnos de alguna de sus naves con que nos han abordado. Este crucero esta totalmente inutilizado y debo llevarte a Talos lo antes posible. Tras varios minutos de carreras, paradas y alguna refriega rápida Atina y Uzume consiguen llegar a una de las escotillas de abordaje. Con un gesto Atina indica que se coloque a un lado mientras ella espera en el otro blaster en mano. Uzume enciende de nuevo el sable. Atina se dispone a realizar una inflexión de voz muy calculada: - ¡¡¡Socorro!!! Que alguien me ayudrrnnnnmfffn... la ropa noooo por favoooor... Acto seguido se oye una voz más allá de la escotilla: - ¡Eh! Espérame, yo también quiero divertirme. Pasos rápidos que se aproximan. Llegan al nivel de la escotilla. Atina coloca rapidamente su pierna de modo que el pirata tropieza. No le da tiempo a llegar al suelo, Uzume con un simple golpe de muñeca lo decapita. - Hombres y encima piratas, psss demasiado predecibles - exclama Atina - Entra, su nave será nuestra. Las dos chicas entran por la escotilla que enlaza con el navío pirata. >>>>TaKyeL ----------------------------------------------------------------------- ----------------------------------------------------------------------- Atina corre por el pasillo delante de ella, con determinación, hacia algún lugar que Uzume desconoce. Gira a la izquierda, luego a la derecha. En uno de los momentos se para frente a una puerta, escucha, abre y dispara. Un pirata cae al suelo. Uzume entra detrás de ella, con el sable de luz todavía encendido desde que asaltaron el navío corsario. Cuando entra, Atina cierra la puerta detrás de ella, y dispara al dispositivo de abertura. Uzume busca alguna otra salida de la pequeña escotilla donde se encuentran, y se sorprende al encontrarse en un reducido camarote frío y gris, con dos catres colocados como si de una litera se tratara, y un pequeño armario en el lado derecho. - ¿Qué has hecho? ¡Esto no tiene salida! Yo pensé que sabias donde ibas... - Y lo sé, tu ocúpate de mover el sable de luz que yo me encargo de guiarnos. Todos estos bajeles piratas de este sector tienen algo en común, pequeños, ligeros, pero muy bien distribuidos. Normalmente están basados en cargueros corellianos de contrabando, y todos tienen algo en común... Desde las escotillas inferiores hay un conducto para llegar cerca de la cabina, por si las cosas se ponen feas... - Vale, para un momento e intenta explicarme sin leerme la "guía de navíos de Corellia" que demonios quieres decir con eso, ahora que no podemos salir por la única puerta que veo en este camarote. - Lo que quiero decir es que si utilizas ese sable en destrozar el fondo del armario a la altura de tu cintura y dejas de quejarte, abrirás nuestro camino de salida. Uzume piensa por un momento que esa completa desconocida que está con ella en realidad no debería hablarle así, y una ira cegadora se apodera de su mente, pero un momento después decide guardar su ira y su odio, y piensa que por probar no perderá nada. Abre el pequeño armario, y agachado un poco la cabeza, se mete hasta tocar la pared del fondo, ignorando las raídas ropas que cuelgan de su interior y del hedor que desprenden. Hace un agujero a la altura que le ha indicado Atina, sin éxito, decide probar otra vez, un poco mas abajo y se oye un chasquido, abriéndose el fondo del armario y dejando entrever un angosto pasadizo que asciende en la oscuridad... Uzume asciende sin decir nada, y Atina la sigue segundos después. Minutos después se hallan justo en la entrada de la cabina del bajel pirata. No han intercambiado ni una sola palabra desde que hablaran en la habitación inferior. Uzume con el rostro todavía crispado por el esfuerzo de controlar el enojo, golpea el dispositivo que abre la puerta de la cabina de mando y entra blandiendo el sable. En esos momentos lo único que pasa por su mente es limpiar el centro de control ella sola para así demostrar a esa Atina que en realidad no necesita la ayuda de nadie para seguir su camino de venganza. Atina con un grito de sorpresa prepara su blaster y entra a la carrera detrás de ella. Uzume con una predicción impresionante en tres movimientos decapita a dos corsarios, y con un giro interpone el sable de luz en el camino del primer disparo de Atina, reflectando el haz de energía hasta un tercer corsario en la parte mas alejada de la cabina, matándolo instantáneamente. Atina observa con asombro y algo de miedo el rostro completamente poseído por la ira de Uzuma, y piensa que será un buen premio llevarla sana y salva a su maestro. Justo después siente un golpe en el pecho que la deja sin aliento y que ha venido de ninguna parte, justo antes de que la oscuridad se cierna sobre ella. Cuando recupera el sentido esta atada de pies y manos en algún lugar sumido en sombras, vagamente iluminado por un pequeño panel pendido en el techo. Uzuma se encuentra apoyada contra la pared de mala manera, también atada y con una fea herida en la frente, cerca del cuero cabelludo, que alguien ha limpiado y curado sin demasiados miramientos. Esta despierta y silenciosa, mirando a algún punto de la pared de enfrente. Atina mira entonces hacia delante y ve una figura envuelta en sombras que las observa, y que empieza a hablar con una voz gutural. - Creo que voy a tener una buena recompensa por estos dos cachorritos humanos que he encontrado pululando por mis pasillos. Pobres pequeñas criaturas, habéis sido escurridizas como ratoncillos nermetianos, pero ha sido una mala idea venir al centro de mando de mi nave. El extraño sale a la escasa luz, y Atina puede observar un rostro arrugado, de un color azul oscuro, sin ningún tipo de cabello, que se balancea al final de un cuello robusto y de un cuerpo musculazo y poderoso. Al final de los brazos cruzados reposan unas manos de cuatro gruesos dedos armados de unas garras de aspecto peligroso. - Ur N'aan, quien diría que te iba a encontrar como capitán de una asquerosa nave pirata de tres al cuarto. - Mi pequeña Atina, cuanto tiempo, ¿verdad? Para mi ha sido una sorpresa encontrarte junto a la que venia a buscar, eso hará que mi trabajo más fácil. - Tú no eres un caza-recompensas, Ur... además, ¿para qué demonios querrías tú a esta chiquilla? - Veras, Atina... Lord Ayax digamos que todavía me tiene que pagar la última remesa de bastones de fuerza, tú no sabes lo difícil que es encontrar Jedis para probarlos, sobretodo porque matarlos no es tarea fácil... y ya he perdido demasiados lacayos en enfrentamientos contra estos... Claro que eso no me importa demasiado y he tenido bastante suerte puesto que ningún bastón ha caído en manos del consejo. Pero eso me ha costado más dinero del que pensaba, y Lord Ayax no es precisamente rápido en pagar. Quizás si yo me quedo a esta humana de pelo rojo que tanto le interesa le haga reflexionar un poco más rápido. ¡Y tú mi querida Atina, vas a ser la encargada de decírselo! Y ahora di buenas noches. Una de las peligrosas manos de Ur N'aan se levanta en el aire, y apresa el vació. En ese momento Atina nota como si se estuviera ahogando, y entonces comprende de donde vino el golpe que la dejo sin sentido en el puente de la nave. - La fuerza... tú... ¿como? Aggggggggg - Veras, mi pequeña Atina, ¿crees que cuando tú y tu entrometido maestro Kami me perseguíais por Tatooine hace cinco años, antes de que cayeras en manos de Ayax, era porque yo era corsario...? pobre estúpida padawan, tu maestro no te contó nada, ¿verdad? ¡Que sorpresa! Y un velo de oscuridad y dolor se cierne de nuevo sobre la cabeza de Atina. >>>>HP-425 ----------------------------------------------------------------------- Uzume creyó abrir los ojos para comprobar que estaba rodeada de una densa oscuridad. Se hirgió hasta quedar de rodillas sobre un suelo que ni siquiera podía ver. Luego palpó sus muñecas con la firme creencia de que en ellas encontraría las herídas producidas por las ataduras que la habían apresado. Sorprendentemente estaban intactas. - Uzume... Una voz conocida reberveró a su espalda y rápidamente se giró para comprobar si realmente correspondía a su verdadero dueño. Ante ella se herguía una figura que desprendía una suave luz que no iluminaba su entorno. Era la figura de Kami quién la había llamado. - Esta oscuridad que te rodea no está a tu al rededor, sino dentro de propio cuerpo. Está creciendo y apoderándose de tu esecia. - Dijo la figura de Kami con un tono sedante. - Y tu estás dejando que eso suceda. Uzume miró a su alrededor. - ¿Cómo puedes seguir vivo? - preguntó casi molesta. - Solo viste como moría mi cuerpo. Mi esencia aún sigue viva y ahora es una con La Fuerza. - Ya... ¿Y a qué has venido? - He venido para apartarte de este sendero de oscuridad por el que has comenzado a guiar tus pasos. - ¡No necesito tu ayuda! ¡Ahora sé cuidar de mi misma! - Espetó Uzume mientras se incorporaba. - ¡Además, me gusta como me siento! - Tu íra ha crecido más de lo que esperaba... - Dijo con voz preocupada - Sin embargo aún no es demasiado tarde. - Mira, tengo problemas mucho más importantes de resolver en estos momentos... - ¿Más importantes que tu propio alma? - Más importantes que hablar con un fantasma... Así que si no te importa ¿podrías dejarme sola? - Dijó Uzume con un tono ligeramente desagradable. - Tengo que pensar en como salir de aquí... - Habló para si misma alejando su atención de la figura de Kami. De repente todo empezó a tambalearse con bruscas sacudidas y Uzume perdió el equlibrio cayendo al suelo. - Solo hay una forma de escapar de aquí. Mirando hacia tu propio interior y quebrando esas negras paredes que no dejan entrar la luz. Vuelve tras tus pasos y camina por el sendero más difícil. El Sendero Luminoso... La figura se disipó gradualmente hasta desaparecer. Y Uzume volvió a abrir los ojos. Yacía en el suelo boca abajo con el cuerpo tremendamente magullado. Alguien sujetaba violentamente sus manos mientras las ataba a su espalda. Una mano apretaba con fuerza su cabeza contra el suelo evitando que puediese alzarla para ver quienes eran sus agresores, sin embargo podía ver las piernas de algunos de ellos, embutidas en mugrientas telas que se enrollaban en torno a éstas a modo de un humilde calzado. Uno de los agresores la tiró del pelo levantando su cabeza mientras otro colocaba un grillete en torno a su cuello. Al levantar su mirada se encontró a pocos centímetros el grotesco rotro de uno de los piratas que habían asaltado la nave de carga. - ¡Jajajajaja...! ¡Miradla... Que dócil es ahora la muchachita...! El resto de piratas rieron como una jauría de animales. - ¡Cuidado! ¡Es demasiado valiosa! - Dijo Ur N'aan irrumpiendo en la habitación. Lo piratas se miraron unos a otros y dejaron de reir inmediatamente. Ante la presencia de Ur N'aan el silencio se había hecho presente en la estancia. - Cuando tenga el dinero o la cabeza de Lord Ayax podreis hacer con ella cuanto os plazca. - Dijo Ur N'aan - Si se deja... Hasta entonces, no la maltrateis........ demasiado... Ur N'aan sonrió mientras clavaba sus ojos en la furiosa mirada de Uzume. Lord Ayax miró el torturado cuerpo de Atina tumbado sobre la camilla. Extendió su mano para posarla sobre la frente de la que un día fuera su aprendiz. - Encontré su cuerpo entre los restos de la nave en la que aparentemente viajaba. - Dijo el siervo de Lord Ayax - No he podido averiguar aún si la mató el impacto de la nave o si ya estaba muerta antes de llegar a Talus, pero lo cierto es que algunas de sus heridas no son recientes. Diría que fue torturada mi Lord. - Estaba muerta antes de llegar aquí. - Dijo Lord Ayax severamente mientras su siervo lo miraba de reojo con cierto temor. - Alguien guió la nave hacia aquí estrellandola deliberadamente. - Emmm... si... eso pienso yo... - Yo no lo pienso. Lo sé. - Dijo separando la mano de la frente de Atina. - Y alguien lo va a pagar por con su vida. Tras un breve silencio, el siervo acertó a hablar. - Eehhh... Hay algo más mi Lord. Encontré esto colgado de su cuello... - Dijo el siervo entregándole un colgante con un diminuto mecanismo enganchado al final de la cadena. - No sabría decirle lo que es... - Está bien, puedes retirarte. - Muy bien mi Lord... Haciendo una reverencia con la cabeza el siervo abandonó la habitación. Lord Ayax estudió el pequeño mecanismo con atención. En un lateral encontró un pequeño orifcio que provablemente sería lo que activaría aquel diminuto aparato. Buscó algo puntiagudo y tras introducirlo en el orifició colocó el mecanismo sobre la mesa y de este surgió una imagen holográfica con la figura de alguien que conocía muy bien. Se trataba de Ur N'aan. La imagen comenzó a hablar. >>>> Batliebre (^Y^) ************************************************** ***************************************** - Querido Maestro, creo que tengo algo que andáis buscando. Algo que deseáis tanto que no os ha importado sacrificar la vida de vuestro mejor aprendiz... La expresión de Ur N'aan mostraba una seguridad y arrogancia que Lord Ayax conocía muy bien. Era su máscara para ocultar el miedo que sentía aun cuando no estaban hablando frente a frente. Valiente estúpido. Esta vez no dejaría que escapara con vida. Recuperaría a su nueva aprendiz y acabaría con ese incordio que había resultado ser Ur N'aan. Nunca debió ni siquiera pensar en enseñarle los caminos de la Fuerza, una mente tan limitada nunca llegaría a comprender todo el poder que tuvo al alcance de sus manos. El instinto le falló en esa ocasión, pero nunca dejaría que eso volviera a pasar. El mensaje continuaba al más puro estilo cazarecompensas que Lord Ayax había escuchado tantas veces. Quería dinero. Ni en eso resultaba original. Iba a ser muy fácil acabar con él y recuperar lo que ya consideraba suyo. Uzume se sorprendió al comprobar que las heridas físicas apenas le dolían. El grillete que rodeaba su cuello y que le dificultaba la respiración resultaba más una molestia que dolor real. Lo que de verdad le molestaba era la lucha que se estaba librando en su interior. Sabía que desde la muerte de Kami no había sido la misma y que lo que estaba haciendo y sintiendo no era normal en ella. Pero resultaba tan fácil escapar del dolor que se resistía a intentar pensar en las consecuencias de sus últimos actos. Era mejor dar rienda suelta a sus sentimientos de ira que intentar frenarlos. Pero esa visión sucedida minutos antes había encendido una pequeña luz en su mente. No quería hacerle caso, pero no conseguía apartar a Kami de su pensamiento, lo que le causaba una sensación de desaliento que hacía tiempo que no sentía. Decidió dejar ese pequeño asunto para más tarde y se concentró en analizar su situación. Ur N'aan seguía en la habitación, pero había dejado de prestarla atención. Parecía que estaba concentrado en grabar un mensaje en el dispositivo holográfico. Los piratas habían desaparecido, y supuso que hasta que Ur N'aan no se fuera, no regresarían. Intentó moverse. Aquellos piratas la habían inmovilizado bien las manos, pero notaba que los nudos de los pies no eran especialmente fuertes. No sentía su sable laser en la cintura ni lo tenía a la vista, por lo que no pudo atraerlo hacia sí. Si no pensaba algo rápido no conseguiría desatarse. Miró a su alrededor cuanto pudo. El aro de su cuello no la permitía girar apenas la cabeza. Se fijó en el bulto que hacía la capa de Ur N'aan en la cintura. ¿sería posible que aquello fuera su láser? se concentró en el bulto para atraerlo, pero aquello no se movió. Pensó que su recién adquirida habilidad no le permitía mover objetos que no tuviera a la vista, así que se concentró en la capa de aquel ser azulado que sí que se movió como ella quería dejando a la vista su sable. Ur N'aan notó el movimiento de su capa y se giró, pero fue demasiado tarde. La espada laser voló hacia Uzume activandose en el camino y cortando la cadena que aprisionaba su cuello como si estuviera hecha de mantequilla. Con una rapidez que sorprendió hasta a la misma Uzume, giró sobre sí misma quedando sentada y liberó sus pies situando las ataduras sobre la incandescente hoja del sable. Con un movimiento igualmente rápido lanzó de un puntapié el sable contra Ur N'aan que quedó ensartado por el hombro mientras su piel ardía allí donde tenía contacto con el láser. Lanzó un largo y gutural aullido que Uzume siguió escuchando mientras corría pasillo adelante con las manos aún atadas a la espalda. >>> Joven Padawan |
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| "Joven Padawan" escribió: > Bueno, aquí está la continuación que prometí de la historia por capítulos > que se está escribiendo. Siento la tardanza y espero estar a la altura de > los capítulos anteriores... he pegado aquí la historia enterita para > refrescaros la memoria y he añadido mi parte al final. > Para la próxima vez que me toque, prometo intentar no tardar tanto!! ¡Muy bien! ¡Ese es el espíritu! A ver si tomáis ejemplo los demás :-P Ejemplar Briker. |
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| No, si por espíritu que no falte!! lo que falta es tiempo y esa musa que se fue de vacaciones y oye, no hay manera de que vuelva!! "Briker" <PJAB02kk***terra.es> escribió en el mensaje news:3ueflfF10if6tU1***individual.net... > > "Joven Padawan" escribió: > >> Bueno, aquí está la continuación que prometí de la historia por capítulos >> que se está escribiendo. Siento la tardanza y espero estar a la altura de >> los capítulos anteriores... he pegado aquí la historia enterita para >> refrescaros la memoria y he añadido mi parte al final. >> Para la próxima vez que me toque, prometo intentar no tardar tanto!! > > ¡Muy bien! ¡Ese es el espíritu! > > A ver si tomáis ejemplo los demás :-P > > Ejemplar Briker. > |
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